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Full text of "Entomología y parasitología agrícolas"

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SB951 

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1919 



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S00519890 W 



This book is due on the date indicated 
below and is subject to an overdue fine 
as posted at the Círculation Desk. 



ENCICLOPEDIA AGRÍCOLA 

publicada bajo la dirección de G. WERY 

Obra premiada por la Academia de Ciencias Morales y Políticas 
y por la Sociedad Nacional de Agricultura de Francia. 



JORGE GUENAUX 



ENTOMOLOGÍA 

Y 

PARASITOLOGÍA AGRÍCOLAS 



ENCICLOPEDIA AGRÍCOLA 

publicada por una Junta de Ingenieros agrónomos 

BAJO LA DIRECCIÓN DE G. WERY 



ENTOMOLOGÍA 

Y 

PARASITOLOGÍA AGRÍCOLAS 



POR 



JORGE GÜÉNAUX 

INGENIERO AGRÓNOMO ; LICENCIADO EN CIENCIAS NATURALES 
JEFE DE LOS TRABAJOS DE ZOOLOGÍA DEL INSTITUTO NACIONAL AGRONÓMICO 



INTRODUCCIÓN 

POB EL 

Dr. p. regnard 

Director de'l Instituto Nacional Agronómico 
Miembro de la Sociedad de Agricultura de Francia. 



TRADUCCIÓN ESPAÑOLA DE LA TERCERA EDICIÓN FRANCESA 

Ilustrada con 427 grabados intercalados en el texto 



BARCELONA 

CASA EDITORIAL P. SALVAT 

39 -Calle de Mallorca -51 

1919 



ES PROPIEDAD 



slab.eclmlento Tipolitoarádo 



ENCICLOPEDIA AGRÍCOLA 



INTRODUCCIÓN 



En justicia no me correspoiideria a mí ñrmar este pre- 
facio. 

Este honor deberia recaer en uno de mis dos eminentes 
predecesores: 

En Eugenio Tisserand, a quien debemos considerar como 
el verdadero creador en Francia de la enseñanza superior de 
la agricultura: ¿no es él quien, durante largos años, ha in- 
fluido con todo su valer cientiñco en nuestros gobiernos, y 
ha conseguido que se creara en París un Instituto agronó- 
mico comparable a aquellos de que nuestros vecinos se mos- 
traban orgullosos hacía tiempo? 

Eugenio Risler, también, más bien que yo, habría debido 
presentar al público agrícola sus antiguos alumnos, que han 
pasado a ser maestros. Unos mil doscientos ingenieros agró- 
nomos, esparcidos por el territorio francés, le deben su ins- 
trucción: él es hoy nuestro venerado decano, y yo recuerdo 
siempre con dulce agradecimiento el día en que debuté bajo 
sus órdenes, y el día, todavía reciente, en que me designó 
para ser su sucesor (1). 

Pero ya que los editores de esta colección han querido 
que fuera el director actual del Instituto agronómico quien 

(1) Después de haber escrito estas lineas liemos tenido la desgracia de 
perder a nuestro eminente maestro Risler, el 6 de agosto de 190.5, en Saléves 
(Suiza). Queremos que conste a(iuí -el vivo dolor que nos causa esta pérdida. 
Eugenio Risler deja a la ciencia agronómica una obra inmortal- 

G\]ií.^A.\:x.—Eiitoinolofjia. 1 



VI INTRODUCCIÓN 

presentase a los lectores la nueva Enciclopedia, voy a tratar 
de decir brevemente con qué espíritu ha sido concebida. 

Ingenieros agrónomos, casi todos profesores de agricul- 
tura, todos ellos antiguos alumnos del Instituto nacional 
agronómico, se han propuesto resumir, en una serie de volú- 
menes, los conocimientos prácticos absolutamente necesarios 
hoy para el cultivo racional del suelo. Han escogido para 
distribuir, regular y dirigir la tarea de cada uno, a Jorge 
Wery, a quien tengo la suerte de tener por colaborador y 
por amigo. 

La idea directora de la obra común ha sido la siguiente: 
extraer de nuestra enseñanza superior la parte inmediata- 
mente utilizable para la explotación de la propiedad rural y 
dar a conocer a la vez a los agricultores los datos científicos 
definitivamente adquiridos en que la práctica actual está 
fundada. 

No son simples Manuales, ni Formularios sin razonar, lo 
que ofrecemos a los agricultores; son cortos Tratados en que 
se han puesto de manifiesto los resultados innegables, aliado 
de las bases científicas que han permitido llegar a ellos. 

Yo quisiera que se pudiese decir que representan el ver- 
dadero espíritu de nuestro Instituto, con la restricción de 
que no deben ni pueden contener las discusiones, los errores 
en las vías, las rectificaciones que han acabado de fijar la 
verdad tal cual es, cosas todas ellas que se desarrollan lar- 
gamente en nuestra enseñanza, porque no debemos formar 
sólo prácticos, sino también inteligencias elevadas, capaces 
de hacer progresar la ciencia en el laboratorio y en el campo 
de cultivo. 

Aconsejo, pues, la lectura de estos pequeños volúmenes a 
nuestros antiguos alumnos, que encontrarán en ellos la huella 
de su primera educación agrícola. 

También la aconsejo a sus jóvenes compañeros de hoy, 
que encontrarán en ellos, condensadas en poco espacio, mu- 
chas nociones que podrán servirles en sus estudios. 

En fin, al gran público agrícola, a los cultivadores, los 
ofrezco esperanzado. Ellos nos dirán, después de haberlos 
leído, si, como se ha pretendido' alguna vez, la enseñanza 



INTRODUCCIÓN , VII 

superior agronómica excluye todo espíritu práctico. Espero 
que esta censura, ya gastada, desaparecerá deñnitivamente. 
Por otra parte, uuuca ha sido acogida por nuestros rivales 
de Inglaterra y de Alemania, que han desarrollado magnífica- 
mente en sus países la enseñanza superior de la agricultura. 

Sucesivamente, ofrecemos al lector volúmenes que tratan 
del suelo y de la manera como debe ser trabajado, de su na- 
turaleza química, del modo de corregirla o de completarla, 
de las plantas comestibles o industriales que se le pueden 
hacer producir, de los animales que puede alimentar y de los 
que le perjudican. 

Estudiamos las manipulaciones y las transformaciones 
que la industria hace sufrir a los productos de la tierra: la 
vinificación, la destilería, la pauificación. la fabricación del 
azúcar, de la manteca, del queso. 

Terminamos ocupándonos en las leyes sociales que rigen 
la propiedad y la explotación de las fincas rústicas. 

Tenemos la firme esperanza de que los agricultores aco- 
gerán favorablemente la obra que les ofrecemos. 

Dr. Pablo Regnard, 

Miembro de la Sociedad Nacional 

de Agricultura de Fraucia. 

Director del Instituto Nacional 

Astronómico. 



PRÓLOGO 



Los destrozos de los animales nocivos parece que actual- 
mente han adquirido mayor importancia que antes. A pesar 
de los notables progresos que la agricultura ha realizado 
desde hace un siglo, y que permite librar en gran modo las 
cosechas de las influencias cósmicas, el rendimiento de la 
tierra no es todavía el que debia ser. Las enfermedades de 
naturaleza parasitaria que sufren las plantas son la causa 
esencial del déficit. Después de satisfacer las necesidades 
nutritivas de las plantas, conviene protegerlas contra los 
innumerables enemigos a cuya merced se encuentran. El 
daño resulta más grave que nunca, puesto que la fertilidad 
de los intercambios comerciales para la extensión de los 
transportes a gran distancia han acrecentado los riesgos de 
contagio; la especialización e intensificación de los cultivos 
modernos han favorecido la multiplicación de los parásitos. 
Para el conjunto de los grandes paises agrícolas, se calcula 
en 4 ó 5 mil millones la pérdida anual que causan las gran- 
des invasiones parasitarias francamente declaradas: puede 
muy bien doblarse esta cifra si se tienen en cuenta los per- 
juicios permanentes que ocasionan los parásitos habituales; 
en los cultivos franceses los daños causados por los insectos 
se aprecian en varios centenares de millones. No tenemos 
derecho a resiguarnos a dejarnos arrebatar una contribución 
tan enorme de nuestras cosechas, y permitir que se diga que 
«lo que recolectamos, es en realidad lo que los parásitos nos 
dejan». 

Muy frecuentemente, los cultivadores — y esto es fácil 
comprobarlo — no están en condiciones para conocer los ani- 
males tan diferentes que les rodean, de distinguir los que 



X PREFACIO 

sou susceptibles de serles i'itil, de aquellos que sou perjudi- 
ciales, y sobre todo no poseeu los medios de obrar eficaz- 
mente contra estos últimos. Este estado de cosas es lo que 
nos proponemos combatir, dando a los agricultores, en forma 
sencilla y precisa, las nociones prácticas indispensables para 
defender los campos, las vifias y los bosques contra sus más 
temibles invasores. Inspirada en un espíritu puramente agrí- 
cola, esta Zoología no puede tener ninguna pretensión cien- 
tífica, y si bien hemos creído que debíamos dar algunas no- 
ciones elementales de historia natural— según el espíritu de 
esta Enciclopedia, que delante délos resultados prácticos pre- 
senta los principios teóricos que han permitido realizarlos,— 
hemos tenido cuidado de reducir al mínimun las bases zooló- 
gicas en que nos hemos visto obligados a apoyarnos para 
emprender semejante estudio y diferenciarlos claramente por 
medio de sus caracteres. En esta obra, destinada sobre todo 
a los prácticos, no hemos detallado más de lo preciso los ca- 
racteres específicos de los animales descritos, habiendo faci- 
litado nuestra tarea gran número de grabados. Pero muy 
particularmente hemos insistido — y este es el aspecto prác- 
tico de nuestro tratado— sobre los medios puestos a disposi- 
ción del agricultor para triunfar de los animales que viven a 
sus expensas, puesto que, en efecto, nuestro propósito, clara- 
mente limitado, nos lleva a examinar, no todos los animales 
que ofrecen algún interés agrícola, sino tan sólo aquellos 
que en estado natural son útiles o nocivos. Este estudio, he- 
cho de una manera tan concisa, presenta no obstante tal 
amplitud, que nos hemos visto obligados a dividir nuestra 
Zoolocjia en dos volúmenes, uno reservado a los invertebra- 
dos y consagrado sobre todo a los insectos, y es el que ahora 
presentamos, y el otro que comprende los mamíferos, pája- 
ros, batracios y reptiles, titulado Zoología agrícola. 

En este primer tomo empezamos por el estudio de los 
seres más inferiores, los Protozoarios, entre los cuales úni- 
camente un reducido número merece nuestra atención. Tam- 
poco nos ocuparemos de los Espongiarios, los Celentéreos 
y los Equinodermos. Por el contrario, los Gusanos necesi- 
tan gran desarrollo, pues abarcan la mayor parte de los pa- 



PREFACIO XI 

rásitos internos que los animales domésticos sufren con tanta 
frecuencia; su estudio es bastante arduo, y hemos procurado 
simplificarlo indicando tan sólo los períodos de evolución, 
realmente interesantes para el agricultor. En este capítulo 
de Parasitologia hemos procurado no invadir el vasto campo 
de la veterinaria, limitándonos a indicar las principales me- 
didas profilácticas y los rasgos principales de los tratamien- 
tos empleados. Estudiamos luego los animales articulados 
(Artrópodos), que se dividen en cuatro órdenes: Insectos, 
Miriápodos , Arácnidos y Crustáceos. Todos los capítulos a 
ellos referentes pueden englobarse bajo el título de Entomo- 
logía AGRÍCOLA. 

Los Insectos son para nosotros los más importantes de 
todos ellos, y a esta parte capital de la obra le hemos dado 
todo el desarrollo que requiere. Antes de empezar el examen 
de los insectos nocivos a los cultivos, hemos presentado en 
tipo pequeño generalidades sobre la organización de los in- 
sectos y hemos dado su clasificación zoológica : las familias 
están indicadas con sus caracteres y sus principales subdivi- 
siones, lo cual nos evita repeticiones sobre la naturaleza de 
la clase o de la familia a que pertenece cada insecto. Luego 
estudiamos los insectos según el orden de los cultivos a que 
se hacen perjudiciales: 

Insectos nocivos a todos los cultivos; 

— — a los cereales: 

— —a las plantas forrajeras industriales; 

— — a las verduras: 

— — a los árboles frutales; 

— — a la viña; 

~ —a los bosques; 

— — a los huertos y jardines. 

Luego pasamos revista a los insectos que atacan a los 
animales domésticos y al hombre, lo mismo que a las habita- 
ciones, las maderas, los vestidos y las substancias alimenti- 
cias. También examinamos los insectos auxiliares de nues- 
tros cultivos. 

Para terminar, tratamos los órdenes siguientes de los 
articulados: Primeramente los miriápodos o ciempiés; luego 



XII PREFACIO 

los aráciiiilos, que contienen ^van número de animales noci- 
vos, entre ellos los ácaros, parásitos de los animales domés- 
ticos. La acogida que entre los agricultores han tenido las 
dos primeras ediciones de esta obra, nos impone el deber de 
poner perfectamente al día esta nueva edición de nuestra 
Entomología. Se le han hecho todas las adiciones necesarias 
para ponerla al corriente de los conocimientos adquiridos, y 
con ello ha aumentado muy notablemente la importancia de 
la obra. Entre los numerosos artículos reformados y amplia- 
dos, citaremos los que conciernen a la distomatosis del car- 
nero, el pulgón de la remolacha, la f aleña de los árboles 
frutales, el pulgón lanígero, la destrucción de la cóchilis y 
de la eudemis, los mosquitos, las moscas, el hipodermo del 
buey, y los insectos auxiliares. En el capítulo consagrado a 
los medios de defensa contra los insectos, el práctico encon- 
trará una clasificación de todos los procedimientos de des- 
trucción actualmente usados y una colección de las mejores 
fórmulas y las más eficaces para los tratamientos insectici- 
das, con indicaciones precisas sobre las maneras de prepa- 
rarlas. En un capítulo nuevo hemos expuesto las medidas 
legislativas y administrativas adoptadas desde algunos años 
con objeto de asegurar la protección de los cultivos. Final- 
mente, para facilitar a los prácticos la determinación de los 
parásitos de que deben preocuparse, hemos dotado esta ter- 
cera edición de un índice alfabético que da los nombres de 
las plantas cultivadas, con la indicación de las páginas en 
donde se estudian los parásitos que atacan cada una de ellas. 
Al terminar, debemos manifestar nuestro agradecimiento 
al sabio maestro el doctor Marchal, cuya benevolencia nos 
ha permitido aprovechar los preciosos documentos de la Es- 
tación de Entomología agrícola de París y cuyo curso de 
Zoología, dado en el Instituto agronómico, nos ha guiado e 
inspirado frecuentemente. 

G. GUÉNAUX 



entomología 

Y 

PARASITOLOGÍA AGRÍCOLAS 

INTRODUCCIÓN 

Al trazar et plau de la Zoología agrícola, uos hemos 
esforzado en realizar una división simple y metódica del 
asunto, en relación con el espíritu, esencialmente práctico, 
según el cual hemos concebido este libro. 

El título dado a la obra nos facilitaba la tarea y bastaba 
para indicarnos el camino que debíamos emprender. Hemos 
creído que para guiar al lector y facilitar su conocimiento 
en una materia tan vasta y tan compleja, nada mejor podía- 
mos hacer que apoyarnos en las divisiones de la clasificación 
zoológica, cuya necesidad es de toda evidencia en lo que 
concierne al estudio del mundo animal. 

En este tomo estudiamos los Animales invertebrados, 
que la zoología divide en: Protosoarios; — Espongiarios; — 
Celentéreos; — Equinodermos; — Gusanos; — Moluscos; — 
Articulados. Los Froto. toarlos son seres unicelulares; todos 
los demás invertebrados, lo mismo que los vertebrados, son 
seres más diferenciados, a los cuales por oposición se les ha 
dado el nombre general de Metazoarios: están formados 
todos por varias células, asociadas entre sí, derivadas de un 
huevo y agrupadas en el embrión en tres hojas. 

Las siete ramas de los invertebrados no nos interesan en 
la misma medida. Así es que nada tenemos que decir de los 
Espongiarios (esponjas), de los Celentéreos (coral) y de los 
Equinodermos (erizos y estrellas de mar), cuyo estudio per- 



2 INTRODUCCIÓN 

teuece mejor a la aquicultura propiamente dicha. Tampoco 
podremos ocuparnos mucho de los Protosoarios y de los 
Moluscos. Tan sólo las ramas de los Gusanos y de los Arti- 
culados nos ofrecen materia para la mayor parte de este 
tomo. Presentamos, pues, a los agricultores, más que otra 
cosa, un Tratado de Entomología y Parasitología agrí- 
colas. He aquí muy sucintamente el plan ereneral que hemos 
seguido: 

I. — Protozoarios 

Caracteres generales. 
1.*^ Esporozoarios: 

Coccidias.—Cocddiosis, del conejo y de la gallina. 
Mixopofidías. —Enfermedad de los barbos. 
Sarcosj)o/'idias.—Sa,rcodstes del cerdo y del carnero. 
Hemosporidias. —Fiebres palúdicas. 

2.*^ Flagelados.— Venéreo del caballo. 

8.0 Infusorios. 

II. — Gusanos 

Caracteres generales . —Clasificación . 

1.0 Platelmintos 

a. Cestoides: Organización general; ciclo evolutivo. 
Tetracestoides. Ladrería del buey y del cerdo. Vértigo del car- 
nero. Equinococosis. Tenias de los pájaros y tenias de los herbívoros. 

Dicestoides.—BoiY\o(ié:[2i\o. Lígula. 

b. Trematoides: Organización general. — Dístomas del hígado; 
distomatosis del carnero. Anfistomas, monostomas y polistomas. 

2.0 Nematelmintos 

a. AcANTOcÉFALOs: Equinorincos. 

b. Nematoides: Caracteres generales. 

Nematoides nociros a los afiinia/es. — Asciñáes; Oxiuros.— Es- 
tróngilos: estrongilosis de los rumiantes, bronquitis verminosas. — 
Singama de la tráquea de los pájaros. — Esclerostoraas, anquilosto- 
mas. — Triquina.— Filarías. Espirópteros. 

Nematoides perjudiciales a las plantas — Anguílula del tallo. 
Anguílula de la neguilla del trigo. Nematoide de la remolacha. 

Nematoides nocivos a las substancias alimenticias. - Anguílula 
del vinagre. 



INTRODUCCIÓN 

3.0 Anélidos 

Caracteres generales. 

Sanguijuela del caballo. Gugano de tierra. Enquitreidos. 



III. — Moluscos 

Caracteres generales. 

Caracol. Babosa. Arión. Testácelo. 



IV.— Articulados 

1.*^ Insectos 

Caracteres generales. —Clasificación. 

a. Insectos jsocivos: Ortópteros, Neurópteros, Coleópteros, Le- 
pidópteros, Hemípteros, Dípteros, Himenópteros; nocivos a todos los 
cultivos, a los cereales y granos, a los forrajes, a las hortalizas, a 
los árboles frutales, a la viña, a los bosques, a las plantas de huerta 
y de adorno, a las habitaciones, a los animales domésticos y al 
hombre. 

b. Insectos auxiliares: Neurópteros, Coleópteros, Dípteros e 
Himenópteros, carnívoros o parásitos. 

c. Procedimientos de destrucción: Tratamientos insecticidas 
(líquidos, pulverulentos y gaseosos). Destrucción de la oruga, 

•2." Miriápodos 

Caracteres generales. 

a. luLAis: lulas, Blaniula, Glomeris, Polidesmo. 

h. -Escolopendras: Escolopendra, Geofila. Litobia. Escutígera. 

3." Arácnidos 

Caracteres generales. 

a. Escorpiones. 

b. Segadores. 

c. Arañas: Epeira. Tegenaria, Segestria, etc. 

d. Aceros: Acaros nocivos a las plantas (erinosis de la viña); — 
a los animales domésticos (rougets, ixodes, argas y dermanises; de- 
módex y sarna folicular; sarnas sarcópticas, psorópticas y coriópti- 
cas);— a las substancias alimenticias ftiroglifa del queso). 

r. LlNGUÁTULAS. 



PROTOZOARIOS 

Los protozoarios son animales muy inferiores, cuya estructura es 
de una extremada sencillez, y que viven en muy variados medios lí- 
quidos. Su tamaño es pequeñísimo y casi siempre están formados por 
una sola célula, reducida a una simple masa protoplasmática, que 
puede estar provista de núcleo, estar envuelta por una membrana y 
emitir prolongaciones o sendópodos; algunos se mueven por medio 
áepesfafias o ^t flagelos. Se nutren por imbibición o por endosmosis 
y frecuentemente por medio de sus sendópodos, que capturan las par- 
tículas alimenticias suspendidas en el agua y facilitan su engloba- 
miento por la masa protoplasmática; no poseen tubo digestivo. Los 
residuos de la digestión son excretados por vacuolas cojitráctiles. 
pequeños sacos acuosos con contracciones periódicas. Estas vacuolas 
contribuyen también a la circulación y a la respiración. La reproduc- 
ción es asexual y se efectúa por escisiparidad, por brote o por esporu- 
lación; a veces íiay conjugación por medio de la fusión temporal o 
permanente de dos individuos. 

Los protozoarios se dividen en tres clases: Rizópodos, Esporozoa- 
Rios e Infusorios. 

I. -RIZÓPODOS 

Estos protozoarios no tienen membrana de cubierta; la 
capa externa de su protoplasma emite prolongaciones \\í\\\\¡\- 
áeiíi sendópodos. Se dividen en: amiboides, foraminiferos, 
heliozoarios y radiolarios. Unos viven en libertad y otros 
como parásitos. 

Las amibas comprenden parásitos del hombre y de los 
animales domésticos. Son unos organismos muy sencillos 
(figura 1), constituidos por una célula incolora y transpa- 
rente, cuya forma se modifica sin cesar por la emisión de 
prolongaciones o sendópodos que le sirven para moverse y 
alimentarse. Entre las amibas parásitas, debemos indicar la 




ESPOROZOARIOS O 

amiba del colon (Amoeha cali), que vive eu el interior del 
hombre sano, y la amiba de la disenteria (Amwba dijsente- 
rüe), que determina la disentería de los países cálidos, afec- 
ción grave y complicada frecuentemente con abscesos del 
hígado; el contagio de esta enfermedad 
se efectúa por aguas infestadas o por 
comer legumbres crudas; en las colonias, 
los europeos no han, pues, de beber más 
que agua hervida y comer verduras y 
legumbres cocidas. 

Los foraminiferos, que se distin- 
guen por una cubierta membranosa, ca- 
liza o silícea, cribada de agujeros, que 
dan paso a sendópodos anastomosados, 
existían en número incalculable en la ^^' •""- "^^ '^• 

época terciaria, y han desempeñado un 
papel considerable eu la formación de ciertos terrenos cali- 
zos.— Los heliozoarios y los radiolarios no ofrecen, desde 
el punto de vista agrícola, más interés que los demás rizó- 
podos. 

II.— -ESPOROZOARIOS 

Estos protozoarios están formados por una célula, limi- 
tada por una membrana exterior, que da al cuerpo una forma 
constante; no poseen pestañas m flagelos, y se reproducen 
por medio de esporos. Todos son parásitos. Se subdividen en 
(jj-egarinas, coccidias, mixosporidias, sarcosporidias y he- 
niosporidias. 

1.^ Qregarinas.— Estos esporozoarios son parásitos de 
los invertebrados (coleópteros, langostas, lombrices de tierra) 
y no ofrecen gran interés para nosotros. 

2.'^ Coccidias. — Estos esporozoarios son parásitos de los 
animales domésticos (mamíferos y pájaros). Son seres mi- 
croscópicos, que por su aspecto han sido llamados cuerpos 
oviformes (fig. 2). , 

La coccidia del conejo (Coccidium cuniciili) ataca el hí- 
gado de este animal, el cual se debilita y se anemia. Su vien- 



PROTOZOARIOS 




Fig. 2.— A, Hígado de un conejo atacado de coccidiosis. 
B, Coccidias oviformes del hígado del conejo, aumen- 
tadas 300 veces. 



tre se hincha, de aquí el nombre de barrigón dado a esta 
enfermedad; las mucosas toman un tinte amarillento y apa- 
rece diarrea. Al cabo de dos o tres meses los conejos quedan 
completamente agotados en un estado de delgadez extremada 
y mueren con convulsiones. 

Se reconoce que el hígado de los animales enfermos es 
mucho más voluminoso que el estado normal, y presenta en 
diferentes puntos aquellos tubérculos blanquecinos, cuyo ta- 
maño puede al- 
canzar el de una 
avellana, y que 
no son otra cosa 
que masas de 
coccidias. Estos 
parásitos poseen 
dos modos de re- 
producción, uno 
sexuado y otro 
asexuado. Se 
desarrollan en 
las células próximas a los conductos biliares, los alteran y 
los transforman, causando los trastornos que hemos descrito. 
Hay una forma crónica que se manifiesta sobre todo en los 
animales viejos y una forma aguda (diarrea intensa con 
adelgazamiento rápido y muerte) que ataca más bien a los 
jóvenes y los destruye en gran número. 

Esta enfermedad se transmite fácilmente de un animal a 
otro. En efecto, de los tumorcitos blanquecinos del hígado 
se escapan numerosas coccidias, que son arrastradas hacia 
el intestino y lanzadas al exterior con los excrementos. La 
humedad del corral favorece su desarrollo y hay mucho 
riesgo de que los conejos, todavía sanos, contraigan la en- 
fermedad al comer. Las crías, sobre todo, sufren mucho, 
muriendo a veces los conejillos en grandísimo número.— Los 
remedios preservativos están bien indicados; tan pronto apa- 
rezca la enfermedad en un corral, es necesario separar los 
animales sanos de los enfermos; siempre es mejor sacrificar 
los animales atacados, deteniendo el mal desde un principio. 



ESPOROZOARIOS 7 

Si todavía no están demasiado anémicos y debilitados, se 
pueden consumir, teniendo cuidado de quemar el hígado y 
los intestinos en lugar de echarlos a la basura; en el caso de 
que los animales no sean utilizables para la alimentación, 
hay que destruir también sus restos. Una vez retirados los 
enfermos, hay que desinfectar los corrales con agua hirviendo 
y después con agua de cal, renovar con frecuencia la pocilga 
y cuidar que nunca esté húmeda. No reunir gran número de 
conejos en un espacio pequeño, y darles, por el contrario, la 
mayor cantidad posible de espacio, de aire y de luz. 

Esta misma coccidia puede atacar el intestino del co- 
nejo (1); esta afección se manifiesta con signos casi análogos 
a los de la enfermedad del hígado, y se trata del mismo modo. 

El conejo no es el único animal que padezca la coccidio- 
sis; el conejo de caza y la liebre les son también tributarias, 
y en ciertos años húmedos causa verdaderas epidemias. — En 
Suiza, los bóvidos son frecuentemente atacados por una en- 
fermedad llamada disentería roja, que es ocasionada por la 
misma coccidia que ha invadido el intestino. Finalmente, por 
excepción, el hombre mismo puede tener invadido el hígado 
y el intestino por el parásito del conejo; para no contagiarse 
se ha de abstener de las verduras y legumbres crudas. 

La coccidia tenue (Coccidiiwi tenelliim) es de forma algo 
distinta que la precedente y vive en el interior de la gallina, 
en donde produce alteraciones. El ave atacada se debilita 
progresivamente, pierde su vivacidad, presenta diarrea y 
estreñimiento, lanza gritos quejumbrosos y muere al cabo de 
algunos días. Con frecuencia se ve perecer de esta enferme- 
dad toda una pollada o toda una serie sucesiva de polladas. 
—Los patos, los gansos y las palomas pueden ser atacados 
por el mismo parásito.— Hay que tomar las medidas profi- 
lácticas que hemos aconsejado para la coccidiosis del conejo. 

o.^ Mixosporidias. — Estos organismos son sobre todo 
parásitos de los peces; se localizan en el tejido conjuntivo y 
en el tejido muscular. Uno de ellos, el mixoboliis de Pfeiffer 

(1) Se ha creído que se trataba de otra coccidia, la í^oca<//V/ /;gr/(9rfl'«/í?. 
Nada de esto, según lo ha demostrado Pfeiffer. 



8 PROTOZO A Ríos 

(Mijxohohis Ffeifferi), deterniina la enfermedad de los bar- 
bos, que desde hace treinta años ha devastado sucesivamente 
el Mosela, el Mosa, el Aisue, el Mame, el Sena y fínalmeute 
el Ródano (1 ). Los barbillos atacados pierden su fuerza y con 
dificultad van contra la corriente; se les puede fácilmente 
coger con la mano; se comprueba entonces que están recu- 
biertos de un moco, que los hace escurridizos, y presentan 
en el vientre y en los lados del cuerpo unos tumores que se 
abren al exterior empujando las escamas, y rezuman una es- 
pecie de pus amarillento, en el cual se encuentran grandes 
cantidades de parásitos.— Esta enfermedad coincide con la 
reducción de la fuerza de la corriente (construcción de presas) 
y la suciedad de las aguas. Es preciso evitar la propagación 
del mal retirando del agua los peces enfermos. 

Otro mixobulos (Myxoholns Ciprini), causa la viruela 
de la carpa, que se manifiesta por la aparición de placas 
pustulosas en la superficie del cuerpo; este parásito está lo- 
calizado en los ríñones y determina trastornos en las funcio- 
nes excretoras. 

Otras mixosporidias, las microsporidias^ viven en los in- 
sectos y en los crustáceos; una, la TJielohania contejeani, 
es parásito del cangrejo, en cuyos músculos se encuentra en 
abundancia; se le atribuido \r peste de los cangrejos. Tam- 
bién es una microsporidia el Nosema bonihijcís, que ocasiona 
Vdi pehrina del gusano de seda. 

4.'^' Sarcosporidias.— Estos organismos se localizan en 
los músculos de los mamíferos. 

El sarcociste del cerdo (Sarcocj/spis 3Iiescheri) , de for- 
ma que recuerda el huso , es frecuente en los músculos de este 
animal: se suele distinguir a simple vista en forma de peque- 
ñas granulaciones blanquecinas, que tienen la apariencia de 
abscesos y que conviene saber determinar. Raras veces es 
peligroso, y los animales atacados parece que no sufren mo- 
lestia alguna. El hombre puede consumir sin peligro la carne 
de estos cerdos atacados, pero es preferible abstenerse cuando 
la invasión es demasiado intensa. 

(1) Vóase la Pisimltiira del mi.smo autor, pág. 462. 



ESPOROZOARIOS 9 

El sarcociste del carnero (Sarcocijstis Tenella) se en- 
cuentra en distintas regiones del cuerpo de este animal, pero 
sobre todo en los músculos del esófago; presenta un aspecto 
análogo al del cerdo, pero puede adquirir el tamaño de 1 cen- 
tímetro, y esto hizo creer que se trataba de un parásito de un 
género distinto al sarcociste, dándose en otro tiempo el nom- 
bre de Balbiaju'a (jújante a los mayores ejemplares; pero se 
ha reconocido que la balbiania no era más que la forma ma- 
dura del sarcociste del carnero. Estos esporozoarios no pre- 
sentan ningún peligro para los animales.— La cabra, el buey 
y el caballo presentan también sarcocistes en sus músculos. 

;■)." Hemosporidias.— Estos esporozoarios viven como 
parásitos en los glóbulos rojos de la sangre de los animales, 
y ocasionan enfermedades gravísimas. 

Las hemosporidias son las que causan la fiebre palúdica 
(malaria) del hombre (1), afección muy extendida en los paí- 
ses cálidos y que se encuentra en la mayor parte de nuestras 
colonias, como también en diversas regiones de Francia 
(Vendé, Charento, Laudes, Camarga, Córcega, países panta- 
nosos). Tres especies de estos parásitos viven en la sangre 
del hombre, los Plasmodinm malarice, vivax y falciparum; 
con el examen microscópico de la sangre de un palúdico, 
estos plasmodios se presentan bajo diferentes formas, la de 
cuerpos esféricos, de rosáceas, de cuerpos con ñagelos y de 
cuerpos semilunares; se reproducen por segmentación y re- 
corren en dos, tres o cuatro días el ciclo completo de su des- 
arrollo: así se explican las fiebres intermitentes (fiebres ter- 
cianas y cuartanas). Hay otra reproducción sexuada, que se 
efectúa en el tubo digestivo de un mosquito (véase Insectos 
nocivos para los animales). 

Otras hemosporidias se desarrollan y se multiplican en 
la sangre de los bóvidos casi de la misma manera que los 
parásitos de las fiebres palúdicas del hombre. El Piroplasma 
biifemimim causa en los Estados Unidos la fiebre de Texas, 
que hace grandes destrozos en los rebaños de bueyes de las 

(1) El parásito del paludismo fiiO descubierto por el doctor Laverau (Cous- 
laiitiiia. 1880). 

GuÉNAUX.— ir///o///o/oí/m. '1 



10 PROTOZOARIOS 

regiones del Sur. Este esporozoario se propaga por interme- 
dio de un acaro, que vive sobre el buey, le pica, se harta de 
su sangre y cae al suelo; la evolución del parásito se eíec- 
túa en el interior del cuerpo del ixodo; los huevos de éste 
son contaminados, y los nuevos ixodos que salen de ellos 
inoculan el parásito a los bueyes que se encuentran en el 
pasto. Por esta razón, los rebaños del Norte vense atacados 
por la fiebre cuando en sus prados han pastado bueyes del 
Sur. Esta grave enfermedad existe también en la América 
del Sur y en nuestras posesiones del Norte de África, en Ma- 
rruecos, en donde ha ocasionado a los colonos perjuicios de 
más de un 50 por 100. 

El Piroplasma hovis (o Babesía hovis) ocasiona en Fran- 
cia (Norte, Mancha, Calvados, Oise, Indre, Cantal, Costa de 
Oro, etc.) una enfermedad análoga, aunque algo menos grave. 
Este parásito es inoculado a las reses por ticas (véase más 
adelante Ixodo rednvio). Esta piroplamosis está caracteri- 
zada, como la anterior, por la emisión de una orina sangui- 
nolenta (micción de sangre); tiene una marcha rápida y 
causa una mortalidad del 12 al 15 por 100. La mortalidad 
puede en la actualidad disminuir hasta el 1 por 100, merced 
a un remedio químico, el tripanblaii. 

Otros piroplasmas viven en el perro y en el caballo. 

III. — FLAGELADOS 

Estos protozoarios están caracterizados por el o \o^ fla- 
gelos (látigos vibrátiles) de que está provisto su cuerpo en 
uno de sus extremos. Muy estudiados desde hace algunos 
años, se ha reconocido que comprenden importantes parási- 
tos del hombre y de los animales. Dos grupos merecen nues- 
tra atención: los tripanosomas y los espiroquetas. 

Tripanosomas.— Estos ñagelados tienen un cuerpo alar- 
gado, en forma de hueso, provisto de un solo flagelo que li- 
mita una membrana ondulante (fig. o). Son parásitos de la 
sangre. Uno de los más temibles para la agricultura es el 
Trypanosoma eqniperda (fig. 4), que ocasiona el venéreo o 
enfermedad del coito de los caballos. Esta enfermedad es 



FLAGELADOS 



11 




Fig. 3. 
Tripanosoina. 



oriunda del África del Norte (Argelia y Túnez); ha sido im- 
portada a Europa por sementales y ha atacado más particu- 
larmente en España, en el Mediodía de Fran- 
cia y en el Hauuóver. Esta grave enfermedad 
presenta gran analogía con la sífilis del hom- 
bre; es contagiosa y se propaga por la cópu- 
la; al principio, los caballos atacados presen- 
tan una fiebre intensa, su piel se hincha en 
distintos sitios, se pone tumefacta, aparecen 
derrames mucosos y placas algo prominen- 
tes, semejantes a las de la sífilis. El estado 
general se agrava, los animales decaen; bien 
pronto son atacados los centros nerviosos, 
viene la parálisis y luego la muerte al cabo 
de algunos meses.— Los poseedores de anima- 
les contaminados caen bajo la acción de los 
artículos 459 y siguientes del Código penal. 
Otros tripanosomas ocasionan en las reses 
de los países exóticos graves enfermedades 
epidémicas; el Tr y paño soma Bfucei crusr la nagana de los 

bóvidos del África del Sur, del 
Congo, etcétera, y el Trypano- 
sojna Evansi causa la snrra de 
los caballos, asnos y mulos de 
la India y del Tonkíu. Estos te- 
mibles parásitos son inoculados 
a los animales por las moscas 
picadoras. La mosca tsé-tsé (1) 
es el agente de la transmisión 
de la riafjana a los bóvidos 
africanos; no es memos peligro- 
sa para el hombre, al cual h* 
inocula el Trijpanosoma gani- 
biense, que determina la «enfer- 
medad del sueno»; esta afección hace estragos en el Uganda 
y en el Congo, en donde ha despoblado regiones enteras. 

(1) Véase más adelaure el capítulo Insectos noaros al hombre ij n los 
nniínales domésticos. 




Fig. 4.— Tripanosoma del venéreo del 
raballo, entre gktbulos sanguíneos. 




12 PROTOZOARIOS 

Espiroquetas.— Estos flagelados se distinguen de los tri- 
panosomas por su cuerpo filiforme y en espiral, desprovisto 

de flagelos, pero que presentan 
una membrana ondulante (fig. 5). 
Ciertos espiroquetas son pa- 
rásitos temibles para el hombre, 

F,g. 5.-Esp¡roqiu«ta. ^^^^^^ ^^^.^g. ^j Spil'Och(Pfa Ohcv- 

meieri, que causa la fiebre re- 
currente y el Trepoiiema pallidiwu agente de la sífilis. 

Algunos flagelados son parásitos externos, particular- 
mente el Costia necafri.x, que vive debajo de la piel de los 
pescados (alevinos de trucha). 

IV.— INFUSORIOS 

Estos protozoarios se distinguen claramente por su cuerpo 
completamente cubierto de pestañas vibrátiles, que les sir- 
ven para moverse. Existen en grandes cantidades en todas 
las aguas dulces o saladas que contienen substancias orgáni- 
cas en descomposición; abundan en las infusiones de substan- 
cias vegetales o animales, a expensas de las cuales se nutren, 
lo cual les ha dado su nombre. 

Un infusorio, Balantidium coli, se encuentra en el intes- 
tino del hombre, en quien determina una disentería muy aná- 
loga a la disentería debida a las amibas.— Muy frecuente- 
mente se encuentran infusorios en número considerable en el 
estómago de los animales domésticos; en los rumiantes siem- 
pre están situados en dos de las cuatro grandes cavidades 
del estómago, la panza y el bonete (2.'^' saco); aparecen desde 
que los animales, ya medio criados, empiezan a alimentarse 
de hierbas y vegetales; a veces son tan abundantes, que 
constituyen una masa de 500 gramos de peso. Se ha creído 
que contribuyen a la digestión de los alimentos, pero este 
papel no está demostrado en ningún modo. Estos animálculos, 
por otra parte, no causan ningún perjuicio a las reses; muy 
probablemente no son más que comensales. 



II 
GUSANOS 

La rama de los gusanos es muy compleja y heterogénea. Los 
animales de formas muy desemejantes que la componen, viven en 
medios húmedos, y presentan, como caracteres anatómicos comunes: 
una simetría bilateral, un cuerpo con frecuencia dividido longitudi- 
nalmente en anillos idénticos y siempre desprovistos de miembros 
articulados. Los aparatos digestivo, respiratorio y circulatorio faltan 
con frecuencia o son rudimentarios. Los órganos de excreción son 
constantes y característicos; son pares y consisten en canales aquí- 
feros o en nefridias, que ponen el cuerpo en comunicación con el 
exterior. El sistema nervioso consiste tan sólo, en los gusanos más 
elevados, en un collar esofágico, seguido de un cordón ganglionar 
ventral formado de dos mitades simétricas. La reproducción se efectúa 
de varios modos, y el desarrollo va con frecuencia acompañado de 
metamorfosis más o menos complicados y de cambios en el género 
de vida. 

Se pueden reducir los diferentes grupos de gusanos a tres clases 
principales: 

Platelmintos. Nematelmintos y Anélidos 



I. — PLATELMINTOS 

(Gusanos planos) 

Los platelmintos son gusanos de cuerpo plano, raras ve- 
ces cilindrico, formado de un solo segmento o de varios seg- 
mentos sucesivos, desprovistos de cadena nerviosa ventral. 
Comprenden cuatro grupos: Nemevtes, tui'belarios, cestoi- 
des y trematoides. 

Desde el punto de vista agrícola, únicamente debemos 
ocuparnos de los cestoides (tenias) y de los trematoides (dís- 
tomas), muchos de los cuales son nocivos para el hombre y 
para los animales domésticos. 



14 



GUSANOS 



CESTOIDES 
(Tenias) 

Los cestoides son gusanos planos, que tienen la forma de una 
cinta compuesta de numerosos anillos o proglótides, semejantes todos 
entre sí (fig. 8 y 11). Estos gusanos se 
fijan por uno de sus extremos, que para 
ello está provisto de rentosas y fuerte- 
mente de ganchos: el segmento fijador 
es diferente de los otros, y lleva el nom- 
bre impropio de cabera, o bien el de 
escole A- (fig. 6). No existe aparato 
digestivo: la nutrición se efectúa por 
endosmosis. Tampoco existen aparatos 
respiratorio y circulatorio: la respira- 
ción, poco activa, es únicamente cutá- 
nea. Por el contrario, los órganos de 
excreción están bien desarrollados. El 
sistema nervioso se compone de dos cor- 
dones laterales, y se comunican entre sí 
en el escolex. Los órganos reproductores 
son complicados; existe uno masculino y 
otro femenino en cada segmento, hay. 
pues, hermafroditismo; y la disposición 
de los conductos genitales sirve de ca- 
rácter para la clasificación. La repro- 
ducción es muy activa y el número de 
los huevos considerable. 




Fiír.G. 



Escolex de la Twiüd 
solñnii. 

A, cabeza; n. parte ante- 
rior poco adelgazada; bb, 
ventosas; c. doble corona de 
sanchos: «?, rostro; e. cuello; 
/, primeros anillos. B, gau- 
chos; a. mango: b, guarda: 
r, uña. 



Todos los cestoides son eudoparásitos. Su desarrollo es 
complejo, lo cual limita mucho las probabilidades de su mul- 
tiplicación. Se les divide eu cestoides cou cuatro ventosas o 
tetracestoides (tenias propiamente dichas) y cestoides con 
dos ventosas o dicestoides (botriocéfalosj. 

Ciclo evolutivo. — El gusano adulto vive en el intestino 
de un animal carnívoro (hombre o perro); cada uno de sus 
anillos o proglótides representa un animal completo : es her- 
mafrodita, se reproduce y emite huevos; los anillos maduros 
se desprenden sucesivamente del extremo posterior de la te- 
nia y son expulsados con los excrementos. Los huevos pues- 
tos asi en libertad son absorbidos por un animal herbívoro 
(buey o conejo), cuando éste come las hierbas sobre las cua- 



PLATELMINTOS 15 

les han caído; entonces los huevos pueden abrirse y salen de 
ellos larvas, que van a fijarse en los tejidos del huésped in- 
termediario, constituyendo una suerte de vesículas que se 
llaman quistes (cisticercos, cenuros, equinococos, etc.), hasta 
que el animal que los contiene haya sido comido por un car- 
nívoro; tan sólo en este último, las? larvas podrán alcanzar su 
completo desarrollo. 

I.— Tetracestoides o tenias propiamente 
dichas 

Son tenias provistas de cuatro ventosas y con aberturas 
genitales, situadas en los lados de los anillos. Comprenden: 
1." Tenias con cisticercos; 2.^ Tenias con cenuros; o.*^ Tenias 
con equinococos; 4.^ Tenias con cisticercoides, y 5.° Tenias 
con formas varias desconocidas o anoplocef aliñas. 

1.'^ Tenias con cisticercos.— La forma larvaria llamada 
cisticerco se presenta bajo el aspecto de una vesícula (vesí- 
cula caudal) llena de líquido y en cuyo 
interior está invaginada una sola ca- 
beza (ñg. 7). 

Tenemos por de pronto los dos gu- 
sanos solitarios del. hombre (1): la 
tenia inerme y la tenia armada, am- 
bas interesantes para el agricultor, 
pues sus larvas viven en el buey y en 

el cerdo. pjg_ 7._Corte esquemático 

La tenia inerme (Tcenia saginata) ^e un cisticerco. 
(fig. 8) vive en estado perfecto en el 
intestino del hombre; tiene de tres a ocho metros de longitud 
y a veces más. Su cabeza (fig. 9) no tiene rostro ni ganchos 
y unos dos milímetros de anchura; los orificios genitales 
están irregularmente alternados y los huevos son elípticos; 
estos huevos (fig. 10) se dividen interiormente y expulsan un 

(1) Se creia antes que el intestino humano contenia siempre uno solo de 
estos parásitos, y de ahi el nombre de Solitaria: pero puede muy bien liaber 
varios al mismo tiempo. 




16 



GUSANOS 



embrión llamado he.xaccnito, a causa de tres pares de gan- 
chos de que está provisto. Este embrión, protegido por una 
gruesa cascara, puede quedar largo tiempo intacto sobre la 
hierba; si es tragado por un buey, emprende una vida activa: 
i. la cascara se reblandece 

y, por intermedio de los 
vasos sanguíneos, va a 
alojarse en el tejido mus- 
cular de su huésped; lle- 
gado allí pierde sus tres 
pares de ganchos, crece y 
se enquista, formando un 
cisticerco, que tiene el as- 
pecto de una vesícula 
transparente del tamaño 
de un guisante (6 milíme- 
tros de largo por unos 3 de 
ancho); el buey que pre- 
senta cisticercos se dice 
que está leproso. En los 
mataderos conviene poder 
distinguir entre los bue- 
yes sacrificados los que 
están leprosos; para ello 
hay que hacer una inci- 
sión en los carrillos a cada 
lado de la boca, en donde 
los cisticercos se alojan 
preferentemente. En el animal vivo no se advierte nada anor- 
mal; nunca la lepra del buey presenta gravedad, ni ningún 
carácter que permita reconocerce ; tan sólo algunas veces se 
pueden notar cisticercos debajo de la lengua y prominentes, 
pero es muy raro encontrarlos en esta región. Cuando ha 
sido ingerido por el hombre, el cisticerco desen vagina su 
escolex y lo hace emerger de su vesícula; ésta queda dige- 
rida, y el escolex aislado se fija por medio de sus ventosas a 
la pared intestinal y luego produce por germinación una lar- 
ga cadena de anillos, de los cuales los más lejanos son los 




Fio-. ^.—Tcenia sayinata (Cestoidp). 
\, contraída: B. extendida. 



PLATELMINTOS 



17 




Fig. 9.— Teuia inerme: huevo y escolex 



más. viejos. Los anillos producidos en nn año forman una 
cadena de 2() metros de lono^itiid, pero son expulsados a me- 
dida que llegan a madurez. 
Por todas partes en 
donde se consume la carne 
de buey, existe la tenia 
inerme, que de un modo 
general es mucho más fre- 
cuente que la tenia arma- 
da. Se le encuentra abun- 
dantemente en Inglaterra , 
en Alemania, en Italia, 
etcétera, y es bastante 
frecuente en Francia. Es 
extraordinariamente co- 
mún en la ludia, en el 
Norte de África (Argelia 
y Túnez) y en Abisinia; 

en este último país, el buey entra en la composición del plato 
nacional, y como los alimentos o las aguas destinadas para 

la vida de los anima - 
'^ ^ les suelen estar con- 

tamina dos con los 
excrementos del hom- 
bre, se ha podido de- 
cir en forma jocosa 
que todo abisinio res- 
petable ha de tener 
su gusano solitario. 
Nunca debe co- 
merse carne de buey 
que no esté suficien- 
temente cocida, y la 
temperatura que es 
preciso alcanzar para 
estar al abrigo de todo peligro es de 46^ Además, se ha de 
cuidar que los excrementos humanos no ensucien los alimen- 
tos de los bueyes. 




l'iu. 10. -A, huevo (le Tíeiiia sagiiiata: 
V>. C. einhriniips hoxarantos. 



18 



GUSANOS 



La tenia armada (Tcenia solinm) (fíg. 11) vive también 

en el intestino del hombre. 
Tiene por término medio dos 
o tres metros de longitud; su 
cabeza (fig. (;) está provista 
de un rostro corto, armado 
de una doble corona de gan- 
chos; los oriñcios genitales 
son bastante regularmente 
alternos; los huevos son esfé- 
ricos,}-^ los anillos, maduros, 
son más pequeños que los de 
la tenia inerme. Su cisticerco 
(fíg. 12) vive en el cerdo, al 
cual causa la lepra; en éste 
es extraordinariamente abun- 
dante: los músculos a veces 
están literalmente rellenos, 
sobre todo en las regiones de 
la cara inferior de la lengua, 
del cuello ^ de los lomos; son 
vesículas ovaladas de 6 a 
20 milímetros de longitud 
por 5 a 10 de ancho, llenas de 
líquido y presentando en un 
punto de su superñcie un pun- 
tito blanco, que es una cabe- 
za de tenia. Los tocineros 
los designan con el nombre 
de granos de lepra. La car- 
ne de cerdo leproso es pálida 
y como macerada. 

La enfermedad se encuen- 
tra en todos los países en 
donde se hace un gran con- 
sumo de carne de cerdo, y 
se descuida de cocerla suñ- 
cientemente (Inglaterra, Alemania y América del Norte). En 




Fie. 1 1 .—Ttmifí solinm. 



PLATELMINTOS 10 

Francia, la Tcenia soliimi es rara. La lepra del cerdo era 
común entre los antiguos, que habían reconocido la frecuen- 
cia del gusano solitario en los individuos que comían carne 
de cerdo, y ésta es probablemente la razón por la cual el uso 
de esta carne fué prohibida por Moisés a los hebreos y por 
Mahoma a los musulmanes. 

Los cerdos que viven en libertad están muy expuestos a 
contraer la lepra. Se advierte en los animales atacados una 
üran sensibilidad en el hocico, una voz ronca v lueo-o debili- 





Fiíi-. 12.— Cistirorco del cerdo y tres gauchos del escolex, mostrando el mango, 
la o-uarda y la hoja. 



dad; pero no hay síntomas bien determinados, y únicamente 
se puede determinar con seguridad la lepra por la presencia 
de cisticercos en la cara inferior de la lengua; el lanf/iieyage 
es la operación que consiste en el examen de la lengua de los 
cerdos llevados a los mercados; era ya conocida en tiempo 
de Aristófanes, y todavía hoy existen langiieyeiirs en mu- 
chos mercados de reses; pero a fin de burlar el languejjage, 
los tratantes en cerdos pinchan los cisticercos para vaciarlos; 
esto es: el epinglage. También extraen a veces con un cu- 
chillo o por medio de imas pinzas (harpomiage) los cisticer- 
cos visibles en los cortes de la carne, a fin de burlar la vigi- 
lancia de los inspectores; pero es posible reconocer fácil- 
mente, al cabo de algunos días, las cicatrices producidas. Se 



20 GUSANOS 

han de tomar iguales precauciones que en el caso de la tenia 
inerme, es decir, cocer bien la carne de cerdo, elevtíndola a 
una temperatura próxima a GO". No existe tratamiento de la 
lepra del cerdo; esta enfermedad se considera como una falta 
punible. (Ley del 2 de agosto de 1884.) 

La lepra puede encontrarse también en el hombre, y se 
debe a que los anillos maduros, en las personas que llevan 
la solitaria, ascienden a veces hasta el estómago, en lugar 
de ser expulsados por el ano; los embriones puestos en liber- 
tad atraviesan las paredes del estómago y van a alojarse en 
diferentes regiones del organismo. 

Vienen luego las tenias de los animales domésticos. La 
tenia en sierra (Twnia serrata) vive en el intestino del pe- 
rro, y su cisticerco en el peritoneo del conejo; su talla varia 
desde 50 centímetros a un metro, por término medio. Los 
huevos de la tenia son expulsados con los excrementos del 
perro; la enfermedad se propaga tan sólo si sus huevos se 
mezclan con los alimentos destinados a un conejo o a una 
liebre; introducidos en el estómago de estos animales, se 
fijan sobre el peritoneo, en la proximidad del tubo digestivo, 
formando pequeñas vesículas del tamaño de un guisante, en 
el cual se distingue un punto blanco, y que son los cisticercos 
(Cijsticercns pisiformis). Cuando el conejo muere y se dan 
las entrañas a un perro, éste contrae la tenia, que llega en- 
tonces a su estado definitivo. Ya vemos, pues, las medidas 
que hay que tomar para evitar la propagación de la enfer- 
medad. 

La tenia ribeteada ( Twnia marginata) vive también en 
el perro; alcanza 1 ó 2 metros por término medio y hasta 
5 de longitud; sus anillos se enchufan unos en otros. El cis- 
ticerco (Cijsticercns tennicollis) se encuentra en el buey, en 
el cerdo y sobre todo en el carnero, en el peritoneo; es muy 
voluminoso, mucho más que los cisticercos de las tenias pre- 
cedentes; sus dimensiones, por término medio, varían entre 
las de un huevo de palomo y de un huevo de gallina, es la 
hola de agua de los matarifes (fig. 13); la vesícula caudal 
encierra un líquido incoloro, en el cual flota la cabeza inva- 



PLATELMINTOS 



21 



g-iuada; sumergiéudola eu agua caliente, se obtiene la desen 

vaginación, y se advierte que 

la cabeza está sostenida por 

un largo cuello. Esta tenia 

no se desarrolla en el cuerpo 

del hombre; éste puede comer 

sin peligro carnero atacado 

de holas de agua. La tenia 

libeteada es sobre todo común, 

como se comprende, en los 

perros de matadero y de 

pastor. 

La tenia de cuello grueso 
(Tcenia crassicollis) vive en 
el gato y tiene de 15 a 60 
t-eutí metros de longitud. El 
cisticerco, del tamaño de un 
guisante, se encuentra en el 
hígado de los pequeños roe- 
dores, tales como ratas, ratones y ratón campestre. Esta 
tenia suele provocar la muerte de los gatos. 




Fig". 13. — Ci/sficeirifs teimicollis o 
bola de agua, tamaño natural, cou 
la cabeza desenvaginada (Railliet). 



2.*^ Tenias con cenuros.— La forma larvaria llamada 
cPHuro es un cisticerco que contiene gran número de cabezas 
o escolex (fig. 14). 

La tenia cenuro (Tcenia cmiurns) vive en el intestino 
del perro, y su cenuro en el cerebro de los herbívoros, parti- 
cularmente del carnero; su talla es relativamente pequeña, 
10 centímetros por término medio, y es bastante delgada. 
Cuando los huevos expulsados con los excrementos del perro 
son tragados por un carnero, los embriones hexacantos (pro- 
vistos de seis gauchos) quedan libres en el estómago de este 
herbívoro; unos atraviesan las paredes del tubo digestivo y 
por los vasos sanguíneos son conducidos a todo el organis- 
mo: los otros se atroñan y mueren: únicamente los embriones 
(jue llegan al cerebro se encuentran en condiciones favora- 
bles a su desarrollo, transformándose en una vesícula, que 
puede alcanzar al cabo de dos o tres meses el tamaño de un 



'^'¿ GUSANOS 

huevo. Ccada vesícula produce eu su iuterior uu grau número 
(hasta 500) de brotes, que uo sou otra cosa que cabezas de 
tenia: teuemos eutouces el cenuro cerebral (figuras 15 y 16). 
Este ceuuro determina una enfermedad, que ha recibido el 
nombre de vértigo del carnero, aturdimiento, etc.; en el pri- 
mer período, o sea de invasión por los embriones, el animal 
cae en un estado de postración y tiene congestión de los ojos 




Fig. 14.— Corte esquemático de un cenuro. 
a, escolex, con su disposición normal; h. c. d. r. disposiciones cada vez más 
esquemáticas (Railliet). 

y del cerebro; puede muy bien ocurrir que el carnero triunfe 
de esta invasión y se cure, lo cual tiene lugar en los anima- 
les de cierta edad, cuyos tejidos se dejan penetrar difícil- 
mente por los embriones; no pudiendo éstos llegar hasta los 
centros nerviosos, no tardan en morir y en desaparecer. Si, 
por el contrario, se trata de corderos, se advierte que los 
síntomas que acabamos de indicar se mitigan ordinariamente 
durante cuatro o cinco meses, y luego la enfermedad reapa- 
rece y se agrava: el animal atacado avanza algunos pasos y 
gira sobre sí mismo, siempre en un sentido determinado, 
dependiente de la región del cerebro ocupada por el cenuro 



PLATELMINTOS 



23 



(figura 17). A veces la enfermedad es grave desde un prin- 
cipió, y la muerte sobreviene de una manera fulminante in- 
mediatamente después del periodo de invasión; esta forma 
aguda de vértigo es debida a la invasión del cerebro por un 
gran número de cenuros. 

Los perros dan asilo a la tenia adulta y contribuyen así 
a su propagación ; es preciso 
tomarla precaución de desem- 
barazarles dos veces al año, 
por medio de vermífugos, de 
las tenias que pnedan alber- 
gar. También hay qne evitar 
el darles, como acostumbran 
con demasiada frecuencia los 
pastores, las cabezas de los 
carneros muertos de vértigo, 
que, por el contrario, se han 
de destruir por el fuego. Estas 
precauciones tan sencillas pue- 
den evitar grandes desastres 
en los rebaños. Lo mejor es 
sacrificar los corderos enfer- 
mos en lugar de ensayar nin- 
gún tratamiento. 

La tenia serial (Tmnia serialis) se asemeja mucho a la 
anterior por su forma; vive también en el intestino delgado 
del perro en edad adulta, y su cenuro en los músculos y de- 
bajo de la piel del conejo silvestre y del conejo doméstico. 
Los cenuros se notan, a veces, bajo la forma de abultamien- 
tos subcutáneos en las regiones del dorso, de los hombros y 
de los muslos. No ocasionan trastornos serios. 




Fig. 15.— Uno de los numerosos esco- 
lex aumentado del cenuro cerebral. 



o.-' Tenias con equinococos.— La forma larvaria, lla- 
mada equinococo, consiste en una vesícula madre, de paredes 
gruesas, que da brotes interiormente y da nacimiento a vesi- 
^culas proligeras, especie de cisti cercos o de cenuros, que en 
su interior originan varias cabezas o escolex. La vesícula 
madre da también brotes al exterior y vesículas hijas, las 



24 



GUSANOS 



cuales^ a su vez, pueden producir vesículas nietas. Esta in- 
tensa proliferación da con frecuencia nacimiento a grandes 
tumores (tumores hidáticos) (fig. 18). 

La tenia equinococo (Tíviiia echinococcus) (ñg. 1*)) es la 
más pequeña d<^ tO(las: no inide nijís de dos a cinco niilíme- 




Fig. 16.— Ceuuro cerebral. 

1. vesícula con grupos de cabezas o escolex, tamaño natural; 2, dos grupos 
(le escolex aumentados cuatro veces; 3. escolex con su forma natural (sin aplas- 
tar y fuertemente ampliado). 



tros y como máximo no lleva más que tres o cuatro anillos; 
vive en el intestino del perro y no resulta para éste peligrosa. 
Su larva, llamada equinococo , se hace voluminosísima, y se 
desarrolla en los rumiantes (buey, carnero, cabra, camello), 
en los roedores (conejo, ratón), en el cerdo, caballo, en los^ 
pájaros, etc. Se le encuentra también en el hombre, aloján- 
dose preferentemente en el hígado; crece poco a poco, y al 



PLATELMINTOS 



cabo, de varios meses produce un quiste Jiidático, lleuo de 
líquido claro, eu el cual flotan numerosas vesículas, cada una 
de las cuales contiene varios escolex de tenia. 

En Islandia, en donde reina la mayor promiscuidad entre 
los habitantes y los ani- 
males, es en donde la 
equinococia es más fre- 
cuente. 

Las personas que vi- 
ven en contacto con pe- 
rros están muy expues- 
tas a contraer esta grave 
enfermedad absorbiendo 
los huevos microscópi- 
cos de la tenia. Es bas- 
tante frecuente en el 
campo, particularmente 
entre los pastores; los 
matarifes y choriceros 
están también muy ex- 
puestos; esto es debido a 
que los perros de alque- 
ría y de matadero hallan 
todas las facilidades para 
absorber hidátides pro- 
cedentes de los animales 
sacrificados. fig. i7. 

Cabeza de camero con ceuuro en el lóbulo 

Profilaxia : Siendo '^^^"'^ ^'''''^'' '^'^ '^''^'''' 

el perro el propagador 

de la enfermedad, es de él de quien debemos guardarnos. No 
dar nunca a los perros visceras de los animales de los mata- 
deros, y darles carne siempre cocida. Alejar los perros de las 
huertas y de los cultivos de verduras; nunca se han de mez- 
clar sus excrementos con el abono destinado a las huertas. 
Combatir en el perro el hábito de lamer las manos y la cara 
de su dueño, el comer y beber en los platos, escudillas y 
demás utensilios de cocina; alejarles de la vida íntima fami- 

Gtjé:sXV!x.— Entomología. 3 




GUSANOS 




Fig. 18. 
Equinococo. 

liar. Limpiar cuidadosamente 
las ensaladas y verduras que 
deben consumirse sin una pre- 
via cocción y no beber ac:ua 
sin filtrar. 



Fig. 19.— Tenia equinococa. aumen- 
tada doce veces. 



Cestoides 



Tetracestoides o teuia.^ 


Huésped 


propiamente dichas 


doíinitivo 


Tcvnia saginata 




(inerme). 


Hombre. 


T. soUum (armada). 


Hombre. 


T. serrata. 


Perro. 


T. marqinatü . 


Perro. 


T. crassicolis. 


Gato. 
Perro. 


T. ccennrns. 


T. serialis. 


Perro. 


T. echinococcus. 


Perro. 



Huésped 
iutermediariii 



Buey (Cjjsticercns boris). 
Cerdo (C. celliilosa'.). 
Conejo (C . pisiformh) . 
Carnero, buey, etc. (C. temiicoUh). 
Ratón [C. fasciolaris). 

Cerebro de carnero (Cwjiunis ce- 

rehralis). 
Conejo (C. serialis). 

Hombre, cerdo, carnero, buey, ca- 
ballo, perro, gato, conejo, etc. 
(Echinococcus jwlijinoi-phiis . 



4." Tenías con cistlcercoides. — La forma larvaria lla- 
mada cisticercoicle o sendoquistica es una especie de cisti- 
cerco de pequefias dimensiones, con visícula caudal poco 
desarrollada o ausente y de organización imperfecta. Es 
parásito de los invertebrados. 



PLATELMINTOS 



27 



, El dipilídium del perro (^/>/);^/zV/z>//// caniniim) (ñg. 20) es 
un gusano de 10 a 40 centímetros de longitud, cuyos anillos 
más antiguos tienen la forma de pepitas de melón; se le 
encuentra muy frecuentemente en el intestino del perro; 
también en el gato y con rareza en el hombre; su larva vive 
en la pulga y en el trichodecte del perro. Tragando estos 
parásitos para privarse de sus moles- 
tias, es como el perro contrae el dipi- 
lídium. 

El himenólepis pequeño (B. dimi- 
nuta), largo de 20 hasta 60 centíme- 
tros, habita en estado adulto en el in- 
testino de los roedores (ratones y ra- 
tas), y en estado larvario en distintos 
insectos. Puede vivir también en el 
hombre, pero esto ocurre con bastante 
rareza. 

Las drepanidotenias son tenias 
provistas de una simple corona de gan- 
chos uniformes, generalmente en pe- 
queño número, con mango mucho ma- 
yor que la hoja, que siempre es débil: 
viven en los pájaros acuáticos, sobre 
todo en los gansos (D. kinceolata) y 
en los patos (D. anatina); sus cisticer- 
coides se encuentran en pequeños crustáceos de agua dulce, 
los cijdops y los cijpris. 

Las davaineas son gusanos de pequeño tamaño^ cuya 
cabeza está provista de una doble corona de gauchos muy nu- 
merosos, de hoja y mango cortos, pero de guarda muy des- 
arrollada. Viven en los intestinos de los pájaros, como la 
davainea proglotínea fB. proglottina) , que se encuentra en 
la gallina, y en estado cisticercoide en los caracoles y ba- 
bosas. 




Fig. 'l^.—Dípylidiuiii 
del perro. 



28 



GUSANOS 



Tcuias 
con cisticorcoidcs 

Dipijlidiiini caiiiuum 

(T. cncnmcrina). 
Hifinenolepis (liiniíiuta . 
Drepaiiidotíenia anatina. 

Darainea profiloffina. 



Huésped doliiiitiví 
(Vertebrado) 



Perro. 
Ratón y 
Pato. 

Gallina. 



rata. 



Huésped intermediario 
(Invertebrado) 

Pulga y tricliodecte del 

perro. 
Diferentes insectos. 
Pequeños crustáceos de agua 

dulce (ciclops). 
Babosa. 



Son tenias que viven en los ru- 
miantes (herbívoros), cuya forma larvaria es desconocida. 
La moniezia extensa fJ/. expansa), hallada con frecuencia 
en el intestino del carnero, del buey y 
de la cabra, alcanza 5 metros de longi- 
tud; provoca en el carnero trastornos 
serios, sobre todo en los más jóvenes 
(corderinos), en los años húmedos y 
lluviosos: determina serosidad en el 
peritoneo (hidropesía) y acarrea la 
anemia del animal. Otras moniezias 
viven también en el carnero: la M. tri- 
gonophore, la M. de Van Beneden, 
etcétera. 

Las anoplocéfalas son parásitos 
de los équidos (caballos, asnos;}- mu- 
los). La anoplocéfalaperfoliada(^^./?í?7'- 
foliata) (figura 21) se encuentra en 
gran cantidad en el ciego y en el íleon 
del caballo; es de muy pequefia talla, entre 1 y 2' 5 centíme- 
tros. La anoplocéfala mamilana (A. mamillana) es también 
muy frecuente. 

Las andrías son parásitos de los roedores, como la andría 
del conejo (A. cunicnU), que vive en el intestino del conejo 
silvestre. 



Fig. 21.— Anoplocéfala 
perfoliada. 



Tenias de los herbívoros 
(Anoplocefalinas) 


Huésped deflnitivo 
(Vertebrado) 


Huésped 
intermediario 


Anoplocephala pcrfoliata. 
Moniezia expansa . 


Carnero, buey y cabra. 
Caballo. 


Desconocido, 
ídem . 


Andrija cnniculi. 


Conejo. 


ídem. 



PLATELMINTOS 



29 



II. — Dicestoídes o botriocéfalos 

Estos gusanos tieueu la cabeza provista üiiicameute de 
dos ventosas; sus ori- 
ficios genitales se en- 
cuentran casi siempre 
en la línea media ven- 
tral; las dos vento- 
sas son rudimentarias, 
como dos hendiduras 
laterales llamadas bo- 
tridias (que quiere d^- 
úv fosüas), de aquí le 
ha venido el nombre de 
botriocéfalo. 

El botriocéfalo an- 
cho ( Botriocephalns 
latus) (fig. 22), tiene 
enormes dimensiones: 
por término medio, en- 
tre 2 y 7 metros, pero 
puede llegar hasta 20 
metros; su color es gris 
rosado; los anillos, en 
número de tres a cuatro 
mil, son muy anchos; 
llegados a su completo 
desarrollo, tienen 2 ó 
4 milímetros de longi- 
tud por 10 ó 20 de an- 
cho. Vive en el intesti- 
no del hombre y pro- 
duce en él trastornos 
análogos a los de la 
tenia, y a veces en el 
intestino del perro. 
Su larva, o plero- 
cercoide, vive en los peces, y raramente está enquistada. 




Fig. 22.— Botriocéfalo. 



30 



GUSANOS 




Los Iluevos de este botriocéfalo son elípticos, y en el 
momento de la puesta, al revés de lo que pasa con las tenias, 
no contienen embriones. El embrión no aparece hasta bas- 
tante tiempo después de expulsado el huevo fuera del in- 
testino del hombre, y para desarrollarse necesita un medio 
húmedo. El embrión es hexacanto, es decir, tiene seis ganchos, 
como el de las tenias; pero se diferencia del de éstos por una 
cubierta ciliada (fig. 2.S), que le permite nadar y buscar el 

pez que ha de ser su huésped. 
Los peces de los lagos, 
como la Iota y la fera, lo 
mismo que la perca, el lucio 
y la trucha, son sobre todo 
atacados por este parásito. 
En los habitantes que viven 
cerca de los grandes lagos 
es en donde se encuentra es- 
pecialmente el botriocéfalo: 
lagos de Suiza (de Ginebra, 
de Neufchátel, etc.), de Ita- 
lia, de Rusia, de Suecia y de 
Noruega. Excepto en las cer- 
canías de la frontera suiza, es casi desconocido en Francia. — 
Conviene cocer cuidadosamente el pescado que se consume, 
y a fin de privar la propagación del parásito, evitar que las 
deyecciones humanas vayan a parar a los lagos. 

La lígula (Lígula simplicíssima) vive en el intestino de 
las aves acuáticas y en estado larvario en los peces óseos, so- 
bre todo los ciprinos. Su aspecto es de cinta sin divisiones 
exteriores; pero los cuerpos genitales están dispuestos en 
el interior del cuerpo, como si la segmentación existiese.— El 
huevo, expulsado por el pájaro acuático que alberga la lí- 
gula, cae en el agua; se desarrolla un embrión semejante al 
del botriocéfalo (embrión hexacanto ciliado); éste es absorbido 
por un pez, en cuyo cuerpo produce una larva, que tiene la 
forma de cinta aplastada, de 15 a 20 centímetros de longi- 
tud, de color blanco amarillento, bastante ancho, redondeada 
en su extremo anterior y terminada generalmente en punta en 




Embrión del botriocéfalo. 



PLATELMINTOS 31 

SU extremo posterior. Esto uo es ima larva propiamente di- 
cha, siüo una líg-ula asexuada que difiere de la lígula adulta 
por la falta de órganos genitales. La región intestinal del 
pez invadido es asiento de una inñamación, y al cabo de un 
tiempo más o menos largo, aparece un poco por delante del 
ano un pequeño tumor, que los pescadores llaman botón, 
del cual salen las lígulas asexuadas. A veces muere el pes- 
cado antes de salir las lígulas. El pájaro acuático que traga 
la lígula puesta en libertad o que come el pez, queda infec- 
tado, y en el interior de su tubo digestivo es en donde el 
parásito acaba su evolución: los huevos son emitidos en gran 
abundancia y el ciclo se renueva. Esta enfermedad o lignlo^is 
puede provocar epidemias muy graves en los estanques, como 
ocurrió en Bresse, desde 1870 a 1880. Para evitarlo hay que 
alejar en lo posible las aves acuáticas y para ello destruir 
las matas y sitios en donde puedan anidar; cuando la cosa es 
factible, se secan los pantanos durante uno o dos años. 



TREMATOIDES 
(Dístomas) 

Flatelmintos //o se fjw enfados^ de cuerpo geiierahiiente aplastado 
y de aspecto foliáceo, provistos de un tubo digestivo sin ano, termi- 
nado en fondo de saco; tienen una o varías ventosas. Todos son pa- 
rásitos. 

Dividiremos los trematoides de que vamos a ocuparnos en dísto- 
luiis y poJísfowas. según el número de sus órganos de fijación o 
ventosas. 

I. — Dístomas 

Estos trematoides tienen todo lo más dos ventosas. Son 
casi siempre endoparásitos: viven generalmente en el inte- 
i'ior del tubo digestivo de los vertebrados. Su desarrollo es 
complicado; compuesto de migraciones y de metamorfosis. 
Son hermafroditas, excepto uno solo ([^Buharda). 

1.^ Dístomas. — Gran dome del hígado (Dístonia o fas- 
ciola hepática). —Puede tomarse como tipo de los dístomas; 
se encuentra sobre todo en los conductos biliares del hígado 



32 



GUSANOS 




Fig. 24. — Dístoma 
hepático visto por 
su cara ventral. 



del carnero.— Descripción (íig. 24): su talla es 2 o o centí- 
metros, su anchura cerca de 1 centímetro, el cuerpo, de un 
color castaño claro, es bastante ancho por delante y se estre- 
cha bruscamente para í'ormar una especie 
de cuello que termina en una ventosa 
redondeada, en Qwyo fondo se abre la 
boca, algo por debajo de esta primera 
ventosa, situada sobre la cara ventral. El 
tubo digestivo se divide en dos troncos, 
que por el lado externo emiten ramifica- 
ciones visibles por transparencia.— Desa- 
rrollo: es muy complicado; los huevos (fi- 
gura 25) emitidos por el douve son eva- 
cuados con los excrementos del carnero: 
si van a parar a im medio húmedo, sobre 
todo el agua, se desarrollan y dan naci- 
miento a pequeñas larvas (fig. 2(3) reves- 
tidas de pestañas, por medio de las cuales 
nadan rapidísimamente, lo cual les da 
cierta vaga semejanza con los infusorios: de aquí el nombre 
de emhjiones infn sor i formes. Estos embriones poseen tam- 
bién una pequeña papila que puede servirles de instrumento 
perforador. Muévense en el agua hasta 
encontrar el huésped que les conviene: que 
es un pequeño molusco del género de las 
límneas, la Limmea truncatula (fig. 27), 
atraviesa los tejidos de ésta por medio de 
su aparato perforador hasta la cavidad 
pulmonar, en cuyo interior o en su proxi- 
midad se fija, pierde las pestañas y el apa- 
rato perforador y se transforma en una 
especie de saco ovoidal que se llama espo- 
roqniste (fig. 28). Este aumenta y alcan- 
za una longitud de medio milímetro; en su interior brotan 
unas células, cada una de las cuales dan origen a un cuerpo 
cilindrico, provisto de un aparato digestivo, que es la redia 
(fig.. 29): ordinariamente hay de cinco a ocho redias en cada 
esporoquiste. Estas redias se escapan del esporoquiste y van 




g. 25. — Huevo de 
dístoma hepático, 
auraeutado 200 ve- 
ces. 



PLATELMINTOS 




Fig. 26. — Dístoma 
hepático. Embrión 
ciliado en el mo- 
mento de la eclo- 
sión. 



a fijarse eii el hígado ii otro órgano del molusco, y alcanzan 
l'G milímetros de longitud; durante el verano, estas redias 
dan nacimiento a redias hijas (liavSta 10). Luego las redias 
retoñan a su vez y producen en su inte- 
rior de diez a veinte cercanas (fig. 30), 
que se escapan de las redias y luego del 
molusco y quedan nadando en el agua; 
tienen un cuerpo ovalado, aplanado y una 
cola dos veces más larga que el cuerpo 
(fig. ol). Bien pronto se detienen en la 
ribera y se fijan sobre una planta acuática 
o sobre una hierba del prado: pierden su 
cola, se encogen y no forman más que una 
pequeña bola que se recubre de una capa 
protectora, dura y blanca; estos quistes 
forman sobre la hierba unos püntitos bri- 
llantes, de un cuarto de milímetro de diá- 
metro (fig. 32). Quedan allí en estado de 
vida latente hasta ser ingeridos por un 
animal apacentado en las proximidades de la corriente del 
agua; ordinariamente es el carnero el infectado, puesto que 
ramonea las hierbas a fondo,, y sobre todo es en las hojas 
inferiores en donde están situados los quistes. Llegado al 
estómago, el quiste se disuelve y deja 
a la cercaría en libertad; la cual pene- 
tra en el hígado probablemente por el 
conducto colédoco. Dos o tres meses 
después se transforma en douve adulto, 
habiéndose desarrollado los órganos 
genitales. Un solo huevo de doiive pue- 
de dar nacimiento a 1,200 doiives 
adultos. 
Los donves son muy comunes en el hígado de los carne- 
ros; casi todos los hígados de carnero que se encuentran en 
los mataderos están llenos de ellos; si no los contienen 
en cantidad excesiva, es decir, si su número no pasa de un 
centenar, el animal no sufre gran cosa; se supone que se 
nutren con el moco pardo que recubre los conductos biliares 




truncntiüa. — B. 
refina. 



:vi 



GUSANOS 




Fiii-. 28.— Espoi 
quisto. 



y también absorbiendo la sangre de los capilares; pero si su 
número se hace considerable (GOO, 800 y hasta 1,000), oca- 
sionan al carnero la enfermedad conocida con los nombres 

de disfomntosís , caque,xia 
acuosa o putrefacción; los 
distomas provocan una irri- 
tación de los coudnctos bilia- 
res, y el animal atacado pre- 
senta los sintonías de nna 
anemia perniciosa: pierde su 
vivacidad, se vuelve triste y 
perezoso, sin que el apetito 
disminuya, luego va adelga- 
zando, come menos y se de- 
bilita cada vez más: cuando 
se examina el ojo, se ve que 
la conjuntiva está pálida, hú- 
meda y como hinchada; más tarde la mucosa del ojo presenta 
un color blanco azulado o blanco amarillento, aporcelanado, 
que es anuncio de una muerte próxima; 
separando los párpados y apretándolos 
ligeramente entre el pulgar y el índice se 
ve aparecer un rodete blanco amarillento: 
se dice que ej^ carnero tiene el ojo graso; 
debajo de la mandíbula inferior se suele 
notar un abultamiento marcado; es el sig- 
no de la botella. 

La enfermedad evoluciona con bas- 
tante lentitud; cuando sobreviene la muer- 
te no ocurre generalmente hasta después 
de algunos meses, pero todo lo más tarde 
a los seis meses del comienzo. En tiempo 
de epidemia, ocurre que es tan grande el 
número de los doiives^ que estos parási- 
tos abandonan las vías biliares, taladran 
el hígado en todos sentidos y llegan a 
la cavidad abdominal, y, en tal caso, viene la peritonitis. 
Esta enfermedad se adquiere en los pastos húmedos en 




Fifí. .SO.— Redia con 
ccroarias. 



PLATELMINTOS 



septiembre u octubre, o bien bebiendo agua procedente de 
estos prados, y en invierno es cuando hace estragos. En los 
países húmedos existe permanentemente, pero no causa tantos 
daños como en los años muy lluviosos. En 1011, una epide- 
mia — que no se había visto otra 
igual desde la de 1853-1854 —diez- 
mó los rebaños de carneros del Cen- 
tro de Francia: en ciertos sitios 
hasta fueron atacados los bóvidos; 
el Nivernés, el Berry y la Sologna 
fueron las regiones más perjudica- 
das; en el departamento del Indra, 
de un total de unos 500,000 carne- 
ros, murieron más de 150,000; en 
el conjunto del territorio, las pér- 
didas se evaluaron en cerca de cien 
millones de francos. Esta epizootia 
desastrosa fué consecuencia — como 
todas las grandes epizootias de ca- 
quexia hídrica— de las lluvias ex- 
cepcionales y de las grandes inun- 
daciones de 1910, que favorecieron 
la multiplicación de los doures. 

Es preciso, pues, evitar el apa- 
centamiento de los carneros en pra- 
dos húmedos; se ha de recomendar 
el drenaje y el laboreo de éstos; se 
aconseja también esparcir por la 
superficie de los prados cal (1'500 # 

kilogramos de cal viva por metro cúbico de aguaj o sal mari- 
na (solución al 2 ó 3 por 100), a fin de matar los doiives y los 
moluscos que les sirven de huéspedes. Se han de robustecer 
los animales atacados mediante un buen régimen y una ali- 
mentación rica en granos y en turtos. Desde las investiga- 
ciones de los señores Railliet, Moussu y Henry, de la escuela 
de Alfort en 1911, se conoce un medicamento eficaz contra 
los domes: el extracto etéreo de helécho macho dado a la 
dosis de 3 a 5 gramos (según el peso del animal) en 15 gra- 




Fia:. 81.— Cercaria libro. 



36 



GUSANOS 




Fig. 32.— Quistes del dístoma 
hepático, fijados sobre un 
tallo de hierba. 



mos de aceite, durante cinco días seguidos, destruye estos 
parásitos en los conductos biliares y provoca su expulsión. 
Este remedio se administra por la 
mañana en ayunas, antes de distri- 
buir el primer pienso; se da por 
medio de un embudo provisto de 
un tubo de g-oma. La curación es 
radical mientras no se trate al ani- 
mal demasiado tardíamente. 

El pequeño dístoma del hígado 
o dístoma lanceolado (Dicrocoelmn 
lanceatujii) (fig. 08), es mucho más 
pequeño que el anterior; tiene todo 
lo m á s un 
centímetro 
de longitud 
y 2 milíme- 
tros de ancho; las ventosas son relati- 
vamente mayores, y el tubo digestivo 
no es ramificado. La evolución de este 
dístoma es análogo a la del gran dís- 
toma, pero sus embriones viven en el 
cuerpo de otro molusco gasterópodo. 
el planorbe (Planorhis marginatns). — 
Se le encuentra, al mismo tiempo que 
el dístoma mayor, en los conductos 
biliares del carnero, del becerro y de 
algunos otros herbívoros. Pero no se 
le encaintra siempre en los mismos 
parajes; así es que falta en Inglaterra, 
en donde está muy esparcido el dísto- 
ma mayor; en nuestro país es mucho 
menos común que este último. Rara- 
mente determina trastornos graves. 

Existe un gran número de otros 
dístomas; pero, desde el punto de vista 
agrícola, tienen mediano interés; citaremos únicamente el 
dístonia de los felinos, que se encuentra en el gato; el dis- 




Fig. 3.'3.— Dístoma 
' lanceolado. 



PLATELMINTOS 37 

toma truncado, que vive también en el gato; el distoma 
erizo, que vive en el intestino de las aves acuáticas y sobre 
todo del pato. 

Varios dístomas de los países exóticos pueden atacar al 
hombre.— Un trematoide que pertenece al género Gyiiéco- 
phore, próximo al género dístoma, la bilharzia (Schistoso- 
niujii hcematohinm) , vive en el hombre, en las venas del 
abdomen 3^ de la vegija, y provoca accidentes generalmente 
mortales. Es un parásito esencialmente africano, cuyas trans- 
formaciones y emigraciones se ignoran. La bilharzia presenta 
la particularidad de ser el único trematoide unisexuado; pero 
el macho y la hembra viven en estado de perpetuo apareja- 
miento: el macho tiene unos 12 milímetros de longitud por 
1 milímetro de ancho, y en una canal ventral aloja la hem- 
bra, que es mucho más larga, pero mucho más delgada. 

1.^ Anfístomas. — Los anfistomas son unos dístomas con 
dos ventosas, cuya ventosa ventral ha ido a parar al extremo 
posterior del cuerpo; ambas ventosas son, pues, terminales. 

El aufistoma cónico {Paramphistomum cervi), llamado 
asi a causa de su forma, tiene cerca de 1 centímetro de lon- 
gitud y 2 ó o milímetros de anchura en su parte posterior; 
su color es rojizo. Se le encuentra muy comúnmente en la 
panza de los rumiantes (buey, carnero, cabra). 

o.^ Monostomas. — Los mouostomas tan sólo tienen una 
ventosa en la parte anterior. Se les encuentra particular- 
mente en los pájaros, ocupando sobre todo las vías respira- 
torias: cavidades nasales, tráquea, sacos aéreos. 

El monostoma variable (Monostoma niutabüe), tiene por 
término medio 1 ó 2 centímetros de longitud y de 2 a 8 mi- 
límetros de ancho, y vive en las palmípedas, sobre todo en 
el ganso. El embrión se desarrolla en un molusco de agua 
dulce, el planorbis. 

El monostoma amarillo (M. flaviun), tiene una existencia 
análoga. El notocotile verrugoso (Notocotijle verrncosum) , 
que tiene medio centímetro de longitud y 2 milímetros de 
ancho, es un monostoma que vive en el intestino de las aves 
de corral. 



38 



CÚSANOS 



II. — Polístomas 

Son trematoides que tieneu por lo meuos tres ventosas; 
hay dos ventosas anteriores y un número variable de vento- 
sas posteriores, con frecuencia acompañadas de ganchos, 
(^asi siempre son edopará sitos: viven sobre la piel y sobre 
las branquias de los peces; su desarrollo es directo sin emi- 
graciones ni metamorfosis. 

El Diplo^oon paradoxiiíii vive en las branquias de los 
ciprinos (el sargo y el gubio): posee cuatro pares de ven- 
tosas en la parte posterior del cuerpo; en estado adulto, los 
animales están reunidos por parejas, soldados y cruzados en 
forma de X para efectuar su recíproca fecundación. 



Evolución comparada de un cestoide 
y de un trematoide 



Cestoides (Tenia) 



Anillo o proglófide (sexuada). 

¥ 

Da por vía sexuada: 

} 

a. Embrión hexacanto (que se 
transforma en lana resiailosq 

¥ 

Da. por vía asexuada: 
bi'ote externo o interno. 

{_ 

/; Uno o varios e.sro/e.v.- 
Uno en los cisticercos. 
cenaros. 



Trematoide ( Dístoma ) 



Varios en los 



equinococ( 



Da por vía asexuada : 
brote externo. 

i 

c. Proglófides (sexuados y uni- 
dos en cinta o estróbilos). 



Dístoma (sexuado). 
Da por vía sexuada: 

4 

a. Embrión infusoriforme (que 
se transforma en esporocisfo). 

¥ 

Da. por vía asexuada: 
brote interno. 

i_ 

I) . Redi ai' 



Da. por vía asexuada : 
brote interno. 

\_ 

c. Cercarías (asexuadas) que se 
transforman en distomas (sexua- 
dos y separados unos de otros. 



NEMATELMINTOS 



II. ^NEMATELMINTOS 

(Gusanos cilindricos) 

Los iiematelmiutos son gusanos de forma cilindrica y alargada 
con segmentación nula o poco marcada, desprovistos de cadena ner- 
viosa ventral. La presencia de una capa de quitina sobre el cuerpo 
les ha hecho clasificar a veces al lado de los artrópodos, aunque todos 
los demás caracteres los asimilen a los gusanos. Son generalmente 
unisexuados y endoparásitos, ya de los animales, ya de los vegetales. 

Se dividen en tres clases: los ffcanfocéfa/os. que no tienen tubo 
digestivo: los nemafoides. que tienen un tubo digestivo completo, y 
\os ffoj'diáceos. que tienen un tubo digestivo rudimentario. Tan sólo 
nos ocuparemos de las dos primeras clases, por ser las que nos inte- 
teresan desde el punto de vista agrícola. 



ACANTOCÉFALOS 

Gusanos cilindricos, desprovistos de tubo digestivo y provistos de 
una trompa retráctil, guarnecida de ganchos curvos, que sirven para 
fijarlos a su huésped. Todos son uni- 
sexuados y parásitos, y para llegar 
al estado adulto han de sufrir emi- 
graciones y metamorfosis. 

El equinorrinco gigante ( Gí- 
iiantorrhijnchus gigas) vive eu 
el estado adulto, en el intestino 
del cerdo; tiene anillos en el 
cuerpo y es de color blanco le- 
choso; su trompa es de forma 
de maza y armada de cinco a 
seis hileras de ganchos encor- 
vados hacia atrás (fig. :-U); el 
macho tiene de 6 a 10 centíme- 
tros de longitud y la hembra de 
'10 a :>5 centímetros. Su huésped 
intermediario es generalmente 
una larva de coleóptero lameli- 
cornio y sobre todo la del abe- 
jorro, el gusano blanco; éste 

engulle los huevos que puede encontrar por el suelo o en el 
estiércol y los conserva enquistados eu el interior de su cuer- 




Fig. 34.— Parte anterior del equi- 
norrinco del cerdo. 



40 GUSANOS 

))0, sin que siiira por ello su desarrollo; el pcarásito pasa del 
estado embrionario al estado adulto, cuando el gusano blanco 
ha sido comido por un cerdo. Las larvas de cetouio sirven 
también a menudo para la transmisión del equinorrinco. En 
los Estados Unidos, en donde es desconocido el abejorro, 
sirve de huésped intermediario al equinorrinco, el Lachnos- 
terna arcuata, —El parásito es bastante común en Francia: 
ocasiona en los cerdos inflamaciones del intestino, que pue- 
den ser mortales. 

El equinorrinco polimorlo (G. polijinorphus) vive en el 
tubo digestivo del pato; su cuerpo es liso y de color anaran- 
jado, su trompa lleva ocho filas de ganchos; tan sólo tiene 1 ó 
2 centímetros de longitud. Su huésped intermediario es el 
langostín de agua dulce (Gammarns pulex). Ocasiona en 
el pato trastornos intestinales muy graves. 

NEMATOIDES 

Los iiematoides son gusanos de cuerpo cih'ndrico alargado, fre- 
cuentemente mu}^ delgados, semejantes a nn liilo, que no presentan 
vestigios de segmentación. 

Él cuerpo está cubierto de una cutícula quitinosa, sometida a 
mudas periódicas durante la juventud. Tiene una cavidad general y 
un tubo digestivo muy sencillo, con una boca y un ano situados cerca 
de ambos extremos del cuerpo. — No hay aparato circulatorio ni 
aparato respiratorio. — El aparato excretor está representado por dos 
tubos longitudinales.— Los sexos están generalmente separados; se 
distinguen las hembras por su, talla, mucho mayor que la de los ma- 
chos. El orificio genital de la hembra se encuentra en la cara ventral, 
en un sitio muy variable; el orificio genital del macho se confunde 
con el ano, en una cloaca; cerca de hi cual se encuentran casi siem- 
pre uno o dos órganos que sirven para el acoplamiento, y a los cuales 
se les ha dado el nombre de espicular (fig. 36). Los espermatozoides 
son esféricos o cónicos y dotados de movimientos amiboideos. — Los 
nematoides son ovíparos u ovovivíparos; su desarrollo puede efectuarse 
con o sin huésped intermediario, directamente o acompañado de me- 
tamorfosis; éstas son siempre sencillas. 

Algunos nematoides viven en estado libre; pero la mayor parte 
son parásitos y viven a expensas de plantas o de animales. 

I. —Nematoides nocivos a los animales 

El orden de los nematoides comprende siete familias; de 
las cuales únicamente nos ocuparemos de las siguientes: 



NEMATELMINTOS 



41 



ascárides (ascaris y oxiuros); estrougilidos (eustróugilos, 
estróngilos, esclerostomas^ auquilostomas, síngamas); trico- 
traquélidos (triquina); ftláridos (filarias y espirópteras). 

1 .^ Ascárides. —El ascáride lumbricoide (Ascaris lunihri- 
co'ides) (fíg. 35), es im gusano 
de gran talla (20 centímetros de 
longitud), fusiforme, puntiagu- 
do por ambos extremos, de co- 
lor blanco amarillento, que ha- 
bita en el intestino del hombre; 
se le ha confundido durante mu- 
cho tiempo por su aspecto con 
el gusano de tierra, por lo cual 
se le da vulgarmente el nombre 
de lombriz. La boca, situada en 
uno de los extremos del cuerpo 
(fig. 37, b), está rodeada de tres 
pequeños abultamieutos o labios, 
uno de los cuales, el labio dor- 
sal, lleva en su base dos papilas 
y los otros labios una sola papila 
(fig. 37, cJ.—Los, huevos (figu- 
ra 38) no se desarrollan en el 
intestino del hombre; son eva- 
cuados con los excrementos y 
no empiezan su evolución hasta 
encontrarse en un medio húme- 
do. Pero el embrión formado no 
sale del huevo y, merced a la 
cascara extremadamente resis- 
tente que lo envuelve, puede per- 
manecer durante algunos años 
en el agua en estado y vida la- 
tente; este embrión está arrolla- 
do en forma de S. Si los huevos 
son introducidos en el tubo digestivo del hombre, por media- 
ción de una agua impura, de frutas, de ensaladas, etc., los 

GuKíiXL's..—£inonio¡Oí/ia. 4 




Fig. 35.— Ascáride lunibricoidc, 
hembra y iiuielio. 



GUSANOS 



embriones quedan en libertad y se desarrollan en el intestino. 
Los ascárides son bastante frecuentes en el campo, sobre todo 
entre los niños, por el hábito de beber el ag-ua sin ñltrar y 
de comer muchas verduras crudas 
o frutos recogidos del suelo. Son 
muy comunes en los países cálidos. 
Los ascárides siempre están reuni- 
dos en grupos en el intestino del- 
gado de un mismo individuo: por 
lo general no causan ninguna mo- 
lestia, pero segregan una substan- 
cia tóxica que, cuando son numero- 
sos, determina síntomas de natura- 
leza nerviosa, ataques convulsivos, 
etcétera; por lo mismo, si se tocan 
estos animales, hay que guardarse 
de llevar las manos a la cara, bajo pena de sufrir un vivo 
escozor. Además, pueden estos gusanos contribuir a la pro- 
pagación de ciertas enfermedades microbianas (fiebre tifoidea. 




Viii. 3(3.— Ascáride. Extremi- 
dad posterior del macho 
con las dos espíenlas. 




Fig. 37.— Ascáride. *, par- 
te posterior del cuerpo: 
r. hoca. 




Vitx. ."IS.— Huevos de ascáride luuiliiicdide 



disentería); también se le ha atribuido la apendicitis. Los 
pelotones de ascárides pueden ocasionar la oclusión intestinal. 
Es preciso expulsar estos gusanos por medio de un vermífugo 
apropiado. 

El ascáride del caballo (A. mef/alocephala) se parece bas- 



NEMATELMINTOS 43 

taute al anterior, pero es de talla más grande; por término 
medio unos :^0 centímetros. Se le encuentra muy comúnmente 
en eí intestino delgado del caballo, del asno y del mulo, 
siempre por grupos más o menos numerosos entre 20 y 60. 
Muy frecuentemente, la presencia de los ascárides pasa des- 
apercibida; pero pueden obstruir el intestino y ocasionar 
cólicos intermitentes y diarrea o bien vértigos. Su número 
es a veces tan grande que se han visto formar pelotas que 
alcanzan un peso de 3 '250 kilogramos, y pueden entonces 
producir desgarros del intestino. 

Como vermífugo, empléese el ácido arsenioso a la dosis 
de 1 gramo diario, administrado con la avena durante quince 
días, y se completa el tratamiento con una purga de áloes. 

Vigilar los forrajes, que pueden servir para la disemina- 
ción de los huevos y asegurarse de que no proceden de un 
terreno húmedo. Someter al caballo a un régimen tónico y 
fortificante, pues la debilidad, orgánica o una alimentación 
insuficiente predisponen a los animales a la invasión por los 
gusanos. 

Se encuentran otras especies de ascárides en diferentes 
animales domésticos, en el intestino del cerdo, del carnero y 
sobre todo del becerro. 

Los heterakis son ascárides que viven particularmente en 
el intestino de los pájaros. Citaremos tan sólo el heterakis 
de monóculo (H. perspicilluní) y el heterakis manchado 
(H. maculosa) , que atacan el primero a las gallinas, el se- 
gundo a las palomas, y suelen producir la muerte. 

Los oxiuros son también muy próximos a los ascárides. 
—El oxiuro vermicular (O.vi/iinis vermiculans), que tiene, 
según el sexo, de 3 a 10 milimetros (fig. 39), vive en el 
recto de los niños, en donde existe frecuentemente y en gran 
cantidad; es casi inofensivo, determinando únicamente un 
picor, a veces muy vivo, en la región anal, en donde las 
hembras van a fijarse para la puesta. — El oxiuro del caballo 
(O.eqiii) es de talla mucho mayor, el macho no pasa de 
12 milímetros, pero la hembra alcanza 15 centímetros; el 
extremo posterior de su cuerpo es muy delgado. Es un gu- 
sano inofensivo. 



44 



GUSANOS 



I 



2." Estrongílidos. — Estos nematoides sou mucho más 
perniciosos que los ascárides, pues que se adhieren a la mu- 
cosa y se nutren de sangre; su boca está 
ii,-uarnecida con seis papilas o de una arma- 
dura quitinosa que la hace apta para la suc- 
ción. El macho tiene el extremo posterior de 
su cuerpo en forma de campana o bolsa, y 
lleva dos espíenlas. 

Los eustróngilos tienen por excepción la 
bolsa caudal provista de una sola espíenla 
central (fig. 40). — El eustróngilo gigante 
(Eiistrongijhis visceralis o renalis) (fig. 41) 
vive en el riñon del perro, y se le encuentra 
también, pero con bastante rareza, en el del 
hombre, del buey, del caballo, etc.; a veces 
ataca el hígado. Es un gusano de gran talla: 
el macho mide hasta 40 centímetros, y la 
hembra puede alcanzar desde 
60 centímetros hasta 1 metro. 
Se reconoce la presencia de este 
parásito por la naturaleza de la 
orina, que se hace sanguinolenta 
y contiene los pequeños huevos 
del gusano, caracterizados por 
las fositas de su superficie; el 
eustróngilo destruye poco a poco 
la substancia del riñon y acarrea 
la muerte del animal. Es común 
en Italia, encontrándolo sobre 
todo en los perros de caza. De- 
sarrollándose únicamente el em- 
brión en el agua y en la tierra 
húmeda, hay que vigilar las pe- 
rreras y conservarlas muy secas. 
Los estróngilos propiamen- 
te dichos se distinguen de los 
eustróngilos por su bolsa caudal de varios lóbulos con bor- 
des quitinosos y dos espíenlas iguales. 




Fig. 39.— Oxiuro vermicular. 

A: n, liombra, tamaño natural; 
h. auipliada 10 veces; B: ^r, ma- 
cho, tamaño natural; ¿>, ampliado 
veinte veces. 




NEMATELMINTOS 45 

El estrÓDgilo contorueado (Strongijlus contortus) tiene 1 ó 
2 centímetros, y vive en el cuajo del estómago de los rumian- 
tes y particularmente del carnero; cuando es muy numeroso, 
determina una forma de anemia perniciosa, conocida con el 
nombre de esti'ongilosis, común en Alemania y existente en 
otros varios países; lia hecho estragos en Argelia, en donde 
(los árabes lo llaman Rock). Causa epidemias muy graves, 
atacando sobre todo a los 
carneros; en 1897 diezmó no- 
tablemente el rebaño de car- 
neros de la Escuela de Grig- 
non. Como tratamiento, se 
puede hacer tomar a los ani- 
males enfermos, vermífugos 
a base de nuez de ai'eca ( fruto Fig. w.-Eustruugiio gigante macho. 

de la palmera areca cafecÚ) o «, extremo cefálico; b., extremo 

de helécho macho. Para pre-. caudal. 

venir la enfermedad se ha de 

evitar que los carneros pasten en prados húmedos, porque 

los embriones se sostienen en el agua durante larguísimo 

tiempo en estado de vida latente. 

El estróngilo rayado (Str. strigosus) tiene \ ó 2 centíme- 
tros de longitud; vive en el estómago del conejo y de la 
liebre, y puede ocasionar verdaderas epidemias, determinando 
en estos animales una anemia perniciosa. 

El estróngilo filaría (Str.filaria) tiene de o a 10 centíme- 
tros; habita en gran número en las vías respiratorias del 
carnero y de otros muchos rumiantes; los embriones salen 
del huevo en los mismos bronquios del animal y son expul- 
sados al exterior por la tos, el estornudo o el moquillo, sin 
haber sufrido ninguna transformación. Estos estróngilos pro- 
vocan una bronquitis llamada verminosa; puede ocurrir que 
los carneros atacados mueran asfixiados; los jóvenes son más 
sensibles, y a veces se han observado graves epidemias. Como 
tratamiento de la enfermedad, someter los animales a las 
fumigaciones de alquitrán. 

El estróngilo capilar (Str. capillaris) , determina también 
la neumonía verminosa del carnero. 



k; 



GUSANOS 



El estróiii:ilo rojo {!Sfr. nifesccns), largo de 18 a, oó milí- 
metros, vive también en los bronquios del carnero, en donde 
ocasiona inflamaciones variadas; 
pero estas neumonías verminosas, 
que frecuentemente se presentan, 
sobre todo en los adultos, por lo 
general no tienen gravedad. 

El estróngilo micruro (Str. mi- 
ct'iinis) (fig. 42), largo de 4 a 8 cen- 
tímetros, existe en los bronquios 
de los bóvidos; igual que el estrón- 
gilo filaría, provoca una bronquitis 
verminosa, con frecuencia grave en 
los animales jóvenes. 

El estróngilo paradójico (8tr. 
paradoxus)^ largo de 3 a 5 centí- 
metros, vive en los bronquios del 
cerdo, en donde provoca raramente 
trastornos serios. 

Los esclerostomas tienen una 
cápsula bucal quítinosa provista de 
numerosos dentellones, que les per- 
mite fijarse sólidamente en las mu- 
cosas, y que hace difícil su expul- 
sión. — El esclerostoma del caballo 
o estróngilo armado (Sclerosto- 
mum vulgare) es muy común en el 
caballo, el asno y el mulo; habita 
en el ciego, y su talla es bastante 
pequeña, entre 2 y 4 centímetros. 
Sobre la mucosa atacada del ciego, 
se ve una gran cantidad de baston- 
citos algo hinchados en su extremo 
fijo y de color agrisado; son los 
esclerostomas. Sus huevos son ex- 
pulsados con las deyecciones del 
animal; evolucionan en el agua o en el estiércol húmedo y dan 
(•mbrioues, que persisten meses enteros en estado de vida 




Fig. 41.— Eustrón^il 
gigante. 



NEMATELMINTOS 





latente, hasta que son absorbidos por los caballos con el agua 
de la, bebida. Los esclerostoraas no son tan sólo peligrosos 
cuando están fijos en la mucosa del ciego, puesto que se nu- 
tren de sangre y determinan la anemia, sino que pueden 
también desarrollarse en el sistema circulatorio y fijarse en 
el interior de las arterias, preferentemente en las ramifica- 
ciones de la aorta posterior; determinan entonces la forma- 
ción de aneurismas y de coágulos internos, que tienen por 
consecuencia embolias que acarrean 
graves congestiones intestinales. 

Los síngamas viven en las vias 
respiratorias de los pájaros. El sin- 
gama traqueal (Sijngannis trachea- 
lis) habita la tráquea y los grandes 
bronquios de los pájaros; siempre 
se le encuentra aparejado, estando 
constantemente el macho (que tiene 
de 2 a 6 milímetros) fijado en án- 
gulo agudo sobre la hembra (de 5 a 
22 milímetros) formando con ella 
una especie de Y de ramas desigua- 
les (fig. 43). De aquí el nombre de gusano bifurcado, o tam- 
bién se conoce con el nombre de gusano rojo, a causa de su 
color rojo vivo debido a un líquido interpuesto entre las vis- 
ceras. Estos parásitos son muy comunes en las gallináceas 
de los corrales (gallinas y pavos) y en los faisanes; las pare- 
jas de síngamas fijados en la mucosa de la tráquea, la hieren 
del modo parecido a las sanguijuelas, absorben una notable 
cantidad de sangre y determinan la iuñamación. Las hem- 
bras producen una cantidad enorme de huevos, que son lan- 
zados al exterior y se desarrollan casi inmediatamente; los 
embriones no tienen necesidad de pasar por un huésped inter- 
mediario, y las aves se contaminan directamente tragándolos 
o bien con los alimentos cargados de embriones o ingeriendo 
lombrices de tierra, en cuyo cuerpo los embriones viven per- 
fectamente. — Los animales atacados respiran con mucha 
dificultad; se sofocan, sufren una tos silbante, corta y a sacu- 
didas, durante la cual son expulsados los huevos y algunos 



Fig. 42.— Estróngilo micruro. 
1. maplio; 2. hembra. 



48 



GUSANOS 



gusauos, alarg-an el cuello y abren ampliamente el pico, ha- 
ciendo esfuerzos para respirar: esta enfermedad es la singa- 
///o.sis, más comúnmente conocida con el nombre de bostezo o 
de (/(fjte (de la palabra inglesa f/ffjjc, bostezar); es gravísima 
y con frecuencia ocasiona epidemias 
en los corrales de faisanes; las aves 
jóvenes son más sensibles que las adul- 
tas y casi todas mueren ahogadas. — 
Es preciso ante todo aislar rigurosa- 
mente las aves enfermas a causa del 
contagio rapidísimo de la singamosis; 
se les puede someter luego a las fumi- 
gaciones del ácido sulfuroso, que les 
hace expectorar los parásitos. Mégnin 
recomienda añadir a las papas, para 
cada diez faisanes, 5 gramos de asa 
fétida o un diente de ajo machacado;' 
se puede también ensayar k destruc- 
ción de los embriones añadiendo 1 gra- 
mo de salicilato de sosa por cada litro 
de agua, o bien practicar latraqueoto- 
mia para extirpar los síngamas. Pero 
no siempre tienen estos medios una 
real eficacia, y es preferible prevenir 
el mal desinfectando cuidadosamente 
el suelo con sulfato de hierro, sal ma- 
rina o ácido sulfúrico diluido en agua. 
Los anquilostomas viven en el in- 
testino delgado de los mamíferos. El 
anquilostoma duodenal (Ankylostomes 
o uncinaria cluodenalis) (fig. 44) tiene 
de 1 a 2 centímetros y está provisto 
de una poderosa armadura bucal que le hace ser uno de los 
parásitos más peligrosos. Habita en gran número sobre todo 
en el duodeno del hombre, sobre cuya mucosa se ñja, perfo- 
rando los vasos sanguíneos y determinando pequeñas hemo- 
rragias que anemian al enfermo; parece que también segregan 
una substancia tóxica, de modo que determinan trastornos 




-1.-}.— Siii.iriuna 
tráquea. 

1, a, inaclio; h, lieml>ra 
(tamaño natural); 2, A. 
inaclio: B. licnihra (am- 
piados). 




NEMATELMINTOS 49 

gravísimos que pueden terminar por la muerte. Es la afec- 
ción conocida por los nombres de anemia de los mineros y 
anemia de los ladrilleros, a causa de su frecuencia entre 
esta clase de obreros. Ha ocasionado una epidemia en 1879, 
cuando la perforación del túnel de San Gotardo; se le ha 
observado en Francia, Bélgica, Alemania, Italia, y sobre 
todo en los países cálidos (Egipto y Anti- 
llas), en donde adquiere caracteres de 
suma gravedad.— Los huevos se desarro- 
llan en el agua estancada o en la tierra 
húmeda , y al tocarse la boca con las ma- 
nos sucias de barro, los huevos que han 
caído en el suelo son introducidos en el 
tubo digestivo del hombre. He. 44.-Aii(iuiiosto- 

■ni -1 i. 11 / < 7 7 m;i duodenal, de ta- 

El anquilostoma del perro (AnJiijlos- maño üatuiai. 
fomiim caninum), largo de 1 a 2 centíme- a. o, c, hemi)ras: 
tros, habita en el intestino delgado del ^''' ^' ^' '"'^ciios. 
perro, y causa la anemia perniciosa de 
los perros de jauría o epistaxis, que acerca la muerte a los 
animales. Este parásito es muy difícil de expulsar por medio 
de los vermífugos. Por esto se ha de vigilar que las perreras 
estén siempre bien secas a fin de privar el desarrollo de los 
huevos. Destruir éstos por medio de lavados con agua mez- 
clada con ácido sulfúrico y no dar a beber a los perros más 
que una agua muy limpia. 

S.*^ Tricocefáüdos. — Estos nematoides tienen un cuerpo 
muy prolongado con un extremo anterior largo y delgado; 
su boca es redondeada y desnuda: el macho nunca tiene más 
de una espicula, desinvagiuable, y puede carecer de ella. 
Son parásitos de los vertebrados. 

Triquina. — L(i triquina espiral (Trichinella spiralis) 
(figura 45) es un parásito muy pequeño, de 2 a 4 milímetros 
de longitud: su cuerpo, de forma cilindrica y ligeramente 
ttexuoso, es extraordinariamente delgado, lo que la hace 
difícilníente visible a simple vista. El macho no tiene.es- 
pícua, pero lleva en el extremo posterior dos apéndices copu- 
ladores: la hembra tiene el orificio genital situado en la 



50 



GUSANOS 



<|iiint¡i parte auterior del cuerpo,, v es vivípara.— La triquina 

se encuentra en el tubo cli- 
^•estivo de cierto número 
de mamíferos, en particu- 
lar del hombre, del cerdo, 
conejo, ratón y rata; es 
rara en los herbívoros y 
más todavía en el perro y 
gato. En el intestino de 
sus huéspedes preferidos, 
la triquina hembra da na- 
cimiento a una cantidad 
prodigiosa de embriones, 
unos 10 o 15,000; estas 
larvas no tienen más que 
un décimo de milímetro; 
perforan el tubo digestivo 
del animal infectado, si- 
guen los linfáticos y llegan 
a la sangre, y por ella a 
los músculos, por los cua- 
les se diseminan; allí cre- 
cen y alcanzan la talla de 
1 milímetro, se arrollan 
en espiral y se recubren 
de una gruesa capa de cé- 
lulas, que resulta de la 
irritación producida en el 
tejido conjuntivo ambien- 
te; este quiste queda en- 
vuelto además por una 
capa de células grasosas; 
su forma es generalmente 
ovoidea y recuerda la del 
limón (fig. 46); un solo 
quiste suele contener va- 
rias triquinas. La larva 

de la triquina puede qu^'dar así paralizada durante varios años. 




Fig. 4').— Triquina ospiral. 
"(anipliatla 75 veces). 



NEMxVTELMINTOS 



51 



Si esta carne triquinada es ingerida por alguno de los 
animales enumerados antes, los quistes contenidos en los 
músculos quedan disueltos, y las larvas, puestas en liber- 
tad en el tubo digestivo, pasan a la vida activa; penetran 
desde el estómago al intestino, y se desarrollan alcanzando 
1 o 2 milímetros; 
machos y hembras 
se aparejan; des- 
pués de la fecunda- 
ción, los machos 
son expulsados con 
los excrementos, y 
las hembras efec- 
túan la puesta de 
los huevos. El ciclo 
vuelve a empezar; 
resulta, pues, que 
la triquina, aunque 
requiera dos hués- 
pedes diferentes, no 
necesita ser ingeri- 
da más que una 
sola vez para reco- 
rrer todos los pe- 
ríodos de su desa- 
rrollo: vive en esta- 
do de larva y des- 
pués de adulto en el 
intestino y bajo la 
forma de quiste en 
los músculos de un 
mismo animal. 

El cerdo , que 
frecuentemente está triquinado, se contamina comiendo el 
ratón, al cual se considera como huésped primitivo de la tri- 
quina o bien iugeriendo excrementos de individuos enfermos. 
Hemos de hacer notar que las ratas son los principales agen- 
tes propagadores de la triquina, porque se comen entre sí, 




Fig. 46.— Fragmento de músculo que contiene tri- 
quinas enquistadas (aumento de 40 diámetros). 



52 GUSANOS 

sieudo por filo la triquinosis bastante común entre estos 
roedores. 

La triquinosis no fué descubierta hasta 1835 por el doc- 
tor Hiltou, quien creyó que se trataba de cisticercos. Oweu 
reconoció que los quistes descubiertos por Hiltou eran tri- 
quinas en estado larvario. La forma adulta fué encontrada 
en 18(;0 por Zenker, quien fué el primero en describir la 
evolución de la triquinosis. 

La enfermedad únicamente está bien caracterizada en el 
hombre en los casos graves. Se distinguen entonces tres fases: 
1.", un período de invasión, que dura una o dos semanas y 
acarrea una irritación del tubo digestivo, trastornos intes- 
tinales (diarrea o estreñimiento), etc.: 2.*^, un segundo pe- 
ríodo, durante el cual las larvas se diseminan por el orga- 
nismo y van a ñ jarse en los músculos; esto corresponde a los 
dolores musculares y a la dificultad de ciertos movimientos, 
sobre todo los de la respiración, de la masticación y de la 
deglución: o.*^, tercer período, subsigue al euquistamiento de 
las larvas, y produce la anemia y fiebre más o menos vio- 
lenta y a veces a la peritonitis. Cuando el enfermo resiste, 
nunca sobreviene la curación antes de la sexta semana; pero 
generalmente ocurre la muerte después de cuatro o seis 
semanas. 

Esta enfermedad es muy rara en Francia; el único caso 
auténtico de triquinosis es el de una epidemia que hizo estra- 
gos en 1878, en Crépy-en-Valois (Oise), y que Laboulbéne 
pudo observar. Es, por el contrario, muy frecuente en Ale- 
mania y en los Estados Unidos, en donde se hace un gran 
consumo de cerdo crudo. A causa de los peligros que podría 
traer a Europa la importación de carnes americanas triqui- 
nadas, se tomaron en 1881 medidas prohibitivas, y para la 
aplicación de estas medidas tuvo que organizarse en los 
Estados Unidos (1801) un servicio de inspeccióa de las 
carnes. 

En Alemania se recurre a medidas de profilaxia rigu- 
rosísimas; un servicio sanitario examina, por medio de mi- 
croscopio, la carne de cerdo puesta a la venta. Las carnes 
saladas o ahumadas son muy aptas para propagar la triqui- 



NEMATELMINTOS 



53 




nosis; es necesario, para destruir los parásitos, llevar la 
carne a una temperatura de 70*^; prácticamente, es preciso 
que la carne se haya vuelto blanca en todo su espesor y al 
cortarla no dé ningún zumo. Es preciso también vigilar la 
higiene de los cerdos, para evi- 
tar que se triquiuen; para ello 
hay que exterminar las ratas y 
alejar a los cerdos de las subs- 
tancias animales o de los excre- 
mentos humanos. 

El cerdo resiste muy bien 
la enfermedad, mientras no esté 
enteramente infectado por las 
triquinas, en cuyo caso los 
músculos pueden estar literal- 
mente invadidos: 1 gramo de 
carne de cerdo puede contener 
hasta 1,500 quistes, y de la 
absorción de una libra de carne 
triquinada resulta, según Cob- 
bold, la diseminación por el or- 
ganismo humano de cuatrocientos millones de triquinas jó- 
venes. 

Tricocéfalos. — Se caracterizan por la forma de la parte 
anterior de su cuerpo, que es muy larga y afilada. El trico- 

céfalo del hombre (Tricho- 

á^,^^^-r^ ^^yj//^/775 tricJiiurus) (figu- 

^- .«eí!==;?^ ra J^^^). lai-go de 3 a 5 centí- 

metros, vive en el intestino 
— grueso del hombre; es muy 

común; sus huevos (fig. 48), 
arrastrados al exterior por 
los excrementos, empiezan 
a evolucionar en el agua, 
y los embriones acaban su desarrollo en el tubo digestivo 
del hombre; el desarrollo es pues directo y tiene lugar en 
el interior de un mismo huésped. El agua de bebida no filtra- 
da propaga este parásito, el cual casi nunca ocasiona trastor- 



Fig. 47.— Fragmento de mucosa 
del ciego en la cual están fijos 
los tricocéfalos. 



>" 



Fig. 4S.— Huevos de tricocefalo dispar, 



54 



GUSANOS 



nos serios y tau sólo se nutre a expensas de las secreciones 
de la mucosa intestinal (fig. 47). Se le ha achacado el favo- 
recer el desarrollo de la fiebre ti- 
foidea y de la apendicitis. 

4/* Fíláridos.— Estos uema- 
toides tienen un cuerpo extrema- 
damente largo y delgado en for- 
ma de hilo. Comprende varios 
géneros, entre ellos las filarlas y 
las espirópteras. 

Las filarías tienen un cuerpo 
extraordinariamente largo y de 
una delgadez casi uniforme; vi- 
ven en el aparato circulatorio y 
en el tejido conjuntivo y causan 
desórdenes muy graves en el or- 
ganismo; son vivíparas. La fila- 
rla de Medina (Filana medinen- 
sis), únicamente se encuentra en 
las regiones cálidas, vive en el 
tejido conjuntivo subcutáneo del 
hombre, buey, caballo y de otros 
diferentes animales: la hembra 
mide 50 o 80 centímetros y hasta 
llega a 4 metros de longitud. En 
la parte inferior de la pierna es 
sobre todo en donde se localiza; 
se fija en estado adulto, y se de- 
sarrolla debajo de la piel produ- 
ciendo un tumor, que se abre al 
exterior como un absceso, en 
cuyo fondo se nota la filaría ape- 
lotonada (fig. 50). Es preciso ex- 
pulsar el gusano excindiendo el tumor o empleando el método 
sudanés: los negros arrollan poco a poco el parásito sobre un 
bastoncito y devanan con extremada lentitud la madeja de la 
filaría para evitar su rotura. Sí se hace mal la extracción, la 




Fig. 49.— Tricucéíalo dispai-. 

a, c, macho y hembra de ta- 
malo natural ; h, macho, miiv 
¡•liado. 



NEMATELMINTOS 



55 



úlcera supura, sobreviene la gangrena y luego la muerte; es 
pues de rigor practicarlo con sumo cuidado. El contagio pa- 
rece efectuarse por el agua no filtrada; los embriones expul- 
sados por la ñlaria viven algún tiempo en el agua o en la 
tierra húmeda; pero, para continuar su evolución, deben 
pasar por un huésped intermediario, 
que es un pequeño crustáceo, el ciclo- 
pe; verosimilmente mediante la ab- 
sorción de ciclopes con el agua de la 
bebida es como se efectúa la conta- 
minación; así, pues, en las regiones 
infectadas, sobre todo en el África 
accidental, tan sólo se ha de beber el 
agua nitrada o hervida. Varias ob- 
servaciones permiten creer que la fi- 
laría penetra directamente en el or- 
ganismo perforando la epidermis du- 
rante un baño o un lavado. 

La filaría de los botones hemorrá- 
gícos (F. JueniojThagica), larga de 
o a 7 centímetros, vive en el caballo 
y en el asno, en los países orienta- 
les; provoca debajo de la piel peque- 
ñas hemorragias, generalmente en el 
cuello y en la espalda. 

La filaría cruel (F. iiiimitis), larga 
de 20 a 30 centímetros, se localiza en 
el ventrículo derecho del corazón del 

perro (ventrículo derecho); los embriones son transmitidos al 
perro por los mosquitos, y van al aparato circulatorio, en 
donde ocasionan graves desórdenes. La muerte sobreviene 
Frecuentemente. Es casi imposible obrar contra los parásitos, 
a causa del lugar que ocupan en el organismo. La filaría 
cruel se nota en los perros del campo y sobre todo en los 
perros de caza. No está muy extendida en Francia, al paso 
que es común en Italia, y muy frecuente en China y en el 
Japón. 

La filaría de Bancroft (^/\ Bancroftí), larga de 8 a Lo cen- 




Fig. 50.— Filaría de Mediua 
dispuesta en madeja, tal 
como se la encuentra eu 
el tejido subcutáneo. 



5r. 



GUSANOS 



tímeti'os, vive en la sangre del hombre, imicaraente en los 
países cálidos. Es a Bancroi't a quien se debe su descubri- 
miento (ISKJ). Los embriones invaden los pequeños vasos 
durante la noche y se acumulan durante el día en el corazón 
y en los grandes vasos; en cuanto a los adultos, no abando- 
nan los vasos linfáticos.— Los mosquitos y los cínifes desem- 
peñan el principal pa- 
pel en la contamina- 
ción: durante la noche 
chupan la sangre de los 
enfermos e ingieren al 
mismo tiempo un gran 
número de embriones; 
éstos atraviesan el es- 
tómago del mosquito 
para ir a desarrollarse 
en los músculos del tó- 
rax y, cuando el desa- 
rrollo es completo, pa- 
san ala trompa, siendo 
las larvas inoculadas 
al hombre durante la 
picadura del insecto. 
Los huevos y los cadá- 
veres de los mosquitos 
caídos en el agua con- 
tribuyen, por otra par- 
te, a la diseminación 
de las jóvenes ñlarias. La ñlaria de la sangre determina in- 
gurgitaciones, tumefacciones del tejido linfático (hidrocele y 
elefantíasis de los árabes), luego inflamaciones de las sero- 
sas, y se caracteriza por la presencia de sangre en las orinas. 
Los europeos que habitan en las colonias están muy expues- 
tos a contraer la filariosis; han de evitar, pues, las picadu- 
ras de los mosquitos y guardarse de beber agua sin filtrar o 
sin hervir. 

La filaría del caballo (F. equina), vive en el peritoneo del 
caballo y algunas veces en el ojo. 




Fig. f)!.— Espiróptero del perro. 

\, tumor ancurismático de la aorta produ 
cido por la Espiróptera sanguinolenta; 2, heni 
bra; 3, macho; 4, huevo con un embrión: 5. em 
brión. 



NEMATELMINTOS O í 

La filaría lacrimal (F. laci'jjnialis), larga de 1 a 2 'o centí- 
metros, vive en los conductos excretores de las glándulas 
lagrimales del buey; determina una conjuntivitis, curable 
mediante la expulsión de los gusanos. 

Las Espirópteras tienen los mismos caracteres generales 
de las filarías; pero su cuerpo suele ser más grueso y más 
corto; los machos tienen el extremo posterior arrollado en 
espiral. Viven en tumores situados frecuentemente en el 
estómago. La espiróptera sangrienta (Spiroptera sanguino- 
lenta), tiene el macho 2' 5 milímetros y la hembra de 6 a 
8 centímetros (fig. 51), vive en el perro, en cuyo estómago 
principalmente forma tumores, como también en la arteria 
aorta, en donde puede producir aneurismas. Es muy frecuente 
en Argelia. Los embriones de este gusano pasan por un 
huésped intermediario: se euquístan en el cuerpo de las cuca- 
rachas (Blatte oriental). La espiróptera microstoma (Sp. mi- 
crosfonia), larga de 1 a 3 centímetros, ocasiona tumores 
análogos en el estómago del caballo. El huésped interme- 
diario debe ser verisímilmente un invertebrado que vive en 
el heno. 

II. — Nematoides nocivos a las plantas 
cultivadas 

Estos nematoides pertenecen a una sola familia, la de las 
Anguilulas. Son gusanos de pequeña talla, filiformes, de tegu- 
mento liso, que giran fácilmente el cuerpo en todas direccio- 
nes como una anguila, de aquí el nombre que se le ha dado. 
El tubo digestivo es recto, con una faringe o vestíbulo que 
suele contener un aguijón quitinoso o diente, un esófago, un 
bulbo musculoso, generalmente redondeado con dentellones, 
a veces un segundo bulbo y luego un intestino, con frecuencia 
dilatado en forma de estómago en su parte anterior. Gran 
número de anguilulas no son parásitas en ninguna época de 
su vida; la mayor parte viven en el agua o en el suelo y 
otras en las materias fermentescibles (estiércol, engrudo, 
vinagre), algunas son patógenas y viven en los tejidos vivos 
de las plantas. 

GjjÉiiXvx.—I^n/oiiio/ogía. 5 



58 GUSANOS 

Aiii/uilula del tdlh. — Este uematoide es el Tijlenchuíi 
flvrnstator o dcra.sfatrix, que forma parte del género Tylen- 
chus. t'l más impoi'taute de la familia de las anguilillas. 
Ritzema Bos, zoólogo holandés, ha demostrado que las dife- 
i'entes formas de anguílulas del tallo pertenecen al Tijlenchus 
devnstntrix. Es un nematoide de pequeña talla (2 milíme- 
tros); el vestibiilo que sigue a la boca contiene un aguijón 
quitiuoso; posee dos bulbos esofágicos, y el cuerpo termina 
en punta. Los sexos están separados y el extremo posterior 
del cuerpo del macho lleva una especie de apéndice en forma 
de ala. — Estas anguílulas pueden vivir durante largo tiempo 
en la tierra húmeda, si encuentran una planta adecuada la 
invaden, localizándose siempre en las partes aéreas; las raíces 
quedan pues indemnes, y esto explica el nombre de anguílulas 
del tallo dado a estos parásitos. Las generaciones se suceden 
en el interior de la planta sin ninguna emigración; los huevos 
puestos por las hembras son ovalados, transparentes y con- 
tienen un embrión en forma de 8; las larvas sufren cuatro 
mudas sucesivas antes de llegar a la edad adulta. Las anguí- 
lulas se nutren a expensas de los tejidos de la planta atacada, 
la cual acaba por sucumbir; pero los gusanos no mueren con 
ella, puesto que gozan de la facultad de resistir la desecación; 
se arrollan sobre sí mismos y quedan así durante larguísimo 
tiempo en estado de vida" latente; sobre todo antes de su cuarta 
muda es cuando las larvas resisten mejor la sequedad; las 
adultas, por el contrario, son mucho más sensibles. El viento 
puede entonces transportar a lo lejos los gusanos secos; si 
caen en un sitio húmedo recobran su aspecto normal y su 
actividad, e invaden las plantas que encuentran. 

El centeno es frecuentemente atacado por la anguílula 
del tallo; se han visto perjuicios serios en Alemania, Holanda 
y Francia. Después de las siembras en otoño es cuando las 
larvas invaden las hojas tiei-nas del centeno, éstas sufren 
una hipertrofia del parénquima y presentan un aspecto ondu- 
lado, arrugado y estampado. Después los tallos quedan dete- 
nidos en su desarrollo; dejan de alargarse, pero crecen en 
grosor; espigan mal, y el centeno de este modo atacado se 
le llama cebollino. 



NEMATELMINTOS 59 

La avena sufre también con frecuencia los ataques de la 
anguilula; está hinchada en su base y presenta un aspecto 
bulboso; de aquí el nombre de arena pnerrosa^ que le dio 
Prillieux, cuando tuvo ocasión de estudiar esta enfermedad 
en las cercanías de La Ferté-sous-Jouarre. 

El trigo es raramente atacado, y la cebada no lo es nunca. 

Las cebollas, por el contrario, están sujetas a los ataques 
de las anguílulas del tallo. Pueden ser invadidas desde que 
empiezan a nacer y a veces con tal intensidad que mueren. 
Si llegan a desarrollarse, presentan* un aspecto achaparrado 
característico; las capas internas del bulbo están hipertrítfia- 
das y hacen estallar las túnicas extensas, determinando una 
especie de hernia que vuelve a la cebolla irregular y deforme; 
las hojas son también más gruesas y más pálidas. Sobreviene 
entonces la podredumbre, y la planta muere. — El Tylenchns 
¡mtrefacíens,(\\\Q ataca el bulbo de la cebolla, es de la misma 
especie que el Tijlenclms devastator. 

Las escaloñas son atacadas de una manera análoga; se 
ha dado a su enfermedad, en el departamento del Alto Marne, 
el nombre de maladie dii pied-chand. 

Las habas atacadas tienen el tallo, las hojas y las vainas 
cubiertas de manchas, al principio verdes, luego rojizas y 
más tarde pardas o negras; los cultivos de habas de Argelia 
han sido devastados por esta enfermedad. 

La patata y el trigo morisco o alforfón pueden también 
ser atacados. 

Las plantas de adorno sufren también de las anguílulas. 
Estos gusanos ocasionan la enfeniiedad circular del Ja- 
cinto, que ha causado destrozos particularmente en Holanda, 
en las cercanías de Harlem, y que Prillieux ha podido estu- 
diar en Francia, en Antibes y en las cercanías de Tolón. Los 
parásitos empiezan por localizarse durante la primavera en 
las hojas, que presentan manchas; luego descienden al bulbo, 
en donde ataca ciertas túnicas con exclusión de otras, de 
suerte que un corte vertical permite distinguir círculos ne- 
gruzcos concéntricos alternando con túnicas normales: de 
aquí el nombre de enfermedad circular. 

Remedios. — l.*^ Se puede adoptar el método de las 



60 GUSANOS 

/thiiihis-rrhos. (juc ooiisiste eu cultivar ima planta susceptible 
(le ser tarilnieute atat ada, para destruirla lueg-o cou todos 
los parásitos i^ue albergue. El centeno es indicadisimo para 
servir de planta-cebo: después de cosechar un campo de 
centeno atacado, se vuelve a sembrar de centeno, que las 
ano-uílulas invaden inmediatamente y que se destruye en la 
primavera próxima. 

2." Se puede utilizar el que ciertas plantas están libres 
de todo ataque para intercalarlas entre dos cultivos, suscep- 
tibles de ser invadidos por las anguílulas; la cebada y las 
leguminosas son adecuadas como cultivos intermediarios. 

o.^ Se puede también practicar simplemente la alter- 
nancia de los cultivos, pues se ha reconocido que una varie- 
dad de Tjjlenclins habituada a vivir sobre el centeno, por 
ejemplo, se especializaba desde el punto de vista ñsiológico 
y quedaba incapaz para vivir sobre el alforjón o cualquier 
otra planta. 

4.^ Hay que aconsejar el laboreo profundo, a ñn de 

enterrar las anguílulas y determinar su desecación completa. 

5." Destruir por el fuego las cebollas enfermas o bien 

tratarlas por el sulfuro de carbono (30 gramos por metro 

^ cúbico), colocándolas en cañizos en 

una caja bien cerrada. 

Como medida preventiva conviene 
no utilizar abonos constituidos por paja 
y hojas atacadas. 

Angiiílula del fi'iíjo atizonado. — 
Esta anguílula, o TijlencJuis tritici 
(fig. 52), es algo más larga que la 
anterior (unos 3 milímetros) y también 
F¡í?..o2.-Auyuiiuiajuv(Mi. más grucsa, más rechoncha. Determi- 
A, macho; B. hembra. ^^^ ^^ enfermedad conocida con el nom- 
bre de tisón del trigo; las espigas 
atacadas presentan, en lugar de los granos ordinarios, peque- 
ños granos redondeados, negruzcos, y que son, como puede 
suponerse, granos de trigo invadidos por los gusanos. Si se 
secciona uno de estos granos (ñg. 53), se ve que debajo de 
la cascara, gruesa y dura, se encuentra una substancia blan- 





NEMATELMINTOS 61 

ca y harinosa, y esta suerte de polvo está constituido por mi- 
llares de pequeñas anguílulas eu estado de vida latente y en 
completa inmovilidad. Echándolas en agua y observándolas 
con el microscopio, se las ve al cabo de algún tiempo agi- 
tarse y removerse: es el fenómeno de reviviscencia de las 
anguílulas, que se observa en todos estos pequeños nematoi- 
des, y que por primera vez indicó Needham en 174:>; las an- 
guílulas pueden conservarse larguísimo tiempo eu estado de 
vida latente, hasta diez y aun veinte años, con tal que su 
desecación no sea exagerada. 

En el tiempo de la siega, muchos granos atizonados caen 
al suelo: se les puede también llevar a un campo sembrando 
trigo atizonado sin haber tenido ^ 

la precaución de seleccionarlo ^^ 

previamente. En uno y en otro ipp' 

caso, los granos se reblandecen (p ^ 
con la humedad del suelo: las 
larvas recobran su vida activa y i-'ig- 03.— Anguiíuia del trigo ati- 

1 1 . , TI j^ 1 zonado. A, granos atizonados 

quedan bien pronto eu libertad: de tamaño natural; B, corte 

invaden los tallos tiernos del transversal del grano, conte- 

lüwiueu lus icinos Liemos uei niendo augiülulas adultas (au- 

trigo, y pasan el invierno abrí- mentado cuatro veces). 
gadas en la axila de las últimas 

hojas. En la primavera, se advierte que las hojas del trigo 
están manchadas, arrugadas (ñg. 54), y las plantas engrue- 
san en lugar de creeer en altura. Eu el mes de junio, las 
larvas abandonan los órganos vegetativos déla planta para 
buscar las espigas que acaban de formarse; penetran entre 
las glumas de la tierna flor, perforan el tejido y determinan 
la producción de un reborde circular que aumenta gradual- 
mente y acaba por formar una cavidad, en la cual las angui- 
lillas quedan aprisionadas: queda constituido el grano atizo- 
nado (fig. 53), el cual no es otra cosa que una especie de 
pequeña agalla que se ha desarrollado en lugar del grano 
del trigo. Hacia mediados de junio las larvas han llegado al 
estado adulto: las hembras (ftg. 55) son fecundadas y dan 
una gran cantidad de pequeñas larvas. Las adultas mueren 
muy pronto, se desorganizan, y a la siega no quedan más que 
las jóvenes en la cavidad del grano atizonado. En esta época 



iVJ GUSANOS 

se recoge un trigo mal desarrollado con espigas irregulares, 
abortadas y raquíticas. 

Esta enfermedad está muy extendida. Para librarse de 
ella hay que alternar los cultivos, pues las larvas no pueden 




54. — Trigo atizoiiiuld 



vivir más de seis meses en el suelo, y se ha de tener cuidado 
de destruir las acribaduras de las cosechas: los granos desti- 
nados a la siembra se han de pasar por tamiz y sumergir 
durante veinticuatro horas en agua acidulada con ácido sul- 
fúrico (1 litro de ácido sulfúrico por 150 litros de agua). 

El Tijlenchus semi-penetrans causa debilidad en los na- 
ranjos, atacando las j-aicillas; la hembra penetra hasta la 



NEMATELMINTOS 



63 




mitad en el tejido de las raicillas, y la parte libre de su 
cuerpo que queda fuera se va hinchando a medida que crecen 
los huevos. Este nematoide fué reconocido primeramente en 
California, en 1913; después se ha manifestado en Australia, 
España, Siria y, finalmente, en las cercanias de Argelia. 
Conviene, para evitarla dispersión de este parásito, inspeccio- 
nar la venta de los 
planteles de naran- 
jos con tierra. Tra- 
tar los naranjales 
atacados por el sul- 
furo de carbono o 
por los sulfocarbo- 
iiatos. 

El género Heie- 
rodera se distingue 
del género Tijleii- 
chus por su dimor- 
fismo sexual: el ma- 
cho tiene la forma 
cilindrica sexual, en 
tanto que la hem- 
bra tiene una forma 

globulosa; ambos sufren metamorfosis. Además, estos ani- 
males viven únicamente en las raíces. 

El nematoide de la remolacha (Heterodera SchacJdü) 
fué descubierto en 1859 por el botánico Hermann Schacht, 
•en las cercanías ele Halle y Magdeburgo, en las radículas de 
la remolacha. El macho tiene todo lo más 1 milímetro de 
longitud y es vermiforme; posee un estilete bucal con el cual 
ataca los tejidos vegetales; el extremo anterior del cuerpo 
está cubierto por una especie de capuchón o birrete, y el 
extremo posterior está incurvado y lleva dos espículas. La 
hembra fecundada tiene cerca de 1 milímetro de longitud 
por 0\S de ancho; es globulosa, y su forma puede compa- 
rarse a la de un limón: en el extremo anterior se encuentra 
un cuello con la boca, que está implantada en los tejidos de 
la planta atacada; el extremo posterior termina en punta 



Fig. 55.— Auguilula lierabra adulta. 

A, tamaño natural: B, ampliada cuarenta veces; 
a. cabeza; b. cola; c, d, e, /, órganos sexuales vis- 
tos al través de los tegumentos en su situación 
normal. 



r>4 GUSANOS 

roma y preseuta el orificio genital. Los huevos producidos 
por cada hembra son en número de unos oOO; quedan en el 
cuerpo de la madre, distendiéndola y dándole la forma ca- 
racterística de limón (fíg\ óG); en general, los huevos son 
evacuados por el oriñcio genital; pero muy frecuentemente, 
sobre todo a ftnes de verano, pueden evolucionar. en el inte- 
rior mismo del cuerpo de la madre y dar origen a larvas 
jóvenes (viviparidad); la hembra no tarda en morir ni en 
desorganizarse; su epidermis se endurece y forma un quiste, 
que por su color ha recibido el nombre de quiste pardo ^ y 
que protege los huevos contra la sequedad y el mal tiempo; 
pasado el invierno el quiste se reblandece bajo la influencia 
del calor y de la humedad, se hincha y deja escapar mecáni- 
camente las pequeñas larvas por el oriflcio que formaba antes 
la vulva de la hembra. 

Las jóvenes larvas puestas en libertad se esparcen por el 
suelo y pueden subsistir durante largo tiempo, aunque no 
encuentren el alimento que les conviene, con tal de que no 
estén expuestas a la desecación; si, por ejemplo, encuentran 
remolachas a su disposición, vana pinchar la cabellera de las , 
raíces, por medio de un poderoso aguijón de que está armada 
su cavidad bucal; acaban por hundirse debajo de la corteza 
de las radículas, quedan allí en reposo, creciendo y sufriendo 
mudas; aumentando de volumen, estas larvas distienden poco 
a poco la corteza de las raicillas, y su presencia se mani- 
flesta por pequefias hinchazones. Los sexos se diferencian en 
tal momento; las hembras se hinchan rápidamente, levantan 
poco a poco la corteza y acaban por hacerla estallar; forman 
una hernia al exterior, quedando únicamente la corteza fija 
a la cabeza, y forman sobre la cabellera de las raíces peque- 
ños glóbulos blancos de menos de I milímetro de diámetro 
(figura ;■)(;, A y B). Los machos sufren metamorfosis más 
complicadas que las hembras; se arrollan en espiral en una 
especie de quiste antes de llegar al estado adulto, pasando 
así por la fase llamada de encajmlainiento; luego salen de 
esta cápsula, atraviesan la corteza de la raicilla y se encuen- • 
tran libres en el suelo; se dirigen hacia las hembras, que 
quedan fijas en la cabellera de las raíces, las fecundan y 



NEMATELMINTOS 



65 



mueren muy prouto. El desarrollo total requiere cuatro 
o cinco semanas. Así pueden tener lugar durante el verano, 
cinco o siete generaciones, y por lo menos hay dos o tres, y 
si se piensa en el nú- 
mero de larvas que 
da cada hembra (de 
:>U0 a 400), es espan- 
toso el número de he- 
teroderas proporcio- 
nadas en un verano 
por un solo indivi- 
duo. 

Este nematoide 
ataca un grandísimo 
número de plantas: 
más de doscientas es- 
pecies de vegetales 
tienen que sufrir sus 
destrozos; tiene una 
predilección marca- 
da por las cruciferas 
(nabo, nabo silvestre, 
col, col-navo, mosta- 
za, rábano) y lasque- 
nopodiáceas (espina- 
ca): ciertos cereales, 
sobre todo la avena, 
están también ex- 
puestos a servirles de 
alimento: otros^como 
el maíz, el trigo, la 
lléola, la avena des- 
collada, quedan in- 
demnes: entre las le- 
guminosas, las habas 

y los guisantes son muy poco infectados. El trébol, la alfal- 
fa, el lúpulo, la cebolla, la zanahoria y la patata nunca han 
sido atacados. Algunas malas hierbas, sobre todo la mostaza 




Heterodcra Schaclitii. 



A. hembra fecundada adherida a una radícula 
de remolacha; B. radicula de tamaño natural 
o(»n cuatro Hetefodpras.—La.rveL, huevo y hem- 
bra llena de Inicvos. libre de la crosta que la 
recubría v muy ampliada. 



(56 GUSANOS 

salvaje, la üeguilla, el alelí, el queuopodio sou buscados por 
el nematoide y pueden coutribuir a su propagación. 

Los cultivos de remolacha son los más principalmente 
invadidos por los nematoides. A mitades del siglo pasado 
se empezó a notar en Alemania que el rendimiento de la 
remolacha azucarera disminuía sensiblemente; Liebig creyó 
poder atribuir este efecto a un agotamiento del suelo y acon- 
sejó, para combatir esta «fatiga de las remolachas», el uso 
de abonos potásicos; J. Kühn demostró que esta pretendida 
«fatiga» era debida a los nematoides y que las sales de potasa 
eran impotentes para obtenerla curación.— El nematoide de la 
remolacha fué luego comprobado en Austria Hungría, en Ru- 
sia, en donde ha causado verdaderos desastres, y en Francia. 

Síntomas. — Poco tiempo después de brotar las plantas, 
desde el mes de julio o durante el agosto, se nota que en 
distintos sitios las hojas amarillean y se mustian progresi- 
vamente; las más exteriores son las primeras en morir y 
caen al suelo; cuando es fuerte el ataque, la planta entera se 
ennegrece y muere: a veces resiste, la vegetación renace y 
aparecen nuevas hojas, de un verde obscuro, pero que quedan 
más pequeñas que en las condiciones normales. Las raíces de 
la remolacha tienen un eje muy poco voluminoso y mucho 
menos rico en azúcar de lo ordinario, y en cambio la cabe- 
llera está extraordinariamente desarrollada y llena de punti- 
tos blancos, que son las hembras fecundadas. Estas remola- 
chas presentan, además, el inconveniente de conservarse con 
diñcultad en los silos. 

Medios preventivos. — Se ha de procurar por de pronto 
evitar la extensión de la enfermedad y, para esto, esterilizar 
con la cal viva los residuos tórreos, con la proporción de 1 a 4, 
llevados a la azucarería con las remolachas. También es ne- 
cesario destruir, a causa de gran vitalidad, las heteroderas 
que se encuentran en los barros de lavado de las azucarerías; 
basta mantener un grado suficiente de alcalinidad en el agua 
de estos barros (0'05). — Vigilar las semillas que pueden 
proceder de plantas infectadas. Evitar la siembra de remola- 
cha sobre remolacha o sobre avena. Destruir las malas hier- 
bas (alelí, neguilla y queuopodio). 



NEMATELMIXTOS 6 < 

Medios de destrucción. —El método más eftcaz, si uo el 
más práctico para luchar contra los uematoides de la remo- 
lacha, es el de \?i^ plantas-cebos, preconizado por Kühu: 
consiste en cultivar en los campos invadidos plantas para las 
cuales los nematoides tienen afición marcada, sobre todo la 
colza, el nabo silvestre o la col; se puede obtener barata 
la semilla de estas plantas, que poseen un sistema radicular 
bien desarrollado, permitiendo a los parásitos acudir en gran 
número; basta recoger las plantas y secar las raices para 
matar los gusanos por desecación. Kühn aconseja sembrar 
el nabo silvestre, a razón de 38 kilogramos por hectárea, en 
un suelo bien preparado y a mediados de abril. Es preciso 
operar el arranque en el momento preciso en que las larvas 
han alcanzado su completa madurez y empiezan a salir de 
los tejidos de la planta bajo la forma de pequeños abulta - 
mientos; en efecto, si se tarda demasiado, los jóvenes gusanos 
habrán tenido tiempo de esparcirse por el suelo, y no se habrá 
hecho más que aumentar su número de un modo considera- 
ble; este aumento casi coincide con el desarrollo de la tercera 
hoja de la colza, que tiene lugar próximamente a los veinte 
o treinta días después de la siembra; pero este desarrollo es 
más o menos rápido según la estación, y es prudente hacer 
comprobar al microscopio por una persona perita el período 
de evolución en que se encuentra el nematoide. Para tener 
tiempo de efectuar todo el arranque en época oportuna, es 
preciso tomar la precaución de fraccionar las siembras en 
parcelas. Llegado el momento de obrar, es preciso inmedia- 
tamente tumbar las plantas por medio del arado; las mujeres 
separan luego por medio de la azada las plantas y sus raíces, 
teniendo cuidado de sacudirlas ligeramente; se las recoge y 
se las destruye por incineración o por medio de la cal viva; 
podemos contentarnos, y esto es lo menos costoso, con secar 
las raíces durante dos o tres días y enterrarlas luego a 25 ó 
30 centímetros de profundidad. 

Se procede entonces a una nueva siembra, y se repite por 
lo menos tres veces semejante recolección; un campo fuerte- 
mente infectado exige, para ser bien expurgado, cuatro y 
aun cinco siembras. Es bueno proteger los campos desinfec- 



nn GUSANOS 

tados (le una iiuiiicra tau penosa aislándolos de los cultivos 
próximos por medio de un foso de '.tO centímetros de pro- 
fundidad y 50 de ancho, eu cuyo fondo se pone nua capa de 
cal viva que se renueva despnés de cada fnerte lluvia; con- 
viene, ñnalmente, destruir las malas hierbas próximas, como 
la mostaza silvestre y el alelí. 

Se puede hacer este método menos oneroso sembrando 
junto con las plantas-trampas, en líneas intermedias, otras 
plantas resistentes a los nematoides, tales como la patata (la 
elección de la variedad no es indiferente), la alfalfa, el cá- 
ñamo, el lino, la escarola, la adormidera; pero los resultados 
son menos rápidos, y se está obligado a proseguir este culti- 
vo, intercalar, de las plantas-trampas, durante varios años. 

La alternancia de los cultivos, cuando es posible, debe 
practicarse en los terrenos infectados, con la patata sobre 
todo. 

Se ha preconizado la cal viva, cuya causticidad destruye 
los nematoides, pero se necesitan cantidades demasiado con- 
siderables: oO a 40 quintales por hectárea en estado pulve- 
rulento. 

Amado Girard ha aconsejado las inyecciones de sulfuro 
de carbono, pero so necesitan dosis enormes; su empleo tan 
sólo puede tener lugar en los puntos en donde no existan 
más que manchones; en tal caso, se le aplica sobre el suelo 
desnudo, a razón de 200 a 300 gramos por metro cuadrado. 

Esparcir amoníaco o aguas amoniacales procedentes de 
las fábricas de gas, ha dado resultados muy inciertos, y, 
además, ofrece peligros para la vegetación. 

La heterodera radicicola es muy parecida a la anterior 
y apenas se distingue de ella. Pero las hembras fecundadas, 
en lugar de formar hernia en la superfície de la raíz, deter- 
minan una especie de agallas, notándose en las raíces peque- 
ños abultamientos, en cuyo interior se encuentran las hem- 
bras; estos tumores están constituidos por tejidos de la misma 
planta y son probablemente debidos a la irritación causada 
por la presencia de los gusanos. — Esta heterodera ataca 
también la zanahoi'ia y la avena, se la encuentra también en 
la alfalfa, trébol, pipirigallo, escarola, plantas en las cuales 



NEMATELMINTOS 69 

la Hcterodern Schachtii no hace presa. Eu las colonias, eu 
las Antillas y en la América del Sur, ocasiona una enfermedad 
muy temible en los cafetales. Se le combate por medio de 
inyecciones de sulfuro de carbono: 30 ó 40 gramos en cuatro 
agujeros practicados alrededor de cada pie de planta. 

Dorylaimus.—Soü próximos parientes de las heteroderas 
de la remolacha, se distinguen de ellas por su talla, que es 
mucho mayor (pueden pasar de 1 centímetro), por su estilete 
bucal, que es más robusto, y porque las hembras fecundadas 
hacen la puesta gradual sin conservar los huevos y aumentar 
de tamaño. Estos gusanos viven libremente en la tierra, van 
con facilidad de una planta a otra y perforan las raicillas 
para nutrirse con su jugo. Las remolachas atacadas presen- 
tan los mismos caracteres exteriores que las invadidas por 
las heteroderas; tan sólo se las puede distinguir por el exa- 
men de las raices. Estos parásitos son muy perjudiciales y 
han causado serios destrozos en Bohemia y Moravia; existen 
también en Francia. No se ha logrado hasta ahora comba- 
tirlos de una manera eficaz, porque son muy movibles, no se 
lijan eu las raíces y resisten admirablemente todos los cam- 
bios de temperatura. 

El género Aphelenchus comprende dos especies nocivas. 

El afelencho del fresal, determina agallas en forma de 
coliflor; el afelencho olesisto, causa serios perjuicios ata- 
cando las hojas de los crisantemos. Las hojas invadidas por 
las larvas de este nematoide se cubren de manchas morenas 
y luego caen; el tallo deja de crecer y las flores no se abren. 
Para detener la propagación de la enfermedad es preciso 
quitar y quemar las hojas manchadas. 

III. — Nematoides nocivos a las substancias 
alimenticias 

La anguilula del vinagre (Anijuillula o.xopliila) , este 
nematoide es muy abundante en el vinagre fabricado con 
vino o con cerveza, en las jn adres del vinagre durante la 
fabricación y en los toneles de cerveza. También es el que se 
encuentra en el engrudo de almidón. 



70 GUSANOS 

Los fabricautes de vinagre que trabajan por el procedi- 
iiiieuto orleanés vense obligados a vigilar constantemente 
los toneles en donde se efectúa la fermentación acética, a fin 
(le reconocer si la acidificación del vino se efectúa de nna 
manera normal. Se sirven para ello de un procedimiento muy 
empírico, pero regularmente de resultados muy seguros: in- 
troducen la mano en el envase por el agujero de aireación y 
palpan con uno o dos dedos la pared vertical del recipiente 
al nivel del líquido en fermentación: si tienen la sensación 
de la presencia de una capa gelatinosa escurridiza entre los 
dedos, deducen que el trabajo marcha bien: si no, la opera- 
ción es mala, y hay que empezar de nuevo las operaciones. 

Esta capa húmeda y grasosa está constituida por millares 
de anguílulas de vinagre. Estas anguílulas son de pequeña 
talla: 1 ó 2 milímetros; se las puede observar con auxilio de 
una fuerte lente y distinguir los machos de las hembras: los 
primeros llevan en un extremo del cuerpo dos pequeñas es- 
píenlas iguales, al paso que las hembras terminan en pnnta 
muy afilada. Estos pequeños animales se multiplican con una 
rapidez extraordinaria; necesitan el oxígeno del aire para 
vivir y habitar siempre cerca la superficie del vinagre fer- 
mentado . 

Cuando los fermentos (Mycoderma aceti), con la activi- 
dad vital que les caracteriza, se han multiplicado y han cons- 
tituido un velo micodérmico completo en la superficie del 
vino en vías de acidificación, los gusanos que nadan en las 
capas superiores del líquido no pueden respirar; procuran 
entonces apoderarse de la región superficial, y para ello se 
entabla una verdadera lucha; las anguílulas, moviéndose con 
rapidez sobre los micrococos, procuran romper el velo for- 
mado por éstos y que se les opone. Los micodermos resisten 
simplemente por la fuerza de inercia, y a estos ataques fu- 
riosos oponen la simple acción colectiva de su masa. Al cabo 
de cierto tiempo, las anguílulas abandonan la lucha y todas 
se refugian en los bordes del recipiente cerca del orificio de 
aireación y en la pequeña porción de líquido que por capila- 
ridad se eleva por encima del velo. Constituyen por sí, por su 
masa, esta capa gelatinosa, cuyo espesor pasa a veces de 



NEMATELMINTOS 71 

I milímetro, y que el i'abricaute está satisfecho de notar, 
puesto que eu tal caso está seguro de que la película mico- 
dérmica se ha establecido bien, es suñcieutemeute resistente 
y por consecuencia la acidificación marcha con normalidad. 

Si, por el contrario, la capa de los fermentos no es bas- 
tante fuerte para resistir los primeros ataques de los gusanos, 
éstos penetran a través del velo, lo rasgan y lo hacen peda- 
zos: los fragmentos producidos son mojados por el vino, se 
sumergen y caen por su peso al fondo del tonel. La fermen- 
tación queda detenida, y el fabricante no percibe el contacto 
de la capa glerosa: es preciso cambiar de tonel-madre. 

Con los métodos alemanes, luxemburgueses y con el pro- 
cedimiento mucho más racional, recomendado por Pasteur, 
la invasión de las anguílulas durante la acidificación es 
mucho menos de temer, pues el vino no queda constantemente 
en una masa considerable, en la cual la transformación del 
alcohol de vino en ácido acético se opera lenta, progresiva- 
mente, capa por capa. 

Siempre es de temer la invasión por los gusanos de un 
\ino completamente transformado en vinagre, y así no deberá 
descuidarse nunca el empleo de los medios indicados para 
evitar la invasión. Lavados muy frecuentes acompañados de 
braceo, raspado, trasiego, se efectuará con las cubas, toneles, 
artesas, etc., destinados a contener el líquido acidificable o 
el vinagre acabado. Los líquidos sometidos a la fermentación 
acética se filtrarán cuidadosamente. En cuanto al local eu 
donde se ha establecido la vinagrería, se mantendrá en cons- 
tante estado de limpieza, lavando el suelo con soluciones 
antisépticas, blanqueando las paredes con lechada de cal que 
contenga un 10 por 100 de sulfato de cobre, etc. 

Finalmente, si, a pesar de todos estos cuidados preventi- 
vos, un tonel es invadido por las anguílulas, el fabricante ha 
de encolar el líquido con ictiocola (cola de pescado): los 
animales quedan aprisionados y arrastrados al fondo del re- 
cipiente, junto con todos los restos del velo micodérmico. 
Por medio del trasiego, se separa el limo del líquido para 
someter este último a una nueva fermentación: no obstante, 
si no es suficiente su limpidez, se ha de proceder a filtrarlo. 



72 GUSANOS 

El vinagre actual del comercio rara vez contiene angui- 
lillas, pues el vino y la cerveza no entran únicamente en su 
fabricación, y la cantidad de azúcar y de albúmina que con- 
tienen no es bastante considerable para favorecer la produc- 
ción de los hongos y de las anguílulas. Pero con frecuencia 
contiene anguílulas en estado larvario, procedentes de las 
madres del vinagre; y aun generalmente estas jóvenes an- 
guílulas están muertas, y sus despojos tegumentarios es lo 
que se ve notar en el vinagre cuando se agita el frasco. 

III. — ANÉLIDOS 

Gusanos planos o cilindricos, que tienen una organización superior 
a la de los platelmintos y de los nematelmintos: están formados por 
una serie de anillos semejantes entre sí; tan sólo los primeros seg- 
mentos están diferenciados para formar una cabeza, que lleva los 
órganos de prensión y los órganos de los sentidos. El cuerpo está 
segmentado interiormente por diafragmas, tabiques mnsculares que 
atraviesan los diferentes sistemas. — Se encuentra un sistema diges- 
tivo, un sistema circulatorio y nn sistema nervioso; este último está 
representado por nn collar esofágico y por una cadena ventral, que 
lleva en general dos ganglios por segmento. El sistema circulatorio 
es habitualmente cerrado; se compone de vasos longitudinales, de los 
cuales los más importantes son: el vaso dorsal y el vaso ventral, que 
están reunidos por anastomosis transversales. Los sexos pueden estar 
reunidos o separados. Cada segmento del cuerpo posee órganos ex- 
cretores; son tubos arrollados, provistos de dos orificios, uno que 
desemboca en la cavidad general (pabellón ciliado) y el otro al exte- 
rior: estos canales están dispuestos por parejas en cada segmento y 
han recibido por esto el nombre de órf/anos scf/ineiifarios: cada uno 
puede estar enteramente contenido en un segmento o pertenecer a dos 
segmentos próximos. 

Los anélidos son raramente parásitos, y no nos ocuparán 
mucho tiempo. Distinguiremos dos órdenes: el de los Hirn- 
dinios o sanguijuelas, cuyo cuerpo no presenta cerdas, sino 
que está provisto de ventosas, y el de los Quet ápodos^ que 
no tienen ventosas, pero que poseen cerdas locomotrices. 

1." Sanguijuelas. — Son gusanos que viven en las peque- 
ñas corrientes de agua, en las zanjas, charcos y estanques. 
vSu cuerpo (fig. 57) es alargado, aplastado y presenta exte- 



ANÉLIDOS 



73 



ya no se utiliza en 



riormente noventa y cinco anillos que no corresponden con 
los , segmentos interiores, mucho menos numerosos; está 
terminado por dos ventosas, una bucal, provista de tres 
mandíbulas en forma de sierra, y la otra situada debajo del 
ano e imperforada. Son hermafroditas. Son anélidos inferio- 
res, que viven como parásitos. Casi 
medicina su facultad de chupar la san- 
gre de los animales vivos, pues se 
prefiere la sangría o el escarificador, y 
no teniendo ninguna importancia en 
agricultura, no insistiremos sobre su 
organización, como tampoco sobre los 
métodos de cría o Hirudiniciútnva. 

Indicaremos únicamente la sangui- 
juela del caballo (Lininatis nilofica) 
o Voran, común sobre todo en Argelia 
y en todo el Norte de África (fig. 58). 
Es parecida a la sanguijuela medicinal, 
pero presenta una consistencia blauduz- 
ca; sus mandíbulas son más débiles, 
llevan dientes más finos y no pueden 
perforar la piel de los animales; por 
esto estas sanguijuelas tienen tenden- 
cia a fijarse sobre las mucosas, entran- 
do en el organismo por las vías natu- 
rales; muy frecuentemente se fijan en 
el interior de la boca de los caballos o 
de las reses que van abrevarse en las 
charcas, en que aquellas residen. Du- 
rante la campaña de Egipto, en 1799, y durante la de Espa- 
ña y de Portugal, según dice Rafael Blanchard, los soldados 
franceses bebían en los arroyos tendidos boca abajo; la boca 
y las amígdalas con frecuencia eran picadas por el voran. 
Los animales atacados pierden su sangre y, cuando los pa- 
rásitos son numerosos, no tardan en anemiarse, en adelgazar 
y en sucumbir. Se pueden arrancar los gusanos con la mano 
o con una pinza, cuando se les alcanza: si no, es preciso ex- 
traerlos por medio de inyecciones saladas o acidas, o de fu- 

GvÉüAijx.—Enío/Hologia. 6 




Fig. 57.— Sanguijuela 
verde o oficinal. 



GUSANOS 



migaciones con alquitrán.— Destruir estas sanguijuelas por 
medio de sus enemigos naturales, tales como los peces car- 
nívoros (anguila), y evitar que las reses beban en charcas 
infectadas (filtrar esta agua). 



2.^ Quetópodos. — Se subdividen en 
Olif/oquefos y Poliquetos. 

Los Oligoquetos son gusanos que po- 
seen como únicos apéndices exteriores 
unas cerdas o pelos poco numerosos (4 pa- 
res por segmento); son hermafroditas, y 
en su desarrollo tiene lugar su metamor- 
fosis. Habita en la tierra húmeda y gene- 
ralmente en las aguas dulces. Únicamente 
los que viven en la tierra poseen interés 
agrícola: son las lombrices y los enqui- 
treidos. 

Los gusanos de tierra o lombrices, 
comprenden dos especies: la lombriz de 
tierra (fig. 59) y la lombriz común; ésta, 
de más pequeñas dimensiones que la pri- 
mera. La lombriz terrestre (Liimhricns 
terrestris o agrícola) alcanza hasta veinte 
centímetros de longitud ; su cuerpo es alar- 
gado, cilindrico, adelgazado en sus dos 
extremos y dividido en numerosos anillos 
(un centenar) , algunos de los cuales están 
engrosados dorsal y lateralmente para 
formar una hinchazón llamada silla o cli- 
télluní, en donde se encuentran glándulas 
mucosas. Más arriba del clitéllum están 
situadas las aberturas genitales. Pequeños 
pelos están dirigidos oblicuamente hacia 
la parte caudal, lo que permite distinguir 
los dos extremos por la sensación que se nota al pasar un 
dedo por la superficie del cuerpo. La boca, situada en el pri- 
mer anillo, está cubierta por un pequeño labio, el prostó- 
mnm. El color es de uii amarillo rojizo. El gusano de tierra 



Fig. 58.— Sanguijuela 
del caballo. 



ANÉLIDOS 



75 



tiene la facultad de regenerar rápidamente cualquier parte 
de su cuerpo que haya sido destruido: trozos separados del 
cuerpo pueden llegar a reconstituir el animal entero.— Estos 
gusanos se nutren con toda clase de restos orgánicos de na- 
turaleza animal o vegetal (hojas muertas, carne, etc.). Labran 
galenas en el suelo, sobre todo durante la noche; al efectuar 
este trabajo, absorben tierra en su tubo digestivo, y esta 




Fig. 59.— Lombriz terrestre. 



tierra, mezclada con el humus, resultante de la digestión de 
las substancias orgánicas con que se nutren, es lo que expe- 
len por el ano en la superñcie de la tierra, bajo la forma de 
pequeños rodetes. Los gusanos de tierra utilizan también las 
hojas secas para tapizar y obturar sus galerías subterráneas. 
Desempeña de esta suerte un trabajo muy útil, contribuyendo 
a aumentar el espesor de la tierra vegetal y su tasa en hu- 
mus. Darwin ha insistido sobre la importancia de este trabajo; 
estimó que pasa por término medio y por año por el cuerpo 
de las lombrices 25,400 kilogramos de tierra por hectárea, 
que asi se han convertido en humus; además, el suelo es 
aireado, removido sin cesar por las galerías que lo atraviesan 
y las substancias fertilizantes depositadas sobre la superficie 



( h GUSANOS 

se reparteu por todo ol espesor de la capa laborable. Los gu- 
sanos de tierra tieueu también una importancia química; ex- 
perimentos precisos han demostrado que el paso por sus cuer- 
pos de la materia orgánica aceleraba la uitriñcación de los 
productos azoados, aumentaba la solubilidad del ácido fosfó- 
rico y acrecentaba sobre todo la tasa en carbonato de cal; en 
efecto, estos gusanos, independientemente de sus glándulas 
digestivas, poseen a cada lado del esófago tres pares de fflán- 
dnlas rnlcifpras (glándulas de Morren), que segregan carbo- 
nato de cal en abundancia. 

Desfrucción de la¿> lonibi'ires. — A veces las lombrices 
se hacen perjudiciales. Pasteur ha demostrado que son sus- 




Fig. 60.— Aieuicola de los pescadores. 

ceptibles de propagar las enfermedades infecciosas, tales 
como el carbunclo, conduciendo a la superfície del suelo 
esporos de los bacilos, tomados de los animales muertos de 
esta afección y enterrados desde largo tiempo. — En el mo- 
mento de la germinación de los cereales, las lombrices hacen 
grandes destrozos, enterrando las hojas tiernas. En los jar- 
dines, los gusanos de tierra, cuando son demasiado nume- 
rosos, pueden echar a perder las siembras; en este caso, se 
les destruye regando la tierra con decocciones vegetales 
(de castaño de Indias, de corteza de nueces, hojas de nogal 
o zumo de tabaco); el agua con un poco de lechada de cal y 
el agua salada, surten el mismo efecto. Los topos destruyen 
muchas lombrices. 

Los enquitreidos son lombrices en miniatura que atacan 
gran número de plantas cultivadas, las patatas, los cereales 
y sobre todo las remolachas, ya en el momento de brotar de 



ANÉLIDOS 77 

tierra, ya una vez desaiTolladas las plantas. Estos gusanos 
tienen desde O' 5 a 2 centímetros de longitud y están armados 
de dos pequeños aguijones, con los cuales perforan los teji- 
dos. En la primavera y a principios de verano, sobre todo 
durante la noche, es cuando ocasionan los perjuicios nutrién- 
dose con las substancias orgánicas contenidas en el suelo. Lo 
mismo que las lombrices, pueden reconstituir las porciones 
destruidas.— Prefieren los sitios húmedos, por esto conviene 
asegurar la sequedad del suelo por medio de disposiciones y 
de labores apropiadas: Vanha recomienda abonar extensa- 
mente con cal, desechos de azucarería, y también alternando 
los cultivos. 

Los Poliquefos son anélidos provistos de parápodos que 
llevan robustas cerdas; generalmente están provistos de 
branquias y de tentáculos desarrollados. Son unisexuados, y 
su desarrollo ofrece metamorfosis.— El único poliqueto que 
debemos citar es ei arenícola de los pescadores (Arenicola 
piscatonini) (fig. 60), que vive en la arena de nuestras 
playas, y del cual se sirven los pescadores como cebo. 



III 
MOLUSCOS 

Los moluscos son animales de cuerpo blando, no segmentado, con 
frecuencia asimétrico, cubierto por un manto y provisto generalmente 
de una concha caliza de forma variada. La cara ventral del cuerpo 
está engrosada y transformada en un órgano locomotor muy muscu- 
lado, que es el pie.— YA aparato digestivo es completo y posee una 
glándula voluminosa o liígado. La respiración es branquial, y a veces 
pulmonar. La circulación es lagunar, con un corazón arterial. Los 
órganos excretores o nefridios están en relación con la cavidad peri- 
cardíaca. El sistema nervioso, no dispuesto en cadena, está formado 
de cuatro pares de ganglios (cerebroidales. pleurales, pedios y visce- 
rales). La reproducción es siempre sexual; los animales son hermafro- 
ditas o monosexuados. 

Los moluscos se dividen en cinco clases, siendo las tres princi- 
pales: los Gasterópodos, los Lametihranqmos y los Cefalópodos. 

GASTERÓPODOS 

Estos moluscos tienen: el cuerpo asimétrico, la cabeza 
separada con dos ojos y Tíos tentáculos, un pie bien desarro- 
llado que les sirve para arrastrarse, y una concha univalva, 
a veces ausente. La boca conduce a una faringe armada de 
mandihulas y de una especie de lima llamada ráclula. El 
sistema nervioso comprende parejas de ganglios unidos por 
conexiones que forman *d os triángulos laterales. 

La mayor parte de los gasterópodos viven en el mar y 
en las aguas dulces; respiran por medio de branquias; tales 
son todos los que entran en los prosobranquios y de los opis- 
tobranquios. Algunos son terrestres y pertenecen al orden 
de los pulmonados, pues respiran por medio de un pulmón, 
es decir, de una red vascular extendida por la superficie in- 
terna del manto. 



GASTERÓPODOS 79 

Gasterópodos pulmonados 

Los gasterópodos pulmonados, que comprenden especies 
terrestres, son los únicos que nos interesan. Distinguiremos 
los herbívoros (perjudiciales a la agricultura) y los carnívo- 
ros (útiles); entre los herbívoros hay los caracoles y las 
babosas; la testacela representa a los carnívoros. 

Caracoles. — Están provistos de una concha arrollada en 
espiral, dentro de la cual el cuerpo del molusco puede reple- 
garse completamente; durante el invierno, la abertura de 
esta concha está cerrada por un tabique de moco seco y 
calcificado, que es el epifr agina. El cuerpo tiene un pie ancho 
y alargado como un zapato, que le sirve para la locomoción. 
La cabeza es retráctil y lleva dos pares de tentáculos retrác- 
tiles, vulgarmente llamados cuernos, dos de los cuales, los 
más largos y posteriores, llevan los ojos. Son hermafroditas, 
pero la fecundación es recíproca; los huevos son puestos en 
la superficie del suelo, debajo del césped; son del tamaño de 
medio guisante y de un blanco lechoso . 

El caracol es herbívoro; su alimento es únicamente ve- 
getal. Es muy voraz, y con frecuencia causa serios perjuicios 
en las viñas, jardines y huertas, sobre todo en primavera y en 
época de fuertes lluvias. El caracol se apareja en abril o 
mayo; la unión dura unas doce horas, y, quince días después, 
cada caracol depone 50 ó 60 huevos aglomerados; la eclosión 
tiene lugar desde veinticuatro a cuarenta días después de la 
puesta. A veces tiene lugar una segunda puesta en julio. 
Desde los primeros fríos, el caracol se oculta en algún agu- 
jero o se entierra a algunos centímetros de profundidad; al 
mismo tiempo obtura la abertura de su concha, segregando 
el moco que al endurecerse forma el epifragma; así queda 
aletargado durante cinco o seis meses. El caracol vive, por 
lo menos, de tres a cinco años. Las especies más comunes 
son; el caracol de viña o caracol de Borgoña (Eelix pomatia) 
(figura 61), que es buscado como comestible; el caracol man- 
chado o rugoso {Helix aspersa), de talla más pequeño, igual- 
mente comestible y apreciado en el Mediodía de Francia; 
el caracol de maleza (H. nemoralis); el caracol de jardín 



80 MOLUSCOS 

(H. hortensis); el caracol vermiciüado (Hellx rennicnlata); 
el caracol iiaticoide [H. aperta). 

Para destruir los caracoles hay que recogerlos después 
de las lluvias y darlos a la volatería o matarlos por inmer- 
sión en agua hirviendo, o bien aplastarlos sobre el terreno 
por medio de una especie de podadera de hierro provista de 
unas palas. 

Frecuentemente, en lugar de destruir estos moluscos, se 
recogen para entregarlos al consumo. El comercio de los 
caracoles es muy importante; cada año llegan 80 millones a 
los mercados de París; el peso de 1,000 caracoles es de unos 





'"^^5^' 



Fis. 61.— Caracol do viña. 

10 kilogramos y su precio varía según la especie y según la 
estación, entre 2 y 18 francos; se ha visto llegar a 55 fran- 
cos en ciertas circunstancias de escasez. A consecuencia de 
la caza que se le ha hecho, los caracoles han disminuido de 
una manera muy notable en ciertas regiones, y por esto se 
ha pensado restablecer la cría que ya se practicaba en tiempo 
de los romanos. No vamos a entrar en el estudio de la heli- 
cicnltiira^ cuyo lado económico es por otra parte bien dis- 
cutible; contentémonos con decir que los caracoles pueden 
conservarse en parques especiales y bajo cobertizos de unos 
2 metros de longitud y 1 metro de ancho, y que por un lado 
está a 40 centímetros del suelo y por el otro a 35; mediante 
enrejados se evita el escape de los caracoles. Actualmente, 
la cría de los caracoles no es ninguna operación ventajosa a 
causa de su bajo precio. 

Babosas. — Las babosas presentan igual estructura gene- 
ral que los caracoles, pero poseen una concha muy rudimen- 



GASTERÓPODOS 



81 



taria, uo visible exteriormente y representada por el depósito 
calizo en el espesor de los tegnmentos; en el género Limax, se 
encnentra todavía una delgada concha redondeada, completa- 
mente recubierta por el manto, pero en los Arions, la concha 
tan sólo está representada por corpúsculos calizos aislados. 
Las babosas son muy voraces y con frecuencia destrozan 
los máá diversos cultivos; salen durante la noche, pero tam- 
bién se las ve en abundancia durante el día en tiempo llu- 




Fig. G2.— Babosa roja. 



vioso; pasan inmóviles en invierno y empiezan sus correrías 
a fines de marzo. Su fecundidad es considerable; las hembras 
ponen dos o tres veces al año, desde cincuenta hasta cien 
huevos cada vez. 

Las principales especies son: la gran babosa gris o ceni- 
cienta (Limax maximns o antiqíiornm) , que mide 15 cen- 
tímetros de longitud; es de color grisáceo o amarillento y 
con frecuencia manchado de negro; se le encuentra en los 
bosques, en los jardines y aun en las bodegas; la babosa 
roja (Arion riifiis) ffig. 62), que tiene de 12 a 15 centímetros 
de longitud y es de un rojo de ladrillo o amarillenta y a 
veces negra: está muy esparcida por los bosques; la babosa 
de las huertas (A. hortensis), que tan sólo tiene 4 centíme- 
tros, es negra o rojiza, con la cabeza negra, el reborde del 



82 MOLUSCOS 

pie rojo y franjas de mi gris verdoso por el mauto; la babosa 
agreste o pequefia barbosa gris {L. a(ji'esHs), conocida vul- 
garmente con el nombre de Loche, que tiene o ó 4 centíme- 
tros de longitud y es de un gris ceniciento con pequeñas 
manchas pardas: es muy común y muy nociva; los huertos 
y los campos sufren con frecuencia sus ataques. A veces 
también causan serios perjuicios en los prados artificiales y 
en los cereales recién germinados (centeno). 

Medios de destrucción. — Se efectúa la recogida de las 
grandes babosas después de la lluvia y se las destruye del 
mismo modo que a los caracoles. Se combaten también espar- 
ciendo por los jardines con el roció de la mañana una can- 
tidad bastante grande de cal viva en polvo; las materias 
pulverulentas prestan igual servicio y nos podemos servir de 
cenizas, de hollin, de serrín, etc., que se dispone en franjas 
de 6 a 8 centímetros de ancho alrededor de los cuadros de 
plantas: el moco abundante segregado por el cuerpo de las 
babosas fija las partículas de la materia empleada, que acaba 
por formar un verdadero forro a los moluscos y les ocasiona 
la muerte por asfixia. Se puede también ponerles trampas 
atrayéndolos a un albergue formado con hojas de col, cora- 
zón de lechuga o bien hojas y ñores de falsa acacia; los 
animales se refugian en gran número en estos sitios, en 
donde encuentra sombra y frescor, y al día siguiente es fácil 
recogerlos para darlos a los cerdos y a la volatería; las 
babosas son también muy golosas para el salvado de trigo: 
basta colocar salvado húmedo sobre una tabla en las cerca- 
nías de los plantíos atacados para atraerlas con seguridad; 
las rodajas de zanahoria constituyen también un excelente 
cebo. Las babosas se muestran igualmente ávidas de cerveza 
y van a anegarse en tarros o en cazuelas llenas de este lí- 
quido, que se han enterrado en el suelo. Cuando las babosas 
invaden los sembrados (sobre todo de centeno), se puede 
ensayar contra ellas, ya sea soltando por el campo una ma- 
nada de pavos^ ya esparciendo a voleo o con una sembradera 
escorias fosforadas: muy de mañana, se esparce en dos veces 
4 ó 5 kilogramos de escorias por hectárea, y se repite la 
operación algunos días después. 



GASTERÓPODOS 



83 



No sou nada despreciables los servicios de ciertos ani- 
males comedores de babosas. El sapo es, bajo este concepto, 
uno de nuestros auxiliares más preciosos; en pocos días 
devora todas las babosas de un jardín; los ingleses han reco- 
nocido hasta tal punto la utilidad de este batracio, que no 
dudan en pagarlo a 3 francos la docena. El erizo y varios 
insectos, como los cárabos, estafilinos, luciérnaga y drilo de 




¥[g. 63.— Testacela Haliotide. 



élitros amarillos merecen citarse entre los más activos des- 
tructores de babosas y caracoles. 

Testacelas. — Estos moluscos se parecen mucho a las ba- 
bosas, pero tienen un régimen carnívoro y resultan útiles por 
devorar animales nocivos; se nutren sobre todo de lombrices. 
Se distinguen de las babosas por la presencia sobre la cara 
dorsal de la parte posterior de su cuerpo, de una pequeña 
cojicha exterior, de forma auricular (fig. 63). Estos gasteró- 
podos son, además, notables por el gran desarrollo de su 
faringe; alcanza más de la mitad de la longitud del cuerpo 
y puede proyectarse al exterior como una trompa; lleva en 
su extremo una rádula provista de dientes grandes y nu- 
merosos. 



84 MOLUSCOS 



LAMELIBRANQUIOS 

Estos moluscos tienen un cuerpo simétrico, sin cabeza separada, 
sin mandíbulas y sin rádula; poseen una concha con dos valvas, una 
derecha y otra izquierda, reunidas generalmente con un ligamento y 
una bisagra. Viven en el mar o en agua dulce y respiran por medio 
de branquias. Son con frecuencia unisexuadas. aveces hermafroditas. 

Gran número de lamelibi'anquios son comestibles, como los Prc- 
fenft o conchas de Santiago, el Soleri o cuchillo, los PcctúnculoH o 
almendras de mar, las Bucardas o conchas, las Clarisas, las Ln- 
trarias y las Foladas. Las Ostras y las Almejas son objeto de una 
industria especial. 

CEFALÓPODOS 

Estos moluscos tienen un cuerpo simétrico, sin cabeza separada, 
con tentáculos o brazos armados de ventosas alrededor de la boca 
tienen mandíbulas robustas y una fuerte rádula. La concha falta a 
veces y con frecuencia es interna. Siempre son unisexuales. Son ani- 
males marinos y carnívoros, de feroces instintos. 

Entre ellos citaremos: la Sepia, el Pulpo y el Calamu}-. 



IV 

ARTICULADOS 

(Artrópodos) 

Estos animales están caracterizados por sus patas articuladas, 
presentan una simetría bilateral y su cuerpo, formado de segmentos 
o anillos desemejantes y unidos entre sí, está protegido exteriormente 
por una cubierta esquelética, dura y i-ígida. de naturaleza quitinosa, 
sometida al fenómeno de las mudas. 

Comprenden cuatro clases principales: 

l.*^ Los Insectos o Exápodos; 

2." Los MiRiÁPODOs; 

8." Los Arácnidos; 

4.^' Los Crustáceos. 

Los insectos tienen tres pares de patas, un par de antenas y casi 
siempre uno o dos pares de alas. 

Los miriápodos tienen un gran número de patas, un par de ante- 
nas y nunca alas. 

Los arácnidos tienen cuatro pares de patas y nunca antenas ni 
alas. 

Los crustáceos tienen por lo menos cinco pares de patas, siempre 
dos pares de antenas y nunca alas. Son animales acuáticos, que res- 
piran por medio de branquias, lo que ha hecho darles el nombre de 
Braxquiatos. por oposición a las tres clases anteriores, agrupadas 
con el nombre de Traqueatos, pues comprenden animales terrestres 
que respiran por medio de tráqueas. 

I. — INSECTOS 

Generalidades zoológicas 

Los insectos forman la clase más numerosa de todo el reino ani- 
mal; el número de sus especies es en cierto modo incalculable, pero 



86 



ARTICULADOS 




a pesar de la extremada variedad de sus formas exteriores, presentan 
una constante uniformidad de organización que permite clasificarlos 
clarísimamente. 

Exterior.— El cuerpo (fig. 64) comprende siempre tres partes 
bien distintas: cabeza, fóra.x y ab- 
domen. La cabeza lleva un par de 
antenas, seis piezas bucales y un par 
de ojos; está compuesta de varios 
segmentos (por lo menos cuatro), 
siempre fuertemente soldados, cons- 
tituyendo una cápsula globulosa. El 
tórax está formado de tres anillos, 
a veces distintos, pero con frecuen- 
cia soldados: el protórax, el meso- 
tórax y el metatórax; lleva todos los 
apéndices locomotores: tres pares de 
patas, a razón de un par por cada 
anillo, y normalmente dos pares de 
alas en los dos últimos anillos. El 
abdomen está siempre claramente 
segmentado: se compone, por tér- 
mino medio, de ocho a nueve anillos; 
como máximo puede tener once, pero 
nunca menos de cinco; está despro- 
visto de apéndices; no obstante, sobre 
los últimos anillos puede llevar apén- 
dices relacionados con la generación 
(circos, oviscapto, taladro, agui- 
jón, etc.). 

Podemos, pues, representar los 
insectos como articulados exápodos, 
de cabeza, tórax ij abdomen separados, con tórax provisto de tres 
pares de patas if normalmente dos pares de alas. 

Sus orificios son: la boca, situada 
en la parte ventral de la cabeza; el 
ano y la abertura genital en la parte 
ventral y posterior del abdomen; es- 
tigmas en número de nueve pares 
por lo general, uno de los cuales so- 
bre el tórax y ocho sobre el abdomen, 
a razón de un par por cada anillo; no 
tienen orificio excretor especial. 

Miembros. — Cada pata (fig. 65) 
se compone de varias partes: de una anca, a, de un trocánter, muy 
pequeño, b, de un muslo o fémur, c, de una pierna o tibia, d, y de 
un tarso, e, compuesto de tres, cuatro o cinco pequeños artículos, el 
último de los cuales terminado en garras y con frecuencia con una 



Fig. 64.— Partes de que se compo- 
ne el cuerpo de un insecto. 

C, cabeza; th\ primer anillo 
del tórax (protórax); //?", segun- 
do anillo del tórax (mesotórax); 
th"\ tercer anillo del tórax (me- 
tatórax); a, abdomen. 



^l 


W %^ 


A 


Fig. 65. 
Pata de insecto. 



INSECTOS 



87 



especie de ventosas. Estas diferentes piezas suelen presentar modifi- 
caciones, pero tan sólo en las patas anteriores y posteriores, según 




Fig. 66.— Ala de díptero. 

Las letras indican el orden de las nerviacioncs longitudinales y las cifras las 
células; x,y, nerviacioncs transversales. 



el régimen 3^ los hábitos de los insectos (patas saltadoras, rapaces 
cavadoras, nadadoras). Las alas son unos miembros especiales 
característicos de los insectos. Estos y los 
pájaros son los únicos seres provistos de 
alas; pero el ala del insecto ha sido creada 
expresamente para el vuelo, al paso que la 
del pájaro no es más que una pata modifi- 
cada y adaptada al vuelo y por esto de ca- 
tegoría inferior. El ala del insecto está 
formada por una suerte de saco aplastado 
constituido por la prolongación exterior del 
tegumento, cuyas dos hojillas delgadísimas 
están adosadas interiormente hasta el punto 
de no formar más que una sola lámina mem- 
branosa; esta lámina está recorrida por cos- 
tillas o nerviacioncs (fig. 66) que forman el 
armazón del ala; las nerviaciones se ramifi- 
can y van adelgazándose, disposición muy 
ventajosa para el vuelo; son huecas y suelen 
contener tráqueas, nervios y lagunas san- 
guíneas, que aseguran la nutrición y la 
sensibilidad del ala. Las alas están articula- 
das en su base y a veces en el centro, están 
provistas de músculos poderosos, baten 

siempre simultáneamente y son capaces de ejecutar centenares de 
movimientos por segundo. 

Tubo digestivo. — h^s piezas bucales tienen un aspecto muy dife- 
rente según que los insectos sean moledores, lamedores, chupadores 
o perforadores. Estas modificaciones obedecen únicamente al régimen 




Fig. 67.— Boca de un in- 
secto moledor. 

/.?, labro; nid, mandíbu- 
las; nix, maxilares y pal- 
pos maxilares; h, labio 
inferior y palpos labiales. 



88 



ARTICULADOS 



ríe los animales, y se puede siembre establecer la correlación que 
existe entre formas en apariencia muv lejanas (teoría de Savigny); 

en efecto, siempre se 
encuentran las siguien- 
tes piezas fundamen- 
tales (fig.GT): un /«¿To 
o labio superior, un par 
de waudibiilas, un par 
de m axilares y un la- 
bio inferior, más o 
menos modificados en 
su forma y en su ta- 
maño, según el papel 
(jue han de desempe- 
ñar en la absorción del 
alimento. 

El fnbo digestirn 
(figura H8) es bastante 
complicado. La boca 
está provista, además 
de las piezas anterio- 
res, de dos peipieñas 
piezas impares y me- 
dianas, una superior, 
el epiffirin.w y otra 
inferior, el Mpofárinx 
o lengua. Un largo 
esófago rectilíneo se 
dilata a veces forman- 
do un buche axial o 
lateral, destinado a al- 
macenar los alimentos, 
y en su parte inferior 
una molleja o filtro qne 
sirve para tamizar los 
alimentos. Viene luego 
un estómago glandu- 
lar o venfriculo quili- 
fico, erizado de vello- 
sidades hepáticas en 
los insectos moledores, 
y con frecuencia divi- 
dido en varias regio- 
nes: un intestino más o menos alargado según el régimen, y que en 
su origen recibe un número variable de tubos de Malpighi (órganos 
urinarios) el recto está dilatado, formando una ancha ampolla, que 
suele llevar como anexos glándulas anales de variada secreción. 




P'ig. 08.— Ajiarato digestivo de un iiiüoctn 
oliupador. 

an, antenas; &, glándulas salivales; c, esófago: 
d. estómago cliupadoi" e, molleja; /, ventrículo 
quilifico; gg, tubos de Malpigliio; //, intestino; /, 
recto; j, último segmento del abdomen. 



INSECTOS 



89 



i 



Existen también fjláu dulas salivales. 

El APARATO EXCRETOR puecle comprendei'. además de los tubos de 
Malpiglii, glándulas sericigenas (glándulas salivales modiñcadas). 
glándulas céreas y glándulas de ponzoña. 

El APARATO RESPIRATORIO cstá extraordinariamente desarrollado; 
está formado de tráqueas, tubos sos- 
tenidos interiormente por un tilamen- |i 
to espiral de quitina; estos tubos están 
ramificados hasta el infinito y suelen 
presentar en su recorrido dilatacio- 
nes, o sea grandes cámaras que cons- 
tituyen otros tantos reservarlos de 
aire. 

Estas tráqueas ramificadas y 
anastosomadas penetran por todo el 
interior del cuerpo: comunican con 
el exterior por varios pares de es-_ 
tigmas. colocados diversamente so- 
bre todo el tórax y particularmente 
sobre el estómago, pero nunca en la 
cabeza: estas aberturas respiratorias 
están rodeadas de un marco córneo, 
el peritremo, provisto de aparatos 
protectores. La aspiración del aire 
se efectúa mediante movimientos es- 
peciales regulados por el mismo 
insecto. 

El APARATO CIRCULATORIO (fig. 69) 

es tan rudimentario como desarro- 
llado es el sistema respiratorio: en 
efecto, el aire inunda el cuerpo por 
entero y evita que la sangre tenga 
(jue ir a su encuentro. Está reducido 
;i un corazón dorsal, vaso longitu- 
dinal, dividido en cámaras o peque- 
ños ventrículos (por- término medio 
ocho), encerrado por un diafragma 
en una especie de pericardio incom- 
pleto, y en el cual penetra la sangre 
por orificios laterales, provistos de 

válvulas. Este vaso está cerrado por atrás; es contráctil y lanza la 
sangre de atrás hacia adelante a una corta aorta superior que desem- 
boca en la cavidad del cuerpo. La sangre vuelve al corazón la acción 
de los músculos, que al contraerse dilatan la cavidad pericardíaca y 
l)roducen una succión. 

El SISTEMA NERviOao (fig. 70) es muy sencillo. Se compone: de un 
pRr de ganglios cerebroides que inervan los ojos" y las antenas; de 



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Fig. 69.— Aparato circulatorio 




del saltamontes. 



aa., aorta: c, vaso dorsal; /«, li- 
gamentos sujieriores de las alas. 



üU-ÉN Aux .—EntoiHoloyia. 



" Z' 



00 



ARTICULADOS 



lili 1/(1 iit/ lio siihrsofáf/ico ([lie proporciona los nervios de las piezas 
bucales^ y de una doble cadena ventral que en principio cuenta con 
un número de ganglios igual al de segmentos del abdomen, pero que 
presenta una fusión, una concentración tanto mayor cuanto más ele- 
vado es la organización del insecto. Hay también un sistema simpá- 
tico muy desarrollado. 
—El sentido de la vista 
tiene por órgano: ojos 
simples (ocelos stemma- 
tos) o compuestos (ojos 
a facetas); los ojos com- 
puestos (fig. 71) están 
formados por un gran- 
dísimo número de pe- 
(jueñas facetas hexago- 
nales, que representan la 
córnea y corresponden 
cada una a un ojo ele- 
mental: cada ojo elemen- 
tal comprende una cór- 
nea y una masa pigmen- 
taria refringeute. en la 
cual termina un ñlete 
nervioso. Estos ojos ru- 
dimentarios sirven sim- 
plemente para dar impre- 
siones luminosas, pero 
no permiten distinguir 
los movimientos. El tac- 
to está representado por 
pelos táctiles, bien des- 
arrollados en las ante- 
nas; el sentido del olfa- 
el gusto y el oído a veces también 




Y\'¿. 70.— yi.s(oiii¿\ uerviosü de la abeJH 



to reside también en las antenas; 
tienen órganos. 

La parteuof/enesia (reproducción sexual) es frecuente en los in- 
sectos, sobre todo los hinienópteros y los hemípteros: los liuevos no 
fecundados pueden dar nacimiento ya a machos, ya a hembras Puede 
existir en las larvas (dípteros), y se le da el nombre de pedor/enesia: 
hay disociación del cuerpo de las larvas, que engendran así en el 
interior de su cuerpo larvas idénticas a ellas mismas. Esta disociación 
puede hasta efectuarse en el huevo y es la policmhrionia especifica 
o f/erminof/oiiia, qwQ ha sido descubierta por el doctor P. Marchal. 

Los ÓRGANOS GENITALES estáu situados en la región inferior del 
abdomen; en el macho hay un solo par de testículos simples o multi- 
lobulados, cada uno de los cuales desemboca por un conducto dife- 
rente en una resienta seminal voluminosa; de las dos vesículas parte 



INSECTOS 



91 




Fi^-. 71.— Corte de uu ojo de insecto. 

C. córnea; /«c, conos; kr, bastonci- 
llos; go, ganglio del nervio óptico; 
un. nervio óptico. 



im conducto eijaculador ZQmím, ordinariamente provisto de \\\\ pene 
rodeado por un armazón copula triz; suelen existir glándulas anexas. 
En la hembra existen vainas oii- 
geras en número muy variable, 
pero siempre agrupadas en dos 
ovarios laterales y simétricos. 
Las dos trompas que parten de 
ellos se confunden en un oviducto 
común, prolongado en vagina, 
provista casi siempre de un saco 
copulador, de un receptáculo se- 
. mina! en donde se deposita el 
esperma del macho y glándulas 
sebáceas, que segregan una subs- 
tancia destinada a aglomerar los 
huevos. Hay también una arma- 
dura genital externa (taladro). 
Los sexos están siempre sepa- 
rados, y hay generalmente un 
dimorfismo sexual acentuado. Los 
machos tienen antenas más lar- 
gas, más desarrolladas y son en 

general más movibles, más activas que las hembras, algunas de las 
cuales carecen a veces de alas. 

.La mayor parte de los insectos son ovíparos. El embrión se des- 
arrolla bastante j'ápidamente en el huevo: pero después de la eclosión 
de éste, todos los insectos sufren transformaciones o metamorfosis 
para llegar al estado adulto. Estas metamorfosis pueden ser comple- 
tas o incompletas. En este último caso, las larvas se parecen mucho 
a los adultos y se desarrollan gradualmente hasta la forma perfecta, 
sin período de reposo prolongado. Las metamorfosis son por el con- 
trario completas, cuando la larva no tiene ninguna semejanza con el 
adulto y ha de pasar por una fase intermedia acompañada de un 
período de reposo muy aparente, llamado período de ninfosis o de 
crisálida, antes de adquirir los caracteres del insecto perfecto; úni- 
camente durante su fase larvaria es cuando el insecto crece, pues el 
adulto aparece con su talla definitiva; la larva tan sólo puede crecer, 
desarrollarse y modificarse mediante mudas sucesivas; cuando ha 
alcanzado toda su talla, sufre la ninfosis; se queda inmóvil, deja de 
alimentarse y toma un aspecto apergaminado; en el interior de su 
cuerpo se produce la histoli.^is, es decir, que los órganos se desagre- 
gan, se licúan y son reabsorbidos bajo la acción de los glóbulos de la 
sangre; luego tiene lugar la liistogencsia o reconstitución de los teji- 
dos: se forman nuevos órganos con auxilio de pequeños elementos 
hasta entonces rudimentarios, únicos vestigios de los tejidos larva- 
rios, son los histohlastos o discos imagínales. Concluidas estas trans- 
formaciones internas, se rasga la cubierta exterior, dando paso al 



/ 



92 ARTICULADOS 



insecto perfecto o imano, al cual está reservada la tarea de la re- 
producción. 

CLASIFICACIÓN 

Los principales caracteres en los cuales se han fundado para cla- 
sificar los insectos, se deducen de la conformación de las alas, del 
armazón bucal y de la naturaleza de las metamorfosis. Los insectos 
que no tienen alas se han incluido en el grupo de los insectos que 
tienen igual organización. 

Así se ha obtenido la siguiente clasificación en órdenes: 

Ortópteros. — Tipo: Langosta. Dos pares de alas: las alas supe- 
i-iores son estrechas y semicoriáceas y semimembranosas (semiéUfros): 
las alas inferiores, membranosas y anchas, están plegadas en forma 
de abanico. 

Piezas bucales dispuestas para triturar. 

Metamorfosis incompletas. 

Neurópteros. — Tipo: Libélula. Dos pares de alas semejantes, 
membranosas y transparentes, con una red fina y abundante de ner- 
viaciones. 

Piezas bucales dispuestas para triturar. 

Metamorfosis completas o incompletas. 

Coleópteros. —Tipo: Abejorro. Dos pares de alas: las alas supe- 
riores son coriáceas, córneas (élitro!^) forman un estuche que protege 
las alas inferiores, plegadas debajo de ellas, longitudinal y transver- 
salmente. 

Piezas bucales dispuestas para triturar. 

Metamorfosis completas. 

Lepidópteros. — Tipo: las mariposas. Dos pares de alas semejan- 
tes, membranosas, recubiertas de escamas finas y coloreadas. 

Piezas bucales con trompa para la succión. 

Metamorfosis completas, 

Hemipferos.—Tipo: Sansanita o chinche de la madera. Dos pares 
de alas: las superiores son por lo geueral la mitad membranosa y la 
mitad córnea (seiniélitroa) y están extendidos horizontalmente sobre 
el dorso. 

Piezas bucales alargadas en forma de pico y dispuestas para la 
succión. 

iMetamorfosis incompletas. 

Dípteros. — Tipo: Mosca. Un par de alas: las alas inferiores que- 
dan muy reducidas y transformadas en i^aiancincs. 

Piezas bucales dispuestas en trompa para la succión. 

Metamorfosis completas. 

Himenópteros. — Tipo: Abeja. Dos pares de alas semejantes, 
membranosas y transparentes, con nerviaciones gruesas y escasas. 

Piezas bucales dispuestas para lamer. 

Metamorfosis completas. 

Existen, ademas, otros órdenes de importancia secundaria: 



INSECTOS 



93 



Los Tisanuros, insectos primitivos, sin metamorfosis, que se 
parecen a los ortópteros (Lepisma); 

Los Tisanópteros, que se parecen a la vez a los ortópteros y a 
los neurópteros (Tlirips); 

Los Estrepsípteros, insectos parásitos, próximos a los coleópteros; 

Los Afanípteros, parecidos a los dípteros (Pulga); 

Los Anopluros, insectos parásitos y sin metamorfosis (Ladi/las 
y (rarrapatas). 

Considerando los insectos con respecto a sus piezas bucales, tene- 
mos dos grandes categorías: 

Insectos chupadores, 



Lnsectos trituradores 

Ortópteros 

Neurópteros. 

Coleópteros. 



lamedores o picadores 



Lepidópteros. 
Hemípteros. 
Dípteros. 
Himenópteros. 



La naturaleza de las metamorfosis da, por el contrario, el si- 
guiente reparto: 

Metamorfosis 
Metamorfosis 



Metamorfosis 
completas 

Coleópteros. 
Lepidópteros. 
Dípteros. 
Himenópteros. 



INCOMPLETAS 

Ortópteros 
Hemípteros. 



COMPLETAS 
O INCOMPLETAS 

Neurópteros. 



1.^ Insectos trituradores.— Estos insectos se alimentan de subs- 
tancias sólidas qae mastican con auxilio de apéndices que se mueven 
lateralmente: estos apéndices (figs. 67 y 72) son en número de seis: 
un labro o labio superior: un labio inferior situado debajo de la 
boca, en el cual se apoya otra pieza accesoria, la lengua; entre estas 
dos piezas centrales están situadas simétricamente las otras cuatro, 
las mandíbulas y los maxilares; los dos maxilares y el labio inferior 
llevan los órganos de tacto, llamados y; r///?o.sr. 

2.'^ Insectos chupadores. — Estos insectos se nutren de alimentos 
líquidos, que toman por medio de un órgano alargado, en forma de 
tubo, llamado trompa. Esta trompa es apta para chupar, para lamer 
o para picar, según los insectos; así los chinches, las pulgas y los 
mosquitos pican, las abeja^s y las avispas lamen y las mariposas chu- 
pan. Las trompas de estos insectos parecen a primera vista completa- 
mente diferentes unas de otras; no obstante, se pueden identificar las 
piezas que las componen y hasta demostrar, según veremos más ade- 
lante, que todas estas trompas están constituidas según el tipo de 
boca de los insectos trituradores. 



94 



ARTICULADOS 



I. - ORTÓPTEROS 



Corredores 

1. Porficúlidos i ('//rrpo alargado; 4 a/as desiguales; cabera sin 
Kj. : (í. For/iriilii s ojillos; antenas filiformes; tarsos con 8 articu- 
( Forlicula ). ' los; abdomen que termina con una tenaza. 

•' Blátidos I ^ '"f'P" plí^iio- alargado y ovalado; antenas lar- 

•,.'. _ j,, ,, ' oras: /í//-.s7>.v con 5 artículos: abdomen con dos 

•' p V 1 apéndices alargados, ((ue tienen 2. y raras ve- 

(Umoma). ( ees 4 artículos. 



Saltadores 



1. Acrídidos i Cuerpo alargado; antenas largas y finas: tarsos 
Ej. : G. Acridium ■ con 4 artículos: órgano especial para la pro- 
(Grillo). ' - - - 



-2. Locústídos 

Ej. : G. Locusta 
(Langosta). 

n. Grillidos 

Ej.: G. Grillotalpa \ 
(Grillo-talpa). 



ducción de sonidos. 

Cuerpo alargado, comprimido lateralmente: ante- 
nas cortas, implantadas en la frente; tarsos 
con 3 artículos: sin aparato musical especial. 

Cuerpo grueso y cilindrico; antenas largas y cer- 
dosas; élitros cortos; tarsos con 8 artículos, y 
sin aparato especial para la producción de so- 
nidos. 



4. Mentidos 

Ej. : a. Man ti s 

(iManta). 
T). Pásmidos 



III 

Andadores 

Cuerpo alargado y de gran talla; antenas cer- 
dosas: patas (Ulteriores raptosa. Instintos fe- 
i'oces. 



INSECTOS 



Íí5 



II. - NEURÓPTEROS 

I 

Seudoneurópteros 



NourópttT*^'^ c 

1." Roedores 

Piezas hiiculr.s 

desarrolladas. 

Adultos, comen 

maderas o materias 

animales muertos. 



niotainorfosis iiiconiplct.i 



Termítidos 

Ej.: 
(r. Tenues . 



2." Odonatos 

Piezas bucales 

desarrolladas. 

Z^//777.s acuáticas. 

Adultos y larvas 

carnívoros. 



3.0 Anfíbióticos 

Piezas bucales 

débiles. 

Larras carnívoras 

acuáticas, 

con branquias 

traqueales. 

Adultos, no comen. 



Libelúlidos 

Ej. : 
(r. Libellula: 

(i. (EscllIKI. 

Agriónidos í 

Ej.: ) 

(í. Caloptei'ix: 1 

(j. Af/riou. I 

Efiméridos / 

Ej.: 
(j. Epheuiera. ' 

Pérlidos \ 

Ej. : (r. Pella. ¡ 

II 



\ Cuerpo deprimido; cuatro alas 
I caducas; tarsos con cuatro 
artículos. 



Cabeza gruesa; ojos salientes; 
abdouieu muy largo, termi- 
nado en el macho por dos 
apéndices en forma de pinza. 
Larvas y ninfas provistas de 
una máscara. 

Cabeza relativamente pequeña 
con ojos separados; abdomen 
en forma de varilla; alas le- 
vantadas durante el reposo. 

Antenas cortas, con tres ar- 
tículos; alas anteriores más 
largas que las posteriores. 

Antenas largas; alas anterio- 
res un poco más largas y más 
estrechas que las posteriores. 



1." Planipennas 

Alas planas; 

mandíbulas fuertes. 

Adultos y larvas 

carnívoros. 



Neurópteros verdaderos 

Xenropteros con metamorfosis completas 

Mirmecoieónidos . Antenas largas; alas desnudas 
I Ej. : \ y blandas, formando techo 

[ (1. M)irmeleon. \ en reposo. 

Antenas muy largas (un cen- 
tenar de artículos); alas ve- 
'' llosas, más largas que el 
i cuerpo formando tejado, du- 
' rante el descanso. 
í Antenas en forma de cerda; 



Hemeróbidosl 

Ej.: 
(i. Clirijsopa. j 



2." Plicipennas 

Alas posteriores. 

plegadas a la largo. 

Larras acuáticas. 



Pandrpidos 

Ej.: 
(i. Panorpa. 

Frigánidos 

Ej.: C. Linimo- 
pliilns. 



abdomen de extremo incur- 
vado. 
Larras con tegumentos blan- 
dos, que protegen el cuerpo 
con varias fundas; suelen nu- 
trii'se con vegetales. 



96 



ARTICULADOS 



III - COLEÓPTEROS 



1. Cicindélídos 

Ej. : a. ciciinhlii . 

1. earámidos 

F]j. : (I . ('(ii'íibiis. 



?>. Estafilínidos 

Ej. : (i. Sf((j)]njliiius 

4. Sílfidos 

Ej. : (7. SilpJia. 

5. Dertnéstídos 

Ej. : G. Drri)ie¡<tes. 

0. Lucánidos 
o Pectinicornes 

Ej. : (í. Liicfunis. 

7. Escarabeidos 

Ej. : (f. Melolonlliu. 
(Abejorro). 

8. Bupréstidos 

Ej, : (¡.AífrUiix. 



í). Elatéridos 

Ej. : a. FJutry 
(Zapadores). 

10. Lampíridos 
o Malacodermos 

Ej. : (J . Lampijrus 
(Gusano de luz). 



I 

Pentámeros 

Tarsos cou .'i artículos 

I Tjthio inferior corto: dos palpos maxilares; 

; inauílibulas largas, arqueadas, fuertemente 

j dentadas en su borde interno: formas gene- 

' rales esbeltas; patas largas. 

í Dos palpoK maxilares; mandíbulas robustas. 

I poco o nada dentadas en su borde interno; 

' larvas ágiles. 

I Mandíbulas agudas, falciformes; antenas fili- 

I formes con 11 artículos; cuerpo alargado 3' 

' deprimido; élitros muy cortos. 

i Algunos representantes de esta familia no tie- 

1 nen más que 3 o 4 artículos en los tarsos. 

I Mandíbulas puntiagudas; antenas terminadas 

< en maza; cara superior del cuerpo ensan- 

' chado en forma de escudo. 
Antenas laterales, insertadas en la frente, 
cortas y terminadas en maza; cuerpo ovalado 
y alargado; larvas muy largas, cubiertas de 
largos pelos, con frecuencia dispuestos en 
mechones . 
Antenas de 10 artículos, de los cuales los tres 
o siete últimos parecen púas de peine y pier- 
den toda movilidad. 
Artículos terminales de las antenas dispuestos 
en laminillas movibles (Laniellicornes) : 
cuerpo generalmente abombado. 

Antenas dentadas en forma de sierra (Seiri- 
cornes); cabeza corta, hundido en el cose- 
lete; cuerpo alargado, terminado en punta 
en su extremo posterior, en genei-al tienen 
colores vivos (Bichards). 

Cuerpo más o menos alargado; el esternón 
lleva un estilete que se coloca en una fosa 
correspondiente, y que, actuando como re- 
sorte, permite al insecto ejecutar saltos. 

Tec/unientos blandos, flexibles; antenas de 
formas variables; hembras frecuentemente 
ápteras. 



INSECTOS 



97 



I. Tenebriónidos 

Kj. : ''/. Tciii'hrid. 

;2. Meloideos 

Ej. : a. Melor. 



COLEÓPTEROS (Continuación) 
II 

Heterómepos 

Tnrsns de los dos priinoros pares de patas con cinco artículos, y el último par 
s(do tiene cuatro artículos en los tarsos 

1 (hierpo alargado, semicilíndrico; n/ifrnas con 
once artículos; htíras muy largas, con cua- 
' tro artículos en las (nifpJia^. 
[ Cabeza ancha y estrechada por atrás; élitros 
5 anchos, frecuentemente dehiscentes y sin re- 
j cubrir siempre por completo el abdomeu. Me- 
' tamorfosis especiales (Hipcniíetainorfusis). 

III 

Tetrámeros 

Cuatro artículos en los tarsos 
[Piezas bucales reducidas; a Ji tenas cortas. 
' acodadas, engrosadas en su extremo e inser- 
] tas delante de los ojos; élitros muy convexos 
( y estriados; patas cortas. 
Cabeza prolongada en forma de rostro, que 
suele llevar un surco lateral (Scrobe), desti- 
nado a alojar el primer artículo de la antena 
(Scapc); antenas de 11 o 12 artículos, a 
veces rectas (Ej : G. Rhijuchites). pero 
más comiuimente acodadas y terminadas en 
maza; las antenas siempre están insertas en 
el rostro. 
, Antenas muy largas (Longicornes) sobre todo 
\ en los machos: mandíbulas robustas; élitros 
■ grandes y alargados; el tercer artículo del 
\ tarso es ordinariamente bilobular o cordi- 
' forme. 

í Cuerpo ordinariamente rechoncho; cabeza pe- 
queña; antenas de 9 a 11 artículos, con fre- 
í cuencia moniliformes; mandilmias robustas. 



1. Bscolitidos 

Ej. : (i. Scoli/tns. 



2. eurculidnidos 

Ej. : C. SitopJiilus. 



Kj. 



(Serambícldos 

. : (1 . Cerambi/x. 



Crisomélidos 

: (!. Chrijsümela 



1. eochinélidos 

Ej. : (r. Coccinella. 



IV 

Trímeros 

Tres artículos en los tarsos 

\ Cuerpo hemisférico u ovalado; antenas termi- 

/ nadas en maza: mandíbulas cortas y robustas. 



AKTICUÍ.ADOS 



Coleópteros 

La cabeza está fuertemente quitinizada: lleva las antenas, gene- 
i'almente foi-niadas poi" once artículos, y los ojos: faltan casi siempre 
los ojos simples u ojillos. El protórax está muy desarrollado y ha 
i-ecibido el nombre de cof^rlrtc; por detrás del coselete y entre los 
élitros, se encuentra un pequeño espacio triangulai* llamado psriido: 
la parte posterior del abdomen, no recubierto por los élitros, consti- 




Fig. 72.— Cabeza y pies bucales de nu insecto triturador. 

A. cabeza vista de frente: O, ojo; o. ocelo; L. labro; M, mandíbula; ;>///, i)al- 
pos maxilares;/;/, palpos labiales.— B. labro (L).—^'.. mandíbula; J/j.-D, maxi- 
lar; Snix, submaxilar; m.\\ maxilar; im, intermaxilares; .s//. suligalea; g, galea: 
p(j, palpiga: jnii, palpo nmxilar.— E, labio inferior (lahiuiii): sin. submenton; 
///, mentón submaxilar; /. lengüeta (maxilar): fí paraglosa (galea). 



tuye e\ pi/ffidüim. — LeiS larvas poseen piezas bucales casi siempre 
trituradoras, son vermiformes; sus patas son unas veces bien desarro- 
lladas, otras en estado rudimentario o bien faltan, según el género de 
existencia. — Las ninfas están inmóviles y como momificadas; con las 
patas y las antenas aplicadas al cuerpo. 

Se^lividen los coleópteros, según el número de los artículos de 
los tarsos en Priitáineros. Heteróuicros, Tetrámeros y Trímeros 
(véase el cuadro). 

1.^ Pentámeros. — hd familia de los Carábidos comprkide 



INSECTOS 



99 



insectos cazadores, con mandíbulas poderosas, con patas largas y dis- 
puestas para la carrera: las larvas son también muy ágiles, tienen 
patas bien desarrolladas y tegumentos coloreados con engrosamientos 
quitinosos sobre el dorso. Estos insectos son preciosos para el agricul- 
tor, pues destruyen muchos insectos dañinos. Ej.: el escarabajo dorado. 

Los Cicindélidos se parecen a los anteriores por sus fuertes 
mandíbulas y sus largas patas, son también insectos cazadores muy 
útiles. Ej. : el cicindela campestre. 

Los Estafilínidos o BraqnéUdos tienen un cuerpo de forma 
alargada con élitros muy cortos, que dejan al abdomen casi en des- 
cubierto: viven sobre materias en descomposición y emiten un líquido 
de olor desagradable: resultan útiles para 
la agricultura destruyendo insectos. Ej. : el 
estafilino hediondo. 

Los Ditícidos (fig. 73), los Hidro- 
fílidos o Falpicoiiips y los Girínidos 
son insectos de cuerpo ovalado, que tienen 
una vida acuática. Ej. : el dítico i'ibeteado. 
hidrófilo, girino nadador. 

Los Sílfidos y los Dermástidos han 
sido reunidos, por Latreille, en una familia, 
en verdad como hemogénea. con el nombre 
de Clavicornes, a causa de sus antenas 
terminadas en maza. Los sílfidos tienen un 
cuerpo de forma aplanada, con un protórax 
ensanchado en forma de broquel y un abdo- 
men con seis segmentos movibles: son fre- 
cuentemente necrófagos, y viven, lo mismo 
que sus larvas, en los cadáveres de bestias. 

pero algunas pueden volverse fitófagas, y en ciertas circunstancias 
atacan las hojas de las plantas cultivadas: necróforos. silfos déla 
remolacha, Afo/i/aría liiiraris, meligetes de la colza. Los dermás- 
tidos son destritífagos, se nutren de substancias orgánicas y dete- 
rioran las colecciones, los tapices y los vestidos: antrenas y dermestes 
(figura 354). 

Los Bupréstídos y los Elatéridos forman la familia de los 
Serricornes o Strnioxes de Latreille. por tener las antenas en 
forma de sierra: tienen además en la cara ventral del protórax una 
prolongación central que se aloja en la cavidad del mesotórax. Los 
bupréstidos, llamados también ricachos, a causa de sus colores muy 
vivos, tienen larvas que viven entre el leño y la corteza de los ár- 
boles y están caracterizadas por una hinchazón de la parte anterior 
del cuerpo, que les da la forma de una mano de mortero. Los elaté- 
ridos o zapadores tienen la prolongación del tórax muy desarrollado, 
lo que les permite saltar en el aire cuando están puestos de espaldas: 
sus larvas tienen fuertes mandíbulas y un ano prominente sobre un 
pequeño tubérculo. 




Fijí. 7.-5.— Ditico ribetea- 
do (lieinbra). 



*/ 



100 ARTICULADOS 



Los Lucánidos o Pectilicornes tienen antenas acodadas 
con dientes laterales en forma de pei^ie. Ej. : el lucano o ciervo 
volador. 

Los Escarábidos o Lamelicornes tienen antenas trans- 
formadas en su porción terminal en pequeñas hojas. Las larvas, de 
las cuales podemos tomar por tipo el gusano blanco, tienen el cuerpo 
arqueado, las mandíbulas muy poderosas, las patas y las antenas 
bastante desarrolladas, la parte posterior del cuerpo está terminada 
poi' un abultamiento en forma de saco. Dos tipos debemos señalar: 
uno fitófago, representado por el abejorro, y otro coprófago, por el 
escarabajo pelotero. 

Los Lampíridos o Malacodermos están representados por 
el lampiro o luciérnaga, cuya hembra es áptera, pero posee órganos 
luminosos en el abdomen. 

2," Heterómeros. — Los Tenebriónidos son insectos de 
cuerpo alargado con larvas cilindricas muy largas, lisas y brillantes: 
tenebrión de la harina. Los Blápsidos han sido reunidos a los tene- 
briones con el nombre de Mclasoiiias: no obstante, se distinguen de 
ellos por la falta de alas y por los élitros soldados terminados en 
punta. Los Mélidos contienen insectos con metamorfosis muy com- 
plicadas: meloe y cantárida, 

3.*' Tetrámeros. — Estos coleópteros viven a expensas de los 
vegetales. 

Los Crisomélidos tienen generalmente colores brillantes, un 
cuerpo de forma muy rechoncha, con una cabeza pequeña, oculta 
parcialmente en el protórax y provista de pequeñas antenas filiformes 
de once artículos; las larvas suelen ser cortas y abombadas, con ve- 
rrugosidades y una substancia viscosa sobre el cuerpo; viven sobre 
los vegetales, al aire libre y a plena luz. Estos insectos son fitófagos, 
se nutren la mayoría con las partes tiernas de las plantas, sobre todo 
las hojas, y son perjudiciales, particularmente en estado larvario. 
Ej. : los galerucos, crióceros, altises, eumolpos y cásidos. 

Los Cerambícidos o Longicornes tienen antenas muy lar- 
gas y un cuerpo de forma muy alargado. Las larvas viven en el 
interior de las plantas, sobre todo en el leño: son blandas, blancas y 
tienen las patas atrofiadas; tienen la parte anterior del cuerpo bas- 
tante desarrollado, una cabeza muy ancha y muy fuerte con mandí- 
bulas robustas, un protórax córneo y muy ensanchado; las galerías 
labradas en la madera por estas larvas tienen una forma ovalada 
rebajada. 

Los Curculiónidos o Gorgojos están caracterizados por 
una prolongación de la parte anterior de la cabeza llamado pico o 
rostro; sobre este rostro se insertan las antenas, que son rectas (gor- 
gojos ortóceros) o acodados (gorgojos gonatóceros); el primer artículo 
de cada antena o escapo puede replegarse en un hueco situado en la 
base del i'ostro y que se llama escobro: la otra parte de la antena se 
llama //////Vv/ /o. El cuerpo es abombado, pues los élitros envuelven 



INSECTOS 



101 



siempre las partes laterales del abdomen . Todas las larvas son fitófa- 
gas y minadoras: viven en el interior de los tejidos vegetales (frutos, 
tallos, raíces, semillas. 3'emas); tienen la cabeza parda, el cuerpo 
cubierto de pelos y están desprovistas de patas. 

Los Escolítidos no tienen rostro y ofrecen un aspecto rechon- 
cho; sus antenas terminan en maza. Las larvas son casi idénticas a 
las de los curculiónidos, son también fitófagas, pero viven en la ma- 
dera, en la cual labran galerías. 

4.^' Trímeros. — Los Cochinélidos comprenden de un modo 
general insectos útiles, sobre todo en estado larvario. Las larvas se 
parecen mucho a las de los crisomélidos, y hasta se han unido a las 
dos en esta sola familia: resultan útiles por nutrirse de pulgones; 
no obstante, se han indicado algunas como nocivas. 



IV. -LEPIDÓPTEROS 

Los lepidópteros o mariposas son insectos caracterizados por sus 
cuatro alas siempre extendidas, colocadas durante el reposo, ya de 
plano, ya en forma de tejado, ya verticalmente y recubiertas de es- 
ramas coloreadas. Estas escamas son unas laminillas pigmentadas, 




Fig. Ti.— Piezas bucales do im iusecto chupador (Lepidáptero). 

A, labro y inaudíbulas rudimeutarias; B. cabeza mostrando la trompa dos- 
jilegada; C, trompa aislada; D, corte de uua trompa para mostrar las dos man- 
díbulas abosadas; E. labio con los palpos, uno de ellos desnudo. 



fijas por medio de un pedículo sobre el ala e imbricadas mutuamente 
como las tejas de un tejado: su forma es variable según las especies 
y según las diferentes regiones de un ala; siempre son más o menos 
festoneadas en su borde libre y llevan también pequeñas costillas 
transversales; se desprenden fácilmente formando una especie de 
polvo. 



102 



ARTICULADOS 



Las piezas de la boca (fig. 74) están dispuestas para chupar y 
modificadas en forma de trompa especial. Las dos mandíbulas están 
muy alargadas y ari'olladas en espiral: cada una tiene la forma de 
un semicanal y constituyen, al aplicarse una al lado de otra, una 
suerte de largo tubo flexible con auxilio del cual el animal puede 
buscar su alimento en las flores. El labio superior, las dos mandí- 
bulas, los palpos maxilares y el labio inferior son, por el contrario, 
muy rudimentarios y apenas visibles: tan sólo los palpos labiales 




Fig. 7.5.— Antenas de difercutos Icitidupteros. muy aiiipliadHs 



están desarrollados, son pluriarticulados y aparecen claramente a 
cada lado de la cabeza envolviendo la trompa espiral. 

La cabeza es gruesa, redonda, muy movible, lleva dos grandes 
ojos compuestos, algunos estigmas y dos largas antenas (fig. 75). 
El tórax apretado, lleva dos pares de alas y los tres pares de patas. El 
abdomen es largo y blando; con frecuencia hay diferencias muy sen- 
sibles entre los dos sexos. 

Las metamorfosis son completas. Las larvas tienen nombre de 
orugas; su cuerpo, de aspecto vermiforme, está compuesto de trece 
anillos torácicos, llevando cada uno de ellos un par de patas articu- 
ladas, que corresponden a los ti'es pares de patas del insecto perfecto; 



INSECTOS 



103 




los dos primeros anillos abdominales no llevan apéndices; en los si- 
ííuientes. se encuentran falsas patas, en número máximo de cinco 
pares: un par desde el tercero al sexto anillo y un par sobre el no- 
veno y último anillo. Estas orugas tienen la boca dispuesta para la 
masticación y son muy voraces, comen constantemente, crecen, sufren 
varias mudas y se transforman en ninfas o crisáliflas; éstas pueden 
ser: desnudas, colgando verticalmente y cabeza abajo de un soporte 
(crisálida suspendida) (fig. 76) o envueltas 
en una especie de ligero velo sedoso por 
hilos que forman a modo de cinturón (cri- 
sálida sobria) (fig. 135^. o, por último, en- 
cerradas en un capullo, que puede, además, 
estar enterrado en el suelo (figura 116). 

Se dividen las mariposas según la forma 
de las antenas en: Ropalóccj'os o diurnos, 
y Hcterócrrns . en la que se reúnen los 
crepusculares y los nocturnos (véase el 
cuadro). 

1." Ropalóceros. — Son grandes ma- 
riposas diurnas con antenas terminadas en 
maza, con alas de colores muy brillantes, 
no solidarias unas de otras, y en el reposo, 
colocadas verticalmente. Las orugas tienen 
también matices bastante vivos y están pro- 
vistas de cinco pares de falsas patas: las 
crisálidas no están nunca encerradas en un 

capullo, son siempre desnudas y pueden estar simplemente suspendi- 
das por medio de filamentos (fig. 76) o fijadas por medio de una 
envoltura a un punto de apoyo (piéridos) (fig. 135). 

2." Heteróceros. — Ede grupo es llamado así a causa de las 
formas muy variadas presentadas por las antenas de las mariposas 
que lo componen. Se le ha subdividido en Nocturnos (mariposas que 
vuelan sobre todo de noche) y Crepusculares (que vuelan a la caída 
fie la tarde). Tedias estas mariposas tienen por carácter común sus 
alas solidarias durante el vuelo, merced a un freno, aparato com- 
puesto de una especie de gancho y presilla, que reúne las alas supe- 
riores a las inferiores; también se les junta en la denominación de 
Cali.vópteros (lepidópteros con freno) por oposición a los diurnos o 
AcALiPÓPTEROs ( lepidópteros sin freno). 

Los Esfíngidos son crepusculares que tienen las alas plegadas 
horizontalmente en reposo: su vuelo es muy potente y les permite en 
cierto modo planear, su trompa está excecivamente desarrollada y 
puede exceder la longitud del cuerpo; el abdomen es muy grueso 
y fusiforme. Las orugas son voluminosas y tienen colores muy vivos: 
unas veces son lisas, otras erizadas de tubérculos, y llevan siempre 
un cuerno o espolón sobre el penúltimo segmento. 



Fig. T»>. 
Crisálida sus|)eudi«ia. 



104 



ARTICULADOS 



1. Hepiálidos 

Ej. : G. Hepiala. 



LEPIDÓPTEROS 

I 

Heteróceros o Nocturnos 

Alas no levantadas durante el reposo, sino liorizontalcs o cu forma de techo. 
Con frecuencia nu freno en las alas posteriores que las sujeta a las anteriores 
(Calinópleros). 

TK. — Bombícidos 

Mariposas de cuerpo pesado, cubierto de espesos pelos; antenas cerdosas, pec- 
tineadas (machos); alas en toldo durante el reposo, a veces atrofiadas (hem- 
bras); orugas vellosas. 

Cuerpo alargado; antenas simples y cortas; y^^^^as 
cortos; alas delgadas, estrechas y alargadas; 
abdomen y ora r/ as cilindricos. 

Trompa niUa o rudimentaria; antenas pectineadas 
(machos); alas en techo durante el reposo; ab- 
domen grueso y ancho; orugas alargadas con 
fuertes mandíbulas. 

Alas ordinariamente sin escamas y diáfanas; ante- 
nas lineares o filiformes; orugas descoloridas, 
vermiformes y con fuertes mandíbulas. 

Antenas pectineadas en ambos sexos; palpos sa- 
lientes; cubiertos de pelo; trompa desarrollada o 
nula; orugas alargadas, cilindricas, ordinaria- 
mente sin tubérculos. Capullo completo. 

Antenas cortas, doblemente picteneadas en los ma- 
chos; trompa poco desarrollada; alas posteriores 
anchas, con franjas cortas (alas a veces rudi- 
mentarias en las hembras); orugas con papilas 
vellosas. Capullo de red. 



Ej. 



Ej. 



eósidos 

: G. Cossus. 
Zeuzera. 

Sésidos 

: G. Sesia. 



4. Bombícidos 



.5. Lipáridos 

Ej. : 6^. Liparis. 

G. CnetJiocampa . 

G. Dasclujra. 



1. Esfíngidos 

Ej. ; 
G. Acherontia, 
G. Smerintlius. 



B. — Esfíngidos 

Antenas casi siempre rígidas, adelgazadas en su 
extremo; trompa frecuentemente muy \Mg?L\alas 
en tejado durante el reposo, las superiores estre- 
chas, elípticas y alargadas, las inferiores más 
cortas; orugas calvas, cilindricas, que ordina- 
riamente tienen en el peniíltimo anillo un cuerno 
erguido e incurvado hacia atrás. 



e. — Noctuélidos 

Cuerpo ancho, estrechado por atrás; alas oltscuras; antenas largas, cerdosas, 
y a veces pectíneas (machos); orugas frecuentemente desnudas, que tienen 
de 12 a 16 patas. 

1. Acronictidos J Tórax redondeado por delante; y>r7/í/.s vellosas, sin 
Ej.: (r. Acronycta.l espinas en las tibias. 



INSECTOS 



105 



LEPIDÓPTEROS (Continuación) 
v' • (' H d < ^^''^^^^ abombado con mechones de pelo; alas an- 



G. Mamesfra. 



teriores triangulares. 



3 Agrótidos ^ ^'nerpo desarrollado : abdomen cónico ; trompa 
y . P A . f , \ robusta; espinas en las fíhias áe\ segundo y ter- 
j. . r. ^ gfo /.s. I ^^^ p^^ ^1^ patas. 

4 Plúsidos \ ^'^'^^~^' ^^S^ hundida en el tórax; abdomen del- 
T^." > p, . < gado, con mechones de pelos; «/«s con manchas 
£.j. . fr. I msia I ^jg YQ^^^o^ metálicos. 

5. <Dfiusidos \ Cuerpo esbelto; alas muy desarrolladas; paías 
Ej. : G. Cafocala.\ fuertes, provistas de espolones. 



D. 



Falétiidos o Geómetros 



Cuerpo esbelto; antenas do forma variable; Irompa geueraliuente delgada; /y^//- 
pos cortos; abdomen delgado, alargado en el macho, y frecuentemente con dos 
series de manchas negras; alas grandes y anchas, puestas casi de plano du- 
rante el reposo; orugas que tan sólo tienen 10 ó 12 patas, y al andar describen 
una especie de anillos. 



1. Abraxas. Ej. : G. Grossularia 

2. Hibernia. Ej. : H. Defoliaria. 



eheimatobia 

Ej. : G. Brnmata. 



Microlepidópteros 

Se incluyen coa este nombre mariposas geueralmeuite muy pequeñas, de largas 
antenas cerdosas. 

Patas largas y delgadas, que quedan extendidas 
durante el reposo: las antenas largas y delga- 
das, están durante el reposo aplicadas sobre el 
dorso: los patpos fabiales son salientes; cuerpo 
delgado, nunca velloso: abdomen casi siempre 
afílado y cónico: a las enteras, lustrosas, con 
frecuencia irisadas y franjeadas. 

Orngas con 16 patas, gruesas, cortas y adelga- 
zadas en su extremo. 

Alas anteriores arqueadas en la base: alas en te- 
jado durante el reposo: antenas filiformes: trom- 
pa muy corta o rudimentaria: tórax oval y liso: 
abdomen cilindrocónico con un mechón de pelo 
en el extremo en los machos. 

Orugas de pelo cortísimo o rape, con 16 patas. 



1. Pirálidos 

Ej. : (i. Bofgs. 
(i. Ephestia. 
(t. Gallería . 



2. Tortrfcidos 

Ej. : G. Tortri.w 

G . (Enophtira. 

G. GocJijflis, 

G. Carpocapsa . 



Gvt^AUX.— Entomología. 



8 



106 



ARTICULADOS 



LEPIDÓPTEROS (Continuación) 

Aiife}i(ii< ordinariamente sencillas; trompa nula o 
1 rudimentaria: palpos labiales prominentes de- 
I lante de la cabeza; abdomen cilindroide; alas 
anteriores largas, estrechas, fuertemente fran- 
jeadas, sobre todo las anteriores; estas alas, 
durante el reposo, están dispuestas en tejado o 
arrolladas al cuerpo. 
Orugas calvas o con pelo escaso. Estas orugas 
suelen vivir en abrigos formados por las subs- 
tancias mismas de que se nutren, o bien viven 
en numerosa sociedad envueltas en un tejido 
común. 

III 

Ropaióceros o diurnos 

.4/^5 grandes enderezadas durante el reposo: antenas en maza; «/as libre» 
{Acalinópteros). 



M. Tineidos I 

Ej. : 1 

. Hifpoiiomeiita,! 

G. Tnie, 

(t. Sitofroga 

(Alucita). 



1. Ninfálidos ' 

Ej. : G. Vanessa.]^ 

2. Piéridos 

Ej. : G. Pieris. \ 



Patas anteriores atrofiadas; alas anteriores con 
doce nerviaciones: orugas espinosas: crisálidas 
suspendidas por su extremo posterior. 

Patas anteriores bien desarrolladas: orugas de 
pelos cortos; crisálida suspendida de un hilo 
arrollado alrededor del cuerpo. 



Los Bombicidos son mariposas nocturnas de formas pesadas 
y achaparradas, con el cuerpo cubierto de abundantes pelos que 
forma un verdadero abrigo, de cabeza bastante pequeña y trompa 
generalmente atrofiada; las alas están dispuestas durante el reposo 
en forma de tejado. Los machos se distinguen de las hembras por sus 
antenas muy pectíneas y hasta a veces plumosas por su menor talla 




Fig. 77.— Ala de uoctuele. 

rt., ft, c, //, fajas transversales; d. 
mancha orbicular; e, mancha reni- 
forme. 



y por su coloración más obscura. 
Las orugas siempre elaboran ca- 
pullos para transformarse en cri- 
sálidas: con rareza son calvas y 
casi siempre están erizadas de 
pelos numerosos y largos. 

Los Noctueles son maripo- 
sas de noche que comprenden nu- 
merosísimas especies muy poco 
desemejantes. Tienen un tamaño 
mediano: formas menos pesadas 
que los bombicidos, palpos labiales 
muy bien desarrollados y antenas 
pectineadas en los machos. Las 



INSECTOS 



107 



aiassoiicaracterísticas: las superiores, más obscuras que las inferiores, 
llevan dos manchas [ñg 77): la mancha orbicular y la mancha reni- 
forme o semilunar, y a veces una 
tercera, la ma,nQ]m piraf/iidal, y , 
además, franjas en zigzag. Las 
orugas son generalmente lisas, 
de color agrisado (gusano fjris) 
y no fabrican capullos; se hunden 
en el suelo: se construyen una es- 
pecie de cubierta y se transfor- 
man (fig. 116). 

Los Geométridos o Fa- 
lénidos tienen las alas superio- 
res grandes, de forma triangular 
y un cuerpo esbelto más delgado 
que el de los noctueles (fig. 163); 
estas mariposas tienen 
ojos pequeños, pero no 
tienen ocelos. Las oru- 
gas se llaman geóme- 
tras o agrimensoras 
(figura 78), a causa de 
su modo de andar; no 
tienen más que dos o 
tres pares de falsas pa- 
tas situadas en la par- 
te posterior del abdo- 
men y careciendo la re- 
gión media del cuerpo 
de apéndices locomo- 
tores, estas orugas veuse obligadas, para avanzar, a lanzar lo más 
lejos posible su parte anterior que lleva las partes torácicas y aproxi- 
mar luego la parte posterior incurvando el cuerpo en forma de U in- 
vertida; así parece como si midiesen el camino que van recorriendo. 
La mayor parte de estas orugas imitan o copian, por su color y sus 
actitudes, el color y la forma de los objetos sobre los cuales se posan; 
algunas imitan por ejemplo los ramitos secos con los cuales forman 
un ángulo, merced a su coloración gris y a la rapidez completa que 
guardan durante largo tiempo. 

Los Mícrolepidópteros contienen mariposas de talla generalmente 
pequeña, entre las cuales se distinguen tres familias: 

Los Teneidos, que son las mariposas más pequeñas, están ca- 
racterizados por sus largas antenas, sus palpos maxilares y labiales 
muy desarrollados, las alas superiores largas, estrechas y puntiagu- 
das en sus extremos; sus alas inferiores también muy estrechas, y 
por las anchas franjas que adornandan el contorno de las alas, sobre 
todo las inferiores (fig. 101). 




Orugas agrimensoras. 



108 



ARTICULADOS 



Los Tortrícidos, mayores que las polillas, son reconocibles por 
sus alas superiores de forma casi cuadrangular. abultadas y arquea- 
das en su base, lo que había hecho que Réaumur les diera el nombre 
de mariposas de anchos hombros y que también se las llame poiia- 
ntantas: los palpos son muy desarrollados. Las orugas arrollan gene- 
ralmente las hojas de los árboles en forma de cucurucho o de rodillo, 
y de aquí el nombre de arrolladoras o tortrícidos. con el cual se les 
designa; son muy ágiles y. cuando se ven molestadas, se recogen en 
su cucurucho marchando hacia atrás y envolviéndose con vivacidad. 

Los Pirálidos son de mayor talla que las mariposas de las dos 
familias precedentes; sus alas sus grandes y de forma triangular; las 
antenas son largas y pectineadas; el cuerpo es afilado; las patas son 
largas, delgadas y provistas de espolones; las alas inferiores suelen 
estar adornadas con líneas o manchas como las superiores. 



V. — HEMIPTEROS O RINCOTES 

Los liemípteros son insectos con cuatro alas, de las cuales las 
superiores están a veces formadas de dos partes, una fuertemente qui- 
tinizada y otra membranosa; esta disposición 
está muy lejos de ser general, y con frecuen- 
cia las cuatro alas son semejantes Así el nom- 
bre de rincotes sería preferible, pues todos estos 
insectos tienen las piezas bucales dispuestas 
para picar, y llevan una verdadera trompa o 
rostro (fig. 79); el labio inferior es muy alar- 
gado y está transformado en una especie de 
tubo bi o triangular y hendido en la línea 
media dorsal; este canal envuelve todas las 
otras piezas de la boca, las cuales han tomado 
la forma de largos y delgados punzones; por 
medio de un corte transversal, se encuentran 
en el interior cuatro estiletes que son las dos 
mandíbulas y los dos maxilares y que ocupan 
unos con respecto a otros exactamente la 
misma posición que las piezas de la boca de 
los insectos trituradores; el labio superior for- 
ma el rostro en su parte superior. Las metamorfosis son incompletas. 
Los hemípteros están divididos en dos subórdenes: los Iiomópfpros^ 
que tienen las alas superiores completamente membranosas, y los Iic- 
Irróptcros, que tienen las alas superiores semimembranosas (véase 
cuadro). A los hemípteros pertenecen los pedicúlidos (véase pág. 407). 
1." Homópieros. — Los hemípteros homópteros se subdíviden 
en varias familias, que se reúnen en dos grupos: los fitóftiros y los 
cic adieos. 

Los Fitóftiros comprenden todos los hemípteros ordinariamente 
conocidos con los nombres de pulgones o piojos de las plantas; que 




Fig. 70. 
lío.strü de cigariii. 



INSECTOS 109 

HEMÍPTEROS 

I 

Heterópteros 

/.'rt.?/y'0 que nace eu la freute; protóiax muy grande; alas superiores con su 
región anterior coriácea, quitiuosa. y su región posterior membranosa. 

1. Pentatómidos \ Antenas que tienen generalmente 5 artículos; 
Ej. : (r. Penfafonia.] /rt/'.so.S' con 8 artículos. 

2. Ligeidos j Antenas riliformes con 4 artículos; tarsos con 

Ej. : (1. Lj/f/a'iis. ] 3 artículos; cabeza tY\íiwgi\\-A.Y. 

3 Tfngidos \ El 7?a"o/í>/Y(í.v, las alas superiores y el abdomen 

p- /- 7- • \ presentan prolongaciones membranosas; dos 

t.j. : (r. iijnfjis. I artículos en los tarsos. 

4. eápsidos \ Cuerpo alargado, patas largas, con o artículos 
Ej. : (t. Lopiis. \ en los tarsos; antenas largas ^ cerdosas. 



II 

Homópteros 

Las cuatro alas son membranosas; el rostro nace en la parte inferior de la 
calieza, entre las patas anteriores; antenas ordinariamente cortas. 

1 eicádidos i Cabeza corta, ancha, transversal; antenas 
p." ^ ., ^. , ) cortas y cerdosas; patas fuertes y largas: 
•'• ■ ^ic(t(a. I órc/anos musicates esTpeáídes. 

¡Antenas largas, con 10 artículos; atas cons- 
tantes en estado adulto: patas posteriores 
dispuestas para el salto; 2 artículos en los 
tarsos. 
I a. Afidos. Ej. : G. ApJiis, G. Schizonenra. 
I Antenas de 5 a 7 artículos, rostro bien des- 
j arrollado; las 4 alas existen ordinariamente 
I en los dos sexos; 2 artículos en los tarsos. 
?>. Andidos { Partenogeilesia. 

/;. FiLOxÉRiDOs. Ej. : G. Phyttoxera. 
Antenas con 3 artículos, faltan las alas en 
los sexuados; patas cortas; 2 artículos en 
los tarsos. 

4. eóccidos I Cuerpo en forma de escudo en las hembras. 
Ej. : G. LecanUiw. ) que nunca tienen alas. Machos alados, pero 
(r. Aspiñiotus. 1 con las alas posteriores atrofiadas; patas con 
G. Coceas. ' tarsos de un solo artículo. 



lio 



ARTICUT.ADOS 



se nutren todos con zumos vegetales. Las principales familas son: los 
cóccülos, los á/idos y los j)sí/í(hs. Los cóccidos o cochinillas tienen 
tan sólo dos alas, las anteriores, en tanto que los pulgones propia- 
mente dichos (áfidos y psílidos) tienen cuatro alas. 





Fig. 8U.— Ligea ecuestre 
(Lijgceiis eqnestris). 



Fie. 81.— Hidrómetra de los 
pantanos. 



Las Cochinillas están caracterizadas por sus tarsos con un sólo 
artículo y por su acentuado dimorfismo sexual. Los machos sufren 
metamorfosis en su desarrollo: aparecen bajo la forma de pequeñí- 





Fig. 82.— Nepe cenicienta. 



Fig. 83.— Rcinatre lineal. 



simas larvas ovaladas y claramente segmentadas, al principio muy 
móviles y luego fijas en las plantas por medio de su rostro, segregan 
entonces a su alrededor un abrigo protector bajo el cual se transfor- 
man en ninfas y después en insectos alados. Con las hembras no 
ocurre lo mismo: después de haberse fijado, las larvas, en lugar de 



INSECTOS 111 

progresar, sufren una regresión de sus órganos locomotores y de sus 
órganos de los sentidos, se deforman completamente y toman el as- 
pecto de una bola, de un tumor o de un escudo aplanado. 

Los Pulgones o afidios tienen tarsos con dos artículos, antenas con 
seis artículos, un rostro de tres artículos, doblado horizontalmente 
debajo del cuerpo en estado de reposo; son además notables por dos 
coniículos en el extremo posterior del cuerpo, que emiten, lo mismo 
que el ano, una secreción azucarada, buscada por las hormigas. Los 
pulgones alados tienen cuatro alas, las superiores más grandes y 
dispuestas en tejado durante el i-eposo. Estos insectos son extraordi- 
nariamente prolíficos; las primeras generaciones son ápteras y se 
multiplican por partenogenesia y viviparidad: dui'ante la primavera 
se ve salir por el extremo posterior de estos pulgones, otros pequeños 
pulgones ápteros y bien formados; pueden haber así diez o doce 
generaciones durante el verano. Hacia fines de julio aparecen los 
pulgones alados, que se reproducen también por partenogenesia y 
viviparidad, pero que están destinados a propagar la especie y a 
fundar a lo lejos nuevas colonias. Terminado el buen tiempo, bajo la 
influencia del frío y de la falta de alimentos, aparecen los sexuados: 
las hembras son ápteras, y tan sólo los machos están provistos de 
alas; se aparejan, y las hembras dan huevos pequeñísimos de un 
negro brillante. 

Los PsiLOS tienen, como los pulgones, tarsos con dos artículos, y 
se distinguen de ellos por la disposición de sus patas, que les permite 
saltar; además, no presentan la alternancia de generaciones asexuadas 
y sexuadas; todos son sexuados, y todos los machos están provistos 
de cuatro alas. 

Los Cicádlcos están caracterizados por su cabeza muy ancha, 
sus antenas cortas y su rostro alargado; estos insectos se nutren 
también con los jugos de las plantas, pero resultan mucho menos 
nocivos que los fitóftiros; abundan sobre todo en el Mediodía de Fran- 
cia. Las cigarras machos poseen un órgano fonador en el primer 
segmento del abdomen; las hembras ponen sus huevos por medio de 
un taladro en el interior de las ramas; las larvas tienen una vida 
subterránea y producen perjuicios en las raíces. Las cic adelas son 
pequeñas cigarras saltadoras, que resultan a veces nocivas para los 
cultivos. 

2.*^* Heterópteros. —Lo& hemípteros heterópteros comprenden 
las sansanitas, chinches de árbol o f/r.ocoi'isas y los chinches de agua 
o hidrocorisas. 

Las principales familias de las Geocorisas son: los penfatómi- 
dos. con antenas de cinco artículos, de cuerpo alargado y aplanado, 
de forma un poco pentagonal y escudete muy ancho; los ligeidos 
(figura 80), con antenas de cuatro artículos y escudete poco desarro- 
llado; — los carpidos; — los fingidos (fig. 174): — los cápsidos (figu- 
ra 226), etc. 

Entre los Hidrocorises, citaremos: los liidroinétridos (fig. 81) 



112 



ARTICULADOS 



(hidrometría de los pantanos^; los népidos o escorpiones de agua: 
nepes cenicienta (fig. 82) y ranatre lineal (fig. 83). 

VI.- DÍPTEROS 

Los díptei-os son insectos provistos tan sólo de dos alas membra- 
nosas; en lugar de las dos alas inferiores, se encuentran ordinaria- 
mente dos pe(iueños ñlamentos terminados en forma de porra, que 
son los balaiiciiies (íig. 84). vestigios de las alas desaparecidas. Estos 
órganos están animados de un rápido 
movimiento vibratorio y sirven al insecto 
para equilibrarse durante el vuelo. 

La cabeza es redonda, pequeña y 
muy movible, lleva dos grandes ojos con 
facetas. El tórax es fuerte y abombado; 
sus tres anillos están soldados; el meso- /J 

tórax lleva las dos alas y el metatórax 
los dos balancines. 





Fig. M.—Coiiopsnides, díptero. Las alas están 
separadas para mostrar los ])alaucines. 



M «í 



Fig. 8.5.— Piezas bucales del 
insecto punzador (Mosqui- 
to (*). 



(*) I, labro; M, inaiidilnilas; ///. maxilares: yyw. palpos maxilares; L, 
H, hipofáriüx. 



labio; 



Las piezas bucales están dispuestas para la succión y alargadas, 
formando trompa como en los hemípteros. El labio inferior forma un 
canal, que contiene estiletes en número de seis como máximo; estas 
seis piezas son: las dos mandíbulas, los dos maxilares y dos piezas 
centrales impares, el epifáriux y el liipofárinx; todas ellas existen en 
el aparato bucal de los mosquitos (ñg. 85), que se llama por esta 
causa de los dípteros he.xaquetos; en los dípteros tetraquetos (volu- 
celas), el labio inferior no contiene más que cuatro estiletes, a conse- 
cuencia de la desaparición de las mandíbulas; pueden también los 



INSECTOS 113 

DÍPTEROS 



Braquíceros 



Anlenas cortas, todo lo más de 3 artículos; cuerpo bastante ancho; cabera or- 
dinariamente hemislí^rica: alas ancluis; balancines de tallo corto; pulas de 
mediana longitud. 

1. Tabánidos 



forma de una bolita. 



( Cnci-po ancho; cabeza deprimida; antenas muy 

'/""'Jt"!'""" \ próximas en su base; trompa con lancetas perfo- 

• '• ^^'^^^""■'^■•f rantes de la i)iel de los animales. 

'2. Múscidos 

Ej. : (r. Lucilia, 

O. Musca, \r . , i- \ 

., ,,, ' j La ti'onina es carnosa en su extremo, que tiene la 

G. Anthonnja. 
6r. Chlorops. 

G. Dacus. 

3. Bstridos ( (7// ívy^o ordinariamente velloso; //'o/;//;^ poco desa- 

Ej. : G. (EstrusA rrollada, y a veces nula; ^////^//<^a9 cortas y cilín- 

(t. Hijpodcrjiía. \ dricas, abdomen ovalado: /íz/vy/.s que viven como 

G. Gastrupliiliis. f parásitos en el cuerpo de diversos mamíferos. 

4, Taquinidos i Balancines cubiertos por las cucharas muy desa- 

Ej.: G. EcJupiomia^^ rrolladas; antenas de ordinario tendidas; trompa 

G. Tachina. ' gruesa; a/as separadas ánnmte e\ reposo. 

II 

Nemóceros 

Antenas largas, de 6 artículos por lo menos; ciieipo ordinariamente delgado y 
alargado; alas largas, con frecuencia estrechas; patas largas y delgadísimas. 

í Trompa fina, larga, con piezas bucales dispuestas 

1. eulicidos I en lanceta que (en las hembras) pueden perforar 

Ej. : G. Culex ¡ la piel de los animales: — palpos vellosos en los 

( Mosquito \ machos formando penachos; cabe.sa pequeña, glo- 

Cínife).] biliosa, patas finas y largas. — Las larvas y las 

f ninfas viven en el agua. 

1. Tipúlidos 1 ^'if^'if'-'^ filiformes, ordinariamente plumosas en el 

Ei • G Tiinila \ "^^^'^^*^" ^^^^ largas; balancines de largo tallo; 

G hinlo'ii^ ' ' fibdomen de las hembras conoideo y terminado 

( Cecidomia \ '\ ^^^^ ^^^ valvas puntiagudas; abdomen del macho 

G Simnlia ' I P^^^^^^^ ^® ganchos copuladores; patas muy lar- 

1 gas, muy finas y frágiles. 

III 

Ornitómieros o Pupíparos 

Alas nulas o rudimentarias; el embrión so desarrolla en una dilatación 
de la vagina. 

Ej. : ^ Cuerpo aplanado, ancho y coriáceo; antenas muy 

G. Hippobosca . <. cortas en forma de verruga ; tarsos cortos y 
(r. Melophagus. i fuertes. 



1 1 -I ARTICULADOS 

maxilares atrofiarse, y ya no se encuentra en los dípteros diquetoft 
(moscas) más que los dos estiletes centrales, el epifárinx y el hipo- 
fárinx. A medida que el número de las piezas disminuye, el instru- 
mento de succión se perfecciona. — La faringe puede dilatarse, me- 
diante músculos especiales, y producir la aspiración de la sangre en 
la trompa. 

Las metamorfosis son completas. Las larvas son siempre ápodas; 
con frecuencia tienen la cabeza muy rudimentaria y §^u boca no es 
aparente: se les llama acéfalas; algunas otras larvas tienen una 
cabeza separada y piezas bucales masticatorias: y é^tas son las larvas 
vé f al as. 

Se dividen los dípteros, según la forma de las antenas, en bru- 
qniceros^ cuyas antenas son cortas y formadas de tres artículos, y 
nemóceros, cuyas antenas son largas, filiformes y compuestas de un 
gran número de artículos. Se distingue también el suborden de los 
impiparos, que comprenden dípteros, frecuentemente desprovistos de 
alas y se transforman en pupas (crisálida) inmediatamente después 
de su nacimiento. 

Con los dípteros se relacionan los afanípteros, que podemos con- 
siderar como dípteros desprovistos de alas, pero saltadores y siempre 
parásitos; tales son las pulgas y los sarcópsilos o niguas (véase pá- 
gina 441). 

1.^ Braquiceros. — Las antenas de estos dípteros son cortas, 
formadas de tres artículos, cuyo último es hinchado y lleva una cerda 
o estilete. Las larvas son vermiformes y parecidas al gusano de pes- 
cador; llevan dos estigmas anteriores y dos posteriores muy desarro- 
llados; después de su última muda, se encogen y se transforman en 
ninfas tomando la forma característica de barrilito o pupa. Sufren su 
transformación en el interior de una cascara, de la cual salen los 
insectos perfectos, desprendiendo un opérculo por medio de su vesícula 
frontal llena de sangre. 

Los Múscidos o moscas se dividen en: moscas calípteras, es 
decir, que tienen más palas o cucharas en los balancines, y moscas 
acalípteras, que no tienen cucharas (1). Las moscas comprenden nu- 
merosísimas familias; algunas son perjudiciales, atacando ya a los 
animales domésticos, ya a las plantas. 

Los Tabánidos son dípteros hexaquetos perjudiciales a los ani- 
males; las larvas viven sobre todo en la madera podrida; los machos 
tienen atrofiadas las mandíbulas, y únicamente las hembras pican. 

Los Estridos viven como parásitos en varios animales domés- 
ticos. 

Los Sílfidos están representados por: los silfos, que ponen sus 
huevos en las colonias de pulgones y cuyas larvas devoran estos pa- 
rásitos; — los eristales, cuyas larvas viven en las letrinas y son bien 
conocidas con el nombre de gusanos de cola de rata, a causa del largo 
tubo posterior que sirve para su respiración; — los volucelos, que se 

(1) Las cucharas son unas escamitas que ocultan más o menos los balancines. 



INSECTOS 



115 



parecen mucho a las avispas y a los moscardones, y por esto pueden 
depositar sus huevos en los nidos de estos himenópteros; sus larvas 
devoran la de estos insectos. 

Los Asíridos, dípteros de vuelo poderoso, que se nutren de 
insectos nocivos, pero acusados de picar el ganado. 

2.*^ Nemóceros. — Estos dípteros, cuyo tipo es el mosquito, 
tienen antenas largas y filiformes, patas largas, sin cucharas en los 
balancines; las larvas son céfalas. Aliado de los mosquitos, cuyas 
hirvas son acuáticas, citaremos: las típulas, cuyas larvas son subcu- 
táneas, y las cecidomias. 

VII. - HIMENÓPTEROS 



Estos insectos tienen cuatro alas, divididas por nerviaciones poco 
numerosas, cuyo modo de ramificación se utiliza para clasificarlos; 
las dos alas inferiores son más pequeñas que las superiores. 

Las piezas bucales (fig, 86) están dispuestas para lamer; las man- 
díbulas están bien desarrolladas y, lo mismo que el labio superior, son 
semejantes a las de los insectos triturado- 
res; las mandíbulas son muy prolongadas y 
puntiagudas, lo mismo que el labio inferior, 
y en el estuche constituido por estas piezas 
está contenida una pieza blanda, extensible 
y cubierta de pelo, que no es otra cosa que 
la lengua de los insectos trituradores modi- 
ficada: es la verdadera trompa que sirve 
para lamer. 

La cabeza es muy movible y lleva ante- 
nas con frecuencia acodadas; el tórax es muy 
apretado y de forma globulosa. El abdomen 
está claramente separado del tórax y casi 
siempre pediculado. El sistema nervioso, con 
frecuencia concentrado, indica instintos muy 
desarrollados. 

Las metamorfosis son completas; las lar- 
vas presentan aspectos muy diferentes según 
los tipos. 

Se dividen los himenópteros en tere- 
hraiites o portataladros y en acnteatos o 
portaagijones, según que el abdomen de la 
hembra termine con un taladro o con un 
pincho (véase el cuadro). 

1.*^ Terebrantes. —Se subdividen. según su género de vida, en: 

a. Fitófagos, que comprenden: los teudredínidos, cuyo tala- 
dro está formado de un canal por donde corren dos punzones; este 
taladro no es retráctil y no sirve más que para depositar los huevos; 
tiene la forma de sierra, de aquí el nombre de moscas de sierra dada 




Fig. 86.— Boca de un in- 
secto lamedor (abeja). 

b, lengua; ce, palpos la- 
biales; d, mandíbulas; e. 
maxilares; /?, lóbulo in- 
terno: o, labio superior o 
labro! 



IIG ARTICULADOS 

HIMENÓPTEROS 

I 

Terebrantes 

HtMiiliras con un tahiilro salioiito al exterior u oonlto en el aMome)!. 

1.' Fitófagos 

Alxioiiini sésil; htiiiis pai'cculas a orugas (falsas orugas). 

i A/iffj/as no acodadas, frecuentemente pectíneas 

1. Tentredínidosl eu el macho; abdomen sésil formado de 8 aui- 

Ej. : (1. Lijila. \ líos; taladro formado de un estuche de dos val- 

f vas que contiene dos cerdas dentadas. 
'\ Urocéridos ( ^'^''^''^'^ "^ acodadas. íiliformes; abdomen sésil. 
El • G Sirex túlíndrico o aplanado, con 9 anillos: taladro 

i- ■ ^- • • f ordinariamente muy largo y saliente. 

2.« Galícolas 

Lanas ápodas, 
í Antenas no acodadas, filiformes, largas; tórax 
?>. einípídos , muy abultado; abdomen ordinariamente corto. 
I comprimido lateralmente. 

3." Entomófagos 

^¿>r/o«/^;/ pedicular : /^/í/^/ro saliente ; larras ápodas. 

[ Antenas largas, no acodadas; ojos laterales y tres 

\ ojillos en el vértex; mandíbulas gruesas y bi- 

4. Icneumónidos'^ dentadas; tórax más largo que ancho; alas con 

nerviaciones bien marcadas; tarsos con cinco 

artículos. 

' ^ . -j-j \^//fe/ms acodadas: í7/r/.S" con nerviaciones: Mr.so.s- 
:,. ealcid.dos j ^.^^^ r^ ^ , 3 ^^^^^^^ 

G. Proctotrípidos 1 Antenas no acodadas: alas sin nerviaciones. 

II 

Portaaguijones 

Aguijón con ponzoña, retráctil; abdoiiieii pediculado; larvas ápodas. 

! Antenas acodadas; mandíbulas fuertes; lengua 
en forma de cuchara. Obreras ápteras: machos 
y hembras alados; alas no plegadas en reposo; 
tarsos con 5 artículos. 
., \ Antenas acodadas; mandíbulas salientes; alas 

espi os j estrechas, plegadas a lo largo. 

I Antenas acodadas; alas no plegadas en reposo: 

., J piernas y tarsos posteriores modificados (ca- 

** ] nastilla, pieza cuadrada); lengua muy prolon- 

( gada; ojos peludos. 

) Antenas acodadas; ojos sin pelo; piernas poste- 



¡ riores con dos espinas en su extremo. 



INSECTOS 117 

a los tenredos; las larvas de estos himeiiópteros parecen orugas, pero 
siempre tienen más de cinco pares de patas; — los iirocnidos, de 
forma más alargada, y cuyo taladro saliente al exterior del cuerpo, 
es generalmente muy largo; las larvas nunca tienen falsas patas. 

b. Galleólas o cinípidos, insectos de forma esbelta, de dorso 
curvo, que ponen sus huevos sobre las hojas o las raíces de los vege- 
tales y determinan así la formación de agallas, que crecen en el mo- 
mento en que las larvas salen de los huevos y tienen necesidad de 
alimentarse. 

('. Entomófagos, que ponen sus huevos en los de otros insec- 
tos y de esta suerte resulfan útiles. Comprenden: los procfotripidos, 
cuyo taladro es terminal (Fia fi/f/asfer); — los calcídidos, cuyo tala- 
dro nace debajo del abdomen (Pteromaliis); — los bracónidos y los 
icneumónidos, grupos muy próximos, cuyas nerviaciones de las alas 
son muy complicadas y que ponen sus huevos en el interior del cuerpo 
de las orugas ( Apau fríes (/lomeratns) . 

2.'^ Aculeatos. — hd.^ hembras llevan, en lugar de un taladro 
adaptado para la puesta de los huevos, un aguijón destinado a la 
defensa y relacionado con una glándula de ponzoña, que puede desem- 
peñar también un papel en la puesta; este aguijón es retráctil y se 
compone de un tubito en el cual se mueven dos estiletes, a veces 
dentados. Las antenas de estos himenópteros son siempre acodadas 
(escapo y funículo). Las larvas son ápodas, de cabeza bastante pe- 
queña, pero con mandíbulas poco desarrolladas; se alimentan con las 
provisiones acumuladas por los adultos. Los aculeatos tienen instintos 
muy desarrollados. Se subdividen en: 

a Formícidos u hormigas; 

b. Cavadores o eafégidos. que pican con su pincho los insec- 
tos vivos, exactamente en sus centros nerviosos, y así los paralizan 
sin matarlos. Se parecen exteriormente a las avispas, pero no son 
insectos asociables; 

c. Véspidos o avispas, de las cuales unas son solitarias y 
otras viven en colonias; 

d. Apiarias o abejas, (^ue presentan un grandísimo número 
de especies, de costumbres muy diferentes. 



INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

ORTÓPTEROS 

Eutre los ortópteros, se encueiitrau temibles enemigos de 
la agricultura, los saltamontes o locústidos y las langostas 
o acrídidos. Son ortópteros cuyas patas posteriores muy 
desarrolladas les permiten avanzar a saltos. Estas dos fa- 
milias muy próximas presentan los siguientes caracteres 
distintivos: 

Los Locústidos (saltamontes) tienen largas antenas, or- 
dinariamente más largas que el cuerpo;— los tarsos de las 
patas están compuestos de cuatro artículos;— el cuerpo es 
subcilíndrico;— el aparato auditivo está colocado sobre las 
patas anteriores; — los machos poseen un aparato musical 
en la base de los élitros; — las hembras llevan un largo tala- 
dro ú oviscapto en la prolongación del abdomen, lo que les 
ha dado el nombre de saltamontes con sable o cuchilla;— su 
régimen es omnívoro (carnívoro y herbívoro). 

Los i4c//í//c/os (langosta) tienen siempre las antenas más 
cortas que la mitad del cuerpo; — sus tarsos están formados 
de tres artículos; — el cuerpo está comprimido lateralmente; 
— el aparato auditivo está colocado sobre el primer anillo del 
abdomen; — los machos emiten sonidos frotando simplemente 
los muslos con las nerviaciones de los élitros;— las hembras 
no tienen taladros; — su régimen es herbívoro. 

Saltamontes. — Gran saltamonte verde {Locusta ví- 
rldissiina) (ñg. 87). —Designado a veces equivocadamente 
con el nombre de cigarra, está muy esparcida en Francia por 
los campos y las praderas. Es omnívora y puede prestar ser- 
vicios comiendo insectos nocivos; nunca se ha demostrado 
que produzca perjuicios a la agricultura. 



LANGOSTAS 



110 



El (léctico gris (Decticus //riseus), que tiene cerca de 
2 centímetros de longitud, es también muy común; tiene un 
color pardo rojizo. En el Mediodía de Francia se encuentra 
el Decticus albifj'ons, que tiene 3' 5 centímetros de longitud, 
y es de color gris amarillento. 

El efippígero de las viñas, es un locústido que ha produ- 
cido perjuicios en los viñedos del bajo Languedoc (véase el 
capítulo Insectos nocivos de la viña). 

Langostas. — Estos insectos, conocidos comúnmente 




Fig. 87.— Saltauíüiue verde (heinbia). 



con el nombre de saltamontes, se distinguen de ellos por los 
caracteres que antes hemos enumerado. Son mucho más te- 
mibles; son los que producen las terribles invasiones de las 
que tanto han sufrido Argelia y Túnez, y que llegan a atacar 
algunas regiones de nuestro país. Debemos estudiarlos con 
una especial atención. — Entre las diferentes especies de lan- 
gostas, nos interesan principalmente la langosta marroquí y 
la langosta peregrina, cuyas costumbres han sido bien estu- 
diadas en Argelia por Künckel de Herculais. Añadamos tam- 
bién la langosta italiana, que, en 1901, se presentó en gran 
número en las Cha rentas. 

La langosta marroquí (Sfaiironotiis marocanns) es la 
más frecuente en Argelia. No tiene más que 2 ó 3 centímetros 
de longitud; es rojiza con manchas pardas, que forman una 
especie de cruz sobre el dorso. Habita las altas mesetas del 



120 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

Atlas; desde esta re (/ion permanente, las langostas se ex- 
tienden sobre toda Argelia; en aqnellos terrenos altos, roco- 
sos y muy duros es donde efectúan su puesta, que tiene lugar 
hacia el mes de agosto; las hembras no tienen, como los 
verdaderos saltamontes, taladro abdominal, pero agujerean 
el suelo por medio de su abdomen, que han vuelto muy rígido 
llenando completamente de aire su papada, de modo que em- 
pieza por dilatarse la cavidad torácica y la sangre es empu- 
jada luego hacia el abdomen. Una vez taladrado el suelo, la 
hembra deposita sus huevos en número de unos cuarenta; 




Fig. 88.— Langosta peregrina. 

tienen la forma y las dimensiones de un grano de centeno y 
están cubiertos con una substancia mucilaginosa, que no 
tarda en solidificarse para convertirse en una cascara ovigera 
u ooteca. — Unos nueve meses después de la puesta, hacia el 
mes de abril, surgen los jóvenes; salen primeramente del 
huevo, haciendo saltar uno de sus polos, y luego de la cas- 
cara ovigera, levantando la cubierta de la parte superior por 
medio de una pequeña vesícula que llevan sobre la cabeza. 
Estos recién nacidos no pueden saltar, sino que se arrastran 
por el suelo: son las larvas rampantes, designados en Ar- 
gelia con el nombre de langostas, reservando el de salta- 
montes para los adultos. Después tiene lugar una primera 
muda, y las langostas ya saltan, pero no vuelan todavía; 
estos jóvenes reunidos constituyen columnas de invasión, que 
se alejan de los lugares de origen y llegan a recorrer varios 
kilómetros al día, siguiendo obstinadamente una dirección 
fija, sin que ningún obstáculo los pueda desviar. Esta vida 



LANGOSTAS 



121 



larvaria dura tres meses, durante los cuales se producen 
cinco nuevas mudas antes de que el animal llegue al estado 
adulto; después de la tercera muda es cuando las alas em- 
piezan a aparecer bajo la forma de muñones alares. Las 
langostas aladas vuelan durante el día, formando con su 
conjunto verdaderas nubes, que a veces obscurecen el sol; 
estas inmensas ban- 
dadas se posan por la 
tarde sobre los culti- 
vos del sitio en donde 
se encuentran, y em- 
prenden de nuevo la 
marcha al día si- 
guiente hacia las 
once para continuar 
más lejos su obra de 
devastación. Después 
del paso de estos te- 
rribles insectos, todo 
rastro de vegetación 
ha desaparecido. La 
región del Tell ha su- 
frido enormemente de 
esta calamidad, tanto 
más en cuanto que las 
puestas pueden tener 

lugar en la región momentáneamente invadida, y por lo 
tanto queda ésta amenazada para el porvenir. La langosta 
marroquí se encuentra en la isla de Chipre, y viene a veces 
al sur de Francia (Camarga, 1901). 

La langosta peregrina (Acridinm peregrimim) (fig. 88), 
es de gran talla (6 centímetros). En Argelia hace apariciones 
menos regulares que la langosta marroquí. Su región per- 
manente está en el Sudán central, en las cercanías del lago 
Tchad. Hacia el mes de abril se ven llegar ciertos años a 
Argel, bandadas de langostas peregrinas que desembocan del 
Sahara por los desfiladeros del Atlas. Las hembras empiezan 
a poner, en varias puestas, sobre todo en el lecho de los 

GvÉíiA\]x,—£?itomoloffia. 9 




Fig. 89.— Langosta italiana (Ijemhra adulta). 




122 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

torrentes desecados: por medio de su abdomen, hunden en el 
suelo, hasta 6 centímetros de profundidad, ootecas con 80 ó 
90 huevos. Cerca de un mes después nacen los jóvenes (ñgu- 
ra 90); su evolución es rápida; no necesitan más de cuarenta 
días para desarrollarse completamente. Las langostas pere- 
grinas pueden sostenerse en el Tell durante dos o tres años, 
pero luego vuelven hacia el Sur. Las principales invasiones 
observadas en Argelia, desde la conquista, son las de 1845, 

1866, 1874, 1891 y 
1908. 

La langosta italia- 
na (Caloptemis itali- 
cns) (fig. 89), que de- 
vasta la Italia, ha to- 
mado también cierta 
extensión en Francia, 
notablemente en la 

Fig. 90.— Langosta peregrina, ninfa. . ,, , i j i 

Charenta, en donde ha 
ocasionado en 1901 y 
1902 perjuicios importantes a los cultivos. Tiene de 2 a 4 cen- 
tímetros de longitud y posee alas rojizas. Su puesta tiene 
lugar a fines de julio; las hembras buscan los terrenos incul- 
tos, las escarpas de los caminos y, por medio de su abdo- 
men, depositan a 2 ó 3 centímetros de profundidad, treinta o 
cuarenta huevos reunidos en una cascara ovígera. Pueden 
ser fecundadas de nuevo y llegar a poner doscientos huevos 
antes de morir. El nacimiento de los jóvenes tiene lugar a 
fines de mayo o principios de junio; las larvas roen los culti- 
vos que les rodean y sufren varias mudas antes de tener alas. 
Entre las langostas que devastan otros países, citaremos 
la langosta viajera (Pachytylns migratorins) , cuya región 
permanente está en la desembocadura del Danubio y que se 
extiende por Hungría y por el sur de Eusia; — el Caloptenus 
spretns, especie americana, cuya región permanente está en 
las Montañas Rocosas y la región temporal en las llanuras 
del Mississipí; — el Acridiiim americamim, que se encuentra 
sobre todo en la República Argentina. 



DESTRUCCIÓxN DE LAS LANGOSTAS 12S 



Medios de destrucción 

Medios naturales. — Las influencias atmosféricas (hu- 
medad o frío) no pueden destruir los huevos por estar bien 
resguardados en las cascaras ovígeras. Pero existen parásitos 
vegetales y animales que constituyen en gran parte a la 
destrucción de las langostas. 

Entre los vegetales parásitos, los más importantes son: 
el Isaria ophioglossoídes , que puede invadir los focos de 
puesta y destruir los huevos, como se ha demostrado en 
Rusia; — el Lachojiidiuin acridiornm^ que ataca las langostas 
adultas y también los huevos;— el Entomophtora gnjlli, que 
en tiempo húmedo se desarrolla sobre las langostas y acarrea 
su muerte. 

Los principales insectos parásitos son, entre los coleóp- 
teros: las Mijlabres, cuyas larvas se desarrollan en el interior 
de los huevos de las langostas;— entre los dípteros: el An- 
thrax, cuyas larvas viven en las cascaras ovígeras y destro- 
zan los huevos (Tell argelino): las Idia fasciafa, pequeñas 
moscas localizadas en los terrenos fuertes y arcillosos, que 
siguen las bandadas de langostas peregrinas y que ponen 
sus huevos sobre los de las langostas; los Sarcophaga cla- 
thrata, que son vivíparos y persiguen las bandadas de lan- 
gostas marroquíes todavía en estado larvario para depositar 
sobre cada uno de ellos una pequeña larva; esta larva vive a 
expensas de la langosta y retarda su desarrollo: determina 
la atroña de las alas y de los órganos sexuales (castración 
parasitaria) . 

Los pájaros: perdiz, codorniz, alondra, estornino, golon- 
drina, etc., destruyen en Argelia gran número de langostas 
y de huevos. Conviene por lo tanto protegerlos. En Rusia, 
el Pasfoj- rosens o Martín rosado, y en las Indias, el Acri- 
dotheres tristis o Martín triste, hacen un gran consumo de 
langostas. 

Aparatos chipriotas. — Estos aparatos son empalizadas 
que se pueden establecer sobre grandes extensiones de terreno 
y que permiten detener columnas de invasión que se ex- 



124 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS" 

tiendan a varios kilómetros. Se les llama también aparatos 
Dnrand, el nombre de un veterinario militar que los ideó 
en 1874: pero análog-as estacadas habíanse ya empleado en 
1871 por Meliemed Saíd Pacha, gobernador de la isla de 
Chipre. También se utilizan en Argelia. Son grandes tiras 
de tela de 50 metros de longitud por 80 centímetros de alto, 
que se sostienen por medio de postes, puestos de trecho en 
trecho, y por encima de ella una tira de tela encerada de 
10 centimetros. Se disponen estas telas en forma de V, muy 
abierta por el lado de donde vienen las langostas. Luego se 




Fig. 91.— Aparato Durand. Plauo de su disposición. 

P, P^ linea perpendicular a la dirección de la invasión; F. F, lioyos de dos 
metros de profundidad; D, D, escombros detrás de los hoyos; eí espacio com- 
i>rendido entre las dos flechas es de 90 metros. 



cavan unos hoyos protegidos con planchas de cinc, una en el 
vértice y por lo general otra en mitad de cada rama de 
la V (fig. 91). Ojeadores provistos de ramas acosan las jó- 
venes langostas que saltan, pero que todavía están despro- 
vistas de alas, hacia estas empalizadas; los insctos se acu- 
mulan en el espacio interior de la V y quedan prisioneros, 
pues que la tira de tela encerada sobre la cual resbalan no 
les permite escapar; cuando los hoyos están llenos de lan- 
gostas, se las aplasta y se las cubre de cal. También nos 
contentamos con acosar los insectos hacia montones ya pre- 
parados de paja, hierbas secas y ramas; cuando estos mon- 
tones están cubiertos de langostas, se les pega fuego por 
varios puntos a la vez. 

Se pueden también simplemente dirigir los jóvenes acri- 
dios hacia unas zanjas o unos hoyos recubiertos con planchas 



DESTRUCCIÓN DE LAS LANGOSTAS 125 

de cinc, y que se recubren de tierra cuando están llenas en 
sus tres cuartas partes. Las planchas de cinc, de unos 30 cen- 
tímetros de altura, están dispuestas formando valla continua 
perpendicularmente a la dirección que llevan las columnas de 
langosta; cada 50 metros, hay un hoyo de 1'80 metros 
de largo, 1 metro de ancho y 60 centímetros de profundidad, 
siguiendo la línea de la valla y las hojas de cinc puestas ho- 
rizontalmente forman en el hoyo un obstáculo infranqueable 
para las langostas que han caído en él. 

Contra las bandadas aisladas, el medio de destrucción 
más sencillo consiste en practicar a algunos metros de las 
masas de langostas, un hoyo con las paredes forradas de cinc, 
poniendo a cada lado del hoyo unas planchas de cinc verti- 
cales formando una V, y se empujan las langostas hacia 
esta V barriéndolos ligeramente. Para facilitar el avance de 
las langostas debe antes aplanarse el suelo entre ellas y el 
hoyo. Cuando el primer grupo de langostas penetra en la V, 
los demás grupos se ponen en movimiento y les siguen por 
sí solos. Cuando el hoyo está lleno, se abre otro algunos 
metros más lejos, se transportan las planchas de cinc, se 
llena de tierra el primer hoyo, y las langostas acuden al 
segundo hoyo. 

Melhafas. — Son empalizadas movibles de que se sirven 
los árabes para capturar las pequeñas bandadas de langostas. 
La melhafa es una pieza de tela blanca de 10 metros de 
longitud por 3 ó 4 metros de ancho, cuyo precio resulta 
de unos 20 francos; en la Camarga, en donde se conoce con 
el nombre de tienda^ lleva a 2^50 metros de cada extremo un 
saco de 35 centímetros de diámetro cerrado por medio de una 
cuerda. Tres o cuatro personas sostienen la tela vertical- 
mente con el borde superior a la altura de los hombros, y 
dejando que la mitad inferior quede tendida en el suelo; 
varias personas más, provistas de ramas, se colocan en semi- 
círculo a unos 20 metros de la tela y empujan hacia ella 
las jóvenes langostas; una vez acumuladas sobre la tela, se 
levanta velozmente el borde inferior, se le acerca al superioj 
y se sacude la tela vigorosamente a fin de aturdir a los in- 
sectos y poder destruirlos más fácilmente, ya sea recogién- 



126 



INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 



dolos en sacos para enterrarlos en el estercolero o darlos a 
los volátiles, ya sumergiéndolos en agua o enterrándolos en 
hoyos. En un cuarto de hora se pueden capturar de esta 
suerte de 30 a 40 litros de langostas. 

Aparatos colectores y chafadores. — Durante la no- 
che, desde la puesta hasta la salida del sol, las langostas se 




Flg. 92.— Red-nasa de Fiuot para i^ecoger ortópteros 

S, saco exterior, cerrado eu F con un bramante. 
I, mango de la red-nasa. 



encuentran en un estado de letargo que permite recogerlas 
y enterrarlas. Se pueden arrastrar por la superñcie del suelo 
redes de distintas formas que recojan las masas de langostas. 
El aparato de Corsi es una especie de draga constituida por 
un marco rectangular que sostiene lateralmente dos arcos 
sobre los cuales se adapta un gran saco; al arrastrarlo por el 
suelo por medio de cuerdas, las langostas se acumulan eu 
el saco. El aparato Fiuot (fig. 92) consiste en un red pro- 
vista en su parte interior de un ancho saco en forma de em- 
budo; esta, red-nasa, movida rápidamente sobre el suelo como 



DESTRUCCIÓN DÉ LAS LANGOSTAS 



127 




128 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

segando, permite recoger fácilmente las langostas; cuando 
están llenos de insectos, se abre la ligadura del saco exterior 
y se echan en un hoyo. Claro está que esta red-nasa tan sólo 
es utilizable en los casos en que son poco abundantes las 
langostas. 

El aplastamiento se efectúa por la mañana, antes de las 
ocho, por medio de escobas de alambre de hierro. En las ca- 
rreteras es muy práctico pasar un rodillo arrastrado por un 
caballo. En Rusia, se sirven para destrozar las langostas, de 
carretones que arrastran haces de leña cargados de piedras. 
En América, se han utilizado anchos platos llenos de agua y 
de petróleo, en los cuales al saltar las langostas se anegan; 
también emplean la máquina J.-S. Flory (fig. 93), una suerte 
de inmenso embudo empujado por un caballo y en cuyo fondo 
las langostas quedan aplastadas entre una tela metálica sin 
fin y un rodillo de madera. 

Insecticidas. — Los insecticidas son muy eficaces con la 
condición de ser aplicados en los jóvenes, a los ocho días 
siguientes a la eclosión de los huevos. Es preciso, pues, vi- 
gilarla bien en los puntos donde se supone que ha tenido 
lugar la puesta. Künckel d'Herculais recomienda regar por 
la mañana los grupos de langostas con el aceite pesado pro- 
cedente de las fábricas de gas, empleado según la fórmula 
siguiente (fórmula de Langlois): 

Aceite pesado de gas 5 kilos 

Jabón negro (jabón blando de potasa) . . 1 kilo 
Agua 94 litros 

Se prepara este insecticida malaxando antes el jabón 
negro con el aceite pesado; a este efecto, se disuelve 1 kilo- 
gramo de jabón negro en 3 litros de agua hirviendo^ ver- 
tiendo el jabón en pequeñas cantidades y agitando constan- 
temente con un palo; se añaden poco a poco los 5 kilogramos 
de aceite pesado, continuando la agitación. Se obtiene un 
liquido cremoso^ fácil de transportar y al cual no hay más 
que añadir la cantidad de agua que se quiera. Esta emulsión de 
aceite pesado puede echarse sobre las langostas por medio 
de un pulverizador o de una regadera. 



DESTRUCCIÓN DE LAS LANGOSTAS 129 

También se pueden aplicar las fórmulas siguientes, indi- 
cadas por el doctor Marchal, profesor del Instituto agro- 
nómico: 

1." Agua hirviendo 1 '5 kilogramos 

Jabón negro 0'4 — 

Petróleo 1' — 

Sobre el terreno, se afiaden a esta mezcla desde ocho a 
quince partes de agua; cuanto más jóvenes son los insectos, 
más diluida puede ser la solución: 

2.'^ Agua 1'5 kilogramos 

Jabón negro 0'4 — 

Aceite pesado de alquitrán .... 0'9 — 

Para alejar las langostas de los cultivos y particular- 
mente de las viñas, podemos servirnos del caldo bórdeles, 
del azufre precipitado Schloesing o de la cal hidráulica. 

Cebos envenenados. — Desde hace algunos años, se 
emplean con éxito cebos envenenados con sales arsenicales. 
He aqui la fórmula de alguno de ellos: 

Arsenito de sosa 500 gramos 

Melaaa 2 a 5 kilogramos 

Agua 50 litros 

Se colocan hierbas rociadas con esta solución frente las 
columnas de langostas o en los matorrales en donde se posan 
estos insectos. La melaza los atrae de un modo especial. 
Deben retirarse durante cinco o seis dias por lo menos los 
animales que puedan consumir estos cebos. 

En Argelia se han obtenido buenos resultados con una 
mezcla de salvado grueso y una disolución de arseniato de 
sosa al 3 por 100. Se disuelven, por ejemplo, 6 kilogramos 
de arseniato de sosa en 200 litros de agua; se empapa fuer- 
temente el salvado; éste, una vez preparado, se dispone en 
pequeños montones ante las columnas o a la proximidad de 
las fajas invadidas. 

Virus. —El señor F. d'Hérelle ha aislado un Coccobaci- 
lliis acridiorum^ que ocasiona a las langostas una enfermedad 



130 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

mortal. Prepara cultivos de este microbio (proporcionados 
por el Instituto Pasteur), que basta pulverizar sobre las hier- 
bas que las langostas comen para infectar estos insectos. 
Pero estos cultivos no poseen bastante virulencia para que 
las langostas enfermas infecten a su vez las sanas, y esta es 
una condición esencial del éxito en la lucha por este proce- 
dimiento. 

Destrucción de las puestas. — Se ha interesado la des- 
ti'ucción de las puestas de langostas pagando premios para 
su recogida: se ha adoptado como precio medio 1'50 francos 
por doble decalitro. Pero es un procedimiento muy costoso, 
cuyos resultados no están en relación con los gastos produ- 
cidos. Es preferible arar y rastrillar el suelo para llevar los 
ootecas a la superficie; pero esto no es siempre posible en 
todos los sitios, como por ejemplo, cuando el suelo es pedre- 
goso o lleno de maleza. 

Para la destrucción de las langostas en el momento de su 
eclosión se han dispuesto hojas de previsión ^ que indican 
el emplazamiento de los focos de puesta, ofrecen preciosos 
datos sobre la importancia de las invasiones que hay que 
temer y permiten obrar antes de la dispersión de las colonias 
de langostas. 

Las tribus indígenas constituyen excelentes auxiliares 
para la destrucción de las langostas; hacen una caza encar- 
nizada de estos acridios y los recogen para hacer conservas; 
en Túnez, la administración de los monopolios distribuye 
gratuitamente sal a los cazadores a fin de que puedan hacer 
estas conservas; además, el gobernador tunecino les anima 
dándoles un pan de munición diario para cada cuatro traba- 
jadores; esta recolección de langostas permite combatir el 
hambre que resultaría de sus estragos. 

Pirotecnia aérea.— M. Riviére(de Argelia) ha propuesto 
utilizar máquinas explosivas para destruir, o por lo menos 
dispersar las nubes de langostas aladas y privarlas de aba- 
tirse sobre un punto determinado. Los indígenas ya habían 
buscado constantemente este resultado organizando espan- 
tosas bataolas con los medios de que podían disponer (gritos, 
tiros, etc.), o produciendo una espesa humareda. Se han 



ABEJORRO 



131 



ensaj^ado también mezclas débilmente asfixiantes que no han 
dado grandes resultados. Parece más sencillo y más cientí- 
fico servirse de cohetes o de bombas especiales para lanzarlas 
a unos 50 metros de altura, que produjesen al estallar deto- 
naciones violentas, diesen una espesa humareda o bien des- 
prendimiento de gases deletéreos. 

COLEÓPTEROS 

El abejorro común ( Melolontha vulgaris) (fig. VI4) es un 
coleóptero lamelicorne bien conocido de todos; su longitud 
es de 27 milímetros y su color pardusco; el extremo de las 
antenas está formado de anchas hojas, en número de siete 




Fitr. 94.— 1, abejorro; 2. huevos; 3, 4, 5, larvas de diferentes edades. 



en el macho y de seis en la hembra. Peso medio del insecto: 
O' 7 50 gramos. 

Los melolontas aparecen generalmente a fines de abril y 
principios de mayo, se les ve entonces volar por todos lados 
después de la puesta de sol y detenerse sobre los árboles de 
los vallados y de los bosques, cuyas hojas y ñores se ponen 
a roer. El acoplamiento tiene lugar casi inmediatamente; 
cada hembra fecundada deposita una treintena de huevos 
en el suelo a una profundidad de 3, 4 o más centímetros 
(hasta 7), según la dureza del suelo; con frecuencia efectúa 
una segunda puesta algunos días después y hasta una ter- 



13*2 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

cera, pudiendo así llegar a poner desde ciucuenta hasta 
ochenta hnevos. Estos hnevos, de un blanco amarillento y de 
la forma de un grano de cañamón (3 ó 4 milímetros de largo 
por 2 milímetros de ancho), son depositados preferentemente 
en la tierra arable y sobre todo en los barbechos próximos a 
los bosques. Los adultos mueren, los machos después del 
aparejamiento, las hembras después de la puesta, no habiendo 
tenido más que un mes escaso de vida aérea. 

Las larvas nacen un mes o cuarenta días después de la 
puesta; son los terribles gusanos blancos o turcos, cuyo 
desarrollo dura de tres a cuatro anos, durante cuyo largo 
período han de cometer espantosos destrozos. — Al principio 
de su existencia, estas larvas están agrupadas en sociedad y 
empiezan a roer los detritus vegetales, el estiércol y también 
las raicillas y la cabellera de los vegetales que se encuentran 
a su alcance, pero todavía, a causa de su pequeña talla, no 
hacen notables destrozos. Al fin de este primer año, alcanzan 
2 centímetros de longitud; en noviembre se hunden en el 
suelo hasta 40 ó 50 centímetros de profundidad y quedan 
todo el invierno aletargadas en una suerte de pequeña célula. 
— Cinco meses después, en la primavera, los «gusanos blan- 
cos» despiertan, suben a la superficie y hacen galerías ro- 
yendo las raíces de todas las plantas cultivadas, causando 
sobre todo serios destrozos en las viñas, los prados y los 
cultivos de remolacha. Después de siete meses de vida activa, 
en otoño, las larvas vuelven de nuevo a la profundidad del 
suelo para pasar el invierno, pero se hunden todavía más que 
la primera vez, y se las encuentra enterradas a 70 centíme- 
tros de profundidad. — Terminados estos otros cinco meses 
de reposo, en abril, los gusanos blancos comienzan sus es- 
tragos por tercera vez y son aún más temibles que el año 
anterior, porque después de haber sufrido varias mudas han 
alcanzado una talla de lo '5 centímetros. En julio, ha termi- 
nado su crecimiento (fig. 94); tienen 4'5 centímetros de lon- 
gitud por 1 centímetro de grosor; su color es blanco amari- 
lleto; la cabeza, las patas y los estigmas son de un pardo 
rojizo; su cuerpo está incurvado, arrugado y con cerdas; la 
boca posee dos fuertes mandíbulas en forma de tenazas, y el 



ABEJORRO 133 

Último anillo abdominal está ensanchado formando bolsa. 

Llegado asi a sn completo desarrollo, la larva desciende 
por tercera vez en la tierra hasta la profundidad de 1 metro, 
se rodea de una cascara de tierra amasada con saliva y sufre 
la ninfosis en el mes de agosto (fig. 95). Un mes o dos des- 
pués, en septiembre u octubre, el insecto perfecto, blando y 
pálido, se desprende de la ninfa, pero queda enterrado en la 
cascara, de la cual no sale hasta terminado el invierno, en 
la siguiente primavera, por lo tanto, al principio del cuarto 
año, después de la puesta; está un mes o dos para llegar a 
la superficie del suelo y aparece a 
fines de abril. 

El desarrollo de las larvas puede 
prolongarse hasta cuatro y aun cin- 
co años, según la mayor o menor 
humedad de los terrenos; en Fran- 
cia, el periodo de su evolución es 
trienal: si, a consecuencia de favo- 
rables circunstancias, son los abe- 
jorros notablemente abundantes en "'fisto 7»í"énd™ vpl°d™ 
cierto año, no se verá aparecer su bajo, 
numerosa descendencia hasta tres 

años después, y luego ocurrirán cada tres años generaciones 
notables por su cantidad: son los afws de abejorros. Emilio 
Blanchard suponía que los abejorros no aparecían en su ori- 
gen más que cada tres años y que, a consecuencia de un as- 
censo o de un descenso de temperatura, se produjo cierto 
trastorno en el desarrollo del insecto, en el sentido de acele- 
ración o de retraso; de aquí la aparición de los melolontas 
en número reducido durante los años intermedios. Esta expli- 
cación no es admisible, porque no se puede aplicar, por 
ejemplo, a la Alemania del Norte, en donde la evolución de 
las larvas dura cuatro años. 

Por otra parte, se han podido establecer pronósticos a 
largo plazo, y se ha reconocido que los años de abundancia 
de abejorros podían ser aquellos cuya cifra dividida por tres 
da por resto dos o cero, según los países. En Francia, los 
años de melolontas son aquellos cuya cifra dividida por tres 




134 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

da por resto dos, como 1898, 1901, 1904, etc. En Suiza, se 
ha formulado una hoja de previsión muy instructiva indi- 
cando las apariciones periódicas propias de las diferentes 
regiones: en el cantón de Berna y en la mayor parte de 
Suiza, únicamente son abundantes los abejorros durante los 
años cuya cifra dividida por tres da por resto uno, como 
1897, 1900, 1903, etc.; en los cantones de Basilea, de So- 
leure y de Vaud, la periodicidad es diferente, y las aparicio- 
nes de los melolontas corresponde a los años cuya cifra es 
divisible por tres, como 1899, 1902, 1905, etc.; otras partes 
de Suiza tienen el mismo régimen de Francia; estos tres re- 
gímenes diferentes se designan respectivamente con los nom- 
bres de: bernés, bales y uranio. 

Los abejorros causan grandísimos perjuicios a las plantas 
más diversas. En estado adulto, únicamente atacan a los 
árboles: devoran las hojas y pueden despojar enteramente 
los árboles de su follaje; si los ataques se remuevan varios 
años consecutivos, los árboles más frondosos y más vigorosos 
acaban infaliblemente por sucumbir. — Se encarnizan con 
todos los árboles y arbustos de los bosques, de los matorrales 
y de los setos. Pero buscan preferentemente los bosques en 
que dominan las encinas y sobre todo los que están próximos 
a terrenos ligeros favorables a la puesta. Los árboles de 
adorno, los sicómoros y principalmente los castaños de In- 
dias, están también muy expuestos a ser despojados por los 
melolontas de sus yemas tiernas primaverales. — Las larvas 
roen indistintamente las raíces de todas las plantas cultiva- 
das. Los árboles, que ya han sufrido tanto de los adultos, 
han de sufrir todavía más de los ataques de los gusanos 
blancos; las tiernas semillas y las plantaciones de especies 
aromáticas o resinosas son con frecuencia destruidas irreme- 
diablemente y los planteles destrozados de esta suerte son 
incontables; las plantas atacadas tienen un follaje sin brillo, 
sus yemas cuelgan hacia el suelo y sobreviene la muerte. 
Los mismos árboles adultos pueden perecer igual que las 
plantas tiernas. 

Los viñedos son frecuentemente invadidos, y sobre todo 
hay que deplorar enormes destrozos en los semilleros de 



ABEJORRO 135 

injertos francoamericanos; estas tiernas cepas, de pronto 
dejan de crecer y sns hojas amarillean: es que las raíces 
son roídas por los gusanos blancos; la proporción de los 
injertos destruidos puede llegar hasta el •)4 por 100; buen 
número de nuestras principales regiones vitícolas, el Bau- 
jolés y Macón sobre todo, han sido seriamente castigadas 
por estos perjudiciales parásitos. 

A veces los prados quedan completamente devastados, lo 
mismo que los campos de colza, de patatas y de remolachas: 
en cuanto a las remolachas, los gusanos blancos empiezan 
por atacar las raicillas, destruyen la cabellera de las raíces, 
roen luego bastante profundamente el eje, hasta que la pulpa 
llega a perder el jugo, lo abandona luego para atacar otra 
remolacha, y así sucesivamente. Las hojas de estas plantas 
languidecen y amarillean. En los prados naturales, las hier- 
bas quedan cortadas en el cuello y forman en la superficie 
del suelo una capa seca que se desprende con facilidad. 

Finalmente, los huertos constituyen por su terreno bien 
reblandecido el sitio predilecto de los gusanos blancos; los 
horticultores, arboricultores y jardineros consideran el abe- 
jorro como su más terrible enemigo. 

Diferentes agrónomos han evaluado en 250 ó 800 millo- 
nes por término medio las pérdidas anuales causadas a la 
agricultura francesa por los gusanos blancos y los melolontas. 
En 1866, tan sólo en el departamento del Sena Inferior, los 
perjuicios se estimaron en 25 millones. En 1890, los propieta- 
rios de criaderos de las cercanías de Orleáns sufrieron una 
pérdida de más de 2 millones. 

Enemigos. — Antes de abordar el estudio de los medios 
de destrucción, conviene señalar los enemigos naturales del 
abejorro, preciosos aliados del hombre en su lucha contra el 
temible insecto. En estado aéreo, el melolonta es presa de 
grandísimo número de pájaros, sobre todo de los gorriones, 
cuervos, urracas, estornino, chotacabras, urraca reborda, 
buho, cernícalo; ciertos batracios y reptiles, como las ranas 
y las culebras, hacen de ellos su alimento, lo mismo que va- 
rios mamíferos, entre los cuales debemos citar los erizos, el 
tejón, el veso, la marta y hasta la zorra. De todos estos 



Ia6 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

auimales, iüdudablemente los pájaros son nuestros auxiliares 
más útiles.— En estado larvario, el abejorro es destruido por 
el topo, el cual puede llegar a consumir cantidades enormes 
de gusanos blancos; por el musgaño, el ratón campestre, los 
cuervos, las cornejas, las urracas, los estorninos, el aguza- 
nieve, la alondra, el gorrión, el mochuelo, etc., que tampoco 
dejan de atrapar las larvas cuando están próximas a la su- 
perficie del suelo; entre los insectos, los escarabajos (esca- 
rabajo dorado, calosoma sicofante) son también destructores 
de los gusanos blancos. 



Medios de desti acción 

El número de los abejorros es tan considerable que los 
precitados auxiliares son notoriamente insuficientes para 
disminuirlo de una manera notable. El agricultor ha de 
intervenir con toda energía. 

Recogida. — Evidentemente el medio más sencillo y más 
fácil es recoger los abejorros en estado adulto, cuando es 
perfectamente visible. Los abejorros quedan durante el día 
inmóviles sobre las ramas de los árboles, y basta para que 
caigan al suelo con sacudir el árbol o golpear las ramas con 
una vara. Este medio de destrucción de los melolontas, para 
ser eficaz, debe practicarse simultáneamente por todos los 
agricultores de una región, pues las tentativas aisladas que- 
dan sin resultado y se ha de aplicar desde los primeros días 
de la aparición de los melolontas, a fin de no dejarles 
tiempo de efectuar la puesta. 

Esta recogida de abejorros ha de hacerse durante los días 
buenos de mayo, con preferencia por la mañana, entre las 
cinco y las nueve, cuando todavía los insectos están entume- 
cidos por el frescor de la noche; se encuentran suspendidos 
sobre las ramas de grandísimo número de árboles, de arbus- 
tos, en vallados, matorrales, en los avellanos y en los troncos 
tiernos de las encinas de dos o tres años. 

Diferentes procedimientos se han aconsejado para hacer 
la recogida: un paraguas invertido puede servir de recipiente; 



DESTRUCCIÓN DEL ABEJORRO 137 

un embudo de hojalata provisto de un saco y sujeto al ex- 
tremo de una percha, permite recoger los insectos situados 
en la parte alta del follaje. Pero la manera de operar más 
racional consiste en servirse de grandes telas, según es sis- 
tema adoptado por el Sindicato de Hannetonnage de Gorrón 
(Mayenna). Brocchi, encargado en 1889 de una misión oficial 
para observar los medios de destrucción puestos en obra en 
Gorrón, ha dado en su informe la descripción siguiente: 

El personal encargado de proceder a la recogida está dividida en 
equipos de cuatro individuos (hombres, mujeres o niños). 

Cada uno de estos equipos está provisto de los instrumentos si- 
guientes: 

1.° Un toldo de tela de embalaje, que tiene 3 metros de longitud 
por 2 de ancho. En el extremo de este toldo se fijan dos varillas 
flexibles de madera, y unos cordeles están atados a estas varillas para 
sostener el aparato (el precio de cada toldo es de 2' 10 francos); 

2.'^ Un largo bastón provisto de un gancho de hierro (precio del 
gancho O' 10 francos); 

3.^ Un saco de tela fuerte. 

Armado así el equipo, dos de los operadores cuelgan, debajo del 
ramaje, el toldo antes descrito. Merced a la flexibilidad de las varillas 
terminales, el toldo toma fácilmente la forma cóncava como la de una 
hamaca. Hecho esto, se sacuden las ramas con la mano o por medio 
del bastón provisto del gancho de hierro. Los abejorros caen sobre la 
tela y se acumulan en el centro. Durante las primeras horas del día 
(de cuatro a siete), se puede sin inconveniente dejar acumulados eu 
el toldo una cantidad bastante grande de insectos, que todavía aton- 
tados, quedan casi inmóviles. Pero más tarde, calentados por el sol. 
recobran todo su vigor y no tardan en emprender el vuelo. Hay que 
apresurarse, pues, en encerrarlos dentro del saco que lleva el cuarto 
operador. 

Los abejorros capturados han de destruirse con mucho 
cuidado, pues que resisten el anegamiento (durante cinco 
días) y a la asfixia. Conviene, por lo tanto, sumergirlos en 
masa en agua hirviendo o quemarlos; podemos servirnos de 
íi^randes calderas lejiadoras llenas de agua hirviendo, eu las 
cuales se sumergen durante algunos minutos los sacos llenos 
de insectos, o bien montones de sarmientos rociados con pe- 
tróleo. Se ha propuesto también meter los melolontas en 
toneles que contienen sulfuro de carbono o naftalina, tostarlos 
en un horno de panadero, aplastarlos, sumergirlos en un 

Gvt^sxsx.— Entomología. 10 



138 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

baño de ácido sulfúrico, etc.; pero el medio más recomenda- 
ble es ciertamente el empleado en Gorrón: 

1.*^ Se hacen en el suelo unos fosos que tienen por término medio 
3 metros de longitud, 1'50 metros de anchura y ToO metros de pro- 
fundidad; 

2.*^ Al lado de los fosos están dispuestos unos toneles coladores 
u otros recipientes que contienen lechada de cal. 

Los abejorros se echan directamente del saco a los recipientes. Es 
necesario invertir completamente el saco, pues muchos insectos se 
agarran fuertemente a sus paredes, que a veces llegan a desgarrar. 
También es absolutamente necesario que haya un obrero con una pala 
al lado de los toneles, encargado de agitar constantemente la mezcla 
de melolontas y de lechada de cal, y oponerse así a la salida de estos 
insectos. 

Cuando el recipiente ha recibido una suñciente cantidad de insec- 
tos, y en los casos en que debe suspenderse el trabajo durante algún 
tiempo, se echa en la superficie de la mezcla una cierta cantidad de 
cal, que formando costra, se opone a la salida de los abejorros. 

Una vez lleno el tonel, se vierte su contenido en el foso, y cuando 
éste está lleno, a su vez se recubren los insectos con una capa de cal 
y otra de tierra que tiene 20 centímetros de espesor. Se forma así un 
compuesto, que constituye un abono cuyo valor no es despreciable 
(Brocchi). 

Los abejorros tienen, en efecto, un gran valor como 
abono. Cien gramos de estos insectos en estado fresco con- 
tienen por término medio: 3' 20 a 3' 70 gramos de nitrógeno, 
0'60 a 0'70 gramos ácido fosfórico y O' 50 a 0'80 gramos de 
potasa. Esta tasa es igual a la del mejor estiércol en lo que 
concierne al ácido fosfórico y la potasa, y es ocho veces su- 
perior para el nitrógeno; en cuanto a materia nitrogenada, 
100 kilogramos de melolontas equivalen, pues, a 800 kilo- 
gramos de estiércol y representan un valor de 8 francos. La 
operación de la recogida presenta así la doble ventaja de 
destruir un enemigo temible y de proporcionar un excelente 
abono. 

Debiendo la caza de los abejorros practicarse por super- 
ñcies extensas, tan sólo puede ser organizada fructuosamente 
por los sindicatos agrícolas. El tipo de estos sindicatos de 
Jiannetonnage es el fundado en 1887 en Gorrón por Le 
Moult, su organización es muy sencilla: una pequeña subs- 



DESTRUCCIÓN DEL ABEJORRO 139 

cripcióii de los asociados y uua subvención del municipio 
permiten señalar primas para los destructores, y en todas 
partes en donde al frente de estos sindicatos ha habido un 
hombre enérgico, se ha logrado reducir considerablemente el 
número de los insectos. Así, en 1887, el Sindicato de Gorrón 
ha destruido 90 millones de melolontas; en 1880, el de Ber- 
nay (Eure), ha destruido 148,580 kilogramos de insectos; el 
de Brie-Comte-Robert (Sena y Marne), 100,081 kilogramos. 
Entre los demás sindicatos que han prestado reales servicios 
a su región, citaremos: los de Meaux (Sena y Marne); de 
Céaucé y de Passais-la-Conception (Orne), de Braisne, 
Craonne, Crécy, Marle y Laon (Aisne), de Saint-Denis y La 
Haye-Pesnel (Mancha), de Beville-le-Comte (Eura y Loira) y 
de Vitry-sur-Seine (Sena). 

Las primas pagadas por los sindicatos varían de O' 10 a 
O'oO francos por kilogramo de melolontas; a medida que 
éstos van siendo más raros, las primas deben ser aumentadas 
para estimular el celo de los cazadores, y es entonces que 
éstos pueden conseguir O' 50 francos por kilogramo. En el 
Aisne, para destruir, en 1889, 40 millones de insectos (se 
necesitan 1,200 por kilogramo), se emplearon 10,000 francos, 
lo que resulta insignificante en atención a los desastres que 
habrían causado, y que se pueden evaluar sin exagera- 
ción en 100,000 francos, abstracción hecha de los perjuicios 
de gusanos blancos de esta generación. 

El Sindicato de Meaux merece mención especial. Después 
de 1889, ha hecho proceder, cada tres años, en todos los 
pueblos de la comarca, a la recogida de abejorros mediante 
mía prima de O' 10 francos por kilogramo. La recogida, que 
era de 143,156 kilogramos en 1889, a consecuencia de esta 
caza rigurosa, ha descendido a 7,774 kilogramos en 1907; 
en conjunto, se han destruido 470,685 kilogramos de abe- 
jorros, masa que representa la carga de un tren de mercancías 
de cuarenta y siete vagones de 10 toneladas; representando 
1 kilogramo el peso de 1,200 melolontas, cerca de 500 millo- 
nes de melolontas es lo que han sido destruidos en diez y 
ocho años, con un gasto total de i:o3,580 francos (0'05 fran- 
cos por hectárea y por año). Gracias a la perseverancia del 



140 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

Sindicato de Meaux, los perjuicios causados por el gusano 
blanco — apreciados en 1889 en 12 millones de francos para 
todo el departamento del Sena y Mame — quedan actual- 
mente casi suprimidos. 

Las diputaciones y los municipios han de estimular una 
obra tan útil y votar las subvenciones o las primas necesarias 
para su éxito. Los sindicatos de recogida tienen un precioso 
auxiliar en los maestros, los cuales pueden hacer mucho 
llevando sus alumnos a la caza de los insectos, y contribuir 
de esta suerte a realizar una obra benéfica, dando al propio 
tiempo una excelente lección de cosas. 

En Suiza, la recogida es obligatoria en algunos cantones. 
En Francia, la ley de 1888 da a los prefectos el derecho de 
declarar obligatoria la recogida. 

Trampas luminosas. — Existe otro medio de destruir los 
abejorros, que puede dar buenos resultados, y es el de las 
trampas luminosas. Volando los abejorros sobre todo de 
noche, está perfectamente indicado probar de destruirlos 
desde el principio de su aparición, encendiendo hogueras a 
la caída de la noche cerca de los árboles en donde se posan. 
Los insectos acuden en gran cantidad a quemarse las alas. 
Se puede perfeccionar este procedimiento utilizando las lám- 
paras-trampas de acetileno que sirven contra las mariposas 
nocturnas (véase Destrucción de los insectos nocivos) y que 
emiten una luz muy intensa: se protege la luz con un fanal 
y se le instala a unos 2 metros sobre una carretilla; debajo 
se suspende un ancho embudo para recibir los melolontas, 
que vendrán a chocar contra los cristales del fanal y caerán 
aturdidos por el choque; al embudo está sujeto un saco en 
donde se juntarán los insectos asi recogidos. Se pasea el 
carretón por los senderos y se le detiene cada 5 ó 6 metros, 
preferentemente en los cruces de los caminos durante un 
cuarto de hora. 

Destrucción de las puestas. — Se puede procurar alejar 
las hembras de los cultivos en el momento de la puesta; con 
este objeto se ha aconsejado esparcir naftalina por el suelo a 
razón de 400 ó 500 kilogramos por hectárea, lo cual repre- 
senta un gasto de 70 ó 80 francos. Para pequeños cultivos, 



DESTRUCCIÓX DEL ABEJORRO Ul 

por ejemplo, los jardines y sementeras, este procedimiento 
no resnlta muy caro y puede ser aplicado. 

Se ha notado desde hace largo tiempo que los abejorros 
hembras buscaban para efectuar las puestas, las tierras secas, 
ligeras y profundas, los suelos recién removidos, expuestos 
al sol, bien blandos y sobre todo perfectamente abonados. 
Los terrenos de naturaleza arcillosa son preservados por su 
misma dureza. Esto se explica por la facilidad que los melo- 
lontas tienen de depositar sus huevos en los terrenos blandos 
y también porque las larvas pueden nacer en ellos, moverse 
más fácilmente y alimentarse durante los primeros tiempos 
de su existencia con los detritus vegetales que encuentran. 
En los años secos que endurecen fuertemente las tierras plás- 
ticas, según dice de La Blanchére, no es raro ver en la época 
de la puesta, a fínes de mayo, morir los melolontas hembras 
extenuadas de fatiga sobre el suelo, que en vano han inten- 
tado perforar. Asi se comprende porque durante un mismo 
. año existan sitios devastados al lado de otros respetados por 
los abejorros; las cercanías de los bosques de Ferriéres y 
de Sceaux, por ejemplo, tienen frecuentemente que sufrir de 
estos insectos, en tanto que Meudou y Montmorency casi no 
sufren nada. Cuando mejor cultivado es un terreno, como 
un huerto o una sementera, tanto más expuesto está a ser 
invadido por los gusanos blancos, que circulan por ellos sin 
dificultad. No hay que fundarse en esta observación para 
desaconsejar el excesivo cuidado de las tierras, pero se ha 
utilizado para la destrucción de las puestas; de La Blanchére 
fué el primero en aconsejar, a fin de reforzar los medios ordi- 
narios de destrucción, poner una trampa al insecto perfecto, 
es decir, reservar alrededor de los sitios preferidos por los 
melolontas una faja de terreno de algunos metros de ancho, 
perfectamente elaborada y bien abonada, en donde las hem- 
bras irán preferentemente a efectuar la puesta; hacia fines 
de junio, basta con extraer con una pala una capa de tierra de 
una decena de centímetros de espesor para destruir todos los 
huevos. Para un campo muy extenso, se reserva en uno de 
los bordes una faja, en la cual se aplastan los terrones con 
el rastrillo; después de la puesta de los melolontas, se da 



142 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

una vuelta coii el arado, enterrando los huevos a una pro- 
fundidad de oO centímetros y determinando asi su muerte 
por falta de calor y de luz. Este procedimiento ha dado bue- 
nos resultados en Aleurte y Mosela. En todo caso, las labores 
superíiciales, como el rastrillado, llevan los huevos a la su- 
perfície y han de ser por consiguiente repetidos cuando las 
puestas han sido numerosas. 

Destrucción de las larvas. —El número de los abejorros 
es tan considerable que, a pesar de la recogida, cuyos gastos 
son por otra parte relativamente elevados, y las causas múl- 
tiples que contribuyen a su destrucción, estos coleópteros 
subsisten todavía. Por esto nos vemos hasta obligados a 
procurar la destrucción de las larvas bajo tierra, operación 
mucho más difícil y costosa que la recogida; es preciso reco- 
nocer que el remedio soberano solicitado por los agricultores 
para librarse del gusano blanco todavía se ha de encontrar. 

Las labores, ablandando el suelo, prepara la vía a este 
temible animal, que ataca todas las raíces sin excepción, sea 
cual fuere la naturaleza de la planta a que pertenezca, y 
contra la cual es por consiguiente inútil aconsejar la alter- 
nancia de los cultivos. No obstante, ciertos procedimientos 
no dejan de tener acción. 

La bencina introducida en el suelo por medio de un al- 
mocafre inyectador ha dado excelentes resultados; no tiene 
ninguna intiuencia nociva sobre las plantas; a razón de 3 gra- 
mos por metro cuadrado, el tratamiento sale todo lo más 
a 40 francos por hectárea. 

La sulfuración da buenos resultados en las sementeras: 
se emplea el sulfocarbonato de potasio y sobre todo el sulfuro 
de carbono puro, que resulta mejor que el sulfuro de carbono 
vaselinado; inyectándolo en el suelo durante la vegetación, 
por medio de un almocafre a razón de 20 ó 40 gramos por 
metro cuadrado; se distribuyen pequeñas dosis de líquido 
entre varios agujeros de inyección (3 ó 4 por metro cuadrado) 
colocados por lo menos a 30 centímetros de los tallos. Es 
indispensable darse cuenta de la profundidad a que se en- 
cuentran los gusanos blancos en el momento de la operación, 
pues el sulfuro de carbono ha de introducirse algo por debajo 



DESTRUCCIÓN DEL ABEJORRO 143 

(le la zona que ocupan; por término medio se inyecta a 30 cen- 
tímetros, excepto en mitad del verano, en que los gusanos 
blancos están más cerca de la superficie. Operando antes del 
principio de la vegetación durante el mes de marzo, se puede 
doblar la dosis de sulfuro y aplicar hasta 400 kilogramos 
por hectárea, con tal que se trate de arbustos algo crecidos. 
Pero es todavía preferible tratar el suelo de las sementeras 
antes de la plantación; se pueden entonces emplear dosis 
más considerables de sulfuro, de 500 a 600 kilogramos por 
hectárea, y desembarazarse así completamente de los gusanos 
blancos. — El procedimiento con el sulfuro de carbono, prac- 
ticado con éxito en las viñas y en las sementeras, apenas 
puede aconsejarse para los prados y las grandes extensiones 
cultivadas, en donde sería excesivamente dispendioso y hasta 
tal vez nocivo para la vegetación; sí la primera considera- 
ción no bastase para impedir su empleo, sería prudente efec- 
tuar algunos ensayos previos sobre pequeñas parcelas de 
tierra. 

Otro piocedimiento menos científico, pero más práctico, 
que se usa en las sementeras de los alrededores de París, 
consiste en sembrar a voleo, entre las filas de arbustos, hor- 
talizas, sobre todo lechugas, cuyas raíces, inmediatamente 
de brotar, son atacadas por los gusanos blancos, con prefe- 
rencia a todas las demás. Se arrancan entonces por la tarde 
todas las plantas que se mustian y se recogen los gusanos 
blancos adheridos a las raíces. 

Se ha recomendado alejar los gusanos blancos y las hem- 
bras adultas en el momento de la puesta, esparciendo por la 
tierra o incorporándole diferentes mezclas y substancias». 
En 1853, Marcean preconizó la naftalina pura; basta con 
regar el suelo con agua cargada de esta substancia o bien 
mezclar superficialmente 10 ó 15 kilogramos de naftalina por 
área. El superfosfato constituye no tan sólo un abono, sino 
también un insecticida contra los gusanos blancos, merced a 
la acidez que le comunica el tratamiento por el ácido sulfú- 
rico; los cultivadores tienen gran interés en emplear abun- 
dantemente este producto químico en los cultivos de trigo, 
dando también buenos resultados en los prados. La letrina 



144 INSECTOS NOCIVOS A TODOS LOS CULTIVOS 

a tuerta dosis y las aguas amoniacales de purificación del 
gas del alumbrado están también indicadas. 

En el momento de las labores, en otoño (siempre antes 
del 15 de octubre) y en la primavera, es conveniente que 
detrás del arado vayan mujeres y niños encargados de reco- 
ger las larvas puestas al descubierto; Reiset indica que, en 
Mans, en 1 hectárea y 40 centiáreas se recogieron 344 kilo- 
gramos mediante quince jornales de mujeres. Podemos tam- 
bién servirnos de gallinas y hasta de cerdos que devoran los 
gusanos blancos cuando aparecen en la superficie del suelo; 
se han recomendado los gallineros ambulantes, pero debemos 
hacer notar que las gallinas alimentadas con gusanos blancos 
tienen la carne y los huevos de un gusto desagradable. 

No hay que descuidarse de rastrojar y luego rastrillar 
varias veces, operando en tiempo seco y algo caliente, sobre 
todo en los años de abejorros; de este modo se llevan las 
jóvenes larvas a la superficie del suelo, en donde la acción 
del aire y de los rayos solares determina rápidamente su 
muerte. 

La destrucción del gusano blanco por medio de un hongo 
parásito, el Botr^tis tenella, resulta, desde el punto de vista 
teórico, no haber dado desgraciadamente en la práctica todos 
los resultados que se esperaban, a causa de la dificultad de 
propagar este hongo. Este parásito fué descubierto por Le 
Moult, presidente del Sindicato de Hannetonnage de Gorrón 
(Mayenaj; encontró en un prado de Céaucé (Orne), gusanos 
blancos momificados y enteramente recubiertos por un enmo- 
hecimiento blanco, que se esparcía al propio tiempo por el 
suelo, y que era el micelio de un hongo análogo al de la 
muscardina del gusano de seda. Los ensayos de cultivo arti- 
ficial de este hongo dieron a los señores Prilleux y Delacroix 
muy buenos resultados, y se procuró esparcir por el suelo 
los esporos del Botrytis tenella, a fin de contaminar todos 
los gusanos blancos. Pero precisan condiciones especialmente 
favorables para que este moho se desarrolle hasta el punto 
de determinar la destrucción completa de las larvas de los 
melolontas, y se ha debido renunciar al intento de hacer que 
entre en la práctica agrícola este nuevo modo de destrucción. 



DESTRUCCIÓN DEL ABEJORRO 145 

No existe, pues, actualmeute ningún medio seguro e in- 
falible de desembarazarnos de los ataques de los gusanos 
•blancos, y si los procedimientos que acabamos de enumerar 
permiten atenuar hasta cierto punto los estragos de estas 
larvas, no debemos olvidar que la manera más segura de 
evitarlos es el dirigirnos contra insectos perfectos, los abe- 
jorros, y que su recogida racionalmente practicada es lo 
único que permite llegar a un éxito completo. 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 



TISANÓPTEROS 




El tj'ips de los cereales ( Tlirips cerealium) (üg. yO) es 
iiu pequeño insecto de cuerpo cilindrico, de 
1 a 2 milímetros de longitud; sus piezas 
bacales están dispuestas para la succión; 
sus alas, muy estrechas, llevan unas pesta- 
ñas finas y largas que forman un ñeco a 
cada lado; las patas, cortas y bastante fuer- 
tes, terminan en ventosas. El macho difiere 
(le la hembra por la falta de alas. La larva 
es amarillenta y áptera. Estos pequeños in- 
sectos invaden las espigas del trigo y del 
centeno en el momento de la formación; 
pinchan los granos, los chupan y determi- 
nan su atrofia. Hay que aconsejar las siem- 
bras precoces, de manera que las espigas 
ya estén formadas en el momento de la 
aparición de los trips y que puedan resistir 
sus ataques. Quemar el rastrojo después de la cosecha. 

El trips adornado (Thrips decora) causa los mismos per- 
juicios. 

COLEÓPTEROS 

El gorgojo del trigo (Calandra g vanaría o Sitophyliis 
granarius) (ftg. 97) tiene de 3 a 4 milímetros de longitud; su 
forma es alargada, su cabeza se prolonga con un rostro muy 
largo que lleva dos antenas acodadas; el color es negruzco. 

En la primavera, durante el mes de abril, es cuando los 
gorgojos hacen su aparición; invaden los graneros y atacan 
los montones de trigo. Después de fecundada, cada hembra 



Fig. 96.— Trips de, 
los cereales. 






GORGOJO DEL TRIGO 147 

hace con el rostro un agujero poco prolongado en el surco 
de un grano de trigo, y deposita allí un huevo; pone de este 
modo numerosos huevos en otros tantos granos de trigo. 
Bien pronto sale una larva del huevo; es blanca con la cabeza 
parda, está privada de patas y tiene unos 3 milímetros de 
longitud; devora toda el interior del grano, no respetando 
más que la cubierta exterior. Cuarenta días después de su 
eclosión, esta larva se ha transformado en insecto perfecto: 
sale entonces del grano y se renue- 
va el ciclo. Hay, pues, aproxima- 
damente cinco generaciones de gor- 
gojos desde principios de mayo has- 
ta fines de otoño, y se ha calculado 
que una sola hembra puede dar ori- 
gen a 00,000 insectos en una tem- p¡., ¡,7 _noviíoj(t del trigo. 
porada. Podemos tener una idea de 
los perjuicios que pueden resultar 

en los almacenes de esta multiplicación de los parásitos. — 
Durante el invierno, los gorgojos se refugian en las hendi- 
duras de las maderas. 

Germain ha indicado graves trastornos por parte del 
aparato respiratorio en los caballos que consumían cebada 
pulverulenta por la destrucción causada por el gorgojo. 

Medios de destrucción. — Se han indicado un número 
bastante grande de remedios, pero muchos son a la vez poco 
prácticos y sin gran eficacia. Indicaremos los principales: 

1.^ Por de pronto hay que aconsejar la más escrupulosa 
limpieza. La remoción frecuente con la pala molesta consi- 
derablemente a los insectos, pero los resultados obtenidos 
son insuficientes. Es útil dejar en un rincón un montón de 
trigo sin remover: los gorgojos se refugian allí, y se les des- 
truye inundando el montón con agua hirviendo. 

2.'^ Se impone la limpieza y la desinfección de los gra- 
neros invadidos; una vez al año, se encalan las paredes 
(10 kilogramos de cal viva por 100 litros de agua y 5 de 
petróleo); se alquitranan las vigas y se quema azufre, des- 
pués de haber tapado bien todas las aberturas: para 100 me- 
tros cúbicos de aire, se queman 3 kilogramos de azufre. 



148 INSECTOS NOCIVOS A LOS CKREALES 

mezclados con 200 gramos de salitre a fiu de facilitar la 
combustión, y se dejan actuar los vapores de ácido sulfuroso 
durante cuarenta y ocho horas. Los vapores emitidos por el 
sulfuro de carbono son también muy activos. 

3.° Los insecticidas pueden aplicarse sobre el trigo ata- 
cado. El mejor es el sulfuro de carbono; está especialmente 
indicado para el tratamiento de cantidades de grano que no 
excedan de 10 hectolitros. Se puede poner el grano atacado 
en un recipiente, como un tonel desfondado por un extremo; 
después de llenarlo en sus nueve décimas partes, se echa el 
sulfuro de carbono en cantidad de 20 gramos por hectolitro, 
se tapa el tonel colocando de nuevo el fondo, se le hace rodar 
por el suelo varias veces y se deja durante veinticuatro o 
cuarenta y ocho horas; al cabo de este tiempo, se abre y se 
orea el grano pasándolos por un harnero. Podemos poner 
también el sulfuro de carbono en un plato para el cual se ha 
dejado un espacio adecuado en el tonel y contentarnos con 
cerrar éste por medio de su tapa poniéndole pesos encima. 
Esta pequeña operación se ha de hacer al aire libre o en un 
cobertizo bien aireado, y lejos de toda llama, pues el sulfuro 
de carbono emite, a la temperatura ordinaria, vapores tóxi- 
cos y muy inflamables. Cuando se han de tratar grandes can- 
tidades de granos, se le extiende por el suelo del granero 
formando una capa de 50 ó 60 centímetros de altura; se 
hunden hasta cerca del cuello y a distancias de 1^5 a 2 me- 
tros unos de otros varios frascos de boca ancha y de 250 cen- 
tímetros cúbicos de cabida llenos de sulfuro de carbono, se 
destapan los frascos, e inmediatamente se cubre el conjunto 
con toldos, cerrando puertas y ventanas; se dejan asi varios 
días, pasados los cuales se ventila perfectamente. El ácido 
cianhídrico ha sido también aconsejado; pero es un veneno 
extraordinariamente peligroso, de un manejo muy delicado 
y que no podemos aconsejar. 

4.*^ El calor es muy eficaz; Schribaux ha demostrado 
con experimentos probatorios que se podía sostener el trigo 
a la temperatura de 60° durarTte una hora, sin alterar la fa- 
cultad germinativa de los granos, con la condición de que 
éstos estén completamente secos; ahora bien, basta con ex- 



GORGOJO DEL TRIGO 149 

poner los gorgojos a im calor de 50° durante diez minutos 
para acarrear su muerte. Pueden utilizarse unas estufas 
rotativas especiales; pero este procedimiento no deja de ser 
costoso, y tiene además el inconveniente de desecar y dis- 
minuir el volumen del grano (véase Destrucción de los 
insectos nocivos^ pág. 482). 

5.° Las aventadoras de (jran velocidad, que proyectan 
los granos de trigo contra una plancha metálica y aplastan los 
que contienen larvas, pueden ser utilizadas con éxito; pero 
no se obtiene con ellas la destrucción de los huevos y de las 
larvas jóvenes. 

6.° La conservación de los granos en silos es el mejor 
preservativo, que, sobre todo en los países cálidos, está com- 
pletamente indicado; se meten los granos a una profundidad 
de O' 50 a 1 metro, de manera que el calor no pase de 12°; 
como medida de precaución se añaden 15 gramos de sulfuro 
de carbono por hectolitro. Las cubas de cemento armado o de 
mamposteria son también muy útiles. 

El gorgojo del arroz (Calandra orijzce), de la misma 
talla que el anterior, pero con cuatro manchas rojizas sobre 
los élitros, ataca el arroz, las pastas para sopa y los granos 
de diferentes cereales. 

El aguijón o saperda frágil (Calamobins marginellus o 
Agapanthia marginella) es un pequeño coleóptero longi- 
corne de 5 milímetros a 1 centímetro de talla; su color es 
gris ceniciento; sus antenas tiene una vez y media la longi- 
tud del cuerpo. 

El insecto aparece en junio, en el momento de la floración 
del trigo: la hembra pone un huevo a un agujerito que hace 
en la base de la espiga, y el huevo cae precisamente al nivel 
del primer nudo que encuentra del tallo. Aparece una larva 
de color amarillo pálido, es el gusano del trigo; roe el in- 
terior del tallo sube y hasta la base de la espiga, la cual, mal 
sostenida, no tarda en desprenderse y en caer; no queda más 
que el tallo del trigo, derecho como un punzón: esto ha 
hecho que se diese el apodo de aguijón al insecto causante 
del destrozo. La larva desciende nuevamente a la parte iufe- 



150 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 



rior del tallo y va a metamorfearse casi a ras del suelo para 
pasar el iuvieriio y la primavera. 

Este insecto ha cometido serios destrozos en el departa- 
mento de la Charenta. 

Es necesario segar el trigo muy corto, a fin de llevarse 
la ninfa del insecto, que se encuentra casi siempre a unos 
6 centímetros de distancia del suelo. Se puede también, des- 
pués de la siega, arrancar el rastrojo y quemarlo para estar 
seguro de destruir todas las ninfas. 

El escarabaj.0 giboso o 
zabro de los cereales (Za- 
hrns gibhiis) (fig. 98) tiene 
1'5 centímetros de longitud; 
es completamente negro y 
presenta un tórax bastante 
abombado, lo cual le ha me- 
recido el epíteto de giboso; 
los élitros presentan ocho es- 
trías punteadas. Es uno de 
los raros escarabajos nocivos 
a la agricultura. 

Ataca los campos de ce- 
reales, durante el mes de junio: por la noche devora los gra- 
nos todavía en estado lechoso. El aparejamiento y la puesta 
tiene lugar en seguida; las larvas aparecen al fin de la esta- 
ción y no son menos nocivas que los insectos perfectos; son 
alargadas, tienen casi 3 centímetros de longitud, de color 
amarillo, con la cabeza y los tres primeros anillos negros, 
tienen fuertes mandíbulas y llevan en la espalda placas trans- 
versales; quedan ocultas durante el día en profundas galerías 
que han practicado en el suelo y que a veces tienen más de 
15 centímetros; salen por la noche para roer el tallo y las 
hojas del trigo tierno; en el Norte y en el Paso de Calais han 
obligado con frecuencia a los cultivadores a repetir la siem- 
bra. No limitan sus destrozos al otoño, sino que se muestran 
también en primavera, atacando siempre el trigo verde. Se 
metamorf osean hacia fines de mayo. 

Destruir el insecto perfecto. Matar de hambre las larvas 




Fig. 98.— Zabro de los cereales, 
adulto y larvas. 



ZAPADOR ÜE LAS MIESES 



151 



dejando eu barbecho el campo atacado y destruyendo todas 
las hierbas por medio del laboreo o con la cal viva en sep- 
tiembre u octnbre. Alternar el cultivo del trigo con el de la 
avena. Proteger los campos no invadidos por medio de zanjas 
de 50 centímetros de profundidad por 35 de ancho, en cuyo 
fundo se echa una capa de 5 a 7 centímetros de grosor de 
cal recientemente apagada. 

Los zapadores o elatéridos son coleópteros de 1 centí- 
metro todo lo más, de cuerpo alargado y aplastado, que 
comprende varias especies noci- 
vas a los cereales y a diferentes 
cultivos; citaremos: 

El zapador de la mies (Ela- 
ter o ayriotes segetis) (fig '.»'.' i, 
de color gris amarillento: 

El zapador obscuro (Elnter 
obscurus), que se encuentra so- 
bre todo en el Mediodía y en el 
Oeste; 

El zapador rayado (Elater 
lineatus); 

El zapador escupidor (Elater 
sputator); 

El zapador velludo (Elater 
niger); 

El zapador sanguíneo (Elater sanguineiis) , etc. 

Se les encuentra en mayor o menor abundancia durante 
todo el año y por todas partes; en los campos, los bosques, 
los parques, los prados y los jardines. Todos estos insectos 
presentan la particularidad de saltar cuando se les pone de 
espaldas; así logran ponerse sobre las patas, siendo así que 
la pequenez de éstas no les permitiría enderezarse. Estos 
saltos los efectúa por medio de un punzón, que es prolonga- 
ción de la parte ventral del coselete, que penetra en una canal 
correspondiente del abdomen; cuando se tiende de espaldas 
el insecto, se le ve ponerse rígido haciendo salir la punta del 
coselete y luego se distiende bruscamente: la espina golpea 
entonces fuertemente la cavidad del abdomen, eu donde está 




Fig. 99.— Zapador de las mieses. 



152 INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 

alojada, dejando oír un ruido seco, y el choque resultante 
lanza al aire el insecto hasta a una altura unas diez veces 
mayor que la de su cuerpo; el zapador repite esta curiosa 
maniobra tantas veces como es necesario para lograr colo- 
carse en situación normal. El pequeño ruido que produce le 
ha hecho dar el nombre de albeitar. 

Tan sólo las larvas son perjudiciales para los cultivos. 
Después del acoplamiento, la hembra del zapador pone unos 
huevos pequeñísimos al pie del tallo de las plantas jóvenes: 
salen de ellos larvas de cuerpo delgado, alargado y cilin- 
drico; su color es amarillento, brillante; su talla máxima es 
de unos 2 centímetros; su piel es escamosa, muy dura, lo 
que les hace difíciles de aplastar entre los dedos; de aquí el 
nombre de gusanos alambres, con que generalmente se les 
conoce; también se les llama gusanos amarillos; su desarrollo 
es muy largo: se asegura que exige cinco años. Estas larvas 
son extraordinariamente voraces y muy perjudiciales; atacan 
las raíces tiernas de casi todas las plantas cultivadas, sobre 
todo las radículas de los granos de cereales en germinación; 
las roen practicando agujeritos al nivel del cuello y deter- 
minan el agotamiento, y luego la muerte de la plántula. Los 
sembrados, sobre todo de primavera (trigos y avenas), sufren 
los ataques de los zapadores y a veces pueden ser completa- 
mente destruidos. Durante el invierno, las larvas se hunden 
bastante profundamente en el suelo y quedan aletargadas 
esperando el despertar de la vegetación. 

Estas larvas son difíciles de destruir. Es más fácil atacar 
los insectos adultos, que se pueden recoger en gran número 
sin trabajo. Contra las larvas se pueden ensayar los procedi- 
mientos indicados para los gusanos blancos: se ha aconsejado 
esparcir por el suelo cal procedente de las fábricas de gas: 
el crud amoníaco se ha mostrado muy eficaz. Se pueden 
efectuar también labores profundas a finales de estío, a fin 
de llevar las larvas a la superficie del suelo y recogerlas; 
las plantas de primavera, por ejemplo, las remolachas, es 
prudente contentarnos con pasar un pesado rodillo por el 
terreno antes y después de la siembra con objeto de inmovi- 



DESTRUCCIÓN DEL ZAPADOR 153 

lizar las larvas durante cierto tiempo y permitir a las plantas 
que crezcan con seguridad. 

Se puede ensayar recoger las larvas con auxilio de cebos; 
han dado buen resultado trozos de patata; se entierran a 
unos 5 centímetros de profundidad a distancias del '50 a 
3 metros, marcando cada sitio de emplazamiento por medio 
de un tronco; se les visita al día siguiente o algunos dias . 
después. 

Targioni-Tozzetti recomienda el sulfuro de carbono solo 
o en emulsión con aceite de pescado y el 4 por 100 de lejía 
de potasa; se vierte en agujeros distantes de 1 metro, a 
razón de 20 ó 30 gramos por metro cuadrado. 

La mostaza blanca es una de las pocas plantas que no se 
ven atacadas por las larvas alambre; se la puede utilizar 
como cultivo alternante en los terrenos invadidos. Final- 
mente, la sulfatación de los sembrados de primavera no debe 
ser descuidada. 

El tenebrión molinero (Teiiehrio molitor) es un coleóp- 
tero pardo obscuro, de 12 a 15 milímetros de longitud, de 
élitros rayados longitudinalmente y cuyo tórax tiene igual 
anchura que el abdomen. Su larva se parece extraordinaria- 
mente a la del zapador; es filiforme, de un amarillo brillante 
y tiene tegumentos lisos y sólidos como esta última; pero en 
el extremo del abdomen lleva dos espinillas erectas, y así 
alcanza una talla más considerable (hasta 3 centímetros). 
Vive en la harina y en el salvado, y habitualmente se la 
conoce con el nombre de gusano de la harina; los perjuicios 
que ocasiona no resultan tanto del alimento que consumen 
como de sus excrementos y de sus despojos, que quitan a la 
harina todo valor nutritivo. Añadiremos que se utilizan para 
alimentar cierto número de pájaros (ruiseñores). 

El criócero de la cebada (Crioceris menalopa) tiene B mi- 
límetros de longitud; su cuerpo es cilindrico; los élitros son 
azules; el tórax rojo, y la cabeza negra. Las larvas se mues- 
tran en el mes de junio; son rojas y forman pequeñas masas 
esféricas sobre las hojas de la cebada y de la avena; no 
ocasionan perjuicios serios. 

El abejorro solsticial o de San Juan (Rhisotrogns solsti- 

GutíiAL'x.—Ejitoniologia. 11 



154 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 




Fig. 10(). 
Aiiisoplia de los cereales. 



cialis) aparece a fines de junio. Es de más pequeña talla que 
el abejorro vulgar; sus élitros son amarillos y llevan pelos; el 
coselete y la cabeza son también de color pardo amarillento 
V cubiertos de vellosidades. Su género de vida es semejante 

al del abejorro ordinario. Las 
larvas son idénticas a los gusa- 
nos blancos, aunque más peque- 
ñas, y su ciclo evolutivo es úni- 
camente de un año; roen también 
las raíces de las plantas, y se les 
destruye del mismo modo. 

El anisoplia de los cereales 
(Anisoplia segetiim) (fig. 100) 
no pasa de 1 centímetro de lon- 
gitud; los élitros son de color 
marrón; el coselete y la cabeza 
son de un verde bronceado y 
recubiertos de pelos amarillos. 
Ataca sobre todo el centeno, 
del cual roe las hojas y los granos tiernos. 

^ El anisoplia ortícola (Anisoplia o Phijllopertha hortí- 
cola) tiene la misma talla y la misma coloración, pero no 
presenta pubescencia. 

Estos dos pequeños abejorros de coselete verde aparecen 
en mayo y junio; atacan los cereales (trigo, avena y centeno) 
y roen los granos. Sus larvas, semejantes a pequeños gusa- 
nos blancos, roen las raices de todas las plantas sin distin- 
ción; pueden mostrarse particularmente perjudiciales en los 
campos de cereales y en los prados. En este último caso, se 
recomienda destruirlos con agua muy salada o con una diso- 
lución acuosa al décimo de amoniaco líquido. 

LEPIDÓPTEROS 

La alucita o sitotroga de los cereales (Sitotroga cereale- 
lla) es un tineido de pequeña talla (5 a 6 milímetros de longi- 
tud), de largas antenas filiformes, de color amarillo agrisado, 
con algunos puntitos obscuros y reflejos plateados en las alas 




ALUCITA DE LOS CEREALES 155 

(ñgura 101). Ataca diferentes cereales, el trigo, el centeno, la 
avena, la cebada y el maíz, y ha empezado a ejercer sus des- 
trozos a partir del siglo XVIII por el SO. de Francia; se le ha 
indicado por primera vez en Saintonge, hacia 1750, y se le 
conocía entonces con el nombre 
de mariposa de Angoumois; se 
extendió luego hasta el Centro 
y el Mediodía, ocasionando de- 
vastaciones considerables ; los 
departamentos del Indre y del 
Cher tuvieron particularmente Fig. loi. 

que sufrir en el transcurso del AiucUa de ios cereales, 

siglo pasado. Pero esta peligrosa 

mariposa disminuyó de importancia a medida que en las 
explotaciones agrícolas se fueron empleando las trilladoras 
mecánicas, las cuales, sometiendo los granos a golpes enér- 
gicos, matan las orugas en ellos encerradas. 

Esto es tanto más ventajoso, cuanto más peligrosa es la 
alucita, puesto que da dos generaciones por temporada. La 
primera generación aparece poco antes de la siega, y enton- 
ces se ven volar las alucitas por los campos y por los gra- 
neros; cada hembra fecundada deposita un pequeño huevo de 
color rojo en el surco de un grano de trigo o en las glumas 
y glumillas de las espigas. Una semana después de la puesta, 
todas las orugas han salido, y cada una penetra en el interior 
del grano sobre el cual se encuentra por un agujero labrado 
en el surco. En este momento se ha hecho la siega, y los 
granos se han llevado al granero, en donde las orugas acaban 
su desarrollo; roen todo el albumen, respetando únicamente 
la corteza, y así alcanzan 6 milímetros de longitud; son 
blandas y blancas. Después de haber vaciado el interior del 
grano, la oruga practica un corte circular en la corteza; 
labra un capullo y se transforma en crisálida; ésta empuja 
la tapadera practicada por la oruga y se metamorfosea en 
una pequeña mariposa, que sale del grano por esta abertura 
y vuela por el granero. Muy pronto tiene lugar el apareja - 
miento, y nuevos huevos, en número de sesenta a ochenta 
como la primera vez, son depositados sobre los granos; las 



156 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 



orugas que saleu devoran la harina del grano y pasan el 
invierno en estado de crisálida; la mariposa no sale hasta 
la primavera siguiente. Vemos, pues, que la primera gene- 
ración puede ocurrir sobre la planta, pero luego puede re- 
producirse muy bien en los graneros, y perpetuarse de esta 
suerte la mariposa sin aparecer por los campos . 

Pueden quedar inutilizadas las siete octavas partes de la 
cosecha. Los granos invadidos parecen indemnes; pero, apre- 
tándolos con los dedos, se aplasta el cuerpo de las orugas, y 
sale de ellos una papilla blanquecina que provoca una irri- 
tación de la piel, pues estos insectos poseen propiedades 
vesicantes: la harina y aun el pan fabricados con trigo ata- 
cado producen a veces mal de garganta, ulceraciones y otros 
diversos accidentes. 

La tina de los granos (Tinea granella) (fig. 102) es tam- 
bién, como lo indica su 
nombre, un tineido; su ta- 
lla es la mitad que la de 
una alucita : 6 milímetros 
de longitud y 16 milíme- 
tros de envergadura; el 
cuerpo es de color agri- 
sado; las alas posteriores 
son agrisadas; las alas 
anteriores son amarillen- 
tas, llevan manchas ne- 
gras y están ensanchadas 
hacia su extremo; las cua- 
tro son franjeadas. 

Esta pequeña mariposa 
aparece al principio de ju- 
lio, y al revés de la alucita, 
cuya primera generación puede depositarse en los campos 
sobre los trigos, la tina ataca siempre los granos puestos 
ya en el granero. La hembra deposita sus huevos en los 
montones de trigo. Pequeñas orugas blanquecinas salen 
durante el agosto y roen los granos; cada una de ellas 
ataca sucesivamente varios granos, aunque de un modo 




Fig. 102. — Tina de los granos. 



TINA DEL TRIGO 157 

incompleto, y junta unos con otros con una ligera teleraña. 
Después estas orugas, llegadas a su completo desarrollo, 
abandonan los montones de trigo y van a ocultarse en las 
rendijas de las paredes y del techo para transformarse en 
crisálidas. Pasan asi el invierno y no se metamorfean en in- 
sectos perfectos hasta la primavera siguiente. No hay, pues, 
más que uncí sola geripración. 

Destrucción de la ahicita ij de la tina. —Lo mismo que 
contra el gorgojo del trigo (pág. 147). Prevenir el mal 
tapando las rendijas de las paredes y conservando los grane- 
ros en una perfecta limpieza. Tratar el trigo atacado por el 
sulfuro de carbono. Recurrir a procedimientos mecánicos: 
aventadoras especiales, llamadas mata-polillas, como las de 
Herpin y de Doyére, rompen los granos atacados; para la 
alucita, las máquinas trilladoras cumplen este objeto. Es hasta 
conveniente, para detener los destrozos de esta mariposa, 
hacer la trilla inmediatamente después de la siega. La re- 
moción con pala, presta también buenos servicios: se lanza 
con fuerza el grano contra una pared a fin de matar las 
orugas, o bien se remueve el trigo para obligar a las orugas 
a abandonar los granos; éstas suben por las paredes y allí se 
las aplasta. Cuando se nota la presencia de la tiila, lo mejor 
es desinfectar el grano y mandarlo al molino. 

La mariposa gris de la harina (EpJiestia Kuehmella) es 
una pirálida, cuyos perjuicios en los molinos son con fre- 
cuencia muy importantes; no ha resultado peligrosa hasta 
1884, en cuya época se supone que habia venido del Asia 
por Rusia. Esta mariposa tiene 1 centímetro de longitud y 
2' 5 de ala a ala; sus alas superiores son de un gris obs- 
curo, con puntitos y manchas negras; sus alas inferiores son 
de un gris claro. Tiene de B a 6 generaciones sucesivas, y se 
le encuentra durante todo el año en las harinerías y en los 
molinos; cada puesta se compone de unos 300 huevos. La 
oruga tiene 1 centímetro de longitud; es de color rosado, 
excepto la cabeza, que es amarilla, y el primero y el último 
anillos que son negros. 

Las orugas hacen galerías en la harina; juntan los mon- 
tones y aglomeran las partículas de harina y hasta los granos 



158 INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 

por medio de filamentos sedosos que tejen en abundancia; 
constituyen de esta suerte una borra espesa; la harina aglu- 
tinada y emporcada con los excrementos queda inutilizable y 
puede determinar graves enfermedades si se emplea para la 
alimentación del ganado; con la borra, las orugas obstruyen 
además los conductos elevadores, invaden los cernedores y 
dificultan su funcionamiento. Se metamorf osean en las ren- 
dijas del suelo y de las paredes. 

Es preciso desinfectar completamente los lugares conta- 
minados; para esto conviene retirar de ellos las harinas y 
escaldar en seguida las paredes, el suelo y las vigas con 
agua hirviendo que contenga un poco de sosa en disolución, 
o con vapor a presión, el embadurnamiento de las paredes con 
una solución alcohólica de nicotina adicionada con carbonato 
de sosa da también buenos resultados. Se puede completar 
esta limpieza con una desinfección por el ácido sulfuroso o 
el sulfuro de carbono, según hemos aconsejado respecto el 
gorgojo. Sin quitar la harina, se pueden destruir las mari- 
posas espolvoreando las maderas y los aparatos en marcha 
con polvo de piretra, a razón de 1 a 3 gramos por metro 
cúbico de espacio; la cantidad de piretra mezclada con la 
harina no pasa nunca de 1 gramo por 100 kilogramos de ha- 
rina; es, pues, muy pequeña y sin peligros para el consumi- 
dor; se atacan mejor las orugas por medio de embadurna- 
mientos de las paredes y de las maderas con una disolución 
alcohólica de nicotina adicionada con carbonato de sosa (pá- 
gina 496). En los molinos se cepillan las telas de los conduc- 
tos atando cepillos especiales entre los cangilones de las 
correas elevadoras. Limpiar la harina por medio de tami- 
zados. 

La Ephestia elntella es una mariposa muy próxima a la 
anterior, pero de talla más pequeña. Ataca diferentes subs- 
tancias alimenticas: pastas, chocolates, bizcochos del ejército 
y de la marina. También puede causar graves daños en los 
almacenes en donde se conservan las tortas de cacahuete para 
alimentación del ganado. Se emplean los mismos medios de 
destrucción que contra la Kiiehniella; también puede inten- 
tarse el capturar gran parte de las mariposas de la primera 



NOCTUELLA DEL TRIGO 159 

generación, disponiendo, desde la primavera, en los almacenes 
invadidos, recipientes que contengan una mezcla liquida en 
fermentación compuesta del 10 por 100 de melaza y del 
90 por 100 de agua; pero el mejor medio de resguardarse de 
sus ataques es conservar las provisiones en latas o en reci- 
pientes perfectamente cerrados. 

La noctuella del trigo (Agrotis tritici) es una mariposa 
de color cenicienta, cuyas alas inferiores son enteramente 
blancas y las superiores agrisadas con manchas bordeadas 
de negro. Su oruga, que se parece a la de una noctuella muy 
próxima, la Agrotis segetiim, es conocida como ésta con el 
nombre de gusano gris, a causa de su color; aparece a prin- 
cipios de julio, en el momento de la floración de los trigos, 
y los devora durante todo el verano; roe el cuello de los 
tallos y ataca los granos, tanto en estado lechoso como 
completamente maduros. Pasa el invierno en el suelo y 
reanuda sus destrozos al principiar el año siguiente hasta el 
mes de mayo, en cuya época, habiendo alcanzado 5 centí- 
metros de longitud, se hunde en la tierra para transformarse 
en insecto perfecto; éste hace la puesta en junio o julio, y la 
eclosión de las orugas tiene lugar poco después. 

La noctuella de la siega (Agrotis segetnm) ataca el trigo 
de un modo semejante, como también a otras plantas, sobre 
todo la remolacha. Por esto la estudiaremos entre los insec- 
tos nocivos a las plantas forrajeras; los medios de destrucción 
podrán también aplicarse al anterior. 

La noctuella del maíz (Noctiia o Leiicania Zce) es una 
mariposa de alas inferiores casi blancas y alas superiores de 
un gris rojizo, manchadas con cinco o seis puntos negros en 
la hembra. La oruga, del tamaño de un gusano gris, y tam- 
bién de color agrisado, vive en el interior de las espádices 
hembras del maíz, en donde produce serios destrozos. 

La sesamia del maíz (Sesaniia monagrio'ides) es una 
noctuella que ha producido graves perjuicios en las planta- 
ciones de maíz de Argelia y de las Laudas. En julio, las oru- 
gas roen la medula de los tallos y alcanzan su completo 
desarrollo a últimos de septiembre , época en que se vuelven 
crisálidas. Pueden haber dos o tres generaciones anuales. 



IGO 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 



La pirala del maíz (Botys o Pyraiisia nuMlalis) fes una 
mariposa de 2^50 a 3 centímetros de envergadura; tiene las 
alas superiores de un pardo rojizo, atravesadas por dos fajas 
más obscuras; las alas inferiores son negruzcas y atravesadas 
por una ancha faja de un color amarillo pálido; todas las 
alas llevan un largo fleco. La hembra deposita sus huevos 
en el panículo de las flores masculinas del maíz; la tierna 
oruga labra una ancha galería en el interior del tallo, roe 
toda la parte medular y debilita el tronco; el desarrollo de 
la mazorca queda por consiguiente diñcultado, y la planta se 
tuerce hacia el suelo. Esta peligrosa oruga es de un blanco 
amarillento y alcanza 2' 50 centímetros; se transforma en la 
parte inferior del tallo en una crisálida de color pardo rojizo; 
la mariposa sale en primavera. Se ha de procurar, pues, 
quemar antes de esta época todos los tallos atacados. Esta 
pirala ataca también el cáñamo y el lúpulo. 

HEMÍPTEROS 



El pulgón del trigo (Aphis granaria)^ el pulgón áptero 
(figura 103), tiene de 2 a 3 milí- 
metros de longitud; es verde, 
con los ojos, la boca y los cuer- 
nos negros. El pulgón alado 
(figura 104), tiene el abdomen 
verde, y la cabeza y el coselete 
leonados. 

En junio, se les encuentra 
en abundancia sobre las espigas 
del trigo; chupan la savia y 
dificultan el crecimiento de los 
granos. 

El pulgón de las raíces (Rhi- 
sohiiis radicum), en lugar de 
vivir como el precedente sobre 
los órganos aéreos de los cerea- 
les, se encuentra tan sólo sobre las raíces, de las cuales 
chupa la savia; no lleva alas. 




Fig. 103. - Aphis gvamria 
áptero (ampliado). 




CECIDOMIAS DEL TRIGO 161 

El pulgón del maíz (Aphis maídis), el pulgón áptero, es 
negro azulado; el alado es grisáceo con cuatro rayas negras 
transversales sobre 
el dorso. Vive en las 
raíces del maíz y de 
otros diversos ce- 
reales. Sobre todo 
abunda en agosto y 
priva a los granos 
de madurar conve- 
nientemente. Hay , , ,. . 

1 '^ Fig. 104. — AjjJtis gvaiiaria alado (ampliado). 

que quemar los ras- 
trojos invadidos. 

Cicadella de la avena (Cicadella sex nota t a); la cicadella 
de seis bandas vive sobre la avena, cuyas hojas chupa, pero 
con rareza causa perjuicios. Es un insecto de 3 milímetros 
de longitud, de color amarillo con manchas pardas. Las 
hojas picadas se secan y amarillean. 



DÍPTEROS 

La cecidomia destructiva o mosca de Hesse (Cecidomyia 
o Maije fióla destructor) (fig. 105), es una pequeñísima 
mosca de 3 milímetros de longitud, de patas larguísimas 
y frágiles, cuya forma recuerda la del mosquito; tiene un 
color gris negruzco con círculos rojos sobre el abdomen; 
las alas llevan una ligera pelusilla agrisada, y, en reposo, 
están horizontalmente extendidas sobre el dorso; las piezas 
bucales no están dispuestas para picar. 

Las cecidomias destructivas empiezan a aparecer en abril; 
las hembras depositan sus huevos por medio de un delgado 
taladro en los zureos longitudinales de las hojas del trigo; 
estos huevos tienen un tinte anaranjado y son en número 
de 80 a 100. Las larvas nacidas descienden a lo largo de la 
hoja, se detienen a veces en el tallo a la altura del nudo 
correspondiente a la hoja, pero más frecuentemente van hasta 
la base misma del tallo; no penetran en el interior de éste, 



IG-J 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALhJS 




Fig. 105. — Cecidomia destructiva 
(Cecidouiyia destrnctot'). 



pues se nutren por succión de la savia; pero merced a esta 
succión persistente, acaban por labrarse un pequeño hoyo en 
el tronco, en el cual queda alojado el insecto. Resulta de ello 
la atrofia del tallo del trigo, que no tarda en secarse y des- 
pués en romperse. En es- 
tas cavidades es en donde 
se transforman en ninfas, 
pequeñas cascaras pardus- 
cas que tienen el aspecto 
de un grano de lino y cuya 
presencia se reconoce pía- 
la hinchazón de la parte 
inferior del tallo (figu- 
ra 106). Generalmente, 
hay tres o cuatro genera- 
ciones anuales, pero puede 
llegar hasta seis; las úl- 
timas son las más peli- 
grosas, pues las larvas de las cecidomias que vuelan en 
septiembre atacan las plantas del trigo recientemente sem- 
brado y las destruyen en su mayor parte. 

La cecidomia destructora ataca también el centeno y la 
cebada. Con frecuencia causa graves perjuicios en los campos 
de cereales; particularmente han sufrido mucho el Bocage 
vendeano, la Charenta, el Gers, el Tarn y el Alto Garona; 
"en Argelia se han valorado los danos anuales en algunas 
decenas de millones. Es muy nociva en América, en donde 
se la designa con el nombre de mosca de Hesse (Hessian 
Fly); en efecto, fué introducida verisímilmente cuando 
la guerra de la Independencia con el forraje de los re- 
gimientos de dragones de Hesse contratados por el gobierno 
inglés. 

Medios de destrucción. —Para evitar las devastaciones 
de esta cecidomia, es bueno efectuar tardíamente la siembra 
del trigo, es decir, después del 20 de octubre, pues en esta 
época la última generación de insectos ya ha dejado de 
volar. Ha de practicarse la alternancia de los cultivos con 
objeto de privar a las larvas del alimento que les conviene; 



CECIDOMIAS DEL TRIIGO 



16P> 



al trigo puede sucederle la avena, que no es atacada, o cual- 
quier otra planta; mas, para ser eficaz, evSta medida ha de 
aplicarse en toda la región. No _^ 

es indiferente la elección de la 
variedad de semilla; las clases 
de paja dura, como el trigo de 
Burdeos, han de ser preferidas. 
El único medio directo que se 
puede aplicar es el arranque y 
la incineración del rastrojo ata- 
cado inmediatamente después de 
la siega; así se destruyen las 
ninfas; deben también quemarse 
los residuos de la trilla o cas- 
cabillo que contienen ninfas, o 
mejor colocarlas en silos con 
hierbas frescas para alimenta- 
ción del ganado. Pero existen 
en estas ninfas numerosos pa- 
rásitos que viven a sus expensas 
y que son suficientes para des- 
truirlas; así las grandes inva- 
siones de cecidomias han quedado 
casi siempre detenidas por estos 
preciosos auxiliares; no es, pues, 

conveniente quemar los rastrojos de una manera desconsi- 
derada. 

La cecidomia de la avena (Majjetiola avence) es muy se- 
mejante a la del trigo, ataca únicamente a la avena; ha 
causado perjuicios en el Poitou hace una veintena de años. 

La cecidomia del trigo (Diplosis tritici) (fig. 107) es 
todavía más pequeña que la cecidomia destructiva, tiene 
apenas 2 milímetros de longitud y es completamente ama- 
rilla. En cuanto a sus perjuicios son de índole muy diferente, 
pues ataca la espiga del trigo y no el tallo. 

Estas cecidomias aparecen en verano, en el momento de 
espigar los trigos, y vuelan por la tarde en gran número; 
las hembras depositan sus huevos entre las glumas de las 




Fig. 106.— Hinchazón del taUo en 
el sitio en donde se han fijado 

., las ninfas de la cecidomia des- 
tructiva. 



1G4 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 




espiguitas, por medio de su taladro. Algimos días después 
salen pequeñas larvas, al principio blanquecinas y luego de 
un amarillo anaranjado, y se ponen inmediatamente a chupar 
la savia de los granos nacientes, cuya atrofia determinan. 
A ñnes de julio su desarrollo ha terminado; tienen entonces 
2 milímetros de longitud, se incurvan, se enderezan y asi 
saltan a tierra para hundirse en el suelo al pie de los tallos; 

se transforman en nin- 
fas para invernar y no 
vuelven a salir hasta 
el mes de junio si- 
guiente, bajo la forma 
de moscas. 

Los perjuicios cau- 
sados son a veces con- 
siderables . Hay que 
aconsejar la siembra 
tardía; los trigos bar- 
bados, que se prestan 
menos fácilmente a la 
puesta, han de ser pre- 
feridos. Deben hacerse 
labores profundas, con objeto de enterrar las larvas lo más 
hondo posible. Se ha recomendado quemar los residuos de 
la trilla del trigo ^ pero es preferible abstenerse de esta 
práctica, por otra parte, poco eficaz, pues se corre el riesgo 
de destruir parásitos, que son los más poderosos enemigos 
de las cecidomias. 

La oscinia devastadora (Oscinia rastator o pusilla), 
es un pequeño moscardón de 1'50 milímetros de longitud 
y de color negro; el tórax es tan ancho como la cabeza y 
algo más largo que el abdomen. Ataca la cebada y la 
avena, y a veces también el trigo; deposita en la primavera 
sus huevos sobre la semilla de la cebada; las pequeñas larvas, 
que son de un amarillo brillante, roen en junio el vértice de 
los tallos, después las hojas centrales y el interior de los 
tallos hasta el primer nudo; se transforman en ninfas entre 
las vainas foliarías, y a principios de julio aparecen los in- 



Fig. 107. — Cecidomia del trigo 
(Dfplos/s tritici). 




CLOROPS 165 

sectos perfectos; esta segunda generacióu ataca los granos 
de avena maduros. Puede haber una tercera generación, que 
hace la puesta en octubre en los sembrados de trigo. — Esta 
mosca raramente es peligrosa; tiene, por otra parte, como 
parásito un himeuóptero, el Sigalphus cauda fus. 

Clorops. — Los clorops son pequeños moscardones pró- 
ximos a las osciuias, caracterizados por sus ojos de color 
verde, cuyas larvas roen el interior de los tallos de los ce- 
reales y a veces han resultado peligrosísimos. 

El clorops de pies articulados (Chlorops tceniopus) (ñgu- 
ra 108) tiene 3 milímetros de largo y es de color amarillo: 
ataca el trigo, la cebada y 
el centeno. Aparece a prin- 
cipios de mayo, y la hembra 
deposita un huevo en la base 
de la espiga; quince días des- 
pués tiene lugar la eclosión; 
la larva roe al principio la 
parte inferior de la espiga, Fig. ios. - ciorops de pies 

luego desciende y hace en el .articulados. 

tallo un túnel de varios cen- 
tímetros de longitud; llegado al nivel del primer nudo, se 
detiene y se transforma en crisálida; los insectos perfectos 
salen veinte días después. Los vastagos atacados se atrofian, 
las espigas quedan verdes y no se despojan completamente 
de su vaina. La segunda generación se apareja en agosto 
o septiembre, y las hembras hacen la puesta sobre el trigo 
y el centeno recientemente sembrado; las larvas atacan los 
tiernos brotes, roen la parte central de los vastagos y pro- 
ducen la hinchazón de los tejidos en su base, en cuyo interior 
se transforman en ninfas para pasar el invierno. 

El clorops lineal (Clil. lineata), tiene 3 milímetros de 
longitud y es de color amarillo con rayas negras sobre el 
tórax y el abdomen. Ataca el trigo de la misma manera que 
el Chlorops tceniopus. 

El clorops de Herpin (Chl. Herpini), bastante semejante 
al anterior, ataca sobre todo la cebada. 

Contra los clorops, se puede recurrir a la alternancia de 



166 



INSECTOS NOCIVOS A LOS CEREALES 



los cultivos y a las siembras tardías; hay que esforzarse tam- 
bién en destruir todos los tallos atacados. Ciertos himenópte- 
ros parásitos contribuyen poderosamente a su destrucción. 

HIMENÓPTEROS 

El cefo del rastrojo o cefo pigmeo (CepJms pygmceus) 
(ftgura 109): este liimenóptero , que pertenece a la familia de 
los urocéridos, tiene cerca de 1 centímetro de longitud; su 
cuerpo, largo y delgado^ es de color negro, con dos fajas 
amarillas sobre el abdomen; las alas son de un azul rojizo. 




Fig. 109. — Cefo del rastrojo (Cephus pygmceus). 
1, Cefo muy aumentado; 2^ Cefo sobre una espiga de centeno aumentado; 
3, Larva de ceio en el interior de un tallo. 

Aparece a fines de mayo; la hembra deposita por medio de 
su taladro un huevo en cada tallo de trigo o de centeno, 
inmediatamente debajo de la espiga. Las larvas roen la base 
de la espiga, se hunden en el interior del tallo, roen las pa- 
redes y se dirigen hacia el suelo perforando los nudos; al 
llegar a la base, en julio, han alcanzado su completo desarro- 
llo; son blancas, con la cabeza parda; están desprovistas de 
patas y tienen 9 milímetros de longitud; se fijan cerca de las 
raíces y pasan el invierno protegidas por un capullo; han 
tenido cuidado previamente ele practicar en el tallo una sec- 
ción circular, con objeto de preparar la salida del insecto 



CEFO DEL RASTROJO 167 

perfecto. Los tallos atacados por las larvas de cefos se secan, 
las espigas se decoloran y no engruesan; se les distingue 
fácilmente de los tallos intactos, cuyas espigas son verdes y 
están inclinadas. 

Después de la siega es preciso arrancar y quemar los 
tallos. Ciertos himenópteros parásitos, en particular el Pa- 
chijmerns calcitrator , destruyen los cefos. 



INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 
E INDUSTRIALES 

COLEÓPTEROS 

Sílfidos. — Los silfos atacan preferentemente las substan- 
cias animales en descomposición; pero algunos de ellos pue- 
den también nutrirse a expensas de las plantas cultivadas y 
particularmente de la remolacha. 

El silfo opaco (SUpha opaca) tiene 1 centímetro de lon- 
gitud por 5 o 6 milímetros de ancho; es completamente de 
un pardo negruzco. El coselete está muy desarrollado y es 
de forma semicircular; tiene el aspecto de un escudo. Los 
élitros tienen los bordes vueltos y están redondeados por 
atrás. Las antenas terminan con una pequeña hinchazón en 
forma de maza.— La larva es mucho más peligrosa que el 
insecto perfecto, tiene 1'50 centímetros de longitud y es de 
color negro; su cuerpo, formado de doce segmentos, se ensan- 
cha por el centro, lo que le asemeja a una gruesa cochinilla. 

Las larvas salen en la primavera; su voracidad es extre- 
mada, lo mismo que su agilidad; atacan las remolachas 
tiernas, a punto de recoger, cuyas hojas roen. En el mes de 
junio se hunden profundamente en la tierra y allí se trans- 
forman; unos diez días después aparecen los insectos per- 
fectos, que son poco nocivos; invernan en el suelo. En la 
primavera, cada hembra deposita en el suelo una treintena 
de huevos; en un año pueden haber varias generaciones. 

El silfo negro (8. atrata) y el silfo obscuro (8. obscura), 
son muy semejantes al anterior, pero de mayor talla, y 
atacan del mismo modo en estado larvario los tiernos brotes 
de remolacha. 

Remedios. — Se ha aconsejado Ivdcev sieinbras precoces: 



ATOMARIA DE LA REMOLACHA 160 

de este modo, las plantas están suficientemente desarro- 
lladas y han adquirido bastante vigoi para ofrecer una 
mayor resistencia al ataque de las larvas, cuando éstas 
aparecen. 

No se ha de descuidar la mayor destrucción posible de los 
insectos perfectos, aunque éstos casi no sean peligrosos, pues 
la muerte de uno de ellos equivale a la de cinco a diez larvas; 
se pueden emplear trompas-cebos, por ejemplo, ollas barni- 
zadas hundidas en el suelo con carne putrefacta. 

Para destruir las larvas se puede utilizar la volatería, 
que se lleva a los campos por medio de gallineros ambulantes. 
Los insecticidas están sobre todo indicados. Las emulsiones 
de aceite de colza o de petróleo han dado buenos resultados. 
Los experimentos hechos en 1896, en el Paso de Calais y en 
el Sena y Marne, por H. Grosjean, inspector general de 
Agricultura, han demostrado la notable eficacia de las papi- 
llas arsenicales; desde la aparición de las primeras larvas 
de silfos se pulveriza una papilla con verde de París, según 
la fórmula de Riley, de manera que se recubran uniforme- 
mente todas las hojas de las remolachas; las larvas mueren 
rápidamente después de comer las hojas envenenadas, al 
paso que las remolachas tiernas no sufren nada con el trata- 
miento. Gaillot ha experimentado con el mismo éxito una 
papilla de sosa (véase Destrucción de los insectos nocivos). 

Las larvas son a veces tan numerosas que agotan rápi- 
damente la alimentación que les ofrece una plantación de 
remolacha e invaden los campos próximos; estas grandes 
invasiones se repiten por largos períodos, aproximadamente 
cada diez años. Entonces es ocasión de preservar los campos 
indemnes por medio de zanjas de paredes verticales o por 
medio de planchas de cinc de 15 centímetros de altura, incli- 
nadas hacia el punto de donde ha de venir el ataque. 

También es bueno vigilar los estercoleros; pues estos 
insectos que buscan las materias orgánicas en descomposi- 
ción, pueden muy bien haber contaminado el estiércol. 

La alomaría lineal (Atomaria linearis) ataca también la 
remolacha. Excede poco de 1 milímetro de longitud; su cuerpo 
es alargado, lineal, de color rojizo o pardusco; las antenas, 

GuÉNAux.—Eiilomologia. 12 



170 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

como ima maza, alcanzan 0'5 milímetros de longitud. Los 
élitros son finamente punteados. 

Todavía se conoce poco el modo de vivir de este pequeño 
coleóptero. El insecto perfecto aparece en el momento de la 
germinación de las semillas de remolacha, ataca la parte 
subterránea de la yema y la destruye. Si la planta ya ha 
brotado del suelo, el insecto practica unos agujeritos casi 
imperceptibles en la proximidad del cuello; con frecuencia la 
tierna remolacha se ennegrece y muere; puede no obstante 
resistir, pero bajo la inñuencia de las picaduras la raíz se 
vuelve angulosa, su tasa en azúcar disminuye y su manipu- 
lación en la fábrica se hace difícil. El insecto adulto ataca 
también las hojas, prosigue sus destrozos desde fines de 
mayo hasta principios de julio. La larva que le sucede vive 
probablemente del mismo modo. 

Remedios. — Es prudente anticipar la siembra y apre- 
surar el crecimiento de las remolachas empleando el nitrato 
de sosa a razón de 150 a 200 kilogramos por hectárea, con 
objeto de pasar más rápidamente el período crítico. Blomeger 
preconiza un abono constituido por 150 quintales de cal o 
por 400 quintales de cal de defecación por hectárea. También 
es bueno sembrar espeso para atenuar la intensidad de los 
destrozos, no dejando ni un momento de aclarar la planta- 
ción más que las plantas menos atacadas. Se ha aconsejado 
sumergir las semillas antes de la siembra en esencia de tre- 
mentina, o mejor aún en aceite de cameliua, a fin de alejar 
los insectos y evitar que las plántulas sean atacadas en el 
mismo momento de la germinación. Kühn ha obtenido buenos 
resultados sumergiendo durante veinte minutos las semillas 
de remolacha en una disolución compuesta de cinco partes de 
sulfato de magnesia, una parte de ácido fénico y 1 hectolitro 
de agua. La alternancia de los cultivos está perfectamente 
indicada; se substituirá la remolacha por el lino, el cáñamo, 
el maíz u otro forraje, no volviendo a la remolacha en el 
mismo eampo hasta tres o cuatro años después.— Finalmente, 
se pueden utilizar los mismos insecticidas indicados contra 
los silfos. 

El meligetes de la colza (Meligethes ceneus) es un pe- 



GORGOJO DEL APIO MONTANO 



171 




queiio coleóptero, todo lo más de 2 milímetros de longitud, 
de forma ovoidal y de color verde bronceado. Ataca las 
flores de las cruciferas, sobre todo las de la colza j del nabo. 
A principios de junio las hembras depositan sus huevos en 
las mismas flores de la colza; las pequeñas larvas, que salen 
al cabo de quince días, tienen 3 4 milímetros, roen las flores 
y las tiernas silicuas y así inutilizan los granos. Descienden 
luego al suelo para transformarse en ninfas dentro de una 
especie de capullo. 

El único medio práctico de destrucción consiste en prac- 
ticar muy tempranamente la recogida de los insectos per- 
fectos. 

El gorgojo de la colza [Gripidius brassicce) ataca las 
silicuas, perfora los granos por 
medio de su rostro, los destruye 
si todavía no han llegado a la 
madurez, y en caso contrario tan 
sólo los altera. 

Recoge el insecto perfecto. 
El apión del trébol (Apion 
apricans) (fig. 110) es un gor- 
gojo de 3 milímetros de longitud, de un negro brillante y un 
rostro tan largo como la mitad del cuerpo. 
Su larva roe las tiernas semillas apenas 
formadas, sin atacar las partes foliáceas; 
tan sólo tiene 2 milímetros de longitud, 
es enteramente blanca e incurvada en 
forma de semicírculo. Se transforma en 
la misma flor, y el insecto perfecto apa- 
rece a flnes de junio o en julio. — Este 
pequeño gorgojo es, pues, tan sólo peli- 
groso para los tréboles cultivados con 
objeto de recoger el grano. Para des- 
truirlo hay que renunciar a cosechar el 
grano y segar el trébol como forraje. 

El gorgojo del apio montano (Otiorhijiichns ligustici) 
(ügura 111) es nocivo a un grandísimo número de plantas: 
leguminosas (trébol y alfalfa), árboles frutales, plantas ortí- 



Fig. 110. — Apiun del trébol. 




Fig. 111. — Gorgojo 
del apión montano 
( Otiorlnjnchus li- 
giistici). 



172 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

colas, etc., que ataca durante la noche. Tiene 1 centímetro 
de talla, y es de color terroso más o menos obscuro; su 
forma es abombada, y los élitros están soldados por la línea 
media: el insecto no es pues apto para el vuelo, y además 
carece de alas inferiores. 

La recogida de los insectos adultos es bastante difícil, 

pues únicamente se puede efectuar por la noche; pero se 

pueden efectuar en los campos atacados, a distancia unos de 

otros, pequeños hoyos de 20 a 30 centímetros de profundidad, 

u otra clase de refugios, en donde los 

insectos se ocultan durante el día. 

Destruir las larvas con el sulfuro de 

carbono. 

El negril o babota negra (Colas- 
pidema ntnim) es un crisomélido muy 
perjudicial a la alfalfa, sobre todo en 
el Mediodía de Francia, en donde oca- 
siona serios destrozos. Tiene de 3 a 
4 milímetros de longitud; su cuerpo es 
Fig. ii2.-Negrii de la ovalado y enteramente negro (fig. 112). 
alfalfa, adulto. g| i^secto perfecto pasa el invierno 

debajo de tierra. Se muestra en prima- 
vera hacia ñnes de abril, y roe las hojas de la alfalfa. En 
esta época, las hembras depositan sus huevos, en número 
de unos 200, en las hojas inferiores de la alfalfa; al cabo 
de unos diez días salen numerosas larvas, al principio ama- 
rillentas y luego negras, que van a devastar las plantaciones 
próximas de alfalfa: cuando han devorado las hojas de un 
campo, invaden los, demás, atravesando los caminos en lar- 
gas filas negras.— Al cabo de un mes de existencia, en junio 
o julio, se hunden en el suelo y se transforman en ninfas; 
dos meses después ya están desarrollados los insectos per- 
fectos, pero no salen hasta la primavera. 

Medios de destrnccíón. — 'E^n el Alto Garona y en el 
Hérault, se recogen los insectos perfectos por medio de un 
aparato llamado ca^a hahottes; es una caja ligera de abeto 
o de hojalata, larga y estrecha, en forma de canal (60 cen- 
tímetros de longitud, 25 de ancho y 10 de profundidad), en 




NEGRIL DE LA ALFALFA 173 

cuyo fondo se fija un mango de madera de 2 metros de lon- 
gitud, y que se pasa como una hoz por los campos invadidos 
sobre la punta de los tallos; los insectos caen en la caja. Este 
aparato ha sido perfeccionado; el caza babotas Guilhem, que 
es arrastrado por un caballo, se ha de preferir el aparato 
sacudidor Bardoux, que se empuja hacia delante: las dos 
ruedas del aparato ponen en movimiento una placa que oscila 
alrededor de su eje e inclina los tallos sobre una artesa en la 
cual caen los insectos. 

Tomándolo con tiempo, se puede disminuir considerable- 
mente la importancia de los destrozos con una primera siega 
muy temprana; así se salva parte de esta siega y, además, 
cuando salen las larvas, en lugar de comer una alfalfa de 
segundo corte recientemente brotada, se encuentran en pre- 
sencia de plantas ya viejas y coriáceas, que sus tiernas man- 
díbulas no pueden atacar. Entonces mueren de hambre o se 
dirigen a los prados artificiales próximos. 

Pueden emplearse los insecticidas con eficacia. La cal 
viva recientemente apagada, proyectada sobre las hojas, se 
adhiere fuertemente a la substancia viscosa que segregan las 
larvas y las mata. El señor Solanet ha ensayado con éxito 
el cianamido de calcio; se mezclan íntimamente por braceado 
100 kilogramos de cianamido en polvo lo más fino posible, 
con 200 kilogramos de yeso agrícola y 100 kilogramos de 
ceniza vegetal; se esparcen estos 400 kilogramos por cada 
hectárea de alfalfa, preferentemente con un repartidor de 
abonos, pues el cianamido irrita las mucosas de los que lo 
manejan; la operación se efectúa: ya después de hecha la 
primera siega, que es el momento más propicio, ya durante 
la segunda, cuando el insecto empieza a subir, ya también 
después de ésta, una vez fuera del campo antes de la dese- 
cación, mientras el insecto vive todavía en el suelo. El precio 
del cianamido es de unos 23 francos los 100 kilogramos.— 
En pequeños cultivos, para protegerse contra las invasiones, 
es preciso espolvorear todo el contorno del campo en una 
anchura de 1 ó 2 metros, con una mezcla en polvo muy fino 
de naftalina y de cal recientemente apagada (una parte de 
naftalina por tres de cal) o simplemente con ceniza; pero es 



174 



INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 



preciso dejar una tira del mismo ancho sin insecticida, pues 
las larvas se detendrán en esta faja-trampa, en donde deberá 
exterminárselas inmediatamente. Estos son los únicos medios 
algo prácticos que permiten luchar contra el negril. 

La casida nebulosa (Cassichi nebulosa) es un crisomélido 
ovalado, cuya cabeza está oculta bajo el coselete y cuyo 



v^ 




Fig. 113. — Casida nebulosa, adulta, larva^ ninfa y una familia de casidas. 

cuerpo, resguardado por las expansiones laterales del coselete 
y por los élitros, parece protegido por un caparazón seme- 
jante al de la tortuga. Su talla es de 0'5 a 1 centímetro y su 
anchura de 3 a 5 milímetros. Es de un tinte cobrizo mu}- 
claro con manchitas pardas (fig. 113). 

Los insectos perfectos inveruau y salen de su refugio en 
la primavera. Después del aparejamíento, las hembras ponen 



FITONOMA VARIABLE 175 

SUS huevos en la cara superior de las hojas de remolacha. 
De estos huevos salen poco tiempo después pequeñas larvas 
de uu color verde claro, cou dos rayas longitudinales blancas 
y que alcanzan cerca de 1 centímetro de longitud, llevan en 
los lados del cuerpo pequeños apéndices dentados y están 
provistas en su parte posterior de dos cerdas caudales en 
ioruia de horquilla, que embadurnan con sus excrementos y 
que aplican luego sobre su rostro para disfrazarse o resguar- 
darse de la inclemencia. 

Aunque el insecto perfecto devora también el tejido tierno 
de las hojas, son sobre todo las larvas las que resultan per- 
judiciales para la remolacha; roen el parénquima de las hojas, 
no dejando subsistir más que los nervios. Se transforman en 
insectos perfectos después de haber sufrido varias mudas y 
haber pasado por el estado de ninfa. Hay ordinariamente 
dos generaciones al ano. Los perjuicios causados hasta ahora 
en Francia por la casida no son importantes. 

Como medios de defensa y de destrucción se emplearán 
los que hemos indicado contra los silfos. —Es preciso prac- 
ticar la recogida de los insectos perfectos y de las larvas. 
— Doering se ha servido con éxito del yeso esparcido sobre 
las hojas húmedas de rocío o de lluvia. — Finalmente, hemos 
de indicar que este insecto tiene, entre todas las plantas, una 
preferencia marcada por el quenopodio blanco o armuelle; 
conviene, pues, extirpar completamente esta mala hierba en 
los campos atacados. 

Las altisas, que estudiaremos en el capítulo reservado a 
los insectos de las hortalizas, pueden también atacar los 
forrajes: diversas cruciferas y sobre todo los planteles de 
remolachas. Nos remitimos a los numerosos medios de des- 
trucción indicados más adelante. 

La fitonoma variable o babota gris {Phytonomus o Hy- 
pera variabüis) ataca la alfalfa y ha cometido destrozos 
sobre todo desde 1894. Es de color de avellana y tiene 
O' 5 centímetros de longitud. Aparece en marzo y hace la 
puesta sobre los tallos y las hojas; sus larvas fabrican un 
capullo en donde se convierten en insectos perfectos. Las 
hojas de las plantaciones de alfalfa invadidas están roídas, 



176 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

desmenuzadas y reducidas a las uerviaciones. — Hay que 
segar los campos atacados y retirar inmediatamente la cose- 
cha para matar así de hambre las larvas; se ha de aconsejar 
en seguida el apaceutamieuto por los carneros, pues estos 
animales, comiendo las hojas que han caido, acaban la des- 
trucción de los capullos que contienen. Las pulverizaciones 
de cal recomendadas contra la babota negra dan también 
aquí excelentes resultados. 

El zapador velloso (Elatcr niger) es semejante al zapador 
de la mies; pero sus élitros no tienen surcos negros. Su larva, 
«gusano alambre», presenta caracteres idénticos a los de la 
larva del zapador de la mies (véase pág. 152); ataca los 
tallos tiernos de la mayoría de las plantas cultivadas y par- 
ticularmente las semillas y las plantas de las remolachas; 
puede también destruir los planteles, y roe del mismo modo 
los tubérculos de la patata. 

Emplear los mismos medios de destrucción que para el 
zapador de la mies. La lucha es por otra parte difícil. 

El cleonus de rostro surcado (Cleomis sulcifosfris) es un 
gorgojo de 1'5 a 2 centímetros de longitud, de cuerpo largo, 
estrecho, de color negro, con apretadas puntuaciones; los 
élitros llevan dos o tres arcos oblicuos, poco visibles; el 
rostro es grueso, con aristas salientes. 

El insecto perfecto aparece en primavera; se le ve atacar 
en mitad del día los planteles, las hojas de las tiernas remo- 
lachas, cuyo paréuquima devora. A fines de mayo la hembra 
deposita en el suelo una decena de huevos; de estos huevos 
salen larvas que atacan las raíces de remolacha y se trans- 
forman en otoño dando insectos perfectos, que pasan el in- 
vierno hundidos en el suelo. En ambos estados es, pues, este 
gorgojo nocivo para la remolacha: adulto, destruye las partes 
foliáceas de la planta y larva, roe las partes subterráneas. 
Es sobre todo en Rusia y luego en Austria y en Hungría en 
donde se ha mostrado peligrosa. 

Para destruirlo es preciso también recurrir a la recogida 
del adulto a mano, desde las diez de la mafiaua a las cuatro 
de la tarde, durante los días calientes y soleados que más 
convienen al insecto. — Se pueden también practicar pulve- 



NOCTUELLA DE LA MIES 177 

rizaciones cou una emiüsióu acuosa a base de verde de 
Schweiüfurth. — Moravek recomienda esparcir en fina pul- 
verización cloruro de bario en disolución acuosa a la dosis 
de 2 a 4 '5 por 100, según la edad y el desarrollo de las 
remolachas. 

El Cleonus mendicus causó en 1903 y 1904 graves per- 
juicios en el Hérault a las remolachas cultivadas en terreno 
arcilloso. Los adultos devoran las hojas, y sus larvas atacan 
después las raices. Desde el mes de mayo es preciso pulve- 
rizar las hojas con una disolución de 150 gramos de arseniato 
de sosa en 100 litros de agua, a la cual se ha añadido 1 kilo- 
gramo de harina para hacer más completa la adherencia. 

El Otiorhijmns rauciis es un gorgojo de 8 milímetros de 
longitud por 3 de ancho; su cuerpo es grueso y de color 
amarillo pardo: el coselete está muy inclinado hacia adelante 
y el rostro es punteado. Aparece a ñnes de abril y ataca los 
planteles de remolacha. 

La recogida a mano es también el procedimiento de des- 
trucción más eficaz. 

LEPIDÓPTEROS 

La noctuella de la mies (Agrotis segetum) (fig. 114) tiene 
2 centímetros de longitud y 4 centímetros de envergadura; 
sus alas superiores son pardo 
amarillentas con las manchas 1 I 

características de las noctue- V / 

lias; sus alas inferiores son ^^^^^ N^ ^^ ^cr í^ 
blancas con nerviaciones par- ^^B^Il^jí^lg^^^^Hl 
das en el macho y ahumadas ^^^^^^^g^^^B^^ 
en la hembra; el cuerpo de la ^^^^v/Mf\\\^^^ 
mariposa es completamente ''"^'^t^/ H \v\J^^^ 

pardo. Las antenas son pee- H 

tíneas en el macho v filifor- 

111 " Fig. 114.— Noctuella de la mies. 

mes en la hembra. 

Estas mariposas aparecen 
a mitad de mayo y vuelan hasta ñnes de verano, siempre 
después de la caída de la tarde. Hacen la puesta en junio, 



178 



INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 



julio y agosto, sobre tocias las plantas bajas y principal- 
mente sobre las remolachas, al nivel del cuello. Dos semanas 
después de la puesta tiene lugar la eclosión: las jóvenes 
orugas o gusanos r/risrs son típicos: son de un verde obs- 
curo terroso, llevan lateralmente dos líneas longitudinales 
amarillentas y sobre cada anillo cuatro puntitos negros: 
alcanzan 5 centímetros de longitud y 6 milímetros de grueso. 
Efectúan sus destrozos durante la noche y quedan ocultas de 
día en el suelo, arrolladas sobre sí mismas. A fines de la 




Fig. 11; 



Oruiías de agrotis rovendo iiua remoladla. 



estación se empieza a descubrir su presencia en los campos 
de remolacha: devoran al principio las hojas tiernas del 
cuello, igualmente que las raíces: después roen la base de 
las hojas más desarrolladas (ñg. 115), de suerte que éstas 
se desprenden, y al cabo de algunos días queda la cosecha 
aniquilada. Las orugas pasan el invierno en el suelo, des- 
piertan en la primavera y renuevan sus ataques hasta mayo, 
en cuyo momento han adquirido toda su talla y se transfor- 
man en crisálidas y después en mariposas. 

Destrucción de los gusanos grises. — Loíí gusanos- grises 
son muy nocivos para las remolachas: su primera invasión 



DESTRUCCIÓN DEL GUSANO GRIS 179 

eu Francia tuvo lugar en 1865, en el departamento del Norte, 
en donde la cosecha fué completamente aniquilada. Desde 
esta época se han indicado numerosos remedios. Por de 
pronto hay que respetar los enemigos naturales de estas 
orugas: topos, muzarañas y diversos pájaros, pues el número 
de los gusanos grises es trecuentemente tan considerable que 
no se puede despreciar ningún medio, por pequeño que sea, 
que pueda contribuir a su destrucción. La recogida es difícil, 
sino imposible de efectuar, pues las orugas permanecen 
ocultas durante todo el dia: la recogida de noche con lin- 
terna casi no es práctica, ni en casos de fuerte invasión; 
pero se puede llevar las orugas a la superficie mediante una 
vinazón superficial entre las filas de remolacha y hacerlas 
recoger por niños. Se ha de aconsejar una labor más pro- 
funda antes del invierno, a fin de recoger los gusanos grises 
del mismo que los gusanos blancos: los gallineros portátiles 
prestan entonces grandes servicios. El enterramiento de los 
trapos o cabos de limpieza de las máquinas o de las lámparas 
no siempre da resultados bien claros, como tampoco el regar 
las hojas de remolacha con letrina, con cenizas piritosas o 
con cal, pues los gusanos grises se ocultan en la cara infe- 
rior de las hojas y así se escapan de la acción de los insecti- 
cidas. Es preferible rociar el pie de las plantas atacadas con 
mezclas químicas, tales como la de Papaglosi: 

Agua 900 partes 

Acido sulfúrico 50 — 

Nitrobenzol 50 — 

Las pulverizaciones arsenicales sobre las remolachas ata- 
cadas son todavía más eficaces (véase Destrucción de los 
insectos nocivos). 

Se han de recomendar las siembras anticipadas, pues las 
plantas son más fuertes, más vigorosas en el momento de la 
eclosión de las orugas y resisten mejor sus ataques. Evitar 
de exagerar el reblandecimiento del terreno, pues que facilita 
la circulación y el desarrollo de las orugas; sería hasta 
útil el rodillo para endurecer el suelo, si no tuviese inconve- 
nientes para las remolachas. Por fin, está perfectamente 



180 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

iiidicado proteger contra la iuvasióu los campos iio atacados 
por medio de zanjas, de paredes verticales de 15 a 20 centí- 
metros de profundidad con hoyos más hondos de vez en 
cuando. 

La destrucción de la mariposa es mucho más fácil que la 
de la oruga, y todos los cultivadores deberían practicarla 
con cuidado; desde el 15 de julio al 15 de agosto, se apro- 
vecharán las noches obscuras y suaves para encender en los 
campos con un viento sur n oeste, hogueras a que acudirán 
las mariposas a quemarse; se pueden también emplear lám- 
paras-trampas de acetileno, cuyo fuerte brillo atrae un gran 
número de mariposas. — El enmelado se practica también 
con éxito: se colocan en unas cuerdas substancias azucaradas 
y viscosas (melaza o cogucho), en donde las mariposas, har- 
tas de azúcar, se entorpecen y se pegan. Un método mixto 
consiste en disponer por los campos algunos barriles desfon- 
dados por ambos extremos, cuyo interior se embadurna con 
melaza y en donde se coloca una linterna. En los Estados 
Unidos se emplea un cebo compuesto de salvado y de melaza, 
envenenado con algún arsenical. 

La noctuella gamma (Plusia gamma) ^ que estudiaremos 
entre las mariposas nocivas a las hortalizas, es tan perjudi- 
cial como la anterior para la remolacha. 

La noctuella del forraje (Nenronia o Heliaphohus popu- 
laris) (fig. IIG) tiene las alas superiores parduscas con ner- 
viaciones muy visibles blanco amarillentas; las alas inferiores 
son de color menos obscuro y franjeadas. Esta mariposa 
vuela durante la noche, desde fines de julio a principios de 
septiembre; la hembra deposita sus huevos en pequeños pa- 
quetes al pie de las hierbas de los prados. La eclosión tiene 
lugar poco después de la puesta, y las tiernas orugas se ponen 
a roer durante todo el otoño y únicamente de noche, las 
hierbas por su base; durante el día quedan en la superficie 
del suelo ocultas entre los guijarros o las hojas, completa- 
mente inmovibles, no arrolladas sobre sí mismas, como las 
orugas de la noctuella de la mies, sino dispuestas simple- 
mente en arco. Se hunden ligeramente en el suelo para pasar 
el invierno y reaparecer en primavera; alcanzan entonces 



NOCTUELLA DE LOS FORRAJES 



181 




5 centímetros de longitud, son pardas y peladas como los 
gusanos grises de la mies, pero difieren de ellos por tres 
líneas longitudinales de un 
amarillo pálido visible y 
por los anillos sin puntear. 
Renuevan sus destrozos en 
mayo y se hacen verdade- 
ramente temibles. A fines 
de junio penetran muy su- 
perficialmente en la tierra, 
se recubren de una cascara 
y se transforman en cri- 
sálida rojiza, que en julio 
dan nacimiento a las ma- 
riposas. 

Esta uoctuella se ha 
multiplicado enormemen- 
te y de improviso se ha 
vuelto muy perjudicial en 
Francia. En 1894, después 
de la sequedad del año 
1893, que favoreció su de- 
sarrollo, los prados y pas- 
tos del Aisne y del Norte 
fueron invadidos en mu- 
chos centenares de hectá- 
reas por masas enormes de 
gusanos grises; en diver- 
sos sitios fué tal su núme- 
ro, que, abandonando sus 
hábitos nocturnos, se les 
vio en pleno sol avanzar 
de frente, formando un 
cordón de una longitud de 
80 a 100 metros y un an- 
cho de 1 a 1'5 metros, en 

el cual el hormigueo era de una intensidad extraordinaria. 
Estas orugas voraces y 




Fig. lie. — Noctuella del forraje. 
Mariposa, oruga y crisálida. 



hambrientas luchaban entre sí para 



182 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

llegar primero a los prados todavía indemnes, amontonán- 
dose unas sobre otras, hasta constituir una capa de 3 cm. de 
espesor. En quince días devastaron más de cien hectáreas, 
dejando tras la horda rastrera los prados pelados y agosta- 
dos, como si una larga sequedad hubiese habido en ellos. 

Para detener estos gusanos grises, el procedimiento que 
mejor resulta es el que consiste en abrir zanjas de paredes 
verticales, 4 ó 5 metros por delante de la línea de invasión; 
estas zanjas han de tener 15 ó 20 centímetros de profundidad 
por 15 centímetros de ancho, y presentar, de vez en cuando, 
unos hoyos más profundos, en donde se echan las orugas 
caídas en la zanja y destruidas por medio de la cal viva. 

La polilla de la colza ( Ypsolophus xijlostei) es una pe- 
queña mariposa de 6 milímetros de longitud y 8 de enverga- 
dura, de color de café con leche, con una línea blanca en 
zigzag sobre cada ala; aparece a fines de julio. Su oruga, 
larga de 8 nim. y de color verde pálido, desde su eclosión y 
cuando todavía es muy delgada, se introduce en los granos 
de la colza y los roe; llegado a su completo desarrollo, teje 
un pequeño capullo entre las silicuas o las ramas, en él se 
transforma en crisálida y luego en mariposa. Las lámparas- 
trampas de acetileno, empleadas durante la primera quincena 
de agosto, destruyen la mayor parte de las mariposas. 

La polilla de la remolacha (Lita oc ella t ella) es una pe- 
queña mariposa gris, que cometió serios destrozos en 1901 
en las cercanías de Dijon y de Chalons-sur-Saona, y luego en 
1906 en diversos departamentos, particularmente en Puy- 
de-Dóme y en el Ande. Las orugas, verdosas y después 
rojizas, atacan las hojas, el cuello y el corazón de la remo- 
lacha. No se han de conservar las raíces más atacadas, sino 
darlas al ganado; después de la cosecha, quemar la hojarasca 
y los despojos, añadir a la tierra, por medio de labores pro- 
fundas, cal procedente de las fábricas de gas, o cal viva. 

La Botijs margaritalis (fig. 117) es amarilla con bandas 
pardas sobre las alas superiores y una orla obscura alrededor 
de las alas inferiores. Esta pirala deposita sus huevos en 
junio y julio sobre las silicuas de la colza; su oruga tiene 
17 milímetros de longitud y es verdosa con tubérculos par- 



PSIQUIS 



183 




Fig. 111. — Bofi/s iitfu'íjdritalis. 



dos provistos de pelos. Roe las vainas, después de haberlas 
ligado entre sí 
con hilos sedo- 
sos; pasa el in- 
vierno en el sue- 
lo y se trans- 
forma en la pri- 
mavera. 

El bómbix 
del trébol f^o/y/- 
byx trifolii) es 
una mariposa de 
unos 4 centíme- 
tros de enverga- 
dura , general- 
mente de un color rojo ocráceo, con una línea sinuosa y un 
punto blanco sobre las alas superiores. Aparece en julio, 
agosto y septiembre. La oruga es de color de ocre y alcanza 
7 centímetros de longitud; roe las plantas de los prados ar- 
tiñciales (trébol y alfalfa), en las cuales nace. 

Laspsiqíiis son mariposas (fig. 118), cuyas hembras no 
tienen alas. El macho de la psiqíiis 
atra tiene el cuerpo de color negro, 
las alas parduscas y las antenas muy 
pectíneas. La oruga es amarilla con 
manchas y puntos negros; se construye 
un abrigo con pajitas; las adultas 
hembras no abandonan este abrigo que 
las recubre completamente. Esta ma- 
riposa ataca a los prados; la particularidad que ofrecen las 
hembras facilita singularmente su recogida por medio del 
rastrillo. 

HEMÍPTEROS 
El pulgón negro de la remolacha (ApJiis Evonymi) se ha 
multiplicado de una manera prodigiosa desde hace algunos 
años en los campos de remolacha azucarera y forrajera del 
Centro y del Norte de Francia. Desde principios de junio, 
aparece en las remolachas tiernas, lo mismo que las porta- 




Fig. 118. — Fsijche 
graminella. 



184 INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 

semillas; durante todo el verano se multiplica en la cara 
inferior de las hojas, que se arrollan y amarillean, y en las 
inflorescencias que quedan raquíticas y poco productivas. 
Este pulgón pasa el invierno en estado de huevos, depuestos 
sobre el bonetero de Europa y del Japón, sobre el sauquillo, 
diversas plantas silvestres y la remolacha. 

Se ha combatido eñcazmeute este peligroso pulgón es- 
parciendo dos veces sobre las remolachas atacadas, escorias 
de def osfatación a razón de 300 a 400 kilogramos por hectá- 
rea; el polvo ñno de las escorias penetra en las hojas arro- 
lladas y expulsa los pulgones. — También se puede recurrir 
auna emulsión de petróleo: jabón negro, 1 kilogramo; cris- 
tales de sosa, 1 kilogramo; petróleo, 1'5 a 2 litros; agua, 
200 litros; disuélvase el jabón y la sosa en 10 litros de 
agua caliente, añádese el petróleo y agítese durante un 
cuarto de hora; añádanse los 90 litros de agua agitando 
enérgicamente. Para destruir las puestas, pulverizar en in- 
vierno, sobre los arbustos que llevan los huevos, una emulsión 
de petróleo según la fórmula siguiente: petróleo, 20 litros; 
agua, 10 litros; jabón, 1'750 kilogramos; en el momento 
de emplearla, diluyase en seis u ocho veces su volumen de 
agua. Para preparar estas emulsiones empléese un agua no 
caliza (agua de lluvia, de fuente o de río). Háganse las pul- 
verizaciones por la mañana o por la tarde después de la 
puesta del sol, a fin de evitar que las gotitas se sequen. 

El pulgón del lúpulo (Phorodon Imimili) es de color ver-, 
doso; bajo la acción de sus picaduras, las hojas se ennegre- 
cen, luego se secan y los lúpulos se marchitan. Este pulgón 
causa serios perjuicios en las plantaciones del Norte y de 
Borgoña. En los Estados Unidos se aplica con éxito contra 
este insecto una mezcla de agua y engrudo con nicotina 
que se pulveriza al aparecer los pulgones; se repite dos o 
cuatro veces durante el año, teniendo cuidado de deshojar 
antes la parte inferior de las plantas. 

DÍPTEROS 

La típula de las huertas. — Este díptero, cuyas costumbres 
describimos más adelante, ocasiona serios perjuicios en los 
prados^ sobre todo cuando éstos son húmedos; así el drenaje 



TEXREDO DEL RÁBANO 185 

contribuye a dismiuinr la intensidad de los daños causados 
por las larvas. 

La mosca o pegomia de la remolacha (Fegoniya hijos- 
ciani) tiene O' 5 centímetros de longitud y ] centímetro de 
envergadura; es gris, con una fila de manchas más obscuras 
sobre el abdomen; las alas son transparentes y las patas 
rojizas. Vuela en mayo y deposita sus huevos en la cara 
inferior de la remolacha o del beleño; las pequeñas larvas 
que salen son ápodas, blancas y blandas; penetran en el 
interior de las hojas y vicien haciendo túneles. Las hojas, 
minadas por estas larvas, presentan porciones transparentes, 
que resaltan sobre las partes verdes próximas; no tardan en 
perder toda consistencia y mueren. Las larvas se transforman 
en julio, ya en el interior de las hojas, ya en el suelo; a fines 
de este mes y a principios de agosto, aparece una segunda 
generación de moscas, éstas efectúan su puesta como las 
primeras, y los daños prosiguen, pero son bastante menos 
importantes que la primera vez, a causa de la mayor resis- 
tencia que ofrecen las hojas de la remolacha; las larvas pasan 
el invierno bajo tierra en estado de ninfas y se transforman 
en la primavera.— En caso de seria invasión hay que alternar 
los cultivos. Es útil recoger las hojas atacadas y quemarlas. 
Las siembras se han de hacer muy apretadas, y al aclararlas, 
se arrancarán y se destruirán las plantas enfermas. Se han 
recomendado también las pulverizaciones; con una emulsión 
de petróleo (la misma fórmula indicada contra el tenredo, 
página 187) — con un cocimiento de cuasia adicionada con 
una disolución de jabón — o bien esparciendo sobre las hojas 
después de la lluvia una mezcla en partes iguales de hollín y 
de ceniza. Es más eficaz llevar las ninfas a la superficie del 
suelo mediante una labor profunda y hacerlas devorar por la 
volatería. 

HIMENÓPTEROS 

El tenredo del rábano (Athalia spinavum) (fig. ir.»), o 
mosca de sierra del rábano, tiene 8 milímetros de longitud y 
r.o centímetros de envergadura; es de un color general ama- 
rillo rojizo con la cabeza y parte del tórax negros. 

Cometió grandes destrozos en l'JOl en las huertas de la 

GvÉifiAux.—Fníoniologia. 13 



186 



INSECTOS NOCIVOS A LAS PLANTAS FORRAJERAS 



llanura de Croissy-sur-Seua (Sena y Oise); las cruciferas y 
sobre todo los nabos sufrieron sus ataques. Esta mosca de 
cuatro alas se muestra en mayo durante una quincena de dias; 
la hembra deposita sus huevos en el borde de las hojas de 
los nabos, coles, mostaza, etc., introduciéndolos en el espe- 
sor de los teiidos ñor medio de su taladro: de este modo 




Fig. 119. — Tenredo del rábano (Aihalia spiíiaj-iiiii). 

deposita aisladamente de 250 a 300 huevos. Cinco o seis 
días después salen las larvas, que son las verdaderamente 
nocivas: se ponen inmediatamente a roer las hojas, no dejando 
bien pronto de ellas más que los nervios. Ai cabo de tres 
semanas alcanzan su talla definitiva; tienen entonces cerca de 
3 cm. de longitud y se confunden con las orugas de las mari- 
posas; pero se puede fácilmente distinguir estas /(«/5¿/5 orugas 
de las verdaderas por el número de sus patas, que en éstas es 
de 22 y en aquéllas es siempre superior a 16: su color es al 
principio de un verde agrisado y después apizarrado. Descien- 
den a tierra para transformarse, se hunden en el suelo a poca 
profundidad y se fabrican una cascara sedosa ovalada, recu- 
bierta exteriormente de partículas de tierra aglutinadas. 

Una segunda generación de insectos perfectos aparece en 
el mes de agosto, y las devastaciones de las larvas se renue- 
van desde fines de agosto a principios de octubre; estas larvas 



TENREDO DEL RÁBANO 187 

pasan el invierno en los capullos que se fabrican bajo tierra. 

Las plantas atacadas se secan y con frecuencia mueren; 
los planteles recientemente germinados sucumben con segu- 
ridad; los perjuicios aumentan con los fuertes calores del 
verano que activan la eclosión y la vitalidad de las larvas, y 
también con el reblandecimiento del terreno. Para destruir 
fas larvas se pueden emplear pulverizaciones insecticidas, las 
emulsiones de petróleo son recomendables, lo mismo que las 
emulsiones de aceite de granos; pero es preciso aplicar estos 
tratamientos sólo a las plantas que les falten todavía quince 
dias al menos para llegar a la madurez, pues las emulsiones 
tienen el inconveniente de comunicarles un olor desagradable 
y bastante persistente, que sería un obstáculo para la venta. 

Marchal recomienda las dos fórmulas siguientes : 

1.*^ Agua. . . . 1,500 gramos 2.^^ Jabón negro. . . 2 kilos 
Jabón negro . 400 — Carbonato de sosa. 1 kilo 

Petróleo. .. 1.000 — Petróleo .... 3 litros 

Agua 100 — 

La recolección de los insectos alados no debe descuidarse; 
para efectuarla se aprovecha un tiempo fresco o lluvioso, 
durante el cual las atalias quedan atontadas, y por la tarde o 
por la mañana se sacuden sobre una tela las ramas de los 
árboles próximos y de los setos que circundan los campos: 
los insectos que se recogen en ellos caen en gran número. 
Las moscas acuden preferentemente sobre sitios elevados 
para pasar la noche; así basta con colocar en los campos 
invadidos unos palos con un haz de paja en su extremo y 
sumergir éste por la mañana en un cubo lleno de agua de 
jabón para matar los insectos que se han refugiado en la 
paja. —Para evitar que las larvas procedentes de un campo 
ya cosechado invadan los campos próximos todavía en cultivo 
y débilmente atacados, es necesario rodear estos últimos con 
una zanja de paredes verticales de 20 centímetros de profun- 
didad. — Cuando es posible se ha de practicar la alternancia 
de los cultivos. Las siembras se harán bastante espesas y se 
han de aclarar lo más tarde posible, a fin de no aumentar la 
intensidad de los perjuicios. En otoño, una labor profunda 
servirá para llevar a la superficie del suelo las ninfas y ase- 
o-urar su destrucción. 



INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 



TISANÓPTEROS 

El trips del puerro (Thrips tahaci). Este pequeño tisauóp- 
tero (1 milímetro de longitud) ataca muy distintas plantas, 
particularmente el puerro. Las hojas, acribilladas de pincha- 
zos, se decoloran y su extremo se seca; la planta no crece 
y queda mezquina. La cosecha queda a veces reducida al 
50 por 100. 

Pulverizar sobre las hojas una solución de jabón al 
o por 100. Destruir en invierno las hierbas de los arriates, y 
quemarlas. 

ORTÓPTEROS 

La zarandija (Gnjllotalpa rulgaris) (tíg. 120), conocida 
también con el nombre de grillotalpa o cangrejo de tierra, 
es uno de los insectos más temidos por los jardineros. Su 
aspecto es singular y poco seductor; el cuerpo macizo y 
abultado en la región torácica, alargado en la región abdo- 
minal, tiene cerca de 5 centímetros de longitud; es de color 
pardo y aterciopelado por encima, rojizo por debajo y termina 
con dos aguijones afilados. Las alas anteriores o seudo- 
élitros son cortas y no recubren más que la mitad del abdo- 
men; las posteriores, por el contrario, son muy largas y, en 
el reposo, se prolongan más allá del abdomen formando una 
especie de cola. La cabeza es cónica, inclinada hacia ade- 
lante; tiene ojos brillantes, dos largas antenas y robustas 
piezas bucales. Las patas anteriores son características y 
contribuyen a dar al animal un aspecto repulsivo; enormes 
y terminadas por anchas paletas, que recuerdan las del topo, 
están admirablemente conformadas para escarbar la tierra. 

La zarandija habita la capa arable de los terrenos mu- 
llidos; es el huésped de las huertas, de los planteles, de los 



ZARANDT.IA 



189 



campos situados en tierras ligeras y en sitios ligeramente 
húmedos, como es el fondo de los valles. Durante la noche 
se ocupa en perforar túneles superñciales, siempre muy nu- 
merosos y frecuentemente de extraordinaria longitud, así 
produce grandísimos destrozos durante su camino, cortando 
por medio de sus temibles mandíbulas las raíces que encuen- 
tra a su paso, atravesando los tubérculos de patatas o las 
remolachas, que dificultan su marcha, y devorándolas también 
para alimentarse; los lugares atacados se reconocen por la 




Fit:-. t-2ti. — ZaifUidij 



amarillez y marchitamiento de las plantas. Pero esta alimen- 
tación vegetal no basta para satisfacer la voracidad de las 
zarandijas; además de los tubérculos y de toda clase de raí- 
ces, atacan los gusanos y los insectos, y hasta es probable 
que todas las galerías con que atraviesa el suelo no tienen 
otro objeto que realizar la caza de las larvas y de los gusa- 
nillos; diversos observadores han podido, en efecto, conser- 
varlas en cautiverio, alimentándolas con lombrices de tierra, 
gusanos de limo, gusanos de la harina, gusanos blancos, 
hormigas, de las cuales son muy ávidos; es tal su voracidad 
que, puestas en ayunas, llegan a devorarse entre sí. Tienen 
pues un régimen omnívoro, a la vez carnívoro y vegetariano. 
Se ha dudado si estos animales podían ser considerados como 
útiles; pero es indiscutible que acarrean infaliblemente de un 



190 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

modo más o menos directo la muerte de las plantas cultiva- 
das y se muestran, por consiguiente, más perjudiciales aún 
que los animales a los cuales hacen guerra. La cuestión está 
del todo resuelta: hay que destruir la zarandija como uno de 
los enemigos más terribles de nuestros cultivos. 

Durante el día, la zarandija queda oculta en su cubil, que 
generalmente está situado en un terreno duro, como es el de 
los senderos; este retiro empieza por ser horizontal, a fin 
de evitar la entrada de las aguas de lluvia; luego forma un 
ángulo y se hunde hasta cierta profundidad en el suelo. 

A mitades de jimio, el macho empieza a producir un 
ligero chirrido, perceptible tan sólo a pequeña distancia y 
que produce por medio del frote de las alas anteriores una 
contra otra. Es la época de los amores. La hembra queda 
fecundada, y establece el nido en donde depositará los hue- 
vos; para ello escoge un sitio bien descubierto, sin sombra y 
con suelo rico en humus; labra a 15 ó 20 centímetros de 
profundidad una cavidad esférica del tamaño de un huevo 
de paloma y cuyas paredes están aglutinadas con saliva a 
ñu de volverlas lisas y resistentes; este nido queda cerrado 
y reforzado con tierra, adquiere las dimensiones de un huevo 
de gallina. Conducen a él varias galerías subterráneas. La 
hembra deposita en €ste nido de 200 a 400 huevos, amari- 
llentos, del tamaño de un cañamón, de cascara muy resistente 
y aglutinados entre sí. Tres semanas después de la puesta, 
salen pequeñas larvas blancas del tamaño de grandes hor- 
migas del bosque; se ha pretendido que la madre devora una 
parte; varios autores sostienen, por el contrario, que las 
protege y hasta les busca alimento; se cree, además, que no 
tarda mucho en morir después de la eclosión. 

Tres o cuatro semanas más tarde, los pequeños que hasta 
entonces han vivido en sociedad a expensas de los restos 
orgánicos que les rodean, sufren una muda y se dispersan. 
Cambian tres veces más de cubierta hasta últimos de octubre; 
entonces tienen cerca de 1'5 centímetros de talla y son de 
color pardo. Entonces se hace cada uno una madriguera o 
bien se refugian debajo de la paja menuda o en los esterco- 
leros para pasar aletargados el invierno. En la primavera 



DESTRUCCIÓN DE LA ZARANDIJA 191 

sufren dos mudas más y no llegan al estado perfecto hasta 
mayo o junio; entonces es cuando cometen sus mayores des- 
trozos en los cultivos; ciertos autores creen que necesitan 
tres años para llegar a su completo desarrollo. 

Medios de destrucción. — 1 .° Se ha aconsejado inundar 
las galerías de zarandijas con líquidos tóxicos: aceite, esencia 
de trementina, emulsiones jabonosas de petróleo o de sul- 
furo de carbono. Hay que aprovechar las lluvias suaves, 
porque después de ellas se distinguen más fácilmente las 
aberturas de las galerías para seguir todo su recorrido y 
llegar a las galerías verticales, en las cuales se vierte uno 
de los líquidos indicados; pero el líquido nunca penetra muy 
lejos y tan sólo destruye un pequeño número de insectos. 

2.^ Se puede también recurrir a las inyecciones de sul- 
furo de carbono por medio de un tubo inyector o de agujeros 
practicados con la estaca; la dosis media es de 30 gramos 
por metro cuadrado distribuidos en cinco agujeros hondos de 
15 a 20 centímetros. Se puede también emplear el sulfuro 
de carbono en cápsulas repartidas a distancia. 

Los trapos con petróleo y la naftalina (150 gramos por 
metro cuadrado) pueden alejar los insectos, pero no des- 
truirlos. 

3.^ El señor Yénidunia, inspector de Agricultura del 
vilaieto de Aídina (Turquía asiática), nos ha indicado un 
procedimiento que le ha permitido luchar con éxito completo 
contra las devastaciones de las zarandijas en las plantaciones 
de tabaco; consiste en esparcir por el suelo de las parcelas 
atacadas, granos cocidos de maíz espolvoreados con ácido 
arsenioso: se entierra superñcialmente, con el rastrillo, el 
maíz emponzoñado diez días antes de la siembra o del re- 
planteo. Se han de retirar con cuidado las gallinas de los 
sitios tratados de este modo. 

4.- En la época del aparejamiento, se pueden enterrar, 
en el trayecto de las galerías, macetas bastante hondas que 
comprendan un poco de líquido tóxico y cuyo borde quede a 
ras del suelo; pero el procedimiento es costoso, pues exige 
muchos recipientes y raramente da buenos resultados. El 
agua atrae las zarandijas; se pueden pues enterrar depósitos 



192 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

de cinc llenos de agua, o practicar en diferentes puntos agu- 
jeros circulares de 15 a 20 ceutimetros de profundidad en 
cuyo fondo se ponen algunos centímetros de agua con una 
pequeña capa de aceite; las zarandijas caen y se ahogan. 

5." Un excelente procedimiento consiste en atraer los 
grillotalpas proporcionándoles refugios en la época del frió. 
Se puede, por ejemplo, a últimos de septiembre colocar en 
los campos montones de estiércol de distancia en distancia, 
habiendo tenido cuidado antes de excavar el suelo unos 
10 centímetros debajo de cada montón; los insectos se refu- 
gian allí para pasar el invierno; en enero y febrero están 
entumecidos y se les puede destruir fácilmente. En verano, 
se puede emplear la carne cruda en refugios parecidos como 
cebo para atraer las zarandijas, y se vuelca luego a mitad 
del día. — El sistema siguiente permite desembarazarse com- 
pletamente de las zarandijas en dos o tres años: a fines de 
septiembre, por toda la extensión del terreno se abren unas 
zanjas tortuosas separadas entre sí de 3 ó 4 metros: se les 
da una profundidad y una anchura de O' 25 a O' 30 metros, y 
se llenan hasta el nivel del suelo con estiércol pajizo de ca- 
ballo o de buey, que contenga gran cantidad de excrementos: 
luego se recubre con tierra. Casi todas las larvas se refugian 
en este medio caliente, que les es muy favorable para inver- 
nar y en donde sufrirán las mudas. En el mes de mayo del 
año siguiente, se abren las zanjas por un extremo y se va 
atacando el estiércol por pequeñas porciones; se encuentra 
en él gran número de grillotalpas en estado perfecto o de 
larvas todavía sin transformar, que es fácil destruir aplas- 
tándolas. La operación es poco costosa y no complica mucho 
el cultivo. 

<i.'^ Sobre todo no hay que descuidar el ataque de los 
nidos durante los meses de mayo, junio y julio; aparecen 
bajo la forma de pequeños montículos de tierra removida, 
rodeados de plantas secas; se busca a 25 centímetros de 
profundidad la cascara de tierra endurecida y se quita sin 
romperla para que no caigan los huevos; éstos, que son muy 
duros, han de ser bien aplastados o echados al suelo. 

7.'^ Hay que proteger ciertos insectos, como los cárabos. 



TIJERETA 



193 



los procrustos y los estaftliuos, que devoran los huevos de 
las zaraudijas. 

Se pueden proteger ciertas plantas delicadas, como los 
tomates, las berengeuas y las diversas hortalizas, que están 
muy expuestas a los ataques de las zarandijas, enterrando 
a su alrededor tiestos, planchas de madera o de cinc. Tam- 
bién se logra alejar las zarandijas colocando en el suelo 
cristales de naftalina, que no tienen ninguna acción nociva 
sobre las plantas; pero se ha de tener cuidado de renovarlos 
cada cinco días. 

La tijereta o forfícula (Forfiaila aiuiciilaria) (fig. 121) 
es un insecto muy común. Su cuerpo es alargado, liso, de 
15 centímetros de longitud, de color 
pardo rojizo sobre la parte dorsal y 
ventral del abdomen, amarillo en 
los costados. Los élitros son mucho 
más cortos que el abdomen, coriá- 
ceos y truncados en su extremo; 
debajo tienen alas membranosas, 
plegadas como un abanico y al tra- 
vés. Las patas son cortas y aptas 
tan sólo para correr. El abdomen 
se prolonga en su parte posterior 
en unas pinzas, cuyas ramas, de 
4 a 8 centímetros de longitud, que 
son incurvadas circularmente y den- 
tadas en el macho, al paso que son más cortas y casi rectas 
en la hembra. Estas pinzas recuerdan por su forma las que an- 
tes servían a los joyeros para agujerear las orejas, semejanza 
que, por analogía, ha hecho que a este insecto se le diese el 
nombre ({^ perce-oreille. Otros autores pretenden que puede 
entrar casualmente en las orejas de las personas tendidas en 
el suelo y que de esto le vendría su apodo. 

Estos insectos buscan los lugares obscuros; se ocultan 
durante el día debajo de las piedras, en las hendiduras de 
los árboles y de los muros y en las ruinas; son muy voraces 
y se alimentan de substancias vegetales; atacan sobre todo 
las frutas, también las legumbres y aun los cereales. Los 




Fig. ] 21, — Tijereta. 



194 



[NSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 



jardineros y los hortelanos con frecuencia reciben perjuicios. 
Para destruir las forfículas basta con proporcionarles refu- 
gios: macetas invertidas, puñados de paja, de hojas, de 
broza, etc., en donde se refugian en gran número durante 
el dia, y se les puede fácilmente aplastar o quemar. 



COLEÓPTEROS 

B ruchas. — Las bruchas son pequeños gorgojos ortóceros, 
de rostro muy corto y de forma recogida, que atacan dife- 
rentes semillas legumino- 
sas : guisantes , habas , 
lentejas , arbejas , habi- 
chuelas, etc. Cada uno de 
estos granos es atacado 
por una especie propia de 
brucha , cuya talla esttá en 
relación con el tamaño 
del grano atacado. Cita- 
remos: 

La brucha de los gui- 
santes ( Bruch u s p is i) 
(figura 122) tiene 5 mi- 
límetros de longitud: es 
negra, con pequeñas man- 
chas blancas, regularmen- 
te distribuidas sobre los 
élitros y el tórax; 
La brucha de las habas (B. rufimanus) (ñg. 123), que 
ataca el haba de las huertas; tiene de 6 a 8 milímetros de 
longitud; es negra con cuatro manchas triangulares brillan- 
tes sobre los élitros; 

La brucha de las lentejas (B. pallidkornis) (fig. 124), 
negra con una pelusa blanquecina y dos manchas negras en 
el extremo del abdomen, ha resultado muy nociva en la 
Lorena, hasta el punto de acarrear el abandono del cultivo 
de la lenteja; 

La brucha de las arbejas (B. nubilns); 




Fig. 122. — Pulgóu (le los guisantes. 



PULGONES 



195 




La briicha de las habichuelas (B. obfpctns) ha causado 
perjuicios eu el Mediodía. 

Todas estas bruchas atacau los grauos de la misma ma- 
nera; el insecto per- 
fecto deposita sus 
huevos en la prima- 
vera sobre las vai- 
nas eu vías de for- 
mación. Nacen unas 
pequeñas larvas 
blancas y penetran 
en los o-raaos; o'e- 
neralmente no hay 
más que una larva 
por cada grano , ex- 
cepto cuando se tra- 
ta de las habas y de las habichuelas, cuyo volumen les 
permite contener dos o más bruchas. El grano se desarrolla 
como ordinariamente, pues la evolución de la larva es poco 
rápida. Esta roe la albúmina; general- 
mente es respetado el germen, aunque no 
queda forzosamente indemne, y está tam- 
bién sujeta a sus ataques como la reserva 
nutritiva del grano. La larva no llega a 
alcanzar su completo desarrollo hasta ñnes 
de invierno; se transforma entonces en 
ninfa y, hacia los meses de abril o de 
mayo, el insecto perfecto sale del grano abriendo un pe- 
queño agujero. 

Se ve, por esta rápida descripción de las costumbres del 
insecto, cuáles pueden ser las consecuencias de sus destro- 
zos. Los guisantes, habas y lentejas atacados pierden una 
notable parte de su peso y se resiente su valor si están des- 
tinados a la alimentación. Si han de utilizarse como semilla, 
tienen el inconveniente de brotar mal, de dar plantas poco 
vigorosas y, por consiguiente, una débil cosecha, admitiendo 
aún que la gémula haya sido respetada, pues su destrucción 
imposibilita la germinación; además, con mucha frecuencia, 




Fisí. 124. — Pulgón d( 
las leutejas. 



19rí INSECTOS PERJUDICTALES A LAS HORTALIZAS 

eu el momento de la siembra, el insecto está todavía ence- 
rrado en el grano; nua vez hecha la siembra saldrá de él e 
infectará el campo en que se encuentre. 

Es preciso emplear tan sólo la semilla perfectamente 
sana; los granos atacados se reconocen fácilmente por la 
pequeña abertura por donde ha salido el insecto o por el 
circulo transparente que representa el sitio en donde está 
aprisionada la brucha y por donde se escapará; para esco- 
gerlos, lo mejor es echar los granos en el agua: se rechaza- 
rán todos los que — roídos por las bruchas y vueltos más 
ligeros — sobrenaden. Pero algunos granos invadidos pueden 
muy bien caer al fondo del agua, y es preferible recurrir al 
sulfuro de carbono; para este tratamiento, el señor Bruuner 
se sirve sencillamente de un tonel desfondado, en el cual 
echa los guisantes o las lentejas, teniendo cuidado de dejar 
espacio para un ancho recipiente: en este último se pone el 
sulfuro de carbono, a razón de 50 gramos por hectolitro: se 
tapa herméticamente, cargando pesos para asegurar el cierre. 
Así se puede dejar durante todo un día sin temor de alterar 
la facultad germinati^i^a de los granos. El gasto es de O' 20 a 
O' 30 francos por quintal de granos tratados. Siendo muy 
inflamable el sulfuro de carbono, se ha de evitar aproximar 
la luz, y es preciso también efectuar el tratamiento en un 
local bien ventilado a causa de las emanaciones del sulfuro. 

Los granos destinados al consumo pueden llevarse a la 
temperatura de 50*^ durante cinco minutos, lo cual basta para 
matar las larvas. 

El gorgojo de la col o zeutorinco de cuello estriado {Cen- 
thorhjjnchus snlcicollis) (figs. 125 y 126) es largo de 3 mi- 
límetros y ancho de 2; es enteramente negro, con numerosos 
pelos de un gris amarillento; la cabeza es punteada, el cose- 
lete lleva un surco profundo y su forma es convexa; cada 
élitro tiene seis estrías longitudinales marcadas; el rostro es 
cilindrico, bien visible y arqueado: el insecto puede ocultarlo 
entre sus patas anteriores. 

Este pequeño gorgojo aparece en la primavera, sobre 
todo a "fines de mayo, y subsiste durante todo el verano. 
Ataca todas las cruciferas: la col, el nabo, la colza, la mos- 



GORGOJO DE LA COL 



107 



taza, etc. La hembra pone sus 
eü la raíz y en la parte inferior 
el rostro una pequeña cavidad 
y en ella deposita un huevo. 
De cada huevo (de los cuales 
hay cerca de treinta) sale una 
pequeña larva blanca, que se 
nutre a expensas de los tejidos 
próximos, hace que la savia 
afluya abundantemente en este 
punto y determina la l'orma- 
ción de una hinchazón, de una 
nudosidad, que se designa con 
el nombre de agalla (figu- 
ra 127). 

Cuando las larvas han lle- 
gado a su completo desarrollo, 
al cabo de unos dos meses 
abandonan su vivienda y van 
a construirse en el suelo una 
especie de cascara, en donde 
se transformarán en ninfas y 
después en adultas. Pueden 
también invernar en el interior 
de las agallas. 

Estas protuberancias del 
tallo y de la raíz de la col son 
a veces numerosas: en tal ca- 
so, disminuyen el vigor de la 
vegetación; los cogollos de las 
coles se forman mal y quedan 
pequeños y desmedrados. — El 
insecto es difícil de destruir: 
la recogida de los adultos no 
ps práctica; el aplastamiento 
de las ninfas con un rodillo no 
cuanto a la alternancia de los 
de ser practicada por todos los 



huevos al principio de julio 
del tallo: para esto hace con 




Fig. 125. — Gorgojos 
de la coL 

A. CcntJinj-hi/nchiis siildcollis. 



da resultados completos: en 
cultivos, para ser eñcaz, ha 
cultivadores a la vez, lo cual 



108 



INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 




F.g. 126. — Zeuto- 
rinco de la col. 



casi es imposible. — El mejor remedio consiste actualmente 
en arrancar después de la cosecha los tallos 
y las raíces de las coles y quemarlas o darlas 
al ganado. 

El gorgojo de la zanahoria (Molijtes co- 
ronatns) (fig. 128) tiene de 10 a 14 milí- 
metros de longitud; es de un negro brillante 
con algunas pequeñas manchas amarillentas. 
Deposita sus huevos en la tierra en el mes 
de mayo; las larvas que nacen penetran en 
la parte inferior de las raíces de la zanahoria y suben abrien- 
do galerías. Es preciso destruir los 
. adultos y cultivar variedades de zana- 
horias muy cortas, pues las larvas 
siempre se quedan a 10 ó 20 centíme- 
tros debajo del nivel del suelo. 

El Rhynchües minutos ataca el 
fresal. 

Altisas. — Son pequeños crisomé- 
lidos, conocidos vulgarmente con los 
nombres de garrapatas, pulgas de tie- 
rra o de jardín, etc.; tienen un cuerpo 
ovalado de tegumento liso, largas an- 
tenas y están caracterizados por sus 
muslos posteriores abultados, que les 
permite saltar muy fácilmente, como 
las pulgas. — Hay de ellos numerosas 
especies (fig. 129). 

La altisa de la huerta (Haltica ole- 
rácea) tiene de 4 a 5 milímetros de lon- 
gitud y 2 de ancho; es de forma ovala- 
da, alargada y ligeramente abultada; 
su color es de un verde azulado brillante. 
La larva tiene 6 milímetros por 2 de an- 
cho; es negruzca y está cubierta de pelo. 
Esta altisa ataca a las cruciferas (coles 
y nabos) y las remolachas tiernas, 
cuyas hojas y flores devora; ocasiona grandes perjuicios. 




Fig 



_ 127. -Agallas produci- 
das por el zeutorinco de 
la col. 



ALTISAS 



100 



La altisa de la col (Haltica hrassicce) es mucho más pe- 
queña que la anterior, todo lo más es de l'o centímetros: es 
negruzca y lleva dos pequeñas 
líneas longitudinales amari- 
llas en cada élitro. Ataca las 
coles tiernas, de las cuales 
roe el parénquima de las ho- 
jas. 

La altisa de la madera 
{PhijIIofreta iiemorum) tiene 
:> milímetros de largo por 
1 de anchó; es negra con re- 
flejos verdosos y se reconoce 
por la faja amarilla longitu- 
dinal que se encuentra en el 
centro de cada élitro. Ataca 
también las cruciferas (coles, 
nabos y rábanos) y los plan- 
teles de remolacha, y es sobre 
todo perjudicial en las épocas 
secas y calientes. 

La altisa de la colza o 
de cabeza dorada {Haltica 
o PsfjUoides cJu'ijsocephala) 
(ñgura loOj tiene 4 milíme- 
tros de longitud por 2 de an- 
cho; es de un color azul ne- 
gruzco: la cabeza y las patas 
son amarillo rojizas, y los 
élitros claramente estriados. 
Ataca preferentemente la col- 
za, pero también las demás 
cruciferas y la remolacha. 

Citaremos además la al- 
tisa del nabo ( Psijlliodesnapi) y la altisa de la remolacha 
(Chcetocnema tibial is). 

La altisa de la viña {Haltica ampelophaga) es muy pa- 
recida a la de las huertas: la estudiaremos más adelante. 




Fiír. l-iJ 



S. — Gorgojo de la zaualinii 
(Mohjtes coronahis). 
larvas; 3, adulto. 



200 



INSECTOS PEK.UDICIALES A LAS HORTALIZAS 



Todas estas altisas tienen el mismo género do vida; los 
insectos perfectos aparecen al principio de la primavera, al 
empezar el buen tiempo, y resultan perjudiciales, devorando 




Fig. 129. — Altisas. 
1, altisas de cabeza dorada, tamaño natural; 2, altisa de la col; o, altisa 
flexuosa; 4, altisa de la madera; o, altisa de la enciua; 6 y 7, su larva, de ta- 
mafio natural y ampliada; 2, 3, 4 y 5. vistos con lente. 



las hojas de las 3^emas de las cruciferas y de otras distintas 
plantas. — A fines de abril, tiene lugar el apare j amiento, y 

la hembra deposita unos huevos 
amarillos y ovalados, formando 
pequeños paquetes de una vein- 
tena, en la cara inferior de las 
^ I^^HHI í>^-T hojas todavía sin atacar. Diez 
^•'^^BftV 1 ykr o doce días después, tiene lugar 
la eclosión; nacen pequeñísimas 
larvas que inmediatamente abren 
en el parénquima de las hojas 
largas galerías, estrechas y casi 
invisibles. Sufren varias mudas, 
y quince o veinte días después de 
su salida del huevo, alcanzan 
su talla máxima, que varia entre 3 y 6 milímetros según la 
especie; entonces se dejan caer y penetran en la tierra a 
5 centímetros de profundidad para transformarse. Dossema- 




Fig. 130.— Altisa de cabeza dorada 
V su larva. 



DESTRUCCIÓN DE LAS ALTISAS 201 

uas después, aparecen los insectos perfectos, que dan naci- 
miento a una nueva generación y, si la estación es favorable, 
pueden haber tres generaciones sucesivas; en efecto, bastan 
seis semanas para que el insecto llegue a su completo desa- 
rrollo. La última generación no se apareja; los adultos pasan 
el invierno resguardados del frío debajo de las cortezas, en 
las hendiduras de las paredes, etc., y no salen de estos refu- 
gios hasta la primavera siguiente. 

Estos insectos son, pues, extremadamente nocivos, las 
larvas minando las hojas y atacando las flores y a veces 
las raices; los adultos devorando las hojas. 

Medios preventivos . — Es preciso, ante todo, una siembra 
espesa, reblandecer bien el suelo y abonarlo para acelerar el 
desarrollo de las plantas, los riegos frecuentes en tiempo 
seco son también muy útiles. Las malas hierbas de la familia 
de las cruciferas (mostaza blanca y negra) han de ser arran- 
cadas de los campos para no atraer las altisas, que tienen 
preferencia por ellas. Agitar los granos con flor de azufre 
cuarenta y ocho horas antes de la siembra, y después, es- 
parcir por la superñcie del suelo una mezcla en partes iguales 
de flor de azufre y de cal apagada. Un procedimiento sen- 
cillo y efícaz consiste también en recubrir los planteles con 
una ligera capa de cenizas lixivíales, de hollin, de cal o 
de una mezcla de serrín ( 100 kilos) y de coaltar (alquitrán de 
hulla) (2 a o kilos); se puede también esparcir una mezcla 
de arena fina (100 kilos) y de naftalina (10 kilos), a razón de 
500 kilogramos por hectárea. 

Medios de destrucción. — 1." La recogida de los insec- 
tos perfectos se efectúa por medio de una plancha embadur- 
nada de alquitrán en su cara inferior, fija horizontalmente 
delante de una carretilla para poderla pasear rápidamente 
por el campo; se coloca también a veces sobre la parte ante- 
rior de la carretilla una tela cuya misión es de pasar por 
encima de las plantas y espantar las altisas; éstas saltan o 
vuelan y van a quedar pegadas en gran número en el alqui- 
trán. Estas máquinas sacudidoras pueden variar según el 
género de las plantas que se traten. Para ser eficaz la reco- 
gida ha de efectuarse siempre antes de la salida del sol. 

GuÉSA.vx.—E}itoi/¿ologia. 14 



202 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

2.*^ Es muy práctico disponer cierto número de refugios 
en donde los adultos acudan para pasar el invierno y des- 
truirlos fácilmente. Cascos de botellas, cacharros, montones 
de broza, etc., proporcionan excelentes abrigos artifíciales, 
que no habrá más que quemar o escaldar a fines de enero; 
es evidente que se ha de procurar la desaparición de los 
refugios naturales en donde las altisas podrían acogerse y 
que no se prestarían a un tratamiento destructivo. 

3.^ Nunca debe descuidarse la destrucción de los huevos, 
pues que con ello se aniquila a las generaciones futuras de 
altisas. Basta con examinar el anverso de las hojas sobre 
las cuales están depositados, y aplastarlos. 

4.° Contra las larvas, y en campos poco extensos, se 
puede recurrir a los insecticidas en polvo, tales como el yeso, 
el polvo de piretra del Cáucaso, mezclado con flor de azufre, 
a la proporción de (3 a 7 kilogramos por 100; la flor de 
azufre sola o mezclada con cal apagada en la proporción 
de 10 de cal por 1 de azufre: la mezcla de Werner, com- 
puesta de: 1 hectolitro de cal de las fábricas de gas, 1 hec- 
tolitro de cal apagada, 3 kilogramos de azufre y 3 kilogra- 
mos de hollín. Estos polvos se han de esparcir por la mañana 
sobre las hojas cubiertas de rocío. También se han de reco- 
mendar los insecticidas líquidos, por ejemplo: infusión de 
piretra en agua caliente al 5 por 100 (coste: 2^50 francos 
por hectolitro): — agua mezclada con zumo de tabaco; — agua 
de ajenjos, preparada con un puñado de ajenjos, puesto en 
70 litros de agua caliente y dejado en maceración durante 
doce horas; — Scheidweilr aconseja una infusión de ajenjos 
en agua avinagrada a la cual se añade c/sa fétida; — ^^essler 
propone una disolución de sulfato de cobre (vitriolo azul) a 
la dosis de 2 kilogramos por hectolitro de agua, a la cual se 
añade lechada de cal hasta que el líquido obscurezca el papel 
de cúrcuma. También puede servirse con éxito de una disolu- 
ción concentrada de sulfato de cal en agua amoniacal, que 
se extiende a razón de 1 litro por 100 litros de agua; y de la 
mezcla de Millardet, compuesta de una disolución de 8 kilo- 
gramos de sulfato de cobre en 100 litros de agua, a la cual 
se añade una lechada de cal, hecha con 13 kilogramos de 



CRIÓCEROS DE LOS ESPÁRRAGOS 203 

cal apagada desleída en oO litros de agua. Las pulverizacio- 
nes arseuicales constituyen un remedio radical contra las 
altisas de la viña (véase más adelante); pero su aplicación a 
las hortalizas presentaría peligros para la salud piíblica. 

La casida verde (Cassida viridis) presenta igual aspecto 
particular que ya hemos indicado en la casida nebulosa; el 
coselete y los élitros son de un verde prado. La larva ofrece 
también una forma oval y tiene dos espinas constituyendo 
una especie de horquilla en el extreiño posterior del cuerpo; 
los excrementos quedan recogidos por unos filamentos con 
que la larva puede cubrir su cuerpo como un disfraz. El gé- 
nero de vida es análogo al de la casida nebulosa. 

Esta casida ataca el cardo y la alcachofa, cuyas hojas 
roe; tanto el insecto perfecto como la larva son perniciosos. 
Los destrozos pueden ser considerables. En la Charenta, el 
cultivo de las alcachofas ha sido interrumpido a consecuen- 
cia de las devastaciones de las casidas. 

Es preciso recoger los adultos a ñn de temporada, por 
medio de trampas-refugios. Las larvas se han de destruir 
directamente. 

Los Crióceros de los espárragos son crisomélidos de 
forma esbelta, de colores brillantes, con un coselete franca- 
mente separado de la cabeza y abdomen; las antenas son fili- 
formes y de una longitud casi igual a la mitad del cuerpo. 

El criócero del espárrago (Crioceris aspar agi) (fig. 131) 
tiene 6 milímetros de longitud; los élitros de un azul pavo- 
nado, con cuatro manchas de un amarillo claro en cada uno; 
el coselete rojo y la cabeza azul. 

El criócero de doce puntos (C. duodecim piindata) es 
amarillo rojizo con seis puntos en cada élitro. 

Estos crióceros aparecen el mes de mayo. Sus larvas 
atacan los espárragos crecidos, cuyas hojas roen (1); son de 
color verdoso o amarillento, de forma muy abultada, y se- 
gregan una substancia viscosa que humedece constantemente 
la superficie de su cuerpo. Detienen sus devastaciones du- 
rante el mes de junio, en que alcanzan su talla máxima; pene- 

(1) Lo que se Uaman /íoyí/í del espárrago son, en realidad, ramos de apa- 
riencia foliácea (cladodes). 




'20 1 INSECTOS PER.irDICIAI.IiS A LAS HORTALIZAS 

tran entonces en el suelo, en donde invenían dentro de una 
especie de capsulita. 

El color brillante de los insectos adultos permite fácil- 
mente su recolección; también se les puede recoger por medio 
de un embudo escotado provisto en su base de un saco de 
tela. Contra las larvas, se recurre a las 
substancias pulverulentas y cáusticas, 
que se fijan muy bien sobre el moco 
que cubre el cuerpo de estos insectos: 
basta con esparcir por el suelo cal pul- 
verizada o ceniza, y sacudir luego los 
tallos de espárrago para que caigan 
las larvas. Hay que aconsejar, ade- 
más, cortar los espárragos que suben 
presentando puestas de crióceros. 
Fig. 131 — criúecru La crisomela de la acedera fGas- 

dei esparrago. frophijscí vapliani) cs un insecto de 

medio centímetro próximamente, de un 
hermoso verde esmeralda con reflejos brillantes. Aparece en la 
primavera. La hembra, que se caracteriza por un abdomen muy 
abultado cuando ha sido fecundada, pone pequeños huevos 
amarillentos que dispone en placas sobre la cara inferior de. 
las hojas de acedera. Estos huevos dan nacimiento durante 
el mes de mayo a numerosísimas pequeñas larvas negruzcas, 
que se ponen a roer las hojas próximas. En junio, penetran 
en el suelo, en donde tendrá lugar su transformación. 

La recolección directa de los adultos y de las larvas puede 
hacerse muy fácilmente. Si los destrozos son importantes, lo 
más sencillo y más. radical es cortar todas las hojas de ace- 
dera para destruir los huevos o las larvas, que se mueven 
con mucha lentitud. La acedera retoña muy pronto. 

El doríforo de las patatas ( Leptiiiotarsa deveinlineata) 
(figura 182) es un coleóptero muy próximo a los crisomélidos; 
tiene 1 centímetro de longitud y es de un color amarillo 
obscuro con 5 líneas negras longitudinales sobre cada élitro; 
la cabeza y el coselete están también manchados de negro. 
Desde 185*.>, este insecto ejerce gravísimas devastaciones 
sobre los cultivos de patata en los Estados Unidos, en donde 



doríforo de las patatas 205 

se le designa cou el nombre de bestica del Colorado; roe las 
hojas tanto en estado adulto como en estado de larva, y con 
ello ocasiona el aborto de los tubérculos. El insecto perfecto 
aparece en abril; el aparejamiento y la puesta tienen lu<;ar 
casi inmediatamente, estando los huevos dispuestos formando 
placas amarillas en la cara inferior de las hojas; dos genera- 
ciones más hay en junio y en agosto, de suerte que estos 
animales llegan a multiplicarse de una manera prodigiosa. 

Este peligroso coleóptero no ha sido hallado todavía en 
Francia. Pero, en IHIG, se le reconoció en un cnríi'amento 




Fig. I.'i2. — Doriforo de las patatas 
(Loptwotarsa (leceinlinento . 

de maíz desembarcado en Brema, y, en 1877, se le descubrió 
en un campo de patatas, Mulheim, cerca de Colonia; y el 
mismo año se le encontró en Liverpool, en un buque proce- 
dente de Tejas. Se tomaron medidas extraordinariamente 
rigurosas; en Mulheim, se regó el campo atacado con pe- 
tróleo y se le pegó fuego, luego se desfondó el suelo y se le 
afiadió cal viva. El insecto no ha reaparecido. Pero en Fran- 
cia se sintió un gran recelo y se prohibió interinamente la 
introducción de patatas de procedencia americana; las leyes 
del 15 de julio de 1878 y del 2 agosto de 1879 permiten 
mediante un decreto prohibir «la importación en Francia de 
la patata, hojas y restos de esta planta, sacos y demás obje- 
tos de embalaje que sirvan o hayan servido para transpor- 
tarlas y procedan de países en los cuales se haya reconocido 
la existencia del insecto llamado Donjphora decenilineata»; 



206 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

después se ha señalado el doríforo en diversas épocas eu 
puntos aislados de Inglaterra, pero no ha cometido serios 
perjuicios. Eu 1914, se mostró eu Stade, y luee:o en la em- 
bocadura del Elba. 

LEPIDÓPTEROS 

La gran mariposa blanca de la col (Pieris brassicoe) 
(figura 133) es una de las mariposas más comunes eu los 
jardines, en donde se la ve volar durante todo el año. Tiene 
6 centímetros de envergadura y las alas blancas, excepto una 




Fi.ü. J33. — PitM-ida (le la col, licinlira. 

mancha negra en el extremo de las alas superiores y otra en 
la mitad del borde anterior de las alas inferiores; la hembra 
presenta además en las alas superiores dos manchas negras 
redondeadas colocadas una encima de la otra y una mancha 
negra alargada siguiendo el borde posterior. Hay dos gene- 
raciones anuales. La hembra deposita en junio sus huevos 
(unos 200) en la cara inferior de las hojas de la col: los dis- 
pone verticalmente unos al lado de otros, formando placas, 
cuyo color es de un blanco amarillento; La eclosión tiene 
lugar poco tiempo después; las orugas son de un gris ver- 
doso con tres líneas amarillas longitudinales y pelos blan- 
quecinos y alcanzan cerca de 5 centímetros de longitud 
(figura 134); son muy voraces, roen las hojas de la col y de 
otras cruciferas, no dejando subsistir más que los gruesos 



PIERIDAS DE LA COL 



207 



nervios. Son tanto más peligrosas eu cuanto pueden aparecer 
en gran abundancia. Al principio viven agrupadas, pero 




Fi-. ir.J.-Oni-a (Ir 



tiiTida (ic la ool (Icvoi'íukIo mía lioja. 



luego se dispersan para transformase, ya en los agujeros de 
las paredes, en las resquebraduras de los árboles, etc. La 
crisálida (fig. 135) es blanca con manchas amarillas y negras; 
está fija por uno de los extremos y por 
un cinturón de filamentos sedosos. La 
mariposa sale en agosto y septiembre. 
Tiene lugar una nueva puesta, y las 
crisálidas de esta segunda generación 
pasan el invierno para transformarse 
en insectos perfectos en mayo o junio. 
Para luchar con éxito contra esta 
piérida, hay que empeñarse en des- 
truirla en sus diferentes estados, parti- 
cularmente bajo la forma de mariposa, de huevo y de oruga. 
La recogida de los huevos da excelentes resultados; al volar 
las mariposas, repasar cada tres días los campos para recoger 
las puestas. Utilizar niños para la caza de mariposas y re- 
coger las orugas. Pero podemos obrar más eficazmente contra 




V\!X. 135. — Crisálida 
«le la jiiérifia de la col. 



•208 



INSECTOS rER.IlIDICIALES A LAS HORTALIZAS 



las ominas, espolvoreando por la tarde las plantas atacadas 
oou una substancia pulverulenta, tal como la cal o el super- 
fosfato de cal a la dosis de 5 kilogramos por área, o rociáu- 
dolas con agua calentada a 45", lo cual no ofrece ningún 
inconveniente para la vegetación. Se puede también con una 
jeringa echar sobre las plantas una disolución de jabón negro 
a razón de 25 gramos por litro de agua, o luia emulsión al 
10 por 100 de sulfuro de carbono en agua. 

Conviene indicar que ciertos parásitos contribuyen pode- 
rosamente a reducir el número de estos insectos nocivos; 
entre ellos, el más frecuente y el más útil es un pequeño 
himenóptero, una especie de mosca de cuatro alas, el micro- 
gaster aglomerado (Microg áster o Apanteles glomeratus), 
cuya hembra deposita sus huevos en el cuerpo de las orugas: 
cada una de éstas es así presa de cierto número de pequeñas 
larvas que, después de haber agotado y matado a su huésped, 
entretejen alrededor de su cuerpo delgados capullos de una 
seda amarilla, en donde se transforman en crisálidas. Es 
preciso, pues, conservar cuidadosamente estas aglomeracio- 
nes de capullos, que con frecuencia se puede encontrar. 



La pequeña mariposa blanca de 
(figura 136) es muy semejante a la 



la col (Pieris rapce) 
anterior, pero más pe- 
queña , y la mancha del 
extremo de las alas su- 
periores es de un negro 
menos obscuro. Tiene 
1 '5 centímetros de lon- 
gitud y una envergadu- 
ra de 5 centímetros. 
Aparece al mismo 
tiempo que la gran 
mariposa de la col, y 
tiene las mismas cos- 
tumbres; pero la hembra no deposita en el reverso de las 
hojas más que huevos aislados unos de otros y no aglomera- 
dos formando paquetes, lo cual les hace menos visibles y 
más difíciles de destruir. La oruga es verde con tres rayas 
longitudinales de color amarillo y cubierta de pequeños pelos 




L%. — Pequ 



anpos 



pii:rida del nabo 



L>OÍ) 




137.— Piérida del nabo. 



espesos; ataca todas las plantas de la familia de las legumi- 
nosas y preferentemente las coles, los nabos y los rábanos. 

La mariposa blan- 
ca veteada de verde 
Fie?is Jicipíj (ügs,. l.HT 
y 138), de la misma 
familia que las dos pre- 
cedentes, se distingue 
claramente de ellas por 
las nerviaciones de sus 
alas, que son de color 
obscuro y bien mar- 
cadas, sobre todo en 

su cara inferior. Su envergadura es de unos 5 centímetros. 
^,^^ Se muestra desde el mes de 

abril: la hembra deposita so- 
bre las hojas de las crucife- 
ras huevos que dan nacimien- 
to a orugas verdes muy dañi- 
nas. Una segunda generación 
aparece durante el verano, en 
julio y agosto. 

La noctuella de la huerta 
{Hadena o Mamestra olerá- 
cea) tiene cerca de 2 centí- 
metros de longitud y de 3' 5 a 
4 centímetros de envergadu- 
ra: sus alas superiores son de 
un gris rojizo: presentan una 
mancha central roja rodeada 
de blanco, una mancha reni- 
forme amarillo anaranjada, y 
cerca del borde externo una 
línea blanca sinuosa en forma 
de M o de W muy visible. 

La noctuella de la huerta 
pi'e.senta dos generaciones : 
las mariposas de la primera empiezan a aparecer en mayo: 







Fig. 1.38. — Piérida del nabo (oruga 
y crisálida). 



210 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

se aparejan por la tarde, y las hembras depositaii sus huevos 
en pequeños montones de una veintena sobre diferentes hor- 
talizas, coles, remolachas y lechugas. Las orugas son al 
principio verdes con tres rayas blancas y dos amarillas lon- 
gitudinales, con puntos blancos y negros sobre cada anillo. 
Luego el color cambia, se vuelve amarillo rojizo, y las líneas 
blancas desaparecen. Estas orugas atacan las coles, las espi- 
nacas, las acederas, los guisantes, la remolacha, los espárra- 
gos y todas las hortalizas. Se crisalidan en agosto y aparecen 
nuevas mariposas; las orugas, nacidas al final del verano. 
invernan en el suelo. 

Es preciso recoger las orugas y emplear los medios de 
destrucción ya indicados para las otras noctuellas (véase 
página 178); lámparas-trampas, rociado de las plantas con 
insecticidas, etc. 

La noctuella de la col (Mamestra brassicce) (figs. lo*) 
y 140) es de la misma talla que la noctuella de las huertas, 

pero de color más obscu- 
ro, agrisada, con nume- 
rosas rayitas negruzcas y 
sinuosas sobre las alas su- 
periores; éstas presentan, 
además de las dos man- 
chas corrientes, una de las 
cuales es completamente 
Fig. 139. — Noctuena o mamestra blanca, uua mancha negra 
''*^ '^ ^''^' en forma de gancho; las 

alas inferiores son de un 
color gris menos obscuro. Vuela durante el mes de mayo 
por la noche; la hembra pone sus huevos sobre las hojas de 
la col; salen las orugas de un color gris con tonos que 
varían entre el verde y el amarillo y jaspeados negros; en 
junio y julio, empieza a roer las hojas ya extendidas, y luego 
el cogollo, que queda emporcado con sus excrementos y por 
lo tanto invendible. Es preciso buscar estas orugas tan perju- 
diciales, cuyos destrozos y deyecciones permiten descubrir, 
a ñn de destruirlas; lo mismo se hará con las crisálidas, que 
son ovaladas y rojas y se recogen en la primavera. 




NOCTUELLA GAMMA 



1>11 



La uoctuella gamma (Plnsia f/aiuma) es muy común: de 
una envergadura de 4 centímetros y de color pardo agrisado, 
presenta en cada una de las alas superiores una mancha 
plateada y brillante, cuya forma es la de la letra griega 
gamma {■{). Esta mariposa vuela, al revés de las otras noc- 
tuellas, durante el día, en la primavera y en verano, sobre todo 
en junio: la hembra 
deposita sus huevos, 
de un verde pálido, 
en la cara inferior de 
las hojas de las cru- 
ciferas y legumino- 
sas. Dos semanas des- 
pués de la puesta sa- 
len las orugas, ver- 
des, con seis líneas 
longitudinales dorsa- 
les blancas o amari- 
llas, cuyas patas pos- 
teriores han abortado 
y cuyo aspecto re- 
cuerda el de las oru- 
g a s agrimensuras : 
alcanzan :> centíme- 
tros de longitud: des- 
pués de haber roído 
el parénquima de las 
hojas más diversas 
(col, remolacha, pa- 
tata, colza, cáñamo, lino, maíz, guisantes, habas, etc.), se 
transforman en crisálidas, y quince días más tarde en ma- 
riposas. Así pueden tener lugar dos o tres generaciones 
durante la temporada, y no podría compararse la importancia 
de los perjuicios ocasionados por la oruga de esta noctuella 
más que con la de los «gusanos grises» de la noctuella de 
la mies. Se puede recurrir contra ella a los mismos medios 
de destrucción. 

La noctuella punto de admiración (Agrotis PxcJamationis) 




Fig. 140. - Orugas lio la uocliiellH de la col. 



212 



[NSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 




Fig. 141, — Noctuella pinito 
lie admiración. 



(figura 141) tiene ima envergadura de 4'5 centímetros y su 
color es pardo, llevando en cada una de sus alas superiores 
una mancha negra en forma de punto de admiración, que 
permite reconocerla fácilmente. Su oruga, de un lila obscuro, 

con tres líneas longitudinales 
más claras, roe el cuello y 
las raices de las legumbres 
(nabos y espárragos). Se pue- 
den hacer salir las orugas de 
la tierra descalzando ligera- 
mente el pie de las plantas y 
regando con una disolución 
concentrada de hojas de no- 
gal y zumo de nuez. 
La noctuella novia (Tnphcena prónuba) (fig. 142) es de 
mayor talla que las precedentes; su enverga (hira es de 5' 5 cen- 
tímetros; las alas 
superiores son par- 
das y las inferiores 
son amarillas con 
una ancha faja ne- 
gra, próxima al 
borde posterior. La 
oruga es de un ver- 
de pardusco con tres 
líneas dorsales lon- 
gitudinales más 
claras y tiene cinco 
centímetros de longitud; come 
acedera y de la lechuga. 

La noctuella de la alcachofa (Gortijna ochracea) tiene de 
o a 4 centímetros de envergadura; se ie llama vulgarmente 
tejido de oro a causa de sus alas superiores salpicadas de 
pardo rojizo con dos anchas fajas de púrpura. La oruga, 
de color de carne con la cabeza de un rojo brillante, vive 
desde mayo hasta julio en los tallos de la alcachofa; empieza 
por atacar el vértice del involucro, labra una galería y poco 
.a poco llega hasta el pedúnculo; en mayo, desciende hasta 




Noctuella novia. 



sobre todo las hojas de la 



XOCTUELLA DE LA LECHUGA 



213 



las raíces, y es crisálida en agosto. Esta oruga cansa serios 
destrozos en Argelia y en el sur de Francia. Cortar y quemar 
las alcachofas atacadas; en agosto y septiembre, cazar las 
mariposas con miel. 

La noctuella de la lechuga (Folia dysodea) (fíg. 143) 
tiene 3 centímetros escasos de envergadura: las alas son de 
un blanco agrisado con fajas y manchas de color más o menos 
obscuro. La oruga tie- 
ne 2' 5 centímetros de 
longitud y es de un 
verde suave, con tres 
rayas dorsales longitu- 
dinales pardas; hasta 
septiembre roe los gra- 
nos de las lechugas 
reservadas para semi- 
lla, lo mismo que las 
hojas. 

La tina de la pa- 
tata ( Phthor irn ce a 
operculella) tiene cer- 
ca de 1 centímetro; es 
de color grisáceo, con 
manchas negras en las 
alas anteriores. La 
hembra depone sobre 
las hojas, los tallos y 
los tubérculos de pata- 
ta una cuarentena de 
huevos. La oruga, que 
alcanza 12 milímetros 

de longitud, es blanca con el dorso ligeramente rojizo; causa 
reales perjuicios labrando en los tubérculos galerías sinuosas; 
varias orugas pueden vivir en una misma patata, y las hojas 
también son perforadas. — Hasta ahora esta pequeña mariposa 
ha quedado localizada al departamento del Var, y a una faja 
del litoral al este de Tolón. Los primeros daños se notaron en 
1902; en 1911 y 1912, las pérdidas fueron muy serias. Bajo 




Fiíí'. 143.— Oruga de la noctuella de la lechuga 
(Palia dijsodpa). 




214 lx\8ECT0S PERJUDICIAL^ A LAS HORTALIZAS 

el clima del Mediodía , hay ordinariamente seis generaciones 
desde febrero hasta octubre. Para extinguir este foco, es pre- 
ciso: desinfectar la cosecha con los vapores de sulfuro de 
carbono inmediatamente de recogida — conservar la cosecha 
debajo de una capa de arena bien seca, — desinfectar previa- 
mente los locales por medio de lavados o de pulverizaciones 
de las paredes y del suelo con petróleo o con petróleo-jabón 
—destruir inmediatamente con la cal viva y enterrar profun- 
damente los tubérculos dañados. 

La tina de los guisantes (Grapholina pisana) (fig. 144), 
pequeña mariposa que, a pesar de su nombre, es una torce- 
dora, es de color pardo y tiene 
Vh centímetros de envergadura: 
está caracterizada por una mancha 
blanca situada en el centro de las 
alas superiores. La oruga tiene 
8 milímetros de longitud y es blan- 
Fi.u-. U4. — Torcedora queciua; aparece en julio y agosto: 

de los guisantes. , i . , ' . , 

ataca los guisantes, que roe inte- 
riormente, pasando de una vaina 
a otra hasta su completo desarrollo y dejando un rastro de 
ñlamentos sedosos: los guisantes tardíos son de este modo 
muy frecuentemente atacados. La oruga pasa el invierno en 
el suelo y se transforma en primavera; es preciso recoger 
las vainas atacadas y destruirlas; apisonando el suelo al pie 
de las plantas, podemos oponernos a la penetración de las 
orugas cuando van a invernar. 

La tina del puerro (Acrolejna asectella) es mucho más 
pequeña que la precedente: tiene 4 milímetros de longitud y 
12 de envergadura. Es de un gris negruzco, y cada una de 
sus alas superiores presenta dos manchas blancas triangula- 
res. La oruga es blanquecina; en septiembre y octubre mina 
el interior de las hojas del puerro y luego deja en la super- 
ficie un tejido sedoso. — Cuando se nota la mariposa, échese 
hollín sobre los puerros; cuando la larva ha aparecido, rocíese 
abundantemente con una disolución acuosa de jabón negro a 
la dosis de 50 gramos por litro. Si el mal es reciente, se 
puede detener la evolución cortando a ras del suelo las plan- 



PULGÓN NEGRO DE LA ADORMIDERA 215 

tas atacadas o tan sólo a algunos centímetros del suelo; se 
queman las partes cortadas. Se escarda, se abona con man- 
tillo y se riega, y la planta retoña. 

HEMÍPTEROS 

Pulgones. —Numerosos pulgones atacan las hortalizas, 
sobre todo el pulgón de la col (ApJiis brossicce), que es de 
color verde, y del cual nos podemos desembarazar frotando 
las hojas con agua salada: el pulgón de la acedera (ApJiis 
ruinicis^; los pulgones del rábano, de la haba, del gui- 
sante, etc. 

El pulgón negro de la adormidera (ApJiis papaveris o 
Evomjmi) ataca también a la habichuela, el haba y la remo- 
lacha. Puede resultar muy nocivo para las remolachas azuca- 
reras y forrajeras, cuyas hojas coarruga y deja desmedradas, 
como también priva el desarrollo de la raíz. A veces se mul- 
tiplica de una manera prodigiosa sobre los melones; hay 
que combatirlo por medio de embadurnamientos repetidos 
con agua nicotinada: 2'5 a S litros de zumo de tabaco 
para 100 litros de agua (véase Destrucción de los insectos 
nocivos). 

El Trama radicnin es un pulgón que vive sobre las raíces 
de las lechugas y de las alcachofas, en las cuales determina 
nudosidades que debilitan la planta. Es preciso regar las plan- 
tas atacadas con sulfocarbonato de potasa o bien hacer en el 
suelo inyecciones de sulfuro de carbono. 

Chinches. — Varios hemípteros de la familia de los penta- 
tómidos, conocidos vulgarmente con el nombre de chinches, 
viven a expensas de las coles y de otras verduras. El Eiirif- 
dema o Pentatoma olerácea tiene 6 milímetros de longitud: 
es verde con manchas rojas en la hembra y blancas en el 
macho: destruye también insectos. 

La chinche roja de la col (Eiirijclema o Pentatoma ór- 
nala) (fig. 145) tiene 1 centímetro de longitud; los élitros 
son moteados de rojo y negro; el coselete es rojo con diez 
puntos negros; la cabeza es negra, ribeteada de rojo. Pica las 
hojas de la col; los huevos son depositados en la cara inferior 



211-; INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

de las hojas, tienen 1 milímetro, color agrisado, cou manchas 
negras y pardas, y están colocados unos al lado de otros 
formando cintas. Las larvas, lo mismo que las adultas, chu- 
pan la savia de las hojas y las resecan. Estas chinches son 
con frecuencia en gran número, y, al revés de la mayoría de 




Fig. 145. — Chinche roja de la col ( Fiirijdemn ornata). 

las chinches, no esparcen olor desagradable; podemos librar- 
nos de ellas por medio de polvos insecticidas, de serrín mo- 
jado con agua fenicada, que se echa sobre las hojas, o más 
'simplemente con agua caliente a la temperatura de 50^ o con 
una disolución de jabón negro (25 gramos de jabón por litro). 
Es preciso también destruir los huevos y los adultos; estos 
últimos pasan el invierno debajo de las cortezas y de las ho- 
jas secas. 

DÍPTEROS 

La típula de los prados (Tipiila olerácea). — Las típulas 
tienen el aspecto de grandes mosquitos provistos de grandes 
patas; pero su trompa es muy corta y no pican; su color es 



típula de los prados 



217 



agrisado, su cuerpo alargado, sus alas muy desarrolladas 
con balancines muy visibles (fig. 146); tienen 2' 5 centíme- 
tros de longitud; se las ve en primavera en los jardines y 
en los prados; las hembras ponen 300 huevecitos brillantes 
y negros y los depositan en el suelo cerca del cuello de las 
plantas. Las larvas son de un gris terroso y están despro- 
vistas de patas; son difíciles de aplastar, pues su piel es 
durísima y tiene la consistencia del cuero, lo que les ha 






^^ 



*«■«»** 



Fig. 14G. — Típula de los juados. 



hecho designar en Inglaterra, en donde son comunes, con el 
nombre de chaquetas de cuero; desde mayo hasta agosto 
viven en la capa superficial del suelo, en donde con sus fuer- 
tes mandíbulas roen las raíces de diferentes plantas, horta- 
lizas, forrajes y de adorno (patatas, lechugas, dalias). Se 
transforman en ninfas antes del invierno y en insectos per- 
fectos en la primavera siguiente.— Para destruir estas larvas, 
cuyos perjuicios se han discutido, se las puede recoger 
prontamente al pie de las plantas atacadas, antes de que se 
hundan demasiado profundamente en el suelo; las inyecciones 
de sulfuro de carbono dan buenos resultados. 

La antomia de la col (Anthomijia hrassicce); esta mosca, 
conocida vulgarmente con el nombre de mosca del nabo o 



GuÉNAUx . — Entomología . 



15 



218 INSECTOS PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 

de ¡a coh de 7 milímetros de longitud; es de un gris obscuro 
con los ojos rojos. Vuela en el mes de mayo y deposita sus 
huevos cerca del cuello de las cruciferas: col, nabo, rába- 
no, etc. Las larvas, muy parecidas a las lombrices, penetran 
en el interior de las raíces y de los tallos, minándolas y, en 
octubre o noviembre, se transforman en su interior en ninfas 
para pasar el invierno; los adultos salen en la primavera 
siguiente. Se ha de recomendar la alternancia de los cultivos; 
es preciso quemar los tallos después de la cosecha, esparcir 
cal viva para impedir la puesta y emplear también insectici- 
das en el momento del trasplante. 

La antomia de, la cebolla {Anthomijia cepanim); se ase- 
meja mucho a la mosca anterior; pone sus huevos sobre 
las hojas de la cebolla y del ajo; las larvas labran galerías 
en los bulbos, que acaban por pudrirse. Arrancar y quemar 
los bulbos atacados. 

La mosca de la escaloña (A. pía tura), devora los bulbos 
y causa la muerte de las plantas. 

La mosca de la acedera (Pegonuja acetosa) perfora, en 
estado de larva, galerías en las hojas de la acedera. 

La psilomia de la zanahoria (Psijlomya rosee); esta 
mosca tiene 5 milímetros de longitud y es de color verdoso 
con alas amarillentas. Ataca las zanahorias; la hembra depo- 
sita sus huevos al nivel del cuello; salen larvas cilindricas, 
amarillentas y brillantes, que labran galerías en la parte 
superficial de las raíces; las zanahorias roídas de esta suerte 
toman un tinte ocráceo, de aquí el nombre de oiin que se 
ha dado a esta enfermedad; las hojas palidecen y las plantas 
acaban por morir. Se logra alejar las moscas en el momento 
de la puesta, esparciendo entre los surcos arena empapada de 
petróleo o de ácido fénico, o bien haciendo, inmediatamente 
después de la cosecha, una pulverización con emulsión de 
petróleo al 2 por 100. Deben arrancarse los pies enfermos y 
darlos en seguida al ganado o bien sumergirlos en agua 
caliente, para destruir las larvas. En otoño, una labor pro- 
funda sacará al exterior las crisálidas. — El apio, el pe- 
rejil, etc., también son atacados. 

Platípara de los espárragos (Platij parea poeciloptera); 



FLATIPARA DE LOS ESPÁRRAGOS 



19 




esta mosca tiene 7 milímetros de longitud: la cabeza y los 
lados del tórax de un rojo obscuro; la parte dorsal del tórax 
está listada de negro, el abdomen es negro, y las alas son 
negruzcas con manchas claras (fig. 147). 

La platipara aparece en primavera: la hembra pone sus 
huevos a principios de mayo sobre las puntas de los espárra- 
gos, entre las escamas del extremo de los tallos más delga- 
dos; salen pequeñas larvas blancas, que se hunden en el tallo, 
y, descendiendo hacia el 
pie, trazan túneles rectilí- 
neos; a principios de julio 
alcanzan 1 centímetro de 
longitud y se transforman 
en ninfas dentro de sus 
galerías o en el suelo, al 
pie de las raíces del espá- 
rrago. Las plantas jóve- 
nes, que tardan tres años 
en dar cosecha, tienen mu- 
cho que sufrir de este in- 
secto; su tallo está acribi- 
llado de túneles, palidece, se tuerce y con frecuencia se 
pierde la planta. —La platipara, desde 1901, comete grandes 
destrozos en las esparragueras de las cercanías de París; ha 
aparecido muy nociva en Argenteuil, sobre todo en la pri- 
mavera de 1903. Es preciso arrancar los retoños antes del 
15 de marzo y quemarlos para destruir las ninfas que puedan 
contener; recoger igualmente todos los restos de espárragos 
durante el invierno y quemarlos. 

Bibiones. — Los bibiones son dípteros de la familia de 
los mosquitos, cuyas larvas a veces se hacen nocivas en las 
huertas. Tienen bastante parecido con las mo.;cas y presen- 
tan dimorfismo sexual: los machos son más pequeños que las 
hembras y poseen ojos muy grandes. 

El bibión San Marcos {Bibio Marci) (fig. 1'48), tiene 
lo milímetros de longitud; es completamente negro y ve- 
lloso; las alas son transparentes en el macho y negruzcas 
en la hembra. Aparece a fines de abril, por San Marcos, a 



147. — Platipai'ci de los espárragos, 
macho y liembra ampliados. 



220 



IN8ECT08 PERJUDICIALES A LAS HORTALIZAS 



veces en cantidad considerable. La hembra deposita de 100 a 
150 huevos en la superficie del suelo, sobre todo en las tierras 
blandas 3' ricas en humus; las larvas emplean un año en 
adquirir su completo desarrollo: son agrisadas y alcanzan 

1'5 centímetros de 
^^ ^^ -^';r longitud; están for- 

^" ^ ''^'^ madas de doce ani- 

llos , provisto cada 
uno de una corona de 
cerdas rígidas que les 
sirven para moverse; 
se alimentan de es- 
tiércol y de mantillo 
y roen también los 
planteles tiernos al- 
rededor del cuello; 

Fig. 148.— Bibión San Marcos (BiMo Marci). larva, l^S Icchugas, los es- 

ninfa y adultos. párragos y otras di- 

versas hortalizas son 
atacadas por estas larvas. Estas pasan el invierno en el suelo 
y se transforman en insectos perfectos al principio de la 
primavera. 

El bibión de los jardines (Bihio hortiilana), tiene 1 cen- 
tímetro de longitud; el macho es de color negro y la hembra 
rojiza. Aparece en gran número a principios de mayo; sus 
costumbres y sus perjuicios son iguales a los del bibión San 
Marcos. 

Conviene atraer las larvas por medio de trozos de patata 
puestos en el suelo y aplastarlas. Se puede también des- 
truirlas rodándolas con agua hirviendo o con una emulsión 
de petróleo, o bien por medio de inyecciones de sulfuro de 
carbono. 




INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

COLEÓPTEROS 

El gorgojo de la Livecha o apio silvestre (véase pá- 
gina 171) ataca también los árboles frutales, cuyas yemas 
roe. Ya hemos visto que no vuela, sino que se encarama; 
podemos, pues, detenerle por medio de fajas alquitranadas 
circulares en la base de los troncos; se pueden proteger las 
sementeras por medio de zanjas en todo su alrededor.— Con- 
tra las larvas, que son subterráneas, hay que emplear en 
otoño el sulfuro de carbono a la dosis de 35 ó 40 gramos por 
metro cuadrado. 

El otiorinco obscuro o diablillo ( Otiorhynchiis tenebri- 
cosiis) es muy parecido al gorgojo de la Livecha, y con sus 
mismas costumbres. A partir del mes de abril ataca durante 
la noche las yemas de los pies jóvenes de los árboles fru- 
tales y ornamentales; se reproduce a mitades de mayo, y en 
junio y en julio, las larvas roen las raí- 
ces de las plantas tiernas. Este gorgojo 
ha destrozado, en 1904 y 1905, los vi- 
veros de los alrededores de París (Vi- 
try, etc.); se ha logrado preservar en 
parte los viveros por medio de la pulve- 
rización de líquidos arsenicales; pero la 
recogida directa del gorgojo adulto ha 
resultado bastante más eficaz; desde el 
15 de abril hasta 15 de mayo, se ha pro- 
cedido a la recolección de los insectos por ''^'s- 140. - Periteio gris. 
medio de embudos especiales (fig. 19o); 
merced a un premio de 5 a 9 francos por kilo de insectos, 
en 1905, se destruyeron 3.750,000 diablillos, y de este modo 
se han detenido las devastaciones. 

El peritello gris (Peritelus griseus) (fig. 149) es un gor- 




222 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

gojo de 5 a 7 milímetros de longitud, de color gris obscuro 
con manchas claras; ataca las yemas durante la noche y 
destruye un gran número. 

Rinquitos. — Son gorgojos de colores vivos. 

El corta -yemas (Ehynchites coniciis) es de pequeña talla: 
cerca de 3 milímetros: de un azul obscuro muy brillante, está 
provisto de un rostro alargado de color negro; tiene el cuerpo 
recubierto de pelos finos y cortos, poco espesos. Este gorgojo 
es muy abundante en la primavera en los jardines, en donde es 
muy nocivo: hacia fines de mayo, las hembras efectúan su 
puesta en los tiernos brotes de diversos árboles frutales, 
sobre todo los perales: practican en las yemas un agujerito 
por medio de su rostro y depositan en él un huevo, luego 
cortan la base del tallo por debajo del sitio en donde se ha 
introducido el huevo: pero tienen cuidado de iucindir circu- 
la miente tan sólo las tres cuartas partes del tallo, de manera 
que queda una parte que impide caer la yema y la sostiene 
inclinada. Recibiendo la yema una exigua cantidad de savia, 
no tarda en agotarse, ennegrecerse y a colgar al lado del 
tallo, mientras la larva que ha nacido del huevo se nutre de 
los tejidos alterados sin encontrarse molestada por el añujo 
de la savia. La yema acaba por desprenderse y cae al suelo, 
la larva la abandona cuando ha adquirido todo su desarrollo; 
es blanca, ápoda y de forma abarquillada: penetra en el suelo 
para pasar el invierno dentro de una cascara redondeada. Se 
transforma en la primavera, y el insecto perfecto se muestra 
al principio del mes de mayo. 

Se pueden recoger y destruir los insectos perfectos. Pero 
sobre todo conviene buscar en mayo y junio los brotes 
atacados, arrancarlos y quemarlos a fin de aniquilar las 
larvas. 

El riuquito baco [Rhynchites Bacchus) es mayor que el 
precedente: alcanza 8 milímetros; es de un hermoso color 
rojo cobrizo con reflejos metálicos. Aparece en la primavera 
y ataca los manzanos y los perales royendo sus tiernos 
brotes. A fines de junio, y en la época en que empiezan a 
formarse los frutos, la hembra efectúa su puesta: por medio 
de su rostro taladra en la pequeña manzana una cavidad, 



URBEC 



22r> 



en donde deposita un huevo y cierra el agujero con una 
substancia gomosa. Se abre el huevo, y da nacimiento a 
una pequeña larva blanca ápoda, que roe el interior del 
tierno fruto y lo mina atravesándolo de parte a parte. Muy 
pronto la manzana se desprende y cae; la larva la abandoiia 
poco tiempo después, se hunde en la tierra y allí se trans- 
forma en ninfa: pasa el invierno y se transforma en insecto 
perfecto. 

Es preciso recoger los insectos perfectos y también todos 
los primeros frutos atacados o caldos al suelo durante el mes 
de junio, para quemarlos. 

El urbec (Rhijnchites betnleti o Byotiscus betiilce) (figu- 
ra 150) tiene de 6 a 7 milímetros de longitud; es enteramente 
azul o verde dorado, con 
reflejos brillantes; su ros- 
tro es largo y arqueado. 
—Aparece a mediados de 
mayo; se le llama vulgar- 
mente cigarrero, porque 
la hembra tiene el hábito 
de arrollar las hojas en 
en forma de cilindro, lue- 
go corta parcialmente el 
l)eciolo y deposita duran- 
te la primera quincena de 
Junio cuatro o cinco hue- 
vos en otras tantas cavi- 
dades que labra con su 
rostro dentro de esta suer- 
te de cigarro. La hoja así 

arrollada y privada de una parte de la savia se mustia , se 
seca y cae. Las larvas roen el interior de la envoltura 
foliácea y la abandonan cuando han alcanzado el término 
de su crecimiento 4I cabo de unos quince días; se hunden 
en la capa superficial del suelo y se transforman en insectos 
perfectos; algunos de éstos aparecen el mismo ano, a úl- 
timos de septiembre: la mayor parte pasan el invierno en 
el suelo. 




Fig. !;")().■ 



-Riuquito del abedul o cigarrero 
(Rhyíi chites betnleti) . 



224 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 




Varios árboles frutales sufren los ataques del urbec, 
sobre todo el peral y el cerezo. Otros árboles hay que tam- 
bién están expuestos: el abedul y la haya particularmente. 
Del mismo modo este gorgojo es nocivo para la viña. Es 

preciso durante el mes de 
junio, recoger las hojas arro- 
lladas y quemarlas. 

El Rhynchites popnli (fi- 
gura 151) tiene análogas cos- 
tumbres. 

El rinquito cobrizo 
(Rhijnchites cnpreus) ataca 
el ciruelo y el cerezo; tiene 
^ ^ 3 4 milímetros de longitud 

Fig. 151. - myncMtes popuii. ^ ^^ ^^ ^^^ bronccado cobri- 

zo; la hembra deposita sus 
huevos en los frutos tiernos y luego hace una incisión en el 
pedúnculo. Quemar los frutos caídos. 

El autónomo o gorgojo del manzano (Anthonoinus pomo- 
rnm) (fig. 152) tiene 4 milímetros de longitud; su cuerpo es 
ovalado, fuertemente convexo y de un color pardo negruzco, 
con pelos cortos y espesos que forman en su superficie un 
bozo agrisado. Las antenas están acodadas; el escudete es 
blanco, y los élitros, más anchos que el coselete, llevan en 
su parte posterior dos ribetes blanquecinos. 

Estos pequeños gorgojos aparecen en la primavera, desde 
últimos de marzo a últimos de abril, según la temperatura 
de la estación. Se aparejan, y las hembras fecundadas depo- 
sitan sus huevos sobre los botones de las flores de manzano a 
punto de abrirse; agujerean los botones florales por medio de 
su rostro y depositan un huevo en el interior de cada uno 
de ellos. Al cabo de una semana, el huevo da nacimiento a 
una pequeña larva blanca y arqueada, que roe los órganos 
reproductores del capullo: ataca la base. del cáliz, los estam- 
bres y el pistilo, determinando la atrofia de la flor: ésta toma 
un color rojo ocráceo característico y un aspecto completa- 
mente comparable al de un clavo de especies, lo que ha hecho 
creer con frecuencia a los jardineros que se trataba de juga- 



ANTONOMO DEL MANZANO 



225 



rretavS de la lima roja (luna de abril) o de los vientos rojos. 
En el interior de este capullo rojo y deformado es en 
donde se cumple toda la evolución del autónomo; en [quince 
días, la larva alcanza su talla máxima, que es de 6 milíme- 
tros: se transforma en ninfa y, ocho días después, en insecto 




Fig. 152. — Antononio del manzano (Anthonomiis pomoram). 
\, tamaño natural sobre un botón; 2, botón perforado; 3, 3, adulto ampliado; 
4. larva; 5, ninfa. 



perfecto. Dos o tres días después de formado, el adulto per- 
fora el botón con su rostro y echa a volar; esto ocurre a 
últimos de mayo. Estos nuevos insectos permanecen algún 
tiempo sobre las hojas de los manzanos; luego desaparecen 
poco a poco y no se sabe bien cómo acaban de pasar el ve- 
rano. En invierno, quedan aletargados hasta la primavera, en 
diferentes refugios: musgo, montones de hojas, hierbas secas, 
grietas de las cortezas, etc. 

El autónomo únicamente es temible en el momento de la 



226 INSECTOS NOCIVOS Á LOS ÁRBOLES FRUTALES 

floración. Las regiones, como la Normandía o la Bretaña, 
que obtienen considerables beneñcios del cultivo de la man- 
zana para sidra, sufren de im modo muy notable las devasta- 
ciones de este pequeño gorgojo. En 1889, las pérdidas cau- 
sadas en Francia se evaluaron a más de 60 millones. Por 
esto conviene adoptar todas las medidas necesarias para su 
destrucción. 

Por de pronto, conviene aprovechar el periodo invernal, 
desde fines de noviembre a principios de febrero, para limpiar 
el tronco y las ramas de los manzanos de la corteza vieja, 
los musgos y los liqúenes que los recubren debajo de los 
cuales están refugiados los autónomos. A este efecto, hay 
que hacer un raspado por medio de un rastrillo, seguido de 
una restregadura con una brocha de grama. Conviene recoger 
cuidadosamente todos los restos y quemarlos a fin de des- 
truir los insectos que contengan. Se completa esta primera 
operación efectuando desde noviembre hasta marzo un em- 
badnrnamiento con lechada de cal, a la cual es bueno añadir 
un 5 ó 10 por 100 de sulfato de hierro en disolución acuosa: 
se puede igualmente emplear el sulfato de hierro puro en di- 
solución muy concentrada, al 20 por 100; son también sus- 
ceptibles de dar buenos resultados: el alquitrán y la mezcla 
de Balbiaui, compuesta esta última de 2 kilogramos de aceite 
pesado, 3 kilogr. de naftalina en bruto, 10 kilogr. de cal viva 
y 40 litros de agua. — Los montones de hierbas y de hojas pró- 
ximos al pie de los manzanos, han de ser quemados en sep- 
tiembre, y substituirlos luego por haces o pequeños manojos de 
paja, como refugios-trampas para la generación siguiente. 

Llegado el buen tiempo y comprobada la aparición de los 
insectos, hay que proceder a la anthonomage, operación aná- 
loga al hannetonaje, que consiste a Ja recolección de los in- 
sectos perfectos. Podemos servirnos, como lo ha hecho el 
señor Hérissant, director de la Escuela practicado agricultura 
de Trois-Croix (Ille-et-Vilaine), de un gran toldo de tela, que 
tiene 10 metros de lado, con un agujero circular de 50 centí- 
metros de diámetro en el centro; esta tela, además, está par- 
tida desde el centro hasta uno de sus bordes, a fin de poderla 
colocar alrededor del tronco de un manzano: basta con acer- 



DESTRUCCIÓN DEL ANTONOMO 227 

car los bordes del corte para restablecer la continuidad del 
toldo; en los bordes del agujero central, que se ha reservado 
para el paso del tronco del árbol, está cosido un saco sin fondo 
de O' 60 metros de longitud y hendido también por el mismo 
lado en que lo está el toldo: el aparato se coloca sobre el suelo 
y se ata el saco alrededor del tronco del árbol. Sube un hom- 
bre al manzano y sacude las ramas, como también dos otros 
obreros armados de varas con garfios; se barre la tela con es- 
cobas y se echan los insectos caídos en un saco por medio de 
una pala. Se hace lo mismo con los demás árboles, y cuando 
el saco está lleno, se queman los residuos y los insectos que 
contienen. — Con este método, el señor Hérissant ha tratado 
diariamente 110 árboles y ha recogido 150 insectos de cada 
árbol por término medio, o sea 16,500 insectos, cuya des- 
trucción ha costado cuatro jornales de obreros a 2 francos y 
dos jornales de alumno a O '50 francos, o sea 9 francos.— La 
recogida ha de efectuarse de un modo metódico; los cultiva- 
dores de una misma región y en una extensión próximamente 
de 2 kilómetros, han de ponerse de acuerdo para batir los 
manzanos el mismo día, pues los autónomos vuelan perfecta- 
mente; es preciso operar antes de que los insectos hayan te- 
nido tiempo de depositar sus huevos: los cultivadores han de 
vigilar, pues, la aparición del autónomo; la caza se ha de efec- 
tuar en tiempo tranquilo y cubierto, desde las nueve de la 
mañana hasta las cinco de la tarde, preferentemente por 
la mañana. Se ha de recomendar empezar por las varidades 
de manzanas de floración precoz; luego las de segunda tem- 
porada y terminar por las variedades tardías. El batido se ha 
de repetir cuando los insectos son abundantes, a fin de evi- 
tar una nueva invasión de los árboles. 

Otrn operación igualmente muy eficaz y que completa la 
anterior, consiste en recoger antes de terminar la floración 
los botones rojos y secos. Se pueden cortar por medio de una 
podadera atada al extremo de un palo de 4 ó 5 metros, a la 
cual s,' ha añadido un pequeño bolso para recibir cada ca- 
pullo: una persona sola puede de este modo cortar las yemas 
de un centenar de árboles al día. Pero podemos también em- 
plear el toldo de tela antes descrito: se sacuden ligeramente 



228 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

los manzanos con unos mazos envueltos en trapos, de modo 
que caigan las flores agostadas; se las recoge en el toldo y 
se destruyen por el ! fuego; así se aniquilan las ninfas que 
darían nacimiento a los insectos de la generación siguiente. 
Los «clavos de especie» caídos al pie del árbol también debe- 
rán ser recogidos y quemados. Entre fines de mayo a últimos 
de junio es cuando se debe proceder a este batido. 

Nos falta indicar cierto número de enemigos naturales de 
los autónomos. Son pequeñas moscas de cuatro alas, perte- 
necientes al orden de los himenópteros; las más comunes son 
dos icneumónidos: Pimpla graminellce, que es negra y tiene 
5 milímetros de longitud, y Bracon variator, igualmente 
negra y de 3 milímetros de longitud, que depositan sus hue- 
vos en el cuerpo de las larvas; nacen pequeñas larvas que 
devoran inmediatamente al huésped que les sirve de refugio; 
es preciso, pues, guardarnos de destruir las nubes de peque- 
ños mosquitos que a veces en primavera se ven volar encima 
de los manzanos. Estos icneumónidos tienen una gran eficacia 
y bastan algunos años para detener el desarrollo de los autó- 
nomos. Se ha de aconsejar cuando se efectúa la recogida de 
los capullos mustios, de no quemarlos inmediatamente, sino 
guardarlos en un recipiente cubierto con una gasa; los pará- 
sitos nacen al cabo de unos veinte días; se les da libertad y 
luego se queman las yemas. 

El autónomo del peral (Anthonomns pijri) es un gorgojo 
muy semejante al del manzano; tiene 6 milímetros de longi- 
tud; es de color pardo obscuro con una faja transversal blan- 
quecina en los dos tercios de los élitros; pero deposita sus 
huevos en los brotes del peral antes del invierno y no en la 
primavera; su larva es la que los jardineros llaman larva de 
invierno. 

El autónomo del cerezo (Anthonomns driipariim) depo- 
sita sus huevos en los botones florales de los cerezos y guin- 
dos; tiene 5 milímetros de longitud y es pardo, con pelos 
rojizos, excepto dos manchas en zigzag desprovistas de pelo. 

El gorgojo o balanino de las avellanas (Balaninns nneiim) 
(figura 153) tiene cerca de 1 centímetro de talla, está carac- 
terizado por un rostro muy largo, delgado y fueitemente 



GORGOJO DE LAS AVELLANAS 



229 



arqueado (fig. 154); su color es pardo y la superficie de su 
cuerpo ligeramente peludo. Aparece en el mes de junio; poco 





Fig. Iií3. — fiorgojo de las avellanas 



Fig. 154.— Rostro del gor- 
gojo de las avellanas. 



tieniDO después, la hembra perfora con su rostro la cascara 
todavía tierna de las avellanas para depositar en ella un 
huevo (ñg. 155); de 
este huevo sale una 
pequeña larva blan- 
ca, arqueada, con una 
cabeza pardusca y 
robustas mandíbulas, 
que alcanza 5 ó 6 mi- 
límetros de longitud; 
es el gusano de las 
avellanas; roe el in- 
terior del fruto, el 
cual no tarda en caer; 
la larva sale entonces 
perforando la cascara 
y penetra en el suelo; 
pasa allí el otoño y el 
invierno, y a la pri- 
mavera siguiente se 

transforma en insecto perfecto. Las avellanas atacadas pre- 
sentan en el interior de su cascara una especie de polvo negro , 
constituido por las dej^ecciones de la larva; es preciso recoger 
del suelo a mediados de agosto todos los frutos agusanados 
y quemarlos. 




Fig. 



loó. — Gorgojo atacando las avellanas 
para efectuar la puesta. 



230 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

La saperda del avellano (Saperdn linearis) es im coleóp- 
tero longicorne de algo más de I centímetro de longitud, de 
cuerpo estrecho y cilindrico, de color negro, excepto la parte 
superior de los élitros, que es amarillenta. Aparece a fines 
de junio, y la hembra pone un huevo en cada botón del ave- 
llano; la larva que sale perfora la yema, luego la rama que 
1(1 sostiene, labrando una larga galería; cuando ha alcanzado 
toda su talla, unos 11 milímetros, cesa de roer, queda ale- 
targada durante el invierno y en la primavera siguiente se 
transforma en ninfa y después en insecto perfecto. Es pre- 
ciso cortar y quemar las ramas marchitadas. 

El agrilo del peral (Agrüiis viridis o piji'i), o tanibién 
bupreste verde, es un coleóptero de un verde bronceado, que 
mide cerca de 1 centímetro de longitud por 2 milímetros de 
anchura. Es un insecto muy común, que ataca gran número 
de tárboles frutales o forestales, particularmente el peral, la 
vid, la encina y el haya. Aparecen generalmente en junio y 
julio; el aparejamiento tiene lugar en esta época, y las hem- 
bras depositan sus huevos en las cortezas. La eclosión tiene 
lugar muy pronto; las pequeñas larvas, que son blancas, 
ápodas y gruesas por delante, empiezan inmediatamente a 
labrar en la corteza y después en el líber, galerías sinuosas, 
que van siendo cada vez más anchas y serpentuosas. Estas 
larvas quedan cerca de dos años metidas en sus g:alerías y 
no se transforman hasta el verano del segundo año de su 
vida, y alcanzan entonces unos 2 centímetros de longitud 
por 2 milímetros de ancho. 

Los árboles invadidos por el agrilo presentan grietas, 
que suelen atribuirse a cualquier otra causa y que siempre 
acarrean la muerte de las ramas atacadas; los perales jóve- 
nes perecen casi infaliblemente, y los perjuicios asi causados 
son muy importantes. 

Medios de destrucción.— ^\ se advierten los primeros 
ataques de las larvas, hay que arrancar la corteza de los 
puntos atacados, extraer el parásito, limpiar la herida pro- 
ducida y cubrirla con mástic de injertar o con el ungüento 
de Saint-Fiacre. Pero frecuentemente el mal ya está avan- 
zado, y es preciso cortar las ramas perforadas por debajo 



ROEDOR DEL MANZANO 23 1 

del Último pimto de ataque, y quemarlas luego. Cuando los 
árboles están muy perjudicados, lo mejor es arrancarlos y 
quemarlos, antes del mes de julio, a tin de destruir las nume- 
losas larvas de los agrilos que contienen y privar la salida 
(le los insectos perfectos, que perpetuarían el mal. 

No se puede aconsejar la caza del adulto ^ cuya talla di- 
ñculta verlos y cogerlos; tampoco resulta más fácil obrar 
contra la larva. Se puede impedir la puesta embadurnando 
los árboles de las huertas en el tronco y en las principales 
ramas con una mezcla de cal y arcilla y boñiga, que no 
perjudican la vegetación. 

El bupreste del frambueso (Agrilus chrijsoderes) se pa- 
i-ece mucho al agrilo del peral; en estado larvario, labra 
galerías sinuosas en los tallos del frambueso; estos tallos 
presentan hinchazones fusiformes de unos 2 centímetros de 
longitud, en donde la corteza está resquebrajada longitudi- 
nalmente. Las hojas y las flores se mustian y los pies ataca- 
dos languidecen. Este agrilo ha cometido notables destrozos 
en los centros productores de frambuesas de la Cote-d'Or. 
En invierno, cortar muy bajo y quemar todos los tallos 
atacados; destruir las zarzas próximas, que pueden también 
estar invadidas por los agrilos; suprimir todos los tallos 
agusanados de las plantas. 

El bupreste negro del melocotonero (Cajmodis tcnebno- 
nis) ataca los melocotoneros y los cerezos del Mediodía de 
Francia, y en el Var ha destruido plantaciones enteras; El 
adulto tiene 2 centímetros de longitud y es de un negro mate 
con algunas manchitas blancas; deposita su^ huevos en la 
superficie del tronco; las larvas hacen galerías entre la ma- 
dera y la corteza; son amarillas y alcanzan (i centímetros de 
longitud. La savia de los árboles se escapa en gotitas del 
tronco, y después de las ramas, por unos agujeritos hechos 
como por un punzón. Cazar los adultos; sacudiendo los ár- 
boles o sus ramas, fácilmente se hacen caer los insectos, que 
es preciso aplastar con cuidado o escaldarlos. 

El gran roedor del manzano y del ciruelo (Scolytus pru- 
ni) es un insecto de la familia de los escolítidos; tiene 4 mi- 
límetros de longitud y es de color pardo; sus élitros castaños 



232 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

llevan numerosas estrías. Aparece a principios de verano y 
ataca sobre todo los árboles debilitados; la hembra fecundada 
agujerea la corteza del tronco o de las ramas gruesas y labra 
entre la madera y la corteza una galería, en la cual deposita 
sus huevos a medida que avanza en su camino; nacen unas 
pequeñas larvas y empiezan en seguida a roer la madera, 
labrando a su vez galerías que al principio son perpendicula- 
res a la galería materna o galería de puesta; estas numerosas 
galerías- larvarias van ensanchándose a medida que las larvas 
aumentan de tamaño; se incurvan en diferentes sentidos y 
acaban a veces por cruzarse; cuando cada larva ha terminado 
su crecimiento, concluye su galería en una celda esférica en 
donde pasa el invierno. A últimos de la primavera siguiente, 
se metamorfosea y da nacimiento al insecto perfecto. 

Para luchar contra este insecto, cuyos destrozos no se 
notan hasta el momento en que j^a resulta difícil desalojarlo 
de los puntos en donde se encuentra oculto, se impone una 
medida radical: suprimir los árboles atacados, que por otra 
parte generalmente son árboles enfermos o desmedrados; se 
les corta y se les quema a fin de detener la evolución de los 
parásitos que contienen. Si los árboles invadidos son vigoro- 
sos, se puede probar de librarlos de los escólitos quitando 
con cuidado todas las partes atacadas de la corteza y emba- 
durnando las regiones puestas al descubierto con alquitrán 
de madera diluido con una quinta parte de alcohol de madera. 

El pequeño roedor del manzano y del melocotonero (Sco- 
lytus riignlosns) es algo más pequeño que el Scolytns priini: 
no tiene más que 2 milímetros de longitud y es de color 
negro: comete daños análogos, pero ataca preferentemente 
las ramas pequeñas, que se secan y cuya muerte acaba por 
ocasionar la del árbol. —Es preciso cortar y quemar las ra- 
mas atacadas. 

Dos coleópteros más. que también forman parte de la 
familia de los escolítidos, atacan la madera del olivo, en 
la cual labran galerías. Estos son: 

El escólito o roedor del olivo (Fhloeotnhus olece) o Neí- 
roiin, es un pequeño coleóptero de 2 milímetros de longitud, 
de cuerpo negruzco con una ligera pelusa agrisada, que es 



HILE8INA DEL OLIVO 233 

Docivo sobre todo en estado adulto: ataca las ramas del olivo, 
sobre todo los brotes tiernos y las yemas florales, labrando 
en la axila de las ramas pequeñas cavidades en donde inver- 
nará; los brotes atacados de esta suerte, particularmente los 
nuevos vastagos que retoñan sobre los troncos podados, no 
tardan en secarse y en morir; los perjuicios pueden ser con- 
siderables. En cuanto a las larvas, resultan igualmente 
perjudiciales por labrar sus galerías entre la corteza y la 
madera. 

Es preciso cortar y quemar las ramas enfermas y procu- 
rar la desaparición del leño de la poda, todo lo más un mes 
después de efectuada ésta, en lugar de dejar que permanezca 
en los olivares. No obstante, conviene no quemarlos inme- 
'diatamente, sino tan sólo algunas semanas después, para 
que sin'an de cebo o trampa, en la cual los insectos irán a 
efectuar la puesta; quemándolo todo lo más tarde en abril, 
se destruirán al mismo tiempo los huevos. 

Un decreto del prefecto de los Alpes Marítimos prescribe 
la extracción fuera de los olivares o la destrucción por el 
fuego del ramaje grueso de la poda veinticinco días después 
de efectuada ésta. 

La hilesina del olivo (Hylesimis oleiperda), llamada 
Taragnon en Pro venza, tiene 2 ó 3 milímetros de longitud; 
es negra o parda, su cabeza es gruesa y ancha, su cuerpo 
cubierto de pelusa; sus élitros llevan diez estrías punteadas 
y cubiertas de pelos rojos. Establece sus galerías en las 
ramas, particularmente en las del olivo en su declinación; 
las ramas atacadas se reconocen por unas grandes manchas 
rojas o de un gris pardo. Las larvas son blancas; se trans- 
forman en insectos perfectos hacia el mes de mayo o de 
abril; conviene, pues, en esta época arrancar las ramas ata- 
cadas y quemarlas inmediatamente. —Se ha notado que, lo 
mismo que el escólido del olivo, la hilesina ataca sobre todo 
los árboles en decadencia. Es preciso, por consiguiente, 
ante todo atender los árboles invadidos, regarlos y abo- 
narlos para volverlos más vigorosos y alejar los insectos. 



GuETiAvx.—ÁyttoiHologia. 16 



234 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 



LEPIDÓPTEROS 

Bombix culopardo (Liparis o Euproctis chrysorrhcea) 
(ñgnra 156).— El culopardo o ciüodorado (1) es una mariposa 
de 32 milímetros aproximadamente de envergadura; tiene las 
alas blancas, lo mismo que el cuerpo, excepto el extremo 
posterior del abdomen, que es pardo y en la hembra lleva 
numerosísimos pelos rojos. Es una mariposa muy extendida 
que se ve volar en junio y julio a la caída de la tarde; la 
hembra deposita sus huevos durante el mes de julio, general- 
mente en el anverso de las hojas o en las ramas de los árboles: 
los huevos, en número de unos 300, están aglomerados, en 
montones y cubiertos de pelos pardos arrancados por la hem- 
bra de su abdomen, lo cual les da el aspecto de minúsculas 
esponjas. Estos huevos se abren poco tiempo después de la 
puesta, a últimos de verano; las jóvenes orugas roen ligera- 
mente las hojas, luego las recogen entretejiendo con su seda 
una borra agrisada, formando así una especie de nidos, que 
alcanzan una longitud de 20 centímetros, que se ven fácil- 
mente de lejos fijados a las ramas, y en cuyo interior, a 
veces en número mayor de 200, pasan el invierno aletarga- 
das y bien abrigadas. A principio de la primavera salen de 
sus nidos y empiezan sus destrozos más serios, royendo los 
tiernos brotes, las hojas de los más distintos árboles y fabri- 
cando nuevas telarañas. Cuando han terminado su creci- 
miento, estas orugas tienen de 3 a 4 centímetros de longitud; 
son de un color general pardo con dos rayas dorsales longitu- 
dinales rojas, con manchas laterales blancas, tubérculos rojos 
muy prominentes en los anillos posteriores y llevan largos 
pelos que poseen propiedades urticantes. Se separan entonces 
unas de otras y van a metamorfosearse en unos pequeños 
capullos transparentes, establecidos entre las hojas; las ma- 
riposas salen en junio. 

Contra este insecto hay que recomendar particularmente 
el desorugamiento; hay que proceder a él durante el invierno, 

(1) otra especie, el Liparis aiirifliia, merece también el nombre de bombix 
oulodorado. Sus orugas no viven en sociedad y pasan el invierno en pequeños 
capullos. 



BOMBIX CRI30RREA 



285 




2S6 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 



por ejemplo, a principios de febrero antes de la salida de las 
orugas; en tal momento, los nidos o bolsas son bien visibles 
en los árboles despojados de hojas, y su destrucción es fácil. 
Los vallados suelen contenerlos; no hay que descuidarlos a 
fin de desembarazarnos del mayor número posible de insectos. 
La ley del 26 ventoso del año IV, que ordena el desoruga- 
miento durante el invierno v antes del 20 de febrero, se 



W-fl 




Fig.5157.— Huevos, oruga y capullo del Bo?nl>//x nenstria. 



refiere únicamente al Liparis chrysorrhcea, única mariposa 
nociva cuyas orugas construyen nidos para pasar la estación 
fría; esta ley, demasiado exclusiva, desgraciadamente rara 
vez se cumple. 

Bombix neustriano o de librea (Bomhijx nenstria) (figu- 
ras 157 y 158). — Esta mariposa tiene 3 centímetros de enver- 
gadura, es rojiza; sus alas superiores están atravesadas por 
dos líneas blanquecinas que limitan una faja central obscura. 
Aparece en julio y agosto, y vuela por la tarde. La hembra 




BOMBIX DISPAR 237 

deposita sus huevos eu las ramas de los árboles de una manera 
muy curiosa: los coloca regularmente por medio de una goma, 
en número de 400 a 500, unos al lado de otros, rodeando 
cempletamente la rama y formando una especie de collar. 
Estos huevos, de color pardusco, pasan el invierno; y no se 
abren hasta la primavera dando nacimiento a pequeñas orugas 
que viven en sociedad durante su infancia, fabricando telas 
con las cuales se protegen por 
la noche y devorando las hojas 
durante el día. Hacia el mes de 
junio, están completamente de- 
sarrolladas; tienen 4' 5 centíme- 
tros de longitud; su tinte general 
es pardusco, pero presentan una 
raya blanca en el rostro y a cada 
lado líneas longitudinales rojas .. ,..,., 

V 1 i-i 1 Fiff. loS.- Bomlnx de librea, macho 

y azules, que les ha valido el 
nombre de librea. Se dispersan 

en esta época y cada una teje entre las hojas o las ramas un 
capullo de color amarillo de canario, en donde se transforman. 
—Es preciso aprovechar el invierno para aplastar los huevos 
dispuestos anularmente y que se perciben con facilidad sobre 
las ramas. El desorugamiento ha de practicarse también 
cuando las orugas están todavía reunidas. 

Bombix dispar o esponjoso ( Lijmantria u Ocneria 
dispar).— YX bombix dispar tiene este nombre por la gran 
desemejanza que existe entre los dos sexos. El macho es el 
más pequeño y tiene 3 centímetros de envergadura; sus an- 
tenas son muy pectiueadas, y su cuerpo es delgado; las alas 
superiores son de un pardo agrisado con cuatro líneas trans- 
versales negruzcas en zigzag, sus alas inferiores son pardas. 
La hembra es mucho mayor y alcanza 5 centímetros de en- 
vergadura ; su abdomen es grueso y cubierto de largos pelos 
pardos; sus alas son de color más claro, de un blanco amari- 
llento y adornadas también de líneas en zigzag (fig. 159). 

Los machos, de vuelo rápido, se advierten al principio de 
agosto. Las hembras casi no vuelan y quedan inmóviles sobre 
los troncos de los árboles, sobre los cuales depositan de 400 a 



238 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRCTALES 

500 huevos, que aglomeran en uu solo montón y cubren con 
la borra formada por los largos pelos pardos de su abdomen; 
estas puestas, redondas u ovoladas, son bastante voluminosas 
y alcanzan 2 centímetros de diámetro; su aspecto ha hecho 
compararlos con pequeñas esponjas. Los huevos .pasan de 
este modo el invierno, no se abren hasta la primavera; a 
principios del mes de mayo dan nacimiente a pequeñas oru- 
gas negruzcas con tubérculos azules y rojos provistos de 
plumeros rojos. Estas jóvenes orugas viven asociadas; fabri- 
can telarañas y atacan las hojas de un grandísimo número 
de árboles, no tardan en separarse y en dispersarse. A últi- 
mos de junio se ocultan debajo de las hojas y de la corteza, 
y se transforman en crisálidas de color negruzco. 

Las orugas de la esponja son extraordinariamente perju- 
diciales, y tan poco respetan los árboles forestales como los 
frutales. En los Estados Unidos constituyen un verdadero 
azote, que los americanos nos deben, pues el liparis dispar 
fué llevado allí en 18G8 por el físico naturalista francés 
Trouvelot, que dirigía el observatorio de la universidad de 
Harvard; este entomólogo, que habitaba en Medford (Mas- 
sachusetts), se ocupaba en la cría de esta mariposa en su 
jardín, cuando habiendo un violento temporal tumbado las 
cajas de cría, los insectos quedaron en libertad. Se multi- 
plicaron con tal rapidez, que desde 1889 hasta 1895, fué 
preciso gastar 525,000 libras esterlinas para organizar los 
medios de destrucción. 

En lugar de aplastar los huevos, que son resistentes y 
bien protegidos por la borra que los envuelve, es preciso 
arrancarlos por el raspado y quemarlos; se puede también, 
como se hace en América, destruir las puestas, restregán- 
dolas enérgicamente. Contra las orugas, se ha recurrido con 
éxito a las pulverizaciones arsenicales (a la base de arseniato 
de plomo); se impide también su invasión por medio de fajas 
glutinosas; finalmente, hay que aconsejar disponer en junio 
alrededor de los árboles atacados trampas-cebos (haces de 
leña), en donde las orugas irán a crisalidarse. 

Bombix antiguo o estrellado (Orgya a ntiqua). — Esta. 
mariposa, muy común, presenta un dimorfismo sexual muy 



BOMBIX DISPAR 



259 




240 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 



acentuado: tan sólo el macho tiene alas; tiene 3 centímetros 
de envergadura, las alas inferiores son amarillo rojizas y 
las alas supeiiores de un pardo rojizo con dos fajas trans- 
versales sinuosas más obscuras y una pequeña estrella blanca 
en el borde externo; se la ve volar de día durante todo el 
verano. La hembra no tiene 
más que rudimentos de alas 
y no puede volar; su color es 
agrisado (fig. 1(30). 

Estas mariposas aparecen 
en junio; las hembras quedan 
fijas en los capullos de donde 
han salido y allí depositan 
sus huevos; de éstos nacen 
unas orugas agrisadas con 
tubérculos rojos y plumeros 
de pelos de distinta longitud 
V de colores distintos. Estas 





i^'" " \^^s^ 



Fig-. 1<>0. — Boinliix autiguo o .estreUado. 
1. macho: 2. henil ira áptora; ó: oruga. 



orugas prefieren muy especialmente las hojas del peral. 
Llegadas a su completo desarrollo, tejen entre las hendidu- 
ras de la corteza o entre las hojas, unos capullos grises o 
amarillentos, en los cuales se transforman en crisálidas.— 
Varias generaciones se suceden así hasta el octubre. Los 
huevos de la última generación pasan el invierno y no se 
abren hasta el mes de mayo siguiente. Hay que aprovechar 
esta circunstancia y buscar los capullos y las puestas en las 
resquebrajaduras de la corteza para aplastarlos. Durante el 



PEQUEÑO PAVÓN DE NOCHE 241 

verano, se han de recoger las orugas por sacudimiento o a 
mano, o destruirlas por medio de pulverizaciones. 

El gran pavón de noche (Saturnia pijri o Attaciis pavn- 
nia major), es la mariposa más grande de Europa; su en- 
vergadura alcanza 12 centímetros. Su cuerpo es pardusco: 
sus alas, agrisadas y aspecto aterciopelado, están bordeadas 
de una faja blanca y lleva cada una en su centro una gran 
mancha redonda. Aparece en abril o en mayo y deposita sus 
huevos en las hojas de los árboles frutales; la oruga sale en 
julio y roe las hojas hasta septiembre; cuando ha completado 
su crecimiento, es larga y gruesa como un dedo; de color 
verde pálido con ocho tubérculos azul turquesa guarnecidos 
de pelos negros sobre cada anillo. 

En septiembre, elabora un gran cupullo pardusco, ova- 
lado, colocado fuertemente debajo de los bordes salientes de 
las paredes o debajo de las hojas; se transforma en crisálida 
y asi pasa el invierno. —Estas grandes orugas, muy vora- 
ces, afortunadamente son poco numerosas; se las ve con 
facilidad y hay que aplastarlas. 

El pequeño pavón de noche (Saturnia carpini o Attacus 
pavonia minor) (figs. 161 y 162), no tiene más que 5 cen- 




Fig. 1(11. — Pequeño pavón de noche (macho). 

timetros de envergadura y presenta casi el mismo aspecto 
que el precedente. Tiene iguales costumbres: su oruga tiene 
5 centímetros de longitud por 1 centímetro de grueso; es 
verde con tubérculos rojizos o amarillo anaranjados orlados 
de negro. 



242 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

Falena hiemal (Cheimotobia hriimataj (íig. 16o).— 




Fig. 162. — Pequeño pavón de noche (hembra). 

Igual que la orgia antigua, el macho de la faleua hiemal 




Fig. 163. — Falena hiemal (Cheimatohia hrnmata). 
1, hembra; 2, macho; 3, oruga. 



se distingue de la hembra porque únicamente él tiene alas; 
su envergadura es de 3 centímetros, su cuerpo tiene 11 mili- 



FALENA HIEMAL 



243 



metros de longitud; es de color gris claro con finas líneas 
transversales más obscuras sobre las alas superiores. Apa- 
rece tan sólo en el otoño, a fines de octubre o principios de 




Fig. 164. — Cerezo cuyas hojas y frutos han sido devorados por la cheimatoba 
(mayo 1914). En soírundo término, manzano atacado también por las orugas. 



noviembre; revolotea alrededor de los árboles^ sobre cuyo 
tronco las hembras, que no tienen más que rudimentos de 
alas y son incapaces de volar, suben por medio de sus largas 



244 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

patas para depositar sus huevos; éstos son depositados aisla- 
damente en las hendiduras de la madera y de la corteza y 
semejan perlitas. Pasan el invierno, y las orugas salen al 
principiar la primavera: son pequeñísimas, tienen 1 milímetro 
de longitud y un color verde negruzco; buscan las yemas 
y roen las hojas y las flores de los perales y de los man- 
zanos, a medida que brotan; arrollan las hojas en forma de 
cucuruchos y las empaquetan con filamentos sedosos para 
constituirse un refugio. Hacia el 15 de junio, estas orugas 
han alcanzado su completo desarrollo; miden 2 centímetros 
de longitud y son de un verde amarillento con tres rayas 
longitudinales blancas; pertenecen al grupo de las orugas 
agrimensoras o geómetras^ que andan aproximando los dos 
extremos de su cuerpo haciendo con él una especie de U in- 
vertida; descienden al suelo suspendidas de una seda que 
van segregando; se entierran a 10 ó 15 centímetros de 
profundidad y se transforman en seguida en crisálidas den- 
tro de pequeños capullos. Hacia el 10 de octubre es cuando 
las mariposas salen de las crisálidas. 

El mejor medio de luchar contra las depredaciones de 
este insecto consiste en impedir a la hembra que remonte 
a lo largo del tronco de los árboles para efectuar la puesta. 
Ya h^ce cerca de dos siglos que se tuvo la idea de colocar 
en otoño ^ alrededor de los troncos, tiras impregnadas de 
alquitrán de madera (alquitrán de Noruega), para aprisionar 
las hembras en el momento de su subida. 

Durante la salida de las mariposas, un largo período que 
se extiende desde el 10 de octubre al 10 de diciembre, es 
necesario que la substancia aglutinante empleada se conserve 
viscosa mucho tiempo y se seque con la mayor lentitud 
posible. El alquitrán de Noruega no cumple esta condición: 
tiene el inconveniente de secarse muy pronto y de endure- 
cerse con las heladas; se atenúa este defecto asociándole 
diversos aceites y cuerpos grasos; el alquitrán de hulla 
puede substituir al de Noruega, y, además, se puede substi- 
tuir ventajosamente el alquitrán por otras mezclas. 

Las fórmulas siguientes son muy recomendables: 



DESTRUCCIÓN DE LA FALENA HIEMAL 245 

I. Alquitrán de madera 700 gramos 

Colofonia 500 — 

Jabón negro 500 — 

Aceite de pescado 300 — 

Se calientan con precaución, agitando sin cesar en un 
recipiente de hierro, el alquitrán y la colofonia; después de la 
fusión, se añaden primero el jabón negro, y después el aceite 
de pescado; se saca del fuego y se continúa removiendo hasta 
el enfriamiento de la mezcla: 

II. Alquitrán de Noruega 1 kilogramo 

Aceite de pescado 1 — 

Pez negro 1 — 

Aceite mineral verde 1 litro 

El aceite mineral es el que sirve de lubrificante de los 
cojinetes. 

III. Alquitrán de Noruega 10 kilogramos 

Aceite de pescado 2'5 — 

Aceite mineral verde 2'5 — 

Esta mezcla conserva largo tiempo su viscosidad, y con- 
tinúa pegagosa durante tres dias con temperaturas de 8^ 
bajo cero. 

IV. Alquitrán de hulla 10 kilogramos 

Aceite de pescado 10 — 

V. Aceite de colza r)00 gramos 

Manteca de cerdo sin sal . . . . 500 — 

Trementina 500 — 

Colofonia 500 — 

Se calientan juntos el aceite y la manteca, y luego se añade 
la trementina y la colofonia, agitando continuamente hasta 
fusión completa; ha de obtenerse la consistencia de jarabe 
concentrado; si, a consecuencia de una cocción prolongada de 
masa, fuese demasiado espesa, se añadirá un poco de aceite 
de colza. 

VI. Aceite de linaza 5^J gramos 

Aceite de oliva 500 — 

Trementina 500 — 

Pez blanco 1 kilogramo 



246 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

Esta composición se prepara como la anterior, a fuego 
suave, y sale a menos de 75 céntimos el kilogramo. 

VIL Aceite de linaza 1 kilogramo 

Colofonia 1 — 

Se empieza por fundir la colofonia en una olla de barro, 
se retira del fuego y se añade el aceite removiendo hasta 
que la mezcla sea perfecta. 

VIII. Grasa de pescado ordinaria .... 400 gramos 

Aceite de pescado 400 — 

Colofonia 1 kilogramo 

Se calienta fuertemente en una cacerola de 5 litros de 
cabida (a causa de la efervescencia que se produce) 400 gra- 
mos de grasa de pescado que sirve para engrase de los ejes 
de carruajes; luego se añade el aceite calentando continua- 
mente, y después se vierte poco a poco la colofonia grose- 
ramente pulverizada. Cuando ésta está disuelta, se retira del 
fuego y se deja enfriar. El kilogramo resulta a 60 céntimos. 

Una vez preparada la substancia viscosa, hay que tener 
ciertas precauciones para su aplicación. No es indiferente la 
clase del papel empleado para las tiras; mejor que el papel 
usual de embalaje, es el papel pergamino, aunque sea de 
inferior calidad. La tira debe tener 15 ó 20 centímetros 
de ancho; se arrolla alrededor del tronco a 1'50 metros del 
suelo y se ata con dos bramantes, uno arriba y otro abajo de 
la tierra, cuidando que no quede ningún intersticio entre el 
papel y la corteza. Colocadas las tiras, se embadurnan con 
una capa de barniz pegajoso; si éste fuese muy corrosivo, 
como por ejemplo, en el caso de la mezcla a partes iguales 
de alquitrán de hulla y de aceite de pescado, es prudente 
proteger la corteza de debajo del anillo por medio de un ro- 
dete de heno; debemos hacer notar que la tira de papel no 
tiene otro objeto que el de proteger la corteza. Lo mejor es 
rechazar las mezclas aglutinantes solubles en el agua, como 
los que tienen por base el aceite de ricino, que obligan a 
resguardar los anillos contra la lluvia por medio de una cor- 
bata de papel formando tejadillo. 



DESTRUCCIÓN DE LA FALENA HIEMAL 247 

Sea cual fuere la duración de la viscosidad del barniz 
empleado, es indispensable comprobar de vez en cuando el 
estado de las tiras-trampas; un periodo de frío o de viento 
noroeste tal vez han desecado la liga, y esto exige una nueva 
aplicación; frecuentemente, cuando las hembras son muy 
abundantes, sobre todo en el momento de la subida general, 
que tiene lugar del 10 al 25 de noviembre, los anillos pega- 
josos quedan cubiertos en seguida de insectos, los cuales 
forman puente y permiten a las demás hembras franquear el 
obstáculo que debía detenerlas; el labriego debe en tal caso 
limpiar el anillo y embadurnarlo de nuevo, sin lo cual serian 
inútiles sus cuidados. Finalmente, deben examinarse los bra- 
mantes por si se hubiesen aflojado. Con estas condiciones, el 
procedimiento es superior a los aparatos no pegajosos que 
rodean el tronco de los árboles oponiéndose por medio de 
una plancha de cinc al ascenso de las hembras; no quedando 
éstas destruidas, tienen el recurso de ir a hacer la puesta en 
los árboles no protegidos de los vallados. 

Si, a pesar de precauciones tomadas en otoño, aparecen 
durante la primavera orugas en los árboles, no debemos des- 
cuidar el desorugamiento, del mismo modo que se practica 
contra el abejorro (véase pág. 226). 

Estos procedimientos exigeí como complemento una vi- 
gilancia exquisita en los planteles de los árboles frutales. 
En efecto, cuando los planteles se ven invadidos por la f aleña 
hiemal, las plantas que de ellos proceden llevan huevos del 
insecto durante toda la época en que se efectúan las planta- 
ciones, desde el otoño hasta principios de primavera, y las 
huertas indemnes quedan contaminadas por la introducción 
de estas plantas. Un atento examen de los árboles permite 
comprobar la presencia cié los huevos, y el servicio fitopato- 
lógico deberá ejercer sobre esto una inspección rigurosa en 
los planteles no inscritos a la inspección del Estado. Con- 
tra los huevos mismos existen también medios de protección, 
tales como la desinfección del árbol por el ácido cianhídrico; 
siendo visibles a simple vista, podemos también destruir los 
huevos embadurnándolos con un barniz impermeable, como 
el obtenido con la fórmula siguiente: 



248 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 



Cal viva 8 kilogramos 

Sal de cocina 1 — 

Silicato de sosa 350 gramos 

Agua 35 litros 

Se apaga la cal con la mitad del agua, se disuelve la sal 
y el silicato en la otra mitad y se mezclan los dos líquidos. 
Esta mezcla, aplicada con pincel sobre los huevos, forma 
una capa dura que priva la eclosión o que las larvas no pue- 
den perforar. 

Falena deshojante (Hibernia o geómetra de foliaría) 
(figura 165). — Esta mariposa pertenece a la misma familia que 




12 3 

Fig. 165. — Falena deshojaute (Hibernia defoliaria; 
1, oruga: 2, hembra; 3, macho. 



la anterior y presenta igual dimorfismo sensual. El macho 
tiene 4 centímetros de envergadura y 12 milímetros de lon- 
gitud; es de un amarillo leonado o rojo con estriaciones de 
color pardusco y un gran punto negro sobre las alas supe- 
riores; la hembra está completamente desprovista de alas; es 
también de color amarillento y presenta sobre el dorso tres 
series de puntos negros. — Estas mariposas aparecen en no- 
viembre y diciembre y vuelan hacia el crepúsculo; las hem- 
bras trepan a los árboles y depositan 300 ó 400 huevos, ya 
aislados, ya agrupados en la base de las yemas. No se abren 
hasta la primavera, hacia el 20 de abril; las pequeñas orugas 
penetran en las yemas y devoran las hojas; sobre todo son 
peligrosas para los árboles forestales; son de un color pardo 



PIRALA DE LAS MANZANAS 



249 



rojizo sobre el dorso, de un amarillo pálido en el vientre, y 
llevan a los lados una raya amarilla con un puntito blanco 
sobre cada anillo; en junio, han alcanzado cerca de 3 centí- 
metros de longitud; descienden de los árboles y van a meta- 
morfearse en el suelo. Se han de aconsejar los mismos medios 
de destrucción que contra la f aleña hiemal. 

Pirala de las manzanas (Carpocapsa pomonella) (figu- 
ra 166). —Muy frecuentemente, los frutos de nuestros man- 
zanos y perales son roídos por una oruga que todo el mundo 




Fig. 166. — Pirala de las mauzauas: mariposa, crisálida, manzana atacada 
con oriiEras. 



conoce con el nombre de «gusano» de las manzanas y de las 
peras: estos frutos enfermos no. son propios para el consumo, 
y por ello, con frecuencia, se sufren grandes pérdidas en las 
huertas. 

Esta peligrosa oruga es la de una pequeña mariposa, la 
pirala de las manzanas, que tiene de 0'5 a 1 centímetro de 
longitud y 2 centímetros de envergadura; el cuerpo es de color 
gris obscuro; las alas son de un gris ceniciento, cruzadas 
transversalmente por pequeñas líneas sinuosas más obscuras 
con reflejos bronceados; en su extremo una gran mancha 
pardusca rodeada de una línea amarillo dorada; las alas infe- 
riores son uniformemente parduscas. Hay dos generaciones 
anuales de esta mariposa; la primera aparece desde abril 

G-üÉsAvx.—-£>ttO}nologia. 17 



250 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

hasta junio; durante todo este período, las hembras efectúan 
su puesta por la noche sobre los frutos recientemente fecun- 
dados de las variedades precoces: depositan un solo huevo 
en el centro del cáliz de las flores marchitas, es decir, sobre 
el ápice de los frutos en formación; cada ti^mbra depone 
unos 50 ó 60 huevos. Ocho días después se abre el huevo, 
.^ale una pequeña oruga y se introduce hasta el corazón y se 
pone a roer^ sin que ningún signo exterior revele su presen- 
cia, desapareciendo casi siempre el orificio de entrada, a con- 
secuencia del desarrollo del fruto; en efecto, éste continúa 
creciendo como sí estuviese libre de todo parásito. No obs- 
tante, la oruga destruye cada vez más el centro de la man- 
zana y substituye la pulpa comida por sus excrementos par- 
duscos y acaba siempre por prolongar su galería hasta el 
exterior por los lados de la fruta, para proporcionarse una 
salida en el momento requerido. Crece poco a poco y alcanza 
de 12 a 17 milímetros; según el color de la variedad de fruta 
atacada, es rosada, amarillenta o rojiza, con la cabeza y al- 
gunos pelos pardos; adquiere su talla definitiva desde últimos 
de junio hasta últimos de agosto, según haya nacido más o 
menos pronto. Los frutos atacados se desprenden general- 
mente antes de llegar a ser maduros; las orugas salen en este 
momento, van a metamorf osearse debajo de la corteza de los 
árboles y unos veinte días después se transforman en mari- 
posas. 

Esta segunda generación, que se muestra generalmente 
durante el mes de agosto, es mucho más perniciosa que la 
primera; las hembras hacen la puesta sobre los frutos sanos 
que han quedado en el árbol y que ya tienen cierto tamaño; 
las orugas obran del mismo modo que las primeras. Las 
manzanas roídas llegan, no obstante, a la madurez y, cosa 
curiosa, más rápidamente aún que los frutos sanos; pero no 
tardan en caer del árbol. Si la variedad de manzana es de 
madurez tardía, la oruga tiene tiempo de terminar su des- 
arrollo y entonces abandona el fruto para ir a refugiarse en 
cualquier sitio y labrarse un capullo de seda gris muy sólido, 
en donde pasa el invierno; en la primavera se transforma en 
una crisálida de color castaño pardusco, de la cual se escapa 



DESTRUCCIÓN DE LA PIRALA DE LAS MANZANAS 251 

el insecto perfecto. Si, por el contrario, la variedad es de 
madurez tardía, se recoge el fruto con la oruga en su 
interior. 

Se deberá aprovechar el mes de junio, época en que las 
mariposas de la primera generación son numerosas, para 
destruirlas por medio de trampas luminosas. Para prevenir 
la invasión de los frutos se deberá recurrir a las pulveriza- 
ciones arsenicales (véase Destrucción de los insectos nocivos), 
efectuadas inmediatamente después de la floración, antes de 
que las hembras hayan podido depositar sus huevos sobre 
las manzanas en formación. Para detener los destrozos bas- 
tará efectuar la recogida de las manzanas enfermas a medida 
que van cayendo; se darán inmediatamente a los cerdos o se 
mandarán a moler para fabricar la bebida; de este modo las 
mariposas y orugas del año siguiente quedan aniquiladas. 
También se ha de aconsejar que las reses vayan a pastar en 
los prados-huertas hasta últimos de agosto, para que los bó- 
vidos y los cerdos devoren todas las manzanas caídas, pro- 
curando no obstante, por medio de ataduras, que los animales 
no alcancen las ramas cargadas de frutos. No es inútil dispo- 
ner al pie de los árboles refugios artificiales para las orugas: 
se rodea sencillamente el tronco con virutas o trapos,* en 
donde las orugas acudirán para pasar el invierno, y que se 
quemarán en febrero. Durante el invierno no hay que olvi- 
darse de limpiar por medio de un raspado los árboles de los 
liqúenes y de las viejas cortezas; se completará esta limpieza 
con lavados de agua hirviendo y un embadurnamiento de 
lechada de cal, que destruirán buen número de orugas dentro 
de sus capullos. Deberán también examinarse los depósitos 
de frutos y encalar las paredes en previsión de los insectos 
que hayan podido introducirse con los frutos enfermos. 

Las manzanas de postre están mucho más expuestas a los 
ataques del gusano que las manzanas de sidra. Por esto indi- 
caremos para los aficionados algunos tratamientos, que no 
podrían aplicarse de un modo práctico en ima huerta extensa, 
pero que permiten salvar hermosos frutos. Se recomienda em- 
badurnar las manzanas atacadas con una solución de zumo de 
tabaco (1 parte por 11 de agua) y pincharlas con un cuchillo 



252 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

con esta misma disolución; el señor Mohr, químico de Lieja, 
aconseja verter en el ápice de cada manzana, por medio de 
una bureta, una gota de una disolución de sulfuro de calcio 
glicerinado, diluido en diez veces su volumen de agua; final- 
mente, es posible extraer el gusano hurgando el fruto con 
una podadera, sin perjuicio de cicatrizar la herida, crecer y 
madurar la manzana. 

La pirala de la manzana es susceptible de atacar también 
las peras, nueces, melocotones y membrillos. 

La anarsia lineatella es una especie de pequeña polilla 
cuya oruga de anillos pardos y blancos ataca los frutos y los 
tallos del melocotonero. 

Pirala de las ciruelas ( Carpocapsa fanehrana); esta pe- 
queña mariposa, que debería llamarse torcedora de las cirue- 
las, tiene 7'5 centímetros de longitud; es negruzca, con al- 
gunas manchas y rayas de un gris azulado sobre las alas 
superiores. Vuela por el mes de julio; la hembra pone un 
huevo sobre cada ciruela; la pequeña oruga que sale roe el 
interior del fruto y se comporta de una manera idéntica a la 
de la pirala de las manzana, con la cual ofrece además una 
gran semejanza; también se la designa con el nombre de 
gusano de las ciruelas. 

Pirala de las castañas (Carpocapsa splendens, fig. 167). 

—La carpocapsa o torcedora brillante de las 

\J castañas es un microlepidóptero de 8 milí- 

^S|m£^^ metros de longitud y de color gris; sus alas 

^^Wm^^ superiores son pardas, punteadas de gris y 

Fig. 167. - Pirala Presentan hacia su borde externo una mancha 

brillante de las redonda obscura, rodeada de una línea pla- 

castanas. , , , , . „ . ^ 

teada y otra negra; sus alas inferiores son 
grises. Esta mariposa vuela a partir del mes de junio y hace 
la puesta sobre las castañas; la oruga blanquecina con una 
cabeza parda tiene una existencia análoga a la de las dos 
torcedoras precedentes, cometiendo con frecuencia grandes 
destrozos. Los frutos atacados dejan de crecer y a veces caen 
antes de llegar a su madurez completa . Es preciso recoger y 
quemar los frutos agusanados. 

Falena del grosellero (Ábr ajeas grossulariata, fig. 168); 



FALENA DEL GROSELLERO 253 

esta mariposa ataca frecuentemente el grosellero y el casis, 
lo mismo que el albaricoquero, el ciruelo y el melocotonero. 
Tiene el cuerpo amarillo y negro, alas blancas, sembradas de 
numerosos puntos y manchas negras; las alas superiores lle- 
van también manchas amarillas; su envergadura es de 5 cen- 
tímetros. Aparece en julio y agosto, y frecuentemente se la 
ve volar en pleno día por los jardines; la hembra hace la 
puesta sobre las hojas de los groselleros y salen pequeñas 




Fi.t?. I(i8.— Fcileua del grosellero. 

orugas agrimensoras, de color blanco y amarillo, con algu- 
nos puntos negros; a últimos de verano o principios de otoño, 
hacia el mes de septiembre, roen las hojas durante dos o tres 
semanas, luego pasan el invierno ocultas debajo de las hojas 
del suelo para renovar sus destrozos en la primavera, á ex- 
pensas de las hojas tiernas; en esta última época es cuando 
son más destructoras; pueden dejar desnudos gran parte de 
groselleros e impedir la madurez de los frutos. Estas orugas 
son muy visibles; hay que buscarlas y destruirlas, y se com- 
baten también con los insecticidas. En otoño se han de reco- 
ger las hojas caídas y quemarlas; las crisálidas negras y 
amarillas se suelen ver sobre los árboles devastados a fines 
de junio o principios de julio. 

Otra f aleña o agrimensora, la Phalcena Warvaria, ataca 



254 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 



igualmente los groselleros; es menor que la precedente y es 
de color agrisado con manchas pardas; sus orugas atacan 
las hojas y a veces los frutos. 

La sesia tipuliforme (Trochilinmtipiúiforme^ fig. 169) es 
una mariposa que tiene 2 centímetros de envergadura; tiene 

el cuerpo negro con 
circuios amarillos y 
está caracterizada 
por sus alas trans- 
parentes con ner- 
viaciones de un azul 
muy obscuro. Su 
oruga vive en el in- 
terior de los tallos 
de los groselleros 
rojo y negro y tam- 
bién del avellano; 
roe la medula, per- 
fora y destruye con 
frecuencia las ra- 
mas tiernas que que- 
dan colgando por 
encima del punto 
atacado; en la primavera construye una especie de capullo 
para transformarse en crisálida. Téngase buen cuidado de 
cortar y quemar los tallos infectados. 

Zapadora del olivo (Prays Oleoe); esta mariposa es de 
color gris ceniciento; sus alas superiores son grises con man- 
chas negruzcas y provistas de largo ñeco; las inferiores son 
menos obscuras, estrechas y franjeadas. Es la misma polilla 
que roe a la vez las hojas del olivo y los huesos de la acei- 
tuna. Presenta dos o tres"generaciones cada año. 

Las pequeñas orugas que en primavera aparecen sobre 
los olivos proceden de huevos que han sido puestos sobre las 
hojas durante el verano y el otoño anteriores por las mari- 
posas de la segunda y de la tercera generación. Tienen ya, 
por lo tanto, algunos meses de existencia, habiendo nacido 
unas en julio y otras en septiembre u octubre del año ante- 




Fig. 1(39. Sesia tipuliforme. 



ZAPADORA DEL OLIVO 255 

rior. A la eclosión, estas pequeñas larvas perforan el parén- 
quima de las hojas del olivo, labrando entre las dos capas 
unas delgadas galerías sinuosas. Después de transcurrido el 
mal tiempo en estas galerías, las abandonan durante la pri- 
mavera, y entonces tienen 4 ó 5 milímetros de longitud y 
siguen royendo las hojas. A fines de abril, las orugas más 
viejas se han desarrollado por completo y transformado en 
crisálidas, en tanto que las orugas más jóvenes abandonan 
las hojas y atacan las yemas nacientes y no se crisalidan 
hasta el mes de mayo. Las mariposas procedentes de estas 
orugas aparecen durante un período comprendido ordinaria- 
mente entre el 15 de abril y el 25 de mayo. 

Estas mariposas empiezan la puesta a últimos de mayo 
sobre los botones ñorales. Las pequeñas orugas desde que 
nacen se ponen a roer los órganos reproductores de la ñor; 
pueden atacar igualmente los frutos y hojas tiernas y las 
yemas. Las mariposas que salen de estas orugas aparecen en 
junio y julio. 

Estas mariposas hacen la puesta en la cara superior de 
las hojas y en el cáliz todavía persistente de los tiernos fru- 
tos. Las orugas procedentes de estos huevos penetran al inte- 
rior de las hojas o en la almendra del hueso de la aceituna; 
el hueso del fruto en formación es muy blando y es fácil de 
perforar; la aceituna sigue creciendo mientras la oruga roe 
la almendra. No obstante, a últimos de verano las aceitunas 
atacadas se desprenden y caen; las orugas, llegadas a su 
completo desarrollo, abandonan el fruto, se crisalidan y dan 
nacimiento a una tercera generación de mariposas. En cam- 
bio, las orugas que han penetrado en las hojas se desarrollan 
mucho menos rápidamente y no se transformarán en insectos 
perfectos hasta el año siguiente, en abril o mayo. 

No hay, pues, tres generaciones completas anuales sino 
en el caso en que la segunda generación haga la puesta sobre 
los frutos. Esto se debe a la influencia que el régimen ali- 
menticio ejerce sobre el desarrollo de las orugas; las que se 
nutren exclusivamente de hojas emplean un tiempo cinco 
veces mayor en desarrollarse que las orugas que viven a ex- 
pensas de la almendra. 



2ob INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 

Los perjuicios de La tiiia del olivo pueden ser considera- 
bles; en junio-julio y en septiembre-octubre se produce la 
caida anormal de la aceituna, bajo la acción de las orugas 
que han penetrado en el núcleo. Los medios de destrucción 
indicados son poco numerosos y poco prácticos: lámparas- 
trampas, destrucción de las hojas atacadas y recogida de 
los frutos caídos. El único medio verdaderamente eñcaz con- 
tra este insecto es pulverizar los olivos en el momento de la 
eclosión de los huevos, con una solución arsenical, a ñu de 
envenenar el alimento de las tiernas larvas. 

Hiponomeutas. — Varios árboles frutales, particularmen- 
te el ciruelo y el manzano, pueden tener a veces sus hojas 
completamente devoradas por orugas hilanderas, que de 
esta suerte cometen perjuicios extraordinariamente serios; el 
Mediodía fué sobre todo castigado en 1902 y 1903 y luego 
en 1909 y 1910, y las devastaciones se extendieron a los de- 
partamentos del Lot-y-Garona, de la Girouda, del Lot, etc., 
hasta el punto de acarrear la pérdida de la cosecha y el debi- 
litamiento de los árboles. Estas 
perniciosas orugas son las de 
dos pequeñas mariposas pertene- 
cientes a la familia de los tinei- 
dos, distinguiéndose una de otra 
por caracteres tan poco sensibles 
como variables y que hay moti- 

Fig. 170.— Hiponomeuta del .i ^ '^ , 

manzauo (ampliada). VOS para Considerar como dos 

variedades de una sola espede: 
la hiponomeuta del manzano (Hijponomeiüa malinella) y la 
hiponomeuta del ciruelo (H. padella). 

Ambas hiponomeutas (fig. 170^ tienen el cuerpo blanco 
y delgado; las alas estrechas y alargadas son franjeadas; las 
alas superiores son de un blanco lechoso y sembradas de pun- 
titos blancos. Tienen las mismas costumbres; se las ve volar 
en el crepúsculo desde la primera quincena de julio pocos 
días después de su aparición hasta agosto, y depositan sobre 
la corteza de las pequeñas ramas unos huevos minúsculos en 
grupos de unos sesenta y aglutinados con una substancia que 
se endurece al aire libre y forma una costra en la superficie 




HIPONOMEUTAS 



257 



de los huevos; cada puesta forma de este modo una plaquita, 
generalmente ovalada, de medio centímetro de longitud y de 
un color pardo agrisado, que se confunde con el de la cor- 








\ 



x^ . I ñ 
ü w 



If i?.J I 





fig. 171.— Rama de manzano, recientemente atacado 
por una colonia de orugas liilauderas. 



teza. Estos huevos se abren en septiembre, pero las pequeñas 
orugas no se muestran: pasan el invierno al abrigo de la 
costra formada por el barniz exterior y no salen hasta la 
primavera, a últimos de abril o principios de mayo, cuando 



258 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

aparecen las hojas de los árboles. lumediatamente se ponen 
a roer los brotes, apenas abiertos; luego penetran en el espe- 
sor mismo de las hojas, minando su parénquima y respetando 
las dos cutículas. Se dirigen simultáneamente hacia la base 
de la hoja en fila, unas al lado de otras, dejando tras si la 
porción roida, que presenta un aspecto tostado fácil de dis- 
tinguir. Tan sólo este color de las hojas atacadas permite 
reconocer la presencia de las orugas, que hasta aquel mo- 
mento no se han hecho aparentes al exterior. Pero crecen 




Fig. 172.— Hojas de manzano, completamente envueltas 
y casi enteramente roídas. 

rápidamente, abandonan el interior de las hojas y empiezan 
a últimos de mayo a tejer pequeñas telarañas de seda blanca 
entre las ramitas y las hojas (figs. 171 y 172); en el estado 
de su completo desarrollo, estas orugas tienen cerca de un 
centímetro de talla y son de un pardo verdoso, con pequeñas 
manchas redondas, de un negro aterciopelado, sobre el dorso, 
Sobre todo en el mes de junio es cuando amplían su nido y 
forman estas extensas telarañas, que rodean por completo el 
follaje de los árboles frutales, con una especie de velo blanco 
y sedoso. Después, a últimos de este mes o a principios de 
julio, se reúnen en un punto del nido para construir pequeños 
capullos fusiformes sujetos entre las ramas o las hojas y re- 



ORUGAS HILANDERAS 259 

unidos en paquetes, los cuales se transforman en crisálidas, y 
diez o quince días después en mariposas. 

Destrucción de las orugas hilanderas.— Hd^y que apre- 
surarse en detener los destrozos de estas orugas devastado- 
ras, y para ello buscar a principio de la primavera las pues- 
tas sobre la corteza de las ramas, a fin de destruirlas antes 
de salir las orugas. Contra éstas se puede efectuar fácil- 
mente un primer desorugamiento, cuando todavía están ocul- 
tas en el espesor de las hojas; basta con arrancar desde el 
primer momento todas las hojas tostadas, a fin de destruirlas. 

Contra las orugas adultas se han indicado, en primer 
lugar, las pulverizaciones con nicotina; pero este tratamiento 
es casi ineficaz y todo lo más puede dar resultados en las 
orugas jóvenes, pues las adultas ofrecen una grandísima re- 
sistencia para los líquidos insecticidas. Es preferible emplear 
el petróleo en emulsión, procediendo de la manera siguiente: 
se empieza por disolver 400 gramos de jabón negro en quince 
litros de agua hirviendo y luego se añade 1 litro de petróleo 
del comercio; esta disolución exige antes de emplearla la 
adición por lo menos de una vez su volumen de agua; es 
también indispensable hacer un ensayo previo de la fuerza 
de esta emulsión y diluirla todavía más si es conveniente. 
Del mismo modo es recomendable la siguiente fórmula: 

Petróleo 3 kilogramos 

Jabón negro 3 — 

Agua 100 litros 

Se efectúan dos o tres pulverizaciones con algunos días 
de intervalo y después de la puesta de sol. Estos líquidos 
insecticidas pueden quedar sin ningún efecto si la red tejida 
por las orugas está muy desarrollada y si los nidos son muy 
numerosos, pues las hojas y las orugas quedan envueltas por 
todas partes y admirablemente protegidas por las capas se- 
dosas, que son muy difíciles de atravesar. Por esto es pru- 
dente emplear el tratamiento al principio de la invasión, 
cuando los nidos son todavía poco visibles, mientras sea 
posible dentro de la primera quincena de mayo. De todos 
modos y sea cual fuere el líquido empleado, se deberán efec- 



260 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

tuar las pulverizacioues con poderosas bombas y facilitar la 
acción de los insecticidas, teniendo previamente la precau- 
ción de desgarrar las telarañas por medio de una escoba de 
acebo o por medio de un palo. 

El señor Laborde, subdirector de la estación agronómica 
de Burdeos, ha preconizado el siguiente líquido insecticida: 

Resina de pino 1'5 kilogramos 

Sosa cáustica no carbonatada . . 200 gramos 

Amoníaco a 22^ 1 litro 

Agua 100 litros 

Se calienta la resina con el doble de su peso de agua, 
conteniendo la sosa cáustica en solución hasta disolución 
completa; se añade luego otra cantidad igual de agua; se 
filtra a través de una tela muy fina para eliminar las impu- 
rezas de las yemas, se añade el amoníaco y se completa el 
volumen hasta un hectolitro. La preparación puede hacerse 
en frío, añadiendo un litro de alcohol desnaturalizado, para 
disolver la resina y sosa cáustica y determinar su combina- 
ción; se le añade luego el amoníaco y después el agua. 

Este líquido es eficaz sobre todo a causa de su facilidad 
de penetrar a través de las redes de las orugas. En efecto, 
moja fácilmente substancias que ordinariamente se humede- 
cen con dificultad. Las orugas quedan atacadas por el insec- 
ticida y sufren inmediatamente sus efectos. 

La dificultad de tocar todas las orugas hace preferibles 
los insectidas internos, cuya acción es muy segura: las oru- 
gas salen de su tela durante el crepúsculo, devoran las hojas 
rociadas con el líquido venenoso y vuelven a su nido, en 
donde no tardan en sucumbir. Podemos substituir los arseni- 
cales que podrían ser acusados de hacer tóxicos los frutos, 
por la nicotina; se obtienen resultados excelentes pulverizando 
desde la primera quincena de mayo el insecticida, que se ob- 
tiene vertiendo dos litros de nicotina dosificada en cien litros 
de un caldo bórdeles neutro al 1 por 100 de sulfato de 
cobre. 

Si las pulverizaciones no han podido efectuarse a su de- 
bido tiempo o no han dado resultados apreciables, no se ha 



PULGÓN DEL MELOCOTONERO 261 

de desaprovechar el momento en que las orugas tejen sus 
capullos para destruir éstos, que están agrupados y son muy 
visibles. 

HEMÍPTEROS 
Pulgones 

Pulgón del melocotonero {Aphis persicce). — El melocoto- 
nero es frecuentemente atacado por un pulgón de cuerpo 
pardo, brillante por encima y verdoso por debajo, de una 
longitud de 2 ó 4 milímetros, según sea áptero o alado. Este 
pequeño insecto pica las hojas y bajo la influencia de esta 
excitación se hinchan, se arrollan y se secan. Durante los 
años calientes, sobre todo, los pulgones se multiplican rápi- 
damente y no tardan en pulular a pesar de los numerosos 
insectos que tienen por enemigos (cochinillas, hemerobos, 
hormigas, etc.); todo el follaje, bajo la acción de sus ata- 
ques, se seca; la producción queda anulada y puede sobreve- 
nir la muerte de los árboles. Los melocotoneros, se dice que 
están atacados del granito a causa de abolladura y ondula- 
ciones de las hojas, pero éstas quedan verdes y no engruesan 
como en la verdadera enfermedad del granizo, que es debida 
a un hongo, el Exoascns defoniians, aunque ciertamente 
con frecuencia las picaduras de los pulgones facilitan la pene- 
tración de este último parásito. 

Es preciso destruir estos pulgones, desde su aparición, 
por medio de las pulverizaciones de zumo de tabaco, repeti- 
das con una semana de intervalo; las fumigaciones de tabaco 
se han de aconsejar igualmente para los melocotoneros en 
espaldera. Una emulsión de 2 kilogramos de jabón negro 
por hectolitro de agua da buenos resultados, lo mismo que 
una mezcla de 300 gramos de jabón negro y 1 kilogramo de 
polvo de piretra, en 12 litros de agua (véase Destrucción de 
los insectos nocivos). Es preciso tener el cuidado de pulveri- 
zar de abajo arriba a fin de alcanzar la cara inferior de las 
hojas. Siempre es útil arrancar y quemar las hojas o los bro- 
tes atacados. 

Citaremos únicamente algunos otros pulgones, que atacan, 



262 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

sobre todo en mayo y jimio, de un modo análogo, diversos 
carboles frutales y que se destruyen mediante iguales proce- 
dimientos: 

El pulgón del peral [Aphis piri), de un verde amarillento 
o pardusco; el pulgón del manzano {Aphis malí), de un verde 
más o menos obscuro; el pulgón del ciruelo {Hyctloptenis 
prnni), verde con una raya dorsal parda; el pulgón del 
cerezo (Aphis cerasi), enteramente negro; el pulgón del al- 
mendro {Aphis amijgdali)^ enteramente de un verde claro; 
los pulgones del grosellero (Mysns rihis y Rhopalosiphnm 
ribis), de un verde negruzco, etc. 

Pulgón lanígero {Schisonenra lanigera) (fig. 173).— 
Este peligroso pulgón tiene en su forma áptera 2 '5 milíme- 
tros de longitud por 1'5 de ancho; es piriforme con el extre- 
mo posterior más ancho; su color es pardo castaño; posee un 
rostro bastante corto y las antenas están 
atrofiadas. En la superficie del cuerpo lleva 
unos pequeños tubérculos, cuatro en cada 
anillo, y cada tubérculo presenta numerosos 
agujeros, correspondientes a otras tantas 
glándulas especiales, por donde salen largos 
filamentos algodonosos de un blanco azulado, 
Fi<^ 173 ^^® ^® entrecruzan unos con otros y acaban 

Pulgón lanígero por recubrir completamente el cuerpo del 
pulgón con una especie de borra. Todos estos 
pulgones sin alas son del sexo femenino; su potencia profí- 
lica es extraordinaria; sin necesidad de ser fecundadas, dan 
cada una nacimiento a unos cincuenta pulgones, y cada uno 
de éstos, a su vez, dos o tres semanas después de su naci- 
miento son capaces de procrear también sin fecundación pre- 
via. Así tienen lugar de ocho a catorce generaciones conse- 
cutivas de pulgones sin alas, de modo que al final del estío 
el número de individuos salidos de un solo pulgón se cuenta 
por centenares de millones. 

El pulgón lanígero, que es de origen americano, ataca en 
su forma áptera casi únicamente los manzanos, de los cuales 
es el enemigo más temible. 

Durante el estío su presencia se revela sobre las ramas 




PULGÓN LANÍGERO 263 

por las masas algodonosas blancas que segrega. Aparece en 
la axila de las hojas de las ramas tiernas, al principio de la 
primavera, esta borra característica que se llama blancnra 
del manzano; bien pronto, a medida que los pulgones se 
multiplican, las ramas tiernas se cubren en toda su longitud 
de esta cubierta algodonosa; se muestra sobre todo en la cara 
inferior de las ramas, en donde el pulgón se encuentra al 
abrigo de la lluvia, lo mismo que en las partes del árbol pro- 
tegidas del sol y del viento. 

La madera del año es la únicamente atacada, pues su 
corteza es delgada y se deja atravesar fácilmente por el 
chupador del pulgón. El pulgón vive también muy bien sobre 
los rodetes jugosos de las heridas recientes del tronco y de 
las ramas. Al principio de la invasión, los perjuicios no son 
muy grandes; el tejido subyacente de la corteza, constante- 
mente irritado por la picadura de los insectos, se hipertrofia 
y levanta la corteza, que presenta abolladuras en diferentes 
sitios. 

A últimos de otoño, los pulgones sin alas pierden su 
horra protectora y cesan de reproducirse después de haber 
dado pulgones alados, todos también del sexo femenino, que 
dan nacimiento, todavía sin previa fecundación, a seis o siete 
pulgones, unos hembras y otros machos. Hay entonces apa- 
rejamiento y cada hembra da un solo huevo, del cual saldrá, 
sea al principio, ya mejor a últimos de invierno, un pulgón 
sin alas que renovará los destrozos. Cierto número de pulgo- 
nes sin alas resisten también los fríos del invierno protegidos 
en la corteza o refugiados en las raíces; durante la prima- 
vera vuelven a reproducirse sin haber sido fecundados. 

Al empezar el segundo año de la invasión, los pulgones 
se instalan en los primitivos focos infectados y en los nuevos 
brotes, ricos en savia, en el borde de las heridas recientes 
de la poda y en los rodetes de las heridas más antiguas. Por 
efecto de los nuevos pinchazos, las pequeñas abolladuras del 
año anterior aumentan de volumen y acaban por hacer esta- 
llar la corteza, y así se producen resquebrajaduras que per- 
miten al pulgón hartarse más fácilmente de savia y provocar 
nuevas hinchazones. Cada año van siendo más abundantes 



264 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

estas excrecencias, que engruesan formando nudosidades y 
verdaderos tumores o «chancros»; al cabo de cinco o seis 
años, algunos de estos tumores alcanzan el volumen del puño; 
con frecuencia se ulceran bajo la acción de un hongo pará- 
sito, la Nectria ditissima, al cual el pulgón le abre su ca- 
mino por la irritación que determina en los tejidos; las hela- 
das, el granizo y la putrefacción se ceban de este modo con 
mayor intensidad sobre estas ramas enfermas y determinan 
más fácilmente su destrucción. 

A medida que sus colonias adquieren mayor importancia, 
los pulgones lanígeros invaden las ramas más viejas, luego 
el tronco de los árboles y aun las raíces, en donde se los 
pueden encontrar durante el verano, produciendo alteraciones 
semejantes a las de las partes aéreas. Cuando los insectos se 
encuentran demasiado juntos y apretados entre sí, empiezan 
a emigrar; los pulgones jóvenes pueden viajar varios días y 
alcanzar los manzanos alejados de algunos centenares de me- 
tros; puede también el viento arrastrarlos y transportarlos; 
pero, sobre todo, los pulgones alados nacidos en otoño son 
los que propagan activamente la invasión. 

Medidas preventivas . — El pulgón lanígero suele introdu- 
cirse en los huertos por medio de plantas procedentes de 
viveros infectados; al principio de la primavera y a últimos 
de otoño, el insecto está desprovisto de su borra blanquecina, 
se confunde con la corteza y, fijo por su chupador, se adhiere 
sólidamente a las ramas y de este modo puede hacer largos 
viajes. Todos los viveros deberían sujetarse a una inspección 
fitopatológica, a fin de autorizar tan sólo la venta de vege- 
tales provistos de certificados sanitarios (véase pág. 529). 
Las plantas tiernas podrían, además, antes de expenderlas, 
sufrir una desinfección por medio del ácido cianhídrico o por 
el sulfuro de carbono. 

Deben vigilarse cuidadosamente los huertos y las planta- 
ciones de manzanos. Dos inspecciones, una a primeros de 
abril y otra dos meses después, nos dirán si los árboles están 
indemnes. A últimos de otoño, una monda perfecta desemba- 
razará los árboles del musgo, de los liqúenes, de las viejas 



DESTRUCCIÓN DEL PULGÓN LANÍGERO 265 

cortezas, de ramas muertas o rotas; se protegerán las heri- 
das con un mástique cicatrizante. 

Destrucción del pulgón lanígero.— Q\mn&o se advierte 
la presencia del pulgón es preciso lavar las ramas atacadas 
con un insecticida capaz de disolver la substancia cérea 
blanca que recubre los insectos. El alcohol y el petróleo son 
los disolventes más usados; con ellos el principio tóxico (por 
ejemplo, la nicotina) llega en contacto del pulgón y lo mata. 
He aqui dos fórmulas muy eficaces en este principio: 

I. Zumo de tabaco fuerte (100 gramos 

de nicotina por litro) 1 litro 

Jabón negro 1 kilogramo 

Carbonato de sosa (cristales) .... 200 gramos 

Alcohol (para quemar) 1 litro 

Agua 100 litros 

Se disuelve el jabón en el agua y el carbonato de sosa en 
el alcohol, y se mezclan todos los líquidos. 

II. Agua de lluvia 1 litro 

Carbonato de potasa 4 gramos 

Sulfurocinato o aceite soluble de sosa. . 30 ~ 

Alcohol para quemar 20 — 

Zumo de tabaco al 1 por 100 de nicotina. 10 — 

Disolver el carbonato en el agua y añadir sucesivamente 
los demás productos, agitando con fuerza cada vez. 

III. Puede también emplearse aisladamente el alcohol y 
constituir el principio activo por su doble calidad de disol- 
vente y de tóxico. Se le añade una disolución de jabón para 
dar al insecticida una adherencia conveniente: 



Jabón negro 35 gramos 

Agua 2 litros 

Alcohol para quemar o alcohol amílico . 90 gramos 

Se disuelve el jabón en el agua caliente, se deja enfriar 
y se añade el alcohol, agitando constantemente. Agítese 
también la mezcla antes de emplearla. 

GuÉíiAXjx.—Fiitoinologia. 18 



266 INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 

IV. Puede substituirse el alcohol por igual peso de pe- 
tróleo: 

Petróleo 1 litro 

Jabón negro 400 gramos 

Agua 1'5 litros 

La emulsión obtenida se diluye luego en cinco veces su 
volumen de agua. 

V. La adición de un aceite de cualquier clase de grano 
refuerza y prolonga la acción del petróleo: 

Petróleo ordinario 500 gramos 

Aceite de semillas 750 — 

Jabón negro 1,000 — 

Agua H litros 

Se funde el jabón con agua caliente, y en caliente se añade 
el petróleo y el aceite, con lentitud y agitando constante- 
mente. 

Todas estas fórmulas pueden aplicarse en pulverizacio- 
nes durante la buena estación, sin que las hojas y los brotes 
tiernos sufran nada. Durante el invierno se pueden emplear 
soluciones dos veces más concentradas, sin perjudicar los 
árboles; entonces se aplican con pincel. En lugar de estas 
soluciones podemos servirnos de una pintura al óleo formada 
por la mezcla de 700 gramos de aceite de linaza, 150 cerusa 
y 100 gramos de blanco de cinc, que se hierve durante diez 
minutos, a la cual, después de enfriamiento, se afiaden 
100 gramos de esencia de trementina: se aplica con pincel 
en otoño y en la primavera. 

Contra las colonias de pulgones que se han fijado en las 
raices, han resultado eficaces las inyecciones de sulfuro de 
carbono a la dosis de 20 gramos por metro cuadrado. Cuando 
únicamente están atacadas las raices, como es lo más fre- 
cuente tratándose de grandes árboles, podemos descalzarlos 
en otoño hasta el punto ocupado por los pulgones y rociarlos 
copiosamente con una de las precedentes soluciones insecti- 
cidas. Si se trata de plantas de vivero, es preferible arran- 
carlas, extirpar cuidadosamente del suelo las raíces y que- 



TIGRE DEL PERAL 267 

marlo todo, completando esta destrucción por medio del 
riego con su insecticida. 

Psüas 

Las psilas son una suerte de pulgones siempre alados y 
dispuestos para el salto por medio de sus patas posteriores. 

La psila roja del peral (Psijlla rubra) es un insecto que 
tiene 2' 5 milímetros de longitud y es de color pardo con 
manchas ocráceas. Aparece a últimos de mayo, en cuya época 
la hembra deposita huevecitos amarillentos sobre las hojas 
de los perales; las larvas salen a principios de junio; son 
amarillentas y no tienen más que un tercio de milímetro; 
pican las hojas, chupan la savia y las deforman algo sin 
causar grandes perjuicios; se transforman en el mismo punto 
en migas parduscas, y el adulto vuela a principios de julio. 

Psila anaranjada (Fsijlla anrantiaca) . — Y,^\^ psila tiene 
tres milímetros de longitud y es de color amarillo anaranjado 
con parte del abdomen verde. Aparece algo más tarde que la 
psila roja y ataca los perales de la misma manera. 

La psila del olivo { Psilla olece) tiene 2 milímetros de 
longitud y es verde amarillenta. La larva roe las flores del 
olivo. El adulto segrega una borra blanquecina, que envuelve 
las hojas tiernas y las flores; esta es 
la enfermedad del algodón del olivo ^ 
que a veces causa serios perjuicios en 
los olivares de Argelia y Túnez. 

Se emplean contra las psilas los 
mismos procedimientos de destruc- 
ción que contra los pulgones. 

Tigre del peral (Tijngis piri, fi- 
gura 174).— El tigre del peral es un 
hemíptero heteróptero de 3 milíme- 
tros de longitud todo lo más, de color p^g i74.-Tigre 
pardo; su cuerpo es aplastado; sobre (\e.\\^txz\(Tt)ugispiri). 
los élitros, de color claro, ciertas ner- 

viaciones forman un retículo o mosaico, y los lados del cuerpo 
presentan unas expansiones membranosas también retícula- 




268 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

das. Este pequeño insecto es extremadamente nocivo para 
los perales, sobre todo los en espaldera, muy expuestos al 
sol; el estado adulto aparece en el verano, clava su rostro en 
la cara inferior de las hoja, chupa la savia, forma pequeñas 
agallas y acaba siempre, por su grandísimo número, a deter- 
minar la caída de las hojas; las larvas y las ninfas viven 
también en el reverso de las hojas y causan los mismos daños. 
Los árboles atacados enferman y languidecen considerable- 
mente. 

Es bastante difícil atacar los tigres, porque constante- 
mente permanecen en el anverso de las hojas; por esto es 
preferible, cuando es posible practicarlas, ías fumigaciones 
de tabaco (véase pág. 512) en lugar de las pulverizaciones 
o las insuñaciones: es el caso de los árboles en espaldera, los 
cuales basta con recubrir por la mañana con una gran tela 
fija en el muro; bajo la acción del tabaco, los insectos caen 
y son recogidos en otra tela, extendida en el suelo. Las pul- 
verizaciones con zumo de tabaco o con agua de jabón y las 
insuflaciones con polvo de piretra, practicadas por la tarde, 
son eficaces con la condición de dirigirlas de abajo arriba; 
pero frecuentemente los insectos caídos al suelo no están bien 
muertos y es preciso recogerlos en una tela o completar el 
tratamiento, regando el suelo con agua hirviendo. Se ha de 
aconsejar el arranque y destrucción de las hojas atacadas. 
Finalmente, en invierno se dará a los árboles una mano de 
lechada de cal para destruir las puestas depositadas en la 
corteza. 

Cochinillas 

Entre los insectos nocivos a los árboles frutales se en- 
cuentran ciertas cochinillas, pequeños parásitos, cuya pre- 
sencia no resulta tan claramente manifiesta como la de los 
coleópteros y de las mariposas. Las cochinillas o cóccidos, 
conocidas vulgarmente con el nombre de piojos de las plan- 
tas, son himenópteros homópteros de pequeña talla, cuyo 
cuerpo está recubierto, ya sea en la hembra, ya en ambos 
sexos, por un caparazón, lo cual las diferencia muy clara- 



COCHINILLAS 269 

mente de los pulgones. Por otra parte, proceden del mismo 
modo que éstos, implantando su rostro en los tejidos y chu- 
pando la savia sin cesar, pero quedan completamente inmó- 
viles durante la mayor parte de su existencia, y teniendo 
cierta semejanza con las agallas, se les ha dado el nombre 
de gallinsectos; se multiplican rápidamente y se hacen por 
esto muy peligrosos, tanto más cuanto que su escudo les pro- 
tege contra los insecticidas y les hace muy difíciles de des- 
truir. Pasan el invierno adormecidos sobre las ramas. 

Diaspinas.— Género Aspidiotus: Los aspidiotus tienen el cuer- 
po protegido por un escudo ovalado, formado de tres partes concén- 
tricas, constituidas por restos de las mudas que han sufrido: prime- 
ramente por los tegumentos expulsados durante su muda larvaria, 
luego por los que resultan de la muda ninfal y, finalmente, por una 
secreción sedosa que constituye la periferia. El cuerpo de estos insec- 
tos presenta en la parte posterior una prolongación o pigídium, en la 
cual se encuentra el ano; éste lleva dentellones que permiten distin- 
guir las diferentes especies; se nota finalmente en la parte anterior 
ventral un largo rostro, pero no hay apéndices deambulatorios. Aun- 
que muy distintos de las hembras, los machos están provistos de 
escudos casi iguales. 

Aspidiotus ostreceformis es una de las cochinillas más 
comimes en Francia; se la encuentra muy esparcida sobre las 
ramas de los árboles frutales, principalmente los manzanos, 
bajo la forma de pequeñas manchas grisáceas de un color 
semejante al de la corteza, con la cual casi se confunde; el 
insecto está oculto, disimulado debajo de estas placas minús- 
culas, que forman otros tantos escudos protectores; levan- 
tando uno de éstos con la punta de im cuchillo o de un alfiler, 
se percibe de un modo muy visible el insecto perfecto, que es 
de un color amarillo brillante. Estos aspidiotus se multiplican 
con una rapidez considerable; llegan a formar verdaderas 
costras y a recubrir con una capa continua el tronco y las 
ramas; chupan la savia de la planta y acarrean su debilita- 
miento y su muerte. 

El Aspidiotus per nido sus o piojo de san José se asemeja 
bastante por su escudo al anterior, pero es vivíparo en lugar 
de ser ovíparo. Importado de la China a América hacia 1873, 
ha causado en los Estados Unidos sobre los árboles frutales 



270 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

y forestales devastaciones comparables a las ocasionadas en 
nuestros viñedos por la filoxera. Lo indicamos a causa de los 
perjuicios que presentaría su introducción en Europa; por 
ello se tomaron disposiciones en 1898 y actualmente no se 
autoriza la importación de frutos de América en Francia sin 
una inspección previa. 

El Aspidiotus (Chrysomphalus) minor, cochinilla roja 
de origen americano, causa serios daños al naranjo en el 
Mediodía de Francia (Alpes marítimos y Var); ataca las hojas 
y los frutos; las hojas amarillean y caen; los frutos no llegan 
a madurar y la vegetación del árbol se detiene; no ocasiona 
la fumagiua. 

El Aspidiotus nerii es muy nocivo para el olivo, y el As- 
pidiotus fien s al naranjo. 

Género Diaspis: Los diaspis se parecen bastante a los aspidiotus, 
pero los machos y las hembras tienen escudos de forma muy diferente. 

El Diaspis piricola es muy común sobre las ramas de los 
perales, en donde presenta un aspecto análogo al que hemos 
descrito para el Aspidiotus ostrewformis; se les distingue 
fácilmente cuando se levanta el escudo, porque este insecto 
es de color rojo obscuro. Iguales procedimientos de des- 
trucción. 

El Mijtilaspis pomornm está también bastante esparcido. 
Es fácil de reconocerlo por su forma semejante a una pequeña 
concha de almeja; se le suele llamar Kermes virgula o Ker- 
mes concha, a causa de este aspecto. Estos insectos atacan 
particularmente los manzanos, cuyas ramas y tronco llegan 
a veces a recubrir completamente; lo mismo que las cochini- 
llas anteriores, las hembras quedan inmóviles, protegidas 
por su escudo, y chupan constantemente la savia, extenúan 
los árboles y acaban por matarlos. Los huevos recluidos en 
el cuerpo desecado de las madres salen en el mes de abril y 
los recién nacidos se fijan al cabo de poco tiempo. 

Como medios de destrucción se puede emplear el rascado, 
el escobillonado y el lavado con agua caliente jabonosa; son 
necesarios dos tratamientos: uno en la primavera, poco antes 
de la floración, y otro en otoño, inmediatamente después de 



COCHINILLA NEGRA DEL NARANJO 271 

la caída de las hojas. Se pueden también practicar las pulve- 
rizaciones o los embadurnamientos indicados al final de este 
capítulo. Los árboles completamente invadidos y cuya vitali- 
dad está comprometida han de ser extirpados y quemados. 

El Mijtüaspis citricola vive sobre el naranjo. Es preciso 
combatir esta cochinilla haciendo en primavera o en verano, 
en el momento de la eclosión de las larvas, pulverizaciones 
con emulsiones jabonosas de petróleo o de aceite de alquitrán. 

El Diaspis pentágona es una cochinilla tan peligrosa para 
el moral como la filoxera para la vid. Oriunda del Japón, fué 
importada a Italia hacia 1865, en cuyas regiones serícolas 
produce graves perjuicios. Hasta ahora no existe este pará- 
sito en Francia, pero es de temer su introducción. El peligro 
de esta cochinilla resulta: de su inmenso poder prolífico; cada 
hembra depone de 100 a 200 huevos, y durante el año hay 
dos o tres generaciones; de la dificultad de destruirla, pues 
los adultos están protegidos por su escudo, y hay que esperar 
el invierno para destruirlos por medio de insecticidas enér- 
gicos; del considerable número de vegetales sobre los cuales 
puede vivir: árboles frutales, arbustos de adorno, flores, etc. 

El comercio de las plantas hortícolas es susceptible de 
esparcir hasta muy lejos este insecto que se adapta a los cli- 
mas más diversos. Se han tomado medidas de precaución 
contra los vegetales de origen o de procedencia italiana. El 
decreto de 12 de octubre de 1913 ha prohibido, en principio, 
su importación, pero admitiendo algunas excepciones y suje- 
tando a un inspección fitopatológica las plantas cuya impor- 
tación o tránsito hayan sido autorizados. 

La cochinilla negra del naranjo (Parlatoria sizyphi) 
tiene Vb milímetros de longitud; se presenta bajo la forma 
de puntos negros, esparcidos en gran número sobre las hojas, 
las ramas y los frutos del naranjo. 

Las diversas cochinillas nocivas para el naranjo pueden 
combatirse por medio de pulverizaciones insecticidas (véase 
página 277), efectuadas durante el estío, a fin de matar las 
larvas, a medida que salen del escudo materno; pero la puesta 
de las hembras tiene lugar en varias veces y el nacimiento 
de las larvas se prolonga durante todo el verano; esto obliga 



272 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

a tratar im gran número de veces los naranjos atacados. 
Las fumigaciones con ácido cianhídrico son más eficaces, 
pues destruyen radicalmente tanto los adultos como las larvas. 

Lecaninas. — Género Lecanium: Estas cochinillas no tienen es- 
cudo protector; los machos tienen dos alas y las hembras un cuerpo 
globuloso en forma de casco, que suele ofrecer el aspecto de un barco 
invertido; ponen huevos, que se amontonan debajo de ellas y luego 
mueren: su cuerpo se seca, se adelgaza y sirve de escudo protector a 
la puesta hasta su eclosión; tiene un tinte pardusco que se confunde 
con el de la corteza. Las larvas jóvenes tienen tres pares de patas y 
parecen pequeños cloportes; en otoño se fijan sobre las ramas y se 
hacen adultas en la primavera. 

La cochinilla del melocotonero (Lecanium persicce) es 
muy frecuente sobre los melocotoneros en mayo y junio; se 
notan fácilmente sobre las ramas las hembras, que son par- 
das ovaladas y abultadas con una pequeña muesca en la parte 
posterior del cuerpo; tienen 7 milímetros de longitud por 
4 milímetros de ancho. Cada hembra pone cerca de 2,000 hue- 
vos, que se abren a mediados de mayo. Este lecanio puede 
también atacar la vid. 

La cochinilla del almendro (L. amijgdali) es más peque- 
ña, parda y redonda. 

La cochinilla negra del olivo (L. olece, fig. 175), llamada 
tdimViéa piojo del olivo, ataca las hojas y los tallos, a los 
cuales se fija para chupar la savia; su longitud es de 4 milí- 
metros; es de forma hemisférica, de color pardo negruzco y 
produce sobre las ramas que recubre un verdadero polvo 
negro; los huevos se abren en el mes de junio. 

Esta cochinilla segrega una substancia azucarada, lla- 
mada ligama.sa, que forma sobre las hojas un barniz céreo, 
en el cual se desarrolla abundantemente un pequeño hongo 
negro (Fiimago vagans): es la grave enfermedad de la fiima- 
gina o negro del olivo; los árboles atacados están cubiertos 
de grandes manchas, formadas por una suerte de polvo ne- 
gruzco semejante al hollín, que les da un aspecto particular, 
fácilmente reconocible de lejos. Estos árboles pierden la hoja, 
languidecen, y la fructificación generalmente no puede tener 
lugar; la fumagina ocasiona así grandes pérdidas a los agri- 
cultores. Esta enfermedad es propia también del naranjo, de 



COCHINILLA NEGRA DEL OLIVO 



273 



la vid y de los vegetales atacados por otras cochinillas. To- 
dos los procedimientos indicados para luchar contra la fnma- 
gina consisten en pulverizaciones insecticidas; contra la co- 
chinilla, causa primordial de la afección, se han aconsejado 
tratamientos con arseniato de cobre o de sosa, de zumo de 




Fig. 175.— Lecániíim del olivo. 



tabaco, de petróleo y de jabón negro, que se han de aplicar allá 
por el mes de mayo, cuando acaban de aparecer los insectos. 
La siguiente fórmula ha dado los mejores resultados al 
señor Zacharewicz: 

Jabón negro 1 kilo 

Petróleo 4 litros 

Sulfato de cobre 1 kilo 

Agua 100 litros 




274 INSECTOS NOCIVOS Á LOS ÁRBOLES FRUTALES 

Se prepara por de pronto la emulsióu jabonosa de petró- 
leo con unos 10 litros de agua y luego se añade el sulfato de 
cobre. En el momento de la pulverización se extiende el agua 
hasta 100 litros. Los 100 litros de emulsión salen a 2'70 pe- 
setas. Se hacen dos pulverizaciones: una hacia el 15 de abril 
y otra hacia el 20 de mayo. Para los olivos de gran tamaño, 
el pulverizador ha de estar provisto de un tubo de goma de 
2 a 3 metros de longitud. 

Es preciso también dar a los árboles labores de cultivo 
bien cuidadosas, a fin de que adquieran mayor vigor y pue- 
dan resistir los ataques de sus enemigos: poda de las partes 
contaminadas, supresión de los órganos viejos, de los renue- 
vos y de Las ramas chuponas, laboreo 
de las tierras, abonos azoados en la 
primavera y riegos. 

La cochinilla del naranjo [Leca- 
nüiin hesperidmm) ataca los naranjos, 
los cidros y los limoneros; no tiene más 
que 2 milímetros de largo, su forma es f^^- }lJ-i~pl?kfes!"' '^^ 
ovalada, su color gris claro (fig. 176). 

La cochinilla de la higuera (Ceroplastes j-nsci, ñg. 177) 
tiene cierto parecido con una pequeña tortuga; es agrisada y 
violácea en invierno; suele recubrir las ramas, las hojas y 

• los frutos, pudiéndosele considerar como 

el enemigo más serio de la higuera. Cada 
hembra contiene un millar de huevecitos 
rojizos, que se abren en junio; las larvas 
van a fiiarse sobre las hojas o sobre las 

Fig. 177. — Ceroplaste t x- i. j i i,- ^ 

de la higuera. ramas. Los irutos de las higueras ataca- 
das no pueden llegar a madurar y tienen 
además un sabor amargo desagradable.— Se han de someter 
las higueras atacadas a una fuerte poda y a su limpieza du- 
rante el invierno. Se ha descubierto en Argel que los cero- 
plastes tienen numerosos insectos parásitos, que les privan 
reproducirse y hacerse muy peligrosos. 

Coccinas. — Género Dactylopins: Los dactilopios no tienen escudo 
protector y están menos atrofiados en estado adulto que las cochini- 
llas de las familias precedentes; el cuerpo presenta una segmentación 



PIOJO BLANCO DE LOS INVERNÁCULOS 



275 




Fig. 178. — Cochinilla 
blanca de los cidros 
y naranjos. 



manifiesta y la hembra conserva su movilidad hasta el momento de 
la puesta. Estas cochinillas tienen además la propiedad de segregar 
una substancia cérea, bajo la forma de filamentos por los lados y la 
parte superior del cuerpo. 

La cochinilla blanca de los cidros y naranjos (Dactijlo- 
pius o Pseiidococciis citri^ fig. 178) es muy nociva para estos 
árboles; para el naranjo lo es más que el 
lecánium; ataca también distintas plantas 
de invernáculo. Tiene de 3 a 4 milímetros 
de longitud; su cuerpo es de color pardo 
rojizo y está cubierto por una secreción 
cérea blanca, de manera que los árboles 
atacados parecen cubiertos de algodón o 
de una pelusa blanca . 

El piojo blanco de los invernáculos (Dadylopius o Pseii- 
dococcus adonidmn, fig. 179) es de un rojo pálido; la hem- 
bra es áptera y segrega una substancia 
blanca farinácea, que recubre su cuerpo. 
Vive sobre todas las plantas de invernáculo 
caliente y templado, y en el Mediodía se le 
encuentra también sobre las acacias; en Ca- 
narias resulta muy nocivo para los bananos. 
Para destruirlos es preciso lavar y pegar 
las ramas con agua de jabón o zumo de 
tabaco diluido; las fumigaciones de tabaco 
dan también buenos resultados. 

El leer y a purchasi es una temible co- 
chinilla que ataca una gran serie de ái-boles 
y arbustos; cubre los árboles de unas manchas semejantes a 
nieve que van juntándose, y acaban invadiéndolos por com- 
pleto. Oriunda de Australia, fué introducida accidentalmente 
en California hacia 1868, y después no ha cesado de extender 
sus dominios; en marzo de 1912 fué reconocida en el litoral 
mediterráneo, en la región del cabo Ferrat (Alpes marítimos), 
en donde atacó rosales, mimosas, mandarinos, limoneros, 
naranjos, etc. Habiendo fracasado los tratamientos ordina- 
rios de extinción, el Servicio fitopatológico aclimató en los 
lugares invadidos un enemigo natural del icerya, el Novius 




Fig. Wd. — DacUjlo- 
pins adonidum 
(hembra). 



276 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

cordinalis, pequeña cochinilla que ha prestado preciosos ser- 
vicios en los Estados Unidos, en el Cabo, en Portugal y en 
Italia; actualmente los novius viven en estado natural en la 
región del cabo Ferrat, después de haber detenido la exten- 
sión del icerya ( véase el capítulo sobre los Insectos auxi- 
liares). 

Destrucción de las cochinillas. — Importa mucho librar 
los árboles frutales de estos peligrosos parásitos. No es cosa 
fácil; lo mejor es emplear insecticidas en pulverizaciones o 
embadurnamientos con la condición de escogerlos cuidadosa- 
mente; en efecto, han de ser bastante poderosos para matar 
el insecto a pesar del caparazón que le protege; pero lo pre- 
ciso para no perjudicar, de cualquier modo, la potencia vege- 
tativa del árbol. Los tratamientos pueden aplicarse durante 
el período vegetativo o durante el período invernal. Verifi- 
cándose los tratamientos de invierno en la época en que la 
vegetación está adormecida, se corren, muchos menos ries- 
gos de comprometer la cosecha futura, tienen la ventaja de 
permitir el empleo de líquidos más concentrados y, por con- 
siguiente, más eficaces contra la cochinilla. Se opera gene- 
ralmente a últimos de invierno, poco antes de abrirse los 
botones; se poda, por de pronto, lo más corto posible, te- 
niendo cuidado de quemar las ramas espurgadas; después se 
rasca o se restrega el tronco y las ramas y se aplica el insec- 
ticida. 

Se trata igualmente con éxito durante el período vegeta- 
tivo, pero con la condición de intervenir en el preciso mo- 
mento en que las cochinillas recién nacidas abandonan el 
escudo maternal para ir a fijarse en otros sitios; entonces 
carecen de defensa, no tienen refugio y no resisten los insec- 
ticidas adecuados; el nacimiento tiene lugar durante el vera- 
no, en épocas variables, según las especies, pero principal- 
mente a últimos de junio. 

Los líquidos utilizados han de tener una acción prolon- 
gada, mojar completamente la corteza y formar una costra 
continua y persistente. Guardarse de emplear la vaselina en 
bruto, el aceite de nafta puro, lo mismo que de los aceites 
puros de granos, como el aceite de sésamo, a causa de su 



MOSCA DE LAS CEREZAS 277 

acción nociva sobre los árboles. El petróleo, en bruto, ame- 
ricano y el aceite de petróleo del comercio pueden aplicarse 
puros, sin grandes inconvenientes para la vitalidad del árbol, 
pero perjudican la floración y disminuyen sensiblemente el 
producto de la cosecha; hay, pues, que tener gran cuidado 
en respetar los botones en el momento de su aplicación o, de 
lo contrario, lo más prudente es abstenerse; fuera de esto, 
son unos insecticidas excelentes. Pero los insecticidas que 
han dado resultados más satisfactorios son las emulsiones de 
petróleo y aceite de semillas (véase Insecticidas); la fórmula 
siguiente es recomendable: 

Jabón negro 1,000 gramos 

Agua 3,000 — 

Aceite de granos 750 — 

Aceite de petróleo ordinario .... .500 — 

Esta mezcla se emplea asimismo durante el invierno en 
embadurnamientos por medio de un pincel. Durante el verano 
se la diluye en una cantidad igual de agua y se pulveriza. 

Las emulsiones de aceite pesado y las mezclas de éste 
con la cal son menos eñcaces (véase pág. 498). 

Las fumigaciones de ácido cianhídrico constituyen un 
remedio enérgico y radical; se emplean con éxito en los Esta- 
dos Unidos y se han obtenido excelentes efectos en Argelia 
y en los alrededores de Niza en la lucha contra las cochini- 
llas de los naranjos (véase Insecticidas). 

DÍPTEROS 

Mosca de las cerezas (Ortalis o Tephritis cerasi, ñgu- 
ra 180). — La mosca u ortálida de las cerezas tiene 4 milíme- 
tros de longitud; el cuerpo y el abdomen son de un negro 
brillante; la cabeza y las patas de un amarillo leonado y las 
alas atravesadas por cuatro fajas negras. Aparece a fines de 
mayo o a principios de junio; la hembra pone un huevo y a 
veces dos en cada cereza tierna; los frutos de pulpa dulce 
como la cereza gordal y la guinda son los que prefiere; las 
cerezas de pulpa acida son, por el contrario, raramente ata- 



278 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

cadas. La pequeña larva que sale penetra inmediatamente en 
el interior de la cereza y devora la pulpa; adquiere 5 milíme- 
tros de longitud; su color es blanco y tiene los orificios res- 
piratorios en la parte posterior: por esto vese obligada a 
aplicar este extremo de su cuerpo, tocando la piel del fruto 
y cerca de la abertura de entrada; merced a esta particulari- 
dad de su organización, se libra de la asfixia en el medio 
viscoso en que vive. 




Fig. 180.— Mosca de las cerezas. 

Las cerezas atacadas siguen creciendo, pero se reconocen 
por el agujero de entrada de la larva y por su menor dureza. 
No obstante, poco antes de su madurez, a últimos de julio, 
se desprenden y caen al suelo; las larvas, vulgarmente cono- 
cidas con el nombre de Gusanos de las ceresas, abandonan 
los frutos, se entierran a pequeña profundidad y se transfor- 
man en pupas, una especie de barrilitos de piel parda y en- 
durecida de 3 a 4 milímetros de longitud; quedan bajo esta 
forma durante el otoño y el invierno, y se vuelven insectos 
perfectos los últimos días del mes de mayo siguiente. 



MOSCA DE LAS NARANJAS 279 

Es difícil luchar contra las devastaciones de esta pequeña 
mosca; casi no se puede aconsejar la recogida de las cerezas 
que caen, puesto que debería efectuarse inmediatamente des- 
pués de la caída, a fin de no dejar escapar ninguna larva. 
Tampoco es muy práctico utilizar, como se ha aconsejado, la 
volatería para la destrucción de las pupas enterradas en el 
suelo; labores superficiales y repetidas en otoño y a últimos 
de invierno permiten más fácilmente su aniquilamiento. Sería 
ventajoso en el cultivo de las frutas limitar la forma de los 
cerezos a dimensiones que permitiesen hacer fácilmente la 
recolección total de las cerezas; la destrucción de las larvas 
sería de este modo casi completa y la multiplicación de la 
ortálida poderosamente detenida. 

Mosca de las naranjas {Ceratitis vapitata). — Esta her- 
mosa mosca tiene 5 milímetros de longitud; su cabeza es 
amarilla; su tórax negro rayado de blanco; su abdomen ama- 
rillo con dos tiras grises; sus alas, muy separadas en el re- 
poso, son transparentes y están atravesadas por cuatro fajas 
obscuras. La hembra posee un taladro, por medio del cual 
perfora la piel de la naranja para depositar sus huevos. Las 
larvas tienen de 7 a 8 milímetros de longitud y son de color 
blanco; roen la pulpa del fruto, el cual se ennegrece parcial- 
mente y no tarda en caer; ellas salen entonces j penetran en 
el suelo para transformarse en ninfas. De este modo se suce- 
den varias generaciones. 

En Argelia y Ti'mez esta mosca causa daños muy graves 
a los naranjos; aparece también en verano y hace la puesta 
sobre las granadas, los melocotones, las peras, etc.; así pre- 
senta cada año varias generaciones sucesivas, que atacan 
diferentes frutos. Propagada hasta los alrededores de París 
por los frutos del Mediodía (naranjas, mandarinas y limones), 
se ha aclimatado muy bien, y desde 1900 ha causado en di- 
versos sitios perjuicios serios sobre los melocotones, albari- 
coques y peras; cada fruto contiene frecuentemente 6 u 8 lar- 
vas y llega casi siempre a madurar conservando un aspecto 
sano. 

Los frutos han de ser destruidos en el momento en que 
se nota que están atacados, echándolos a una lechada de cal. 



280 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

El doctor Trabut ha demostrado que antes de efectuar su 
puesta, las moscas visitan los frutos y que sobre uua misma 
naranja se suceden rápidamente un gran número de insectos; 
así ha tenido la idea de capturarlos, embadurnando uno o 
dos frutos por árbol con una mezcla aglutinante de colofonia 
disuelta en alcohol y aceite de ricino: pero este procedimiento 
no es suficientemente eficaz. 

Mosca de las aceitunas (Daciis olece^ fig. 181). — De todos 
los insectos que atacan el olivo, el más nocivo es esta mos- 
quita, a la cual los italianos han dado el nombre de Musca 
olearia, que es conocida en Pro venza con el nombre de Ke'i- 
ron o Ke'iroun y que los indígenas argelinos llaman fertatoii. 
Tiene uua longitud de 4 a 5 milímetros y con las alas desple- 
gadas un ancho de 1 centímetro: su cabeza es amarilla; el 
coselete, de color agrisado, está adornado con una crucecita 
amarilla más o menos visible; su abdomen es negruzco con 
una tira longitudinal amarilla, ensanchada hacia atrás: las 
patas son amarillas y las alas tienen nerviaciones amarillentas. 

Tiene dos genera- 
ciones anuales. Desde 
el mes de julio, las 
hembras de la primera 
generación empiezan 
por medio de un tala- 
dro a depositar de uno 
hasta cuatro huevos 
sobre cada aceituna 
Fig. 181. -Mosca de la aceituna (Keíroun). apenas formada; ata- 
can preferentemente 
los olivos cultivados, cuyos frutos son más carnosos que los 
de los olivos salvajes. Los huevos se abren rápidamente, sa- 
liendo de ellos larvas de color amarillento, parecidas a pe- 
queñas lombrices de pescar, que se introducen en el fruto y 
se ponen inmediatamente a roerlo; su boca está provista de 
piezas masticatorias, que les permite desgarrar fácilmente la 
pulpa del fruto. Al cabo próximamente de un mes, las larvas 
se transforman en insectos alados, que hacen nuevas puestas 
sobre las aceitunas; los destrozos son entonces más impor- 




MOSCA DE LAS ACEITUNAS 281 

tautes, y las aceitunas caen al suelo; cuando la temperatura 
es elevada, el crecimiento de las larvas es rapidísimo, y 
pueden haber tres y hasta cuatro generaciones de moscas 
que ataquen la misma cosecha. 

La especie se perpetúa por las larvas de la última gene- 
ración, que se transforman en ninfas y pasan de esta suerte 
todo el invierno dentro las aceitunas guardadas en los gra- 
neros. En la primavera, las pupas dan nacimiento a nuevas 
moscas, y el ciclo anterior prosigue. 

La mosca de las aceitunas se encuentra en todos los sitios 
que tienen olivares: la Provenza, lo mismo que Argelia y 
Túnez, sufren muy particularmente de ella, Andalucía iguai- 
mente: lo mismo que Italia, en donde la enormidad de los 
perjuicios causados por este insecto es tal que el gobierno 
decidió, en 1901, conceder un premio de 10,000 francos a la 
persona que encuentre un remedio eficaz para combatirla, y 
casi al mismo tiempo, el consejo de la provincia de Bari (Ita- 
lia), votaba con el mismo objeto un premio de 50,000 francos. 
Por otra parte, en Argelia, la delegación financiera musul- 
mana (sección kabila) emitió en la misma época una instancia 
tendiendo a obtener la vulgarización de los procedimientos 
más sencillos y más eficaces contra las enfermedades del 
olivo. Esto basta para indicar que las dificultades que hay 
que vencer son grandes, y que los remedios encontrados 
hasta ahora son bastante inciertos; pero, no obstante, es útil 
conocer los medios de destrucción actualmente recomen- 
dados. 

Una precaución, fácil de tomar y que no puede dejar de 
producir muy buenos efectos, consiste en recoger las acei- 
tunas caldas del árbol, es decir, todas las picadas por las 
larvas; es evidente que, teniendo cuidado de destruir todos 
los frutos caídos durante el mes de agosto, nos opondremos 
a la producción de las generaciones siguientes, y el mal 
quedará en parte rebajado. En Argelia, dice el señor Lecq, 
inspector de agricultura (1), los europeos encargan esta re- 
cogida a los cerdos, que comen las aceitunas y destruyen las 

(1) RiviÉKE y Lecq.— Cultivos del Mediodía, de Argelia y de Ti'iuez (Enci- 
clopedia AGRÍCOLA). 

GvÉNxvx.— Entomología. 19 



282 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

larvas que éstas contieuen; los indígenas pueden substituir 
los cerdos por los carneros. 

Se aconseja también barrer con cuidado los graneros o 
locales en donde se almacenaron las aceitunas atacadas, 
esperando el momento de enviarlas al molino; las basuras y 
polvos no se han de tirar, sino quemarlas, a fin de destruir 
las ninfas que contienen siempre en gran cantidad y que 
darían nacimiento a la generación del ano siguiente. 

En 1842, Guérin-Meneville, que había observado las de- 
vastaciones de la terrible mosca, recomendaba recoger las 
aceitunas antes de su completa madurez y extraer el aceite 
inmediatamente; obrando así, sobre todo los años en que las 
moscas son abundantísimas, se está seguro de no perder toda 
la cosecha; además, se destruye por la moltura prematura 
de las aceitunas todas las larvas encerradas todavía en los 
frutos; esta recolección prematura es, pues, de aconsejar, 
aunque no produzca más que un aceite de calidad inferior y 
en cantidad menos abundante. 

Se ha notado que la mosca de las aceitunas chupa la 
goma-resina que fluye de los olivos, el zumo azucarado de 
las ñores y de los frutos maduros, lo mismo que la melaza 
segregada por las cochinillas del olivo, y se ha pensado en 
utilizar este hecho para destruirla: los señores Bonafous y 
Decaux han colocado, en un olivo resguardado del viento 
y soleado, un recipiente plano con miel y un 1 por 100 de 
ácido arsenioso, habiendo obtenido resultados satisfactorios. 

Este procedimiento ha sido perfeccionado por el doctor 
de Cillis, quien ha preconizado una mezcla de melaza, miel, 
glicerina y arseniato de sosa, diluida en agua y proyectada 
sobre los árboles por medio de una bomba pulverizadora. La 
fórmula siguiente es la más práctica: 

Melaza de azúcar 15 kilos 

Arseniato de sosa 250 gramos 

Agua 100 Htros 

Se emplea, para cada árbol, un tercio o medio litro de 
solución. Este tratamiento debe repetirse cada quince días, 
desde el mes de julio hasta últimos de septiembre. Los expe- 



CECIDOMIA DE LA PERA 283 

rimentos hechos recientemente en Italia han dado excelentes 
resultados; los aceites fabricados con las aceitunas tratadas 
no han presentado al análisis el menor vestigio de arsénico: 
las lluvias de otoño bastan para lavar las pequeñísimas can- 
tidades de mezcla tóxica repartidas sobre las hojas y los 
frutos. 

Brocchi ha hecho observar^ con razón, que la caza impla- 
cable que se hace en Provenza a los pajaritos tan sólo puede 
favorecer el desarrollo de todos los insectos, entre ellos la 
mosca del olivo. 

Cecidomia de la pera (Diplosis pirivora). — Esta cecido- 
mia es de color casi negro, con rayas amarillas sobre el 
abdomen; tiene 3 milímetros de longitud. Vuela en abril, y la 
hembra deposita una quincena de huevos sobre los botones 
llórales del peral antes de abrirse. Las pequeñas larvas des- 
cienden al ovario; alcanzan 3 milímetros de longitud y son 
de color rojizo; bajo la influencia de la irritación producida 
por su presencia, el ovario se hipertrofia, y la pequeña pera 
atacada se hace al principio más gorda que las peras indem- 
nes; además, se deforma y se hincha como uua calabaza. En 
mayo y junio, se advierte que las peras invadidas se enne- 
grecen en distintos sitios, dejan de crecer, se reblandecen, 
se pudren y caen. Si el fruto no ha caído todavía cuando la 
larva ha concluido su desarrollo, ésta sale y se echa al suelo, 
enterrándose para elaborar un pequeño capullo destinado a 
la invernada. En la primavera siguiente, se transforma en 
ninfa y poco tiempo después en insecto perfecto. 

En 1904 y 1905, esta cecidomia causó grandes estragos 
en las cercanías de París, particularmente en Sceaux. En la 
primera quincena de mayo, hay que arrancar del árbol las 
peras acalabazadas y quemarlas a fin de destruir las larvas 
que están en su interior. En los huertos muy extensos, es 
práctico esparcir un insecticida por el suelo cuando las larvas 
van a enterrarse, que es entre el 1.^ y 15 de junio; el sulfo- 
carbonato de potasa a la dosis de 30 kilogramos por área y 
diluido mediante un riego abundante, es muy eficaz. 



284 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FRUTALES 



HIMENOPTEROS 



Cefo comprimido y pica-yemas (Cephus compre ssns).— 
Este himenóptero pertenece a la familia de los tenredínidos. 
El macho tiene 7 milímetros de longitud; es de color negro 
con una faja transversal amarilla sobre el coselete y el ab- 
domen enteramente amarillo; la hembra (fig. 182) tiene 
1 centímetro de longitud; es negruzca con tres manchas 
amarillas sobre el coselete, y el abdomen circuido de rojo. 

El pica-yemas aparece a 
principios del mes de ma- 
yo: la hembra, por medio 
de su taladro, coloca un 
huevo en cada yema del 
peral, y tiene el cuidado 
de practicar por todo el 
alrededor pequeños pin- 
chazos a fin de que la sa- 
via anuya a este punto. 
Sale una pequeña larva 
blanca y larga de medio 
centímetro, que roe el in- 
terior de la yema; ésta se 
ennegrece y se tuerce (fi- 
gura 183); la larva queda en la parte inferior del brote, que 
se conserva verde, y allí pasa el invierno; al mes de mayo 
del año siguiente, se transforma en insecto perfecto. — Es 
preciso destruir las larvas, quemando en el momento de la 
poda todas las ramas atacadas. 

Mosca de sierra del peral (Lyda piri) (fig. 184). —Este 
tenredo es muy parecido a la avispa; tiene 11 milímetros de 
longitud y es de color negro con manchas amarillas; el 
abdomen del macho es de un amarillo fuerte, y el de la hem- 
bra de un negro azulado. Las lidas aparecen en mayo y 
junio; en julio, cada hembra deposita en la cara inferior de 
las hojas del peral unos cincuenta huevos amarillentos pues- 
tos en fila y cubiertos de un barniz. No tardan en salir las 




- Cefo del peraL 
(Hembra ampliada). 



MOSCA DE SIERRA DEL PERAL 



pequeñas larvas, que se poueu inmediatameüte a elaborar 
una gasa transparente, (?n forma de bolsa, que envuelve 
varias hojas: hastn otoño, estas larvas, que son muy vora- 




Fig. 183. — Rama de peral atacada por el cefo. 
A, parte desecada; B, picaduras del insecto; C, brote substituto; L, larví 
descendida por debajo del punto de nacimiento del brote. 



ees, devoran las hojas, tejiendo nuevas telarañas o exten- 
diendo la primitiva a medida que aumentan sus necesidades. 
Las larvas de lida se asemejan mucho a las orugas de las 
mariposas por sus costumbres; su aspecto exterior contribuye 



286 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 



a aumentar la analogía; estas falsas orugas alcanzan 2' 5 cen- 
tímetros de longitud hacia la segunda quincena del mes de 
julio y son de un color amarillo de ocre con la cabeza negra. 
En septiembre, descienden al suelo descolgándose por un 
filamento de seda; se entierran y cons- 
truyen un capullo para pasar el in- 
vierno; no se crisalidau hasta mayo o 
junio, pocos días antes de aparecer 
los adultos. 

Es preciso desorugar o bien pulve- 
rizar las telas con una emulsión jabo- 
nosa de petróleo. 

Mosca de sierra del grosellero (Ne- 
mahis ribis). — Este tenredo tiene 
8 milímetros de longitud; es amarillo 
con tres manchas negras en el cuerpo. 
Vuela a últimos de junio o principios 
de julio; la hembra deposita en este 
momento los huevos en las hojas de 
los groselleros. Las larvas se ponen a 
roer hasta el otoño, luego se entierran 
para pasar el invierno encerradas en 
capullos; en la primavera reaparecen 
para devorar los tiernos brotes y las 
hojas; tienen entonces de 16 a 18 mi- 
límetros de longitud con la cabeza ne- 
gra y manchas anaranjadas en los dos 
extremos; en junio descienden nueva- 
mente a tierra para sufrir su meta- 
morfosis. Es preciso proceder a la recolección de las larvas, 
sacudiendo al alba los arbustos sobre una tela extendida en 
el suelo. Para destruir estas larvas de tenredos, que también 
se suelen llamar orugas a causa de su grandísima semejanza 
con las orugas de las mariposas, se recomienda también 
espolvorear los groselleros invadidos, cuando el follaje está 
húmedo todavía del rocío, con substancias pulverulentas, 
tales como el hollín y la cal mezclados en partes iguales; el 
polvo de eléboro mata también perfectamente estas falsas 




Fig^ 18-1. — Larvas de la 
lida del peral devorando 
una rama. 



TENREDO BABOSA 



287 



orugas. Las pulverizaciones con una disolución de 500 gra- 
mos de jabón negro y 500 gramos de polvo de eléboro en 
10 litros de agua caliente y extendida después en 60 litros 
de agua, son igualmente eficaces. Estos mismos insecticidas 
se emplean también con éxito contra las orugas agrimenso- 
ras de las f aleñas (véase pág. 254). 

El tenredo babosa del peral (Selandna afra o Eriocam- 
poícles Umacina) (fig. 185).— Este tenredo tiene de 1 a 5 mi- 
límetros de longitud por 12 de en- 
vergadura; es de un negro brillante 
con una faja transversal parda sobre 
las alas superiores. Aparece en ju- 
lio; la hembra deposita, por medio 
de su taladro, los huevos en el an- 
verso de las hojas del peral; no 
tardan en salir unas pequeñas lar- 
vas de aspecto muy singular: son 
de un verde obscuro y están cubier- 
tas de una substancia viscosa; ade- 
más, el cuerpo es abultado por la 
parte anterior y adelgazado por 
la posterior, lo que les da cierto 
parecido con las babosas o los re- 
nacuajos; poseen veinte patas pe- 
queñísimas; desde mediados de julio 
hasta octubre devoran el parénqui- 
ma de las hojas, respetando los 
nervios. En octubre, estas larvas 
adquieren una talla de 1 a 1'5 cen- 
tímetros; pierden su aspecto viscoso 
y adquieren un color amarillo de 
ámbar; descienden entonces de los 
árboles y se hunden en el suelo 

encerrándose en unas cascaras de tierra, en donde pasan el 
invierno y la primavera; no se transforman hasta principios 
de julio. 

Los perales atacados, y a veces los cerezos, tienen las 
hojas convertidas en puntillas: cuando los destrozos son 




Fig. 185. — Larvas babosas de- 
vorando las hojas de peral. 



288 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

grandes, La vegetación se detiene y los frutos no pueden 
llegar a madurez; a veces los planteles sufren mucho de estos 
«gusanos-babosas». — Es preciso aplastar todas las larvas 
visibles o destruirlas espolvoreando los árboles con cal re- 
cientemente apagada: en contacto con la cal, las larvas se 
coarrugan y se secan. También se puede aprovechar el hábito 
que tienen los insectos perfectos de dejarse caer cuando se 
va a cogerlos, haciendo su recolección en tiempo frió prefe- 
rentemente, por medio de un embudo, provisto inferiormeute 
de un saco que contiene una pequeña esponja en^papada de 
bencina, a fin de asfixiar a los insectos. 

Otras moscas de sierra tienen también larvas que atacan 
diversos árboles frutales, por ejemplo, la larva de la mosca 
del ciruelo (Selandria fulvicornis) , que roe las flores de los 
ciruelos. 

Avispas. — Las avispas se hacen nocivas en las huertas 
y en los frutales, por atacar las frutas al madurar: roen la 
pulpa de los melocotones, alharicoques, manzanas, peras, 
ciruelas y uvas, después de perforar la piel para penetrar en 
ellos. Son además muy carnívoras y destruyen un gran nú- 
mero de abejas. — Las avispas aparecen al principio de abril 
y construyen un avispero; este es un nido construido en el 
suelo, en el tronco podrido de un árbol o en las ramas, según 
las especies, y consiste en una serie de panales formados por 
la reunión de un gran número de celdas: la abertura está 
dirigida hacia abajo y el conjunto está recubierto por una. 
especie de cartón agrisado que sirve de envoltura común. La 
colonia está constituida por obreras, por hembras y por ma- 
chos; las obreras aparecen primeramente y construyen el 
nido; los machos y las hembras no nacen hasta últimos de 
verano. Casi todos los habitantes de una colonia de avispas 
mueren en invierno, excepto las hembras fecundadas que 
invernan debajo de las cortezas y musgos de los viejos tron- 
cos de los árboles y fundan nuevas colonias en la primavera. 

La avispa cojiiún (Vespa vnlgaris), tiene la cabeza negra 
y amarilla lo mismo que el coselete; el abdomen amarillo con 
un circulo negro en la base de cada anillo y un punto 
negro en el segundo , tercero , cuarto y quinto segmen- 



AVISPAS 



289 




Fig. 180. — Avispa coinim. 



tos; las patas son amarillas en su extremo (fig. ISii). La 
hembra tiene 18 milímetros; la obrera y el macho cerca 
de unos 15 centímetros. Esta 
avispa construye su nido en el 
suelo a 15 centímetros de pro- 
fundidad; tiene la íorma de una 
bola de 30 centímetros de diá- 
metro. 

La avispa gernuínica ( Yespa 
(jermanica) (fig. 187), que es la 
más extendida, se distingue de 
la avispa común por su abdo- 
men amarillo con una línea central negra interrumpida en la 

base de cada anillo y en cada 
uno de éstos dos puntos negros 
dispuestos simétricamente con 
respecto a la faja central. Cons- 
truye también su nido en el 
suelo. 

El avispón ( Vespa crabo) 
(fig. 188) es de talla mucho ma- 
yor que las otras avispas; tiene 
B'5 centímetros de longitud; su 
cuerpo es de un color rojo, a veces pardo, con manchas 
amarillas sobre la cabeza y 
el coselete; el abdomen es 
negro y amarillo; las antenas 
son pardas y las alas rojas. 
Establece su nido en los tron- 
cos de los árboles podridos, 
en los huecos de los paredo- 
nes y en los mismos graneros 
bajo las tejas. Es una especie 
peligrosa por su picadura y 
muy nociva por sus des- 
trozos. 

La avispa francesa (Pollistes gallica) tiene 15 milíme- 
tros de longitud; es negra con numerosas manchitas ama- 




Fi. 187.— Avispa gernumica. 







Fig. 188. — Avispón. 



290 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

rillas. Coustruye su nido eii las ramas de los árboles y de 
los arbustos o en las paredes expuestas al norte o al este; 
este nido es poco voluminoso y no presenta cubierta exterior; 
tiene solamente un panal que está sostenido por un tallo 
y tiene la forma de una campana. 

Destrucción de las avispas. — Aute todo proveerse de 
una mascarilla y de guantes. Para destruir los nidos sub- 
terráneos, a la caída de la tarde, cuando las avispas se han 
encerrado, se vierte en la entrada del avispero un tercio de 
litro de petróleo o de esencia de trementina y se encierra 
con un tapón de estopa o de trapos de lana impregnados de 
esencia, se cubre el avispero de tierra y al día siguiente 
se aplasta con el azadón. Los nidos colocados en los troncos 
de los árboles o en las cavidades de las paredes, se destruyen 
con la mecha azufrada después de tapar bien los agujeros 
que presenta el tronco. Los nidos aéreos han de arrancarse y 
recogerse en un saco. — Proteger las frutas envolviéndolas 
en unos saquitos especiales. 

Hormigas (fig. 189).— Viven en colonias, compuestas de 
machos, de hembras y de obreras neutras. Las obreras nunca 
tienen alas; los machos y las hembras están provistas de 
ellas, pero las hembras las pierden después de la fecunda- 
ción; el abdomen está unido al tronco por un pedículo delga- 
dísimo. 

Las hormigas resultan perjudiciales en los huertos y jar- 
dines, en los viveros y hasta en los prados, royendo las 
flores, las yemas, los frutos, etc., y maniñestan también 
su existencia de una manera muy desagradable dentro de las 
casas, sobre todo en las cocinas^ en donde buscan preferen- 
temente las substancias azucaradas. En los melocotoneros 
particularmente, a donde se sienten atraídas por los nectarios 
de las hojas (pequeñas glándulas que segregan un líquido 
azucarado), atacan las flores, los frutos y las yemas, pero 
sin acarrear por esto la muerte de los árboles. No obstante, 
se les considera en general como poco nocivas, pues que 
compensan los daños que pueden efectuar por la destrucción 
de un grandísimo número de animales más nocivos que ellas; 
su boca está dispuesta para la succión y se nutren casi exclu- 



HORMIGAS 



291 



sivamente de líquidos o de siibstancicas semifluidas, ya a 
expensas de las plantas, ya a expensas de insectos o de ca- 
dáveres de diversos animales pequeños; las hormigas des- 
truyen sobre todo orugas, y se ha podido recomendar como 
medio de destrucción de las orugas de la mariposa de la col, 
la introducción de un hormiguero cerca del punto atacado; 
el señor Forel ha visto las hormigas de un gran hormiguero 
introducir en su nido 28 cadáveres de insectos por minuto, 
lo que equivale a más de 100,000 insectos muertos al día; 
muchas plantas 
se ven de este 
modo libres de 
sus molestos 
huéspedes. 

Destrucción 
de las hormi- 
gas. -V^vo siem- 
pre que las hor- 
migas aparecen 
en número exce- 
sivo y se hacen 
perjudiciales, no 
hay que titubear 
en destruirlas. 
En los jardines 

y en los huertos se las puede coger con distintas trampas, 
fundadas en las preferencias de estos insectos para las subs- 
tancias azucaradas; se pueden utilizar, por ejemplo, esponjas 
empapadas en agua azucarada o melosa, que se colocan al 
pie de los árbolos y que una vez llenas de hormigas se echan 
en agua hirviendo. Para impedir la subida de las hormigas 
a los árboles no dispuestos en espaldera, se envuelve la base 
del tronco con algodón o con visco. 

Estos medios resultan insuficientes si no se logra destruir 
el hormiguero, generalmente muy bien oculto y difícil de 
encontrar. Los nidos tienen formas muy variadas según las 
especies que los construyen; pueden estar situados en la 
tierra, en los huecos de los árboles, en las hendiduras de un 




Fig. 189. — Hormiga. 
a, obrera; b, hembra; c, macho; d, larva (ampliada); 
e^f, ninfa; g. capullo. 



292 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FRUTALES 

paredón, etc.; eii los bosques, tabimda uiia hormiga roja y 
negra, la Fórmica rufa, que construye grandes oteros cu- 
biertos de hojas de pino, y son sus larvas y sus ninfas las 
que, con el nombre impropio de hueros de hormigas, sirven 
para alimentar los faisanes. El estudio de estas sociedades 
de hormigas, de sus hábitos y de sus costumbres, permiten 
comprobar hechos bien curiosos. Muchas hormigas buscan 
las deyecciones azucaradas de los pulgones y de las cochi- 
nillas, y así, en todas partes en donde hay pulgones, apare- 
cen con seguridad las hormigas, y a veces llegan hasta el 
punto de criar y encerrar los pulgones en verdaderos establos 
de arcilla, en donde van a ordeñar sus vacas de nuevo género, 
pero con ello excitan el apetito de los pulgones, los cuales 
chupan la savia de los árboles con mayor ardor, y con ello 
resultan perjudiciales de un modo indirecto. 

Observando las idas y venidas de las hormigas, se llega 
a descubrir la situación de su nido; se espera el final del día 
para que todas las hormigas se hayan encerrado y se anega 
toda la colonia con agua hirviendo o con una emulsión de 
petróleo y de jabón negro (agua, 100 litros; jabón negro, 
1 kilogramo; petróleo, 1 litro). Se puede también, cuando 
el nido está construido profundamente en la tierra, introducir 
en él una substancia venenosa no volátil, como el sublimado 
corrosivo al 2 por 100 ó sulfato de cobre, o bien algunos 
trozos de cal viva que se mojan con agua y se cierran luego 
las aberturas. Cuando el hormiguero está establecido en el 
tronco de un árbol, se destruye introduciendo una cápsula 
de sulfuro de carbono (cápsulas Jamin) o pelotas de algodón 
impregnadas de bencina. 

A veces los prados están completamente invadidos por los 
hormigueros; entonces hay que rehacer enteramente los pas- 
tos: se cubre el suelo de brozas o combustibles diversos, y se 
hacen fogatas de combustión lenta, a fin de quemar la tierra 
lo más profundamente posible; se labra después la tierra y se 
siembra. Se puede también recurrir al riego prolongado 
cuando se dispone de agua suficiente, y a falta de esto, se 
ara la tierra destruyendo los hormigueros. 



INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

ORTÓPTEROS 

Efipígero o porta-silla de Béziers (Ephippiger Bitteren- 
sis). — Los efipígeros se conocen vulgarmente con el nombre 
de porta-silla, por la placa dorsal levantada hacia atrás en 
forma de silla de montar que cubre su tórax; esta particula- 
ridad, unida a la ausencia casi completa de alas, permite 
distinguirlos a primera vista de los saltamontes y langostas. 
— El efipigero de Béziers aparece al final de junio; tiene 3 ó 
4 centímetros de longitud y es de un color general verde 
amarillento con el abdomen negro. Las hembras tienen el 
abdomen terminado por un oviscapto largo de 2 '5 centíme- 
tros, por medio del cual depositan sus huevos en la tierra 
a 2 ó 3 centímetros de profundidad. Estos huevos son depo- 
sitados por separado unos de otros durante toda la temporada 
de verano, y se abren a la primavera siguiente. 

El insecto perfecto se ha mostrado muy nocivo en los vi- 
ñedos del Languedoc, principalmente en el valle delHérault; 
en agosto y septiembre devora las uvas, las hojas y la cor- 
teza, atacando después las más diversas plantas. Su gran 
número y su voracidad ha hecho que los eñpígeros cometiesen 
considerables devastaciones (fig. 1V)0). 

Efipigero o porta-silla de la vid (Ephippiger vitium).— 
Este porta-silla es menor que el precedente y nunca pasa de 
3 centímetros de longitud; se le encuentra en el centro 
de Francia, en la Borgoña, en el oeste y aun en las cerca- 
nías de París. Es mucho menos peligroso que el efipígero de 
Béziers. 

Para destruir estos dos insectos, lo mejor es emplear 
niños y mujeres para recogerlos, medíante un premio de 



294 



INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 



O' 26 francos por kilogramo, o aplastarlos por medio de un 
palo terminado en una plaquita. 

El barbitista de Bérenguier (Barhitistes Berengiiieri). 
— Los barbitistas, igual que los efipígeros, tienen las alas 




Fig. 190. — Racimo atacado por los efipígeros. 



atrofiadas, pero sin la placa dorsal del tórax levantada en 
forma de silla. El barbitista de Bérenguier ha cometido 
enormes destrozos en el Sur, sobre todo en 1888, en el de- 
partamento del Var; desde mayo hasta julio, los insectos 
invaden los viñedos y devoran todas las partes verdes del 
vegetal. 



ALTISA DE LA VINA 



295 



COLEÓPTEROS 

Altisas de la vid (Haltica o Graptodera ampelophaga). 
—Es un coleóptero temible, que desgraciadamente conocen 
demasiado núes- ^^^ 

tros viticultores 'I^T^ 

del Mediodía; en 
Argelia, las al- 
tisas se multipli- 
can más fácil- 
mente aún que en 
Francia, y cons- 
tituían antes del 
empleo de los in- 
secticidas arse- 
uicales un verda- 
dero azote: con 
frecuencia ocu- 
rría que llegaban 
a aniquilar casi 
por completo la 
cosecha de algu- 
nos viñedos ro- 
yendo las hojas 
(figura 191), los 
brotes tiernos 
y las yemas, han de temerlas igual que las langostas. 

Ya hemos estudiado las altisas al hablar de los coleóp- 
teros nocivos a las hortalizas. La altisa de la vid es en 
apariencia completamente semejante a la de las huertas (Hal- 
tica olerácea); aunque se ha hecho una especie distinta con 
el nombre de Haltica ampelophaga; como la primera, es 
ovalada, convexa y de un hermoso azul verdoso; tiene de 
4 a 5 milímetros de longitud (fig. 192); sus costumbres son 
idénticas, remitiéndonos a lo dicho anteriormente (pág. 199). 

Además de los medios de destrucción, que ya hemos 
indicado, hay otros especialmente recomendados para los 
viñedos. Antes de empezar la vegetación, durante el in- 




Fig. 101.— Hoja de la vid atacada por las altisas. 



296 



INSECTOS NOCIVOS A LA VINA 



vierno, es 
sio^iiientes: 




Fig. 192— Altisas 
de la vid. 



preciso aplicar rigurosamente los tratamientos 
en octubre se tendrá cuidado de blanquear las 
paredes, de quemar los vallados y toda clase 
de broza, bajo las cuales preferentemente van 
a invernar las altisas; se disponen falsos refu- 
gios formados por haces, trozos de botellas o 
sarmientos en donde los insectos se refugiarán 
para la invernada; hacia fines de enero se 
quemarán estos restos y así se matarán gran 
número de altisas; los cascos de botellas pue- 
den sumergirse en agua hirviendo y servir así 
indefinidamente. Ocultándose también buen nú- 
mero de altisas entre las arrugas de la corteza 
vieja de la vid, es útil embadurnar las cepas con una diso- 
lución de 50 kilogramos de sulfato de hierro en 100 kilogra- 
mos de agua, a la cual se añade con cuidado y poco a poco 
1 litro de ácido sulfúrico. — Durante el período de las de- 
vastaciones, se recogen ios insectos por la mañana muy 
temprano por medio del embudo para altisas: es un gran 
embudo de hojalata muy escavado 
con una escotadura en un lado para 
encajarse con la cepa; en el cuello 
del embudo se ata un pequeño saco 
de tela (fig. Iíi3); sacudiendo la" vid 
se hacen caer las altisas que resba- 
lan por el embudo y se recogen en 
el saco; un hombre puede sacudir 
por hora de 150 a 200 cepas; este 
procedimiento es práctico en los pe- 
queños viñedos. — Un procedimien- 
to análogo es el de la pala con 

alquitrán, que preconiza el señor León Joué; esta pala es 
ovalada, ligeramente cóncova, con una escotadura en la 
cual encaja el pie de la vid; la cara superior de la pala está 
embadurnada con alquitrán, y basta sacudir los sarmientos 
para que, cayendo los insectos, queden pegados en el alqui- 
trán; merced al palo incurvado que le sirve de mango, esta 
pala permite efectuar la caza de pie y sin fatiga. Cuando la 




Fig. 193. — Embudo 
altisas. 



para 



ALTISA DE LA VIÑA 297 

capa de insectos pegados al alquitrán es bastante gruesa, se 
rasca y se pone en la pala una nueva capa de substancia 
pegadiza. — Para hacer más fácil la recolección se pueden 
esparcir polvos insecticidas sobre las cepas, excepto en algu- 
nas hiladas: las altisas huyen de estos polvos y acuden todas 
inmediatamente a las cepas no tratadas, en donde es fácil 
recogerlas. 

Contra los adultos y las larvas, se emplean muy eficaz- 
mente insecticidas en pulverizaciones (polvos o líquidos). Han 
de proyectarse por la mañana y con tiempo tranquilo (sobre 
la cara inferior de las hojas, si se trata de las larvas), ya 
por medio de un fuelle, ya por medio de un pulverizador de 
presión independiente. Dos o tres pulverizaciones con cuatro 
días de intervalo. En Argelia, y después en Francia, se han 
empleado las pulverizaciones arsenicales con el mayor éxito: 
bastan 100 gramos de arsenito de cobre en 100 litros de 
agua para destruir radicalmente todas las altisas; esta dosis 
pequeuisima no es nada tóxica para la vid, y las cantidades 
de arsénico que pueden pasar a la vendimia son tan débiles 
que no exponen a ningún peligro de envenenamiento. Por 
otra parte, hay grandes ventajas en aplicar los caldos arse- 
nicales antes de la floración de la vid, a fin de destruir los 
adultos desde su aparición; este tratamiento precoz quita todo 
valor a la objeción fundada en la presencia del arsénico sobre 
las uvas. 

Se economiza el arsenito de cobre preparándolo de la 
siguiente manera: 

1.^ Se disuelven 2 kilogramos de sulfato de cobre en 
50 litros de agua; 2.^, se vierte en esta disolución 1 litro de 
solución arsenical que conténgannos 150 gramos de arsenito 
de sosa, y 3.°; una vez hecha la mezcla, se añade una le- 
chada de cal compuesta de 50 litros de agua y 1 kilogramo 
de cal. Si se añadiese el arsénico después de la cal, la solución 
seria mucho menos tóxica y no daría buenos resultados. Es 
preciso emplear caldos recientemente preparados. 

El arsenito de plomo es también excelente. Se le prepara 
en la viña a razón de 200 gramos de arsenito de sosa anhidro 
y 600 gramos de acetato neutro de plomo cristalizado por 

GvÉüAux.—Eiitoinologia. 20 



298 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

100 litros de agua; se disuelve, por una parte, el arseuiato de 
sosa en 35 litros de agua; por otra parte, el acetato de plomo 
en 65 litros de agua, y se vierte lentamente esta última solu- 
ción en la primera, agitando la mezcla: 
El caldo bórdeles: 

Agua 100 litros 

Sulfato de cobre 1'200 a 2 kilogramos 

Cal viva 0'800 a 1 kilogramo 

se asocia muy bien a los caldos arsenicales, lo cual permite 
a la vez un tratamiento anticriptogámico e insecticida; basta 
mezclar el caldo boj-delés y el caldo arsenical en partes igua- 
les en el momento de su empleo. Se le puede adicionar al 
mismo tiempo el ácido arsenioso y la nicotina; en este caso, 
se disuelven 50 gramos de ácido arsenioso (arsénico blanco 
del comercio) en 10 litros de agua hirviendo; se le añaden 
después 1 ó 2 kilogramos de cal apagada en polvo; aparte se 
añade 1 litro de zumo de tabaco rico en nicotina a la solución 
de sulfato de cobre (100 litros), y se mezclan los dos líquidos. 
Los poderes insecticidas del arsénico y de la nicotina se alian, 
sin perjudicar el poder anticriptogámico de las sales de cobre. 
La emulsión Riley (véase Insecticidas) es también muy 
recomendable: 

Agua 100 litros 

Jabón 500 gramos 

Petróleo 1 litro 

Finalmente, un hongo, el Sporotrichnm globulifenim, 
puede convertirse en parásito de las altisas y destruirlas en 
gran número. Se ha logrado en varios puntos crear con los 
esporos de este hongo focos de invasión contra las altisas; 
pero, en conjunto, se han tenido más fracasos que éxitos. 

Eumolpo grabador o pulgón escribiente {Ado.xus vitis) 
(figura 11)4). — Es un crisomélido de 5 milímetros de longi- 
tud; sus élitros son de color rojo castaño; el coselete, la 
cabeza y las patas son negras. No tiene más que una gene- 
ración al año. —Pero igual que las altisas, es nocivo a la vez 
en estado perfecto y en estado larvario. El insecto perfecto 
aparece a mediados de mayo y sobre todo en junio y julio; 



EUMOLPO DE LA VINA 



299 



roe el parénquima de las hojas de la vid, dejando numerosos 
surcos rectos o angulosos parecidos a 
jeroglíficos y que le ha dado el nom- 
bre de pulgón escribiente (fig. 195); 
ataca también los brotes tiernos, los 
granos todavía verdes y hasta las ra- 
mas. En agosto, cada hembra deposita 
unos 300 huevos debajo de la corteza, 
hacia el cuello de la cepa; unos diez 
días después, salen pequeñísimas larvas 
(fig. 196), que penetran inmediatamen- 
te en la tierra para roer las raíces de 
la vid, pero sus perjuicios son meno- 
res que los del adulto. En la primavera, se transfornian 




Fig. 194. — Pulgou escri- 
biente (aumentado tres 
veces). 




Fig. 195.— Destrozos producidos ou las liojas 
y en las uvas por el pulgón. 



Fig. 196. — Larva del pulgón 
(aumentada tres ve'ces). 



en ninfas y, quince días después, en insectos perfectos, 



300 



INSECTOS NOCIVOS A LA VINA 




Fig. 197 



Eml)udo de hojalata 
los pulgones. 



para recoger 



Se recogen los insectos perfectos (1) desde su aparición, 
con auxilio del embudo para altisas (fig. 197), antes de salir 
. _ el sol. Contra las lar- 



vas se emplean las in- 
yecciones de sulfuro 
de carbono, a razón de 
200 kilogramos por 
hectárea; los orujos de 
mostaza o de sésamo 
pulverizadas y ente- 
rradas en la época del 
laboreo , a razón de 
300 kilogramos por 
hectárea, expulsan los 
eumolpos. 

El urbec o ciga- 
rrero (Bijctiscus betuleti) (ñg. 198), del cual ya hemos ha- 
blado a propósito de los árboles frutales (pág. 223), ataca 
también las ho- ^ 

jas de la vid ^ -V^/ ,^ 
(figura 199). Es 
preciso recoger 
los insectos a 
primera hora de 
la mañana y que- 
mar los cigarros ^ ^x^^ i98 
durante el mes 
de junio, antes de salir las larvas. El caldo cupro-arsenical 
(véase pág. 297), pulverizado desde la aparición de los insec- 
tos o la constatación de los primeros cigarros, produce efectos 
excelentes. 

Otiorincos. — Atacan lo mismo a la vid que a los demás 
árboles frutales; existen de ellos numerosas especies, de las 
cuales la más común es el Otiorhynclms Ugnstici {fig. 111), 
ya descrito (véase pág. 171); citaremos también los O. sul- 




Urbec o cigarrero. 



(1) Todos los adultos sou del sexo femenino; pues el macho es completa- 
mente desconocido. 



OTIORINCOS 



301 



catns, singiilaris y rancus. Aparecen eu las viñas durante 
el mes de mayo y únicamente se muestran durante la noche; 
suben entonces por las cepas y roen sobre todo los brotes 
tiernos, de aquí su nombre de corta-yemas. La puesta tiene 
lugar principalmen- 
te en junio y julio; 
las larvas viven en 
el suelo y atacan las 
raices, causando de 
esta manera serios 
estragos. 

Se recogen los 
insectos adultos, po- 
niendo refugios- 
trampas a su dispo- 
sición. Se les puede 
destruir como hemos 
indicado para las al- 
tisas, con las pulve- 
rizacioues con el 
caldo bórdeles ordi- 
nario, al cual se han 
añadido 200 gramos 
de áloes por 100 li- 
tros; se disuelve los 

áloes en 5 litros de ^'-- 1í^'-'-- Hojas de la vid arrolladas por el urbec. 

agua caliente , se 

deja enfriar y se vierte agitándolo eu el caldo, el cual pasa 
del azul al verde; asi se actúa al mismo tiempo contra el 
mildiu. Pero el procedimiento que da mejor resultados es la 
recogida en grande de los adultos. En Saint- Fierre- d'Oléron, 
un sindicato análogo a los sindicatos contra la langosta fué 
organizado en mayo de 1914 para proteger las viñas contra 
el Otiorlujnchns sulcatus; los individuos encargados de la 
recogida iban en parejas y procedían a ella durante las 
primeras horas de la noche: el uno recogía los insectos sacu- 
diendo el follaje encima de una bandeja, el otro llevaba un 
recipiente y una linterna; la prima ofrecida fué de 12 fran- 




302 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

eos por kilogramo eu 1914; fué elevada eu 1915, a 15 francos 
e incluso a 18 y 20 francos al término de la campaña (1 ki- 
logramo representa unos 14,260 insectos); de esta manera 
se restringió rápidamente la invasión. — Contra las larvas, 
es preciso servirse del sulfuro de carbono en inyecciones, ya 
al principio del invierno, ya al principio de la primavera. 

Perifehis grisens o griseta. — También es un corta- 
yemas; es gris y tiene de 4 a 7 milímetros de longitud; muy 
frecuente en los terrenos frescos, roe las yemas durante la 
noche y causa grande perjuicios. 

El Peritelns subdepressus y el Peritelus senex ejecutan 
los mismos destrozos, lo mismo que el Geoneimis flabellipes 
y el Cneorliimis geminatus. La intercalación de cultivos 
permite alejarlos; las inyecciones de sulfuro de carbono en 
el suelo, en otoño, destruye las larvas; hay que recoger 
los adultos. 

Gran roedor de la y\(Í (Sinoxglon sexdentaUím) . — Es 
un coleóptero próximo a los anobiums; tiene 4 milímetros de 
longitud por 2 de ancho; tiene la cabeza y el coselete negros, 
los élitros de un pardo rojizo con el extremo posterior exca- 
vado llevando seis dientes. Aparece en primavera, penetra en 
los sarmientos muertos o débiles, debajo de la corteza labra 
una galería circular en donde tiene lugar el aparejamiento; 
la hembra penetra todavía más en el sarmiento, labrando 
una galería de algunos centímetros de longitud, en donde 
deposita sus huevos. Las larvas que salen hacen galerías 
longitudinales, de modo que en tres o cuatro meses el sar- 
miento puede reducirse a polvo. Las larvas se transforman 
en ninfas en sus galerías, y una segunda generación de 
insectos perfectos se maestra a últimos de agosto. 

Otros apates semejantes al anterior: el Apate sinuata y 
el Apate muricata, causan idénticos perjuicios; pero tan sólo 
los viñedos del Mediodía los padecen. 

Avispa de Xatart (Vespenis Xatarti) (figs. 200 y 201). 
— Es un coleóptero longicorne, de 2 centímetros de longitud 
por término medio, de antenas tan largas como el cuerpo, 
de color agrisado; la cabeza es rectangular; el tórax es 
ensanchado por detrás y adelgazado por delante, formando 



AVISPA DE XATART 



i03 



una especie de cuello; eu el macho, los élitros recubren com- 
pletamente el abdomen y protegen las alas inferiores orga- 
nizadas para el vuelo; en la hembra, los élitros son cortos, 
separados uno de 
otro, y no hay se- 
gundo par de alas. 
Estos insectos apa- 
recen únicamente a 
últimos de diciem- 
bre en los departa- 
mentos del sur de 
Francia; los adul- 
tos no causan per- 
juicios : no viven 
más que algunos 
días, consagrados a 
la reproducción; 

únicamente los machos pueden volar; las hembras trepan por 
los árboles; después de la fecundación, en enero, depositan 

debajo de las cortezas desde 
200 iiasta 500 huevos (figu- 
ra 202); que se abren hacia 





Fi^. 200.— Avispa de 
Xatart maClio, ta- 
maño natural. 



Fig 



201. —Avispa de 
Xatart hembra, ta- 
maño natural. 





Fisr. 202.— Huevos de la avispa de Xatart 
sobre una corteza de la vid. 



Fig. 203.— Larva de avispa de 
Xatart, tamaño natural. 



la segunda quincena de abril. Las jóvenes larvas se hunden 
en el suelo y permanecen dos años a profundidades diferentes; 
tienen mandíbulas muy poderosas y se alimentan de raíces; 
al final del segundo año alcanzan una talla de 2' 5 centíme- 
tros (fig, 208), y se transforman en ninfas en unas celdas 
redondeadas; en septiembre, las ninfas se metamorfosean en 
insectos perfectos, que no salen de su cascara hasta últimos 



304 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

de diciembre. La vida subterránea de la avispa dura, pues, 
tres años, de los cuales tan sólo los dos primeros son acti- 
vos. En los Pirineos Orientales, estas larvas son conocidas 
con los nombres Boutons y Mange-Mallols; atacan prefe- 
rentemente las plantaciones jóvenes y han destruido gran 
parte de los viñedos de Banyuls, de Collioure y de Port- 
Vendres. 

Para aniquilar las avispas, ante todo hay que cazar los 
insectos adultos: se pueden atraer los machos, desde diciem- 
bre hasta últimos de enero, por medio de hogueras o de 
antorchas colocadas en las viñas; deberán buscarse las hem- 
bras sobre los árboles y se privará que trepen, rodeando los 
troncos con anillos alquitranados y pegadizos. — Durante el 
mes de febrero, se han de buscar los huevos que las hembras 
han depositado en las hendiduras de la corteza de las cepas; 
se practica el descortezamiento con el guante de malla, y se 
queman las cortezas desprendidas. Después hay que atacar 
las larvas, que siendo muy visibles, se han de recoger a 
mano tantas como se puedan en las épocas en que están más 
próximas a la superficie del suelo, es decir, desde el 15 de 
marzo a últimos de abril y desde el 15 de septiembre a últi- 
mos de octubre, o sea durante las labores de primavera y 
otoño. Se pueden también atraer estas larvas, sembrando en 
invierno alrededor de las viñas o entre las hiladas de cepas, 
habas, guisantes u otras leguminosas, que ellas apetecen 
mucho, y que se arrancan cuando se las ve languidecer para 
destruir las larvas amontonadas en estas plantas. — Entre 
los insecticidas, el sulfuro de carbano es el único que da 
buenos resultados; el señor Olivier aconseja hacer dos aguje- 
ros en el suelo de 25 ó 30 centímetros de profundidad y a 
25 centímetros a ambos lados de cada cepa e inyectar 7 gra- 
mos de sulfuro de carbono; esta operación ha de hacerse en 
invierno y únicamente cada tres años a cada nuevo período 
de existencia de las larvas. 

Una especie muy próxima, la Vespems strepens , se 
encuentra en los Alpes-Marítimos y en el Var; presenta los 
mismos caracteres generales que la Vespems Jafaffi, pero 
la talla es mayor, llega a 2' 5 centímetros en el macho y a 



OPATRA DE LAS ARENAS 



305 



3 centímetros en la hembra. La larva también es muy voraz 
y consume toda suerte de raíces, tanto de los árboles frutales 
(particularmente del pino), como de la vid, del olivo, del 
rosal y de las leguminosas. Han de emplearse iguales medios 
de destrucción. 

Malacosoma de Portugal ( Malarosoiua lusitanica). — 
Este coleóptero, de la familia de los crisomélidos, tiene cerca 
de 1 centímetro de longitud y 4 milímetros de ancho; es de 
color amarillo rojizo. Aparece frecuentemente en gran nú- 
mero en mayo y junio y roe las yemas de la vid. Comete 
destrozos sobre todo en Provenza, en el Languedoc, en Ar- 
gelia, y de unos años a esta parte en la Gironda. 

Clitra taxicorne (Clijtra t(txicornis). — Este crisomélido 
tiene 1 centímetro de longitud por 3 de anchura; es de un 
verde azulado con los élitros amarillos. Aparece a veces en 
grandísimo número durante los grandes calores del verano 
y roe las yemas de la vid. 

Opatra de las arenas (Opatrum sahulosum).- Ya?X^^q- 
leóptero, de la familia de los 
tenebriónidos, tiene cerca de 
1 centímetro de longitud; es 
de color gris y tiene los éli- 
tros soldados. Aparece a prin- 
cipios de mayo, después de 
haber pasado el invierno bajo 
tierra, y ataca los injertos 
de las cepas francoamerica- 
nas, cuyas yemas devora, 
pero únicamente cuando to- 
davía están aporcadas (figu- 
ra 204). Basta con reforzar 
los injertos por medio de un 
palo para no tener necesidad 
de enterrarlos. 

Pentodón punteado (Pcn- 
fodojí pinictafus). — Este lamelicorne ataca también los 
injertos. Tiene cerca de 2 centímetros de longitud y 1 centí- 
metro de ancho; su cuerpo es robusto y redondeado; es com- 




Fi.íí. 204. — Pie (le vid cou el iDJerto 
todavía aporcado, expuesto al ata- 
que dol o]tatra de las arenas. 



)06 



INSECTOS NOCIVOS A LA VINA 



pletamente negro y muy parecido a im escarabajo pelotero 
(figura 205); sus élitros presentan estrías no paralelas. Apa- 
rece al principio de la primavera, pero no causa ningún per- 
juicio: únicamente su larva (fig. 206) es peligrosa: pasa dos 
años en el suelo y roe la ci- 
catriz del injerto, entre el 
pie de cepa francesa y el tallo 




Fig. 205. — Pentodóu punteado. 




Fig. 206. 



Larva del pentodón 
punteado. 



americano; de este modo ha causado grandes daños en el 
sur de Francia. — Se pueden destruir fácilmente gran número 
de insectos adultos, hacia el crepúsculo en que andan por las 
vinas. El sulfuro de carbono en inyecciones en el suelo es 
muy eficaz contra las larvas. 

Cetonia velluda (Cetonia ////'/^//^y. — Esta cetonia tiene 
1 centímetro de longitud por 6 milímetros de ancho; es negra 
con siete u ocho manchas blancas en cada élitro y numerosos 
pelos rojizos por todo el cuerpo. Aparece en la primavera y 
ataca a veces las ñores de la vid. Su larva no es nociva, y se 
parece, aunque en menor tamaño, a la del saltón, y es muy 
notable por la particularidad de andar arrastrándose de es- 
paldas. 

Abejorro verde de la vid (Anómala ritis). — 'E,8t3i especie 
de abejorro es muy abundante en las tierras arenosas del 
Mediodía; tiene 1'5 centímetros de longitud; su cuerpo es 
ovalado y de un verde metálico brillante. Aparece a últimos 
de junio: se les ve por la tarde revoletear en bandadas de 



ABEJORRO BATANERO 



307 



algunos centenares y caer sobre las cepas para devorar in- 
mediatamente las hojas y los sarmientos tiernos. En julio, 
tiene lugar el aparejamiento; los machos desaparecen en 
seguida, en tanto que las hembras se hunden en la arena 
para efectuar la puesta. Las larvas salen en agosto, y viven 
en el suelo durante un año y medio^ alimentándose sobre 
todo con las raíces de las plantas tiernas. — Es preciso reco- 
ger los insectos perfectos, porque el sulfuro de carbono 
pierde toda eficacia en un suelo arenoso: se opera durante el 
día, mientras los insectos están fijos sobre las hojas. 

Abejorro bronceado {Anómala cenea). — Es muy pare- 
cido al anterior, pero es de talla algo menor, y su tinte varía 
desde el verde al negro. Sus perjuicios son análogos a los 
del saltón verde. 

Abejorro batanero {Melolontha fallo) (fig. 207).— Este 
abejorro está caracte- 
rizado por su gran ta- 
lla; tiene 3'5 centíme- 
tros de longitud y cer- 
ca de 2 centímetros de 
ancho; es de un color 
uegruzo o rojizo con 
numerosas manchas 
blancas. Aparece en 
julio, vuela a la caída 
de la tarde y roe las 
hojas de los árboles. 
Su larva es muy noci- 
va: ataca las raices de 
las viñas jóvenes y 

efectúa sus destrozos sobre todo en los terrenos arenosos; es 
parecido al gusano blanco, pero su tamaño pasa de G centí- 
metros de longitud. 

Rizotrogos(Bhi^otroffns).—Los rizotrogos son pequeños 
abejorros, que se distingen del abejorro ordinario por su 
color completamente leonado, y cuyos destrozos sobre los 
cultivos de cereales ya hemos indicado; son nocivos en estado 
larvario. El Rhi^ofrogas marginipes tiene 1'5 centímetros 




Fig. 207. —Abejorro batanero. 





308 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

de longitud, es rubio y está recubierto de pelos bastante 
largos: en distintas épocas ha causado devastaciones en las 
plantaciones del Mediodía; se pueden destruir las larvas por 
medio del sulfuro de carbono. 

LEPIDÓPTEROS 

Pirala de la vid (CEnophtira pilleriana). — Esta mariposa 
es una hiladora; tiene de 1 a 1'5 centímetros de longitud, 
cerca de 2 centímetros de ala a ala y es de un amarillo más 

o menos dorado; las alas 
\j^ M^ superiores ofrecen una 

~~ " grandísima variación de 

colores en los diferentes 
individuos, sobre todo en 
Piraia de la vid. j^g hembras: por lo gene- 

ral son de un amarillo 
pálido y atravesadas por tres líneas pardas, que pueden re- 
ducirse a dos o una, y hasta desaparecer; las alas inferiores 
son agrisadas (fig. 208). 

Las mariposas aparecen a últimos de junio y durante 
julio; revolotean en gran número en el crepúsculo. Las hem- 
bras hacen la puesta casi inmediatamente; depositan en la 
cara superior de las hojas sus huevos en número de 50 a 60, 
reunidos por medio de un líquido viscoso, formando pequeñas 
placas de un amarillo verdoso; mueren poco después. Los 
huevos se abren a principios de agosto y dan nacimiento a 
pequeñas orugas de un blanco amarillento y de 2 milímetros 
de longitud; no cometen destrozos, contentándose con reco- 
ger las hojas y de descolgarse por un largo filamento de 
seda que segregan dejándose balancear por el viento. De este 
modo pasan de una cepa a otra o bien caen al suelo; en am- 
bos casos, van ocultarse en las cortezas o en las hendiduras 
de los rodrigones para pasar el invierno labrándose cada una 
una pequeña telaraña blanca o agrisada, de medio centímetro 
de largo, que las recubre enteramente. 

Al principio de la primavera siguiente, en marzo, las 
orugas salen de su letargo y abandonan sus capullos; pero 



PIRALA DE LA VID 



309 



quedan debajo de las cortezas, y hasta abril o mayo no suben 
hacia las tiernas yemas (fig. 209); enlazan y aglomeran las 
pequeñas hojas nacientes con filamentos sedosos e impiden 




Fig. 209.— Hoja de vid y racimo atacados en la primavera 
por las orugas de la pirala. 

de esta suerte que la yema se abra. Después rodean 
las hojas grandes y los racimos pequeños con una 
cubierta sedosa, en cuyo interior se refugian: devo- 
ran las hojas contenidas en esta celda y descienden 
luego algo más abajo, hacia el centro de las cepas, 
para tejer nuevas cubiertas más extensas, en donde siguen 
comiendo hasta que, a mediados de junio, han alcanzado su 
talla definitiva: miden entonces 3 centímetros de longitud, 
son verdes con pequeñísimos tubérculos blanquecinos, y 




310 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

tienen la cabeza negra, lo mismo que el primer anillo del 
cuerpo (ftg. 210). Este es el momento en transformarse en 
crisálida, lo cual se efectúa en la última celda, habitada por 
la oruga; la crisálida es parda, lisa y presenta en su extre- 
midad posterior ocho ganchitos con los 
cuales está suspendida dentro de la celda. 
Las orugas de la pirala son extraor- 
dinariamente nocivas y en diferentes oca- 
Fig. 210.- Oruga de pi- sioucs hau causado enormes perjuicios, 
rala en estado adulto, gon muy abundantes en el Mediodía, lo 
mismo que en Borgoña y en Champaña. 
Para destruirlas, los viticultores disponen de varios medios 
eficaces; citaremos por de pronto la recolección de las pues- 
tas sobre las hojas, aconse- a i, 
jada por Audouiu, que tiene 
el inconveniente de ser cara. 
La escaldadura, practicada ^.^ ,^^{ _ ^^.^^.^^ ^^^ p.^,^^^^^ 

al final del invierno, en fe- a, vista de perfiil; *, vista por debajo. 

brero y marzo, después de 

la poda es el remedio más práctico; fué encontrado en 1845 
por Benoit Raclet, viñador de Romanéche (Saone-et-Loire), 
y consiste en verter agua hirviendo sobre las cepas y los 
rodrigones a fin de destruir las orugas ocultas en la corteza 
y en las hendiduras 

Un buen escaldado debe cumplir las condiciones siguien- 
tes: verter el agua sobre las cepas a una temperatura ele- 
vada, muy próxima de los 100^; emplear una cantidad de 
agua suficiente para mojar y penetrar completamente la cor- 
teza (1 ó 2 litros según el grosor del tronco); rociar la cepa 
de abajo arriba, operando con lentitud suficiente y evitando 
alcanzar las yemas. La mayor dificultad de la operación 
consiste en impedir el enfriamiento del agua que se efectúa 
bastante rápidamente; por eso es preciso evitar el empleo 
de este procedimiento durante los fríos rigurosos, los días de 
viento o después de la lluvia. 

El material necesario para el escaldado ha sido muy per- 
feccionado. El uso sostenido de este método ha dotado a la 
viticultura de excelentes calderas muy prácticas y fácilmente 



PIRALA DE LA VID 



311 



transportables (fig. 212); a estas calderas, las mujeres y los 
niños van a llenar unas cafeteras 
de doble pared y con ellas ro- 
cían las cepas; es preciso em- 
plear cafeteras perfeccionadas 
provistas de un fogón de carbón 
vegetal o mejor unidas con la 
caldera mediante un tubo de 
goma (fig. 21o); en las grandes 
explotaciones agrícolas, es pre- 
ferible practicar el escaldado por 
medio de una manga de riego 
procedente de la caldera. En 
cuanto a los rodrigones o esta- 
cas de apoyo, se les coloca en 
un recipiente cerrado en donde 
se hace llegar vapor de agua 
hirviendo. La escaldadura de 
1 hectárea con 3,350 cepas sale 
a unos 50 francos, sin contar la 
amortización del material. 

El procedimiento de la cam- 
pana o sulfuración j aunque 
menos práctico que el preceden- 
te, es con frecuencia usado en 
los viñedos de cepas separadas; 
antes de abrirse las yemas, se 
cubre cada cepa con una cam- 
pana de metal de unos 100 litros ^'^' "^'"* 

rlp pqmpíriflfl v Hphnin ca nno A, dep(3sito en donde el aguase 
(le Capaciaaa, } aeOajO se que- calienta antes de negar al nivel 

del tubo b; B, ilopósito de la calde- 
ra; C,. válvula (le seguridad; D, tul)o 
de escape del aire del depósito A; 
a, tubo que sirve para la introduc- 
ción del agua en el depósito A; &, 
tubo rebosadero. 




•Caldera para la pirala. 



man 20 o 25 gramos de azufre 
triturado, puesto en una cace- 
rola, tan sólo durante diez mi- 
nutos; el ácido sull'uroso produ- 
cido mata los insectos; con vein- 
te campanas, un obrero puede tratar 15 hectáreas en veinte 
días, y el gasto por hectárea es de 50 francos. Se achaca a 
la campana la debilitación de la cepa después de varios años 



;12 



INSECTOS NOCIVOS A LA VINA 



consecutivos de tratamiento. — El método llamado de estii- 
famiento puede dar buenos resultados; trata las cepas por el 




Fig-. 213. —Cafetera cou doldp pared. 



aire caliente a 50° 




^ 



Fig. 214. — Coclujlis. 



bajo campanas especiales (campanas 
gaseotérniicas) . - Hay- 
tendencia a servirse, 
para destruir las oru- 
gas de la pirala, de 
los insecticidas em- 
pleados contra la co- 
chilis, ya en emba- 
durnamientos, ya en 
pulverizaciones. 
-Las lámparas-tram- 
pas de acetileno per- 
miten en julio destruir una gran cantidad de mariposas; es 
preciso colocarlas a 40 cen- 
timetros del suelo en las vi- 
ñas bajas y un poco por en- 
cima de los pámpanos en las 
viñas altas. 

Cochilis o polilla del ra- 
cimo (CoclujUs roserana o 
Tortrix amhujuella) . — Esta 
pequeña hiladora es de una 
talla mitad de la anterior; su 
longitud es de 8 milímetros 

y su anchura con las alas desplegadas de 14 milímetros; es 
amarilla, las alas superiores son amarillas y atravesadas por 
una ancha faja de un pardo obscuro; las alas inferiores son 




Fiu-. 215. — Racimo de vid en flor, ata- 
cado por la primera generación de 

cochilis. 



COCHILIS 



313 



grises (fig. 214). Tiene dos generaciones anuales; aparece 
por primera vez a últimos de abril o principios de mayo, en 
el momento de la floración de los racimos; la hembra depo- 
sita en los racimos, en formación, unos pequeños huevos grises 
y separados; quince días después salen unas pequeñísimas 
orugas de un blanco sucio, que vacian sucesivamente todas 
las yemas sin abrir (fig. 215) y los granitos ya formados y 
los juntan por medio de 
filamentos sedosos, for- 
mándose una cubierta 
protectora. Estas orugas 
crecen lentamente, ad- 
quieren un color rosado 
y alcanzan 1 centímetro 
de longitud; son los gu- 
sanos rojos, tan temidos 
de los viticultores. A úl- 
timos del mes de junio, 
tejen una especie de 
capullo pardusco y se 
transforman en crisáli- 
das; unos quince días 
después, hacia últimos 
de julio o principios de 
agosto, en el momento 
de enverar, aparecen las 

mariposas de la segunda generación, cuyas hembras no tar- 
dan en hacer la puesta sobre los racimos de las uvas, ya 
gruesas o sobre la corteza. Las nuevas orugas atacan, a últi- 
mos de agosto, todos los granos de uva formados; se intro- 
ducen en ellos, roen la pulpa y cada oruga destruye unos 
diez granos (fig. 216). En el momento de la vendimia, en 
septiembre, se dirigen hacia debajo de las cortezas, en las 
hendiduras de las estacas, y allí elaboran un capullo grueso 
para convertirse en crisálidas hacia el mes de diciembre. 

Eudemis o hiladora del racimo (Eudemis o Polichrosis 
bofrcf na). — Esta pequeña mariposa comete, desde 1891, 
devastaciones muy considerables en las regiones meridionales 




Fig. 216. — Racimo atacado por la segunda 
generación de cochilis. 



GutNAVX.—Fntomologia. 



21 



314 



INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 




y en los viñedos girondinos; tiene las mismas costumbres y 
causa los mismos perjuicios que la cochilis, pero presenta tres 
generaciones al año y ataca sucesivamente la inflorescencia, 
el agraz y la uva a punto de madurar, ocasionando por con- 
siguiente la pérdida de una notable proporción de la cosecha 
(hasta los tres décimos). La mariposa tiene 6 milímetros de 
longitud y 12 milímetros de ala a ala; es de un gris rojizo 
con dos fajas oblicuas de un gris pardusco sobre las alas 
superiores. La oruga alcanza 1 centímetro de longitud y es 

de color verdoso. Los 
perjuicios causados 
en los viñedos giron- 
dinos por este temi- 
ble insecto llegan a 
algunos millones 
anuales. 

Destrucción de 
la cochilis y de la 
EUDEMis. —Cuando 
comprobamos la apa- 
rición de mariposas 
o de orugas jóvenes, el medio más eñcaz para proteger la 
vid consiste en proyectar inmediatamente sobre los racimos 
una substancia capaz de detener la postura y de estancar 
las orugas. Este género de destrucción comprende: durante 
la primavera, dos tratamientos, con quince dias de intervalo, 
utilizando insecticidas arsenicales; en verano, un solo trata- 
miento con la nicotina. 

Tratamientos de primavera. —Las sales arsenicales es- 
tán muy bien indicadas contra las orugas de la primera 
generación. El arseniato de plomo es la sal más recomenda- 
ble; combinándosela ventajosamente con el caldo bórdeles, 
tal como hemos indicado con motivo de la destrucción de las 
altisas (pág. 297). 

Tratamiento de verano. — Cuando los granos de uva 
comienzan a estar desarrollados hay que desechar los arse- 
nicales a causa de su gran toxicidad y preferir el empleo de 
la nicotina; este alcaloide no presenta tanto peligro para el 



Fig. 217. — Eudemis. 



DESTRUCCIÓN DE LA COCHILIS Y DE LA EUDEMIS 315 

hombre, y, no obstante, es un poderoso veneno contra las 
orugas. Para obtener buenos resultados, hay que emplear: 
o hienjuffos titulados que contengan uniformemente 40 gra- 
mos de nicotina por litro, o bien extractos titulados de 
nicotina que contienen 100 gramos de nicotina por litro. La 
acción de la nicotina se hace más intensa cuando se emplea 
mezclada con una papilla cúprica. Aconsejamos la fórmula 
siguiente: 

Papilla bordelesa ordinaria . . . 100 litros 
Extracto titulado de uicotina . . 1'33 — 
Jabón ordinario 2 kilogramos 

La papilla bordelesa se compone, por cada 100 litros de 
agua, de 2 kilogramos del sulfato de cobre y 1 kilogramo 
de cal viva. Se la prepara primeramente como si se tratase de 
obrar contra el mildiu. Se añade luego el extracto titulado 
de nicotina y se agita la mezcla: se añade, por fin, el jabón 
previamente disuelto en caliente en un poco de agua de llu- 
via, o de agua ordinaria adicionada de unos 20 gramos de 
cristales de sosa, y se mezcla de nuevo. Este caldo o papilla 
debe emplearse el mismo dia que ha sido preparado. Si no es 
posible procurarse extracto titulado de nicotina, nos servi- 
remos del jugo titulado reforzado, del que serán necesarios 
3 litros 1/3. 

Para hacer un solo tratamiento de verano, hay que con- 
tar por hectárea con un gasto medio de 8 hectolitros de 
papilla, es decir, de 10 a 11 litros de extracto titulado 
de nicotina, o bien de 26 a 27 litros de jugo titulado refor- 
zado de tabaco al 4 por 100. 

El cloruro de bario puede reemplazar a la nicotina a 
falta de ésta, y ser aplicado sobre los racimos después de la 
flor, pues es unas cuarenta veces menos tóxico que las sales 
arsenicales. Se emplea a la dosis de 1 a 1'3 por 100, mez- 
clándolo o no con la melaza al 2 por 100. La siguiente fór- 
mula es muy recomendable: 

Cloruro de bario 1 a 2 kilogramos 

Melaza 2 — 

Agua 100 litros 



316 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

El cloruro de bario se disuelve aparte eu 10 litros de 
agua; la melaza se diluj^e en igual cantidad de agua; se 
vierte en seguida la melaza en la disolución de cloruro 
de bario y se añaden 80 litros de agua para obtener 
1 hectolitro de insecticida. El cloruro de hario no dehe 
mezclarse con las papillas cúpricas que contienen sulfatos 
solubles. 

La eficacia de los tratamientos de primavera y verano 
depende en gran parte de la época en que son aplicados. La 
determinación de esta época presenta algunas dificultades; 
en general, unas tres semanas después de la salida de las 
primeras mariposas (que el viticultor deberá vigilar con cui- 
dado), o también durante los ocho o diez días que siguen a 
aquellos en que las mariposas revolotean en más abundancia, 
es cuando el insecticida debe ser pulverizado sobre las viñas; 
en estas condiciones, el tóxico es depositado en ocasión de 
las primeras posturas y las orugas consumen, desde su naci- 
miento, un alimento envenenado. Es esencial también que 
los racimos queden bien bañados por el insecticida; una 
deshojadura parcial se impone a veces cuando la vegetación 
está avanzada, pero hecha con mucha discreción. Para evitar 
pérdidas del líquido, hay que escoger una lanza con interrup- 
tor y de chorro delgado. Pero no siempre es fácil obtener, 
por parte del personal, que observen las precuaciones nece- 
sarias; en este caso, es preferible, en vez del pulverizador 
llevado a cuestas, un pulverizador de gran rendimiento que 
cubra toda la viña de una fina neblina. 

Tratamientos de otoño y de invierno.— k los trata- 
mientos insecticidas de primavera y de verano, deben suce- 
der los de otoño e invierno, que actúan sobre las crisálidas 
y completan de esta manera la obra de destrucción. 

Hacia la época de la vendimia, las orugas de la segunda 
generación de cochilis y las de la tercera generación del 
eudemis se instalan bajo las cortezas viejas de las cepas para 
tejer allí su capullo. El descortezamiento de las cepas prac- 
ticado durante el reposo de la vegetación, permite destruir 
gran número de crisálidas; se quita cuidadosamente toda la 
parte superficial de la corteza con auxilio de un rallo, de un 



DESTRUCCIÓN DE LA COCHILIS Y DE LA EUDEMIS 



317 



pequeño rastrillo (ñg. 218), de una cadena (fig. 219), de un 

Fig. 218. — Rastrillo. 

cepillo metálico o del guante Sabaté de cota de malla (fi- 





Fig. 219. — Cadena para decorticar. 

gura 220); se recogen todos los residuos sobre una bandeja 
o sobre un lienzo colocado en el suelo 
alrededor del pie de la cepa, y se que- 
man. El descortezamiento es una ope- 
ración larga y por lo tanto costosa; 
con cepas medianas, su precio alcanza 
de 80 a 100 francos por hectárea; en 
cambio, su eñcacia se manifíesta du- 
rante tres años consecutivos cuando 
ha sido practicado en grandes exten- 
siones. 

El arrancamiento superficial de la 
corteza constituye una excelente pre- 
paración de las cepas para un escal- 
dado o un embadurnamiento ulterior. 
El escaldado exige menos jornales 
que el descortezamiento: bastan dos 
mujeres para escaldar 20,000 pies de vid en cuarenta días, 
mientras que necesitan cuatro meses y medio para des- 
cortezarlos. Se practica el escaldado de la misma manera 
que para la pirala; pero las orugas de cochilis y de eudemis 
no se transforman en crisálidas hasta últimos de noviembre; 




Fig. 22U. — Guante Sahaté 
de cota de malla. 



318 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

es conveniente efectuar este tratamiento lo más pronto posi- 
ble después de la vendimia, cuando las crisálidas no se han 
formado todavía; más tarde, el escaldado es todavía efícaz, 
pero requiere ser efectuado con cuidados especiales. 

El emhadiirnamieiüo de las cepas con insecticidas es un 
procedimiento de aplicación fácil. Son recomendables las 
siguientes fórmulas insecticidas: 

I, Aceite pesado de hulla ........ 10 kilogramos 

Sulfuro de carbono 5 — 

Sosa cáustica 1 — 

Cal viva 20 — 

Agua . . . . , 100 litros 

Para preparar esta papilla se apaga primero la cal, ha- 
ciendo una solución con 50 litros de agua. Se mezclan aparte 
el aceite pesado de hulla y el sulfuro de carbono y se vierten 
por pequeñas cantidades y agitando vivamente, en 50 litros 
de agua que contiene la sosa cáustica en disolución. Se ob- 
tiene de esta manera una emulsión grosera que se vierte en 
la solución de cal,. suavemente y agitando hasta hacer la 
mezcla tan homogénea como sea posible. Este caldo no debe 
prepararse con más de veinticuatro horas de antelación, pues 
el sulfuro de carbono forma rápidamente combinaciones que 
le hacen perder sus propiedades tóxicas. 

II. Aceite pesado de hulla 10 kilogramos 

Sulfuro de carbono 4 — 

Acido oleico (de las fábricas de estearina). 2 — 

Sosa cáustica 500 gramos 

Agua , 100 litros 

Se mezclan el aceite pesado, el ácido oleico y el sulfuro 
de carbono y se vierte esta mezcla en el agua alcalinizada 
con la sosa, agitando constantemente. De esta manera se 
obtiene una emulsión perfectamente homogénea. 

III. El sulfuro de carbono aumenta notablemente el 
poder insecticida de estas mezclas. En Italia, se ha hecho 
de él el elemento destructor preponderante: se mezclan por 
una parte 10 litros de sulfuro de carbono y 1 litro y medio 



DESTRUCCIÓN DE LA COCHILIS Y DE LA EUDEMIS ol9 

de aceite de pescado ordinario; por otra parte, se disuelven 
100 gramos de potasa bruto del comercio en 10 litros de 
agua; cuando esta última solución se ha hecho reposar un 
tiempo suficiente, se la decanta y se vierte el líquido claro 
en la mixtura de sulfuro de carbono y de aceite de pescado; 
cuando se ha efectuado la mezcla, se añaden 90 litros de 
agua y se agita. 

La época de la aplicación de un insecticida sobre las 
cepas dista de ser indiferente. Lo que parece paradójico a 
primera vista, es que un mismo insecticida es perjudicial 
a la vid cuando se embadurna ésta durante el reposo com- 
pleto de la vegetación, en enero o febrero, y se muestra 
absolutamente inofensivo cuando se aplica a fines de invierno, 
después de la poda, en el momento en que la savia comienza 
a ponerse en movimiento y en que las secciones de la poda 
rezuman. Estos hechos, en apariencia contradictorios, se 
explican por la ausencia o la presencia de savia en los ca- 
nales de la planta; en pleno invierno, la falta de savia circu- 
lante produce una depresión favorable a la absorción de los 
líquidos tóxicos depositados sobre las cepas, mientras que 
en los primeros días primaverales el añujo de savia y el 
exceso de presión que resulta de ello, se oponen a cualquier 
absorción. Los embadurnamientos insecticidas no se efectua- 
rán sino a partir de mediados de marzo. Su precio puede 
evaluarse en unos 75 francos por hectárea. 

Otros embadurnamientos menos activos pueden ser prac- 
ticados provechosamente después del descortezamiento de las 
cepas; así, por ejemplo; el sulfatar, después del descorteza- 
miento, tiene la ventaja de completar la destrucción de las 
crisálidas, de cicatrizar las heridas que han podido ser hechas 
por los instrumentos y de retardar algo el devastamiento de 
la vid, lo que hace menos temibles las heladas primaverales. 
Este segundo tratamiento representa evidentemente un suple- 
mento de gastos; cuando se esté es condiciones de asumirlo, 
se practicará mediante una solución preparada disolviendo en 
agua a 50'^ la mitad de -su peso de sulfato de hierro. 

Befugios-t/'anipas. —Entre los medios empleados para 
destruir las crisálidas de invierno, desempeñan un papel 



o20 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

importante los refugios-trampas. El procedimiento, muj' sen- 
cillo, consiste en colocar sobre las cepas, al finalizar el 
verano o cuando más al principio del otoño, abrigos en los 
que las orugas de cocliilis y de eudemis vendrán a refugiarse 
para convertirse en crisálidas; basta con destruir por el fuego 
todos estos receptáculos a la terminación del invierno. 

Los refugios-trampas pueden ser de forma y naturaleza 
muy variada. Puede utilizarse cualquier tejido basto, pero 
desprovisto de olor, retazos viejos, sacos viejos bien lava- 
dos, papel de embalar, cartón ondulado, etc.; las trampas de 
color obscuro son las mejores. Se hacen tirillas de 25 a 
30 centímetros de longitud por 10 centímetros de anchura; 
para una vid joven, poco desarrollada, basta con una sola 
tira; se necesitan en cambio un gran número para las viñas 
viejas y de gran desarrollo; se envuelven suavemente las 
ramas de las cepas con esta especie de vendas que se fijan 
mediante fibras de palmera rafia, un bramante o un alambre; 
un obrero puede aplicar en un día un millar de tiras. 

A pesar de la destrucción considerable de crisálidas que 
se obtiene de esta manera, estos tratamientos de invierno no 
bastan para preservar un viñedo sino cuando su empleo se 
generaliza y es efectuado por todos los viticultores de una 
región, pues bastan las mariposas procedentes de los viñedos 
no tratados para contaminar todas las demás y perpetuar los 
estragos. 

Durante la primavera, puede intentarse la destrucción de 
las mariposas antes de la postura; como las cochilis adultas 
vuelan a la caída del día, se utilizan para atraerlas, durante 
las noches calurosas y tranquilas, lámparas de luz viva o 
trampas alimenticias (véase el capítulo sobre la Destrucción 
de los insectos nocivos). Las mariposas de eudemis vuelan 
sobre todo durante el crepúsculo, y el procedimiento de las 
lámparas- trampas es ineficaz contra ellas. 

Esfinge de la vid (Chcerocampa o Deilephila Elpenor) 
(figura 221). — Esta hermosa mariposa tiene 6 centímetros 
de anchura con alas desplegadas; es roja con líneas de color 
verde oliva sobre el abdomen y franjas del mismo color en las 
alas. Vuela en junio y en septiembre; su oruga verde, des- 



CHELONIAS 321 

pues negruzca y largci de 6 a 7 centímetros, vive sobre las 
hojas de la vid desde mayo hasta septiembre. 

En mayo de 1904 los viñedos argelinos sufrieron una 
invasión formidable de orugas de otra esfinge, la Deilephüa 
lineata; se contaron hasta 190 orugas en una cepa y, en la 




Fig. 221.— EsflDge de la vid. 

región de Medea, los niños recogieron 10 y 12 litros de oru- 
gas en un dia. Se dominó la invasión mediante simples diso- 
luciones arsenicales a la dosis de 120 a 150 gramos de arse- 
nito de cobre por hectolitro. 

Concha marta (Chelonia o Arctia caja) (fig. 222). — 
Tiene 4 centímetros de longitud y de 6 a 9 centímetros de 
ala a ala; su abdomen es rojo con rayas negras; las alas 
superiores son castaño con líneas blancas, y las inferiores son 
rojo ladrillo con seis manchas azules. Es muy común desde 
junio hasta agosto. La oruga es azulada con una espesa 
pelusa roja y tiene 5 centímetros de longitud; roe las yemas 
y las hojas de la vid; a veces aparece en abundancia en el 
Mediodía de Francia y causa serios perjuicios. Los insectici- 
das son ineficaces. Recoger las orugas que son muy visibles. 
Otros panisitos y varias enfermedades contribuyen a detener 
las invasiones. 

Concha graupera (Chelonia rillica). —Tiquq 3' 5 centí- 
metros de longitud y de 5 a 6 centímetros de ala a ala; el 
cuerpo es negro, amarillo y rojo: las alas superiores son 



322 



INSECTOS NOCIVOS A LA VINA 



negras con manchas amarillas, y las alas inferiores son ama- 
rillas con algunas manchas negras. La oruga es negra y 
lleva pelos rojos. 




Concha marta. 



La noctuella de la mies, la noctuella punto de admira- 
ción y la noctuella nubil cometieron, en abril de 1908, graves 
daños en los viñedos del Hérault. 



HEMIPTEROS 

Cochinillas 

Cochinilla roja o pulvinaria de la vid (Pulvinaria vitis). 
— Esta cochinilla es muy parecida a un lecanio: las hembras 
tienen aspecto de conchas de un pardo rojizo, algo más 
estrechas por delante que por detrás; pero en el momento de 
la puesta segregan una substancia algodonosa blanquecina 
que forma encima de cada concha una especie de almohadón 
muy visible; estas conchas pardas, que tienen de 4 a 5 mili- 
metros de longitud, son con frecuencia muy abundantes sobre 
las ramas de la vid. Las hembras efectúan su puesta durante 



COCHINILLA BLANCA DE LA VID 



323 



el mes de mayo: con su cuerpo cubren los huevos, que quedan 
depositados sobre el almohadón de substancia cérea y blanca 
segregada para este efecto. Los huevos se abren en junio, y 
los pequeños, que tienen cierto parecido con los pulgones, 
viven sobre los sarmientos y las hojas durante todo el ve- 
rano; a principio del otoño, las del sexo femenino se fijan 
sobre las ramas y toman la forma de escudos; los machos, 
por el contrario, son alados y tienen 2 milímetros de longi- 
tud; el aparejamieuto tiene lugar a primeros de octubre, y 
los machos mueren inmediatamente después. 

Durante el invierno, hay que desembarazar las cepas de 
sus cortezas viejas por medio del guante de malla de acero, 
y luego embadurnarlos con una disolución de sulfato de 
hierro al 50 por 100 o con agua acidulada por el ácido sul- 
fúrico al 4 por 100. Durante el verano, no se puede obrar 
útilmente por medio de insecticidas más que en el momento 
de la salida de las larvas, cuando todavía los insectos no han 
adquirido su coraza protectora; únicamente, pues, durante el 
mes de junio se efectuarán pul- 
verizaciones con emulsión de 
petróleo. En la época de la 
poda se deberá tener cuidado 
de quemar todas ramas ata- 
cadas que se hayan cortado. 

Cochinilla oblonga de la 
vid (Lecanimn persicoe). — 
El lecanio del melocotonero 
ataca también la vid; sus cos- 
tumbres y su género de vida, 
que ya hemos estudiado, son 
los mismos que los de la co- 
chinilla roja. 

Cochinilla blanca de la vid 
( Dactijlopins vitis). — Esta 
cochinilla, al revés de la co- 
chinilla roja, no se fija nunca, y hace la puesta de sus huevos 
en diferentes veces. El cuerpo es alargado y presenta una 
visible segmentación; la hembra tiene 4 milímetros de longi- 




Fig. 223. — Cochinillas sobre un pám- 
pano (aumentadas 7 veces). 



324 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

tud por 2 milímetros de ancho y es de color amarillo rojizo; 
segrega en abundancia una materia cérea blanca, que la cubre 
completamente y le forma un caparazón provisto por todo su 
alrededor de pequeñas prolongaciones (fig. 223); el macho 
tiene 1 milímetro escaso de longitud, es de color amarillento 
y está provisto de dos alas. Estas cochinillas aparecen en el 
mes de mayo; a fines de junio, las hembras depositan sus 
huevos en la cara inferior de las hojas; adultas y larvas chu- 
pan la savia de las hojas y de los sarmientos tiernos. En 
agosto y septiembre atacan las uvas. Los adultos de la se- 
gunda generación pasan el invierno debajo de las cortezas de 
las cepas o sobre las gruesas raíces. — Esta cochinilla es te- 
mible, porque generalmente es la causa de la fumagina; el 
hongo negruzco que determina esta enfermedad se desarrolla 
en efecto casi siempre sobre la substancia siruposa segre- 
gada en abundancia por las cochinillas blancas. 

Es preciso proceder durante el invierno al arranque de las 
viejas cortezas, debajo de las cuales se refugian los insectos. 
En las viñas invadidas por la fumagina, hay que aplicar un 
embadurnamiento con sulfato de hierro al 10 por 100. 

Pulgones 

Filoxera, — Este terrible insecto fué importado a Francia 
con las plantas americanas. En 1862, se observa la enferme- 
dad por vez primera; se estudiaron con cuidado sus carac- 
teres exteriores, sin poder descubrir su causa; se reconoció 
que el mal empezaba por una cepa y se extendía sucesiva- 
mente a las cepas próximas, invadiéndolas unas después de 
otras, haciendo como una mancha de aceite, lo que permitió 
suponer que se trataba de algún parásito de las raíces. Tan 
sólo en 15 de julio de 1868 una comisión nombrada por la 
Sociedad de agricultura del Hérault y compuesta de los se- 
ñores Bazille, Planchón y Sahut, descubrió en los viñedos del 
castillo de Lagoy, cerca de Saint-Rémy (Bocas del Ródano), 
el terrible pulgón, que se llamó Bhisaphis vastatrix, cuyo 
nombre se cambió más tarde por el de Plujlloxera, A partir 
de 1875, sobre todo, se extendieron las devastaciones; todas 
nuestras regiones vitícolas sin excepción fueron gravemente 



FILOXERA 



325 



atacadas y sufrieron pérdidas enormes. Se tuvo que renunciar a 
la lucha contra el insecto y reconstituir enteramente el viñedo 
francés por medio délos pies americanos; el gasto ocasionado 
por esta reconstitución se ha valorado en 11 mil millones. 

El género filoxera se caracteriza por sus antenas de tres 
artículos únicamente, el último de los cuales tiene el extremo 
cortado a bisel, por los tarsos con dos artículos poco marcados, 




Fig. 224. — Filoxera bajo lodas sus formas. 
1. huevo de invierno; 2, larva; 3. hembra áptera, vista por debajo; 4. hembra 
áptera, vista por encima; 5, ninfa; 6, hembra alada: 1, huevo macho; 8, huevo 
hembra; 9. sexuado macho: 10. sexuada hembra. 



provistos de dos pelos terminados por pequeños abultamien- 
tos llamados digitnlos, por las mandíbulas soldadas en una 
sola pieza, por las alas dispuestas horízontalmente y no en 
techo, y por la falta de cornículos en el abdomen, hv^ filoxera 
bastafrix se presenta en estado adulto bajo diferentes for- 
mas (fig. 224): 1.", la forma gaUicola, que vive sóbrelas 
hojas (individuos ágamos y ápteros): 2.^, la forma radici- 
rola^ que vive sobre las raíces (individuos ágamos y ápteros); 
o.°, la forma alada (individuos ágamos); 4.^, la forma se- 
xuada (individuos ápteros y sin rostro). 



326 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

La filoxera pasa el invierno en estado de huevo. El huevo 
de invierno puesto en septiembre por la hembra sexuada, es 
extremadamente pequeño y apenas visible a simple vista 
(0'22 por 0'12 milimetros); es de forma alargada, cilindrica, 
de color aceitunado j está fijo a la corteza por un pequeño 
pedículo colocado en el polo posterior. Al final del invierno,' 
el huevo se vuelve de color ambarino y se abre en abril. — El 
huevo de invierno da nacimiento a insectos que suben siempre 
hacia las hojas (galícolas); y no dan jamás, al revés de lo 
que se habia admitido anteriormente, insectos que se dirijan 
hacia las raíces (radicícolas). Las investigaciones de los sa- 
bios italianos Grassi, Foa y Grandori, a quien se deben estos 
estudios, han demostrado igualmente que, cuando los insec- 
tos galleólas han dado algunas generaciones sobre las hojas, 
toman poco a poco los caracteres de los radicícolas y descien- 
den hacia las raíces, en donde van a dar nacimiento por par- 
tenogenesia a los radicícolas propiamente dichos. 

1." Gal/colas.— Est?is jóvenes filoxeras pican con su 
rostro la cara superior de las hojas, lo cual provoca la for- 
mación de pequeñas agallas en la cara inferior; se hunden en 
las depresiones así formadas y quedan pronto enteramente 
metidas dentro de estas agallas. En cada agalla se encuentra 
una pequeña cavidad en la cual está contenido el insecto y 
está en relación con el exterior por un pequeño agujero, 
obstruido por pelos rígidos y entrecruzados.— La filoxera se 
reproduce por partenogenesia en el interior de la agalla y 
deposita cuatro o cinco huevos; casi todos los insectos naci- 
dos salen de la agalla y se esparcen por los pámpanos, en 
donde forman nuevas agallas. De este modo pueden haber 
cuatro o cinco generaciones durante la estación; pero estas 
filoxeras galícolas no son en cierto modo más que desten'adas 
sobre las hojas, pues acaban siempre, después de haber su- 
frido modificaciones morfológicas, por descender a las raíces 
y dar filoxeras radicícolas. 

2.° Radicícolas. — Las filoxeras radicícolas son de talla 
algo menor que las galícolas, apenas tienen 1 milímetro de 
longitud; su cuerpo es menos piriforme; son de color amari- 
llo de azufre y llevan en el dorso unos tubérculos parduscos. 



FILOXERA 



327 



Atacan al principio las raicillas de la vid, hundiendo en ellas 
su rostro, determinando nudosidades en el lado opuesto en 
donde se encuentran: hay hipertrofia del tejido cortical; la 
raicilla se iucurva y en la concavidad se distingue la filoxera 
bajo la forma de un puntito amarillo; en las raices mayores 






^< t^ 







Fig. 225. — Tratamieuto por el sulfuro de carl>ono de una viña 
atacada por la filoxera. 

se producen hibfh'culos. Las radicicolas se reproducen tam- 
bién por partenogenesia, pero cada una únicamente da un 
centenar de huevos; de esta manera hay desde cinco hasta 
ocho generaciones por temporada. Pueden multiplicarse así 
durante varios años; pero su fecundidad va disminuyendo 
poco a poco, y esto exige, para regenerar la especie, la in- 
tervención de insectos sexuados. Una parte de las radicicolas 
suelen pasar el invierno aletargadas debajo de las cortezas 



328 INSECTOS NOCIVOS A LA VIÑA 

de las gruesas raíces, y se despiertan en la primavera: son 
las invernantes. 

3." Aladas. — Hacia el mes de junio y más frecuente- 
mente en julio y agosto, cierto número de radicícolas sufre 
una transformación: su cuerpo se alarga lo mismo que sus 
patas, sufre una niuda suplementaria y se convierten en 
ninfas, provistas de muñones o rudimentos de alas y de un 
rostro alargado. Al cabo de algún tiempo, las ninfas aban- 
donan las raíces, suben a la superficie del suelo y sufren una 
quinta muda, que da nacimiento a las alas. Las filoxeras 
aladas tienen dos milímetros de longitud; su cuerpo es ama- 
rillo y está provisto de cuatro alas transparentes muy alar- 
gadas; tienen dos grandes ojos compuestos y dos ocelos. Su 
eclosión tiene lugar durante la madrugada, y echan a volar a 
mediodía; el viento las arrastra a gran distancia y contri- 
buye así poderosamente a la diseminación de la especie; caen 
sobre otros viñedos, y al cabo de un día hacen la puesta por 
partenogenesia de 3 a 6 huevos u 8 al máximo.^ Estos 
huevos de verano no son iguales; hay aladas que únicamente 
ponen huevos grandes, los cuales darán nacimiento a hem- 
bras y otras aladas, que únicamente ponen huevos pequeños^ 
que darán nacimiento a machos. 

4.° Sexuadas. — Las filoxeras sexuadas, nacidas de los 
huevos de verano, son de color amarillo claro, no poseen 
rostro, no se alimentan y, por lo tanto, no son nocivas. 
Inmediatamente después de la eclosión, se aparejan; cada 
hembra deposita un solo huevo debajo de la corteza de los 
sarmientos y muere; este huevo es el huevos del invierno. 

Tal es a grandes rasgos el ciclo evolutivo de la filoxera: 

Huevo de invierno; — Galleóla; — Galícola-Radicícola; — 
Radicícola ; — Alada ; —Sexuada . 

Este ciclo completo tiene lugar tan sólo en la vid ameri- 
cana. Confrontaciones lucientes, debidas a sabios italianos, 
han demostrado que las aladas ponen sus huevos solamente 
sobre la vid americana, que distinguen por su follaje de la 
vid europea (Vitis vinifera). En los raros casos en que el 
huevo de invierno es depositado sobre la vid europea (o al 
menos sobre las variedades de esta última que han sido estu- 



LOPUS DE LA VID 329 

diadas), la larva que sale es, en general, incapaz de repro- 
ducirse: forma raramente agallas, y si logra constituir gene- 
raciones galleólas, no producen éstas más que agallas incom- 
pletas y acaban extinguiéndose sin dar radicícolas. Única- 
mente las raíces de las vides europeas pueden ser infectadas; 
en ausencia de vides americanas portadoras de agallas (cuyas 
galleólas producen individuos que descienden sobre las raíces), 
la contaminación de las vides europeas se hace por las radi- 
cícolas; estas últimas se desplazan, en efecto, en el viñedo o 
bien son llevadas por el viento, por los mojuelos e incluso 
por el viticultor. Las colonias de filoxeras no necesitan de 
ningún modo el auxilio de las sexuadas para perpetuarse* 
sobre estas vides, pues las radicícolas ápteras poseen la fa- 
cultad de reproducirse indefinidamente por partenogenesis (1). 

Chinches 

«Grisette» de la vid (Lopus siilcatiis). — Este hemíptero 
heteróptero, de la familia de los cápsidos, tiene 7 milímetros 
de longitud y 2 milímetros de ancho; su forma es alargada 
y bastante elegante; su color es pardusco con rayas y puntos 
amarillos (fig. 226). Aparece a últimos de mayo y única- 
mente ataca las yemas florales de la vid: clava su rostro o 
chupador para chupar la savia; los granos tiernos atacados 
se ennegrecen, se secan y caen. A últimos de junio la hem- 
bra deposita sus huevos, por medio de su oviscapto cortante, 
en las fisuras de las cortezas, en las resquebrajaduras de las 
estacas y preferentemente en la medula de los sarmientos 
cortados. 

Estos huevos no se abren hasta la primavera siguiente, 
al principio de abril; las pequeñas larvas se esparcen inme- 
diatamente por las hierbas inmediatas (mostaza, hierba 
cana, etc.), se alimentan con ellas, sufren transformaciones 
diversas y llegan al estado de insectos perfectos un mes y 

(1) Para la descripción más detallada de los diferentes tratamientos que 
liay que emplear que forman actualmente parte integrante de la práctica vití- 
cola, nos remitimos al tratado de Viticultura del señor Pacottet y al tomo 
sobre Material riticola de los señores Brunet y Víala, ambos de esta Enci- 
clopedia AGRÍCOLA. 

G\]t^x\:x.— Entomología. 22 



330 



INSECTOS NOCIVOS A LA VID 



medio escasos después de su ua cimiento; en este momento la 
vid empieza a brotar y los lopus la invaden para hacer presa 

en los botones florales. 
Estos insectos pueden 
aparecer en gran número 
y cometer serios destro- 
zos; en 1884 devastaron 
el cantón de Coulange-la- 
Vineuse (Yonne) y varios 
viñedos del centro; feliz- 
mente estas invasiones 
son limitadas y poco fre- 
cuentes. 

Hay que empeñarse en 
destruir los huevos, los 
cuales pasan el otoño y el 
invierno en las hendiduras 
de las cepas y de los rodrigones. El descortezamiento de las 
cepas con el guante Sabater es recomendable, lo mismo que 
la escaldadura de los rodrigones; se pueden también emba- 
durnar con la mezcla de Balbiaui: 




Fig. 226.— »Grisette- de la vid 
(tamaño natural v aumentado 4 vécese. 



Aceite pesado de hulla 20 partes 

Naftalina en bruto 60 — 

Cal viva 120 — 

Agua 400 — 



Se ha recomendado contra las larvas el empleo de líqui- 
dos insecticidas, tales como la bencina y el sulfuro de car- 
bono; pero es preferible escardar tempranamente las viñas, a 
fin de desembarazarlas de las mostazas, hierba cana y otras 
hierbas, que sirven de pasto a las larvas después de su naci- 
miento; conservando bien limpias las viñas se matan de 
hambre estas larvas. En cuanto a los insectos perfectos, se 
les puede recoger fácilmente con el embudo para altisas, 
pues basta con sacudir una cepa para que caigan los 
insectos. 



CECIDOMA DE LA VID 



331 



DÍPTEROS 

Cecidomia de la vid (Cecidomya wnoj) hila J.— Este pe- 
queño mosquito tiene 1'6 milímetro de longitud y es de 
color pardo. Aparece a últimos de mayo; deposita sus hue- 
vos sobre los pámpanos y determina la formación de agallas 
de 3 milímetros de diámetro, que hacen prominencia en am- 
bas caras de la hoja; puede llegar a haber unas 60 de estas 




Fig. 227.— Agallas producidas en uu pámpano por la cecidomia. 

pequeñas prominencias en cada hoja (fig. 227). A fines de 
junio, los huevos se abren y las pequeñas larvas salen de las 
agallas; tienen 2 milímetros de longitud, son de color rosado 
y ligeramente incurvadas, descienden al suelo, en donde se 
transforman en ninfas, y en julio aparece una segunda ge- 
neración de insectos perfectos. Durante el año hay varias 
generaciones, todas las cuales atacan los pámpanos, que 
acaban por coarrugarse y secarse. En Francia, nunca han 
sido graves los perjuicios causados por la cecidomia; para 
detenerlos, bastaría con destruir las primeras hojas atacadas. 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 



COLEÓPTEROS 




Fig. 228. — (7o;-«^- 
bns bifasciatns. 



Coleópteros nocivos a la madera 

El biipreste de la encina o corebo bifasciado (Corcehus 
bifasciatiis) es un coleóptero de 2 centímetros de longitud y 
de un verde metálico brillante, con fajas transversales más 
claras en el extremo posterior de los élitros 
(figura 228); ataca la encina verde. 

La hembra deposita sus huevos a últimos 
de junio en el extremo de las ramas, pero 
uno solo en cada rama. Cada larva hace 
entre la corteza y la madera una galería 
descendente, sinuosa, extraordinariamente 
larga; su crecimiento dura dos años, durante 
los cuales no deja de minar. Poco tiempo 
antes de transformarse en ninfa, traza una 
galería circular destinada a disminuir la circulación de la 
savia como si fuese una incisión anular; luego penetra al in- 
terior de la madera describiendo un círculo profundo, ter- 
minado por una cavidad, en donde efectuará su ninfosis. Las 
ramas asi excavadas, sobre todo las terminales, se secan, 
mueren y se rompen. 

El bupreste de la encina causa, en el centro de Francia, 
desde 1905, destrozos considerables en los encinares. Toda- 
vía no se ha encontrado el medio práctico para destruir este 
insecto. Por fortuna, ciertos icneumónidos parásitos acaban 
por detener su multiplicación. 

El bupreste verde (Agriins viriclis, o piri^ o sinuatns) 
es un coleóptero cuya talla, más pequeña que la del prece- 



LUGANO CIERVO-VOLADOR 



333 



dente, apenas excede de 1 centímetro de longitud y 2 milí- 
metros de ancho; su color es de un verde cobrizo; su larva 
labra galería entre la madera y la corteza. Este bupréstido, 
que ya hemos estudiado antes, ataca gran número de árboles 
forestales (véase pág. 2:)0). 

El bupreste niorio (Anthaxia morio) es de color negruzco; 
aparece en el mes de mayo y hace la puesta en los pinos en- 
fermos o cortados y hasta en las estacas de los vallados; las 
larvas hacen galerías sinuosas entre la corteza y la albura. 

El bupreste de cuatro puntos (A. qnadri-pmictata) es ne- 
gro con cuatro puntos visibles; no tiene más que 2 milímetros 
de talla. Aparece en junio y hace la puesta sobre las ramas de 
los pinos jóvenes; sus larvas labran galerías en la corteza. 

El limexilón naval o lima -madera (Lymexylon navale) es 
un insecto pariente de los bupréstidos, de cuerpo frágil, del- 
gado, de color amarillento con la cabeza negra y los élitros 
pardos. El macho tiene 8 milímetros de longitud y la hembra 
15 milímetros. Los adultos aparecen en junio y julio; las 
hembras depositan sus huevos en las encinas y las larvas 
hacen galerías en la madera. Las maderas de construcción 
suelen verse de este modo perforadas. 

El lucano ciervo-volador (Luccnms cernís) es un coleópte- 
ro lamelicorue de gran 
tamaño (3' 5 centíme- 
tros para la hembra y 
4*5 para el macho). 
Este está provisto de 
dos mandíbulas ex- 
traordinariamente de- 
sarrolladas, que a ve- 
ces llegan a tener una 
longitud de cuatro ve- 
ces la cabeza; están 
dentadas por su borde 
interno y bifurcada en 
su extremo, recordando 

vagamente las astas del ciervo. El color de este insecto es ne- 
gro; únicamente los élitros son de un pardo castaño (ñg. 229). 




Fig. 229. 



Lucano ciervo-volador (tamaño 
reducido). 



334 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

El liicauo aparece en el mes de junio; se le nota a la 
caída de la tarde, volando pesado y ruidosamente en los 
encinares. La hembra deposita sus huevos al pie de los ár- 
boles viejos, abedules, hayas y sobre todo encinas. En la 
madera de estos árboles debilitados, que se deja penetrar 
fácilmente, las larvas perforan en todos sentidos galerías de 
grandes dimensiones, en las cuales se amontona el serrín 
producido por ellas: estas larvas alcanzan el grueso de un 
dedo; son de color blanquecino y arqueadas; su desarrollo es 
muy largo: dura cuatro o cinco años, lo cual les permite 
deteriorar los árboles hasta el punto de quitarles todo valor 
comercial; al cabo de este tiempo, las larvas se transforman 
en ninfas, y luego en insectos perfectos, que salen en verano 
del pie del árbol por la galería larvaria. Capturar los adul- 
tos, que es cosa fácil. 

El Dorcns parallelipipedus parece un ciervo-volador 
más pequeño; este coleóptero tiene además 
las mandíbulas bastante cortas y es de color 
negro (fig. 230). 

La hembra deposita sus huevos en los 
troncos de los árboles viejos (encina, haya, 
sauce); las larvas cometen perjuicios aná- 
logos a los del lucano. Destruir los adultos. 
La cabrita azul (Platycenis caraboí- 
des) es de menor talla qu^ el dorcus y de 
Fig 230 -Dorcus ^^ hcrmoso color azul. Produce iguales 

parallelipipediis. dañOS. 

El gran Capricornio o gran cerambix 
(Ceramhijx Jieros) es un coleóptero de gran talla longicorne 
y de forma elegante. Tiene de 4 a 5 centímetros de longi- 
tud,' es de color negro con el extremo de los élitros castaño; 
tiene largas patas y dos largas antenas que, en el macho, 
son mucho más largas que el cuerpo: el coselete es rugoso 
y los élitros achagrinados (fig. 232). 

Aparece en junio y julio; la hembra deposita sus huevos 
en la parte inferior de los árboles; atacando las larvas casi 
exclusivamente las encinas que han alcanzado todo su creci- 
miento y perfectamente sanas; causan así graves perjuicios. 




GRAN CAPRICORNIO 



335 



Estas larvas, designadas cou el nombre &q grandes gusanos 
(le la madera (fig. 231), alcanzan 8 centímetros de longitud 




Fig. 2;]] . - Larva de Ceraiiibijx heros. 

y 1 centímetro de grueso; tienen color blanco amarillento; su 




Fig. 



cn-aniinix //( i-ns u gran Capricornio. 



cabeza es parda y su cuerpo, muy ensanchado hacia delante, 
lleva varias placas córneas. Después de su nacimiento, que- 
dan las larvas cierto tiempo sobre la corteza, y luego taladran 



336 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

la madera con sus robustas mandíbulas y practican largas 
galerías sinuosas que van aumentando de diámetro. Después 
de tres años de esta existencia minadora, durante la cual 
echan a perder lo mejor de la encina y la inutilizan para 
todo empleo posterior, estos «grandes gusanos de la ma- 
dera» cuando han llegado a su completo desarrollo se trans- 
forman dentro de una cascara construida con tierra, serrín 
y una borra. 

No existe medio para combatir los perjuicios de este 
peligroso coleóptero, pues el mal es ya completo cuando se 
nota. Destruir los insectos adultos. 

El pequeño Capricornio o pequeño cerambix (Cerambijx 
cerdo o scopolü) presenta una gran semejanza con el gran 
cerambix, y, como su nombre lo indica, es de menor talla: 
unos 2 centímetros; es enteramente negro. Su larva vive 
también en la encina, pero es susceptible de atacar los ár- 
boles frutales, como los cerezos y los manzanos. 

La saperda achigranada (Saperda o Ceramhijx carcha- 
rías) es un longicorne muy común, de 27 milímetros de 
longitud, de color amarillo pardusco, cuyos élitros tienen 
unos granitos negros, que le dan el aspecto de piel de 
zapa, con largas antenas anilladas, amarillas y negras 
(figura 233). 

Este coleóptero aparece a. últimos de junio o principios 
de julio; ataca los álamos de diferentes especies y más par- 
ticularmente los pobos jóvenes. La hembra deposita sus 
huevos, en número de 30 a 40, en las grietas de la corteza 
del tronco. Las pequeñas larvas que nacen agujerean inme- 
diatamente la corteza, penetran hasta el centro del árbol y 
practican galerías verticales ascendentes; a consecuencia de 
su paso, sale un serrín rojizo que se acumula al pie de los 
árboles y en el fondo de las grietas. Las larvas viven de este 
modo cerca de dos años en la madera antes de transformarse; 
alcanzan una talla de 32 a 35 milímetros y un grosor de 
8 milímetros; son de un blanco amarillento, ápodas, provis- 
tas de mandíbulas robustas y de unas verrugas vellosas. Se 
transforman en ninfas dentro de unas cavidades formadas 
con serrín, y luego en insectos perfectos. 



SAPERDAS Y CAPRICORNIOS 



S37 







I 



338 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

Las larvas, freciieutemente muy abundantes, devastan a 
veces por completo las plantaciones de pobos; pueden atra- 
vesar las ramas hasta el corazón. Es preciso destruir los 
insectos adultos: se les hace caer sacudiendo las ramas que 
los contienen y se les aplasta; se pueden destruir las larvas 
en el interior de su galería introduciendo un alambre. En 
cuanto a las ramas invadidas, hay que cortarlas o recogerlas 
si han caído y quemarlas para destruir las larvas. Se puede 
impedir la puesta, que generalmente tiene lugar en julio, 
embadurnando, como ya indicamos para el agrilo del peral, 
los troncos de los álamos hasta la altura de 1'70 metros, con 
una mezcla de cal, de greda amasada y de boñiga. 

La sarpeda del álamo ( Sarpeda popnlnea) es mucho más 
pequeña que la anterior: tiene de 10 a 12 milímetros de 
longitud y es de color pardo negruzco; el coselete presenta 
tres rayas longitudinales amarillas, y los élitros un punteado 
amarillo (fig. 233). 

Aparece en junio; la hembra deposita sus huevos en las 
ramas de los álamos; la larva, que presenta los mismos 
caracteres que la de la sarpeda achagrinada, perfora la cor- 
teza y labra una galería ancha y circular en las ramas; se 
reconoce su existencia por la presencia de un abultamiento 
circular en la corteza de las ramas alrededor del orificio de 
entrada; por este agujero es por donde sale el serrín y las 
deyecciones del insecto. Las ramas atacadas presentan, en 
el punto de las galerías en donde tiene lugar la niufosis, 
una tumoración llamada agalla. La vida larvaria dura cerca 
de dos años, y la transformación tiene lugar en abril. 

La aromia almizclada (Aromia moschata) es un hermoso 
longicorne de 3 centímetros de longitud, de un verde bri- 
llante como el de la cantárida, con antenas anilladas de un 
azul negruzco y un coselete espinoso; debe su nombre al 
olor agradable que esparce. El insecto aparece en mayo y 
junio y pone sus huevos en los sauces y en los pobos de las 
márgenes de los ríos; las larvas atacan la madera formando 
galerías. 

La ragia buscadora (Rhagium indigator) es un longi- 
corne de 1'75 centímetros de longitud, de élitros rojizos, 



CALIDIA SANGUINA 



339 




con puntuaciones y fcajas transversales negras y blancas; 
el coselete es espinoso en los costados y de color gris, lo 
mismo que la cabeza (fig. 234). El 
insecto perfecto aparece en el mes 
de mayo y deposita sus huevos en 
la corteza de los pinos ^ de los abe- 
tos y de los alerces, generalmente 
en los árboles enfermos. La larva 
resulta nociva, labrando galerías 
irregulares entre la corteza y el 
leño. 

El clito arqueado (Clijtus arcua- 
tiis) es un longicorne de 1^5 cen- 
tímetros de longitud, pardo obs- 
curo, con fajas transversales ar- 
queadas de color amarillo sobre los 
élitros y el coselete (fig. 235). Se 
muestra en mayo y junio y hace la 
puesta en la madera de las encinas, 
sobre todo las que están muertas o 
cortadas; la larva hace en el leño 
galerías de forma parabólica. 

La calidia sanguina (Callidiiuu sangiiineum) es un lon- 
gicorne de 1 centímetro de longitud, de un hermoso color 
escarlata, con el coselete teñido de negro y 
las patas negras. Se la ve a últimos de abril 
y mayo, muy frecuentemente dentro de las 
casas, traída con la lena para combustible; 
deposita sus huevos en la corteza de las 
encinas; la larva labra sus galerías en el 
interior del leño. 

Las larvas de los ditos y de las calidias 
empiezan siempre por atacar la corteza; 
podríamos, pues, suprimir ésta; pero esto 
no es muy factible para la madera de cons- 
trucción, a causa de las grietas profundas que resulta- 
rían. 

El Capricornio carpintero (Astynomiis cedilis) es un lon- 



f ig. 2.34. — Kagia buscadora: 
tronco descortezado en el 
cual se ven las galerías de 
la larva y las cascaras de 
las ninfas. 




Fig. 235.-Clit 
arqueado. 



340 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



gicorne de 12 a 19 milímetros de longitud, de im color 
agrisado coii fajas más obscuras; es notable por la gran 
dimensión de sus antenas: en el macho, son cinco o seis 
veces más largas que el cuerpo; presentan anillos muy mar- 
cados; la hembra está provista de un taladro, cónico de 4 mi- 
límetros de longitud (fig. 233).— Este insecto se muestra 
en mayo; la hembra deposita sus huevos en las resquebra- 
duras de la corteza del pino, y la larva labra sus galerías 
entre la corteza y la madera. 

La cantárida oficinal o mosca de Espafia o de Milán ( Can- 
tharis o Lijtta vesicatoria) es 
un coleóptero de la familia de 
los meloides o vesicantes. Mide 
de 1'5 a 2 centímetros de lon- 
gitud por 4 ó 5 milímetros de 
ancho (fig. 236); la hembra es 
mayor que el macho. El insecto 
es enteramente de un verde 
dorado muy brillante, a veces 
azulado; sus antenas son largas 
y negras. Aparece a mediados 
de junio y es nocivo en estado 
adulto; ataca sobre todo los 
lo mismo que las de las lilas y 
fácilmente la presencia de las 
cantáridas por un olor fuerte y desagradable. La hembra 
deposita sus huevos en el suelo; las larvas tienen una evolu- 
ción muy compleja y sufren metamorfosis designadas con el 
nombre de hipermetamorfosis, cuyas fases naturales el señor 
Beauregard ha logrado descubrir (fig. 236). 

Se encuentran las cantáridas por todo Francia, pero par- 
ticularmente son más numerosas en el Mediodía. Estos in- 
sectos tienen un valor comercial a causa de un principio 
vesicante que contienen, conocido con el nombre de cantari- 
dina (C'H'^O^), que se utiliza para la confección de los 
vejigatorios y más comúnmente como afrodisíaco. Se las re- 
coge sacudiendo por la mañana los fresnos atacados sobre 
lienzos extendidos, como se hace para recoger los saltones; 




Fig. 23G.— Cautárida adulta y larva 
(Cantharis vesicatoria). 



fresnos; devora 
de las aleñas; 



se 



las hojas, 
advierte 



GRAN GORGOJO DEL PINO Y DEL ABETO 



341 



se les mata por medio del calor, se secaú a la estufa y se 
pulverizan. 

El gran gorgojo del pino y del abeto (Hijlohiiis abietis) 
(figura 237), tiene cerca de 1 centímetro de longitud, es 
pardo con pelos rojos sobre los élitros dispuestos en fajas 
transversales; su rostro es bien desarrollado y arqueado. 
Aparece en gran cantidad en los bosques de pinos o de coni- 







f ig. 237. — Gorgojo del abeto. 

n, adulto de tamaño natural; ¿>, adulto muy abultado; c. rostro visto de perfil 
muy aumentado; d\ e, larva y ninfa aumentadas. 



feras hacia los meses de mayo, junio y julio; las hembras 
depositan sus huevos al pie de los viejos troncos; quince días 
después salen unas pequeñas larvas blanco amarillentas, que 
labran galerías en la corteza y se transforman dentro peque- 
ñas celdas. Los adultos son muchísimo más nocivos: invaden 
los planteles y los bosques jóvenes, roen los brotes termi- 
nales de los pinos, las yemas, la corteza de los tallos y 
cometen así daños muy importantes. 

Para destruirlos se preparan haces-trampas en puntos 
con la tierra recientemente removida, pues se ha notado que 



342 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

estos insectos buscan estos refugios contra el frío de la 
noche y el sol; por la mañana, se encuentran en estos refu- 
gios reunidos los insectos en gran número. Conviene extir- 
par los troncos y quemarlos o por lo menos no dejar ninguno 




Fig. 238. — Pisodes punteado de los piuos. 

1 y 2, adulto, de tamaño natural y ampliado; 3 y 4, larva de tamaño natural 
j ampliada; .5, ninfa ampliada; 6, tronco de pino descortezado en parte para 
mostrar las galerías y los capullos. 



en tierra desde abril hasta julio, sin descortezarlo hasta las 
gruesas raíces. 

El pequeño gorgojo del pino o pisodes punteado (Pisso- 
des notatns) es notablemente más pequeño que el precedente: 
tiene por término medio 8 milímetros de longitud; su color 
es de un pardo obscuro ligeramente rojizo, con dos fajas 



ORCHESTA DE LA HAYA 343 

transversales en los élitros, blanquecinas más o menos mar- 
cadas y dos puntitos blancos sobre el tórax (fig. 238). Ataca 
los bosques de pinos de cuatro a ocho años, que devora tanto 
en estado adulto como en estado larvario; sobre todo el pino 
silvestre y el pino weymouth son los que más sufren sus 
devastaciones. El insecto perfecto aparece en abril o mayo; 
roe las hojas, los tiernos brotes terminales y las yemas; la 
hembra efectúa su puesta en las partes altas de los árboles o 
bien en los troncos muertos; perfora la corteza con su rostro 
y deposita un huevo en cada agujero. Cada larva labra ga- 
lerías sinuosas descendentes entre la madera y la Qorteza y 
se dirige hacia las raices; en el otoño ha llegado a su com- 
pleto desarrollo (9 milímetros de longitud), y en el extremo 
de su galería hace una cavidad ovalada y se recubre de 
serrín; allí pasa el invierno aletargada y, venida la prima- 
vera, se transforma en ninfa, y quince días después en in- 
secto perfecto, el cual perforará la corteza y continuará los 
destrozos. Los pinos invadidos por las larvas se reconocen 
por sus hojas amarillentas y después rojas y secas. 

Como remedio preventivo hay que quitar todos los tron- 
cos y árboles muertos y languidecientes, pues son la princi- 
pal causa del desarrollo de las larvas. Cuando un pinar 
empieza a ser invadido, es preciso arrancar inmediatamente 
los árboles jóvenes atacados y quemar las partes de los ár- 
boles en donde se encuentren los pisodes. Debe practicarse 
el descortezamiento; también se pueden hacer zanjas poco 
profundas de paredes verticales, en donde los pisodes suelen 
caer y mueren sin probar de escapar. 

Orchesta de la haya (Orch estes fagi). —Este pequeño 
gorgojo (fig. 239) no tiene más de 2 milímetros de longitud; 
es completamente negro con reflejos grises; las antenas y 
las patas son rojas j salta fácilmente. Durante el mes de 
mayo, la hembra deposita pequeños huevos de un color 
blanco amarillento sobre la nerviación principal de las hojas 
de la haya; ocho días después salen las larvas, que penetran 
en el espesor de las hojas y minan el parénquima, indicando 
su presencia con manchas ocráceas; al cabo de tres semanas, 
se transforman dentro de pequeños capullos tejidos en el 



344 



INSECTO» NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



borde de las hojas, y los insectos perfectos aparecen a me- 
diados de junio, para conti- 
nuar sus destrozos perfo- 
rando las hojas de parte a 
parte. 

Orchesta del aliso (Or- 
chestes alni). — Este gor- 
gojo, saltador, como el pre- 
cedente, tiene 3 milímetros 
de longitud; su cuerpo es 
amarillo de ocre con la ca- 
beza negra y algunas man- 
chas negras sobre los élitros 
(figura 240). Hace la puesta 
a últimos de abril sobre las 
hojas del olmo y del aliso; 
las larvas, largas de 4 milí- 
metros, minan las hojas de 
la misma manera que las 
de la orchesta de la haya; 
los adultos aparecen a pri- 
meros de junio. 

Gorgojo de las bellotas 
( Balanimis glandiiim). — 
Este gorgojo tiene 7 milímetros de longitud; es de un rojo 
obscuro con manchas negras sobre 
los élitros y posee, como el bala- 
nino de las avellanas, un rostro 
largo y delgado. Aparece a últi- 
mos de junio; la hembra trepa por 
la encina e introduce un huevo en 
cada bellota con auxilio de su ros- 
tro; la larva blanca y blanda que 

sale del huevo roe el interior de la bellota, la cual no 
tarda en caer; la larva la abandona entonces y penetra en 
la tierra para pasar el invierno y transformarse en ninfa 
durante la primavera. 




Fig. 238. — Gorgojo de la liaya. 




Fig. 240. — Orchesta del aliso. 



ESCOLÍTIDOS 345 



Escolítidos 



Los escolítidos son coleópteros de pequeña talla que por 
su número y la naturaleza de sus destrozos resultan muy 
temibles para los árboles forestales. La mayor parte labran 
entre la corteza y la madera galerías de forma muy diver- 
sas, que podríamos llamar galerías maternales o galerías de 
puesta, porque están reservadas a las hembras para depositar 
en ellas sus huevos; estas galerías son sencillas o bifurcadas 
cuando corresponden a la presencia de un macho y de una 
hembra, o estrelladas en el caso en que un solo macho ha 
de fecundar varias hembras. De estas galerías principales 
salen un gran número de galerías secundarias, labradas por 
las larvas procedentes de cada huevo. Algunos escolítidos 
penetran directa y profundamente en la madera, quitándole 
todo valor comercial; entonces no existen galerías larvarias. 
— Sobre todo los árboles languidecientes o recién cortados 
empiezan siempre por ser atacados, pues la circulación de la 
savia no es bastante intensa para impedir sus trabajos de 
excavación; por esto su propagación resulta aumentada siem- 
pre que se encuentran en presencia de árboles enfermizos; su 
número aumenta entonces rápidamente, y no tardan en ex- 
tenderse a los árboles sanos. Es preciso, pues, no dejar 
nunca en los bosques los árboles cortados ni restos de nin- 
guna clase de madera; los árboles cuyo follaje amarillea 
han de ser arrancados inmediatamente. Es muy útil emplear 
árboles-cebos: estos árboles, en número de diez por heictárea, 
se han de cortar desde febrero hasta abril, según la época 
en que aparezcan los enjambres de escolítidos, y un mes 
después, cuando ha tenido lugar la puesta, basta con des- 
cortezarlos y quemar los trozos extraídos. 

En la familia de los escolítidos, tres grupos nos interesan 
más particularmente: 

1.*^ Los bóstricos o tomicinos, que se reconocen por su 
cuerpo cilindrico y abultado; su cabeza gruesa recogida en 
el tórax y provista de mandíbulas poderosas y salientes; por 
sus antenas curvas y abultadas en su extremo, y, finalmente, 
por la excavación que presentan los élitros en su extremo 

GvÉNAux.— Entomología . 23 



146 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



posterior, en donde se distinguen pequeños dentellones en 
número variable según las especies. 

2.^ Los hilesinos que se distinguen de los bóstridos por 
su cuerpo más alargado, su coselete estrechado por delante 
y sus élitros fuertemente estriados, pero sin excavación ni 
dentellones en su parte posterior. 

3.° Los escólitos que se parecen mucho a los hilesinos, 
presentan como caracteres particulares una cabeza ovoidal 
cubierta de una mata de pelo, de antenas terminadas en un 
abultamiento muy desarrollado y abdomen truncado en su 
parte póstero -inferior. 

Gran roedor del pinabete (Bostrichns o Tomicns typo- 
grapluis) (fig. 241). — El bóstrico tipógrafo ataca únicamente 

al pinabete. Aparece a últi- 
mos de abril; su talla es de 
6 milímetros, su color pardo 
castaño, y en la escotadura 
posterior de los élitros llevan 
cuatro pequeños dentellones. 
Los tipógrafos buscan prefe- 
rentemente los árboles recién 
cortados o enfermizos, pero 
también atacan los árboles 
sanos en la parte superior 
del tronco; perforan la cor- 
teza, y en su espesor labran 
una pequeña cavidad, que se 
podría llamar cámara nupcial, pues que sirve para aparejarse 
cuatro o cinco parejas de machos y hembras; de esta sala 
central y común divergen varias galerías verticales, ascen- 
dentes unas y descendentes otras, en número de dos hasta 
cinco, según el número de parejas de insectos, y de una 
longitud próximamente de 15 centímetros. Luego la hembra 
de cada pareja deposita en la galería que le corresponde 
unos sesenta huevos blanquecinos en otras tantas cavidades 
situadas alternativamente a derecha e izquierda; muriendo 
muy pronto, en el extremo de su cavidad. Al cabo de diez 
días, se abren los huevos; las pequeñas larvas (fig. 241) 




Fig." 241. — Bóstrico tipógrafo y su 
larva^ aumentados y de tamaño na- 
turaL 



BOSTRICO TIPÓGRAFO 



347 



practican cada ima por su lado, en la parte interna de la 
corteza galerías secundarias perpendiculares a la principal 
más o menos sinuosas dispuestas muy simétricamente; las 
galerías van ensanchándose a medida del crecimiento de 
las larvas: estas últimas, al cabo de dos meses alcanzan 
medio centímetro de longitud; son blanquecinas con la ca- 
beza parda; en este 
momento, todavía 
dentro de la cor- 
teza , pero más cer- 
ca de la superficie 
exterior, labran 
una pequeña celda 
en donde se me- 
tamorfosean (figu- 
ra 242); los insec- 
tos perfectos per- 
foran la corteza y 
toman el vuelo. 
Suelen dar naci- 
miento a una se- 
gunda generación, 
que pasa el invier- 
no en la corteza de 
los árboles y no 
hace la puesta has- 
ta la primavera si- 
guiente.— La pre- 
sencia de los bós- 
tricos, dice el señor 
Grandjeau, se des- 
cubre por el follaje claro y de aspecto mate, por la corteza 
de un gris obscuro, por la caída de las agujas a la menor 
sacudida, por la resina que sale de las galerías, pero prin- 
cipalmente y con mayor seguridad por el serrín de un color 
pardo de tabaco, que al caer se detiene en las rugosidades 
de la corteza y por el musgo más o menos abundante que 
lleva adherido. 




Fiíü. •242. — (ialerias del ))óstrico tipógrafo. 



348 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

Estos insectos se hacen rápidtameute numerosos y cons- 
tituyen un verdadero azote. En los Vosgos, después de un 
ciclón que devastó, en 1902, los bosques de árboles resinosos, 
los bóstricos se multiplicaron (se evaluó en 150,000 el nú- 
mero de bóstricos por árbol atacado), y acarrearon, en 1904, 
en la región de Gérardmer, la pérdida de 14,600 pinabetes, 
de un valor de más de 350,000 francos, representando los 
árboles de 50 hectáreas; el azote no quedó definitivamente 
vencido hasta 1907, después de tres años de lucha incesante. 
— Los remedios más enérgicos surten difícilmente efecto, 
cuando se tr^ata de muchos millares de bóstricos. El descor- 
tezamiento, practicado con cuidado, da buenos resultados; 
cuando las hojas amarillean, es preciso cortar el árbol, esca- 
mondarlo, quitar inmediatamente la corteza, que se desprende 
muy fácilmente en grandes placas y quemarla alli mismo. 
La instalación de árboles-trampas es también un remedio 
muy eficaz; para atraer los insectos, se disponen en los sitios 
atacados troncos de árboles recién cortados y provistos de 
su corteza; los bóstricos abandonan los árboles sanos para 

invadir los troncos puestos a 
su alcance, que muy pronto 
quedan completamente acribi- 
llados de galerías; es preciso 
seguir atentamente el desa- 
rrollo de los insectos y des- 
truirlos a últimos de julio, 
antes de que hayan podido 
propagarse, descortezando y 

bóstrico calcógrafo, de tamaño na- 
tural. Pequeño roedor del pino y 

del abeto (Bostrichus chalco- 

graphiis). —El bóstrico calcógrafo ataca como el tipógrafo 

al pinabete, pero en las ramas y no en el tronco. Es de talla 

más pequeña: 2 milímetros de longitud; su color es pardo 

rojizo por encima y negro por debajo; tiene tres dientes en 

el extremo de cada élitro. Es muy nocivo también y hace 

galerías muy visibles en la corteza, pero su aspecto no es 

igual al de las galerías del tipógrafo: de la celda común 




Fig. 243. -Galerías estrelladas del quemando los rCStOS. 



BÓSTRICO ESTRIADO 349 

salen ciuco o seis galerías divergentes en todos sentidos, 
en donde las hembras depositan sns huevos (fig. 24o). 

Gran roedor del pino (Bostrichus sfenographns). — El 
bóstrico estenógrafo vive en la corteza del tronco del pino; 
tiene de 6 a 7 milímetros de longitud; es de color negruzco 
y lleva seis dentellones en el extremo posterior escotado de 
cada élitro. Aparece a principios de mayo, y sus costumbres 
son análogas a las de los bóstricos precedentes. 

Pequeño roedor del pino (Bostrichus hidens o Pijtioge- 
nes hidentatiis) . — El bóstrico bidentado ataca las ramas de 
los pinos jóvenes, alcanza apenas 2 milímetros de longitud 
y es de color negro; cada élitro lleva en la escotadura tres 
dientes, dos de los cuales son muy pequeños y el tercero es 
grande e incurvado en el macho. 

Roedor del abeto blanco (Bostrichus curvidens).—YX 
bóstrico curvidentado ataca el abeto blanco, el abeto rojo y 
el pino, sobre todo los árboles enfermizos; es de pequeña 
talla: 2' 5 milímetros y de color negro; cada élitro lleva en 
su extremo seis dientes ganchudos. Sus galerías tienen una 
forma particular; la galería principal está trazada al través 
del árbol y tiene vagamente la forma de una llave tipográ- 
ñca ( — ). Este bóstrico cometió serios destrozos en julio 
de 1904, en los Vosgos. 

Bóstrico estriado (Bostrichus lineatus). —Este bóstrico 
es muy perjudicial para los pinos, los abetos, los alisos y los 
pinabetes. Tiene 3 milímetros de longitud, el cuerpo ne- 
gruzco y los élitros rojos. Aparece en abril o mayo; la hem- 
bra perfora la corteza y se hunde bastante profundamente 
en la madera, con frecuencia hasta el corazón de los tallos 
jóvenes; luego deposita sus huevos a derecha e izquierda a 
lo largo de la galería principal; las larvas nacen, labran 
pequeñas galerías transversales, en las cuales se desarrollan 
y se transforman en insectos perfectos que salen por la gran 
galería de entrada practicada por la madre. —Las maderas 
atacadas por el bóstrico estriado son impropias para todo 
servicio y únicamente sirven para quemar. Se aconseja des- 
cortezar los árboles en el momento del renuevo de la savia, 
lo cual, según parece, les preserva del ataque de los insectos. 



350 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARROLES FORESTALES 



Citaremos también simplemente: el bóstrico eurígrafo 
(B. eurijgraplms)^ que al final de la primavera ataca los 
pinos recién cortados y penetra en el espesor de la madera, 
y el roedor del olivo (B. laricis), que ataca las coniferas 
del mismo modo que el bóstrico estenógrafo. 

Hilesina del pino (Hijlurgus o Hylesimis piíiiperda). — 
Este insecto tiene 4^5 mili- 
metros de longitud; es negro 
con el tórax punteado y los 




Fig. 244. — Hilesina del pino, de tamaño 
natural y aumentada. 




Fig. 245. 



- Brote terminal roído 
de pino. 



élitros fuertemente estriados (ñg. 244). Ataca al pino sil- 
vestre, al pino marítimo y al pino Laricio, sobre todo los 
árboles decaídos o tumbados por el viento y los troncos 
abandonados por el suelo. En julio es cuando aparece este 
peligroso coleóptero; perfora la corteza en la base de los 
brotes de uno, dos o tres años; penetra hasta la médula y 
asciende por el tallo, vaciándolo completamente, hasta la 
yema terminal por donde sale (ñg. 245), de esta manera 
desaparece la punta de los árboles, los cuales no pueden 
crecer en altura; las yemas laterales, por el contrario, se 
desarrollan, y los brotes terminales son substituidos por 
brotes laterales; la rama no muere pues completamente, y 
el árbol se extiende únicamente en anchura como sí hubiese 
sufrido una poda especial; de aquí el apodo de jardinero 
del bosque que se ha dado a la hilesina del pino. Los adultos 
prosiguen estos destrozos tan característicos durante tres 




HILESINA DEL PINO 351 

meses; al acercarse el invierno, se refugian al pie de los 
pinos, debajo del musgo y de la broza, y al iniciarse la pri- 
mavera, se dedican a perforar galerías en la corteza de los 
troncos, que a consecuencia de ello se desprende fácilmente. 
Llegada la época de la reproducción, la hembra, que no lia 
construido ninguna cámara nupcial, se hunde simplemente 
en la corteza hasta dejar tan sólo su abdomen al exterior, en 
espera del macho; luego se hunde completamente en la cor- 
teza y, llegada al líber, asciende hasta la punta del árbol, 
trazando una galería maternal única y 
sinuosa, en cuyas paredes va deposi- ^ ^ 

tando sus huevos en número próxima- 
mente de 120. Las larvas (fig. 246) 
nacen bien pronto y labran a su vez en 
el líber un gran número de galerías, al 
principio paralelas, luego entrecruzán- 
dose y ensanchándose poco a poco; a 
últimos de junio, estas larvas están com- ^\J¿^¿ matura?? au- 
pletamente desarrolladas; son blancas, mentadas. 
incurvadas y tienen 5 milímetros de lon- 
gitud; entonces cada una de ellas hace una cavidad en el 
espesor de la corteza, en donde sufre la ninfosis; la hilesina 
adulta sale a principios de julio. Puede a veces existir una 
segunda generación: las hembras hacen la puesta a últimos 
de julio y las larvas se transforman en septiembre. 

Hay otras dos hilesiuas, el Hijlnrcjns minor y el Hylas- 
tes ater, que también atacan al pino. 

La hilesina comete enormes destrozos en algunos bosques; 
en Bélgica y en Alemania (Eiffel) sobre todo, en donde se 
ha debido imponer una reglamentación especial para la ex- 
tracción de los árboles tumbados; en Francia, ha dado traba- 
jos en los planteles de Sologne y del Isére. Para preservarse 
de sus daños, es preciso quitar antes del primero de junio, 
todo lo más tarde, todos los árboles resinosos cortados o 
bien descortezarlos inmediatamente después de la corta, no 
dejar madera muerta en el bosque y aplicar las indicaciones 
recomendadas más arriba a propósito del hilobo del abeto 
(página 342). 



352 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



Hilesiüa polígrafa (Pohjgraphus polijgraphus). — Tiene 
2' 5 milímetros de longitud y es de color pardo negruzco. 
Ataca los pinabetes débiles y pulula prodigiosamente; en los 
alrededores de Nancy, ha hecho perecer desde 1901, y sobre 
todo en 1906, un gran número de falsos abetos; los árboles 
atacados pueden morir en el espacio de un mes. El adulto 

aparece en abril o mayo; 
varias hembras se reúnen 
para labrar en la corteza 
una gran cámara nup- 
cial; y una vez fecunda- 
das, cada una de ellas 
labra una galería en don- 
de deposita sus huevos. 
Ordinariamente hay dos 
generaciones anuales.— 
Se previenen fácilmente 
los destrozos de la hile- 
sina polígrafa, aclaran- 
de vez en cuando el bos- 
que de pinos. Iguales 
medios de destrucción 
que para el bóstrico ti- 
pógrafo. 

Hilesina o gran roe- 
dor del fresno (Hijlesi- 
nus fraxini). — Este 
coleóptero, de los más 
frecuentes, tiene 3 milí- 
metros de longitud: es negruzco con manchas grises y estrías 
sobre los élitros. Ataca los fresnos enfermos, heridos o re- 
cientemente cortados, y penetra también en la corteza de 
los fresnos sanos por alguna raja. Estas hilesinas se ven a 
millares en la primavera; las hembras perforan la corteza 
y construyen cada una de ellas una galería horizontal en 
forma de llave tipográfica; encontrándose situada la abertura 
de entrada en el punto medio de la llave, y el insecto proba- 
blemente practica, de un modo sucesivo, la perforación de las 




Fig. 247. — Galerías de la hilesina del pino 



IllLESIXA DEL FRESNO 



353 



dos ramas (?). La hembra deposita sus luievos en estas dos 
galerías, de las cuales, cou frecuencia, la corteza de los 
fresnos está acribillada; pequeñas larvas nacen en gran 
número y labran galerías perpendiculares a la de la madre; 
en julio, se transforman en ninfas en el extremo de sus gale- 
rías, y los adultos aparecen a la primavera siguiente; puede 
haber dos generaciones, sa- 
liendo los adultos en agosto 
y perforando nuevas galerías. 
Otras dos especies de hi- 
lesinas, el Hijlesimis varins 
y el Hijlesinus creiuatus, este 
último más raro, atacan tam- 
bién el fresno. 

Escólito destructor o gran 
roedor del olmo (Scolytus des- 
tructor). — Este coleóptero es 
el más temible de todos los 
que atacan al olmo; los plan- 
tíos con frecuencia sufren gra- 
ves danos. Tiene 4 ó 5 milíme- 
tros de longitud; su coselete 
es de un negro brillante, y sus 
élitros son de color castaño con 
siete estrías punteadas (figu- 
ra 249). En mayo y junio es 
cuando aparecen los adultos; 
hasta julio, roen los tiernos 

brotes del olmo, y luego descienden al tronco y a las gruesas 
ramas: cada hembra practica en la corteza un pequeño ag*u- 
jero dirigido de abajo arriba y empiezan a labrar una galería 
longitudinal sin cámara nupcial; pero muy pronto retroceden 
y se quedan a la entrada, dejando salir su abdomen al exte- 
rior; los machos proceden a la fecundación, y después de 
ella las hembras prosiguen la construcción de las galerías, 
van depositando sus huevos y mueren poco tiempo después. 
Un centenar de larvas nacen en cada galería maternal a 
últimos de otoño, y sufren su desarrollo de un modo más 




Fig. 



248. — Galenas de la iiiieslua 
del fresno. 



354 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



O menos regular durante el invierno; practican pequeñas ga- 
lerías perpendiculares a la galería de puesta, todas perfec- 
tamente paralelas entre sí y que van gradualmente ensan- 
chándose (fig. 250). En el mes de mayo, se transforman 
cerca de la superficie exterior de la corteza, y los adultos 
vuelan a últimos de este mes o a principios de junio, después 
de haber practicado, para escaparse, orificios muy redondos. 
La corteza del olmo atacado se desprende fácilmente y 
muestra las nnmerosas galerías practicadas por los escólitos; 




Kg. 249. — Escólitos. 

1, escólito destructor, muy ampliado; 2, su larva de tamaño natural y muy 
ampliada; 3, su ninfa, muy ampliada; 4, escólito del abedul, muy ampliado. 



esto detiene la circulación de la savia descendente, lo cual 
ocasiona la desecación de la corteza; a veces el follaje se 
mustia súbitamente y, durante los años cálidos y secos, en 
que la evaporación de la savia es más activa por los agujeros 
de que está acribillada la corteza, la muerte de los árboles 
sobreviene bastante frecuentemente. Los troncos atacados se 
suelen reconocer por unas manchas negruzcas alargadas en 
sentido vertical, y también por los orificios de entrada y 
de salida de los insectos, que únicamente se muestran a cierta 
distancia del suelo. 

Otras tres especies de escólitos viven también a expensas 
del olmo: el Scolytus mnltistnatns , sobre las ramas y el 
tronco; el Scoli/tiis pijgmmis, sobre las ramas secundarias, 
y el Scolyfus ulmí. 



ESCÓLITO DEL OLMO 355 

Como tratamiento de los árboles invadidos, se ha acon- 
sejado ¡quitar la parte dura de la corteza por medio de un 
instrumento cortante, teniendo cuidado de dejar intacta la 
parte tierna y embadurnar con coaltar los troncos así des- 




Fig. 250. — Galería de puesta y galerías de las larvas del escólito del olmo, 
de tamauo uatural. 

cortezados; el embadurnamiento no es necesario, basta con 
quitar la corteza infectada de larvas para que éstas desapa- 
rezcan y que venga una corteza sana en substitución de la 
enferma; pero el coaltar aleja los insectos y parece activar 
la ve2:etación. En lucrar de un descortezamiento completo del 



356 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

troiico, podemos también couteiitariios, si los árboles uo están 
muy atacados, con arrancar tiras longitudinales en los pun- 
tos enfermos. Desde principios de otoño hasta últimos de 
invierno es cuando conviene hacer esta operación. 

Roedor de la encina (Scolijtiis intncatus). —El escólito 
de la encina, que es el parásito más temible de este árbol, 
tiene 8 milímetros de longitud; es negro con los élitros par- 
dos y estriados. Aparece en el mes de mayo; busca los ár- 
boles muy viejos y roe la corteza en su parte superior, en la 
base de las ramas jóvenes, de manera que éstas se desprenden 
fácilmente. La hembra busca las encinas jóvenes, cuya cor- 
teza es más tierna, a fin de efectuar la puesta; traza una 
galería horizontal, en donde deposita los huevos, y las tiernas 
larvas proceden como las del escólito del olmo; pasan el 
invierno en la corteza y se transforman en la primavera; 
pero estas larvas son mucho menos perniciosas que los insec- 
tos perfectos, los cuales hacen grandes daños, sobre todo a 
las encinas débiles. 

Citaremos, además, el escólito del abedul (Scolijfiis Raf- 
zehnrgi) (fig. 249, 4), que labra galerías en la corteza de 
los viejos abedules. 

Coleópteros nocivos al follaje 

Galénica del olmo (Galerucella luteola) (fig. 251). — 
Este coleóptero, de la familia de los crisomélidos, tiene de 
6 a 8 milímetros de longitud por 2 ó o milímetros de ancho; 
tiene el cuerpo de un color amarillo claro con tres manchas 
sobre el coselete y una ancha faja negra sobre el borde 
externo de cada élitro. Aparece a principios de mayo y co- 
mienza a roer los brotes tiernos del olmo; a últimos de este 
mes, la hembra deposita sobre la cara inferior de las hojas 
del olmo unos huevos de color amarillo pálido, alargados, 
puntiagudos por un extremo y reunidos en pequeñas placas 
de una veintena. Unos ocho días después, a principios de 
junio, tiene lugar la eclosión; las pequeñas larvas tienen 
1 milímetro de longitud; son muy voraces y se ponen inme- 
diatamente a roer las hojas, que presentan manchas rojizas, 
adquieren aspecto de puntilla y acaban por caer. Pudiendo 



GALERUCA DEL OLMO 



357 



continuar la puesta durante todo el mes de junio, resulta de 
ello que los olmos son devorados por las larvas durante dos 
meses consecutivos, y quedan desde el mes de agosto com- 
pletamente despojados de su magnífico follaje, y estos ár- 
boles presentan en pleno verano su aspecto de invierno. Al 
cabo de veinte días y después de varias mudas, las larvas 
alcanzan todo su crecimiento; tienen entonces una talla 
de 10 milímetros, 
y son amarillentas 
con tubérculos ne- 
gros; se dejan al 
suelo o descienden 
por el tronco a fin 
de ir a transfor- 
marse en el pie, 
dentro de la tierra 
o entre las corte- 
zas; las ninfas son 
de un amarillo ana- 
ranjado. Ocho días 
después, por lo ge- 
neral , durante el 
mes de agosto, sa- 
len insectos perfec- 
tos y continúan sus 
destrozos, royendo 
las hojas que las 
larvas han dejado. 

En otoño, estos adultos, que no se han aparejado, van a reco- 
gerse para pasar el invierno en los cuartos desocupados de 
las casas, en los graneros o debajo de las hojas muertas. 
Estos son los que se ven aparecer en primavera. 

La larga duración del período de puestas de las hembras 
hace que aparezcan adultos de segunda generación antes que 
haya terminado la puesta de la primera; resulta de ello 
que parte de los adultos de la segunda generación se repro- 
ducen antes del invierno y dan origen a una tercera genera- 
ción, que inverna . 




Fig. 2.Ó1. — Galcrnca del olmo. 
Larva, adulto. Hoja roída. 



358 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

Como medios preventivos de destrucción, es preciso apro- 
vechar el momento en que las larvas descienden al suelo a fin 
de efectuar su niufosis al pie de los árboles, para destruirlos de 
una vez aplastándolos o escaldándolos con agua hirviendo; 
es útil preparar de antemano debajo de los olmos un lecho 
de musgo o de heno en donde las larvas irán a transformarse 
y que luego podremos quemar, o bien disponer alrededor del 
tronco, a cierta distancia del suelo, una faja de algodón que 
detendrá las larvas en el momento de su descenso. Es preciso 
también aniquilar todos los insectos adultos que frecuente- 
mente invernan en gran cantidad dentro de las casas.— Como 
medios de destrucción directa, se han aconsejado las pulve- 
rizaciones liquidas contra las larvas; pero es difícil tratar 
asi los árboles de grandes dimensiones; este procedimiento 
necesita un material apropiado y un personal especial, pero 
podemos servirnos de bombas de incendio, como se han 
hecho en Ginebra. Se' ha recurrido a las pulverizaciones ar- 
senicales (verdes de Schweinfurt) desde el principio de los 
danos (véase Destrucción de los insectos nocivos). El riego 
del suelo con una disolución de sulfocarbonato de potasa 
(30 gramos por litro), a razón de 10 a 20 litros por árbol, 
permite destruir las ninfas y los insectos ocultos al pie de los 
árboles; se ha de efectuar tres veces: en agosto, en noviem- 
bre y en febrero. En los criaderos, se ha de aconsejar el re- 
coger los insectos adultos sacudiendo a primera hora los 
I 2 olmos. Interesa tanto más 

combatir este peligroso in- 
secto en cuanto que él aleja 
a los pájaros insectívoros 
por el hedor de un líquido 
amarillo que segrega.— Los 
huevos de la galeruca son a 
su vez atacados por un pa- 
rásito, un himenóptero cál- 

Fig. 252.-1 galénica del aliso; 2, larva, ^ido, el Tetra sticJlUS XaU- 
ambas aumentadas. ' 

thomelence; y por un hongo, 

el Sporotrichiun entomophilwn , que destruye las ninfas. 

Galeruca del aliso (Galénica o Ag elástica alni). —Este 





CRISOMELA DEL POBO 359 

insecto tiene 6 ó 7 milimetros de longitud; es completamente 
de un color azul violado muy vivo; su larva es negra (fig. 252). 
Es muy común en los alisos y en los avellanos de los valles; 
aparece en mayo y procede como la galeruca del olmo; las 
hojas son roídas por las larvas, que únicamente dejan los ner- 
vios, y por los adultos que las perforan completamente. Se 
pueden recoger sobre una tela gran número de adultos sacu- 
diendo los árboles por la mañana. 

Crisomela del álamo (Crysomela o Lina populi)^ esta 
crisomela tiene cerca de 1 centímetro de longitud; es de forma 
ovalada y abultada como las cochinillas; sus élitros son rojos 
con una mancha negra en su extremo posterior; el coselete y 
la cabeza son de un verde azulado. Aparece en primavera 
y roe los brotes del álamo, del pobo y de diferentes clases de 
mimbres; la hembra deposita a últimos de mayo unos diez 
huevos rojizos, formando grupos sobre la cara superior de las 
hojas; se abren cinco o seis semanas después; las larvas son 
blancas con la cabeza negra; roen las hojas y se transforman 
en el mismo sitio en ninfas que dan nacimiento a últimos de 
julio a los insectos perfectos; éstos pasan el invierno en es- 
tado de letargía. Hay de dos a tres generaciones al año. Se 
pueden recoger las larvas e insectos sacudiendo los árboles. 

Crisomela del pobo (Crysomela o Lina trenmlce}^ esta 
crisomela o Lina del pobo (ñg. 253) tiene 
8 milímetros de longitud; igual coloración 
que la precedente, menos las manchas ne- 
gras en el extremo de los élitros. Sus cos- 
tumbres son por otra parte idénticas a las 
de la crisomélida del álamo. Devasta sobre 
todo los tallados jóvenes de pobos, de ála- 
mos y de sauces (fig, 254). —Destruir los 
adultos antes de la puesta, sacudiendo los ar- Y\g. 253. 

bustos sobre un gran saco de tela adaptado crisomcia del pobo 
a un aro provisto de un mango; se golpean 
las hojas con una varita. Contra las larvas, se emplean pul- 
verizaciones en líquido insecticida indicado inmediatamente 
contra la crisomela azul del mimbre. 

La crisomela azul del mimbre (I^hyllodecta vulgastis- 




360 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



sima) devastó en 1*.»04 y 1095, las mimbreras del Loira 
Inferior. Se ha mostrado io-ualmeute nociva en las cercanías 
de París, lo mismo que la crisomela verde del mimbre 
(Ph. vitelUnce). 

Los adultos pasan el invierno aletargados en distintos 




Fig. 254. — Hojas roídas del pobo, larvas jóvenes y ninfa suspendida 
(cara dorsal, ampliada). 

refugios, hacen la puesta en primavera. Desde abril hasta 
julio, los adultos, y después las larvas, roen los tiernos bro- 
tes del mimbre, atacan las hojas a medida que aparecen, las 
convierten en puntillas y así acarrean la muerte de las plan- 
tas, o por lo menos la pérdida de las dos terceras partes de 
la cosecha. Se destruyen mediante un tratamiento combinado 
de polvo de cal viva y de nicotina. Sobre los mimbres ata- 
cados, se esparce por la mañana y por la tarde, a mano o 



COSUS ROE -MADERA 



361 



por medio de ima azufradora, cal viva finamente pulverizada, 
e iumediatameute después, se proyecta por medio de un pul- 
verizador la mezcla siguiente: zumo de tabaco titulado, 2 ó 
3 litros; carbonato de sosa (cristales), 200 gramos; jabón 
negro, 1 kilogramo: alcohol desnaturalizado, 1 litro; agua, 
100 litros. Disolver el jabón negro en algunos litros de 
agua y el carbonato de sosa en 1 litro de agua: mézclase y 
añádase el alcohol y el agua restante. 



LEPIDÓPTEROS 

Lepidópteros nocivos a la madera 

Cosus roe-madera (Cossus lujiüperda), el cosus es una 
gran mariposa de la familia de los bombícidos; su cuerpo, 
robusto es de un color gris pardo, tiene 3' 5 centímetros de 




Cosus roe-madera. 



longitud y de 7 a V) centímetros de ala a ala. Las alas supe- 
riores son de un color ceniciento con numerosas rayas negras 
transversales que le dan un aspecto particular; las alas in- 
feriores son pardas, orladas de gris (fig. 255). Esta mariposa 

GuÉxAux.— ir///o///o/oí//r/. 24 



362 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

aparece eu verano, durante los meses de jimio, julio y agosto; 
es nocturna y no empieza su vuelo pesado hasta el crepúsculo; 
la hembra deposita sus huevos, en número de un millar, en 
las rugosidades de la corteza del tronco; desde principios del 
mes de agosto, se ven sus orugas de 1^5 centímetros de lon- 
gitud, ocupadas en roer la oorteza y en penetrar dentro de 
la madera. La vida de estas orugas dura tres años; trans- 
curren casi por completo en el interior de los sauces; de los 
álamos, de los olmos, de las encinas y de otros diversos 
árboles, tales como el peral, el manzano y el melocotonero; 
en ellos labran galerías muy anchas y generalmente dirigidas 
de abajo arriba; de estas galerías verticales parten otras 




Fig. 256. — Oruga del cosus roe-madera. 

transversales de comunicación con el exterior; los orificios de 
éstas están rodeadas de un rodete cicatricial y dejan salir al 
exterior serrín mezclado con excrementos de color rojizo. 
Llegadas a su talla definitiva, estas orugas perforadoras 
tienen de 6 a 10 centímetros de longitud, 1'5 centímetros de 
grueso y son de un blanco rojizo con toda la región dorsal 
con un color de heces de vino (fig. 256); posee la propiedad 
de vomitar una baba de olor fétido que sirve sin duda para 
reblandecer las fibras de la madera. A consecuencia de las 
galerías que van labrando sin cesar y que llegan hasta el 
corazón de la madera, los árboles minados se detienen en su 
desarrollo y pierden toda resistencia; se nota a veces que 
la corteza del tronco sufre hinchazones, abolladuras, se raja 
y acaba por desprenderse. 

A la primavera del tercer año de su vida, estos gusanos 
rojos han terminado su crecimiento; se transforman en cri- 



ZEUZERA DEL CASTAÑO 363 

salidas en la entrada de sus galerías dentro de nn capullo 
formado de serrín y de una seda brillante muy sólida; las 
crisálidas son parduscas y tienen -4 centímetros de lon- 
gitud. 

El mejor medio de tratar los árboles invadidos consiste 
en despejar los pequeños orificios de las galerías por medio de 
una cuchilla y sondar estas galerías por medio de un alambre 
flexible terminado en gancho; los álamos y los sauces, cuya 
madera es blanda, suelen ser atacados; las galerías son pro- 
fundas y sinuosas, y a veces hay que hacer varias tentativas 
l)ara coger las orugas. Para completar este tratamiento, es 
útil recurrir a la acción de substancias volátiles asfixiantes, 
como bencina; se dilata cada agujero de galería, y se tapona 
sin apretar demasiado con algodón o estopa impregnados de 
medicina; luego se tapa el agujero con mástique de injertar o 
un emplasto de cemento algo fuerte. Es indispensable tener 
limpio el pie de los árboles de las hierbas que podrían privar 
las masas de serrín y de excrementos salidos de las galerías 
y que manifiestan de una manera muy aparente el trabajo de 
las orugas; mientras se advierta la presencia de estos resi- 
duos reveladores, hay que seguir buscando los orificios que 
han servido para evacuarlos y repetir la operación indicada. 
Al cabo de dos o tres años de estos cuidados, los árboles 
quedarán completamente limpios. — A fin de prevenir los 
destrozos de los cosus, que tienen lugar hasta en los árboles 
sanos de los parques y de los paseos, se tendrá cuidado de 
recubrir las secciones de poda de los árboles con coaltar, 
pues las mariposas tienen el hábito de efectuar la puesta 
preferentemente sobre las llagas vivas de los árboles. La 
busca de los adultos casi no es práctica; a causa de su 
color, permite confundirlas fácilmente con la corteza de los 
clrboles. 

Zeuzera del castaño o coqueta (Zen^era cescnli). — La 
zeuzera, llamada vulgarmente coqueta, es una mariposa de 
la familia de los bombícidos, pero de aspecto más esbelto 
y más elegante que la anterior (fig. 257); es completamente 
blanca; únicamente las alas son moteadas con pequeñas 
manchas de un color azul negruzco; la hembra tiene doble 



364 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



tamaño que el macho y 
costumbres auálo2^as a 







posee un taladro. La zeuzera tiene 
las del cosus; aparece en agosto, 
y deposita sus 



Fig. 257. — Zeuzera del castaño. 



huevos sobre los 
árboles más di- 
versos, pero so- 
bre todo jóve- 
nes ; castaños , 
olmos, abedules, 
tilos , encinas , 
manzanos, pera- 
les, viñas, lilas, 
etcétera; tienen 
su tronco y sus 
ramas perforadas por las orugas, que nacen durante el mes 
de septiembre, pasan el invierno aletargadas y a la prima- 
vera siguiente prosiguen la perforación de sus galerías; no 
alcanzan todo su crecimiento hasta los tres años: tienen 
entonces 5' 5 centímetros 
de longitud y 8 milíme- 
tros de grosor; su color 
es amarillento, y, en cada 
anillo , grandes puntos 
negruzcos provistos 




de 



Fig. 258. —Oruga de zeuzera. 



pelos; la cabeza y las mandíbulas son de un pardo negruzco 
(figura 258). En el mes de junio del tercer año de su vida, 
se transforman en crisálidas cerca de la corteza. 

Los árboles atacados se reconocen por los orificios de las 
galerías por donde se derrama la savia y por donde se es- 
capa una especie de serrín rojizo que se acumula al pie del 
árbol. Es preciso, pues, buscar con cuidado estos signos 
exteriores, y, una vez reconocida la presencia de los mon- 
toncitos de detritus, buscar en la corteza el agujero por 
donde se escapa esta carcoma; ensancharlo y extraer la 
oruga de su galería por medio de un alambre terminado en 
gancho o de un anzuelo; el señor P. Lesue ha empleado con 
éxito cápsulas de sulfuro de carbono de forma larga y afi- 
lada, provistas de una envoltura gelatinosa, adecuadas para 



SESIA APIFORME 



165 



ser introducidas con facilidad en las galerías del tronco y 
en las ramas principales. Se pueden incindir enteramente 
las ramas atacadas para poner al descubierto las galerías, 
pero suele ser más conveniente cortarlas por debajo del punto 
atacado y quemarlas. 

Sesia apiforme (Trochilinm apiforme). — Esta mariposa 
está caracterizada por sus alas pardas, transparentes, des- 
provistas de escamas colo- 
readas, y su cuerpo amarillo 
con manchas negras, que le 
dan el aspecto de una gran 
avispa; su longitud es de 
2' 5 centímetros y su anchu- 
ra con las alas desplegadas 
de 4 centímetros (fig. 259). 
Se muestra en junio y julio; 
la hembra deposita peque- 
ñísimos huevos de forma re- 
dondeada en la base del 
tronco, en las rajas de las 




Fig. 259. — Sesia apiforme. 



cortezas de los árboles, de ma- 
dera blanca (álamos, abedu- 
les y sauces). Las orugas 
penetran casi inmediata- 
mente después de su naci- 
miento en el interior de la 
madera; sus galerías pueden 
atravesar los árboles de 
parte a parte y llegar hasta 
las raíces. Al cabo de dos 
años, las orugas han termi- 
nado su crecimiento: tienen 
4 centímetros de longitud; 
su color es blanquecino con pequeños puntos y la cabeza 
negros (fig. 200); se encierran, ya en el árbol, ya en tierra, 
dentro de un capullo formado de seda y de serrín para trans- 
formarse en crisálidas parduscas. 




Fijí. 260. — Oruga de la sesia aiiifonne. 



Los árboles atacados por estas 



presentan los 



366 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

mismos caracteres que los iuvadidos por el cosiis y la zeu- 
zera, y se les trata del mismo modo. 



Lepidópteros nocivos al follaje 

Bombix dispar o esponjosa (Liparis o Ocneria dispar) 
(véase fig. 159). — El liparis dispar no es tau sólo perjudicial 
para los árboles frutales, sino también lo es para los fores- 
tales. Hace la puesta sobre la madera y en la bifurcación de 
las ramas. La oruga, negruzca, con seis pares de tubérculos 
azules y cinco pares rojos guarnecidos de largos pelos, causa 
terribles destrozos en los árboles de los paseos y de las 
ciudades, lo mismo que en los alcornoques. Es preciso quitar 
y destruir los nidos de orugas suspendidos en el extremo de 
las ramas y destruir igualmente las placas de huevos, muy 
visibles sobre la corteza de los árboles. 

Liparis crisorrea. — Este lepidóptero, ya estudiado, ataca 
también los árboles forestales. En 1909, conjuntamente con 
la esponjosa, devastó los bosques (fig. 261) de una región 
importante, extendiéndose sobre los departamentos de lUe- 
et-Vilaine, Loira Inferior y Maine y Loira. Introducido hacia 
el año 1890 en los Estados Unidos, con plantíos de rosal, 
causa actualmente en los huertos y bosques del Massachu- 
setts, estragos todavía más considerables que los cometidos 
en Europa. A pesar de los sacrificios hechos por el Estado de 
Massachusetts, la invasión de las dos mariposas subsiste 
todavía; desde 1906, se procura dominar la plaga introdu- 
ciendo en el país los parásitos europeos y japoneses de estos 
bombix, y la acción bienhechora de algunos de ellos se hace 
sentir en muchos bosques. 

Bombix fraile o monja (Liparis o Bonibyx monacha) 
(figuras 250, 251, 252 y 253). — Este bombix tiene mucha 
semejanza con el Liparis dispar; es de un blanco sucio con 
el abdomen rojo; las alas superiores están atravesadas por 
cuatro líneas negras en zigzag y llevan varios puntos ne- 
gros; las alas inferiores son de un gris ceniciento; su longi- 
tud es de 1'5 centímetros y la extensión de sus alas desple- 
gadas de 4 a 5 '5 centímetros; la hembra tiene una talla 



568 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



mayor y im tinte más claro que el macho (figs. 262 y 263). 
Esta mariposa vuela a últimos de julio y durante la noche; 
la hembra deposita sus huevos, principalmente sobre los 





Fig. 2G2. —Monja (Lipai'is 
monacha); macho. 



Fig. 2G3. — Monja (Liparis 
monacha): hembra. 



pinos, en montoncitos de veinte a cincuenta, o bien en una 
sola masa de cincuenta a ciento cincuenta; estas placas no 
están nunca recubiertas de pelo; tienen un color 
pardo rojizo y siempre están ocultas dentro 
las grietas de la corteza, a proximidad del 
suelo. Los huevos pasan el invierno, y su eclo- 
sión tiene lugar a la primavera siguiente, a 
últimos de abril o a principios de mayo; las 
jóvenes orugas quedan cinco o seis días juntas 
e inmóviles sobre la corteza del tronco, for- 
mando unas placas que los labradores alemanes 
llaman espejos (fig. 264). Luego se dispersan 
y se ponen a roer las agujas de los pinos, em- 
pezando por cortarlas por la mitad y devo- 
rando luego la porción que queda en el árbol; 
pasan de un pino a otro suspendiéndose de un 
filamento de seda que el viento balancea. Al cabo próxima- 
mente de dos meses y medio, en julio, alcanzan 4 centímetros 
de longitud; son agrisadas con una mancha aterciopelada 
azul y roja sobre cada uno de los primeros anillos; están 
provistas de luminosos mechones de pelo (fig. 265). Se 
transforman entonces sobre los árboles en crisálidas pardas 
con reñejos bronceados y pelos blancos. 

Las orugas de la monja causan graves daños en los bos- 




- Masa 
de Jóvenes oru- 
gas recién na- 
cidas o espejo. 




LIPARIS DEL SAUCE 369 

ques, sobre todo eu los pinares; el pino silvestre, el pinabete, 
la encina, la haya, el abedul y hasta el manzano, son los 
árboles que más sufren de sus devastaciones. En Austria, en 
Alemania y en Bélgica, las pérdidas son con frecuencia 
enormes, y las invasiones de la monja presentan los peligros 
de calamidad pública, y por esto una reglamentación especial 
impone a los propietarios de bosques medidas de preserva- 
ción. — La recogida de las puestas, desde septiembre hasta 
abril, es un medio excelente de atenuar los destrozos, pero no 
es fácil de practicar: se han de 
desprender con un cuchillo los 
trozos de corteza atacados, so- 
bre todo al pie de los troncos, y 
no descuidar de buscar el insecto „. _. „ , ^ . . 

. , , , Fi^íí. 26o. — Oruga de Liparis 

entre los liqúenes y los musgos; 
se han de emplear para este tra- 
bajo grupos de obreros y pagarles según el peso de los 
huevos recogidos durante el día. Hacia el mes de abril, es 
preciso vigilar la eclosión de los huevos que hayan escapado 
de la recogida y aplastar antes de dispersarse las pequeñas 
orugas reunidas loi^mando espejos. Pero estos procedimien- 
tos, lo mismo que el del embreado de los árboles para pro- 
tegerlos de la invasión de las orugas, son muy caros y de 
una eficacia relativa. Felizmente, existen parásitos animales 
y vegetales que destruyen un gran número de monjas, deter- 
minando considerables epidemias. 

Liparis del sauce (Liparis salicis). — Este bonibix es 
completamente de un blanco satinado con las patas y las 
antenas agrisadas; tiene de ala a ala de 4 '5 a 5' 5 centí- 
metros. Vuela eu julio; la hembra deposita sus huevos 
sobre el tronco de los sauces y de los álamos, reuuiéndo- 
los en placas cubiertas de barniz blanco y brillante muy 
visible. Estas puestas pasan el invierno; a últimos de 
abril, las orugas nacen y se dispersan inmediatamente 
para roer las hojas; en menos de dos meses adquieren 
una longitud de 4 centímetros; sólo en el dorso tienen una 
ancha faja amarilla interrumpida en diferentes puntos y 
acompañada de manchas redondas y amarillentas; llevan 



370 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



numerosos pelos (fig. 266). Se crisalidan entre las cortezas o 
entre las hojas, dentro de un capullo sedoso. Es preciso 

aprovechar la 
temporada de in- 
vierno para ex- 
traer las puestas, 
cuyo barniz bri- 
llante permite 
descubrirlas d e 
lejos. 

Bombix pú- 
dico o Daschira 
(Daschijra pudi- 
bunda). — Este 
bombix tiene de 
4 a 5 centímetros 
de ala a ala; es 
de un gris mate, 
con tres fajas 
obscuras sobre 
las alas superio- 
res y una sobre 
las inferiores (fig. 267). Vuela a últimos de mayo; la hembra 
deposita sus huevos blancos y aplastados sobre el tronco de 
las hayas, de las encinas 
y otros árboles tupidos. 
Las orugas nacen en julio, 
y se ponen a roer las ho- 
jas inmediatamente; son 
de un color amarillo claro 
con placas aterciopeladas 
de un hermoso color negro 
sobre el dorso y numerosos 
pinceles de pelos amarillos 

y rojos (fig. 268); en octubre, se crisalidan en el suelo entre 
las hojas muertas. Pueden a veces multiplicarse hasta el 
punto de devastar bosques enteros; en 1848, asolaron en 
Alsacia 1,500 hectáreas de bosques. En tales circunstancias, 




Fig. 266. — Oruga del Liparis del sauce 




Fig. 207. — Daschira púdica. 



BOMBIX PROCESIONARIA DE LA ENCINA 



371 



el número de las orugas es tan considerable que la lucha 
resulta casi imposible, y hay que confiar sobre todo en los 




Fig. 2G8. — Daschira púdica: capullo, crisálida y oruga. 




Fig. 209.— Bombix procesio- 
naria de la eiicina. 



parásitos y en la influencia atmosférica. Ordinariamente, se 
practica el desorugamiento. 

Bombix procesionaria de la encina (Cnetlioc cimpa pro- 
cessionnea ) . — Esta pequeña mari- 
posa es de un tinte agrisado uniforme, 
con fajas obscuras, ligeramente si- 
nuosas que atraviesan las alas supe- 
riores; su cuerpo está recubierto de 
pelos pardos. Tiene 1'5 centímetros 
de longitud y 3 centímetros de ala a 
ala (fig. 26*.)). Se la ve volar en agosto 
y en septiembre, a la caida de la 

tarde; la hembra deposita sus huevos en paquetes de ciento 

cincuenta a doscientos so- 
^'^•N bre la corteza del tronco 

y de las gruesas ramas 
de la encina, cubriéndolas 
con largos pelos pardos 
que arranca de su abdo- 
men. Protegidos por esta 
especie de borra, los hue- 
vos pasan el invierno y se 
abren en mayo. Las oru- 
gas pasan toda su exis- 
tencia en sociedad, pueden alcanzar de 3 a 5 centímetros de 
longitud; son de un gris azulado, llevan sobre el dorso pe- 




Fig. 270.— Oruga del boniliix procesionaria 
de la encina. 



372 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

queños tubérculos rojizos de donde salen mechones de pelos 
(figura 270); poco tiempo después de su nacimiento hilan 
una extensa tela a lo largo del tronco y se agrupan en ella 
en número de algunos centenares; este nido no posee más 
que una abertura de entrada y de salida para toda la colonia, 
y contiene cierto número de tabiques. Las orugas quedan 
encerradas en este vasto saco durante todo el día, resguar- 
dadas del calor y del sol; al crepúsculo, van a buscar su ali- 
mento y salen en fila formando una procesión bien ordenada 
y regular, de la cual forman parte todos los miembros de la 
colonia y que va desplegándose desde el nido hasta las hojas 
del árbol: a la cabeza marcha una oruga que desempeña el 
papel de jefe; segrega a su paso un filamento sedoso que las 
demás orugas cogen entre sus patas sucediéndose una tras 
otra, en fila india; luego las orugas salen de dos en dos, de 
tres en tres, de cuatro en cuatro y cada tres o cuatro filas, 
el número de unidades de cada fila aumenta de uno o de dos 
individuos. Llegadas al follaje, las orugas lo devoran, y 
luego regresan en el mismo orden a su habitación. Pasan luego 
a un árbol próximo, extienden poco a poco sus devastaciones, 
y empujadas por el hambre, pueden invadir los campos y 
los jardines. 

Las orugas procesionarias presentan, además, el grave 
inconveniente de tener unos pelos urticantes, los cuales se 
desprenden fácilmente y se acumulan en los nidos en gran 
cantidad; el viento arrastra estos pelos finos, secos y que- 
bradizos, que se fijan en la piel del hombre y de los animales 
y determinan violentas inflamaciones acompañadas de un 
escozor insoportable. Es preciso, pues, evitar el tocar los 
nidos o las orugas sin tomar precauciones. 

Llegadas a su talla definitiva, hacia el mes de junio, las 
orugas labran en el interior del nido capullos colocados unos 
al lado de otros y reunidos entre sí, y transformándose en 
crisálidas de un rojo pardusco. 

Medios de destrucción. — En julio, se pueden atacar los 
nidos, preferentemente con tiempo lluvioso, ya chamuscán- 
dolos con antorchas, ya arrancándolos con una podadera; 
pero es preciso proceder a este desorugamiento con guantes 



BOMBIX O LASIOCAMPA DEL PINO 373 

y una careta, o después de haberse embadurnado las manos y 
la cara con aceite. Los líquidos insecticidas en pulveriza- 
ciones han dado buenos resultados; basta con inundar los 
nidos con fuertes chorros de un liquido compuesto de 10 par- 
tes de alquitrán de hulla por 100 de agua. — Es de aconsejar 
la destrucción de las puestas; es bastante fácil apercibir du- 
rante el invierno las placas de huevos cubiertas de pelos 
parduscos depositadas sobre el tronco de las encinas; además, 
casi siempre los huevos están depositados en las encinas del 
borde y no del interior de los bosques, y esto hace más fácil 
su encuentro; también se ha notado que siempre están ex- 
puestas al noreste o al este. 

Bombix procesionaria del pino [Ciiethocampa pitijocam- 
pa). — Este bombix es una procesionaria de aspecto casi idén- 
tico a la de la encina: es una mariposa de un gris mate, con 
rayas muy sinuosas, claramente diseñadas sobre las alas. 
Causa grandes destrozos en el Mediodía de Francia, sobre 
todo en el sudeste, en las plantaciones de pinos marítimos, 
de pinos silvestres y de pinos de Alepo. Aparece en julio; la 
hembra deposita sus huevos sobre las agujas de los pinos: 
los dispone en forma de anillo y los recubre con una especie 
de escamas, lo que da al conjunto una semejanza con el 
amento del avellano. Las orugas roen las hojas y construyen, 
alrededor de la parte terminal de las ramas, grandes nidos 
de seda blanca, de forma cónica, en donde se recogen du- 
rante el día; salen de allí después de la puesta de sol, del 
mismo modo que las orugas procesionarias de la encina; 
como éstas, tienen pelos urticantes, pero se diferencian de 
ellas porque pasan el invierno en sus nidos y no alcanzan su 
completo desarrollo hasta la primavera siguiente, en cuya 
época abandonan sus refugios, bajan de los árboles y se hun- 
den en el suelo para tejer un capullo y transformarse en 
crisálidas. Hay que cortar los nidos en invierno e incinerarlos, 
o quemarlos en la misma rama mediante una antorcha sujeta 
al extremo de una pértiga, o bien inyectar petróleo en cada 
nido (medio litro para cada cien nidos). 

Bombix o lasiocampa del pino (Gasfropacha o Lasio- 
canipa pini). —Esta mariposa tiene cerca de o centímetros 



374 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



de longitud y 5 ó G centímetros de ala a ala; es de lui color 
castaño o pardo rojizo; las alas superiores se caracterizan 
por una ancha faja central de color leonado y una mancha 
blanca en forma de media luna; las alas inferiores son pardas, 
el cuerpo es grueso, romo y velloso (figs. 271 y 272). Se 
muestra ordinariamente en julio, y vuela por la noche; la 




Fig..271. — Lasiocampa del pino, macho. 




Fig. 272. — Lasiocampa del pluo, hembra. 

hembra deposita sobre la corteza del tronco del pino silvestre 
de ciento a doscientos huevos, en pequeños montones de unos 
cincuenta (fig. 273). A mediados de agosto, tiene lugar la 
eclosión, y las orugas se dispersan para devorar las hojas; 
en octubre y noviembre, al aproximarse el mal tiempo, des- 
cienden de los árboles y van a pasar aletargadas el invierno 
debajo del musgo, del liquen, las hojas muertas o las diversas 



BOMBIX O LASIOCAMPA DEL PINO 



375 



plantas que cubren el suelo. A la primavera, eu marzo o 
abril, trepan de nuevo a los pinos para proseguir sus destro- 
zos, atacan a la vez las hojas y los tiernos brotes, determi- 
nando así frecuentemente la muerte de los árboles. Llegado 
el mes de junio, alcanzan 
su talla definitiva; tienen 
de 7 a 8 centímetros de 
longitud; son de color 
agrisado o pardusco con 
dos manchas aterciopela- 
das de color pavonado so- 
bre los dos primeros ani- 
llos y son muy peludas 
(figura 274). Labran en- 
tonces a lo largo de las 
ramas unos capullos alar- 





Fig. 273.- Puesta del lasiocampa. 



Fig. 274. — Oruga del lasiocampa. 



gados, blanco amarillentos (fig. 275), en donde se transfor- 
man en crisálidas parduscas; veinte días después, en julio, 
echa a volar la mariposa. 

Las orugas de este bombix se muestran a veces en masas 
innumerables, y despojan de sus hojas todos los árboles de 
un bosque. En 1892 empezaron a -aparecer de una manera 



376 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 



auormal en algunos pinares de los departamentos del Mame 
y del Aube; se hicieron más numerosos en 1893 y cometieron 
considerables destrozos en los bosques de pinos silvestres y 
de otros resinosos; en 1894, la invasión se convirtió en un 
verdadero desastre: las plantaciones de pinos de la Cham- 
pagne pouilleuse fueron devastados en varios millares de 

hectáreas, sobre todo en las 
cercanías de Chálons-sur- 
Marne y de La Fére-Cham- 
penoise. Felizmente, la de- 
vastación se detuvo en 1896, 
merced a los numerosos pará- 
sitos enemigos de las orugas, 
cuya intervención resultó más 
eficaz que la del hombre. 

Si los obreros forestales 
son casi impotentes para do- 
minar las grandes invasiones, 
pueden, no obstante, tomar 
algunas medidas que les per- 
mitan prevenirlas. Los pina- 
res en los cuales se reconozca 
la presencia de los peligrosos 
insectos han de visitarse cui- 
dadosamente a últimos de 
octubre, en cuya época las 
orugas van a invernar a la 
superficie del suelo; se les 
encuentra fácilmente al pie 
de los árboles atacados; tie- 
nen entonces 3 centímetros de longitud. Hay que empezar 
esta visita antes de las primeras nevadas que harían imposi- 
ble su hallazgo; teniendo las orugas pelos dotados de acción 
urticante, conviene que los obreros encargados de aplastarlas 
lleven las manos protegidas por guantes o por trapos. Du- 
rante el verano, se pueden recoger las orugas sobre telas 
sacudiendo los árboles a la madrugada. — En los sitios en 
que abundan las orugas, el único procedimiento eficaz para 




Fig. 275. — Capullo de lusiocaiupa. 



BOMBIX O LASIOCAMPA DEL PINO 377 

combatirlas consiste en matarlas de hambre, privándolas de 
subir a los árboles al final del invierno; a este efecto, se 
mondan con la podadera todas las ramas bajas de los árboles 
hasta 1'70 metros; se alisa la corteza a una altura de 
1'40 metros, dejando un anillo de 20 centímetros de altura, 
y sobre esta superficie se esparce una capa de un barniz 
viscoso de 2 milímetros de grueso; esta faja pegajosa cons- 
tituye un obstáculo infranqueable para las orugas. Podemos 
servirnos del siguiente barniz, que sale a 1'50 francos el 
kilogramo: 

Resina de pino 1,000 gramos 

Colofonia 1,750 — 

Aceite de oliva o de nabo silvestre . , 1,750 — 

Trementina común, 120 — 

Alquitrán de madera 250 — 

Glicerina , 130 — 

5,000 — 

El único inconveniente que se puede reprochar a este 
procedimiento es que resulta demasiado caro, por lo menos 
a 50 francos por hectárea. Pueden emplearse también los 
barnices que hemos indicado contra la f aleña hiemal (pá- 
gina 245). 

Para proteger en verano los pinares indemnes contra la 
invasión de las orugas, no hay que titubear en practicar 
grandes zanjas, si la naturaleza del terreno lo permite; 
millares de orugas hambrientas caen en ellas y mueren. 

Durante el mes de julio, hay que vigilar la aparición de 
las mariposas; no vuelan más que de noche, pero de dia 
se las puede ver posadas sobre los troncos de los árboles 
a*la altura de un hombre, y del lado opuesto al viento, siendo 
fácil cogerlas. 

Los pinos qne han sufrido mucho del ataque de las orugas 
han de ser cortados lo más pronto posible; los que todavía 
pueden restablecerse han de vigilarse muy de cerca, puesto 
que están expuestos más particularmente a los ataques de 
los gorgojos y de los bóstricos; si estuviesen atacados por las 
larvas de estos coleópteros xilófagos, habría que cortarlos 
inmediatamente, descortezarlos y quemar las cortezas. 

GuÉNAux.—Fníoniologia. 25 



378 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

Los enemigos uaturales de las orugas de lasiocampa coii- 
tribuj^en poderosamente a su desaparicióu; entre ellos, citare- 




— Bombix de la encina, hembra. 



mos por de pronto los pájaros, y luego los insectos hime- 
nópteros; en esta última categoría, los icneumónidos prestan 




Fig. 277. — Esfinge del pino. 



los más notables servicios, sobre todo el Microfjaster iicmo- 
riim, la Pimpla mstif/ator y el Anomalon circwJTjiexnm. 

Bombix de la encina (Bonihijx quercns). — Este bombix 
tiene cerca de 2 centímetros de longitud y 5' 5 centímetros 



ESFINGE DEL PINO 



379 



(le ala a ala; es de im pardo amarillento, más obscuro que el 
macho; las alas superiores llevan uua mancha redonda de 
color blanco y una ancha faja de un amarillo obscuro que 
continúa en las alas inferiores (fig. 276). La oruga es negruzca 
con algunas manchas blancas y está cubierto de pelos rojos; 
roe las hojas de la encina y de los diversos árboles frondosos 
de los bosques, pero nunca ha causado grandes estragos. 

Esfinge del pino (Sphinx pinastri). — Esta esfinge tiene 
cerca de 4 centí- 
metros de longitud 
y 7 de ala a ala; es 
de un color obscu- 
ro: la cabeza es 
gris; el cuerpo es 
anillado de negro 
y de violeta; las 
alas superiores son 
agrisadas con al- 
gunas rayas longi- 
tudinales de color 
negro; las alas in- 
feriores son par- 
das (figura 277).' 
Aparece en junio 
y permanece du- 
rante el dia sobre 
los árboles, en 
donde su color 
obscuro no permi- 
te distinguirla; la 
hembra deposita 
sus huevos de un 
color verde pálido 
sobre las hojas de 
los pinos. Las oru- 
gas nacen poco después; son de color amarillo y roen las 
hojas de las sumidades de los árboles (fig. 278); en otoño, en 
septiembre, descienden y penetran en el suelo para crisali- 




Yv¿. 278. — Oruga de la esliujíC del pino. 



380 INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 

darse: en este momento su color ha cambiado; son pardas 
con líneas violetas, tres líneas amarillas y numerosas rayitas 
negruzcas. Las crisálidas son pardas y puntuadas de blanco 
en los costados; pasan el invierno. — Esta esñnge nunca es 
numerosa y raramente ha dado que sentir. 

Noctuella del fresno (Caforala fraxiJÜJ. —'Estn uoctuella 
tiene 5 centímetros de longitud y 8 centímetros de ala a ala; 
está caracterizada por sus alas inferiores negruzcas cruzadas 
por una faja de un azul de cobalto; las alas superiores son 
blanquecinas con tres pequeñas fajas negras y dos manchas 
amarillentas; el cuerpo es de un gris pardusco. En reposo, 
cuando las alas inferiores están plegadas, la mariposa se 
confunde, por su color, con los liqúenes que recubren el tronco 
de k j árboles, y estando siempre perfectamente aplicada 
sobre la corteza, no se la puede distinguir más que durante 
el vuelo. Vuela en agosto y septiembre, a la caída de la 
tarde, sobre todo en los grandes bosques; la hembra pone sus 
huevos sobre los fresnos, los álamos, los abedules y los olmos; 
las orugas son amarillas con puntos negros; roen el follaje; 
tejen un capullo entre las hojas y se transforman en crisáli- 
das; nunca ha producido serios destrozos. 

La noctuella de pino (Trachea piniperda). —Esta noc- 
tuella tiene 1'5 centímetros de longitud y o centímetros de 

ala a ala; tiene la cabeza, el tórax 
y las alas superiores de un rojo 
ocráceo, con manchas y líneas de 
un blanco amarillento sobre estas 
últimas; el abdomen y las alas in- 
feriores son de un pardo agrisado 
Fig. 279. — Noctuella del pino, (figura 279). Esta pequeña mari- 
posa aparece muy tempranamente; 
la hembra efectúa su puesta desde el mes de abril hasta 
principios de mayo: deposita sus huevos en grupos de seis a 
ocho sobre las agujas del pino silvestre; las orugas nacen 
inmediatamente, atacan los brotes cuando empiezan a for- 
marse y causan así estragos considerables. A últimos de 
julio alcanzan- algo más de 3 centímetros de longitud, y son 
verdes con nueve rayas longitudinales, siete de ellas son blan- 




FALENA DEL PINO 



381 




cas y dos anaranjadas (fig. 280); en este momento descien- 
den de los árboles y van a transformarse en crisálidas entre 
el mnsgo para pasar el invierno. Las orugas no están cu- 
biertas de pelo, lo cual permite a los 
pájaros destruirlas en gran número; 
también se pueden destruir las cri- 
sálidas del musgo por manadas de 
cerdos que se llevan al bosque, du- 
rante el mes de agosto; estos ani- 
males comen también las orugas que 
se hacen caer de los árboles mediante 
golpes repetidos; además, numerosos 
insectos parásitos atacan estas orugas 
y reducen sensiblemente su número. 
Falena del pino (Fidonia pinia- 
ria) . — Esta agrimensora tiene el 
cuerpo de un pardo | obscuro, lo mis- 
mo que las alas; las alas superiores 
están cruzadas por franjas amarillas 
en la hembra; la anchura de ésta con 
las alas desplegadas es de 4' 5 centímetros, en tanto que la del 
macho no pasa de 3 '5 centímetros (figs. 281 y 282). La 
mariposa vuela en junio y julio, 
en la época de los fuertes calores; 
a principios de julio, la hembra 
deposita sus huevos sobre las agu- 
jas de las puntas más altas de los 
pinos y de los abetos; un mes des- 
pués nacen las orugas y empiezan 
a roer las hojas, que generalmente 
cortan por el centro dejando caer la mitad; han alcanzado 
su talla definitiva en octubre, teniendo entonces 3 centíme- 
tros de longitud, y son de color verde con rayas longitudi- 
nales blancas y amarillas (fig. 282). En aquel momento 
descienden al suelo para transformarse en crisálidas entre 
el musgo. — Estas orugas, más tardías que las precedentes, 
son menos peligrosas; siendo análogas sus costumbres, se 
las puede destruir del mismo modo. Cuando los pinos jó- 



Fig. 280. — Oruga de 
noctuella del pino. 




— Faleua del pino, 
macho. 



382 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



veues tienen destruidas todas sus hojas, es preciso cortar- 
los, arrancar los troncos y hacer una labor profunda para 

enterrar las crisálidas. 
Hilanderas de los 
árboles resinosos.— 
Varias hilanderas o 
piralas atacan los bro- 
tes de los árboles re- 
sinosos. Vamos a pasar 
revista de las más per- 
judiciales. 

La hilandera de los 
brotes del pino (Reti- 
nia o Tortrijx bonlia- 
na) es una pequefia 
mariposa de 9 milíme- 
tros de longitud por 
2 centímetros de ala a 
ala, de una coloración 
general rojo ocrácea 
con rayas blancas en 
zigzag sobre las alas 
superiores; las alas in- 

Fig. 282. — Faleua del piuo, hembra y oruga. feriorCS SOn agrisadas 

(figura 283). Aparece 
a partir de últimos de junio, y deposita sus huevos sobre las 
yemas de los pinos jóvenes; las pequeñas orugas que salen 
hacen a lo largo de la yema un pe- 
queño surco, en donde se cobijan cu- 
briéndose de resina; van perforando 
continuamente sus galerías y envuel- 
ven los brotes atacados con una fina 
telaraña sedosa. Los estragos^ son ya 
visibles a principios de invierno, y se 
acentúan nías aún en la primavera; las ramas atacadas si- 
guen creciendo normalmente en dirección opuesta al punto 
perforado por la oruga, de manera que se incurvan en este 
mismo punto; luego se endereza verticalmente el extremo 





Fig. 



283. — Pirala de los 
brotes del pino. 



HILANDERA DEL ABETO Y DEL PINO 



383 



que lia quedtado sauo; ele aquí el nombre de, deformación eu 
bayoneta a causa del aspecto que ofrecen estas ramas (figu- 
ra 284). A veces el brote roído perece y se suele ver entonces 
un brote lateral desempeñando el papel del brote central 
muerto. En el mes de junio, las larvas se han desarrollado 
enteramente; tienen de 7 a 8 milímetros de longitud y son 
de color pardusco; en esta época se trans- 
forman en crisálidas dentro de sus'galerías. 
Desde el momento en que se notan sus des- 
trozos, es preciso cortar las ramas atacadas 
y quemarlas. 

La hilandera de las yemas del pino (Re- 
tinia turionana) es muy parecida a la ante- 
rior, tiene iguales dimensiones y la misma 
coloración general, pero las alas superiores 
son azules y amarillas. Aparece en mayo y 
junio y deposita sus huevos sobre las yemas 
del pino silvestre; las tiernas orugas roen el 
interior de las yemas, provocando la forma- 
ción de una especie de agalla resinosa, en 
cuyo interior a últimos de octubre se trans- 
forman en crisálidas para pasar el invierno. 
El brote central y terminal es por de pronto 
destruido y el árbol se desarrolla en anchu- 
ra en lugar de crecer en altura; las agujas 
laterales son luego atacadas, lo cual da al 
pino una forma de paraguas. 

La hilandera del abeto y del pino (Reti- 
nia resinella) (ñg. -285) o Pirala de la resina es de un 
aspecto análogo a las otras dos hilanderas, pero tiene las 
alas superiores azules y castaño obscuro; deposita sus huevos 
sobre el extremo de los brotes tiernos del pino y del abeto. 
Las orugas determinan la formación de pequeñas agallas 
resinosas al lado de cada yema, generalmente encima de un 
verticilo; el insecto pasa en ellas el invierno; ala primavera, 
vuelven a roer, y las dimensiones de las agallas aumentan 
hasta alcanzar a últimos de verano el tamaño de una nuez. 
Las orugas pasan un segundo invierno dentro de las agallas 



Fig. 284. — Rama 
de pino defor- 
mada por la pi-. 
rala. 



384 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ÁRBOLES FORESTALES 



y 110 se transformau hasta la primavera siguieute, después 
(le dos años de existencia. Frecuentemente, se debilita la 

yema terminal, lo mismo sobre 
la rama principal que sobre las 
laterales de los pinos jóvenes. 
La hilandera del pino de los 
Alpes (Retinia hercijniana) se 
distingue de las 
otras hilanderas 
por sus alas blan- 
quecinas con man- 
chas de un castaño 
claro; vuela en ma- 
yo y deposita sus 
huevos sobre los 
brotes más altos de 
pinabetes jóvenes 
(planteles); las oru- 
gas, que son de un 
pardo verdoso, roen 
la base de las agu- 
jas envolviéndolas 
con una telaraña 
blanquecina, que 
después se vuelve 
pardusca. Al acer- 
carse el invierno, 
las orugas van a crisalidarse al pie de los árboles, debajo 
del musgo. — Es preciso, cuanto esto es factible, quitar y 
destruir los nidos construidos por las orugas. 

La hilandera de las pinas ( Retiniana strohilana) tiene 
únicamente 5 milímetros de longitud y 11 milímetros de ala 
a ala; es de un color pardo agrisado con las alas superiores 
de un gris azulado y manchas amarillas y negras. Vuela en 
mayo y deposita sus huevos sobre las pinas de los abetos y 
de los pinos de los Alpes; las orugas roen el interior de las 
pinas, allí pasan el invierno y se tranforman en junio del 
verano siguiente. 




Fig. 285. — Pirala de las agallas del pino, tamaño 
natural y muy aumentada; agalla con crisálida; 
la Glíjpta resinana, su parásito. 




LECANIO DEL OLMO 385 

La hilandera escamosa (Retiñía dorsana) deposita sus 
huevos en las punta de los verticilos del pino de los Alpes; 
sus orugas provocan derrámenes de resina que debilitan los 
árboles. 

Hilandera verde de la encina (Tortriv vindana) (figu- 
ra 28G). — Esta hilandera tiene 1 centímetro de longitud y 
•1 centímetros de ala a ala; el cuerpo es verdoso; las alas su- 
periores de un verde suave y las alas inferiores son grises 
con una franja blan- 
ca. Estas pequeñas rT^-^\>^^y 
mariposas vuelan 
en grandísimo nú- 
mero durante los 

meses de junio' y F¡g-. 28G. — Hilandera verde, mariposa y oruga. 

julio; las hembras 

depositan sus huevos sobre las yemas de la encina. Las 
orugas no nacen hasta el ano siguiente, a mitad de prima- 
vera: son abundantísimas y roen las hojas de la encina; 
cada oruga se construye un refugio arrollando varias hojas, 
formando un barquillo; en donde queda oculta hasta iiltimos 
de mayo en que ha terminado su crecimiento; tiene entonces 
2 centímetros de longitud y es de color verde con pequeños 
tubérculos negros, cada uno de los cuales lleva un pelito; se 
crisálida, y la mariposa aparece muy pronto. —No hay me- 
dio práctico para su destrucción; hay que quitar y quemar 
los barquillos formados por las hojas. Afortunadamente, estos 
insectos tienen numerosos himenópteros parásitos. 

HEMÍPTEROS 

Lecanio del olmo (Kermes iilmi). — Este lecanio o kermes 
presenta un aspecto semejante al lecanio del melocotonero. 
Ataca sobre todo los alcornoques (Uhmis suberosa) y acarrea 
la muerte de los árboles jóvenes chupando la savia del líber; 
sus picaduras determinan un derrame de savia, y los árboles 
atacados toman un color negruzco. En el norte de Francia, 
estos kermes causan graves devastaciones; de la Blanchére 
aconseja aplicar coaltar en las grietas y rugosidades de la 



38G 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 




Fig. 287. — Sirex gigante, macho. 



corteza, sobre el tronco y las ramas y hasta bastante altura 

de los olmos jóvenes, y 
si este tratamiento no da 
resultado, se recurrirá a 
un descortezamiento su- 
perficial. 

HIMENÓPTEROS 

Sirex. — Los sirex son 
grandes himeuópteros de 
la familia de los urocé- 
ridos, cuyas larvas roen 
la madera , rebajando 
gran parte de su valor, 
y pueden hasta acarrear 
la muerte de los árboles. 
El sirex gigante (Si- 
rex gigas) tiene de 3 a 4 centímetros de longitud; su cuerpo 
es negro con el pri- 
mero y los últimos 
anillos del abdomen 
amarillos; las alas 
son transparetes; las 
antenas son en for- 
ma de lira, y la hem- 
bra posee un largo 
taladro que permite 
hundir muy profun- 
damente los huevos 
en los árboles (figu- 
ras 287 y 288)."e1 
sirex gigante apa- 
rece en julio; la hem- 
bra hace la puesta 
sobre el tronco del 
pino de los alpes, de 
los abetos y aun de las hayas; Ins larvas que nacen son muy 




Flg. 288. — Sirex gigante, licinbra. 



LÓFIRO DEL PINO 387 

perniciosas para los árboles, puesto que por medio de sus 
poderosas mandíbulas labran extensas y anchas galerías en 
el interior de la madera. Estas larvas roen la madera durante 
dos años, al cabo de cuyo tiempo pasan de 3 centímetros de 
longitud, se transforman en insectos perfectos, y perforan 
la corteza para salir y volar. 

El sirex común o novillo (Sirex juvencus) tiene 2 '5 a 
3 centímetros de longitud y el cuerpo enteramente de color 
azul pavonado en la hembra; el macho tiene solamente 18 mi- 
límetros de longitud y lleva un ancho cinturón rojo sobre el 
abdomen. Este urócero vuela en junio y julio; la hembra 
deposita, por medio de su taladro, los huevos en la madera 
del pino, del abeto y del pino de los Alpes. Las larvas tienen 
un género de vida análogo, en cuanto a sus estragos y a su 
duración, al de las larvas del sirex gigante; tienen también 
unas mandíbulas extremadamente potentes, que hasta les 
permite atacar el plomo; se cita el caso de unas cajas que 
contenían balas que, durante la guerra de Crimea, fueron 
perforadas por estas larvas. 

El sirex espectro (Sirex spectniín), de igual talla que el 
precedente, es de color negro; ataca solamente al pino de 
los Alpes. Sus costumbres son iguales a los de los demás 
sirex. 

Cuando las larvas de sirex son muy numerosas en el 
tronco de un árbol, es preciso cortarlo y quemarlo; en el caso 
en que los ataques presenten menos gravedad, conviene, no 
obstante, apresurar la explotación de los árboles atacados. 
Numerosos himenópteros parásitos atacan las larvas de 
sirex. 

Tenredas o moscas de sierra. — Estos himenópteros tienen 
larvas que se parecen mucho a las orugas de las mariposas, 
que atacan también el follaje de los árboles forestales. 

El lófiro del pino {Lophijrns pini) es una tenreda muy 
perjudicial al pino. Ha cometido estragos considerables en 
los pinares de la Champaña, y luego en la Cóte-d'Or (1905) 
y en el Cantal (1906). La hembra es bastante diferente del 
macho; tiene 1 centímetro de longitud, su cabeza es negra, 
el coselete amarillo con manchas negras y el abdomen ama- 



388 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FOPESTALES 




Fig. 289. — Lófiro del piuo 
hembra, aumentada. 



rillento (fig. 289); el maclio tiene G milímetros de longitud 
y es enteramente negro. Los lófiros aparecen en abril y 
mayo; las hembras depositan de 
80 a 120 huevos entre las agujas 
de los pinos; las larvas nacen poco 
después y devoran el follaje; se 
desarrollan muy de prisa, se vuelven 
de un color verde amarillento y al- 
canzan 1'5 centímetros de longitud; 
sus larvas cubren los pinos en filas 
tan compactas que los troncos pa- 
recen amarillos; se les ha visto también cubrir completamente 
las agujas del vér- 
tice y suspenderse 
allí formando mon- 
tones tan grandes 
como una cabeza 
humana; a princi- 
pios de julio, cons- 
truyen al lado de 
las hojas pequeños 
capullos de seda 
pardusca, en forma 
de barrilito, y se 
transforman en su 
interior (fig. 290). 
Una segunda gene- 
ración de insectos 
aparece a veces du- 
rante el mes de ju- 
lio, y luego una ter- 
cera en septiembre 
u octubre. En oto- 
ño, las hojas suelen 
quedar completa- 
mente devoradas, y 
la última generación de las larvas va a construir sus capullos 
debajo del musgo, al pie de los árboles. — Es preciso desoru- 




Fig. 290. — Lófiro del pino, macho, de tamaño na- 
tural: rama de pino provista de larvas: capullo 
tejido por la larva. 



MOSCA DE SIERRA SEPTENTRIONAL 



389 



gar dos veces, eu junio y en septiembre: se sacuden los 
árboles y se recogen las larvas sobre lienzos extendidos; 
durante el invierno, hay que buscar los capullos ocultos debajo 
del musgo para quemarlos. 

La mosca de sierra de los prados {Lyda stellata o jjra- 
tensis) tiene de 13 a 14 milímetros de longitud; su cuerpo es 
amarillo y negro. Vuela en mayo y junio y hace la puesta 
sobre las agujas del pino. Las larvas roen el follaje y labran 
telarañas en forma de bolsas; a últimos de junio alcanzan 
2 centímetros de longitud y son pardas con la cabeza amari- 
llenta; descienden entonces al suelo, se hunden en él y pasan 
el invierno encerradas dentro de unas 
celdas; en la primavera se transfor- 
man. — Es preciso destruir todos los 
nidos que recubren los pinos, y durante 
el otoño utilizar los cerdos para la des- 
trucción de las larvas situadas en la 
capa superficial del suelo. 

La mosca de sierra de los campos 
(Lyda campestris) tiene cerca de 2 cen- 
tímetros de longitud; es negra con 
manchas amarillentas; las antenas y 
las alas son amarillas (fig. 291). Aparece en junio y causa 
en el pino los mismos estragos que la lida de los pra- 
dos: las larvas son verdes (ñg. 292). 
La lida de cabeza roja (Lyda ery- 
throcephala) tiene de 11 a 13 milí- 
metros; el cuerpo es azul obscuro, 
excepto la cabeza, que es roja; las 
alas son negruzcas. Vuela en abril y 
deposita sus huevos sobre las hojas viejas del pino; las larvas 
son de un verde obscuro y ocasionan perjuicios idénticos a 
los de las especies precedentes. 

La mosca de sierra septentrional (Nematiis septentrio- 
nalis) tiene 1 centímetro de longitud; es de color negro, 
excepto tres anillos del abdomen que son leonados. Aparece 
en mayo ; la hembra hace la puesta sobre las hojas del 
abedul, y las larvas, nacidas poco después, devoran el follaje 




Fig. 291. — Lyda campes- 
tris, de tamaño natural. 




Fig. 292.— Larva de la Lyda 
cawjjestjis 



;90 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ARBOLES FORESTALES 



del árbol; sou al principio verdes, y pasan a negras cuando 
han terminado su crecimiento; entonces descienden, penetran 
en el suelo y se transforman dentro de una cascara de tierra. 
La segunda generación de insectos perfectos sale a mediados 
de agosto, y sus larvas continúan los destrozos; pasan el 
invierno en el suelo. 

Galícolas. — Son himenópteros del género de los cinips 




3 4 

Fig. 293. — Agallas de la euciua. 
1, agalia eu forma de cereza y agalla en forma de alcacliofa; 2, corto de una 
agalla en forma de cereza; 3, corte de una agalla en alcachofa; 4, agalla ex- 
traída de su celda mostrando la larva de tamaño natural y ampliada. 

que producen la mayor parte de las aballas o cecidias que 
se observan sobre las plantas. Sobre las hojas de la encina, 
determinan la formación de pequeñas agallas de forma esfé- 



CECIDOMIA DE LA HAYA 391 

rica, de color pardo, del tamaño de una cereza gruesa, lla- 
madas nueces de agalla (íig. 293): la hembra pincha las 
hojas por medio de su taladro y deposita uu huevo en la ca- 
vidad practicada; el tejido de la hoja sufre una suerte de 
iuñamación prolífera, se hincha y produce una pequeña bola 
en cuyo centro está alojado el huevo; cuando éste se abre, la 
pequeña larva se alimenta royendo el interior de la agalla, 
que al propio tiempo le sirve de abrigo hasta su completa 
evolución. Estas agallas generalmente no tienen inconve- 
nientes graves para los árboles. Las encinas llevan también 
agallas en forma de alcachofa ^ una suerte de pina de hojas 
escamosas. 

Entre los cinipidos que ocasionan las agallas de la encina, 
citaremos el Cijnips lignicola, el Cijnips argéntea y el Án- 
(Iricüs fecundatrix. Estos cinips presentan generaciones de 
tipos muy diferentes: así el Andricus fecundatrix tiene dos 
generaciones alternantes, la primera de las cuales es áptera 
y se reproduce por partenogenesia^ y la segunda es sexuada, 
lo que ha hecho suponer que se trataba de dos géneros de 
insectos y se diese el nombre de Biorhisa áptera a la forma 
áptera partenogenésica del Andricus fecundatrix; ambas 
generaciones viven sobre la encina: los insectos de la pri- 
mera pinchan las yemas y forman las agallas; las hembras 
de la segunda producen también agallas, pero de otra forma 
y sobre las raíces. 

DÍPTEROS 

La cecidomia de la haya ( Cecidomija fagi) deposita sus 
huevos sobre las hojas de las hayas y determina unas agallas 
alargadas, ovaladas, terminadas en punta y que llegan a tener 
4 milímetros de diámetro. Esta cecidomia tiene 6 milímetros 
de longitud y es de color pardusco; su larva, que vive en el 
interior de la agalla, es blanca, blanda, ápoda y tiene 3 mi- 
límetros de longitud. 



INSECTOS NOCIVOS A LA JARDINERÍA 



TISANOPTEROS 

El trips de los invernáculos (Heliothrips lieiíiorrhoida- 
lis) tiene 2 milímetros de longitud y es de color negro con 
las alas superiores de un blanco amarillento en la base y las 
patas amarillas. Es muy perjudicial, tanto en estado adulto 
como en estado larvario; las plantas de invernáculo: orquí- 
deas, azaleas, begonias, Ficiis elástica^ etc.; pincha la cara 
inferior de las hojas, las cuales toman un color gris amari- 
llento . Embadurnar con : 

Jabón negro 125 gramos 

Carbonato de sosa o flor de azufre . . 250 — 
Agua , . . . . 10 litros 

COLEÓPTEROS 

Criócero del lirio (Crioceris merdigera). — Este criócero 
tiene 7 milímetros de longitud y es de color rojo vivo (figu- 
ra 294); se le ve sobre los lirios desde mediados de abril hasta 
últimos de mayo. La hembra deposita sus huevos, que pueden 
ser en número de veinte, en la cara inferior de las hojas; las 
larvas nacen muy poco después; son ovaladas y de un rojo 
pálido; echan los excrementos sobre sus espaldas hasta que- 
dar completamente cubiertos de ellos, lo cual les da el aspecto 
de bolitas negruzcas; a últimos de junio, después de haber 
roído las hojas, el tallo y hasta las flores del lirio, descienden 
al suelo y se entierran para metamorfearse. —Se impone la 
recogida de los insectos perfectos; basta con visitar las matas 
de lirio por la mafiana entre las ocho y las nueve, teniendo 
cuidado de recoger todos los crióceros, pues éstos tienen la 



ANTONOMO DE LA ZARZA 



393 




Fig. 294. — Criócero del lirio^ adulto y larvas. 



habilidad, cuando se les coge, de dejarse caer al suelo y 

hacerse el muerto. 

Es preciso también 

destruir los huevos, 

cuyo color rojo les 

hace bien visibles 

eu la cara inferior 

de las hojas, y des- 
embarazarse de las 

larvas cortando las 

hojas invadidas. 
El autónomo de 

la zarza (Anthono- 

mns nihi) es un pe- 
queño gorgojo gris 

que, en junio, hace 

la puesta en las ye- 
mas florales de los rosales, seccionando los pedúnculos. Es 

preciso recoger los insectos 
y quemar todas las yemas 
atacadas. 

Hay otros coleópteros , 
cuyos estragos sobre diversas 
plantas ya hemos indicado, 
que taml3iéu son nocivos para 
los jardines; tales son: 

El Otiorynclms tenehri- 
cosns, que ataca los brotes 
tiernos y las yemas de las 
lilas (pág. 221). 

La Cantárida (fig. 236), 
que roe las hojas de las lilas 
y del alhena. 

Las Cetonias (fig. 295), 
que destruyen las flores de 

los rosales. — Para combatir estos diferentes insectos, ante 

todo hay que cazar los adultos. 




FiL^ 295. — Cetonia dorada. 



G-üÉ^±\jx.—EfUoinologia. 



26 



394 



INSECTOS NOCIVOS A LA JARDINERÍA 



LEPIDÓPTEROS 

Polilla de la lila (Gracilaria sjjringella). — Esta pequeña 
mariposa es el enemigo más temible de las lilas; mide 5 mi- 
límetros de longitud y 9 a 12 milímetros de ala a ala; su 
cuerpo es de color gris; sus alas superiores son pardas con 
seis fajas transversales, unas de un ama- 
rillo dorado j^ otras de un blanco pla- 
teado; las alas inferiores son de un gris 
pardusco (fig. 296). Vuela a principios 
de abril, a la caida de la tarde; la hem- 
bra deposita sus huevos sobre el peciolo 
de las hojas de lila; unos diez dias des- 
pués salen unas pequeñas orugas que se 
introducen en las hojas y minan el pa- 
rénquima; las hojas atacadas se defor- 
man, se coarrugan, se obscurecen y se 
secan completamente. Las orugas salen 
entonces de las hojas, pero siguen ro- 
yéndolas exteriormente, envolviéndolas 
con filamentos sedosos y formando pa- 
quetes, en cuyo interior se refugian. 
A últimos de mayo, estas orugas han 
hecho todo su desarrollo: tienen de 8 a 
12 milímetros de longitud y son de un 
color verde claro con la cabeza parda; se suspenden entonces 
de una telaraña y descienden al suelo para tejer un capullo 
en un refugio cualquiera, ya sea una grieta de la corteza, 
ya en la resquebrajadura de una pared; se transforman, y en 
el mes de junio aparece una segunda generación de mari- 
posas, que procede de la anterior. Las orugas de esta segunda 
generación son las que producen mayores destrozos. Todavía 
antes del invierno hay una tercera generación, y las orugas 
procedentes de ella pasan el invierno aletargadas. Como 
remedio, es preciso cortar y quemar las hojas inmediata- 
mente de ser atacadas. 

Falena de la lila (Emiomos sy ring aria). — Esta f aleña 
tiene alas dentadas, de color amarillento con jaspeados 




Fig. 296. — Polilla 
de la lila. 



ESFINGE DE LA ALHEÑA 395 

verdes, rosados y grises; \^iela en mayo, y la hembra efec- 
túa su puesta eu junio. Las orugas roen las hojas de las 
lilas, alheñas, jazmines y madreselvas; tienen 2 a 2'o cen- 
tímetros de longitud y son de color pardusco; a últimos de 
junio se transforman sobre los arbustos. En julio aparece 
una segunda generación de mariposas, y en agosto nuevas 
orugas empiezan a roer; se crisalidan en septiembre para 
pasar el invierno. — Sus destrozos son por lo general poco 
graves; en junio y en agosto se puede proceder fácilmente 
a la recolección de las orugas sacudiendo los árboles sobre 
un lienzo. 

Falena de la capuchina (Melanthia fluctuaría). — YisX^ 
f aleña tiene de 2 a 3 centímetros de ala a ala; es entera- 
mente gris con pequeñas lineas pardas y tres manchitas ne- 
gruzcas sobre las alas superiores. Una primera generación 
aparece en mayo y una segunda en julio; las orugas, de un 
color verde amarillento, roen las hojas de las capuchinas. 

Mariposa del clavel (Dianihcecia coiiipta). — Esta mari- 
posa tiene de 3 a 3' 5 centímetros de ala a ala; sus alas supe- 
riores son negras con manchas blancas y líneas sinuosas 
azules y amarillas; las alas inferiores son de un gris pardusco. 
Aparece en junio; la hembra pone sus huevos sobre los cla- 
veles, cuyas flores y semillas son roídas por las orugas, las 
cuales son agrisadas con líneas y puntos de color pardo; se 
transforman en crisálidas, que pasan el invierno en el suelo. 

El Tortrix pronuhana ataca los cultivos de claveles de 
la Cote d'Azur. Esta pequeña mariposa, de un color pardo 
anaranjado, tiene de dos a cuatro generaciones anuales; su 
oruga es verdusca; roe las hojas tiernas, destruye o tuerce 
los brotes florales, y roe las flores. La multiplicación de esta 
mariposa es combatida parcialmente por varias especies de 
himenópteros parásitos. Hay que buscar los brotes torcidos 
y recoger todas las orugas mediante un examen metódico de 
los claveles. Arrancar las plantas al finalizar la estación. 

Esfinge de la alheña (Spliinx ligusfri). — Esta esfinge 
tiene 9 a 11 centímetros de ala a ala; su cuerpo es pardo con 
círculos rosados y negros sobre el abdomen; las alas superio- 
res son de un gris rojizo con una ancha faja parda; sus alas 



306 INSECTOS NOCIVOS A LA JARDINEEÍA 

inferiores son rosadas con tres fajas negras y nu ribete 
rojizo. Vuela en mayo y junio; la hembra pone sus huevos 
sobre las hojas de la lila y de la alheña; desde junio hasta 
agosto, las orugas devoran enteramente el follaje de estos 
dos arbustos y de otros diferentes (fresnos y madreselvas); 
al principio de septiembre, tienen 8 centímetros de longitud 
y 1'5 centímetros de grosor; son de color verde con líneas 
negras, violetas y blancas; descienden entonces para hun- 
dirse ligeramente en el suelo y transformarse dentro de una 
celda sedosa; las crisálidas pasan el invierno. — Precisa des- 
truir las orugas, cuya talla permite distinguirlas fácilmente. 

Estrellada u orgia antigua ( Orgjja antiqua) (véase pá- 
gina 240 y fig. 1()0). — Este bombix, cuyos estragos en los 
árboles frutales ya hemos examinado, suele atacar también 
los rosales, cuyas hojas roe la oruga en otoño. —El bombix 
culopardo, el bombix dispar, el bombix con librea atacan 
igualmente los rosales. 

Varias hilanderas también los atacan: 

La pirala con ocelos tiene 2 centímetros de ala a ala; es 
de color gris; sus alas superiores son matizadas de pardo 
obscuro y presentan una región central blanca con tres man- 
chitas de un gris azulado. Vuela por la tarde, a últimos de 
junio y julio; las orugas atacan los botones de rosas, y roen 
su interior impidiendo su floración; son muy rojizas con la 
cabeza negruzca y pequeñas líneas negruzcas en los anillos. 
Se transforman ya en el interior del botón, ya en la superfi- 
cie del suelo, en crisálidas parduscas. 

La hilandera de Bergmann (TortrLx Bergmanniana) 
tiene 1'5 centímetros de ala a ala; son de un pardo amari- 
llento con tres líneas transversales plateadas sobre las alas 
superiores (ñg. 297); vuela en junio y julio. Las orugas em- 
piezan sus estragos en la primavera, desde el mes de abril; 
arrollan las hojas de los rosales, las empaquetan con filamen- 
tos de seda y las roen completamente; interrumpen varias 
veces los destrozos hasta el momento de su transformación; 
en el mes de mayo se crisalidan dentro de un último rollo 
de hojas. 

Es preciso desorugar los rosales invadidos por los tortrix, 



HIPONOMEUTA DEL BONETERO 



397 



cortar botones con las hojas raídas y quemarlos; es preciso 
también destruir las mariposas con lámparas-trampas o por 




Fíg. 297. — Tortrix de Bergmann. 

medio de vasos de paredes barnizadas conteniendo ac^ua y 
miel, en donde se ahogan. 

Hipoüomeuta del bonetero (Hyponomenta cognafeUa o 
evonijmella) . —Esta hiponomeuta se parece mucho a la del 
ciruelo y del manzano, de que ya hemos hablado (véase pá- 
gina 256); tiene 2 centímetros de ala a ala. Vive sobre el 
bonetero y la madreselva. Se la ve a partir del 15 de julio; 
las orugas aparecen al principio de la primavera; roen los 
brotes tiernos del extremo de las ramas, y en mayo y junio 
fabrican extensas telarañas entre las ramas. Los estragos son 
raramente importantes. La hiponomeuta plomiza (Hypono- 
menta pliimh ella) ataca de un modo análogo el espino cerval. 
— Para los procedimientos de destrucción, nos remitimos 
a lo que dijimos a propósito de los hiponomeutas de los ár- 
boles frutales. 

La Acalla schalleriana es un microlepidóptero cuyas 
orugas atacan las yemas florales de las azaleas. 



398 



INSECTOS NOCIVOS A LA JARDINERÍA 



HEMIPTEROS 

Pulgón del rosal (SipheiW2)hora rosoe). — Este piügóu 
tiene 3 milímetros de longitud y es de color verde; se le 




Fig. 298. — Kermes o piojo del rosal (Diasins rosee). 



encuentra en numerosas colonias sobre los tallos de los ro- 
sales. — Otro pulgón, el Aphis rosarmn, que mide 1 milíme- 
tro y es amarillo verdoso, ataca las hojas. 

Diferentes pulgones chupan también la savia de las ma- 
dreselvas, boneteros y clavelinas. — Para los medios de 



AFROFORA ESPUMOSA 399 

destrucción, dos remitimos a los pulgones de los árboles 
frutales (véase pág. 261). 

El kermes del laurel rosa (Aspidiotus nerii) es una co- 
chinilla amarilla de escudo ovalado, que se encuentra fre- 
cuentemente sobre las hojas del luarel rosa. 

Kermes o piojo del rosal (Diaspis rosee) (fig. 298.— 
Esta cochinilla suele recubrir los tallos y los brotes de los 
rosales, cuya savia chupa; está protegido por un escudo 
oval de color blanquecino; levantando el escudo se ve la 
hembra que es de color amarillo. Como insecticida, emplear 
la fórmula de Riley (véase más adelante). 

Afrofora espumosa (Aphrophora spiímaria o Phüoeiiiis 
spumarüís). —Este hemíptero, de la familia de las cicadelas, 
tiene de 0'5 a 1 centímetro de longitud y es de un color 
general gris ceniciento con dos fajas oblicuas más claras 
sobre las alas superiores (fig. 299); 
salta con facilidad. La hembra hace 
la puesta a últimos de otoño en la 
corteza de las plantas; los huevos 
pasan el invierno y se abren en 
primavera. Las larvas chupan la 
savia de los vegetales , expulsan por pig. 299. - Afrofora espumosa, 
el ano una materia viscosa llena de 

burbujas gaseosas, que acaba por envolverlas completamente 
formando una espuma blanca, parecida a la saliva; estas 
masas de espuma son muy comunes; se las puede encontrar 
en un grandísimo número de plantas, particularmente la 
alfalfa. Protegidas de este modo, las larvas se desarrollan y 
se transforman en ninfas; pero a partir de este momento, la 
bola de espuma se seca por fuera y se reabsorbe por dentro; 
de suerte que la ninfa queda aislada en el centro de una 
celda de paredes delgadas; se transforma entonces en insecto 
perfecto y sale. 

Con sus picaduras, las larvas agotan los vegetales e 
impiden con frecuencia el desarrollo de los tiernos brotes. 
En el caso en que resulten demasiado numerosas, es preciso 
recoger las larvas y destruirlas, echándolas en agua hir- 
viendo. 




400 



INSECTOS NOCIVOS A LA JARDINERÍA 



HIMENÓPTEROS 

Tenredas de los rosales. — Gran número de diver- 
sas tenredas son perjudiciales a los rosales; entre estas 
moscas de sierra, citaremos; 

La tenreda del rábano (Athalia spinaniDi) , cuya larva 
ataca también a veces el rosal y el agavanzo, para roer el 
parénquima y la cara inferior de las hojas; hay dos genera- 
ciones anuales, y los destrozos tienen lugar en junio y en 
septiembre (véase pág. 185); 

La tenreda deforme (Tenthredo diffonnis), más pequeña y 
menos frecuente, cuya larva roe las hojas a últimos de mayo; 




Fig. 300. — Hilatoma del rosal. 



La tenreda negra (T. cetJiiops), cuyas larvas roen única- 
mente la cara superior de las hojas, que parecen entonces 
como quemadas del sol; la slaryas, al principio de un verde 
amarillento, acaban por obscurecerse; 

La tenreda de zona (T. nonata); 

La tenreda de cinturón rojo (Emphytus riifocindiis)^ 
cuya larva roe las hojas; 

La tenreda de cinturón (Emphijstus cindus)^ cuya larva 
vive en el interior de los tallos seccionados por la poda y 
roe el canal medular; 

La blenocampa mezquina (Blennocampa pusilla), mya^ 
larvas arrollan las hojas para roer su cara inferior; 



HILOTOMA DEL ROSAL 



401 



La blenocampa bipimteada (B. hipnndata), cuyas larvas 
labrau galerías eu el 
interior de los bro- 
tes, desde el vér- 
tice hacia la base; 
La fenusa de pa- 
tas blancas (Phce- 
jinsa fflbipes), que 
únicamente tiene 
3 milímetros de ta- 
lla y cuyas peque- 
ñísimas larvas mi- 
nan el paréuquima 
de las hojas, dejan- 
do intactas las dos 
epidermis; 

El nemato de 
alas blancas (Nematiis albipennis), cuyas larvas destruyen 

enteramente el parénquima 
-- ' " de las hojas; 

-^!k / La hilotoma del rosal 

(Hijlotoma rosee), que tiene 
8 milímetros de talla y es de 
color neerro con el abdomen 




Fig. 301. — Megacliila del rosaL 



P^'.^ 





rojo (fig. 300); las larvas tienen de 15 a 20 milímetros de 



402 INSECTOS NOCIVOS Á LA JARDINERÍA 

longitud y son verdosas; roen las hojas en junio y en agosto 
(2 generaciones). 

Medios de destrucción. — ^s preciso destruir los insectos 
adultos atrayéndolos por medio de platos embadurnados con 
una mezcla de melaza y de cola; las pulverizaciones com- 
puestas de zumo de tabaco acaban con las larvas. Las hojas 
atacadas han de arrancarse y quemarse; lo mismo debe ha- 
cerse con los brotes minados, procurando cortarlos bastante 
hacia bajo para no dejar las larvas dentro de los tallos y 
cubrir la sección con un mástique. Se pueden también buscar 
las ninfas durante el invierno^ cavando el suelo al pie de los 
rosales. 

La megachila del rosal (Megachile centiinciilaris) (figu- 
ra 301) tiene 1 centímetro de longitud; la hembra es de un 
negro ceniciento y el macho es rojizo. Este himenóptero 
recorta muy regularmente trocitos de hojas de rosal, a fin 
de servirse de ellos para la construcción de su nido. 

El cinips de la rosa o de moña (BJiodites rom) (fig. 302) 
tiene 5 milímetros de longitud y es de color negruzco. En 
mayo, la hembra introduce por medio de su taladro, varios 
huevos en diversos puntos de los rosales y agavanzos; unos 
quince días después, empieza a aparecer en cada uno de estos 
puntos una excrecencia que va creciendo poco a poco, to- 
mando un aspecto más enmarañado debido a unas agujas 
finísimas que se entrecruzan, pudiendo alcanzar el volumen 
de una nuez. Estas agallas cabelludas o moñas son sobre 
todo frecuentes en el rosal silvestre; en su interior se en- 
cuentran varias cavidades, cada una de las cuales contiene 
una pequeña larva blanca de 5 milímetros de longitud; estas 
larvas se alimentan con el tejido de la agalla; pasan el in- 
vierno aletargadas y sufren su ninfosis en la primavera. — 
Es preciso recoger y quemar todas las agallas de los rosales 
y agavanzos. 

Las hormigas (véase pág. 290) se muestran a veces no- 
civas en los parterres de flores (margaritas, petunias, etc). 



INSECTOS NOCIVOS 
AL HOMBRE Y A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

HEMÍPTEROS 

1.° Chinches (Acantiados) 

Chinche común (Acanthio lectnlariaj {ñg. oOo). — Este 
insecto forma parte de los hemípteros heterópteros, pero sus 
alas están atrofiadas; tiene de 4 a 5 milímetros de longitud 
por 3 milímetros de ancho; su cuerpo es muy aplastado y 
ovalado; su color es de ocre pálido; despide mal olor. La 
hembra efectúa su puesta en las épocas de alta temperatura, 
desde marzo hasta septiembre, pero sobre todo en mayo y 
en agosto; deposita desde cinco hasta 
quince huevos en los sitios obscuros de 
las casas, de las tapicerías, en las 
grietas, etc. Estos huevos tienen 1 mi- 
límetro de longitud por medio milímetro 
de ancho; son cilindricos y de un co- 
lor gris perla; se abren cerca de una Fig. 303. — Chinche, 
semana después de la puesta y dan na- 
cimiento a pequeñas larvas cuyo desarrollo dura once meses. 

Durante el día, las chinches se ocultan en todos los es- 
condrijos que pueden encontrar, grietas de los muebles, jun- 
turas de las camas, etc.; llegada la noche, salen de sus 
refugios y buscan a los durmientes, cuyo olor les atrae; les 
pican, inyectando en la piel una saliva irritante, que deter- 
mina hinchazón y escozor; las chinches se hartan de sangre 
y pueden quedar luego más de dos meses sin alimentarse de 
nuevo. Las chinches transmiten el parásito (1) dela/e&/'^ 
recnrrejite, afección por otra parte poco grave, que se ob- 
serva en Argelia y en otros diferentes países. Estos insectos, 

(1) Este parásito es un flagelo, el Spirocheta recurreiitis. 




404 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANBIALES DOMÉSTICOS 

muy desagradables, hau abundado siempre eu las ciudades, 
y actualmente se han extendido a las poblaciones rurales.— 
Para destruirlos hay que cazar los adultos en mayo y en agos- 
to; inspeccionar minuciosamente las camas, los sommiers, 
los colchones, las grietas de los entarimados, de las paredes 
y de las maderas, arrancar el papel de las paredes; hacer 
una limpieza con agua hirviendo e insuflar polvo de piretra 
o pulverizar una solución de sublimado al milésimo, la esen- 
cia de petróleo, la esencia de trementina, la bencina o mejor 
el zumo de tabaco son también muy eñcaces. Pegar nuevo 
papel a las paredes, teniendo cuidado de añadir a la cola un 
cuarto de litro de ácido fénico puro por litro de cola. Se 
aconseja también poner debajo de la almohada un chinchero 
o tejido de mimbres o bien esparcir por el suelo hojas frescas 
de alubia: las chinches acuden a ellas, lo cual evita el tra- 
bajo de buscarlas para aplastarlas. 

Chinche de los gallineros y palomares (Acanthia coliim- 
haria). — Esta chinche es muy semejante a la anterior, pero 
algo más pequeña. Se encuentra con frecuencia abundante- 
mente en los palomares y gallineros; molesta mucho a los 
pájaros, sobre todo en el momento de empollar hasta el 
punto de que el ave se ve obligada a abandonar los huevos, 
sobre los cuales se notan unas manchitas obscuras formadas 
por las deyecciones de las chinches. 

2° Piojos (Anoplnros) 

Los anopluros comprenden: los Pedicúlidos, parecidos a 
los hemípteros, y los Ricínidos , parecidos a los seudo- 
neurópteros; pero estas dos familias presentan numerosos 
puntos de contacto. Todos están completamente desprovistos 
de alas y viven como parásitos sobre los animales. Son oví- 
paros; sus huevos, llamados liendres, están fijos en la base 
de los pelos de sus huéspedes. 

1." Pedicúlidos o piojos chupadores 

Los pedicúlidos tienen sus piezas bucales dispuestas para chupar; 
su chupador es retráctil, terminado por dos puntas muy agudas que 



PIOJOS 



405 



sirven para perforar la piel, y armado de grandes fijadores; consti- 
tuye una especie de trompa que sirve pa]-a aspirar la sangre. El 
abdomen es mucho más ancho que 
el tórax , está formado de seis a 
nueve segmentos, el último de los 
cuales en el macho es esférico y pre- 
senta en su cara superior una cloaca 
por donde sale el pene; en la hembra, 
está escotado y lleva la vulva en su 
cara ventral, de modo que para el 
aparej amiento la hembra ha de po- 
nerse sobre el macho. Las patas están 
terminadas por una especie de pinza, 
constituida por una punta situada en un extremo de la tibia y por 
otra punta incurvada en el extremo del tarso (fig. 304), 

Los pedicúlidos chupan la sangre de los mamíferos; los 
parásitos más frecuentes pertenecen a los géneros Hcemato- 
pinus (parásitos de los animales domésticos), Pediculns y 
PJithii'iiis (parásitos del hombre). 

El gran piojo del buey (Hcematopinns eiirijstermis) tiene 
de 2 a o milímetros de longitud; es de color amarillento, 




304. — Patas de piojo. 





Fig 'M). — Gran piojo del buey 
( Ilaiitatopiíius enrijsternns). 



Fig, 306. — Piojo teuDirrostro 
( Ecematopinus iennirostris ). 



tiene el tórax mucho más ancho que la cabeza, el abdomen 
es de forma oval (fig. 305). Vive sobre el buey, princi- 
palmente en las espaldas y en los sitios cubiertos de pelo 
largo y espeso, en donde determina viva comezón. 



406 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 



El gran piojo del caballo (H. tennirostris) (fig. 306) tiene 
unos 3 milímetros de longitud y es de un color castaño uni- 
forme; su cabeza es estrecha y alargada, su tórax cilindrico 
y su abdomen ovalado. Vive sobre el caballo y sobre el asno, 
en las regiones cubiertas de crines; incomoda mucho a estos 
animales. 

El piojo del cerdo (H. snis) (fig. 307) tiene de 4 a 5 mi- 
límetros de longitud y es de color pardo; vive sobre los 
cerdos y los jabalíes, a los cuales produce violentos picores. 




Fig. 307. — Piojo del cerdo 
(Hcematopimis snis). 




Fig. 308. — Píojito del perro 
(Hd'matopinns iñlifer) . 



El piojito del perro {H. pilifer) (fig. 308) tiene de 1'5 a 
2 milímetros de longitud y es de un amarillo sucio; tiene la 
cabeza corta, casi tan ancha como larga. Vive sobre los 
perros de pelo largo y también sobre el hurón. 

El piojo de la cabeza (Pedicnlns capitis) (fig. 309) tiene 
unos 2 milímetros de longitud por 1 milímetro de ancho y es 
de color agrisado; tiene la cabeza fuertemente adelgazada 
por la parte del tórax. Vive en la cabeza de los individuos 
sucios, y los niños están muy expuestos a sus ataques. Se 
desembaraza fácilmente de los piojos, cazándolos o por medio 
de fricciones con aceite alcanforado o con una mezcla de 
petróleo (100 gramos), aceite (50 gramos) y bálsamo del 
Perú (20 gramos). 



PIOJOS 



407 



El piojo del cuerpo o de los vestidos (P. vestimentio cor- 
poris) (fíg. 310) tiene o milímetros de longitud y es de color 





Fík- 309. — Piojo de la calieza. 
Macho, hembra, íiemlres o huevos. 

amarillento; se oculta en los vestidos, en donde efectúa su 
puesta y pasa al cuerpo para chupar 
la sangre; los mendigos y los vaga- 
bundos suelen estar cubiertos de ellos. 
El piojo del pubis o ladilla (PhtJii- 
riiis pubis) (fig. 311) tiene 2 milíme- 
tros de longitud por término medio, 
es algo amarillento; su tórax es muy 
ancho y no está 
separado del abdo- 
men; las dos prime- 
ras patas son del- 
gadas, las cuatro 
siguientes son fuer- 

Fin. 310. -Piojo de los ves- tCS y pi'OvistaS de Fig, 311. -Ladilhi del 
tidos, hembra (Pef//CT///5 ríinyac V»iPn rlpcn pxiMa (FJitJiiiiiis pii- 

vcstimenti). pinzas Dien uesa- ¿,^.^^ 

rrolladas que sir- 
ven al parásito para agarrarse fuertemente. Este piojo 
vive sobre el hombre, entre el vello de la región genital^ 
desde donde puede extenderse a todas las partes cubier- 





408 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

tas (le pelo; pero es muy raro en los cabellos; es bastante 
común y se transmite fácilmente de nna persona a otra; 
provoca nna comezón muy viva, sobre todo durante la noche, 
y ocasiona sobre la piel nnas pequeñas manchas azules u 
obscuras. Se desembaraza de ellos por medio de fricciones 
de ungüento gris- o de pomada con calomelanos seguidas de 
baños, o bien de fricciones enérgicas con una disolución 
de sublimado; luego se ha de tener cuidado de disolver por 
medio de lociones con vinagre caliente las liendres que 
hayan podido quedar. 

Si no se toman las precauciones indispensables de limpieza 
desde que se advierte la presencia de los piojos en un hombre 
o en un animal, los parásitos no tardan en pulular de una 
manera prodigiosa. La hembra del piojo del cabello pone 
unos cincuenta huevos que se abren al cabo de una semana; 
la del piojo de los vestidos pone, en cinco o seis días, de se- 
tenta a ochenta huevos, cuya eclosión tiene lugar de seis a 
treinta días después. Diez y ocho días después de la apertura 
del huevo, se hallan los piojos en estado de reproducirse en 
condiciones favorables; dos hembras pueden en dos meses dar 
origen a 18,000 individuos; a la tercera generación, es decir, 
al cabo de tres meses, una sola hembra produce una familia 
cuyo número de individuos varía^ según las condiciones, de 
125,000 a más de 300,000. 

Determina esta plaga picazones insoportables; que privan 
por completo el reposo de los animales y determinan su lan- 
guidez (véase pág. 412). Los piojos pueden ser muy peligro- 
sos; el de los vestidos desempeña un papel capital en la pro- 
pagación del tifus exantemático, enfermedad que causa serios 
estragos en algunos países. Afortunadamente, la destrucción 
de este piojo es muy fácil. Basta con pasar las ropas por las 
estufas o lavarlas con lejía y asegurar la limpieza de los por- 
tadores de piojos. 



9 o 



Ricínidos o piojos moledores 



Los ricínidos o mallófagos tienen sus piezas bucales dispuestas 
para mascar; su boca está provista de mandíbulas y maxilares, que 



PIOJOS 409 

no les permiten chupar la sangre, pero que les sirven para alimen- 
tarse con los pelos y plumas entre los cuales se fijan. Su abdomen 
tiene ocho o nueve segmentos; las patas son parecidas a las de los 
piojos chupadores. 

Los ricínidos viven sobre los mamíferos o los pájaros 
y se nutren con los productos epidérmicos arrancados de 
los pelos y de las plumas. Comprenden tres subdivisiones: los 
Trichodectos (parásitos de los mamíferos domésticos); los 
Füócteros y los Lioteidos (parásitos de las aves de 
corral). 

Los Trichodectos tienen un cuerpo ancho y aplastado y 
antenas con tres artículos; su cabeza es más ancha que el 
tórax. Los principales son: 

El piojito del buey (Trichodedes scalaris), de 1'2 a 
1'5 milímetros de longitud y un color general amarillento; 
el tórax es casi tan ancho como la cabeza; el abdomen lleva 
en el centro de cada anillo una mancha parda. Vive en el 
buey como el Hematopinus eurysterne, pero se le encuentra 
en todas las regiones del cuerpo (espalda, muslos y costados). 

El piojito del caballo (Tr. vestitiis) tiene de 1 '5 a 2 milí- 
metros de longitud y es de color amarillento; su cabeza es 
más ancha que larga; el abdomen lleva man- 
chas centrales transversales pardas sobre los 
siete primeros segmetos. Vive sobre el ca- 
ballo, el asno y el mulo, en compañía de otro 
trichodecto^ el TricJiodede puhescent; am- 
bos, no obstante, son menos frecuentes que 
los hematopinus, se les encuentra sobre todo 
en la cruz, entre las crines. 

El piojo del carnero (Tr. sphcerocepha- 
Iiis) (fig. 312) tiene 1'5 milimeti'os de longi- ^ ... ^. . . , 

^ c ' c> pjij. •^]^.> Piojo del 

tud y es blanquecino, con la cabeza y algunas c¿ruéro (Tríciw- 
manchas de color ocráceo. Se le encuentra ^^afusf''^^'^^^' 
con frecuencia en los carneros mal cuida- 
dos: echa a perder el vellón y enflaquece a los animales. 
El piojo de la cabra (Tr. dimax) tiene cerca de 1'5 mi- 
límetros y es de color amarillento con fajas negruzcas. Vive 
entre los pelos largos del dorso de la cabra. 

GuÉSAux.— Entomología. 27 




410 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 




Fig. 313. — Lipeuro 
variable. 



El grau piojo del perro (Ti\ la fus) tiene 1'5 milímetros 
de longitud y es de color tamarillo claro 
con mauchas pardas. Vive sobre los perros, 
sobre todo los muy jóvenes y los viejos. 
El piojo del gato (Tr. siibrostratus) 
tiene 1'2 milímetros de longitud y es ama- 
rillento; su cabeza más larga que ancha. 
Vive sobre los gatos jóvenes. 

Los Filócieros tienen antenas con cinco 
artículos. Comprenden: 

El lipeuro variable (Lipeiirus variabi- 
lis) (fig. 313), de una longitud de 2 a 
2' 5 milímetros y de color agrisado, la ca- 
beza es redondeada por delante, y el abdo- 
men muy alargado. Vive sobre la gallina, 
la pintada, el faisán y la mayor parte de 
las gallináceas domésticas. 

El lipeuro heterogrado (L. heterogra- 
pJuis) tiene cerca de 2 milímetros de longi- 
tud y es de color amarillo pálido con manchas leonadas y fajas 
negruzcas. Vive sobre la gallina. 
El lipeuro sucio (L. squalidus) 
tiene de 2 '5 a 2' 8 milímetros de 
longitud y es de un color amarillo 
leonado con fajas negruzcas estre- 
chas sobre el abdomen. Es muy 
común sobre el pato doméstico. 

El lipeuro hambriento (L. jejii- 
mis) tiene 2' 5 a 3' 5 milímetros de 
longitud y es de un color blanco 
sucio con manchas de un leonado 
obscuro y fajas negruzcas. Vive 
sobre los gansos. 

El gonoide desemejante (Gonoi- 
des dissiiiiilis) (fig. 314)) tiene de 
2 a 2'5 milímetros de longitud y es 

de un blanco sucio con manchas amarillentas; la cabeza es 
más ancha que larga; el abdomen piriforme está formado por 




Fig. 314. — Gouoide 
desemejaute. 



PIOJOS 



411 



anillos provistos de cerdas en sus extremos. Se le cucnentra 
frecuentemente sobre las gallinas y los faisanes. 

El gonoide estilífero (Gd. stijlifer) tiene de 3 a 3' 9 mi- 
límetros de longitud y es de un pardo ocreáceo; es fácil de 
reconocer por su cabeza en forma de sombrero de dos picos. 
Vive sobre los pavos y las pintadas. 

El gonoide enano (Gd. minor) y el gonoide damicorne 
(Gd. damicornis)^ el primero de 1'2 milímetros y el se- 
gundo de 2 milímetros de longitud, son de color amarillo 
claro y viven sobre las palomas. 

El gonoide falsicorne (Gd. fal- 
siconiis) (fig. 315) y el gonoide de 
cabeza pequeña (Gd. parviceps), 
viven sobre el pavo real. 

El docóforo bilioso {Docophorus 
icterodes) tiene cerca de 1 milíme- 
tro de longitud y es de un color rojo 
pardusco; tiene una cabeza trian- 
gular, más larga que ancha; el ab- 
domen es muy ancho y redondeado. 
Vive sobre los patos. 

El goniocoto gigante (Gonioco- 
fes gigas) tiene de. o'3 a 4 milíme- 
tros de longitud y es de un tono general amarillento, el 
abdomen es muy ancho, ovalado y redondeado. Vive sobre 
las gallinas. 

El goniocoto hologastro (Ge. Jiologaster) tiene de O' 8 a 
1'3 milímetros de longitud y es de un tinte amarillo sucio. 
Vive también sobre las gallinas. 

El goniocoto compadre (Ge. eompar) tiene de 1 a 1^4 mi- 
límetros de longitud y es de color amarillento. Vive sobre 
las palomas. 

Los Lioteidos tienen antenas con cuatro artículos, y su 
cabeza es trilobada. Citaremos entre ellos: 

El trinotón sucio (Tñnoton conspiircatnm) ^ de unos 
G milímetros de longitud y de color agrisado con manchas 
pardas; la cabeza es triangular con bordes redondeados; el 
abdomen es ' ovalado y alargado con manchas transversales 




Fig. 315.-Gouoide falcicorne 
(Gouoides falcicornis). 



412 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DEMÉSTICOS 

y cerdas sobre los anillos. Vive sobre los patos y los cisnes. 
El triuotón pálido (Ta. laridnin) tiene de 4'7 a 5'4 milí- 
metros de longitud y es de color blanco con manchas casta- 
ñas y fajas negras. Vive sobre el pato doméstico. 

El colpocéfalo cónico (ColpocepJialum turbina tiun) tiene 
de 1'8 a 1'6 milimetros de longitud y es blanquecino con 
manchas leonadas. Vive sobre la paloma. 

El menopóu pálido (Menopon pallidum) (fig. 316) tiene 
1'8 milímetros de longitud y es de 
color blanquecino; la cabeza semilunar 
y el abdomen lleva largas cerdas. Vive 
sobre la gallina, lo mismo que el me- 
lopón biseriado (M. hiseriatmn), que 
es de talla mayor y se encuentra tam- 
bién sobre el faisán y el pavo. 

El menopón ancho (M. latuiii) tie- 
ne de 1^4 a 2^2 milímetros de longitud 
y es amarillento con manchas de un 
leonado claro. Vive sobre las palomas. 
Fig. 3i6.-Meuopóii páHdo. Medíos de destrucción. — Los in- 

convenientes de los ricinos (garrapa- 
tas) o piojos roedores son algo menos que los de los piojos 
chupadores, pues tales parásitos no pican y producen una 
comezón relativamente débil, pero su mayor abundancia 
puede acarrear malas consecuencias para los animales, ya 
sea deteriorando el vellón de los carneros, ya sea determi- 
nando la caída del pelo y de las plumas o el enflaquecimiento 
de los demás animales; es, pues, necesario destruirlos. 

Para preservar de todos los piojos chupadores o roedores, 
basta con tener siempre los animales en perfecto estado de 
limpieza y de salud, sobre todo en invierno cuando la esta- 
bulación es permanente. Es preciso almohazar con cuidado, 
evitar excesos de trabajo, dar una alimentación substanciosa, 
ventilar todo lo posible y procurar la buena conservación de 
los establos y corrales.— Cuando han aparecido los parásitos, 
es preciso, si se dispone de locales suficientes, aislar inme- 
diatamente los animales atacados para evitar el contagio. 
Se procederá a su tratamiento; si tienen el pelo demasiado 




MOSQUITOS 413 

largo se esquilarán; se les lava varias veces cou ima disolu- 
ción de zumo de tabaco diluida en quince o veinte veces su 
volumen de agua; se pueden también friccionar las regiones 
atacadas con una mezcla en partes iguales de petróleo y 
aceite de linaza; los polvos de estafisagra y de piretra fresca 
dan igualmente buenos resultados. Se puede emplear también 
con éxito el ungüento mercurial, pero es preciso no servirse 
de él para los bueyes y las vacas, que tienen el hábito de 
lamerse mutuamente y con esto se intoxicarían: se emba- 
durna simplemente el cuerpo de estos animales con substan- 
cias grasas. Se repite este tratamiento, varias veces, y se 
completa con lavados con agua tibia y jabón negro. Se han 
de bañar los perros y cepillar con un liquido compuesto de 
50 gramos de carbonato de sosa disueltos en 1 litro de agua 
tibia, en el cual se han puesto en infusión 10 gramos de 
polvo de estafisagra. En cuanto a los volátiles, hay que po- 
ner a su disposición arena fina o ceniza, en donde podrán 
revolcarse^ habiendo tenido cuidado de añadir flor de azufre 
o cualquier otro insecticida. 



dípteros 

Mosquitos (Cínifes) 

Cínife común (Cnlex pipiens). — Los cínifes son dípteros 
nemóceros de la familia de los culícidos. El cínife común es 
un pequeño mosquito de 5 milímetros de longitud, de cuerpo 
delgadísimo y largo; su tórax es de un amarillo pardusco; 
su abdomen de un gris pálido con anillos pardos; sus patas 
largas y parduscas; posee una trompa muy desarrollada, de 
la cual únicamente las hembras pueden servirse para picar: 
los machos tienen los palpos maxilares más largos que la 
trompa y poseen antenas plumosas (fig. 317). 

Estos insectos viven en gran número cerca de las aguas 
encharcadas o de los estanques; cada hembra pone de 250 a 
300 huevos, que flotan reunidos en la superficie del agua y 
que se abren dos días después; dan nacimiento a unas peque- 



414 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 



ñas larvas, que queclau suspendidas eu la superficie del agua, 
cabeza abajo y dejando salir un tubo situado en el extremo 
de su abdomen por medio del cual respiran (figs. 318 y 31*.)). 
Estas larvas sufren cuatro mudas y se transforman en nin- 
fas, que tienen la parte anterior del cuerpo apelotonado en 
una masa redonda; estas ninfas se mueven en el agua a sal- 
tos y respiran haciendo 
emerger dos tubos tra- 
queales situados encima 
de la cabeza. Cerca de 
un mes después de la 
eclosión , aparecen los 
adultos ; a la cuarta ge- 
neración, más de un mi- 
llón de individuos pue- 
den provenir de una sola 
hembra. Por la tarde so- 
bre todo y por la noche 
es cuando los cínifes ata- 
can al hombre, produ- 
ciendo un zumbido con- 
tinuo y característico; los 
pinchazos que las hem- 
bras producen al chupar 
la sangre con su trompa 
aguda son dolorosos y 
van acompañados de una 
ligera inñamación. 

El cinife anillado (Cu- 

lex annulatiis) es otra 

especie muy abundante en otoño. Gran número de diversas 

clases de mosquitos existen en todos los paises, sobre todo 

de las regiones cálidas. 

Todos estos mosquitos, no tan sólo son molestos por sus 
picaduras, sino también por ser agentes propagadores muy 
activos de diferentes enfermedades; las fiebres palúdicas, 
por ejemplo, son transmitidas de la siguiente manera por 
un mosquito del género anopheles: chupando la sangre de un 




Fig. 317. — Cínife coinúü, macho, ampliado. 



MOSQUITOS 



415 



individuo atacado de paludismo, los mosquitos hembras ab- 
sorben los parásitos causantes de la enfermedad (1); éstos 




Fig. 318. — Cinife. 
L, larva (tamaño uatural); N, ninfa (tamaño natural). 

se reproducen en el interior del tubo digestivo de los insec- 



i ii 




Fig. 319. — Cinife. 
A, flotilla de huevos (algo ampliada); B^ Imcvos (muy ampliados); C, cínife 
saliendo de su envoltura d (ampliado). 

tos; sus esporos van a acumularse en las glándulas salivares 

(1) Estos parásitos son Jiemospondios, animales muy simples del grupo 
de los protozoarios (véase pág. 9); viven en el interior de los glóbulos de la 
sangre del hombre; la intervención de un mosquito es necesaria para que 
pueda realizarse su reproducción sexuada. Fueron descubiertos por La ve- 
rán (1880). 



416 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

y son excretados cuando los mosquitos pican de nnevo; de 
3 ^ 4 





Fig. 320. — Cínife común y cínife anillado. 
1, larva de cínife, aumentada; 2, larva de cínife, de tamaño natural; 3, larva 
de cínife anillado, muy ampliada; 4, ninfa de cínife común, de tamaño natural; 
5, ninfa de cínife, ampliada; 6, ninfa de cínife, vista de frente y ampliada; 
1, ninfa de cínife anillado^ muy ampliada. 

este modo las personas sanas que han sido picadas sufren la 

inoculación y ad- 
quieren el germen 
de la enfermedad 
(véase pág. 9). De 
esto modo es como 
la nialana , que 
desde hace tanto 
tiempo ha desolado 
la campiña romana 
y ha causado tan- 
tos estragos en 
Córcega, es trans- 
mitida por un mos- 
quito semejante a 
los cínifes, el ano- 
pheles macnlipen- 
sís. híx fiebre ania- 
^ ^ . ..-, _^ ^,m^ ^g igualmente 

Fig. 321. — Cíniíe; larvas, ninfas v adultos. transmitida y disC- 

de tamaño natural. ^^^^^^^^ p^^, ^.^,g^,. 

sos mosquitos, sobre todo los del género Stegojnya. 




MOSQUITOS 417 

Lucha contra los mosquitos. — No existe paludismo siu 
mosquitos. Conviene, pues, destruir estos peligrosos insectos 
y protegernos contra sus picaduras. La destrucción de los 
adultos es casi imposible. Las larvas, por el contrario, son 
fáciles de atacar a causa de su vida acuática. 

Hay que empezar por desecar los charcos y pantanos 
situados cerca de las casas, cuya existencia es indispensable 
para la vida de las larvas de los mosquitos; luego drenar 
el suelo y sanearlo mediante la plantación de árboles; no 
hay que descuidar de extinguir las aguas de lluvia acumu- 
ladas en las artesas, en las canales de los tejados, en las 
macetas vacías, en las latas viejas de conservas, etc. 

En cuanto a los estanques y algibes, se esparce periódi- 
camente petróleo o aceite que sobrenadan en el agua, im- 
piden la respiración de las larvas obstruyéndolos tubos 
respiratorios y determinando su asfixia (bastan de 15 a 
20 centímetros cúbicos, o sea una cucharada de sopa 
de petróleo por metro cuadrado); cada quince días o tres 
semanas, se extiende el petróleo con una regadera o con un 
trapo imbibido de petróleo; como es muy volátil, es preferi- 
ble servirse de 10 centímetros cúbicos de una mezcla de 
petróleo y de aceite de brea por metro cuadrado. Este medio 
sólo puede ser aplicado en extensiones de agua muy res- 
tringidas. 

También se pueden colocar en los pantanos peces 
de colores o pequeñas tencas que pronto devorarán todas 
las larvas de mosquitos. Entre los auxiliares con que 
hay que contar para la lucha contra los mosquitos, con- 
viene citar los murciélagos; un murciélago es capaz de 
destruir unos 500 mosquitos por día; conviene pues prote- 
gerlos, especialmente en las regiones en que pululan los 
mosquitos. 

Para preservarse de las picaduras de los mosquitos, se 
cierran todas las aberturas de las habitaciones con telas me- 
tálicas de malla pequeña y se cubren las camas con mosqui- 
teros. 

Para alejar los mosquitos de la cabeza durante la no- 
che, es útil esparcir por la almohada un poco de alcanfor 



418 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

O algunas gotas de esencia de menta; para proteger la piel 
contra las picaduras, es conveniente practicar unturas con 
pomada alcanforada p mentolada. Mediante fumigaciones se 
pueden destruir los mosquitos en las habitaciones; por ejem- 
plo, calentando sobre una lámpara de alcohol una mezcla de 
partes iguales de ácido fénico cristalizado y de alcanfor, en 
la proporción de 350 gramos de mezcla por cada 1 ,000 me- 
tros de cubicación. 

Se tratan las picaduras con tintura de yodo, alcohol 
mentolado al 10 por 100 o formol mezclado con un poco 
de agua y alcohol; el sulfato de quinina (25 centigra- 
mos diarios) mata los parásitos de la sangre y preserva 
de la fiebre. Es preciso también, además, evitar el salir 
después de puesta de sol en todas las regiones en donde 
reine el paludismo, a menos de ir protegido por un velo y 
guantes. 

Simulas. — Las simulas (fig. 322) son unos pequeños 
mosquitos, que frecuentemente vuelan en número considera- 
ble, cuyas hembras pican al hombre y a los 
animales, chupan la sangre' y pueden transmitir 
enfermedades contagiosas. Estos dípteros ne- 
móceros se distinguen de los cínifes por sus 
alas cortas y anchas; sus patas anchas y aplas- 
Fig. 322 — txadas, y su trompa corta y gruesa. 
Simula. La simula cenicienta (Sniiuliwii macnlatnm) 

tiene 3 milímetros de longitud y es de un gris 
ceniciento con el abdomen estriado de negro; vuela en la 
primavera, y por sus picaduras enfurece los rebaños cuando 
pastan; con frecuencia penetra en las orejas de los caballos 
y los pone fuera de sí; algunos estudios permiten creer que 
puede transmitir el carbunclo. 

En Hungría, en los prados del Danubio, existe una espe- 
cie, la Sbmüie de Columbats, que aparece en la primavera 
en cantidades enormes, ataca las reses y las mata en abun- 
dancia. 




TÁBANOS 419 

Moscas 
(Tabánidos, Miíscidos) 

Tábano del buey (Tahanus hovinus) (fig. 323).— Este 
díptero, de la lamilia de los tabánidos, es de gran talla, 
cerca de 3 centímetros; es de un color general pardnsco con 
pelos amarillentos sobre el tórax y nna serie longitudinal 
ceatral, de manchas blancas sobre el abdomen; las alas son 
de un pardo agrisado. Empieza a volar en junio y desapa- 
rece en septiembre; la hembra ataca a los bueyes y a los 
caballos, que tan sólo con su zumbido 
se espantan: con las fuertes mandíbulas 
de que está armada su cabeza perfora la 
piel de estos animales, chupa su sangre 
y los enloquece de dolor. 

Tábano otoñal (T. autuinnalis). — 
Este tábano es muy común y ataca el 
ganado del mismo modo que el prece- 
dente. Tiene 2 centímetros de longitud 
yes de cplor negruzco; el tórax lleva Fig. 323.— Tábano del 
catro líneas pardas lougitudiuales y el SílStS^I'su'cSá 
abdomen tres series de manchas blancas. . vista algo de lado. 
Estas larvas se desarrollan en el agua. 

Existen, además, otras especies de tábanos nocivos para 
los animales domésticos: 

El tábano negro (T. mono), que es de un negro bri- 
llante; 

El tábano ruidoso (T. broiuius); 

El tábano rústico (T. rnsticns). 

Pequeño tábano de las lluvias (Hcematopota pluvialis). 
— Este díptero, de una familia muy próxima a los tabánidos, 
tiene 1 centímetro de longitud y es de forma más esbelta 
que los tábanos; es pardusco con cuatro listas pálidas sobre 
el tórax y una lista central pálida sobre el abdomen; las alas 
son agrisadas con pequeñas manchas blanquecinas (fig. 324). 
Este pequeño tábano es muy frecuente en agosto, y ator- 
menta mucho a los animales en tiempos tempestuosos. 




420 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 




Fig. 3-24. — Pequeño 
tábano de las llu- 
vias (Hcematopota 
plmialjs). 



Pequeño tábano cegador (Chrysops cceciitiens) (fig. 325). 
— Este crisops tiene 8 milímetros de longitud; sus ojos son 
de un verde dorado; su tórax lleva dos listas grises, y su 
abdomen tiene los primeros anillos de 
color amarillo; las alas están muy sepa- 
radas con una ancha faja transversal, y 
el borde exterior negros. En verano, ata- 
ca con frecuencia a los animales, ordina- 
riamente en el ángulo de los ojos, y les 
causa vivos sufrimientos. 

Mosca común (Musca domestica o 
SfabiiIans).—EstQ díptero, bien conocido, 
tipo de la familia de los múscidos, tiene 
unos 5 milímetros de longitud y es de 
color ceniciento con el abdomen amari- 
llento por debajo y en los costados. Las moscas son muy 
desagradables, molestan al 
hombre y a los animales y 
ensucian los muebles y los 
alimentos con sus excremen- 
tos. Las moscas buscan las 
substancias en descomposi- 
ción, nutriéndose de ellas y 
depositando sus huevos. Su 
poder prolífico es muy con- 
siderable: de abril a septiembre se suceden de siete a nueve 
generaciones de moscas, y como cada hembra deposita, 
como término medio, ciento veinte huevos en cada puesta 
(cuatro puestas a veces en el curso de su existencia), su des- 
cendencia al finalizar la buena estación se cifra en millares 
de individuos. 

La mosca picadora de los establos (Stomoxys calci- 
trans) (fig. 326) o carhnnclosa es completamente parecida 
a la mosca doméstica, pero tiene una trompa mucho más 
fuerte y más aguda, que le permite perforar la piel y nu- 
trirse de sangre de los caballos y de los bóvídos, y se distin- 
gue también cuando está en reposo, en que generalmente se 
coloca cabeza arriba y no cabeza abajo; habita casi exclusi- 




Fig. 325. — Pequeño tábano cegador 
(Chrysops ccemtiens). 



MOSCAS 



421 




f ig. 326. — Mosca picadora. 
(Stomoxys calcitrans) 



vamente en las cuadras y eu los establos. Es abundantísima 
a últimos de verano y en otoño; pica al hombre y a los 
animales, sobre todo a los caba- 
llos; frecuenta también los cadá- 
veres y las materias en putrefación 
y por ello se hace muy peligrosa, 
propagando frecuentemente cier- 
tas enfermedades virulentas, tales 
como el carbunclo de los bueyes 
y de los carneros. Su larva vive 
en el estiércol de caballo. 

Otra mosca picadora, más pe- 
queña que la anterior, es la Lype- 
rosia irritans, frecuente en el ganado, del que chupa la 
sangre en el dorso y en los flancos. 

Glosina moderadora o mosca Tsetse (Glossina morsitans) 

(figura 327). —Esta 
mosca, muy parecida 
a la anterior , tiene 
9 milímetros de longi- 
tud y un tinte general 
amarillento; su trompa 
es más larga que su 
cabeza. Ocasiona, en 
toda el África central, 
grandísimos estragos 
en el ganado, inocu- 
lándoles un tripanoso- 
ma patógeno, el Tnj- 
panosoma Brucei, que 
causa una temible en- 
fermedad, la na gana 
(véase pág. 11). Otra 
mosca del mismo género, la Glossina palpalis, propaga la 
enfermedad del sueño. 

Asilo zángano (Asiliis craboniformis) (ñg. 328). — Esta 
mosca, de cuerpo largo y delgado y patas muy fuertes, pica 
el ganado con su punta corta y puntiaguda. 




Fig. 327. — Mosca Tsetse, ampliada 
(Glossina iiiorsitans). 



422 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 




Fig. 328. — Asilo zángauo 
(Asiliis crahroiiiforniis) 



Sarcófaga magnífica (Sarcophaga magnifica). — Esta 
mosca, llamada antes sarcófila de Wohlí'art, tiene 12 milí- 
metros de longitud; es de una coloración general gris ceni- 
cienta; el tórax lleva tres líneas 
longitudinales de un negro azu- 
lado y el abdomen tres manchas 
negras en cada segmento. Aova 
en las úlceras del hombre y de 
los animales, y hasta en la nariz 
y en las orejas; las larvas pro- 
ducen graves desórdenes en las 
úlceras. 

La Sarcophaga camaria tie- 
ne los mismos hábitos. 

Mosca azul de la carne (Ca- 
Uiphora vomitoria) (fig. 329).— Esta mosca tiene de 8 a 
13 milímetros de longitud; su abdomen es de un azul metá- 
lico. Es muy común y depone sus huevos sobre la carne 
fresca;" los huevos 
se abren en un día, 
y las larvas se de- 
sarrollan con una 
gran rapidez. 

Lucila César o 
mosca verde (Lnci- 
lia Ccesar). — Esta 
mosca tiene 8 milí- 
metros de longitud; 
su abdomen es corto 
y redondeado de un 
hermoso verde do- 
rado con reñejos metálicos. Deposita sus huevos en las carnes 
muertas y corrompidas, particularmente sobre los cadáveres; 
sus larvas ( lombrices para pescar) se desarrollan muy de 
prisa; se les utiliza, lo mismo que las de las calíferas, como 
cebo para la pesca y para alimento de los peces y de algu- 
nas aves. 

Inconvenientes y peligros de las moscas. — Durante la 




329. — Mosca azul de la carne, 
y ninfa. 



lar Vi 



DERTRUUCIÓN DE LAS MOSCAS 423 

estación cálida, las moscas abundan en los parajes donde 
pasta el ganado y en los establos; molestan a los animales, 
les impiden el reposo y les obligan a barrer incesantemente 
el dorso y sus flancos con la cola. Se ve así adelgazar a los 
animales, a veces la producción de leche de las vacas se 
reduce en una cuarta parte o en una mitad; se ha calculado 
que el trabajo muscular realizado, sin ningún resultado útil, 
por el caballo para expulsar las moscas que le hostigan, 
equivale a un litro de avena por dia. Por su picadura pueden, 
además, las moscas picadoras transmitir a los animales 
enfermedades infecciosas, cuyos gérmenes depositan en la 
sangre. Las moscas no picadoras, como la mosca doméstica, 
son atraídas por las heridas superficiales que pueden presen- 
tar los animales, las chupan y las infectan y depositan in- 
cluso sus huevos. 

Para el hombre, no son las moscas menos molestas y 
nocivas. Constituyen un peligro real para la salud pública, 
por el papel que desempeñan en la difusión de los gérmenes 
infecciosos. Después de haberse posado sobre las materias 
fecales, los esputos y las substancias en putrefacción llenas 
de microbios, se posan sobre los alimentos, transportando 
con sus patas, sus alas o su trompa, los gérmenes de la 
fiebre tifoidea, de la disentería, de la diarrea infantil, etc.; 
la leche es frecuentemente contaminada por las moscas que 
han estado en contacto con las materias fecales de los 
tíficos. 

Destrucción de /íz^ ///o^c^^. —Para destruir las moscas 
se ataca en general a los adultos. En las cuadras y en los 
establos se las captura mediante pequeños haces de helécho 
o de artemisa suspendjdos en el techo; las moscas acuden a 
reunirse durante la noche; estos haces se recogen en un saco 
cortando el cordel que los sostiene y el saco se sumerge en 
aguapara ahogarlas Se cuida también, durante la estación 
calurosa, de respetar las telas de araña donde acuden a 
dejarse prender en gran número. — En las habitaciones, se 
destruyen las moscas mediante papeles especiales o trampas; 
pueden utilizarse eficazmente hojas de papel secante espol- 
voreadas primero con azúcar, mojadas después con una solu- 



424 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

ción de í'ormol al décimo. También se recomienda depositar 
en recipientes anchos y planos nna mezcla de 15 por 100 de 
formol comercial, 25 por 100 de leche y 65 por 100 de agua; 
adicionada o no de azúcar; esta mezcla puede servir varios 
días. Ál finalizar la estación, no hay que dejar de destruir 
las moscas, entorpecidas en sus movimientos, mediante fu- 
migaciones de cresol: se hace hervir cresil en una lám- 
para de alcohol hasta que la habitación esté llena de humo 
azulado. 

En las habitaciones y en los establos se preservan de las 
moscas manteniendo los locales en la mayor obscuridad po- 
sible y procurando se establezcan corrientes de aire, pues 
estos insectos buscan la luz y el calor. También se les aleja 
colocando una redecilla en cada ventana, con la condición 
de que la habitación no reciba luz por la extremidad opuesta. 
Las tiendas de comestibles deberían proteger sus productos 
proveyendo de telas metálicas las ventanas y demás abertu- 
ras; lo mismo que los hospitales. — Los animales pueden 
ser preservados contra los inconvenientes y peligros de las 
moscas recubriéndolos con coberturas de tela muy fina o 
redecillas especiales. Es preferible embadurnar cada día su 
cuerpo con una substancia grasa o de olor fuerte; el aceite 
de colza y el aceite de enebro mezclados por partes iguales 
deben ser señalados entre los cuerpos grasos más eficaces; 
puede reemplazárseles ventajosamente embadurnando el cuer- 
po del animal con un cocimiento concentrado de hojas de 
nogal, una solución de áloes (10 gramos por litro de agua) 
o agua fenicada; son igualmente de recomendar las fricciones 
con una mixtura compuesta de 60 gramos de asa fétida, de 
150 gramos de vinagre y 200 de agua. 

Todos estos medios de destrucción o de preservación no 
son más que paliativos, a causa del considerable poder pro- 
lífico de las moscas. Las medidas que se oponen a su repro- 
ducción son las únicas eficaces; sólo es posible poder com- 
batir estos insectos con éxito allí donde nacen, es decir, en 
las materias en descomposición, en los montones de estiércol, 
en la pajaza de las cuadras y establos, así como en las letri- 
nas y sumideros. Debería, pues, empezarse por suprimir o 



DESTRUCCIÓN DE LAS MOSCAS 425 

alejar de las habitaciones los depósitos de basura, de inmun- 
dicias y los estercoleros; las cuadras, establos, apriscos y 
pocilgas deberían tener un suelo impermeable y permitir la 
fácil evacuación de los líquidos; en la campiña sería necesa- 
rio realizar trabajos de canalización del agua para hacer 
posible el baldeo diario de los corrales, cuadras, etc. Para 
destruir las larvas en los retretes y estercoleros, hay que 
acudir a los insecticidas. El que ha dado mejores resultados 
en los retretes es el aceite de esquisto; es ésta una substan- 
cia muy consistente, que proviene de la destilación de los 
esquistos bituminosos, calcáreos o arcillosos, y que, en ciertas 
regiones, reemplaza el petróleo para el alumbrado; basta 
con dos litros de aceite de esquisto verde por metro superfi- 
cial de zanja: se mezcla el aceite con el agua, se agita y se 
vierte la mezcla; el aceite penetra en el orificio respiratorio 
de las larvas e impide la eclosión de los huevos. 

El tratamiento de los estercoleros merece especial aten- 
ción. La elección del insecticida es difícil: es preciso que la 
substancia destructora de las larvas de las moscas resista a 
las fermentaciones amoniacales, so pena de hacerse rápida- 
mente inactivas; tampoco debe suspender las fermentaciones 
que dan al estiércol su calidad de abono, ni debe perjudicar 
a las plantas cuando el estiércol que la contiene se emplea 
en abundancia, y, por último, su precio no debe ser excesivo. 
Los sulfatos de hierro y de cobre, los aceites pesados de 
brea de hulla, el aceite de esquisto, el cresil, el borato só- 
dico y el de calcio no llenan todas estas condiciones y parece 
ser difícil encontrar un insecticida que los realice. — En los 
Estados Unidos se ha buscado la solución en un nuevo mé- 
todo de preparación de los estercoleros, basado en el hecho 
de que las larvas de las moscas, después de haber terminado 
su crecimiento, procuran salir del montón de estiércol para 
ir a metamorfearse en el suelo; de donde la idea de colocar 
el estercolero en una plataforma con claraboya sobrena- 
dando en un algibe lleno de agua; al salir del estercolero 
caen las larvas en el agua y se ahogan; es sobre todo du- 
rante la noche cuando se escapan así; durante el día, se man- 
tienen a pequeña distancia de la superficie del estercolero 

GuÉnAvx.—Fntonioloffia. 28 



426 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOxMÉSTICOS 

para escapar de la luz, pero evitando eu cambio las regiones 
centrales del estercolero donde la actividad de las fermenta- 
ciones da lugar al desprendimiento de gases irrespirables. 
Las experiencias realizadas con este método han demostrado 
la eficacia absoluta. — Hay que hacer notar que las moscas 
buscan especialmente, para depositar sus huevos, el estiércol 
fresco de caballo; no los depositan en las deyecciones de los 
bóvidos, y sólo se dirigen al excremento del caballo durante 
las primeras veinticuatro horas que siguen a su expulsión; 
esto basta, por otra parte, para que un solo caballo pro- 
duzca en un mes residuos que puedan dar origen a 40,000 o 
50,000 moscas. Así el señor Roubaud ha propuesto enterrar, 
cada día, el excremento fresco de caballo retirado del esta- 
blo practicando un agujero en el centro mismo del montón 
de estiércol; el calor de fermentación del estercolero, que 
puede alcanzar 70° e incluso 90°, destruye rápidamente los 
huevos y las larvas contenidos en el excremento. 

Estríaos 

Los estros son unas grandes moscas peludas que general- 
mente tienen la trompa y las antenas muy pequeñas; las 
hembras tienen el abdomen termi- 
nado en una especie de taladro que 
les sirve para deponer sencillamen- 
te los huevos sin introducirlos en 
los tejidos; no pican al ganado; 
únicamente son perjudiciales las 
larvas. 

Estro del caballo (GastropJiüiis 
eqni) (fig. 330). — Este estro, que 
pertenece al género OastrophUus, 
''^^" '^''' "¡mpikdo."' '^"'''''' tiene de 12 a 14 milímetros de largo 
(sin contar el oviscapto de la hem- 
bra) y es de color amarillento con manchas pardas; las alas 
son transparentes y cruzadas por una faja parda. Este in- 
secto aparece en los pastos de verano, sobre todo durante el 
mes de agosto; la hembra se posa sobre los caballos y depone 




ESTRO DEL CABALLO 



427 



sus huevos debajo de los pelos de casi todas las regiones del 
cuerpo; los huevos sou blanquecinos, de 1 milímetro de lon- 
gitud y de forma cónica (fig. 331); cada hembra puede depo- 
ner de 400 a 500 huevos. Las larvas son blancas, fusiformes, 
alargadas, provistas de unas coronas de pequeñas cerdas 
rígidas (fig. 332) y producen un ligero picor que obliga al 
caballo a lamerse; de este modo son transportadas por la 





Fig. 331. - Huevo del Fig. 332.-Lar- 
estro del caliallo . va recién na- 
muy aumentado. cida. 



Fig. 3:33. — Larva Fig. 334. — 
madura , muy Ninfa muy 

ampliada. ampliada. 



lengua a la boca y penetran en el tubo digestivo; llegan hasta 
el estómago, y, por medio de su cabeza, se fijan sobre la mu- 
cosa en número bastante «grande; con frecuencia se ven hasta 
100 ó 200, y a veces muchas más; determinan con su pre- 
sencia una irritación de los tejidos, que se traduce por una 
ligera inflamación y una secreción con la cual se nutren (1). 
Las larvas de estros permanecen cerca de once meses en el 
estómago del caballo (fig. 335); tiempo necesario para su 
completa evolución; después de algunas mudas, acaban por 
alcanzar 2 centímetros de longitud y se vuelven de color 
rosado (fig. 333). En este momento se desprenden y son 
evacuadas por las deposiciones; generalmente penetran en 
el suelo y se transforman en ninfas (fig. 334) dentro de una 
cascara ovoidal, de un negro brillante, de 16 milímetros de 



(i; El estro del caballo se reconcentra igualmente en el intestino. 



428 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALiíJS DOMÉSTICOS 

longitud por 7 milímetros de auclio, formada por la piel 




Fi^. a,Vi. — Larvas de (rastrophilns eqiii fijas sobre la mucosa en el estómago 
del caballo; al centro, ulceraciones producidas por la fijación. 

endurecida de la larva; uü mes o cuarenta días después, el 



ESTRO DEL CABALLO 



429 



insecto perfecto rompe la cubierta de la ninfa por medio de 
una gran vesícula frontal blanca que al cabo de cierto tiempo 
desaparece. — A pesar del número considerable de larvas de 
estros que pueden existir en un estómago, casi no son peli- 
grosas y con bastante rareza ocasionan la perforación com- 
pleta del estómago. Por otra parte, sería diñcilísimo actuar 
contra ellas, pues el grosor de sus tegumentos las pone al 
abrigo de todos los 
medicamentos y hasta 
les permite subsistir 
durante varias horas 
en una solución de 
sublimado. 

Estro hemorroidal 
(Gastropliüiis Jicemo- 
rrhoidalis) (fig. 3oG). 
— Este estro es mu- 
cho más pequeño que 
el estro del caballo: 
tiene cerca de 1 cen- 
tímetro de longitud y 
es de un pardo ne- 
gruzco; el tórax es 
gris con una faja 
transversal negra ha- 
cia atrás; el abdomen 
es blanco hacia de- 
lante, negro en el 
centro y rojo hacia 
atrás; las alas no tie- 
nen manchas. Vive en 
las mismas condicio- 
nes que el anterior; sus larvas se fijan en el estómago y 
sobre todo en el recto, en donde determinan un picor inso- 
portable, de donde le viene el nombre a la especie; tienen 
de lo a 1() milímetros de longitud y son de color rojo; su 
evolución es más rápida que la del estro del caballo; antes 
de ser expulsados se fijan frecuentemente alrededor del ano. 




Fig. 336.— Gastrófilo liemorroidal. 
1, gastr<)filo hemorroidal liembra (tamaño 
natural); 2, huevo de gastrófílo hemorroidal 
(ampliado 10 veces); ?>, larva de gastróíilo hemo- 
rroidal en su último período (ampliada dos 
veces); 4, ninfa de gastróíilo hemorroidal con 
su opérculo (ampliada 2 veces); 5, larva de gas- 
tróíilo duodenal en su último período (ampliada 
2 vccesí (según líailliet). 



430 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

en donde es fácil recogerlos y destruirlos. Se les puede tam- 
bién expulsar por medio de inyecciones adecuadas. 

Estro duodenal (Gastrophilus diiodenalisJ.—Estíi espe- 
cie, muy próxima al estro hemorroidal, tiene larvas que se 
fijan casi únicamente en el duodeno del caballo, inmediata- 
mente después del estómago. 

Estro del carnero ((Estrus orz^J. — Este estro, que perte- 
nece al género de (Fsfnis, tiene de 10 a 12 milimetros de 
longitud y es de color gris amarillento; el tórax lleva un 
punteado negro y el abdomen manchas negras; las alas son 

transparentes con tres 
% )^d^ / ,^>^^>. puntos negros en la ba- 

se (fig. 337); esta mos- 
ca aparece desde mayo 
hasta septiembre; vue- 
la por los apriscos y 
sobre las manadas de 
carneros; según pare- 
ce, la hembra depone 

Fig. 337. — Estro del car- Fig. 338.— Larva en suS hueVOS alrededor 
ñero ((Estrus oris). au- su completo des- , , . ,1 

mentado. ' arrollo. de las nanccs de los 

carneros y hasta se la 
considera vivípara. Las larvas penetran en las cavidades 
nasales y ascienden a los senos frontales (ñg. 339); quedan 
retenidas allí durante diez u once meses, tiempo que dura su 
desarrollo; llegan a adquirir 2 ó 3 centímetros de longitud 
y cerca de 1 centímetro de ancho; son blanco amarillentas 
con estrías transversales pardas (ñg. 338). En el mes de 
junio, su evolución ha terminado; descienden de nuevo a las 
fosas nasales, son expulsadas por el carnero y se hunden 
en el suelo para transformarse en ninfas (fig. 340); un mes 
o un mes y medio después salen los insectos perfectos y 
vuelan. 

Las larvas de estros determinan en los carneros una viva 
irritación de la mucosa, sobre todo cuando son numerosos 
(puede haber de ellos una docena): particularmente en el 
momento de recorrer las fosas nasales, el prurito es vivísimo. 
Durante su estancia en los senos frontales, las larvas pro- 





ESTRO DEL CARNERO 



431 



vocau una abundante secreción de moco, con el cual se nu- 
tren; al final de su desarrollo, a principios de verano, produ- 




Fig. 339. — Larvas de estros eu los senos frontales del carnero. 
L, estros fijos en la mucosa; S, limite de los senos. 




cen desórdenes más graves: los carneros enfermos estornudan 
frecuentemente; luego son atacados de fenómenos de vértigo, 
que se designan con el nombre de vértigo de 
estros o de falsa modorra; esta afección se 
manifiesta, en efecto, de un modo muy análogo 
a la modorra, causada por la tenia cenuro 
(véase pág. 21); se pueden distinguir sobre 
todo por la gran cantidad de moco que se es- 
capa por las narices; este derrame abundante 
no existe en la modorra verdadera y, además, 
la falsa modorra ataca indiferentemente los 
animales de cualquier edad. 

Las inyecciones liquidas no pueden alcanzar las larvas, 
que, por otra parte, son muy resistentes a la acción de los 
insecticidas. Se puede ensayar el impedir la puesta de 
los huevos, embadurnando la frente y el hocico de los carne- 
ros con una ligera capa de aceite de pescado. 

Hipodermo del buey (Hijpoderma ¿>oz75/ — Este estro, 
del género Hipodermo, tiene 14 milímetros de longitud y 



Fig. 340.— Ninfa 
ampliada, vista 
por de))ajo. 



432 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 




Fig. 341. — Hipoder- 
mo del buey, am- 
pliado. 



es de im color general negruzco; el tórax está reciibierto por 
delante de pelos amarillentos, en el centro de pelos negros, 
y su parte posterior es calva; el abdomen es muy velloso, 
agrisado por delante, negro en el centro y amarillo por 
detrás (fig. 341). 

Esta voluminosa mosca velluda está extendida por toda 
Europa, aparece desde mediados de junio 
hasta primeros de septiembre en los pas- 
turajes, sobre todo en los próximos a los 
bosques. Se presentan en gran número en 
un corto intervalo de tiempo y desapare- 
cen bruscamente; viven como término me- 
dio de tres a once dias; sólo se la ve volar 
los días cálidos y soleados; los años calu- 
rosos y secos favorecen, por otra parte, 
el desarrollo de este insecto. 

El hipodermo no pica los animales. 
Su puesta ha sido difícilmente observada. Sin embargo, está 
actualmente reconocido que esta mosca deposita sus huevos 
en los pelos, sobre todo en los denlas patas 
posteriores; estos huevos son de forma oval 
muy alargada y están fijos en los pelos por 
un pequeño pedículo de tinte pardusco. 

Las larvas salidas de estos huevos están 
engrosadas en su extremidad anterior, su 
color es blanquecino y están revestidas de 
pequeñas espinas (fig. 242). No se conoce 
bien su género de vida; parece que tragadas 
por el buey podrían fijarse en el esófago o 
en el primer estómago merced a unos gan- 
chos vocales y a su revestimiento espinoso atravesando las 
paredes; según parece, realiza entonces trayectos internos 
más o menos largos, dirigiéndose hacia la. piel, bajo la cual 
se fija definitivamente. Según Stub (danés) y Scott (inglés), 
las larvas del hipodermo del buey penetrarían también por 
la piel, y únicamente aquellas que seguirían esta vía al- 
canzarían su completa evolución; este hecho no ha podido 
nunca ser comprobado de visii^ pero se ha visto que era 




Fig 



342. — Larva 
del hipodermo 
del Iniey, am- 
pliada. 



HIPODERMO DEL BUEY 433 

posible que las larvas del hipodermo perforaceu la piel 
humana. 

De enero a abril, las larvas nacidas el verano precedente 
aparecen bajo la piel; se fijan en el dorso, los lomos, la 
2:rapa, la espalda, el costillar, pero preferentemente en 
la región lumbar. Miden entonces 1'5 centímetros de longitud, 
pero su desarrollo no está terminado y no será completo 
hasta mayo o junio. La permanencia de las larvas en el 
cuerpo del buey, se prolonga, pues, al menos de ocho a 
nueve meses. Llegada bajo la piel, la larva la perfora in- 
troduciendo su extremidad posterior provista de espinas; 
determina por su presencia la formación de un tumor que 
es, al principio, del tamaño de un guisante. Cada tumor 
presenta un pequeño orificio donde la larva aplica, a fin de 
respirar, su parte posterior, que contiene el ano y los orifi- 
cios respiratorios. La irritación que la larva produce da 
lugar a la formación de pus del que se nutre. El tumor 
amnenta de volumen y el orificio exterior se ensancha poco 
a poco. 

La larva adquiere el aspecto de una pequeña navecilla, 
con la cara ventral combada y la dorsal plana: adquiere, 
finalmente, durante el mes de junio, una longitud de 2 a 
3 centímetros y una anchura de 1 a 1^5 centímetros, y el 
tumor alcanza el volumen de una nuez, mientras el orificio 
presenta un diámetro de 1 a 2 milímetros. La larva escapa 
entonces del tumor y cae al suelo; es en general por la ma- 
ñana, de seis a ocho, que tiene lugar la expulsión;^ no ha 
sido nunca observada después de las cuatro y media de la 
tarde. La larva se hunde en el suelo para abrigarse, pene- 
trando algunos centímetros, a condición de que sea blando 
o de que se trate de estiércol, de hojas, etc., y se transforma 
inmediatamente en ninfa adquiriendo un color negro obscuro 
(figura 343). Un mes o seis semanas después aparece el in- 
secto perfecto. —Después de la salida de la larva, el tumor 
disminuye hasta desaparecer; la cavidad se llena lentamente, 
pero la cicatrización es lenta, difícil e imperfecta. En los 
cueros procedentes de estos animales, las perforaciones debi- 
das a las larvas del ano pueden compararse a las que dejarían 




434 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 

clavos arrancados o agujeros producidos por balas de revól- 
ver de pequeño calibre; se han llegado a contar más de 
500 en un mismo buey; las perforaciones de los años prece- 
dentes están ocluidas, pero el curtido hace 
aparecer el tejido cicatricial que no se veía 
en la piel fresca, y que compromete la soli- 
dez del cuero. 

En los animales en pleno período de de- 
sarrollo, de dos a cuatro años de edad, en 
los que el hipodermo se observa más fre- 
cuentemente. El número de tumores varía 
de unos pocos, a quince, veinte, cincuenta, 
Fig. 343. - Ninfa, cícnto Y hasta más; su volumen guarda rela- 

vista por su cara ., , ijii ^ i r 

dorsal y muy am- ^lou cou la edad de las larvas, los mas vo- 
piiada. luminosos no son mayores que una nuez. 

Las larvas del hipodermo del buey se 
encuentran también bastante a menudeen el caballo, e incluso 
algunas veces en el hombre. 

Otro hipodermo ataca también en Francia a los bóvidos: 
el hipodermo listado ( Hijpoderma lineata). Esta especie 
existe en los Estados Unidos, donde ataca los bóvidos de la 
misma manera que el Hypoderiiia hovis. 

Perjuicios. — Las pérdidas causadas por las larvas del 
hipodermo son muy importantes; en Francia se las evalúa 
en más de 15 millones anuales. En los Estados Unidos, el 
hipodermo listado causa una pérdida anual de 90 millones. 
Las pérdidas son debidas: a la alteración de la carne, cuyo 
aspecto habitual está modificado en la proximidad de los 
tumores — al adelgazamiento más o menos manifiesto de 
los animales y a una disminución de la producción de leche, 
que parece resultar de los desplazamientos internos de las 
larvas, — y principalmente a la depreciación de los cueros, 
que se evalúa en general en un tercio de su valor. 

El único medio eficaz para luchar contra los hipodermos 
consiste en la destrucción de las larvas o «varrons», desde 
que son perceptibles los tumores; éstos se descubren más 
fácilmente con la mano que con la vista; así que son apre- 
ciables, se los incinde y, por una ligera presión de los dedos, 



HIPOBOSCO DEL CABALLO 435 

se expulsa la larva y se aplasta. — Cuaüdo la presión ejer- 
cida con las manos es insuñciente para extraer la larva, 
pueden utilizarse pinzas o bien un instrumento llamado 
«élarveur» (deslarvador). La incisión se cicatriza mejor que 
la perforación hecha por la larva y no deja huella alguna. 
La herida se lava en seguida con esencia de trementina. 

Este «deslarvamiento», para que dé resultados positivos, 
debe aplicarse con perseverancia y en toda la región. En 
Dinamarca, se le aplica desde hace más de veinte años, 
habiéndose mostrado muy eficaz. Pero como la época del 
deslarvamiento coincide con los trabajos de la primavera, 
los labriegos no encuentran el tiempo necesario. Hay que 
dirigirse preferentemente a especialistas, o estimular me- 
diante primas a los boyeros a la práctica del deslarvamiento. 
— En 1911 se fundó en París una «Asociación francesa para 
la destrucción del varrón». 

El estornino y el aguzanieve o pastorcilla son auxiliares 
útiles; conviene, pues, favorecer el anidamiento mediante 
la plantación de árboles y la instalación de pajareras en la 
proximidad de los pasturajes. Los gallineros movibles pres- 
tan también grandes servicios, las gallinas buscan hábilmente 
las orugas en el suelo destruyendo un gran número. 



Hipobüscidos 

Estos dípteros pertenecen al suborden de los pupírparos. 
Se distinguen de los estridos por su cuerpo ancho y apla- 
nado, y de los dípteros por su aparato chupador y perfora- 
dor; sus largas patas les permiten correr rápidamente y se 
sirven poco de sus alas, que con mucha frecuencia, ni tan 
sólo existen. Son nocivos en estado adulto, pues las larvas 
nacen en un período muy avanzado y se transforman en 
pupas inmediatamente después de su nacimiento. 

Hipobosco del caballo (Hippohosca eqiii). — Este hipo- 
bosco tiene 8 milímetros de longitud y es de un tinte ama- 
rillo pardo; el tórax presenta manchas blancas y amari- 
llentas; las alas son rojizas; el cuerpo es coriáceo y muy 



436 



INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOMÉSTICOS 



resistente; las patas son largas y separadas; de aqní el 
nombre de mosca-araña con que ordinariamente se designa 
este insecto (íigs. o44 y o45). Suele correr por la superficie 



t I 




Flg. 344. — Hipoltosco del 
caballo, anmeutado. 




Fig. 345. 



Hipohosco del caballo, 
aumentado. 



volando, 



del cuerpo de los caballos y de los bueyes; hunde su chu- 
pador en la piel de las regiones desprovistas de pelo y, 

con sus picaduras, irrita a los 
animales. Es preciso perseguir 
estos insectos y partirlos por 
la mitad para matarlos, pues la 
dureza de los tegumentos y su 
forma aplanada los hace difí- 
ciles de aplastar. 

Melófago del carnero (Melo- 
phagus oviniis). — Este insecto, 
conocido vulgarmente con el 
nombre de piojo del carnero, 
tiene 4 milímetros de longitud 
y es de color ocráceo; está com- 
pletamente desprovisto de alas 
(figura 436); vive sobre la piel 
de los carneros, y sus picaduras 
son poco peligrosas. El esquileo 
permite destruirlos fácilmente; el estornino muestra para el 
melófago una gran predilección. 




Fig. .34G. — Melófago de los car- 
neros, de tamaño natural y 
aumentado. 



PULGA DEL HOMBRE 437 



AFANÍPTEROS 




Pulgas 

Pulga del hombre (Pulex irritans) (tig. 347 ).— Este 
insecto tiene de 2 a 4 milímetros de longitud y es de color 
pardo; su cuerpo es ovalado, 'aplastado lateralmente y pre- 
senta una segmentación muy visible; sus piezas bucales están 
dispuestas para la succión; 
las antenas son cortas y 
se repliegan dentro de 
unas pequeñas fosas; fal- 
tan las alas, y están subs- 
tituidas en la espalda por 
dos escamitas. Las patas, 
sobre todo las posteriores, 
son muy desarrolladas y 
dispuestas para el salto. 

T V 1, p 1 1 i-- Fijí. 347. — Piilua coiiu'm iPiíIex irritans), 

La hembra fecundada tie- ''= aduiu, larva y niuta. 
ne el abdomen ligeramen- 
te dilatado; depone unos diez huevos en las hendiduras de 
los entarimados, debajo de los tapices y en los sitios que no 
se limpian con frecuencia. Los huevos son ovalados, blan- 
quecinos y de O' 7 milímetros de longitud; se abren al cabo 
de algunos días, y la evolución de las larvas dura de cuatro 
a seis semanas; las metamorfosis son completas: las larvas 
son vermiculares, sin patas, provistas de piezas bucales mas- 
ticadoras, que les sirven para alimentarse a expensas de los 
insectos muertos o de los excrementos.de las pulgas adultas. 
La larva fabrica un pequeño capullo donde se transforma 
en ninfa. 

Las pulgas se vuelven muy incómodas en verano por sus 
picaduras irritantes, y es bastante difícil el desembarazarse 
de ellas. Constituyen, además, junto con las ratas, los ve- 
hículos de la peste. La pulga de la rata de los países tropi- 
cales pica lo mismo al hombre que a la rata y transmite así 
la enfermedad de la rata al bomore. 

Los vapores de ácido sulfuroso que son empleados para 



438 INSECTOS NOCIVOS A LOS ANIMALES DOI^IÉSTICOS 

destruir las ratas eu los barcos, destruyen al propio tiempo 
la pulga de una manera perfecta. Los insecticidas gaseosos 
son en general más eficaces que los líquidos; en las habita- 
ciones, se puede hacer quemar azufre o vaporizar formol. 
Los polvos insecticidas (polvo de pelitre) son igualmente 
muy eficaces; hay que completar su acción lavando el suelo 
con jabón negro. Se consigue ahuyentar momentáneamente 
las pulgas del cuerpo humano untándolo con esencia de 
clavel o con tintura de sabadilla. 

Pulga del perro (Cnetocephalns canis). — Esta pulga, 
muy semejante a la del hombre, se distingue de ella por su 
cabeza y su protórax provistos de una especie de púas de 
peine. Vive sobre todo en el perro; presenta una variedad 
algo más pequeña (pnlex cati), que vive sobre los gatos. 
Los conejos y los pájaros también están atacados por pulgas 
especiales. Pero los caballos y demás animales domésticos, 
en lugar de ser atacados por las pulgas, las alejan con su 
olor. Los perros y los gatos atacados han de friccionarse 
con aceite mezclado con polvo de tabaco y luego lavarlos con 
agua de jabón; además, se lavarán las perreras con agua 
hirviendo. Las hojas de nogal frescas pueden servir para 
alejar a las pulgas. 

Niguas 

Nigua o pulga penetrante ( Sarcopsijlla penetrans). — 
Este insecto apenas mide 1 milímetro de longitud; es de color 
pardo rojizo, de forma ovalada y comprimida lateralmente. 
La nigua, introducida desde América eu África, se ha hecho 
nociva en las colonias de la costa occidental; los tiradores 
senegaleses la han transportado a Madagascar. En el mo- 
mento de la fecundación, las hembras (fig. 348) se echan 
sobre el hombre y los mamíferos domésticos, se fijan en los 
miembros inferiores y merced a su pequenez se introducen 
entre el dermis y la epidermis para chupar la sangre con 
avidez; aumentan poco a poco de volumen, y su abdomen se 
dilata considerablemente; la hembra, asi distendida, se ha 
comparado muy propiamente a un grano de muérdago por 



NIGUA O PULGA PENETRANTE 



439 



su dimensión y su color (fig. 349). La presencia del parásito 
determina una inflamación de la piel, a veces muy violenta, 
seguida de complicaciones nicas o menos graves. 

Una cuidadosa limpieza diaria y un buen calzado bastan 





Fig. 348. — Pulga penetrante 
(hembra fecundada, am- 
pliada). 



Fig. 349. — Nigua hembra, rellena 
de sangre, ampliada (Sarcopsi/- 
lla psnetrans). 



para evitar las niguas. Además, es fácil desembarazarse de 
ellas, extrayéndolas con la punta de un alfiler o matándolas 
con una pomada mercurial; procúrese no aplastar los parási- 
tos, pues al esparcirse los huevos por la herida, todavía 
agravarían la situación. 



HIMENÓPTEROS 

Picaduras de abejas y de avispas. — Las picaduras de 
las abejas y de avispas, sobre todo de estas últimas, son 
dolorosas y pneden acarrear consecuencias graves, según el 
sitio atacado y según el número de los pinchazos. 

Es preciso extraer el aguijón que queda en la herida y 
lavar ésta en agua fresca, agua salada, avinagrada o amo- 
niacal; el petróleo y la esencia de petróleo se emplean tam- 
bién con éxito. 

Las picaduras de avispa en la garganta, que pueden 
ocurrir comiendo una fruta, determinan una hinchazón con- 
siderable, que a veces mata por asfixia; en este caso, se 
mezcla sal de cocina con una pequefia cantidad de agua y 
se traga esta pasta a cucharadas, dejando que la sal se di- 
suelva lentamente en la boca. 




INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

TISANUROS 

El lepismo del cazúcar (Lepisma saccharina) o pececito 
plateado (fig. 350) es bien conocido de las amas de casa. Es 
un insecto de 1 centímetro de longitud, de cuerpo alargado, 
ovalado, terminado por tres filamentos largos, que debe su 

color plateado a las escamas 
brillantes que le cubren. Es de 
una gran agilidad y se oculta 
en las alacenas, en los arma- 

Fig. 350. — Lepismo del azúcar. rios, bibliotecas, dctrás dc los 

cuadros y en todos los sitios en 
donde encuentra obscuridad y humedad; ataca el azúcar, los 
dulces, los papeles (libros viejos y grabados), y los tejidos 
(lienzos y lanas). — Para combatir los lepismos es preciso 
airear y limpiar con gran frecuencia los cajones y los ar- 
marios, descolgar y limpiar los cuadros, destruyendo todos 
los insectos que se encuentren. 

ORTÓPTEROS 

Biátidos. — Estos insectos se conocen vulgarmente con el 
nombre de cucarachas o escarabajos. Hay dos especies prin- 
cipales: la blata ordinaria de las cocinas y la blata ger- 
mánica. 

La cucaracha de las cocinas (Periplaneta orientalis) 
tiene cerca de 2 centímetros de longitud; su cuerpo es apla- 
nado y de un color más o menos pardo; esparce un olor 
nauseabundo, que recuerda el del ratón. Este insecto es pro- 
cedente del Asia Menor; busca los sitios de temperatura ele- 
vada, pues el calor le es necesario; se le encuentra, pues, en 
las habitaciones y particularmente en las cocinas y en los 



CUCARACHAS 



441 



hornos. Ataca todos los alimentos, sobre todo la harina, el 
azúcar, las frutas y también las legumbres, el arroz, la carne 
y el pan. No son grandes los destrozos que produce, pero 
ensucia las substancias que toca y les comunica un olor re- 
pugnante^ que impide utilizarlas para la alimentación. 

Las cucarachas se multiplican extraordinariamente en las 
habitaciones. Durante el dia se ocultan en las grietas de las pa- 
redes, del suelo y de las vigas, y salen por la noche para come- 
ter sus destrozos; si se entra de noche con una luz en una cocina 
o en un horno atacado, causa espanto la multitud de cucara- 
chas que cubren el suelo, las paredes y las mesas y que, una 
vez sorprendidas, no tardan en ocultarse en sus refugios. 

En los puertos de mar, se encuentra una cucaracha algo 
más grande que la anterior, la gran cucaracha americana; 
es originaria de la América del Sur, pero se ha notado su 
presencia en los almacenes de azúcar y de pieles y también 
en los invernaderos, en donde las orquídeas sufren mucho 
de sus ataques. 

La cucaracha germánica (Blatta germánica), más pe- 




Fie. 351. — Ciicurac'luí üennáiika. 



quena que la anterior, mide de 1 centímetro a 13 milímetros 
(le longitud; su color es leonado; presenta en la parte ante- 
rior del cuerpo dos rayas negruzcas, paralelas, separadas por 
un espacio amarillo más ancho (íig. 351). Se le encuentra en 

GuÉnwx.—Etitomología. 29 



442 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

libertad eii los bosques, debajo de las hojas secas; pero existe 
también en las casas, sobre todo en el norte de Europa. Su 
voracidad es notable; todas las materias animales y vegetales 
pueden ser su presa; en Rusia, a donde fué importada por el 
ejército que hizo la campaña de Prusia, durante la guerra de 
los siete años, ataca no tan sólo las provisiones (pan, carne, 
gallina, trigo, arroz), sino también el betún de las botas y 
iiasta la tinta. Abunda igualmente en los buques. 

Destrucción de las cucarachas.— Vd,m destruir estos 
hediondos y repugnantes animales, a veces extraordinaria- 
mente poderosos, podemos servirnos de trampas o cucara- 
cheras: por la tarde, se disponen en el suelo unos vasos 
barnizados interiormente, rodeados de trapos o de planchitas 
para facilitar su acceso; los insectos atraídos por un cebo 
(harina o azúcar) que se ha puesto en el fondo del vaso, res- 
balan al interior de éste y luego no pueden remontar por las 
paredes verticales perfectamente lisas y quedan prisioneros; 
también se puede verter en el vaso cerveza, ligeramente 
azucarada: las cucarachas son atraídas por el olor y se ane- 
gan en el líquido. Basta también con preparar refugios, cons- 
truidos por ejemplo con estropajos húmedos; las cucarachas 
acuden para pasar el día, y se les puede destruir fácilmente. 

El ácido sulfuroso destruye las cucarachas; conviene, 
pues, quemar azufre (véase pág. 505) en los lugares infecta- 
dos, después de haber tapado herméticamente todas las ren- 
dijas que pueden servirles de refugio. Se recomienda también 
hacer en los rincones en donde acuden las cucarachas insu- 
flaciones con polvos de piretra fresca o aspersiones con agua 
mezclada con petróleo (unos 50 gramos por litro). Las as- 
persiones con agua hirviendo que contengan un 40 por 100 
de alumbre son también muy eficaces. Podemos, finalmente, 
servirnos de polvos insecticidas y de cebos envenenados con 
arsénicos. 

Como medio preventivo, es preciso emplear materiales de 
construcción que dificulten la formación de agujeros y rendi- 
jas, y cuando éstas se produzcan taparlas cuidadosamente. 

Grílüdos o grillos. — Dos especies de grillos nos interesan: 
el grillo doméstico, que únicamente se encuentra en las ha- 



TERMITA lucífuga 



443 



bitaciones; y el grillo campestre (fig. 352), que habita en 
los prados y en los campos. 

El grillo doméstico (Gnjllns domesticiis) tiene de 15 a 
18 milímetros de longitud; es de color amarillento, su cuerpo 
es cilindrico, con una gran cabeza que presenta cuatro fajas 
pardas transversales; sus pa- 
tas son cortas y robustas; las 
posteriores tienen muslos muy 
desarrollados; la hembra tie- 
ne un oviscapto de más de 
1 centímetro de longitud; los 
dos sexos tienen dos apéndi- 
ces en el abdomen de 1 cen- 
tímetro. Los élitros del ma- 
cho tienen unos órganos de 
estridulación por medio de 
los cuales emite durante la 
noche, por intervalos, su chirlido o cri-cri bien conocido. 

Busca el calor y las hendiduras de los hornos de panadero, 
de las cocinas y de las chimeneas. Por la noche come los re- 
siduos de los alimentos; se ha supuesto que también devora 
las cucarachas de las cocinas, con lo cual desempeñan un útil 
papel. Cuando los grillos son demasiado numerosos, hay que 
destruirlos por los medios indicados contra las cucarachas. 

El grillo de los campos (Grijlhis canipestris) es de un 
negro brillante: habita en una madriguera y se alimenta de 
diversas substancias vegetales o animales. 




Fig. 352. — Grillo campestre. 



NEURÓPTEROS 

Termita lucífuga (Termes Inci/n(/iis).—^siQ neuróptero, 
ordinariamente conocido con el nombre de horniíga hlanca, 
es largo de 1 centímetro y de color pardusco. Las termitas 
viven en sociedad, en donde existe la división del trabajo y 
en donde se encuentran diferentes tipos de individuos: un 
macho o rey, una hembra reina, cuyo abdomen puede alcan- 
zar más de 3 centímetros de longitud y que depone una 
cantidad considerable de huevos, las obreras neutras y des- 



444 



INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 



provistas de alas, y los soldados de mandíbulas robustas y 
también sin alas (fig. 353). Estos termes tienen un género 
de vida diferente de los que se encuentran en nuestras colo- 
nias de Asia y de África, los cuales construyen inmensos 
hormigueros de varios metros de altura y de una solidez a 
toda prueba; las termes lucífugas están localizadas al sud- 
oeste de Francia: viven en los pinares o cerca de las habi- 
taciones, labran galerías subterráneas y no aparecen nunca 
a pleno día; los nidos están establecidos en los troncos y en 




Fig. 353. — Termitas. 
Termita o))rera; termita liembra; termita soldado. 



las maderas abandonadas en el suelo, como en las maderas 
de las casas. A últimos del siglo XVIII, los termes hicieron 
su aparición en las poblaciones de la Charenta y de la Cha- 
renta Inferior^ causando gravísimos destrozos; Rochefort, 
Saintes, Tonuay-Chcárenta y La Eochela fueron invadidos 
por los terribles insectos; éstos penetraron en las habita- 
ciones sin que se pudiese advertir su presencia, pues van 
siempre minando la madera dejando intacta la superficie 
exterior; hacia 1850, el palacio de la prefactura de La Ro- 
chela tuvo todo su maderamen destruido; como también la 
mayor parte de los archivos, las vigas, armarios, los car- 
tones, los registros, todo fué roído interiormente sin que 



CARCOMAS 445 

apareciese al exterior el menor rastro de los destrozos, lo 
cual expuso a muy peligrosos accidentes. En 1005, se han 
indicado los termes en las cercanías de Nérac, en donde 
determinaron el hundimiento de una casa. Por la misma época 
fué notada su presencia en el depósito de ropas de un cuerpo 
de ejército del Mediodía, habiendo labrado verdaderas chi- 
meneas en los montones de ropa destinados a la tropa. 

Se puede luchar contra estos insectos inyectando sulfuro 
de carbono en las galerías y cavidades labradas por ellos en 
las maderas; Quatrefages obtiene también buenos resultados 
con los vapores de cloro. Pero lo mejor contra toda inva- 
sión de termes en las construcciones nuevas, es substituir las 
armaduras usuales jpor el hierro o la madera preparada; 
basta el empleo de maderas impregnadas de creosota. Para 
detener la destrucción completa de las maderas parcial- 
mente roídas, pero que todavía pueden servir, se recurrirá 
al embaduruamiento de carbolíneum aplicado a la tempe- 
ratura de 60"; este embaduruamiento matará o alejará a los 
insectos. 

Se encuentra también en Francia otra especie de termes, 
el termes de cuerpo amarillo (Calotermes flavicollis), que 
vive en Pro venza al pie de los olivos; es raro que cause 
destrozos. 

COLEÓPTEROS 

Coleópteros nocivos a la madera labrada 

Anobios, carcomas o polillas. — Los coleópteros xilófagos 
más frecuentes en nuestras habitaciones y que causan más 
destrozos, pertenecen al género Anobiiun, así llamado a 
causa de la particularidad que ofrecen estos insectos de si- 
mular la muerte de un modo persistente al menor peligro; 
los agujeros redondos y rectos que en estado de larva hacen 
en la madera, y que parecen hechas con un barreno, les ha 
dado el nombre vulgar de barrenas. 

Las carcomas tienen un color pardo obscuro, un cuerpo 
casi cilindrico; la cabeza es pequeña y puede hundiise en 



446 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

el coselete; está provista de mandíbulas poderosas; las an- 
tenas están insertadas cerca de los ojos y terminadas en 
maza; las patas son cortas. Los adultos salen de sus gale- 
rías en la primavera; la reproducción tiene lugar en esta 
época: los insectos se llaman entre sí durante la noche, 
produciendo en el interior de las maderas unos pequeños 
crujidos rítmicos, comparables al tictac de un reloj y pro- 
ducidos por el choque de su cabeza contra la madera; estos 
sonidos regulares y bien distintos que se perciben claramente 
en el silencio de la noche, son considerados por muchas per- 
sonas como un funesto presagio; este «reloj de la muerte», 
como se le llama, no es más que un grito amoroso. Después 
del aparejamiento, las hembras van a Reponer sus huevos 
sobre los muebles, los entarimados, las vigas y los maderos. 
En los bosques atacan raramente los árboles vivos y única- 
mente suelen hacer la puesta sobre los árboles muertos o 
cortados, y con la madera trabajada es como las larvas 
son introducidas en las habitaciones, en donde continúan 
desarrollándose. 

Estas larvas son blanquecinas, arqueadas, provistas de 
tres pares de patas y de dos fuertes mandíbulas; penetran 
en el interior de la madera por unos agujeros redondos que 
se prolongan en largas galerías rectilíneas, cilindricas, de 
un diámetro de 2 a 3 milímetros y que contienen un polvo 
amarillento, que resulta de la mezcla del serrín producido y 
de las deyecciones de las larvas: este polvo fino recibe el 
nombre de carcoma. Las galerías comunican entre sí y se 
hacen numerosas en el espesor de la madera, hasta tal punto, 
que a veces queda completamente minada y reducida a polvo, 
en tanto que la capa supercial queda intacta. Las larvas 
pasan toda su existencia en estas galerías y sufren en ellas 
sus metamorfosis: se transforman en ninias en una cavidad 
embadurnada con un barniz especial; antes tienen cuidado 
de hacer un agujero para procurar la salida del insecto 
perfecto. 

Las carcomas perforan toda clase de maderas: maderas 
de construcción, andamios, vigas, entarimados, dinteles, 
muebles, utensilios; rebajan considerablemente la resistencia 



CARCOMAS 



447 



de los metales empleados en la construcciÓD de las casas 
y de los almacenes. Atacan, además, y de un modo general, 
todas las materias orgánicas, secas y duras; las substancias 
alimenticias, los libros, los papeles, los herbarios, y las co- 
lecciones de historia natural no son respetados. 

La barrena ataraceada o moteada (Anohiiwi tessellatmn) 
(figura 354) es la mayor carcoma de nuestro país: tiene de 




Fig. 354. — Colcúpteros caseros. 
I, carcoma moteada; 2, licto acaualado; 3^ ptiliu pccticorne; 4, tonebrio 
moliuero y su larva; b, antreua de los museos: G, Ptiitns fnv, ¡5, $ y su 
larva; 1, larva do Dermcstc del tocino; 8, attagcna y su larva. 



O a 7 milimetros de longitud y es de un color pardo castaño 
con pelos dorados que forman numerosas manchas, y que 
dan a la parte superior del cuerpo el aspecto de un mosaico 
o de un tablero de damas. Su larva vive sobre todo en las 
armaduras y en las vigas de las casas; las maderas de 
encina y de castaño son particularmente ataeadas, y su soli- 



448 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

dez con frecuencia muy comprometida. El adulto aparece 
en mayo y junio, en cuyo momento produce choques muy 
sonoros. 

La carcoma de las mesas o carcoma pertinaz (Anohíiuii 
pertinax striatnm) tiene 4 milímetros de longitud y es de 
un pardo obscuro con una pelusa leonada; sus élitros son 
estriados; es notable por su obstinación en hacerse el muerto 
cuando se le toca. Es muy común en las casas, en donde 
ataca frecuentemente los muebles, arrimaderos y arteso- 
nados. 

La carcoma del pan (Anohüwi paniceiim) tienen 2' 5 mi- 
límetros de longitud y es de color pardo rojizo; su coselete 
es liso y de un castaño obscuro; cada élitro tiene cinco es- 
trías punteadas que están recubiertas de una pubescencia 
leonada. Esta carcoma no vive tan sólo en la harinu y en el 
pan, según podría darlo a entender su nombre, sino que 
ataca también gran número de substancias vegetales, y re- 
sulta así muy perjudicial; la madera, los libros, los papeles, 
las frutas secas, las raíces, las galletas de los soldados son 
atacados indistintamente; en varias ocasiones, los almacenes 
de aprovisionamiento del ejército se han visto invadidos por 
estos anobios, y ha quedado inutilizada para la alimentación 
la totalidad de la galleta. 

Los muebles se han de proteger contra estos insectos 
por medio de una capa de pintura o de barniz; para expulsar 
las carcomas que los han invadido, es preciso embadurnarlos 
con esencia de trementina o con una solución alcohólica que 
contenga el 10 por 100 de sublimado, y cerrar los agujeros 
con cera. 

Licto acanalado (Lijctns canalicnlatus) (fig. 354, 2).— 
El licto acanalado es un pequeño coleóptero de unos 4 milí- 
metros de longitud, de cuerpo alargado, de élitros con es- 
trías longitudinales y de un color achocolatado. La hembra 
depone sus huevos a mediados de mayo en las hendiduras 
de los troncos sanos recientemente cortados; la encina, el 
castaño y el nogal parecen ser sus árboles preferidos y siem- 
pre es en la albura de estos troncos en donde queda deposi- 
tada la puesta. En el mes de junio, los huevos dan nací- 



APATO CAPUCHINO 449 

miento a unas pequeñas larvas blanquecinas que penetran 
en el interior de la madera y labran galerías rectilíneas, 
dejándolas tras sí llenas de un polvo fino. Estas larvas se 
propagan así muy frecuentemente en las vigas de nuestras 
casas y edificios, sobre todo en las grandes piezas de arma- 
dura de los techos; sus numerosas galerías debilitan consi- 
derablemente la madera y pueden determinar su rotura. — 
Las vigas han de cortarse siempre en el corazón del tronco, 
puesto que si contienen albura, pueden ser atacadas por las 
larvas de licto desde su nacimiento; estas últimas roen más 
tarde la madera del corazón, cuando sus mandíbulas han 
adquirido toda su robustez. Se encuentran estos insectos en 
las vigas, maderas, entarimados y muebles de las habita- 
ciones, así como en los arrimaderos, viguetas, en los aros 
de los toneles de los graneros y de las bodegas. Dada su 
potencia creadora, se explican los destrozos que efectúan 
en las maderas en tiempo relativamente corto. Cuando se 
nota que un tarugo de un entarimado está invadido, -hay que 
quitarlo inmediatamente para evitar la propagación del mal. 

El ptilino (Ptilimis pedinicormis) (fig. 354, o) causa 
perjuicios análogos a los del licto: tiene 
4 milímetros de longitud y es de un co- 
lor negruzco. 

Apato capuchino (Apate capiicinc) 
(figura 355). — Este xilófago es negro; 
sus élitros están soldados; no posee alas 
membranosas y no puede volar. Es muy 
temible, pues está provisto de potentes 
mandíbulas, y se citan numerosos ejem- 
plos de maderas muy duras, de piedras ^^capuchino.^^'^ 
y hasta de pedazos de plomo, perfora- 
dos por sus larvas. Afortunadamente, su fecundidad no es 
tan grande como la de los insectos precedentes, y raras 
veces causa preocupaciones. 

Lo mismo ocurre con los Hylotnipes y los Hespero- 
phcines. 

El Capricornio doméstico ( Hijlotrupes hajuhis) es un 
lougicorue de bastante talla: tiene de 1 a 2 centímetros de 




450 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

longitud; es de color pardo cou dos mauchas blancas eu el 
centro del dorso; aparece a últimos de junio; la hembra 
depone^ por medio de su largo taladro, en las piezas de ma- 
dera resinosa como el pino y el abeto; las larvas labran sus 
galerías en los arrimaderos, armaduras y entarimados cons- 
truidos con estas maderas, que pueden quedar destruidas por 
completo. 

Las calidias tienen costumbres análogas, pero son mucho 
menos comunes. — La calidia sangrienta (Callidiiim san- 
gmnemn) es un coleóptero laugicorne de cerca de 1 centí- 
metro de longitud, completamente rojo, con las patas y las 
antenas negras. Aparece en la primavera; se la ve frecuen- 
temente en este momento en la^ casas en donde se emplea 
leña para la calefacción. La hembra depone sus huevos en la 
corteza de la encina; las larvas viven en la madera durante 
dos años y labran galerías en la dirección de las fibras. — 
La calidia violada (Calliclhim viola ceiim)^ que es de un color 
azul obscuro; vive en la madera de pino. 

El fimatodes variable (Phymatode variable) es un co- 
leóptero muy parecido a las calidias; tiene de 1 a 1'50 cen- 
tímetros de longitud y es de un color azulado rojizo. Hace 
la puesta sobre la encina, la haya y el castaño. Se nota 
frecuentemente su presencia en las bodegas; las larvas roen 
los aros de los toneles, que generalmente son de castaño, 
y los hacen caer a trozos. 

El clito arqueado (Clytiis arcnatus), que ya hemos indi- 
cado, lo mismo que la calidia sangrienta (f), depone sus 
huevos sobre las encinas o castaños cortados, en cuya albura 
las larvas labran sus galerías, y de este modo penetran 
en las habitaciones. — Es preciso destruir todos los insectos 
perfectos que se encuentren. 

La gracilia pigmea (Gracilia pycjnuea) es un pequeño 
coleóptero longicorne, que vive lo mismo que su larva en 
los cestos de mimbres, los toneles y los cañizos. No presenta 
grandes peligros, y es muy fácil librarse de ellos por medio 
de embadurnamieutos con esencia de trementina. 

(1) Véase el capítulo Insectos nociros a los fií-boles forestales, pá- 
gina 339. 



VALGO HEMÍPTERO 451 

El Capricornio carpintero (Astynomns ceditis) depone, 
según ya vimos (ptág. o40), sobre la corteza de los pinos y 
de los abetos; sns larvas penetran en el tronco, hacen sns 
galerías y continúan desarrollándose en las vigas emplea- 
das en la construcción de las casas. Este insecto es común 
en el Norte. 

El limexilón naval o lima-madera y varios buprestres 
(véase pág. 333) tienen larvas que cometen análogos des- 
trozos. 

Valgo hemíptero (Valgns Jiemijjferns). — Este coleóptero 
tiene cerca de 8 milímetros de longitud; es negro, peludo, 
con algunas tiras y puntos blancos en los 
élitros, los cuales no recubren completa- 
mente el abdomen. La hembra tiene en el 
extremo posterior de su abdomen un tala- 
dro de cerca 3- milímetros de longitud, con 
el cual introduce los huevos en la madera 
(figura 356). Las larvas son muy análogas 
a los gusanos blancos, pero mucho más 
pequeñas. 

Los valgos hemípteros aparecen en la 
primavera. Las hembras deponen sus hue- ^ig. 35C. - vaigo 

^ i- 1 . 1 1-1 hemíptero, liem- 

vos, particularmente en las empalizadas, |,ra. 
rodrigones, estacas y sostenes de distintos 
árboles resinosos. Las larvas se desarrollan rápidamente y 
roen de abajo arriba la porción enterrada de postes o estacas, 
y al cabo de poco tiempo ocurren roturas. —Se ha aconse- 
jado, para preservar los postes, embadurnar la base con dos 
capas de alquitrán o coaltar aplicadas en caliente; de este 
modo se resguarda la madera contra la humedad, pero de 
un modo insuficiente contra los insectos. Se ha recomendado 
también la carbonización de las puntas; con esto se destruyen 
los huevos que puedan encontrarse en los postes que ya han 
servido, pero no se priva la contaminación ulterior. El señor 
J. Fallón ha indicado un procedimiento muy eficaz: se em- 
badurna toda la porción que ha de quedar enterrada con una 
gruesa capa d-e cerusa previamente diluida en aceite; se es- 
polvorea después esta parte con arena fina y se deja secar; 




452 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

preparados de esta suerte los postes, no pueden ser perfo- 
rados por el taladro de la hembra del valgo, y para asegurar 
todavía más la duración de este barniz, se le puede recubrir 
con una capa de alquitrán. 

Medios de destnicciójt. —Y Sirios medios generales de 
preservación contra los ataques de los coleópteros nocivos 
a la madera pueden aplicarse en las explotaciones agrícolas. 
Haremos notar, en primer lugar, que la albura es la única 
atacada particularmente por los parásitos y que, por lo tanto, 
hay que rechazarla todo lo posible; recomendamos especial- 
mente el empleo de tablones, de vigas, frisos y tabiques 
extraídos del corazón de la encina; en las bodegas se impone 
el empleo de envases construidos con excelentes materiales 
y con aros de hierro, suprimiendo de los utensilios para la 
vendimia toda la madera que contenga albura. Esto es pedir 
mucho, pero es la más segura garantía. 

Veamos ahora los remedios preventivos. Las maderas 
utilizadas en la construcción de las bodegas han de sufrir 
tratamientos previos; cuando puede efectuarse la inmersión 
,en el agua, constituye un excelente procedimiento de conser- 
vación para las viguetas, los tablones, etc., pues las larvas 
e insectos que podrían encontrarse en ellos son completa- 
mente destruidos. Nosotros preferimos, no obstante^ la in- 
mersión en una solución de sulfato de cobre o de bicloruro 
de mercurio (del 1 al 5 por 100), que produce los mismos 
efectos mucho más rápidamente y priva, al propio tiempo, 
hasta cierto punto, la invasión ulterior de otros insectos; 
este sistema de conservación se funda en el principio de la 
transformación en la madera de las substancias solubles, 
fermentibles y atacables por los insectos en substancias inso- 
lubles al abrigo de la fermentación y de los ataques; se 
pueden también emplear los alquitranes líquidos procedentes 
de la destilación de la hulla y que son ricos en creosota, 
tales como el carbolíneum; el señor Henry ha reconocido 
que basta embadurnar los postes con carbolíneum aplicado 
en caliente (GO*^). 

Un excelente medio, aunque algo más caro, consiste en 
exponer las maderas a los vapores del sulfuro de carbono 



DESTRUCCIÓN DE LOS COLEÓPTEROS DE LA MADERA 45o 

eu ima pieza especial, eu la cual no se puede penetrar sin 
ventilarla antes muy enérgicamente. — Todos estos trata- 
mientos se han de completar con capas de alquitrán o coal- 
tar, o bien de aceite. 

En cuanto a la tonelería, el medio más seguro de conser- 
varla en buen estado es la estufa a alta temperatura. Un 
chorro de vapor recalentado, dirigido al interior de los to- 
neles, durante un tiempo suíicientemente largo, permite la 
destrucción de todos los géneros patógenos, de todas las 
larvas y de todos los insectos. 

Estos tratamientos impedirán, por lo menos, la evolución 
rápida y completa de los parásitos, aunque no toda contami- 
nación exterior. 

^:E1 mal ha aparecido? ¿Se ha comprobado la presencia 
de numerosos insectos? Hay que proceder sin tardanza a su 
destrucción y evitar su multiplicación. Podemos sencilla- 
mente encargar a una brigada de niños el cuidado de recoger 
los insectos y destruirlos; este es un medio de aplicación 
fácil, poco costoso, que siempre dejará satisfecho al propie- 
tario. Se puede sujetar el local a la acción de los vapores de 
ácido sulfuroso, de sulfuro de carbono o de formol; eu las 
bodegas se aprovecharán los meses de abril, mayo y junio, 
en que no se efectúan labores vinícolas. El sulfuro de car- 
bono tiene una acción rápida, pero puede perjudicar la cali- 
dad del vino; además, es explosivo y exige para su manejo 
grandes precauciones; por esto preferimos no recomendarlo. 
El uso del ácido sulfuroso es muy práctico: se tapan todas 
las aberturas y se dejan los vapores sulfurosos durante vein- 
ticuatro o cuarenta y ocho horas, habiendo quemado una 
cantidad de azufre suficiente para dar un volumen de ácido 
sulfuroso, por lo menos igual a la cubicación del local. Se 
puede utilizar con ventaja una mezcla en partes iguales de 
azufre y de salitre, cuyo último cuerpo facilita la combustión 
del azufre; se considera que un peso dado de esta mezcla 
produce aproximadamente su peso de ácido sulfuroso. Des- 
pués se abre y se airea convenientemente antes de penetrar 
en el local. 

El formol es también de un empleo práctico; se expende 



454 INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 

en el comercio bajo la forma de cartuchos construidos de 
manera que producen, por su combustión, una gran cantidad 
de aldehido fórmico. No obstante, hay que temer su olor 
para el vino. 

Es preciso completar estos tratamientos por medio del 
embaduruamieuto de las vigas del techo, o de los tabi- 
ques, etc., con una lechada de cal que contenga cierta pro- 
porción de sulfato de cobre (de 10 a 15 por 100 de peso de cal). 

Coleópteros nocivos a los vestidos 
y a las pieles de abrigo 

Antreno de los museos (Anthremis imiseorum) . — Los 
antrenos son pequeños coleópteros muy comunes en las casas; 
tienen tan sólo 2 ó 3 milímetros de longitud; su cuerpo es 
ligeramente ovalado, casi circular; es de color pardo con 
escamitas amarillas, rojas y grises sobre los élitros, entre- 
mezcladas, formando hermosos dibujos (fig. 354, 5). Se les 
ve en la primavera y en verano sobre las flores de cierto 
número dé plantas (umbelíferas); penetran en las habitacio- 
nes, y las hembras hacen la puesta en todas partes. Las 
larvas tienen de 4 a 5 milimetros de longitud; son amari- 
llentas, erizadas de pelos pardos, muy cortos y de mechones 
más largos en los costados y en el extremo posterior del 
cuerpo; se los encuentra en los tapices, en los abrigos de 
piel, en los muebles, en los cartones y en las colecciones 
de historia natural: pájaros disecados, pieles preparadas y 
cajas de insectos. 

Dermestes. — El dermestes de los peloteros o atageno 
(Attagenus o Dermestes pellio) tiene 5 milimetros de lon- 
gitud por 2'50 de ancho; su cuerpo es abultado por encima, 
es negro o pardo obscuro con un puntito blanco, y a veces 
dos en cada élitro (tig. 354, 8). -Se le ve en la primavera, en 
marzo y abril, dentro de las habitaciones, y también se le 
encuentra con frecuencia sobre las flores de las umbelíferas. 
La hembra depone sus huevos en las pieles de abrigo, en los 
vestidos y en los tapices; las larvas son de un pardo rojizo; 
tienen el cuerpo cubierto de pelos rojizos y llevan en su 



ANTÉENOS Y DERMESTES 455 

extremo posterior un haz de cerdas tau largas como el cuer- 
po; roen las pieles, las tapicerías y hasta pueden atacar los 
objetos de cuerno. 

El dermeste zorra (Dermestes vülpinns) tiene las mismas 
formas que el dermeste de los peloteros, pero tiene de 7 a 
8 milímetros de longitud y es enteramente negro. Su larva 
comete idénticos destrozos que el anterior^ pero es poco 
común en las habitaciones, y en donde ha causado grandes 
perjuicios es en los almacenes de pieles. 

El dermeste del tocino (Dermestes lardarius) tiene 7 mi- 
límetros de longitud; es negro con una ancha faja de un 
gris ceniciento en la parte anterior de los élitros y tres pun- 
tos negros a cada lado. Su larva no tan sólo ataca el tocino, 
sino también las pieles, las colecciones de historia natural y 
a veces la madera; tiene 1 a 1'50 centímetros de longitud; es 
parda por encima, blanca por debajo y está erizada de pelos 
obscuros; comete destrozos desde el mes de mayo hasta sep- 
tiembre, época en que se transforma en ninfa y en insecto 
perfecto. 

Medios de destrucción. — Para alejar los antrenos y los 
dermestes se recurre generalmente a los polvos insecticidas 
o a las substancias de olor fuerte^ con que se espolvorean 
los vestidos y la peletería; la naftalina, el alcanfor, el polvo 
fresco de piretra, la pimienta en polvo, el fenol, la bencina 
y la esencia de trementina se emplean con este objeto. No 
obstante, estos productos no siempre alejan los insectos, y 
es preciso recurrir a medios de preservación más eficaces. Es 
preciso sobre todo empaquetar muy bien los objetos que 
se quieren guardar; los vestidos y las pieles se han de envol- 
ver cuidadosamente con telas, que se cosen, luego se colocan 
en baúles, en cajones o en cajas de cartón, cerrando las 
hendiduras con tiras de papel pegadas con engrudo. Si no se 
toman estas precauciones, hay que tener el cuidado de sacu- 
dir frecuentemente los vestidos, abrir los muebles, expo- 
nerlo todo al aire y al sol, a ñn de alejar las larvas, las 
cuales buscan ante todo la quietud y la obscuridad. 



456 



INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 



Coleópteros nocivos a las substancias 
alimenticias 



Un gran número de coleópteros atcacan las substancias 
alimenticias contenidas en las casas. Ya hemos indicado los 
perjuicios causados por los Gorgojos y las Bruchas^ y aca- 
bamos de ver dos insectos nocivos 
para los muebles y los vestidos: la 
Carcoma del pan y el Dermeste del 
tocino, causan frecuentemente perjui- 
cios en los almacenes, las cocinas y las 
despensas. 

El Tenehrión de la harina (véase 
página 153)), muy frecuente en las pa- 
naderías, penetra también en los gra- 
neros, lo mismo que el Tenehrión obs- 
curo; sus larvas (gusanos de la harina) 
viven de la harina, de los bizcochos y 
de los granos. El blaps presagia-muer- 
te (Blaps mortisaga) (fig. 357) es un 
coleóptero próximo a los tenebriones, de color negro, con 
élitros soldados, que busca la obscuridad y vive sobre todo 
en las cavas y bodegas; es casi inofensivo. 

Los almacenes y graneros invadidos por estos diferentes 
insectos han de ser completamente vaciados, limpiados y 
desinfectados con ácido sulfuroso; hay que examinarlos cada 
mes y conservarlos en un estado de perfecta limpieza. Las 
galletas para el ejército se han de entregar y conservar en 
cajas metálicas soldadas. — Es preciso en lo posible destruir 
los adultos y las larvas. 




Fig. 357.— Blaps presagia 
de muerte. 



LEPIDÓPTEROS 

Polillas. — Varias pequeñas mariposas pertenecientes a 
la familia de los tineidos tienen orugas, bien conocidas con 
el nombre vulgar e impropio de aradoras (1), que atacan, 



(1) Este nombre debe reservarse a los acarios. 



POLILLAS 457 

como las larvas de los antreuos y de los dermestes, diversas 
substancias animales; roen los tejidos de lana, las pieles de 
abrigo, la pluma, la seda, el clin, la harina, la manteca, 
el corcho, etc., y cometen serios destrozos; presentan la 
particularidad de ocultarse en una especie de borra sedosa 
mezclada con partículas de tejido. 

La polilla de los vestidos y de las pieles (Tinea pellio- 
nella) tiene de 12 a 18 milímetros de ala a ala; sus alas 
superiores son amarillentas con brillo sedoso y dos o tres 
puntos obscuros; sus alas inferiores son grises. Se la ve 
volar por las habitaciones durante los meses de junio y de 
julio sobre todo. Depone sus huevos sobre los tejidos, los 
vestidos y los abrigos; las orugas no tardan en salir, e 
inmediatamente se ponen a roer; cuando han terminado su 
crecimiento se recubren de una borra formada por una seda 
que ellas segregan y de restos de lana o de pelo de los abri- 
gos y la fijan al tejido para pasar el invierno; se crisalidan 
durante la primavera. 

La polilla ropavejera (Tinea sarcüeUa) vuela desde me- 
diados de la primavera hasta mitad del verano. Depone 
sus huevos en los vestidos de lana, en los sitios obscuros; 
las larvas se fabrican, con los residuos de lana, una cubierta 
que transportan consigo. 

La polilla de las pieles o de los tapices {Tinea tapezella) 
tiene de 15 a 22 milímetros de ala a ala; las alas superiores 
son de un amarillo pardo, excepto en su base, de un pardo 
violado; las inferiores son grises. Vuela por las habitacio- 
nes desde abril hasta junio y depone sus huevos sobre los 
gruesos tejidos de lana y las pieles de abrigo; las orugas 
son transparentes; tienen costumbres análogas a las ante- 
riores y causan los mismos perjuicios. 

La polilla del clin (Tinea crinella) es de color amarillo 
pálido; su oruga ataca el clin de los sillones y de los colcho- 
nes, y también las pieles y las plumas. 

La polilla de la harina {Asopia farinalis) tiene de 22 a 
25 milímetros de ala a ala; sus alas superiores son amarillas 
en el centro y pardo rojizo en la punta y en la base; las alas 
inferiores son grises con dos líneas claras; vuela por las 

GuÉN Avx.—Fiitomologia. 30 



458 



INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 



cocinas desde jimio hasta agosto; su oruga vive eu la harina 



y en el salvado (fig. 
La polilla de la 




Fig. 358. — Polilla de la 
harina (Asopia fariiialis). 



358). 

grasa {Aglossa pingiiinalis) tiene de 
25 a 30 milímetros de ala a ala; sus 
alas son de amarillo agrisado con va- 
rias líneas pardas; las alas inferiores 
son de un color más claro (fig. 359). 
Vuela por las cocinas en verano; su 
oruga, pardusca, roe el tocino, la man- 
teca y la grasa. 

Las polillas del corcho viven en 
las bodegas y atacan los tapones de las 
botellas. La oruga de la CEnophila fla- 
viim perfora los tapones, tanto si están 
como no recubiertos de cera, lo 
que puede acarrear la alteración 
del vino. Las orugas de la Ti- 
nea cloacella viven debajo de 
una tela recubierta por sus ex- 
crementos y que toma por esto 
el aspecto de una placa de mus- 
go negruzco; debajo de esta tela 

se nutren del moho adherido a Fig. 359. — Polila de la manteca. 

la superficie de la madera de los 

viejos teneles; pero viven también a expensas de los tapones. 
La oruga de la Ephesia passulella y la de la CEcopJiora 
pseudospretella también atacan los tapones. 

Medios de destrucción. — Contra las polillas de los ves- 
tidos, deberemos defendernos por los medios ya indicados 
contra los dermestes. Haremos notar, además, que siendo 
las orugas de estas pequeñas mariposas atraídas sobre todo 
por las substancias grasas, es preciso tener gran cuidado en 
conservar los vestidos limpios de toda mancha de grasa. 
En cuanto a las mariposas, no hay que descuidarse en des- 
truirlas cuando, sobre todo por la noche, se las ve revolotear 
entorno de la luz.— Para precaverse contra los perjuicios 
ocasionados por las polillas en las bodegas, se ha aconsejado 
lacrar las botellas con cera o con una cápsula metálica; el 




HORMIGAS 459 

lacre es insuficiente para detener la penetración de las oru- 
gas, y hasta se cree que los puede atraer por la substancia 
grasa que contiene; la cápsula metálica es preferible, pero 
con la condición de que no presente ninguna raja y que esté 
herméticamente aplicada sobre la botella. Para destruir las 
mariposas se puede recurrir al sulfuro de carbono, que obra 
de una manera muy activa, pero tomando las precauciones 
indispensables para el manejo de este producto; el trata- 
miento debe durar de treinta y seis y cuarenta y ocho horas; 
se pueden recubrir los envases y las botellas con mantas de 
lana para evitar la alteración del vino. Igualmente se sumer- 
gen los tapones durante algunas horas en una disolución de 
gelatina, 15 gramos; glicerina, 24 gramos, y agua, medio 
litro; se les puede también tratar durante un cuarto de hora 
con una mezcla de parafina, cuatro partes, y vaselina, una 
parte calentada a 40^. 

HIMENÓPTEROS 

Hormigas. —Las hormigas, que hemos estudiado a pro- 
pósito de los árboles frutales, se muestran con frecuencia 
molestas y a veces perjudiciales en el interior de las habita- 
ciones. En las cocinas acuden en gran número y se estable- 
cen permanentemente en las alacenas o en las hendiduras 
de las paredes y de las maderas, atacan las substancias 
azucaradas más diversas y las deterioran. Pueden resultar 
muy peligrosas taladrando el envigado por el estilo de los 
termes, pero están provistas de mandíbulas menos poderosas, 
trabajando por lo tanto mucho más lentamente y, además, 
en pleno día, lo cual permite seguir los destrozos y obrar en 
tiempo oportuno contra ellas. — Para destruir las hormigas 
se recurrirá a los procedimientos que ya hemos indicado 
(véase pág. 292); la esponja empapada de agua azucarada 
da sobre todo buenos resultados; también se pueden insuñar 
polvos insecticidas en las rendijas. Lo mejor es buscar la 
situación del hormiguero y anegar las hormigas con agua 
hirviendo o con una emulsión de petróleo y de jabón negro, 
diluida en varias veces su volumen de agua. 



460 



INSECTOS NOCIVOS A LAS HABITACIONES 



Xilocopo violeta (Xijlocopa r/o/í/Y-^fl;;.— El xilocopo pa- 
rece un gran abejorro, con el cuerpo y las alas de un negro 
violáceo (fig. 360); la hembra perfora por medio de sus 

mandíbulas un es- 
pacioso nido , una 
especie de tubo 
vertical de "3 cen- 
tímetros de longi- 
tud, en los postes, 
perchas , empali- 
zadas y distintas 
piezas de madera; 
luego deposita en 
el nido un huevo 
con una pasta de 
miel y de polen, 
destinado a nutrir 
la larva que nace- 
rá; construye en- 
cima una tapa for- 
mando una prime- 
ra celda y sigue 
construyendo cel- 
das superpuestas, 
cada una de las 
cuales contiene un huevo y cierta cantidad de alimento. Los 
huevos se abren sucesivamente de abajo arriba; la larva se 
desarrolla en su celda merced al alimento que le ha dejado 
su madre y se transforma al cabo de tres semanas en insecto 
perfecto, que abre un agujero al nivel de su celda y echa a 
volar. — Para proteger los armazones, postes y empalizadas 
contra estas abejas perforadoras de la madera, basta con 
alquitranarlas o embadurnarlas con carbonilo. 




Fig. 360. — Xilncopa violácea. 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 

La multiplicación de los insectos nocivos a los vegetales 
está limitada por los insectos entomófagos, que son preciosos 
auxiliares del agricultor. Entre estos insectos auxiliares, 
unos destruyen los insectos para nutrirse con ellos; otros 
deponen sus huevos en el interior o en la proximidad de los 
insectos en vías de desarrollo, a fin de que las larvas, salidas 
de estos huevos, se nutran a expensas de su huésped. A tales 
insectos parásitos se debe casi siempre la brusca desaparición 
de las invasiones de ciertos insectos nocivos, como las de los 
bombix del pino o de las orugas hilanderas de los árboles 
frutales. También merced a estos insectos parásitos, un gran 
número de insectos nocivos comunes no se extienden de una 
manera excesiva. Estos insectos han sido empleados con éxito 
en la lucha contra los devastadores de cosechas, pero tan 
sólo en un pequeño número de casos; el empleo de estos auxi- 
liares no parece que se pueda generalizar ni puede dispen- 
sarnos de emplear los procedimientos de destrucción que 
veremos más adelante. 

NEURÓPTEROS 

Crisopa o hemerobo vulgar (Chrijíiopa vulgan's). — Este 
neuróptero, conocido también 
con el nombre de perla, tiene 
12 milímetros de longitud y 
30 milímetros de ala a ala; 
es de un hermoso color verde 
y posee un olor aliáceo; su 
estructura es muy delicada; 
su cuerpo delgado, largo y de 

consistencia blanda; su cabe- Fig.sei.- Hemeroba vulgar, ampliada. 

za lleva largas y finas ante- 
nas; sus ojos grandes, prominentes y de color dorado; sus 
alas en forma de almendra y diáfanas, hacen de él un her- 
mosísimo insecto (fig. 361). 




462 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 



Los hemerobos resultan útiles viviendo en estcado larvario 
a expensas de los pulgones; los adultos buscan los arbustos 
y los árboles invadidos por estos 
insectos para efectuar su puesta: 
depositan sobre las hojas unos hue- 
vos blancos y ovalados, sostenidos 
por delgadísimos pedúnculos (figu- 
ra 362). Las pequeñas larvas que 
salen son de un gris amarillento, 
de forma ovalada y poseen mandí- 
bulas muy desarrolladas que sobre- 
sal-en de la cabeza; se alimentan de 
la sangre de los pulgones y prestan 
grandes servicios, destruyendo co- 
lonias enteras de estos parásitos: 
por esto Réaumur ha dado a esta 
larva el nombre de león de los pul- 
gones. Pasan el invierno encerradas 
en una suerte de capullo y se trans- 
forman en la primavera. — Se ha 
aconsejado introducir este insecto 
en los invernaderos, en donde ge- 
enralmente los pulgones son muy 
abundantes. 

Hormiga-león común (Myrmeleo 

f\ fonnicaniis) (ñg. 363). — Este neu- 
I róptero tiene 3 centímetros de lon- 
^^X gitud y 6' 5 centímetros de ala a 
2 4 ala; su color es pardusco; el abdo- 

men largo y delgado; las alas son 
largas, estrechas, terminadas en 
punta y transparentes; las antenas 
en forma de maza. Su larva, por 
el contrario, es rolliza y encogida; 
tiene 1'50 centímetros de longitud y es completamente gris; 
su cabeza termina en dos mandíbulas muy grandes en forma 
de hoz y de extremo afilado; su abdomen es ovalado, ancho 
y velloso. Esta larva tiene costumbres muy curiosas; vive en 




Fig. 3G2.— Hemeroba vulgar. 

1, larva, muy ampliada; 
2, capullo abierto^ de tamaño 
natural; 3, puesta, de tama- 
ño natural; 4^ huevo muy 
ampliado. 



HORMIGA-LEON COMÚN 



463 



los terrenos arenosos, en donde construye un hoyo en forma 
de embudo, eu cuyo fondo se entierra, no dejando aparecer 
más que sus mandíbulas; oculta de este modo, espera los 
insectos, sobre todo las hormigas, que se acerquen al borde 
de la trampa: el insecto no se puede sostener en esta pen- 
diente arenosa y cae hasta el fondo del embudo; si logra, 
no obstante, ascender de nuevo, la larva le aturde lanzándole 




a, insecto perfecto; ¿>, larv 
en forma de emliudo. 



Fig. 363. — Hormiga-león en todos sus estados. 

c, la misma ampliada; d, capullo; e, trampa 



con la cabeza una verdadera lluvia de arena; la hormiga- 
león entierra el animal capturado y chupa sus jugos por 
medio de sus mandíbulas que están agujereadas para efec- 
tuar la succión. 

La larva se metamorfosea en un capullo sedoso, blanco, 
en forma de bola, y tres semanas después aparece el insecto 
perfecto. 

Libélulas. — Las libélulas, señoritas o caballifos del 
diablo son unos grandes neurópteros, de un aspecto análogo 
a la hormiga-león, pero menos esbeltos; estos insectos son 



464 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 



fáciles de recouocer por su gran cabeza redonda, de ojos 
prominentes y globulosos, y sus alas siempre extendidas 
horizontalmente (fig. 364). Las libélulas viven en la proxi- 
midad de las corrientes de agua y de los pantanos, y son 
útiles por la caza que hacen de los insectos; sus larvas 
son también muy carnívoras; viven sobre todo en las aguas 

estancadas, y a ve- 
ces son perjudicia- 
les, por ejemplo, 
en los estableci- 
mientos de pisci- 
cultura porque de- 
voran los alevinos; 
son útiles porque 
destruyen los mos- 
quitos en estado 
larvario y adultos; 
son diterentes de 
los adultos: poseen 
sobre todo lo que 
se llama una más- 
cara, aparato for- 
mado por el labio 
inferior plegado 
como un escudo, 
que puede disten- 
derse rápidamente 
hacia adelante y 
coger la presa co- 
mo podría hacerlo una pinza. No hay periodo de reposo 
entre las. diferentes fases de estos insectos (seudoneurópte- 
ros), y durante los dias buenos de verano se puede asistir 
a la salida del adulto del cuerpo de la ninfa por una hendi- 
dura de la región dorsal. 

Una de las libélulas más extendidas es la Libellula 
depressa, designada por los autores antiguos con el nom- 
bre de Leonor; su envergadura alcanza 8 centímetros; la 
hembra tiene el cuerpo de color amarillento, y el macho 




Fíg. 364. - Libélula. 



efímeras 



465 



de im azul mate; todas sus alas tienen ima mancha parda. 

Los Caloptéryx, los Lestes, los A(/rions, se parecen 
mucho a las libélulas. 

Efímeras (fig. 365). — Estos neurópteros son de pequefia 
talla y en general de un color amarillento o gris verdoso; 
son insectos de forma esbelta, de alas transparentes, frá- 
giles, triangulares y muy desiguales; siendo las dos poste- 
riores mucho más pequeñas que las anteriores; del extremo 
del abdomen salen tres larguísimos pelos. Los insectos pcr- 




c a 

Fig. 365, — Efímera común (Epheinera nilgnta). 
a, insecto perfecto; í», larva: c. Imevo. 



fectos vuelan en gran número por encima de los torrentes. 
Viven escasísimo tiempo, todo lo más algunos días; las 
piezas bucales están atrofiadas y no se alimentan durante 
su corta existencia; únicamente están destinados a la repro- 
ducción: después de aparejarse, las hembras deponen sus 
huevos por paquetes en la superficie del agua y dejan inme- 
diatamente de vivir. Si la vida aérea de estos insectos no es 
más que pasajera, en cambio la vida larvaria es larguísima: 
dura de uno a tres años, según las especies; pasa entera- 
mente en el agua y presenta metamorfosis complicadas; las 
larvas son muy carnívoras; poseen mandíbulas poderosas y 
se alimentan de pequeños insectos acuáticos; como los adul- 
tos, tienen tres largos filamentos posteriores y además, para 
respirar, branquias traqueales a cada lado del abdomen. 



466 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 



La efímera común (Ephemera vulgata) (fig. 365), bien 
conocida de los pescadores con el nombre de mosca de mayo, 
es larga de 1^50 a 3 centímetros y es de color bastante va- 
riable, generalmente pardo obscuro; aparece desde mediados 
de mayo hasta principios de junio. La larva vive en unas 
madrigueras que se construyen en el limo de los arroyos. 



ORTÓPTEROS 

Manta religiosa ( Mantis religiosa). — Este ortóptero 
habita sobre todo al sur de Francia y no pasa más al norte 
del bosque de Fontainebleau. Tiene de 4 a 5' 50 centímetros 




Fig. 366. — Manta religiosa. 



de longitud; es de forma alargada, de color verde o ama- 
rillento, confundiéndose después con el follaje (fig. 366). Es 
un insecto eminentemente carnívoro, provisto de piezasbu- 
cales robustas y de patas anteriores llamadas rapaces, que 
constituyen armas muy temibles. La manta se oculta entre 
las hierbas con sus largas patas rapaces extendidas y com- 
pletamente inmóvil; cuando se acerca un insecto lo coge y lo 
sujeta sólidamente entre las tibias y fémures de sus patas 
y en el mismo lugar lo devora. 



ESCARABAJO DORADO 



467 



COLEÓPTEROS 





Escarabajo dorado (Carabus auratns). — Este coleóptero, 
conocido con los üombres ([q jardinero y de sastre^ es largo 
de 2 a 2 '50 centímetros, de un hermoso verde dorado con 
reflejos metálicos; sus élitros son acanalados; nó tiene alas 
inferiores y no puede volar (fig. o67j. Se muestra durante 
toda la temporada de verano, y sobre todo durante la noche, 
efectúa una caza en- 
carnizada a los in- 
sectos, a sus orugas 
y a sus larvas, sobre 
todo los saltones y 
los gusanos blan- 
cos; devora parti- 
cularmente los hue- 
vos de los saltones 
y de los grillotalpas 
ozarandijas.Se ali- 
menta también de 
babosas. Su larva 
tiene 3 centímetros 

de longitud; su cuerpo es semicilíndrico y la espalda está 
recubierta de capas quitinosas; su boca está armada de fuer- 
tes mandíbulas; es de un negro brillante y puede moverse 
rápidamente merced a sus largas patas (fig. 368); se ali- 
menta también de insectos y de orugas. 

Los demás carábidos tienen análogas costumbres. Cita- 
remos entre ellos el escarabajo púrpura (C. jmrpuracens) 
(figura 369), cuyos élitros son pardos y violados, y el esca- 
rabajo de los bosques (C. nemoralis) (fig. 370), de color 
castaño dorado con puntos obscuros. 

Calosoma sicofanta (Calosoma si/cojj/ianta). — Este co- 
leóptero tiene de 2 '50 a 3 centímetros de longitud; su cose- 
lete y sus élitros son muy anchos, y posee alas inferiores 
bien desarrolladas. La cabeza y el coselete son de un her- 
moso color azul: los élitros son de un rojo dorado y rayados 



Fig. 367. 
Escarabajo dorado. 



Fig. 368. — Larva 
de escarabajo dorado. 



468 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 





Fig. 3(39.— Escarabajo 
violeta. 



Fig. 370.— Escarabajo 
de los bosques. 



con quince estrías longitudinales (fig. 371). Se alimenta, lo 
mismo que su larva, de orugas nocivas; entre éstas hace un 

gran consumo de las 
perjudiciales orugas 
del bombix procesio- 
naria de la encina; 
en América, en don- 
de estas orugas co- 
meten grandes daños, 
se ha procurado últi- 
mamente introducir, 
sin éxito, el calosoma 
sicofanta. 

Procrusto acha- 
grinado (Procjiístes 
coriaceus). — Este 
escarabajo tiene cer- 
ca de o '50 centíme- 
tros de longitud y es 
enteramente negro; sus élitros son rugosos y como acha- 
grinados (fig. 372). Se alimenta, 
lo mismo que su larva, de in- 
sectos y sobre todo de moluscos; 
presta grandes servicios destru- 
yendo gran número de babosas y 
de caracoles. 

Cicindela campestre (Cicin- 
dela campe stris). — Este coleóp- 
tero, muy próximo a los escara- 
bajos, está igaalmente armado 
para la caza de insectos; tiene 
1'50 centímetros de longitud, de 
grandes patas y fuertes mandí- 
bulas; es de color verde con pun- 
tos blancos en los élitros; sus alas ^ig. 371. - Calosoma sicofanta. 

inferiores están bien desarrolla- 
das, y vuela fácilmente (ñg. 373). La cicindela destruye 
gran número de insectos, muchos de ellos nocivos: su larva 




CICINDELA CAMPESTRE 



469 




Fig. 372. — Procnisto 
acliasriuado. 



es igualmente carnívora: es alargada, mide 2 centímetros y 
posee fuertes mandíbulas (fig. 374); 
para atrapar su presa, se oculta en 
una galería vertical que a veces cons- 
truye hasta en la profundidad de más 
de 40 centímetros y cuya entrada 
cierra con su propia cabeza; se sos- 
tiene, según muestra la figura 375, 
apuntalándose y apoyándose en dos 
tubérculos que lleva el octavo anillo 
de su cuerpo; colocado de este modo, 
coge el insecto que pasa por encima 
de ella y lo arrastra a su escondrijo. 
Estafilino hediondo (StapJiylinns 
olens). — Este estafilino tiene de 2 '50 
a 3 centímetros de longitud; es ne- 
gro; sus élitros son muy cortos y 
cubren incompletamente el abdomen; 

las alas inferiores son, por el con- 
trario, bien desarrolladas; su lar- 
va se le asemeja mucho. Ambas 
hacen una caza activa a los in- 
sectos. — Las larvas del esta- 
filino negro destruyen el pulgón 
lanígero y, cuando son en número 
suficiente^ llegan a detener sus 
destrozos. 

Necróforos. — Estos coleópte- 
ros, de los cuales existen diversas 
especies de colores diferentes, tie- 
nen cerca de 2 centímetros de 
longitud y se reconocen por sus 
élitros truncados (fig. 376). Se 
vuelven útiles enterrando, por me- 
dio de sus patas y de sus mandí- 
bulas, los cadáveres de animales 
pequeños (topos, ratones campes- 
tres, pájaros, ranas); en el cuerpo del animal enterrado 



,\r7- ,^ 




Fig. 373.— Cicindela campestre 
adulta. 




Fig. 374.— Cicindela campestre, 
larva y ninfa. 



470 



INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 



es donde las hembras de los necróforos depositan sus huevos. 

Sinfo alisado (Silpha loe- 
vigaffíJ. — 'EiStQ silfo es liso 
y de un negro brillante, lo 
mismo que su larva; ambos 
se alimentan de caracoles y 
babosas. 

El lampiro o luciérnaga 
(Lampijris noctiluca) (figu- 
ra 378). — Este coleóptero, 
muy común, tiene de 1 a 
1 '50 centímetros de longitud; 
el macho, provisto de alas y 
de élitros, vuela durante la 
noche, en tanto que la hem- 

^'«•'''•;7eSVe\u't?eJfa'° ''''''" b™ es Completamente áptera 

y se arrastra por el suelo; 

ésta es negruzca con pequeñas manchas leonadas en el borde 





Fig. 376. — Necróforos. 



de los anillos y presenta sobre el abdomen puntos fosfo- 
recentes. Estos insectos se alimentan también de moluscos. 



CADELLA 



471 




Fig. 377. — Larvi 
de uecróforo. 



Drilo rubio (Driliis fiavescens) (fig. 379). —Este coleóp- 
tero es parecido al anterior; el 
macho es negro cou los élitros 
amarillos y largas antemis; la 
hembra es áptera y tiene antenas 
muy cortas. Se nutre también de 
moluscos. 

La cadella o trogosita mauri- 
tana (Troijosita manñtanica) tie- 
ne cerca de 1 centímetro de lon- 
gitud; es de color pardo por encima y rojizo por debajo; la 

cabeza es ancha y angu- 
losa lo mismo que el co- 
selete; los élitros son es- 
triados (fig. 380). 

Casi únicamente se le 
ha observado en el sur 
de Francia. En los gra- 
neros ataca la polilla del 
trigo; además, su larva 
es carnívora y destruye 
las larvas de los gorgo- 
jos. Pero se le considera 
al mismo tiempo como 
nocivo: equivocadamente se le acusa de agujerear de parte 
a parte los granos de trigo, 
siendo así que probablemente 
tan sólo ataca los granos 
agusanados. 

Las Mariquitas, conoci- 
das con el nombre de puercos 
de San Antón, son casi to- 
das útiles; sus larvas destru- 
yen gran número de pulgones 
de diversas especies. 

La mariquita de siete pun- 
tos (Coccinella septempnnctata) tiene 7 milímetros de lon- 
gitud; la cabeza y el coselete negros ; los élitros rojos con 




Fig. 378. — Gusano de luz o luciérnaga, 
hembra v macho. 




— Drilo rubio, 
Y heml)ra. 



macho 



472 



INSECTOS AUXlLIARiíiS DE LA AGRICULTURA 




Fig. 380. — Trogosita mau- 
ñtanica, adulta y larva. 



tres puntos negros en cada uno de ellos y un séptimo punto 
central (ñg. 381). 

La mariquita de dos puntos ( Coccinclla bipiinctata) tiene 
5 centímetros de longitud; la cabeza 
y el coselete negros con algunas man- 
chas blancas en el coselete y los éli- 
tros rojos con un punto negro en el 
centro de cada élitro. 

Las larvas de las mariquitas tie- 
nen el cuerpo más ancho por delante 
que por detrás y provisto general- 
mente de plaquitas escamosas. Tanto 
los adultos como las larvas tienen piezas masticatorias 
desarrolladas y hacen un 
gran destrozo de pulgo- 
nes; es preciso, pues, no 
destruirlos. 

La Novins cardinalis. 
— En los Estados Uni- 
dos, merced a una mari- 
quita es como se ha po- 
dido triunfar de la Icerija 
jmrchasi, cochinilla in- 
troducida de Australia 
hacia el 1868, que ejercía 
terribles devastaciones 
en las plantaciones de naranjos y limoneros de California. 
En 1888, el profesor Riley hizo buscar en 
Australia si existía algún enemigo natural de 
esta cochinilla, y se encontró una pequeña 
mariquita, la Novins cardinalis (fig. 382) que 
en aquel país detenía el desarrollo de la Icerya 
jmrchasi. Dicha cochinilla fué llevada a Cali- 
fornia, criada y esparcida por todas las plan- 
taciones, que no llegaron a verse libres de las 
perjudiciales cochinillas. El Novins cardinalis ha prestado 
iguales servicios en el Cabo, en Egipto, en las islas HawaiV 
en Portugal y en Italia, en donde el cultivo de los naranjos 




Fig. 381. — Mariquita de siete puntos, 
adulta, larva j^ ninfa. 




MARIQUITAS 



473 



y limoneros habría estado seriamente comprometido sin esta 
bienhechora mariquita. 

En 1910, k Icerya, importada de Italia, hizo su apari- 
ción en Francia en 
los Alpes - Marítimos 
invadiendo la penín- 
sula del Cabo Ferrat, 
al este de Niza; en 
1912, se hicieron ten- 
tativas para destruir 
esta mariquita me- 
diante pulverizacio- 
nes insecticidas de la 
leña procedente de la 
poda de los árboles y 
de la destrucción por 
el fuego de las partes 
enfermas; pero no se 
logró con ellas impe- 
dir la difusión del in- 
secto; al finalizar este 
mismo año, naranjos, 
limoneros, mandari- 
neros estaban gra- 
vemente atacados, 
así como numerosas 
plantas hortícolas. 
La aclimatación de 
los Novius hecha 
por la Estación ento- 
mológica de París, 
logró un éxito sor- 
prendente; la prima- 
vera de 191o, las ma- 
riquitas estaban destruidas. Han reaparecido después en otros 
lugares de Cote dAzur, pero los Novius las han destruido 
rápidamente cada vez. 

Indicaremos tan sólo dos especies de mariquitas nocivas: 




Fig. 383. — Rama de Pittosporinii 
con Icerija jmrcMsi y larvas de Norias. 



Gué^wjx.—Fiitoniologia. 



31 



474 INSECTOS AUXILIARES DE LA AGRICULTURA 

la mariquita argus (Epüachna argns), que tiene cerca de 
1 centímetro de talla, es rojiza con seis puntos negros aureo- 
lados, y vive en las hojas de los melones, calabazas y 
cohombros. — La mariquita globulosa (Lasia globosa), que 
tiene 3 milímetros de longitud, los élitros rojizos con nume- 
rosos puntitos negros y ataca los forrajes (trébol, alfalfa 
y arbeja). 

DÍPTEROS 

Algunos dípteros resultan útiles deponiendo sus huevos en 
el cuerpo de las orugas. Tales son las taquinarias (Tachina 
larvarnm y Eclujnomia fera). Otros, a la edad larvaria, 
devoran los pulgones, tales son los sirfes ( Sphcerophoria 
scripta). 

HIMENÓPTEROS 

Numerosos himenópteros viven a expensas de insectos 
nocivos: generalmente deponen sus huevos en el cuerpo de 
las larvas y de las orugas; no obstante, éstas subsisten du- 
rante algún tiempo, nutren las pequeñas larvas parásitas y 
les permiten llegar a su completo desarrollo. Los principales 
de estos himenópteros son: 

Los icneumónidos (Ichiieumon brnnicornis, Pimpla ins- 
tigator, Rhijssa per suasoria, Ophion latens); 

Los bracónidos (Apanteles glomeratns, AUjsia olivieri); 

Los calcídidos (Pteromaliis larvarnm, Encijrtiis fuscico- 
llis. Entendon divitiacus) .—Ld^ Prospaltella Berlesei es un 
minúsculo calcidio cuya acción es preciosa en la lucha contra 
la temible mariquita de la morera (Diaspis pentágona). De- 
posita sus huevos, en número de unos cien, sobre las mariqui- 
tas en todas las fases de su desarrollo, cada larva se desarrolla 
en el interior de una diaspis y la devora enteramente. Cuatro 
o cinco generaciones de prospaltella se suceden durante el año. 
En Italia, Berlése ha organizado la lucha contra la diaspis 
pentágona con la ayuda de este precioso auxiliar; es éste 
muy fácil de propagar: basta con fijar en las moreras ataca- 
das una rama con diaspis infectadas por el parásito; 

Los proctotrípidos (Platij g áster pnnctiger); 

Los esfégidos (Pemphredon lugiibris, Ammophila hir- 
suta, Enlomo gnathiis hrevis). 



DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Para obtener la destniccióu de los insectos nocivos, el 
agricultor puede recurrir a cierto número de procedimientos, 
que distribuiremos en varios grupos: 

1.^ Destrucción por medios mecánicos; 

2.^ Destrucción por agentes físicos: 

o.^ Destrucción por agentes químicos; 

4.*^ Destrucción mediante métodos de cultivo: 

5.^ Destrucción por medio de auxiliares animales y 
vegetales. 

L— Destrucción pop medios mecánicos 

Aplastamiento. — El aplastamiento de cada insecto, 
que es el procedimiento más elemental de destrucción directa, 
exige una mano de obra onerosa, y por esto raramente se 
emplea. 

Unas máquinas especiales permiten destruir ciertos insec- 
tos; como la aventadora o mafa-jmlillas de Doyére (p. 157), 
utilizada antes contra la alucita del trigo: consiste en un 
tambor de madera provisto de aristas, en cuyo interior se 
mueve un cilindro de hierro batido provisto de láminas para- 
lelas al eje; el grano es proyectado entre las paredes del 
tambor y del cilindro; los choques producidos matan las lar- 
vas contenidas en los granos atacados, y el aparato lanza a 
distancias diferentes los granos sanos y los granos enfermos. 
Este mata -polillas ha perdido su importancia desde el empleo 
de las trilladoras a gran velocidad. 

BodilJos de formas diversas se han utilizado en Italia y 
en Rusia para el aplastamiento de las bandadas de salta- 
montes ( pág. 128); este medio de destrucción se ha empleado 
también contra algunas especies de orugas. Está muy lejos 
de ser perfecto, sobre todo respecto a algunas orugas, cuyo 
cuerpo presenta cierta elasticidad. 

Batido y recogida.— Se facilita mucho la caza directa 



476 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

de los insectos, sacudiendo ligeramente los árboles frutales 
o las cepas sobre una tela: hamietonnage y antlionoinage 
(páginas 136 y 226) o bien de un embudo especial (embudos 
para altisas y griburis, págs. 21)6 y 300, figs. 193 y 197); para 
las plantas bajas, podemos servirnos de una caja ligera sujeta 
al extremo de una percha (cazn-hahoües); de una ancha pala 
alquitranada y pegadiza (pág. 296), o bien de una carretilla 
que lleva en la parte delantera una plancha cubierta de un 
barniz viscoso (pág. 202). 

Aparatos colectores. — Existen otros aparatos co- 
lectores más voluminosos y más complicados, que constituyen 
verdaderas máquinas; citaremos la desorug adora de Badoua, 
que se ha utilizado en los Pirineos Orientales contra el negril: 
se compone de una especie de artesa, montada sobre ruedas, 
que lleva por delante una larga tabla rectangular, movible 
alrededor de un eje y de altura regulable; una correa mon- 
tada sobre una de las ruedas pone este volante en movimiento 
cuando el aparato está en marcha; las hierbas son entonces 
golpeadas por el volante e inclinadas sobre la artesa, y este 
batido hace caer los insectos para recogerlos y quemarlos. 
En lugar de este aparato algo caro, podemos servirnos de 
una carretilla provista en su parte delantera de una tabla 
cubierta en su parte inferior con un barniz pegajoso y de 
una tela que se arrastra por el suelo, a fin de espantar los 
insectos (página 202). 

El aparato colector Corsi, descrito en la página 126, em- 
pleado en Italia contra las langostas, ha prestado grandes 
servicios: permite recoger un quintal de langostas al día, o 
sea cerca de 12 millones de insectos. —Se han obtenido bue- 
nos resultados con las rastras^ una especie de artesas en 
donde se puede poner un insecticida y con las cuales se pueda 
efectuar una suerte de dragado del suelo. 

La máquina Flory (pág. 128, fig. 93), utilizada en Améri- 
ca, sirve a la vez para recoger y para aplastar las langostas. 

Los insectos (adultos, larvas u orugas) recogidos por 
estos diversos medios han de ser quemados o echados en una 
lechada de cal. 

Armadijos o refugios-trampas. —Armadijos o 



DESTRUCCIÓN POR MEDIOS MECÁNICOS 477 

lazos, de muy diversa naturaleza, pueden ponerse a disposi- 
ción (le los insectos. Estos acuden a ellos y resulta entonces 
fácil el recogerlos (páginas 1<)2, 194, 202, 290, 320, 442). 

No hay que descuidar la recogida de los frutos agusanados. 

Desorugamiento. — La recogida es mucho más fá- 
cil cuando las orugas viven en comunidad, como las del 
bombix crisorrea y las de las hipouomeutas; hasta con 
desprender, con ciertas precauciones, los nidos o las bolsas 
que contienen los insectos para quemarlos luego; pero tam- 
bién se les puede llamear sin tocarlos del árbol. 

La destrucción de las orugas o desorugamiento es obli- 
gatoria en virtud de dos leyes: la primera, con fecha del 
26 ventoso del año IV, que ordena el desorugamiento de los 
árboles durante el invierno (véase pág. 236), se refiere úni- 
camente a la oruga del Bomhjjx clirysorrhea o Cnlopardo, 
es pues insuficiente. La ley del 24 de diciembre de 1888, 
autoriza a los prefectos para tomar, en sus respectivos depar- 
tamentos, las medidas necesarias para detener y prevenir los 
perjuicios causados a la agricultura por los insectos nocivos: 
la orden la formula el prefecto, después de informe del Con- 
sejo general, excepto en el caso de medidas urgentes y 
temporales; la orden no es ejecutiva hasta después de la 
aprobación del Ministerio de Agricultura. El desorugamiento 
puede también prescribirse en primavera con objeto de des- 
truir las telas del Bomhijx neustria, del Bomhi]x dispar y 
de los Hyponomentes. 

El desorugamiento de invierno es el más fácil de ejecutar, 
pues los árboles desprovistos de hojas dejan percibir fácil- 
mente las bolsas en que están encerradas las orugas. La ley 
señala hasta el 20 de febrero para ejecutarlo, pero conviene 
muchísimo hacer esta operación cuanto antes posible, pasado 
el otoño, inmediatamente después de la caída de las hojas; 
en esta época, los labriegos tienen menos ocupaciones y no 
están atareados con los trabajos de la primavera; los días 
fríos y brumosos son además preferibles para el desoruga- 
miento: las orugas jóvenes se encuentran entonces con seguri- 
dad recogidas en sus nidos, en tanto que suelen salir cuando 
la temperatura se suaviza. 



478 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Además del desorugamiento propiamente dicho, debe te- 
nerse cuidado durante el invierno de destruir las puestas que se 
advierten sobre las ramas, por ejemplo, los anillos del Bom- 
hijx nenstria (pág. 237). El raspado (pág. 316) y el emha- 
durnamiento con sulfato de hierro o con cal, de la corteza de 
los árboles deben ser también recomendados. Se destruye de 
esta suerte un gran número de puestas, de larvas y de insec- 
tos que en invierno pasan al estado perfecto. El frío y la 
inclemencia del tiempo no tienen, en efecto, suficiente acción 
para acarrear la muerte de estos parásitos. Este tratamiento, 
para que sea realmente eficaz, debe realizarse en gran escala. 

Estacadas y zanjas de aislamiento. — Para dete- 
ner las invasiones de las langostas nos servimos con gran 
éxito de estacadas fijas o movibles; tales son los aparatos 
Cijpriotes o Diirand (pág. 123, fig. 91) y las meJhafas (pá- 
gina 125). Contra las orugas que marchan en bandas com- 
pactas como las de la noctuella de los forrajes, la mejor 
protección consiste en hacer zanjas, de paredes verticales 
(véase pág. 182); las zanjas se utilizan también contra ciertos 
insectos nocivos para los árboles forestales (pág. 343). 

Fajas pegajosas. — Se pueden proteger los árboles 
contra los insectos desprovistos de alas, por medio de fajas 
pegajosas (véase páginas 221, 238, 244 y 377). Los barnices 
que se emplean son de composición muy variable; además de 
la liga o visco y del alquitrán, citaremos las siguientes 
fórmulas : 

a. Pez blanco 1 kilo 

Trementina 500 gramos 

Aceite de linaza 500 — 

Aceite de oliva 600 — 

h. Alqnitráu de Noruega . . . . 1 kilo 

Aceite de pescado 1 — 

Pez negro 1 — 

Aceite mineral verde .... 1 litro 

c. Alqnitrán de Noruega. ... 1 kilo 

Aceite de pescado 250 gramos 

Aceite mineral 250 — 

d. Alquitrán de hulla (coaltar) . 1 kilo 
Aceite de pescado 1 — 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES FÍSICOS 479 

Trampas alimenticias o cebos.— Ciertos insectos 
son capturados en g-ran escala en recipientes que contienen 
nna snbstancia azucarada (páginas 15'.», 180, 2'.>1, 320). Este 
procedimiento ha dado buenos resultados contra la cochilis y 
el eudemis en Burdeos, Anjou y Alsacia; la fórmula siguiente 
es muy recomendable: 

Agua 10 litros 

Melaza 1 kilo 

Solera o poso de vino 1 litro 

Esta solución debe preparse la antevíspera de su empleo, 
exponiéndola al sol y aireándola varias veces para hacerla 
entrar en fermentación. Pueden utilizarse como trampas, por 
ejemplo, macetas de tierra de 250 a 300 centímetros cúbicos; 
se llenan solamente las tres cuartas partes; colocándolas entre 
el follaje de la viña, algo por encima de los racimos, a razón 
de 200 por hectárea; el gasto es de 22 francos por hectárea. 
Estas trampas deben ser visitadas dos veces por semana; se 
recogen con un cazo las mariposas capturadas y se destruyen, 
al mismo tiempo que se añade más cantidad del liquido ci- 
tado. Este procedimiento completa útilmente los otros medios 
de destrucción utilizados. 

II.— Destrucción por agentes físicos 

Fuego. — Los insectos en su mayor parte están bien or- 
ganizados para resistir los rigores y los fríos del invierno (1), 
pero el fuego da cuenta de ellos fácilmente, y es fácil des- 
truirlos en sus refugios de invierno por medio del chamus- 
cado; esta operación consiste simplemente en quemar ligera- 
mente los árboles y las paredes con haces de paja o entorchas 
encendidas. El fuego permite también destruir radicalmente 
los residuos de todas clases y los refugios naturales o artifí- 
ciales, en los cuales los insectos y sus larvas van a pasar el 
invierno (pág. 296). En ciertos casos particulares, puede 
practicarse la roza con éxito (página 292). También se 

(1) El frío no ejerce una acción destructiva sobre todos los insectos; muchos 
de ellos resisten notablemente temperaturas muy bajas. 



480 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

puede recurrir al chamuscado durante el verano (pág. 372). 

Calor. — El calor se emplea a veces contra las orugas. 
El agua caliente se usa particularmente contra la pirala de 
la viña: escaldadura (pág. 310); se puede aplicar sin peligro 
el agua hirviendo sobre las plantas en invierno; en plena 
vegetación, la temperatura no ha de pasar de 60 a 05^. 

El agua hirviendo puede substituirse por el vapor reca- 
lentado, ambos son perfectamente adecuados para la desin- 
fección de las plantas de los semilleros. 

El agua caliente constituye un excelente medio de des- 
trucción de los insectos. Pero su uso no se ha generalizado, 
sea que la temperatura eficaz tenga inconvenientes para la 
planta, sea que haya dificultad en obtener una temperatura 
determinada. Sin embargo, el señor Sémichon, director de 
la Estación etmológica de Narbona^ opina que una pulveri- 
zación con agua caliente algo más copiosa que la que se 
opera en los sulfatados ordinarios puede efectuarse sin peli- 
gro por debajo de 65*^, sobre la mayor parte de las plantas 
cultivadas, esperando para los árboles frutales que se haya 
verificado la fecundación de las ñores. El agua caliente em- 
papa e impregna fácilmente el cuerpo de los insectos. Contra 
las orugas de cochilis y eudemis, el señor Sémichon ha 
empleado con éxito agua a 55-65^. Sólo debe operarse, en- 
tiéndase bien, en tiempo seco. Este tratamiento es bastante 
delicado y resulta, jornales y carbón comprendido, a 70 fran- 
cos por hectárea; sólo puede por otra parte aplicarse contra 
la primera generación de orugas. 

El aire caliente se utiliza para la destrucción de las larvas 
que viven en el interior de los granos, sobre todo del gorgojo 
del trigo (véase pág. 148); los insectos perecen a la tempe- 
ratura de 55^; pero si se pasa de 65°, se corre el riesgo de 
extinguir también el poder germinativo de las semillas o 
de rebajar la calidad de la harina. Las principales estufas 
rotativas son de Doyére y de Vergier. A falta de una estufa 
especial, puede servir un horno de panadero, que se deja en- 
friar hasta 55° antes de introducir el grano, que se deja 
permanecer en él durante dos horas, cuidando no obstante 
evitar el contacto directo del grano con el suelo del horno. 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES FÍSICOS 



481 



El aire caliente permite también substituir la escaldadura 
de las cepas: estufado (pág. 312). 

Agua. — La snhmersión se ha aplicado sobre todo con- 
tra la filoxera (véase Tratado de Viticultura); también se 
puede recurrir a ella 
contra las zaraudijas 
y las larvas que viven 
en los prados. 

Luz.— Se emplean 
con éxito contra buen 
número de insectos , 
sobre todo de maripo- 
sas, unas trampas fun- 
dadas en la influencia 
atractiva que la luz 
ejerce sobre estos ani- 
males (págs. 140, 180, 
312, 320). Se constru- 
yen actualmente tram- 
pas luminosas consti- 
tuidas por una lámpara 
de acetileno (ñg. 384), 
cuya llama está situada 
en el centro de un gran 
plato circular lleno de 
agua con una capa de 
petróleo; este aparato 
se enciende al venir 
la noche: los insectos, 

atraídos por la luz deslumbradora, caen en el plato y mueren 
asfixiados por la penetración del petróleo en sus orificios 
traqueales. Un gran número de mariposas de muy diversas 
especies pueden ser destruidas por este procedimiento econó- 
mico. Las barricas-trampas, es decir, embadurnadas con una 
substancia pegadiza y azucarada, facilitan también la des- 
trucción de los insectos atraídos por el brillo de una luz 
colocada en su interior. 

En la Champaña, el empleo de las trampas luminosas 




Fig. 384. — Faro de acetileno. 



482 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

mediante lámparas eléctricas ha resultado de una eficacia 
igual a la de la mayor parte de tratamientos insecticidas; 
resulta bastante costoso (70 francos por hectárea, durante 
un período de veinte días); se reprocha a este procedimiento 
el destruir buen número de parásitos auxiliares. 

II. — Destrucción pop agentes químicos 

Los agentes químicos empleados en la lucha contra los 
insectos pueden ser cuerpos líquidos, sólidos o gaseosos; pero 
no obran todos de la misma manera: unos están destinados a 
obrar por simple contacto; dificultan la respiración del insecto 
por obstrucción de los órganos respiratorios o determinan 
sobre los tegumentos una irritación mortal; al lado de estos 
insecticidas externos, existen otros destinados a ser absorbi- 
dos con los alimentos por los insectos y a determinar su 
muerte por envenenamiento. 

Insecticidas externos 

1.° Insecticidas líquidos. — Son los más importantes de 
todos los insecticidas. Se les aplica en pulverización sobre 
las plantas atacadas, principalmente las árboles (1) por me- 
dio de instrumentos especiales (figs. 385 y 387); pero no se 
prestan todos fácilmente a su división en finísimas gotas o 
no se mezclan con el agua: tales son los líquidos de natura- 
leza grasosa (aceites minerales y vegetales), que debemos 
siempre emulsionar con una substancia alcalina y poner en 
suspensión en otro líquido, antes de poder repartirlos por 
medio de un pulverizador. Examinemos en primer lugar estos 
líquidos emulsionados. 

Emulsiones de petróleo.— El petróleo puro (2) 
destruye la vegetación; es preciso, pues, aplicarlo con la ma- 
yor circunspección; únicamente durante el invierno y procu- 
rando sobre todo proteger las yemas de los árboles. Es mucho 
más preferible emplearlo en emulsión, según algunas fór- 

(1) Para evitar repeticiones^ utilizamos a menudo el empleo de citas al 
tratar el modo de aplicaciúu de las fórmulas indicadas en otra parte de la obra. 

(2) El petróleo pnr o o aceite de petróleo es el petróleo purificado ordinario, 
obtenido por el refinamiento del petróleo bruto. 



DESTRUCCIÓN POR AGEXTES QUÍxMICOS 483 

millas siguientes, ya que se utilizan sobre todo contra las 
cochinillas, los pulgones }' las orugas de los árboles frutales. 
a. Fórmula de Riley: 

Aceite de petróleo . 7 '500 litros 

Jabón duro ordinario 250 gramos 

Agua (de fuente o de lluvia). ... 4 litros 

Se corta el jabón a pedacitos, se echa al agua y se hace 
hervir hasta que esté completamente disuelto; luego se vierte 
esta disolución tan caliente como se pueda en el petróleo, 
agitando fuertemente, por ejemplo, mediante una jeringa. 
Se obtiene de esta suerte una mezcla cremosa, que al en- 
friarse toma la consistencia de la manteca y se conserva sin 
alterarse. Para utilizarla se le añaden de diez a quince partes 
de agua, según la estación en que se opera y la naturaleza de 
los insectos que se han de destruir; se utilizará una mezcla 
conteniendo de 10 a 15 por 100 de petróleo para los trata- 
mientos de invierno, y de 5 a 10 por 100 para los tratamien- 
tos de verano. Contra los insectos protegidos por un capara- 
zón o por un escudo (coleópteros, chinches y cochinillas), se 
extiende la mezcla cremosa en siete o nueve veces su volumen 
de agua; se emplea una emulsión menos concentrada cuando 
se trata, por ejemplo, de pulgones, añadiendo entonces de 
diez y seis a veinte partes de agua. Es siempre útil practicar 
ensayos previos con algunos árboles para encontrar la fór- 
mula más adecuada a la especie del árbol que se trata. 

Para las emulsiones debe evitarse el empleo de aguas cal- 
cáreas; cuando no se disponga de otra, hay que precipitar 
previamente la cal mediante la adición de una pequeña can- 
tidad de sosa; de no hacerlo así, se producirían jabones 
calcáreos que obstruirían los pulverizadores. 

h. La fórmula Riley puede modificarse así: 

Aceite de petróleo 1,000 gramos 

Jabón negro 400 — 

Agua 1,500 — 

Se disuelve el jabón negro en el agua hirviendo, y se 
añade después el petróleo muy lentamente y agitando cons- 



484 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

tantemente. La solución tiene el aspecto de una leche ama- 
rillenta; ha de ser diluida en varias veces su volumen de agua 
antes de pulverizarla (véase páginas 129, 187, 259 y 266). 

c. A los cuerpos precedentes, se puede añadir el carbo- 
nato de sosa (cristales de sosa): 

Petróleo , • ■ • 3 litros 

Jabón negro 2 kilos 

Carbonato de sosa 1 kilo 

Agua 100 litros 

Se disuelve el jabón negro y el carbonato de sosa en 
20 litros de agua caliente y, después de enfriada la mezcla, 
se echa el petróleo en pequeñas proporciones, agitando cons- 
tantemente. Se añade luego el resto del agua. El jabón negro 
puede ser substituido por el aceite de pescado. 

En California, es el tratamiento mediante la fórmula si- 
guiente el que constituye en invierno el procedimiento más 
eficaz contra ciertas cochinillas: 

Petróleo bruto (16 a 20" B) 38 litros 

Jabón de aceite de pescado 4'500 kilos 

Potasa o sosa cáustica 1 kilo 

Agua 340 litros 

Se disuelve primero el jabón en 20 ó 30 litros de agua 
caliente, añadiendo después hasta completar los 340 litros. 
Se añade la potasa; después de completamente disuelta, se 
vierte el petróleo lentamente al mismo tiempo que se agita. 

d. Se prepara una emulsión de petróleo inalterable, con- 
servándose indefinidamente en recipientes cerrados, substitu- 
yendo el jabón por la tintura de saponina^ obtenida mace- 
rando el palo de Panamá o palo jabón en alcohol durante 
algunos dias. Barsacq preconiza la fórmula siguiente: 

Palo jabón 140 gramos 

Alcohol a 90» 700 — 

Petróleo 5 litros 

En el momento de emplearla se extiende esta emulsión 
en diez o doce veces su volumen de agua. 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 485 

e. Los americanos soü los primeros que lian construido 
unos pulverizadores especiales, los hérowaters; el petróleo 
se mezcla en ellos directamente con el agua, sin adición de 
jabón o de saponiua; esta mezcla se efectúa en las propor- 
ciones que se quiera en el mismo aparato y a una presión tal 
que el petróleo es lanzado al exterior perfectamente pulveri- 
zado. Las diftcultades de la preparación de las emulsiones 
quedan evitadas, como también el riesgo de tratar las plan- 
tas con emulsiones mal hechas. 

Emulsiones de aceite pesado de alquitrán. — 
Los aceites pesados que resultan de la fabricación del gas, 
después de la destilación del alquitrán de hulla, pueden subs- 
tituir al petróleo: 

a. Aceite pesado de alquitrán . . . 900 gramos 

Jabón negro 400 — 

Agua 1,500 — 

Se disuelve el jabón en el agua caliente, y se afiade des- 
pués lentamente el aceite pesado; se obtiene así una mezcla 
cremosa, que se disuelve en agua antes de servirse de ella: 
de 200 a 300 gramos para 10 ó 12 litros de agua. 

h. La fórmula Langlois es análoga (véase pág. 128): 

Aceite pesado 5 kilos 

Jabón negro 1 kilo 

Agua 94 litros 

c. El jabón blanco es a menudo preferido al negro, como 
la fórmula siguiente aplicada durante la buena estación con- 
tra las cochinillas (diaspis de la morera): 

Aceite pesado claro de hulla . . . 150 a 20(J gramos 

Jabón blanco 50 — 

Agua 10 litros 

Se divide el jabón en pequeñas porciones y se disuelve en 
1 litro de agua hirviendo. Se añade el aceite pesado, y des- 
pués agua hasta completar los 10 litros. 

d. Fórmula empleada contra las orugas procesionarias 
de la encina (véase pág. 373): 



486 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Brea de hulla (aceite pesado) .... 10 kilos 
Agua 100 litros 

e. Líquido de Balbiani; adición de cal y de naftalina 
al aceite pesado. La fórmula siguiente fué indicada contra 
la filoxera : 

Aceite pesado 20 partes 

Naftalina en bruto 30 — 

Cal viva 100 — 

Agua 400 — 

Se empieza por disolver la naftalina en el aceite pesado, 
luego se apaga la cal y se añade la mezcla, después se vierte 
el resto del agua. Se obtiene un líquido cremoso que se em- 
plea en embadurnamientos (véase pág. 226). 

/. Para hacer estables las emulsiones de aceites pesa- 
dos de alquitrán de hulla, y suprimir la agitación durante 
todo el rato de su aplicación, el señor Gastine ha propuesto 
añadirles una solución de saponina; entre las saponinas, 
recomienda la que se encuentra en la piel del fruto del ^S'^'- 
pindns ntilis de Argelia: 

Aceite pesado de alquitrán de hulla. . . 1 kilo 
Disolución de saponina obtenida por extracción de 30 gramos 
de pericardio de Sapiíidus en 10 litros de agua. 

g. El sulfuro de carbono puede añadirse con ventaja 
a las emulsiones de aceite pesado o de petróleo, cuyo poder 
insecticida parece aumentar sensiblemente. Tal es la fór- 
mula Laborde, para la destrucción de la cochilis: 

Aceite pesado de hulla 10 kilos 

Sulfuro de carbono 5 — 

Acido oleico de las fábricas de bujías. 2 — 

Sosa cáustica 0'5 — 

Agua 100 litros 

Se mezclan el aceite pesado, el ácido oleico y el sulfuro 
de carbono, y se vierte la mezcla en el agua alcalinizada 
con la sosa, agitando constantemente; se obtiene una emul- 
sión perfectamente homogénea. 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 487 

Eü Italia, Targioni-Tozzetti y Berlése han adoptado otra 
fórmula, en la cual predomina el sulfuro de carbono; por 
una parte, mezclan 10 litros de sulfuro de carbono y 1' 5 li- 
tros de aceite de pescado ordinario; por otra parte, disuelven 
100 gramos de potasa en bruto del comercio en 10 litros 
de agua, decantan esta solución y mezclan intimamente en 
liquido claro con la mixtura de sulfuro de carbono y de 
aceite de pescado; finalmente, añaden 90 litros de agua (véase 
página olO). 

Emulsión de alquitrán de madera. — Fórmula 
de Berlése: el profesor Berlése (de Ñapóles) se ha servido 
con éxito contra las cochinillas de los naranjos, de una mez- 
cla llamada Rubina, compuesta en partes iguales de brea 
vegetal de Noruega y sosa cáustica (solución de sosa satu- 
rada). El alquitrán emulsionado de este modo es soluble en 
el agua y le comunica un hermosct color rojo; se diluye desde 
cinco hasta diez veces su volumen de agua antes de pulveri- 
zarlo. Pero los alquitranes de madera no tienen una composi- 
ción idéntica y no producen siempre los mismos efectos. 

Emulsiones con aceite de parafina. — Los ensa- 
yos oficiales hechos en 190(5 en Inglaterra, con intento de 
destruir los huevos de los pulgones y de las cochinillas noci- 
vas a los árboles frutales, han hecho dar la preferencia a la 
fórmula siguiente, en la cual el petróleo está substituido 
por la parafina : 

Sosa cáustica (98 por 100). . 2 libras (906 gramos) 

Jabón blando 1/2 libra (227 gramos) 

Parafina 5 pintas (2 '84 litros) 

Agua de Ihivia 10 galones (45'43 litros) 

Se disuelve el jabón blando en 1 galón (4' 543 litros) de 
agua hirviendo; mientras está todavía caliente, se añade la 
parafina y se bate hasta formar un liquido cremoso. Se hace 
pasar entonces este líquido varias veces por un pulverizador 
con un pistón de chorro muy fino. Aparte, se disuelve la sosa 
cáustica en 9 galones de agua de lluvia (40'887 litros); se 
vierte en ésta la emulsión de parafina y se mezcla íntima- 
mente. 



488 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Eli los. Estados Unidos se combaten muy eficazmente 
ciertas cochinillas (aleurodo del limonero) mediante emulsio- 
nes jabonosas de aceite de parafina: 

Jabón de aceite de pescado. . . . 3'650 kilogramos 
Aceite de parafina (de 24 a SS» B.). 7'600 liitros 
Agua , . . 4 — 

Para preparar esta mezcla se pone el jabón en un reci- 
piente de unos 20 litros de capacidad, se añade el aceite 
lentamente y agitando vigorosamente para obtener una emul- 
sión homogénea. Se añade después el agua lentamente y sin 
dejar de agitar. Se obtiene así una mezcla que debe ser per- 
fectamente homogénea, y si vertemos una pequeña cantidad 
en agua no calcárea, el aceite no debe separarse para flotar 
en la superficie; si este hecho se produce, es que se ha aña- 
dido el aceite demasiado rapidamente o que la agitación de 
la mezcla no ha sido suficiente; la adición de un suplemento 
de jabón permite en muchos de estos casos remediar este 
defecto de preparación. Esta mezcla se emplea diluyendo cada 
4 litros en 200 de agua, es decir, una dosis relativamente 
débil de aceite de parafina. 

Emulsiones de aceites vegetales. —Los aceites 
vegetales pueden substituir al petróleo; el aceite de colza ha 
empleado con éxito contra el silfo opaco. 

Fórmula Fouquier d'Hérouél ; 

Aceite de colza 15 kilos 

Jabón negro 1 kilo 

Agua 84 litros 

Esta mezcla sale, incluida la mano de obra, a 7'25 francos 
los 100 kilogramos, cantidad suficiente para 1 hectárea. 

El aceite de lino es también muy eficaz contra diversas 
larvas que atacan el follaje de los arbustos: 

Aceite de lino 150 gramos 

Jabón negro 100 — 

Carbonato de potasa 50 — 

Agua 10 litros 

Se comienza por disolver el carbonato y el jabón en agua 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 489 

hirviendo, se deja enfriar y se añade después poco a poco el 
aceite de lino, procurando agitar constantemente. 

Emulsiones de aceites de granos y de petró- 
leo. — La asociación de un aceite vegetal cualquiera y del 
petróleo da muy buenos resultados (véase pág. 277): 

Aceite de petróleo ordinario . . . 500 gramos 

Aceite de granos 750 — 

Jabón negro 1,000 — 

Agua 3,000 — 

Fúndase el jabón en el agua caliente; añádese luego en 
caliente el petróleo y el aceite, vertiendo lentamente y con 
agitación continua, de modo que se obtenga una emulsión 
homogénea. Esta mezcla puede emplearse tal como está en 
embadurnamientos o bien diluida en una cantidad igual de 
agua para aplicarla con pulverizador. 

Emulsiones de resina. — La resina substituye al 
petróleo, y su emulsión se recomienda para los paises eñ que 
la prolongada falta de lluvia asegura la eficacia del trata- 
miento durante un largo período de tiempo (Debray). 

Fórmula para los tratamientos de verano: 

Resina ordinaria pulverizada ... 10 kilos 

Sosa cáustica en bruto al 78 p. 100. 2'5 — 

Aceite de pescado 1'5 Htros 

Agua 480 — 

Se hierve la resina, la sosa y el aceite con un poco de 
agua durante hora y media, añadiendo agua de vez en cuan- 
do: se obtiene de este modo una substancia negruzca a la cual 
se añade un centenar de litros de agua caliente. El resto del 
agua se añade en el momento de la aplicación. 

Emulsiones de bencina. —La bencina es cada vez 
menos utilizada, prefiriendo el petróleo: 

a. Bencina o petróleo '2 litros 

Alcohol 700 gramos 

Jabón negro 3 kilos 

Agua 100 litros 

b. Bencina 8 kilos 

Naftalina 1 kilo 

GvÉ^Aux.—Fntoi/iologia. 32 



400 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Emulsiones de ácido fénico. — El ácido fénico 
(o carbólico) substituye al petróleo eu las emulsiones: 

Acido fénico 1 litro 

Jabón negro 7 kilos 

Agua 100 litros 

Se procede iunial que para la emulsión de petróleo. 

Solución de jabón. — El jabón es un insecticida de 
primer orden; entra, según ya hemos visto, en la mayor parte 
de las emulsiones, y se emplea también en diversas substan- 
cias insecticidas (véase páginas 208, 216, 261, 265, 287, 483, 
485). Siendo muy variable la composición de los diversos ja- 
bones que se emplean en el comercio, conviene emplear un 
jabón yf/o.. El jabón obra como insecticida por sus sales alca- 
linas, que disuelven la cubierta quitinosa de los insectos. Se 
le emplea en disolución concentrada para el tratamiento de 
invierno de los árboles frutales: 

Jabón negro 500 gramos 

Agua 1 litro 

Se- pone el jabón negro en agua hirviendo y se continúa 
calentando hasta la disolución; se obtiene una mezcla espesa 
que se aplica en embadurnamientos. También se puede pulve- 
rizar después de diluirla eu 20 ó 25 volúmenes de agua. 

Solución de higado de azufre. — El sulfuro de 
potasa o hígado de azufre se utiliza como insecticida: 

Hígado de azufre 50 gramos 

Jabón negro 30 — 

Agua 1 litro 

Solución de piretra. — El polvo de piretra puede 
emplearse en solución a razón de o ó 4 kilogramos por hec- 
tolitro de agua. 

Fórmula Dufour : 

Polvo de piretra 1^500 kilogramos 

Jabón negro o — 

Agua caliente 10 litros 

Agua fría 90 — 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 491 

Solución de yemas de pino. —Las yemas de pino 
eu disolucióü poseen notables propiedades luimedecientes; por 
esto se han empleado con éxito contra las orugas que viven 
al abrigo de espesas telarafias, difíciles de mojar y de ser 
atravesadas por otros líquidos. 

Fórmula Laborde (véase pág. 260). 

Alcohol. — El alcohol amílico es utilizado para la des- 
trucción de los pul^'oncs; se le mezcla en partes iguales con 
jabón negro y se diluye al 1/10 y al 1/15. 

Zumo de tabaco. — En Francia, la Administración 
de reutas estancadas expende la nicotina bajo las tres for- 
mas siguientes: 

1.^ Zumo titulado ordinario de tabaco; 

2.° Zumo titulado concentrado de tabaco; 

3.*^ Extractos titulados de nicotina. 

Los zumos titulados ordinarios de tabaco contienen exac- 
.tameute ya 10, ya 20 gramos de nicotina por litro. 

Para asegurar su conservación durante los fuertes calores, 
adicionan las manufacturas a estos líquidos un milésimo de 
su peso de formol del comercio. 

Los zumos titulados concentrados de tabaco contienen 
uniformemente 40 gramos de nicotina por litro. Los extractos 
titulados de nicotina (llamados antiguamente zumos ricos) 
contienen 100 gramos de nicotina por litro. 

Desde el punto de vista de las cantidades que deben em- 
plearse, hay equivalencia entre: 

Zumo titulado onlinario a 10 gramos de nicotina .... 1 litro 

— 20 — .... 0-5 — 

- 40 - .... 0'25 — 
Extracto titulado a 100 gramos de nicotina 0"1 — 

Los zumos de tabaco se expenden a los consumidores en 
las administraciones públicas o en las manufacturas de ta- 
baco; los expendedores de tabaco pueden servir de interme- 
diarios para la entrega de los zumos concentrados. Los ex- 
tractos titulados se venden a los consumidores en bidones de 
5 litros, 1 litro y medio litro. 

Los Sindicatos agrícolas^ hortícolas, vitícolas, etc., pue- 



492 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

den obtener la nicotina con las siguientes tarifas reducidas: 

Por kilogramo 
de nicotina 
Zumo titulado de tabaco conteniendo 10 ó 

20 gramos de nicotina por litro ... 20 francos 
Zumo titudo concentrado de tabaco conte- 
niendo 40 gramos de nicotina por litro. 23 — 
Extractos titulados en bidones de ó litros. 27 — 

Estas expediciones sólo son servidas por cantidades de 50 li- 
tros de zumo titulado conteniendo al menos 10 gr. de nicotina 
por litro, o por cajas enteras de 50 litros de extractos titula- 
dos en bidones de 5 litros o de un contenido superior. 

El precio de venta de los diversos líquidos nicotinosos 
librados por la Administración a los consumidores ordina- 
rios^ es el siguiente: 

Por kilogamo 

de nicotina contenido 

en los líquidos 

Jugos titulados S Ordinarios 25 francos 

de tabaco. ^ Concentrados 28 — 

I 5 litros (sea 16 francos el bidón 

FYtrapfos \ ^^ ^ ^^^^^^) ^^^ — 

^.xiiacxos 1 ^ jj^j,^ ^g^^ g;^Q francos el bidón 

titulados \ 1^ -, i-.^^x Qi 

, . 1 j i de 1 litro) Ó4: — 

en Dicloues de ^^^ litro (sea 2 francos el bidón 

( de 1/2 litro) 40 — 

La nicotina, principio activo de los zumos y extractos del 
tabaco, se emplea muy eficazmente contra los pulgones y otros 
insectos. Zumos y extractos se aplican sobre las plantas des- 
pués de la adición de agua, de manera que el líquido obtenido 
contenga de 1 a 2 gramos de nicotina por litro. El zumo titu- 
lado a 10 gramos se diluirá, pues, en cinco a diez veces su 
volumen de agua, el de 20 gr. en diez a veinte veces, el de 
40 gr. en veinte a cuarenta veces y el extracto de 100 gramos 
se diluirá en cincuenta a cien veces. 

Los rociados y lavados de las plantas se harán siempre 
después de la puesta del sol; a la mañana siguiente, se cui- 
dará de lavar escrupulosamente con agua las plantas orna- 
mentales de hojas delicadas para impedir que el zumo de 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 493 

tabaco las queme. El tratamiento deberá renovarse varias 
veces con algunos días de intervalo. 

La acción de la nicotina se hace más eficaz afiadiendo al 
líquido diluido en agua una pequeña cantidad de cristales de 
sosa del comercio, o de jabón negro, lo que aumenta la adhe- 
rencia de las gotas del liquido a las hojas. La adición de 
alcohol favorece también la acción de la nicotina. La fórmula 
siguiente es muy eficaz contra los pulgones más resistentes, 
contra las conchinillas y contra las orugas: 

Extracto titulado 1 litro 

Carbonato de sosa 200 gramos 

Jabón negro 1 kilogramo 

Alcohol metílico (alcohol para quemar) 1 litro 

Agua 100 litros 

El litro de extracto titulado puede reemplazarse en esta 
forma por 2' 5 litros de zumo concentrado a 40 gramos, o por 
5 litros de zumo a 20 gr., o por 10 litros de zumo a 10 gra- 
mos. Hay que disolver primero el jabón negro con unos litros 
de agua caliente, después el carbonato de sosa en el alcohol, 
mezclar las dos soluciones, y añadir agua hasta 100 litros y 
verter el extracto o zumo de tabaco. 

Para combatir los pulgones o los acarios, es ventajoso 
añadir eiiynido de almidón a la nicotina; así se aumenta la 
pegagosidad del líquido, al mismo tiempo que se le hace capaz 
de extenderse arrastrando todo lo que se encuentra sobre las 
plantas; además, la pasta, al desecarse, aglutina los peque- 
ños parásitos y completa, por su acción mecánica, la acción 
tóxica de la nicotina. He aquí cómo se prepara esta pasta 
adhesiva: se diluye harina de calidad inferior en agua fría, 
de manera que se obtenga una papilla ligera, que si es nece- 
sario se pasa por un tamiz para hacerla más homogénea; esta 
papilla contiene unos 120 gramos de harina por 1 litro de 
agua; se la hace cocer agitando sin cesar para que no se ad- 
hiera al recipiente; añadiendo un poco de agua para reempla- 
zar la que se evapora. Se suspende la ebullición cuando la 
mezcla adquiere consistencia de pasta; solamente la práctica 
puede indicar la duración más favorable de la ebullición: si 
es insuficiente, la mezcla insecticida será poco eficaz; si, por 



494 DESTRUCCIÓN DÉ LOS INSECTOS NOCIVOS 

el contrario, la pasta está demasiado cocida, sc mezclará di- 
fícilmente con el agua; este último inconveniente no es de 
monta, siendo preferible, pues, pasta algo excesivamente co- 
cida que otra que no lo sea bastante. Para hacer nn trata- 
miento, se diluyen 4 litros de esta pasta en 100 litros de 
solución nicotinizada (1). Teniendo esta pasta tendencia a 
depositarse en los pulverizadores, deben estar éstos provistos 
de agitadores. 

Hojas de nogal. — La infusión de hojas de nogal 
cosechadas en otoño destruye los pulgones. Se le utiliza tam- 
bién para la destrucción de ciertas orugas en las huertas 
(véase pág. 212). 

Cuasia amarga. — Contra los pulgones se emplea con 
éxito un líquido obtenido mediante la maceración de 750 gra- 
mos de madera de Qiiassia cunara en 100 litros de agna. 

Lechada de cal. — Se preparará una lechada de cal 
para embadurnamieuto de los árboles frutales poniendo 20 ki- 
logramos de cal grasa en terrones dentro de nn recipiente de 
madera de unos 100 litros de cabida y mojándola poco a poco 
con agua caliente hasta llegar a poner 30 ó 35 litros; así se 
tiene la cal apagada, que se deja enfriar; cuando ya no se en- 
cuentran fragmentos de cal viva, se le ailaden 50 ó 60 litros 
de agua; se agita y se pasa por un tamiz de mallas de 1 mi- 
límetro, aplastando las partículas sólidas y luego se completa 
el volumen hasta 120 litros con agua echada sobre el tamiz. 
Puede añadirse petróleo o sulfato de cobre. 

Solución de sulfates de hierro y de cobre.— 
Para el cmbadurnamiento de la corteza de los árboles fru- 
tales, es preferible aplicar, en lugar de la lechada de cal, la 
solución siguiente: 

Sulfato de hierro 1 kilogramo 

Sulfato de cobre 1 — 

Cal grasa 500 gramos 

Se mezclan los tres productos, previamente disueltos por 
separado en algunos litros de agua, vertiendo la lechada de 

(1) También puede esta pasta emplearse sola: se utiliza entonces a la dosis 
de 8 por 100 (8 litros de pasta por 100 litros de agua). 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 495 

cal la última; luego se añade agua hasta completar los 20 li- 
tros de solución (véase páginas 203, 226, 29G, ol'J). 

Papillas sulfocálcicas. — La mezcla de cal y azufre 
da exceleutes resultados contra las cochinillas; es de empleo 
corriente en los Estados Unidos, también es de uso frecuente 
en Italia y en Argelia. Se prepara esta mezcla extemporá- 
neamente a medida que se necesita, haciendo hervir cal y 
azufre en una cantidad determinada de agua. He ahí, por 
ejemplo, una fórmula para preparar esta papilla para los 
tratamientos de invierno contra las cochinillas : 

Cal viva 10 kilogramos 

Flor de azufre 7 — 

Agua 200 litros 

En un recipiente de hierru su j.oue la cal y el agua ca- 
liente en cantidad suficiente para que se produzca una esteri- 
lización rápidamente. Cuando la cal empieza a cundir, se 
añade el azufre (finamente tamizado) y se agita fuertemente. 
Cuando la cal está completamente apagada, y la papilla es 
de un color amarillo claro, casi uniforme, se vierten unos 
40 litros de agua y se hace hervir la mezcla durante una 
hora; la ebullición debe ser bien regular y debe añadirse un 
poco de agua caliente de vez en cuando para compensar las 
pérdidas debidas a la evaporación. Al cabo de una hora de 
ebullición, se retira el recipiente del fuego; la papilla asi 
obtenida presenta el aspecto de una pasta clara diluida en 
un liquido pardo. Se añade el complemento de agua necesaria 
para obtener 200 litros. La papilla se tamiza y se emplea 
mediante pulverizadores adecuados. 

La papilla concentrada puede conservarse en bidones. En 
los Estados Unidos, se expenden hoy día en el comercio 
soluciones concentradas de 30 a 34" Baumé, dispuestas para 
ser utilizadas después de diluirlas en unas cincuenta veces su 
volumen . 

Para los tratamientos de verano, no es necesario hacer 
hervir la mezcla al fuego: se utiliza simplemente el calor 
desprendido de la cal viva al ponerse en contacto con el 
agua. En estas mezclas {self-boiledj, las proporciones de 



496 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

azufre y de cal uo son las mismas que para las mezclas 
calentadas : 

Cal viva 15 kilogramos 

Azufre 15 — 

Agua 600 litros 

En un barril de 600 litros se coloca la cal con unos 
20 litros de agua hirviendo. Asi que la cal comienza a hi- 
dratarse y a desprender calor, se añade el azufre, previa- 
mente hecho pasta con agua caliente, vertiéndolo mediante 
un tamiz para evitar los grumos. Se agita constantemente 
afiadiendo lentamente el agua hirviendo que sea necesaria 
para hacer una pasta clara, bastante fluida, de 15 a 20 litros. 
La cal desprende bastante calor para hacer entrar la mezcla 
en ebullición durante algunos minutos; para conservar el 
calor desarrollado, después de haber hecho cuidadosamente 
la mezcla, puede cubrirse el barril y prolongar así la reac- 
ción, cuando la cal está completamente apagada y el líquido 
ha cesado de hervir, se añade la cantidad de agua bastante 
para llenar por completo el tonel. 

Se puede añadir ventajosamente engrudo de almidón a 
la papilla sulfocálcica, por ejemplo, cuando se combaten 
pequeños acarios; se pone entonces un 4 por 100 de engrudo 
de almidón (pág. 493). 

Solución cal-azufre-sal. — Esta solución es muy 
empleada en California para la destrucción de las cochinillas 
de los árboles frutales (tratamiento de invierno): 

Cal 5 kilogramos 

Azufre 3'300 — 

Sal 3'500 — 

Agua 100 litros 

Se hierve la cal, el azufre y la sal con 15 litros de agua, 
durante tres horas; después se completa con el agua. Se 
pulveriza en caliente. Esta solución es muy activa por sus 
compuestos calcicos (sulfures y cloruros). 

2.° Insecticidas sólidos. — Asi como los insecticidas lí- 
quidos se han de aplicar generalmente en pulverizaciones, 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 497 

también los insecticidas sólidos se han de reducir casi siem- 
pre a polvo antes de emplearlos. 

Cal. — La cal se utiliza contra los insectos de tegu- 
mento blando; se la esparce sobre las partes atacadas poco 
tiempo después de haberla apagado con la menor cantidad 
posible de agua. También se puede incorporar la cal al suelo 
para destruir las larvas subterráneas, como las de los salto- 
nes y de los zapadores; en este caso, la cal se coloca en el 
campo en pequeños montones de 20 a 50 litros, cubiertos 
de tierra, y una vez removida, se esparce por la superficie del 
suelo y se ara (véase páginas 82, 152, 173, 202, 204, 288)). 

Piretra. — El polvo de piretra se obtiene pulverizando 
las flores de dos plantas de la misma familia, la piretra 
rosada y la piretra de hojas de cineraria, una de las cuales 
se encuentra en el Cáucaso, y la otra en Dalmacia; las pire- 
tras que crecen en Francia tienen propiedades insecticidas 
muy débiles. El polvo de piretra contiene aceites esen- 
ciales muy volátiles, y es necesario conservarlo en recipientes 
cerrados; se ha recomendado frecuentemente para combatir 
diferentes insectos; pero se le reprocha, con razón, de no tener 
una acción duradera; tiene, además, un precio demasiado 
alto (5 a G francos por kilogramo), y prácticamente se puede 
emplear tan sólo en superficies reduci(las, y es muy frecuente 
mezclarlo con un polvo inerte para disminuir el gasto (véase 
páginas 158, 202, 442). 

Azufre. — La ñor de azufre o azufre sublimado se em- 
plea a veces sola, pero su poder insecticida es poco notable. 
No obstante, es activa para los acarios parásitos (fitoptes y 
tetránicos). Se suele emplear mezclado con otras substancias 
pulverulentas, por ejemplo, la piretra o la cal (véase pá- 
gina 202). 

Naftalina. —El olor de la naftalina aleja los insectos; 
se esparce esta materia, reducida a polvo, sola o asociada a 
otras substancias activas (azufre), o inertes (arena), sobre los 
campos que se han de proteger (véase páginas 17o, llU, 201). 
Se le puede también incorporar al suelo (páginas 143, 193). 
Entra en la composición de la mezcla de Balbiani. 

Substancias pulverulentas. — El yeso (véase pá- 



498 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

giiias 175, 202, 51o), las cenizas de madera lixiviadas y 
tamizadas (pág. 201), el hollín (páginas 201, 202, 287), el 
serrín (pág. 21(5), el superfosfato de cal (págs. 143, 208), 
sou también substancias pulverulentas empleadas con éxito. 
La aplicación del hollín exige una rociadura previa y abun- 
dante de las plantas; las otras substancias se proyectan sin 
tener que mojar las hojas. 

Crud amoniacal. — El crnd anioniacal es un pro- 
ducto del gas del alumbrado; resulta de la acción del gas 
sobre una mezcla particular (óxido de hierro, cal y sulfato 
de cal) que sirve para depurarlo. Su composición es excesiva- 
mente variable y muy compleja; se encuentran en él cianu- . 
ros, lo que hace al crud amoniacal muy nocivo para los 
vegetales; es preciso, por lo tanto, mezclarlo con las tierras 
por lo menos dos meses antes de las siembras. En estas con- 
diciones, el crud amoniacal resulta un excelente insecticida 
contra las diversas larvas que viven en el suelo; sobre todo 
se le utiliza contra los insectos nocivos para las remolachas: 
larvas de zapadores, blauiula moteada. La dosis es de unos 
1,000 kilogramos por hectárea. El crud amoniacal sufre mo- 
dificaciones durante su estancia en el suelo, de suerte que al 
cabo de cierto tiempo deja de ser peligroso para las plantas 
y constituye un excelente abono; puede, por lo tanto, este 
producto utilizarse con dos objetos, pero con la condición de 
aplicarlo siempre durante el invierno. 

Aparatos de aplicación. — El reparto sobre las plantas de 
las substancias pulverulentas, líquidas o sólidas, ha de ha- 
cei^e por medio de aparatos especiales. Para los polvos, 
podemos contentarnos con unos sencillos /«^//í5; no obstante, 
existen espolvoreadoras, instrumentos que favorecen la rapi- 
dez y buena ejecución del trabajo. Mas para los líquidos, sobre 
todo para los líquidos emulsionados, es necesario recurrir a 
unos aparatos designados con el nombre ^<i pulverizadores, 
los cuales se componen de un depósito, de un cuerpo de 
bomba con depósito de aire y de un pitón pulverizador (figu- 
ra 387); estos instrumentos han de conservar las emulsiones 
en un estado de homogeneidad perfecta y dar un chorro for- 
mado de partículas lo más finas posibles; el chorro pulveri- 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 



499 




Fití. 385. — Pulverizador Perras. 



Zcado ha de poseer, 
además, cierta fuerza 
y esparcirse en abani- 
co de modo que cubra 
una gran superñcie. 
Los pulverizadores son 
de diferentes modelos 
y pueden ir a la espalda 
de un hombre o mon- 
tados sobre un mulo o 
un caballo. Para efec- 
tuar pequeñas pulveri- 
zaciones, podemos ser- 
virnos í[q jeringas. 

o.^ Insecticidas ga= 
seosos. — Los iiLsecti- 
cidas empleados en es- 
tado gaseoso , obran 
generalmente sobre la 
parte respiratoria y 
matan los insectos por 
asfixia (sulfuro de car- 
bauo, bencina), o pro- 
vocan la muerte por 
intoxicación general 
(ácido cianhídrico, ni- 
cotina). 

Sulfuro de car- 
bono.— Este líquido 
es un insecticida muy 
enérgico; se le emplea, 
merced a su gran vo- 
latilidad , contra las 
larvas y los insectos 
subterráneos, lo mismo 
que para la desinfec- 
ción de las semillas y 
de los planteles (véase páginas GO, 08, 142, 148, 153, 191, 




.5SG.— Corte del inilverizador Vcrmcrel. 



500 



DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 



215, 304). Se introduce en el terreno a 40 centímetros de 
profundidad por medio de estacas o punzones inyectadores 



T 



Tr 



'^^é.A/4-/- 



'' 'Á i 




fig. 387. — Tratamiento de un árbol frutal por el pulverizador. 

(figuras 225 y 388), generalmente a la dosis de 20 ó 30 gra- 
mos y a razón de dos o tres inyecciones por metro cuadrado; 
extraído el punzón, es preciso cerrar inmediatamente el 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 



501 



agujero; para el tratamiento de las viñas ñloxeradas se han 
empleado carretillas llamadas sulfurosas de riego superficial. 
El sulfuro de carbono únicamente se puede emplear con éxito 
en los terrenos de una dureza me- 
diana: en los terrenos demasiado 
ligeros (terrenos arenosos), los va- 
pores de sulfuro se escapan sin tener 
tiempo de obrar, y en las tierras 
compactas o demasiado húmedas, 
no pueden difundirse suficientemen- 
te. — La solución de sulfuro de car- 
bono en el agua (pág. 208) no es 
de un empleo práctico; es necesario 
añadirle un jabón. En Italia, J. Ca- 
toni ha preconizado como muy efi- 
caz en pulverizaciones contra la 
cochilis la mezcla siguiente: 



Sulfuro de carbono 
Jabón graso amarillo 



0'500 kilogr 

9 



Agua 1/(0 litros 

Se disuelve primero el jabón en 
agua caliente, se completa hasta 
100 litros con agua fria, y se vierte 
el sulfuro de carbono sin dejar de 
agitar la emulsión. En el momento 
de la aplicación, el sulfuro de car- 
bono debe estar íntimamente mez- 
clado con el jabón, a fin de evitar 
las quemaduras. 

Se añade ventajosamente el sul- 
furo de carbono a las emulsiones de 
petróleo o de aceite pesado (véase 
páginas 321 y 489). — Para el tra- 
tamiento de las plantas en los viveros, se cubren éstos con 
un toldo impermeable, debajo del cual se colocan 300 gramos 
de sulfuro de carbono por metro cuadrado de superficie. El 
sulfuro de carbono es particularmente eficaz para destruir 




P'^ig, 38.S. 
Punzón iDYCctador, 



502 DESTRrTOIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

los gorgojos dentl-o el arroz o ol trigo; es suficiente un tra- 
tamiento (lo veinticuatro hoi-as en una habitación cerrada. 
Las semillas que hay que desinfectar pueden colocarse en 
barriles (véase páginas 148 y líKI). El sulfuro de carbono es 
í'recuentemeute mal soportado por las plantas vivas; en las 
patatas produce un efecto nefasto; modifica la substancia, 
haciendo imposible la cocción; quema también los brotes 
tiernos, y hace por tanto a los tubérculos tan impropios para 
la germinación como para la consumación. 

El sulfuro (le carbono puede servir también para la des- 
infíicción de ciertos locales, graneros o bodegas (véase pá- 
ginas 148 y 153). Pero en todas las manipulaciones de este 
líquido, tanto al interior como al exterior de las habitacio- 
nes, es preciso tomar precauciones minuciosas; los vapores de 
sulfuro de carbono son, en efecto muy ¿n/laniahles. El pre- 
cio d(íl sulfuro (le carbono es de cerca 1 franco el kilogramo. 

Sulfocarbonato de potasa. — Dumas ha propuesto 
utilizar este líquido (m lugar del sulfuro de carbono, porque 
tiene sobre éste la ventaja de descomponerse lentamente, de 
obrar a la vez por el desprendimiento de vapores de sulfuro 
de carbono y de hidrógeno sulfurado, y de proporcionar, 
además, carbonato de potasio que sirve de abono. Se le ha 
empleado en la lucha contra la filoxera: se excava un ancho 
hoyo al pie de cada cepa, se le llena de agua y se vierten 
70 u 80 gramos de sulfocarbonato por cepa y se rellena de 
tierra. Pero este tratamiento es caro (vííase páginas 215, 284, 
358 y fig. 225). 

Bencina. - La volatilidad de la bencina permite el em- 
pleo de este cuerpo para la destrucción de los insectos (véase 
páginas 142 y 3(j3). 

Acido sulfuroso. — Este gas se obtiene por la com- 
bustión del azufro; sirve para la destrucción de los insectos 
que viven en los almacenes, graneros, bodegas y en las ha- 
bitaciones (véase páginas 147, 442, 453), a la dosis de 30 a 
50 gramos por metro cúbico de aire. Para desinfectar un 
espacio cerrado de .50 metros cúbicos, se queman en un reci- 
piente 1,,500 gramos de azufre juezclado con 100 gramos de 
salitre para facilitar la combustión; es preciso prolongar todo 



DESTRUrciÓN POR AGENTES QrÍMir.OS 503 

lo posible la acción do los vapores sulfurosos. Unos aparatos 
especiales (Clayton, Mnrnt) hacen más poderosa y más rá- 
pida la acción deletérea del ácido sulfuroso. El cubrir con 
campanas las cepas se ha empleado para la destrucción de 
las piralas; pero el ácido sulfuroso no deja de tener sus in- 
convenientes para la voí^etación. 

Acido cianhídrico. — Los vapores de ácido cianhí- 
drico, eiiy;is pi'opicdadcs tóxicas son de las más enérgicas, se 
aplican en los Estados Unidos sobre todo para la destrucción 
de las cochinillas do los árboles frutales. Este procedimiento 
es muy eficaz; merece ser recomendado también para la des- 
infección de los graneros: las investií^aciones del señor 
Townseud han demostrado que las semillas secas pueden 
permanecer durante doce meses en una atmósfera que con- 
tenga cierta cantidad de cianhídrico, sin que su poder ger- 
minativo haya desaparecido; el consumo de estos guanos 
puede hacerse sin inconveniente, y en el caso en que estén 
húmedos, es necesario exponerlos previamente al aire durante 
algunas horas.— En California se emplean los vapores de 
ácido cianhídrico hasta para tratar los árboles de gran talla: 
a tal efecto, se envuelve completamente el árbol con una gran 
tela impermeable, en forma de tienda de campaña (fig. 1589); 
se impermealiza esta tela por medio de una aplicación de 
aceite de linaza hervido o bien sumergiéndola dos veces du- 
rante quince minutos cada vez en una disolución caliente de 
alumbre al 10 por 100, y luego en otra solución de jabón ne- 
gro al 10 por 100. Antes de cerrar herméticamente la tienda, 
se ata a una de las ramas inferiores del árbol un puchero de 
barro con agua y ácido sulfúrico y, encima, suspendido por 
un bramante y una pequeña polea, un paquete conteniendo 
sulfuro de potasio; se ajusta entonces la tienda sobre el tronco 
del árbol y se ata; luego desde fuera, por medio del bramante 
y de la polea, se hace bajar el paquete de cianuro dentro del 
ácido diluido. Hay aparatos especiales que permiten simpli- 
licar estas nmnipidaciones y producir el ácido cianhídrico sin 
peligro para los operarios. Este procedimiento se aplica en 
gran escala por medio de brigadas de hombres experimen- 
tados y da excelentes resultados contra las cochinillas de los 



504 



DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 



árboles frutales. En iiu cuarto de hora se ha logrado el efecto 
necesario. Un equipo de cuatro hombres, que dispongan de 
cuarenta tiendas, pueden tratar 400 árboles al día. Es preciso 
operar a puesta de sol o con tiempo nublado. 

El ácido cianhídrico ha sido empleado con éxito en Ar- 




Fig. 389. — Tratamiento de los naranjos en los Estados Unidos por las fumiga- 
ciones de ácido cianhídrico. Montura de la tienda. 

gelia y en los alrededores de Niza, contra las cochinillas de 
los naranjeros. 

Se emplea igualmente ese tóxico en la práctica hortícola 
para desinfectar, en locales cerrados, las plantas destinadas 
al comercio. La mayor parte de las grandes casas americanas 
dedicadas al comercio de exportación hortícola, disponen 
hoy día de un fiimigatorium colocado en la proximidad in- 



DESTRUCCIÓN POK AGENTES QUÍMICOS 505 

mediata de los almacenes en que estáu depositadas las plan- 
tas antes de su expedición. 

Consiste un fumigatorio en una construcción de madera 
o de ladrillo cerrado de la manera mcás herméticamente po- 
sible; una obscuridad completa debe existir en el interior, 
pues para que el gas cianhídrico no sea nocivo a la vegeta- 
ción, debe obrar al abrigo de la luz. En los Estados Unidos, 
el tipo más corriente es el de una cabana de madera de 
3 metros de largo por 2 '50 metros de ancho y 2 '40 metros 
de alto, cuyo volumen es de 18 metros cúbicos; cualesquiera 
que sean las dimensiones, el volumen debe ser calculado 
fácilmente y corresponder a una cifra redonda de metros 
cúbicos, a fin de facilitar el cálculo de las dosis de cianuro 
de potasio a emplear. A veces, el suelo y el techo están 
formados de dos espesores de planchas bien planas, entre las 
cuales se intercala papel grueso alquitranado; además, las 
planchas que miran al interior están perfectamente encajadas 
como las piezas de un entarimado y el techo recubierto de 
un papel alquitranado. Para introducir las plantas y para 
ventilar, hay una puerta y una ventana, o dos puertas colo- 
cadas en dos paredes opuestas; las puertas igualmente de 
doble espesor como las paredes, y se aplican herméticamente 
contra un marco provisto de fieltro; lo mismo al interior que 
al exterior se aplica un espesa capa de pintura a base de 
albayalde. 

En los Estados Unidos, refiere el profesor Marchal, que 
en las explotaciones de gran importancia disponen frecuente- 
mente de fumigatorios de albañileria o de cemento recubier- 
tos de un techo con doble pendiente y teniendo el aspecto de 
casas o de cobertizos divididos en cuatro piezas, dos grandes 
que se utilizan para fumigar las plantas de gran talla y dos 
pequeñas de las que una se utiliza para fumigar los renuevos, 
esquejes y plantas de pequeño tamaño, mientras la otra está 
dispuesta para servir de almacén o laboratorio. Todas estas 
piezas son independientes y aisladas las unas de las otras, 
comunicando cada una al exterior por una puerta; son sus- 
ceptibles de ser enérgicamente ventiladas por medio de ven- 
tanas o de ventiladores en forma de chimenea colocados en 

GrÉ^AXix.—E/ifoiuoloffia. 33 



506 DESTRUCCIÓX DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

el techo y provistos de uua válvula. Algunas de estas cons- 
trucciones son lo bastante espaciosas para fumigar liasta un 
millón de árboles, pudiendo incluso introducirse carros ente- 
ros cargados de plantas. Desde el punto de vista económico 
y de la mejor utilización del gas insecticida, estos grandes 
fumigatorios no son mejores que las instalaciones de media- 
nas dimensiones. 

Cuando las plantas o los productos vegetales que deben 
tratarse son de pequeña talla y en cantidad restringida, no 
hay que recurrir a instalaciones de gran capacidad; bastan 
simples cajas, con tal que puedan cerrarse herméticamente. 
Se construyen estas cajas, como las cabanas antes mencio- 
nadas, con piezas de madera ensambladas mediante ranuras 
y de doble espesor; un papel grueso se interpone entre las 
dos paredes; la tapa se aplica sobre un fieltro que guarnece 
el borde superior de la caja y puede ser sólidamente mante- 
nida contra este fieltro mediante travesanos mantenidos a 
presión. En una de las paredes de la caja hay una abertura 
que permite introducir los reactivos en el último momento; 
el recipiente que los contiene está colocado en la caja debajo 
de una tabla perforada, sobre la cual se han colocado los vege- 
tales que deben desinfectarse. Estas cajas miden ordinaria- 
mente 3 metros de longitud por 1 metro de ancho y 1 metro 
de profundidad, lo que da un volumen de 3 metros cúbicos. 

El ácido cianhídrico (ácido prúsico) es un líquido extre- 
madamente volátil, que hierve a los 26*^. Se prepara haciendo 
reaccionar el ácido sulfúrico sobre el cianuro de potasio, se 
utiliza el llamado cianuro del comercio, en tabletas blancas, 
trituradas; debe ser de gran pureza (08 a 99 por 100). El 
ácido sulfúrico a OG^' B.; debe estar exento de ácido nítrico, 
que podría causar quemaduras a las plantas. Las proporcio- 
nes siguientes han sido reconocidas como las mejores des- 
pués de una práctica ya larga: 

Cianuro de potasio a 98 por 100 ... 1 parte 

Acido sulfúrico a Gtí" B 1 — 

Agua 3 partes 

También puede utilizarse el cianuro de sodio. 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 507 

Cuando se opera en una caja de muy poco volumen, de 
1 metro cúbico por ejemplo, las cantidades de ácido sulí'úrico 
y de agua deben aumentarse para que el cianuro esté com- 
pletamente sumergido y la reacción se haga con más energía; 
pero la proporción de los reactivos no debe ser nunca supe- 
rior a 1-2-4. 

Para producir el gas cianhídrico, se vierte en un gran 
barreno barnizado o en un gran recipiente de cristal, primero 
el agua, después el ácido sulfúrico; procediendo de la manera 
inversa, se provocarían proyecciones de ácido sulfúrico; se 
añade después el cianuro de potasio envuelto en una bolsa de 
papel resistente; si se pusiese el cianuro en el agua antes 
de verter el ácido, se determinarían violentas proyecciones al 
echar este último. Hay que tomar precauciones especiales 
para que el cianuro sea introducido en el recipiente con ácido 
sulfúrico sin la presencia del operador, de lo contrario arries- 
garía éste el respirar vapores cianhídricos excesivamente 
peligrosos para el hombre: para evitar todo peligro, basta 
con atar el saco de cianuro a un largo cordel que pasa por 
una polea fija en el techo y sale al exterior atravesando un 
pequeño agujero; en último momento, se coloca el saco en- 
cima del recipiente lleno de ácido diluido en agua y, cuando 
el fumigatorio está perfectamente cerrado, se afloja desde 
fuera el cordel. Casi inmediatamente se produce un intenso 
borbollón con desprendimiento abundante de vapores blancos 
de ácido cianhídrico. 

La duración habitual de una fumigación es de cuarenta a 
cuarenta y cinco minutos; al cabo de ese tiempo, se abren 
todos los orificios del local mediante cuerdas, para evitar el 
aproximarse demasiado; aólo después de media hora de am- 
plia ventilación se puede penetrar en el fumigatorio. 

Los árboles frutales y forestales soportan fuertes dosis de 
ácido cianhidrico, sobre toda durante el período invernal; se 
emplean en este caso 10 gramos de cianuro por metro cúbico 
y se dejan obrar los vapores durante tres cuartos de hora e 
incluso una hora; no hay que pasar de la cantidad de G gra- 
mos de cianuro con los árboles que han sido injertados du- 
rante el año, con los renuevos y con los rosales. Durante el 



508 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

período de vegetación no hay que pasar de la dosis de 4 a 

5 gramos por metro cúbico. Las plantas verdes, tales como 
las palmeras, soportan sin inconveniente una dosis de 5 a 

6 gramos durante cuarenta y cinco minutos. Una fumigación 
de media hora no es en general bastante eficaz para destruir 
todos los insectos; las orugas del bombix culopardo no son 
destruidas en sus nidos de invierno mediante una fumigación 
de 10 gramos durante cuarenta y cinco minutos; ciertas cochi- 
nillas, como la diaspis de la morera, resisten, bien es verdad, 
en una mínima proporción (1 por 100), una dosis de 8 a 
10 gramos obrando durante una hora; pues bien, es ésta una 
acción demasiado enérgica para numerosos vegetales. 

Aunque el ácido cianhídrico sea en general mucho mejor 
soportado por las plantas en vegetación que todos los demás 
gases que pueden utilizarse como desinfectantes, y que con 
ese títuio debe ser considerado como un agente muy precioso 
de protección, no constituye una panacea. Las dosis de ese 
tóxico, que pueden ser aplicadas sin perjudicar a los vegetales, 
dejan a veces sobrevivir algunos parásitos, sobre todo cuando 
éstos son numerosos, muy resistentes o se encuentran en 
plantas delicadas. Su uso inmoderado sería susceptible de 
acarrear desengaños, sea que sólo ejerza contra ciertos insec- 
tos una acción destructora insuficiente, sea que produzca el 
deterioro o la pérdida de plantas demasiado sensibles a su 
acción. Sería de gran utilidad que se hiciesen experiencias 
desde este doble punto de vista; servirían para precisar las 
condiciones de aplicación del gas cianhídrico y permitirían 
emplear con más conocimiento de causa el procedimiento de 
las fumigaciones. 

En los invernaderos del Mus^o de historia natural de 
París y del Jardín colonial, el ácido cianhídrico se ha mos- 
trado de una eficacia perfecta contra diversos parásitos 
animales. 

Se ha recomendado también su empleo para la desinfec- 
ción de los graneros: las investigaciones del señor Townsend 
han demostrado que los granos secos pueden permanecer 
hasta doce meses en una atmósfera que contenga cierta can- 
tidad de ácido cianhídrico, sin que sea afectado su poder 



DESTRUCCIÓN POR AGENTES QUÍMICOS 509 

germinativo; la consumación de estos granos puede ha- 
cerse sin inconveniente; en caso que estén humedecidos, es 
indispensable exponerlos previamente al aire durante algu- 
nas horas. 

Fumigaciones de tabaco. — Se recomiendan con 
frecuencia contra los pulgones las fumigaciones con zumo de 
tabaco en lugar de las pulverizaciones; pero este procedi- 
miento casi tan sólo es práctico en los invernáculos; en efecto, 
es mucho más sencillo recurrir para los árboles al aire libre 
o en espaldera a las pulverizaciones con zumo de tabaco, cuya 
actividad es igual. En los invernáculos podemos servirnos 
para producir el humo, ya de residuos de tabaco de las fábri- 
cas, ya del zumo de tabaco; en el primer caso, se ha de acon- 
sejar, según indicación del señor Noel, sumergir previamente 
el tabaco en una solución de salitre concentrado en frío y 
dejarlo secar, de manera que se obtenga una fácil combus- 
tión y un humo abundante. Si nos servimos de la solución de 
nicotina de las fábricas, basta con diluirla en cinco veces 
su volumen de agua y proyectarla sobre una plancha de 
hierro o un ladrillo calentados al rojo vivo; puede también 
poner al rojo una masa metálica e introducirla dentro de la 
solución. Estas fumigaciones, lo mismo que las pulveriza- 
ciones, han de repetirse varias veces. 

Insecticidas internos 

Contra los insectos que roen los tejidos de las plantas y 
que suelen penetrar en ellos para alimentarse (insectos de 
los frutos agusanados), es preciso recurrir a substancias 
tóxicas destinadas a ser absorbidas por los parásitos junto 
con sus alimentos y a obrar como veneno en el interior de su 
tubo digestivo. 

Cloruro de bario. — El cloruro de bario es un exce- 
lente insecticida interno de un precio poco elevado y que 
tiene la ventaja de ser inñnitamente menos peligroso para 
el hombre y ios animales domésticos que los compuestos 
arsenicales (página 519). Se adhiere mal a los vegetales y 
ha de ser adicionado con harina o melaza, lo mismo que el 



510 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

verde de París. Se emplea ordinariamente en disolución 
acuosa al 2 por 100 (véase páginas 177 y 315); dosis más 
fuertes quemarían las hojas de las plantas. El cloruro de 
bario con melaza se ha mostrado muy eficaz contra las oru- 
gas del eudemis: los experimentos del doctor Feytaud han 
demostrado que se había de emplear por cada barrica de 
225 litros de agua, 3 kilogramos de cloruro de bario para 
el tratamiento de primavera (fuera de la floración) y 4 kilo- 
gramos para el tratamiento de verano. 

El cloruro de bario no puede añadirse a las papillas cú- 
pricas, pues se transformaría en sulfato inactivo. 

El sulfuro de bario merece también ser ensayado como 
insecticida interno. 

Nicotina. — La nicotina obra como veneno interno (1) 
y se emplea como tal (véase página 261). Asociada a las 
papillas cúpricas, se muestra tan eficaz como los compuestos 
arsenicales contra las orugas de la cochílls y de la eudemis. 
Es preciso emplear úuieamente el zumo de tabaco o nicotina 
titulada, que contiene exactamente 100 gramos de nicotina 
por litro. Como papilla cúprica se toma el caldo bórdeles, 
que contiene el 2 por 100 de sulfato de cobre. El doctor 
Feytaud aconseja poner 3 litros de nicotina titulada en 
225 litros de caldo bórdeles para el tratamiento de prima- 
vera, y 4 litros para el tratamiento de verano. 



Compuestos arsenicales 

Historia. —Los compuestos arsenicales fueron emplea- 
dos por primera vez, hace unos cuarenta años, en los Estados 
Unidos, contra la dorífora de la patata. En 1872, Riley 
aconsejó el empleo del verde de París contra la oruga del 
algodonero. Pero los primeros experimentos metódicos efec- 
tuados por un entomólogo no lo fueron hasta 1880, por el 
profesor Cook. Se titubeó mucho en aplicar a los árboles 
frutales estos insecticidas muy tóxicos, hasta que los expe- 



de 



(1) Se debe evitar dar a los animales domésticos los vegetales recubiertos 
agua uicotinada. 



COMPUESTOS ARSENICALES 511 

rimeutos precisos de Forbes (1885) y de Goff (1887) inspira- 
ron confianza a los arboricultores. Los ensayos oficiales em- 
prendidos en 1887 por Alwood y Cushman, en nombre de la 
sección de Entomología del ministerio de Agricultura, con- 
firmaron el valor de estos insecticidas y, desde 1888, los 
compuestos arsenicales entraron en la práctica agrícola para 
la destrucción de los insectos, sobre todo de la pirala de las 
manzanas. 

Hoy día, el consumo del verde de París, en los Estados 
Unidos, pasa de 2,500 toneladas al año. 

El Canadá y Australia no tardaron en imitar resuelta- 
mente a los Estados Unidos. En Europa, Inglaterra fué la 
primera en emplear los tratamientos arsenicales. En Francia, 
aunque desde 1881 el señor H. Grosjean, más tarde inspec- 
tor general de agricultura, hubo llamado la atención de los 
agricultores sobre los procedimientos empleados en los Esta- 
dos Unidos, casi no se recurrió de momento a los tratamien- 
tos arsenicales, fuera de algunas ocasiones, y aisladamente 
contra el silfo de la remolacha, en la crisomela del mimbre 
y algunos otros insectos. Pero el ejemplo de Argelia (1896), 
en donde la altisa de la vid fué definitivamente vencida mer- 
ced a los arsenicales, decidió, a los agricultores del Mediodía 
de Francia adoptar estos insectiiíidas tan eficaces, y cada 
vez se tiende más a servirse de ellos para desembarazarse 
de los insectos fitófagos y chupadores. En Italia, tan^bién 
acaban de aplicarse con éxito las pulverizaciones arsenicales 
contra la mosca de la oliva. 

Modo de emplearlo. — Los arsenitos de cobre, de sosa 
y de plomo se aplican en seco o en suspensión en el agua; 
cuando se utilizan en polvo, es preciso mezclarlos con harina 
averiada, con cal, yeso o cenizas vegetales. 

Verde de París o verde de Scheele.— Este polvo 
verde se compone sobre todo de arsenifo de cobre (1) Es 
insoluble, y es preciso emplearlo en suspensíóji en el agua; 
por lo tanto, el pulverizador ha de agitar constantemente la 
mezcla en el momento de la aplicación. 

(1) Puede substituirse el verde de Schweinfürth (acetoavscuitn de cobre) 
al verde de París en las fórmulas indicadas. 



512 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Fórmula de Riley : 

Verde de París 1 kilogramo 

Harina o melaza 1 a 2 kilogramos 

Agua 440 litros 

La adición de la liarÍDa o de la melaza favorece la suspen- 
sióu del polvo en el agua, aumenta la adherencia del insecti- 
cida sobre las hojas, permite reconocer los sitios tratados y 
atrae los insectos. Las cantidades indicadas en la fórmula 
bastan para una hectárea. El tratamiento debe efectuarse en 
tiempo seco y sin rocío (véase páginas 169, 297 y 321). 

Otra fórmula (empleada contra las orugas): 

Verde de París 1 kilogramo 

Cal viva ,. 2ao kilogramos 

Harina o melaza 1 kilogramo 

Agua 800 litros 

Se principia haciendo una pasta clara con el verde de 
París y un poco de agua; se añade la cal, que neutralizará 
el ácido arsenioso libre, impidiendo así que se queme el fo- 
llaje. La adición de harina o de melaza no es indispensable, 
con tal de que se agite constantemente la mixtura durante la 
pulverización. Se pasa a través de un tamiz cuidando de lavar 
los residuos retenidos encima, y se añade agua a ía pasta 
para transformarla en papilla. 

El arseniato de cobre puede prepararse tal como indica- 
mos en la página 297. 

Se puede dar a la mixtura un valor a la vez insecticida y 
honguicida, reemplazando el agua por el caldo bórdeles, con 
el cual el verde de París se mezcla muy bien. En los Estados 
Unidos, el departamento de agricultura ha adoptado, para 
combatir al mismo tiempo la pirala de las manzanas y el 
moteado del mildiu, la fórmula siguiente del caldo bórdeles 
arsenical: 

Sulfato de cobre . . 4 libras (1'812 kilogramos) 

Cal pura 5 — (2^265 kilogramos) 

Agua 50 galones (191 litros) 

Verde de París . . 5 a 6 onzas (140 a 168 gramos) 

En el Canadá se utiliza también este caldo cuproarseni- 



COMPUESTOS ARSENICALES 513 

cal, pero con una proporción más fuerte de arsenito de cobre. 
El verde de París puede emplearse en seco, pnamente 
pulverizado, mezclado con substancias pulverizadas, según 
las fórmulas siguientes (para 1 hectárea); pero su eficacia es 
menor que en suspensión en el agua: 

a. Verde de París 1 kilogramo 

Yeso pulverizado o arena lina . 100 kilogramos 

h. Verde de París 1 kilogramo 

Yeso 50 kilogramos 

Harina 30 — 

c. Verde de París 1 kilogramo 

Harina 67 kilogramos 

Cenizas vegetales tamizadas . . 33 — 

Se esparce por término medio 1 kilogramo de verde de Pa- 
rís por hectárea, y el esparcimiento se efectúa por medio de 
un fuelle, con el rocío de la mañana y con tiempo tranquilo. 

Púrpura de Londres (London piirple). — Este pro- 
ducto es un residuo de la fabricación de la fucsina; se com- 
pone esencialmente de arsenito de cal y está teñido de rojo 
por la rosanilina. Su composición no es uniforme, siendo por 
lo tanto preferible el verde de París, a pesar de su más alto 
precio (8 francos el kilogramo). El modo de emplearlo en 
seco es análogo al precedente; pero en suspensión en el agua, 
la púrpura de Londres tiene más actividad y hay que modi- 
ficar ligeramente la fórmula: 

Púrpura de Londres 550 gramos 

Harina 1 a 2 kilogramos 

Agua 440 litros 

Arsenito de sosa. —Se prepara el arsenito do sosa 
haciendo reaccionar una sal de sosa con el ácido arsenioso, 
polvo blanco, que tiene el inconveniente de semejarse a la ha- 
rina. Una de las mejores fórmulas es la de Gaillot (pág. 169): 

Acido arsenioso 100 gramos 

Carbonato de sosa seco 100 — 

Sulfato de cobre 1.000 — 

Cal viva 1.000 — 

Melaza . . ^ 2^000 — 

Agua 100 litros 



514 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Para preparar esta mezcla se añaden sucesivamente, en 
una tina de madera que contenga 85 litros de agua: 1.°, cien 
gramos de ácido arsenioso y 100 gramos de carbonato de sosa 
disuelto en 1 litro agua hirviendo; —2.°, 1 kilogramo de sul- 
fato de cobre disuelto en 3 litros de agua hirviendo; — o.'^, le- 
chada de cal obtenida apagando 1 kilogramo de cal viva en 
10 litros de agua; — 4.^, 2 kilogramos de melaza diluidos 
en 1 litro de agua fría. Se agita constantemente a medida 
que se efectúa la adición de estas soluciones; se obtiene 
1 hectolitro de una papilla azul verdosa, que se pulveriza (su 
precio, O '80 francos). 

Arseniato de plomo. — Esta sal de arsénico fué uti- 
lizada primero en los Estados Unidos, donde no tardó en 
adquirir una gran importancia y a superar la del verde de 
París. A la dosis de 750 gramos por 100 litros de agua adicio- 
nados de 500 gramos de glucosa, se ha mostrado muy eficaz 
contra las orugas de los árboles forestales; este liquido ad- 
hiere a las hojas durante toda una estación, sin quemarlas 
nunca. El arseniato de plomo se utiliza igualmente para com- 
batir la pirala de las manzanas y otros diversos insectos de 
los árboles frutales. No constituye siempre, por otra parte, 
el insecticida de elección; otras sales arsenicales son prefe- 
ribles para luchar contra varios insectos fitófagos. 

Podemos procurarnos el arseniato de plomo en el comer- 
cio bajo forma de pasta o de polvo, que basta con diluir en 
agua. También podemos prepararlo por doble descomposi- 
ción entre dos sales solubles; disolviendo: 

1.*^, de 200 a 450 gramos de arseniato sódico en 10 litros 
de agua. 

2.°, de 600 a 1,000 gramos de acetato neutro de plomo 
en 10 litros de agua. Se vierte el acetato en el arseniato 
agitando hasta que un papel impregnado con yoduro potásico 
amarillee ligeramente. Se añade agua a la papilla blanca 
obtenida hasta completar 1,000 litros. 

A menudo, el arseniato de plomo se emplea mezclado con 
el caldo bórdeles; se le prepara entonces en solución concen- 
trada (de unos 10 litros) que se añade al caldo cúprico en el 
mismo momento de su empleo. Se puede igualmente mezclar 



COMPUESTOS ARSENICALES 515 

con im caldo siilf o calcico^ como se practica frecuentemente 
en los Estados Unidos; en este último caso, la mezcla pro- 
duce- rápidamente un cambio en la coloración: una pequeña 
cantidad de arseniato de plomo se descompone produciendo 
sulfuro de plomo y arseniato de cal; estas modificaciones 
carecen de importancia. 

Arseniato de cal. — Esta sal arsenical es de una 
eficacia casi igual a la del arseniato de plomo. Es más eco- 
nómico que este último y da buenos resultados, sobre todo 
si se emplea mezclado con el caldo sulfocálcico. En los Esta- 
dos Unidos, se le encuentra en el comercio en forma de 
pasta. Puede prepararse haciendo disolver 500 gramos de ar- 
seniato sódico anhidro y 500 gramos de cal viva por hecto- 
litro de agua (el arseniato sódico debe contener como mínimo 
de 36 a 38 por 100 de arsénico), o siguiendo la fórmula de 
Stewart : 

Arsénico blanco 900 gramos 

Carbonato de sosa 900 — 

Agua • • ■ 5'600 litros 

Se hace hervir esta mezcla en un recipiente de hierro 
durante unos quince minutos hasta disolución completa; se 
utiliza después esta solución para apagar 1,500 a 1,800 gra- 
mos de cal grasa y se añade bastante agua hasta formar un 
total de 8 a 9 litros. En el momento de su empleo, se diluye 
este líquido, después de agitarlo, a razón de 1 litro por 
200 litros de caldo bórdeles o de caldo sulfocálcico. 

Arseniato y arsenito de cinc. — Estos compuestos 
arsenicales son utilizados con éxito en los Estados Unidos, 
dando excelentes resultados contra las orugas de las noctue- 
llas. El arsenito de cinc mezclado con el caldo bórdeles da 
excelentes resultados en las viñas y en los huertos. 

Arseniato ferreso. — Los señores Vermorel y Dan- 
tony preconizan el arseniato ferroso, que, siendo muy eficaz, 
tiene la preciosa ventaja de ser poco nocivo para el hombre. 
Lo obtienen en forma de papilla del modo siguiente: 1.°, en 
un recipiente, destinado exclusivamente a este uso, se disuel- 
ven 400 gramos de sosa cristalizado en 10 litros de agua; 



516 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

2.*^, aparte, se disuelven 400 gramos de sulfato de hierro 
cristalizado en 10 litros de agua; — 3.^, se vierte la solución 
de sulfato de hierro en la de arseniato de sosa, agitando 
vivamente hasta que un papel blanco de ferrocianuro potásico 
azulee francamente en contacto con la mezcla. Se extiende 
luego hasta 100 litros. Este insecticida sale a menos de me- 
dio céntimo por litro. 

Peligros de los arsenicales. — Los higienistas se han 
conmovido con el empleo de los compuestos arsenicales en 
los viñedos, en los huertos y en los campos. Consideran 
acertada o equivodamente que estas substancias tóxicas pue- 
den ser introducidas en nuestro tubo digestivo con los frutos 
o con las hojas de las plantas tratadas, y determinar afeccio- 
nes, cuya- causa queda desconocida. Objetando este modo, 
que pueden ocurrir graves yerros a consecuencia de la fácil 
confusión entre el ácido arsenioso y la harina, entre el arse- 
nito de plomo y el yeso; que se favorecen las tentativas 
criminales por ponerse en circulación grandes cantidades de 
productos arsenicales; que los obreros encargados de mani- 
pular los arsenitos están expuestos a la intoxicación; que 
puede haber envenenamiento del ganado que pastoree junto 
a los árboles tratados con los arsenicales, y, finalmente, que 
puede haber impregnación del suelo y contaminación de las 
capas de agua subterráneas. 

Los partidarios de los insecticidas arsenicales oponen a 
estos recelos que nunca se han comprobado accidentes graves 
a consecuencia de la ingestión de frutos procedentes de ár- 
boles arsenicados; los casos conocidos de intoxicación no son 
numerosos ni graves. El ejemplo de los Estados Unidos, en 
donde se emplean corrientemente los arsenicales desde hace 
veinticinco años, basta para tranquilizarnos; si el envene- 
namiento por los frutos o por el vino arseniado es posible, 
en la práctica resulta difícilmente realizable. — Las investi- 
gaciones realizadas en uvas frescas, han establecido que en 
los racimos tratados antes de la floración con el arseniato de 
plomo, no existía huella alguna de esta sal en el momento 
de la recolección, y que los granos podían por lo tanto ser 
consumidos sin peligro. Las uvas tratadas algún tiempo 



co:\rpuESTOS arsenicales 517 

después de la ñoración, pueden retener todavía veueuo eu la 
época de la vendimia; podría por tanto ser peligroso consu- 
mir los granos tratados tardíamente. En cambio, aunque 
existan pequeñas cantidades de arseniato en la uva recién 
vendimiada, no por eso se encuentra arsénico en el vino que 
proviene de esta uva; esta eliminación del arseniato de plomo 
en el curso de la fabricación del vino, es debida a la absor- 
ción de esta sal por los desechos, las heces y la solera del 
vino; los análisis de Moreau y Vinet han demostrado que los 
orujos retienen el 85' 3 por 100 de la cantidad total de arse- 
niato de plomo. En resumen, cuando las viñas han sido 
tratadas antes de la floración, las cantidades de arseniato 
existentes en el momento de la vendimia son tan débiles que 
la elin]inación de este producto durante las operaciones del 
prensado y de la viniñcación es casi total; el análisis sólo 
descubre en los vinos proporciones mínimas de arsénico, 
fracciones de miligramos, cuyo origen es por otra parte dis- 
cutible, puesto que se encuentra en cantidades análogas en 
los vinos procedentes de viñas que no han sido tratadas nunca 
por el arsénico; la absorción, incluso diaria, de tan débiles 
dosis no es peligrosa para la salud. 

En cuanto a los árboles frutales, no subsisten en sus frutos 
más que cantidades infinitesimales de arsénico; la Estación 
experimental de Massachusets (Estados Unidos) efectuó aná- 
lisis de manzanas que habían sufrido tres pulverizaciones de 
caldo bórdeles y de verde de París, descubrió tan sólo en un 
barril de manzanas 0'0005 de onza de óxido de cobre, pero 
ningún indicio de arsénico. Las investigaciones hechas en 
1910 por Brioux y Griffon, sobre el tratamiento de las man- 
zanas y peras por el arseniato de plomo, han establecido que 
en el momento de la cosecha, el plomo no es demostrable y las 
dosis de arsénico son infinitesimales, y que en el momento de 
la fabricación de la sidra , la casi totalidad del plomo y del 
arsénico quedan en los desechos. La sidra de manzanas y la 
de peras preparadas con frutos sometidos a los tratamientos 
arsenicales no pueden, por tanto, perjudicar a la salud. Igual- 
mente, los análisis hechos en Italia y Francia han demostrado 
que los aceites elaborados con aceitunas anteriormente arse- 



518 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Diadas iio conteiiíaii indicios de arséuico. Eu efecto, los pro- 
ductos arseuicales apeiias se sostieiieu en las plantas más de 
un mes: el viento y las lluvias lo arrastran completamente 
antes de llegar los frutos a la madurez; pero en los paises 
secos, en donde faltan las lluvias del estío, como eu Argelia, 
es preferible efectuar el tratamiento antes de la formación de 
los frutos. — De un modo general, no deben efectuarse las 
pulverizaciones arseuicales sobre las hortalizas, todo lo unís 
se las puede tratar como preventivo antes de que se haya 
desarrollado la parte comestible de las plantas. La patata y 
la remolacha son una excepción y, en caso conveniente, pue- 
den utilizar los tratamientos arseuicales; haremos notar de 
paso, que no hay necesidad de tratar estas plantas cada año. 
puesto que las grandes invasiones de insectos que las devastan 
se repiten tan sólo en plazos bastante largos; tal es el caso 
de los silfos de las remolachas que han desaparecido del 
norte de Francia desde 18^J7. 

Los experimentos de 1880 del profesor Cook, en las huer- 
tas del Estado de Michigan, demostraron la inocuidad para 
los animales de las hierbas que cubren el suelo debajo de los 
árboles tratados por medio de los caldos arseuicales. Por 
prudencia, no obstante, no se dejará pastar al ganado en las 
huertas y corrales hasta algún tiempo después de la asper- 
sión de los árboles; además, no deben pulverizarse nunca los 
árboles frutales, sean los que fueren, durante la floración, a 
tiu de no envenenar las abejas y los insectos útiles para la 
fecundación cruzada. 

En los Estados Unidos, los cultivos no han sufrido nada 
por el acumulo de arsénico en el suelo. En Argelia, en donde 
se utilizan los arseuicales desde 189G, nunca se han notado 
inconvenientes debidos a la presencia del arsénico eu el te- 
rreno. El arsénico penetra en la tierra por arrastre mecánico 
de las aguas de lluvia; introducido en estado soluble, este 
arséuico se transforma rápidamente en el suelo eu compues- 
tos insolubles; a 00 centímetros de profundidad, no se en- 
cuentran más que indicios. Se ha comprobado, además, que 
los vegetales no absorben el arséuico del suelo. 

Las manipulaciones de los productos arseuicales por los 



COMPUESTOS ARSENICALES 519 

obreros agricultores constituyen ciertamente para ellos un 
serio peligro. Por esto los caldos arsenicales deberian ser 
preparados por los fabricantes o por los expendedores, y no 
en los campos; confiando estos insecticidas a obreros experi- 
mentados e imponiéndoles las precauciones que indicaremos 
más adelante, el empleo de los arsenicales resulta sin ningún 
inconveniente. 

Reglamentación. — Entra las diversas sales de arsénico 
empleadas, el arseniato de plomo había parecido desde luego 
el más peligroso a los higienistas a causa de la alianza del 
plomo y del arsénico, ambos tóxicos muy temibles. Experien- 
cias realizadas en conejos, han demostrado que este com- 
puesto es poco tóxico para estos animales; pero que el arse- 
niato de sosa y sobre todo el arsenito de sosa son de una gran 
nocividad. Es éste un hecho en apariencia paradoxal, que se 
explica muy probablemente por la solubilidad más o menos 
grande de estos diversos productos; los más solubles son evi- 
dentemente los más nocivos. — Estaba admitido que el arse- 
niato de plomo era el compuesto más peligroso a manejar; 
H. Fabre ha demostrado que preparado en forma de pasta, 
era por el contrario, el más benigno, y que las soluciones a 
base de arseniato de sosa son mucho más tóxicos para los 
obreros agrícolas que los a base de arseniato de plomo. Por 
otra parte, no se ha observado nunca accidente alguno de 
intoxieación en el sur de Francia ni en Argelia, en los obre- 
ros que preparan las papillas plúmbicas o que practican las 
pulverizaciones. En los Estados Unidos, donde el arseniato 
de plomo es, junto con el verde de París, casi la única sal de 
arsénico empleada, tampoco ha causado accidentes. La supe- 
rioridad del arseniato de plomo parece ser debida a su insolu- 
bilidad y a sus propiedades adhesivas; las sales solubles (ácido 
arsenioso, arsenitos y arseniatos alcalinos) deben desecharse 
a causa de escasa adherencia sobre las hojas de los vegetales 
o de las quemaduras que ocasionan a las plantas, incluso en 
soluciones muy diluidas. La acción corrosiva sobre las hojas 
es mucho menor con los co;npuestos insolubles; no solamente 
el arseniato de plomo no quema el follaje, ni en grandes con- 
centraciones, sino que además es muy adhesivo y mata per- 



520 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

fectameiite los insectos; en lo que concierne a la vid y a los 
árboles frutales, se le considera superior a todas las demás 
preparaciones arsenicales; en fin, su insolubilidad le hace poco 
peligroso para los agricultores en las condiciones en que éstos 
los emplean (pasta ya preparada); reúne, pues, todas las 
condiciones de un buen insecticida. 

Puede decirse que hoy día las sales de arsénico son indis- 
pensables para combatir victoriosamente los parásitos de 
nuestros cultivos; trátese de la pirala de las manzanas y de las 
peras, de la mosca de los olivos, del eudemis y de la cochilis, 
de la altisa de la viña, del silfo de la remolacha, de los cri- 
somelos del mimbre, etc. Los arsenicales muestran una indis- 
cutible superioridad sobre los demás insecticidas; no sólo son 
eficaces contra los insectos por gran toxicidad, sino que tam- 
bién poseen la ventaja de encontrarse en el comercio en gran 
cantidad y a un precio relativamente poco elevado. Así su 
uso se ha hecho corriente en la práctica agrícola, vitícola y 
hortícola; en 1911, ¡sólo en el departamento de Hérault se 
han empleado 300,000 kilogramos! 

Sin embargo, la venta y el empleo de los arsenicales para 
la destrucción de los insectos está prohibida por una antigua 
disposición gubernamental. La imperiosa necesidad de atajar 
el temible peligro que pesa constantemente sobre nuestros 
cultivos, ha obligado hacer caso omiso de ello, esperando que 
una reglamentación nueva, adaptada a las necesidades ac- 
tuales, venga a reemplazar esta disposición anticuada. Los 
adversarios del empleo de los arsenicales en los cultivos soli- 
citaban la prohibición absoluta de estos productos. La cues- 
tión del peligro de los arsenicales habría podido ser fácilmente 
juzgada con tener sólo en cuenta la experiencia adquirida en 
los Estados Unidos, donde el empleo intensivo de estos tóxi- 
cos desde largos años no ha reportado más que ventajas. 
Prohibir su empleo, especialmente el del arseniato de plomo, 
hubiera sido muy perjudicial a nuestra agricultura, priván- 
dola de insecticidas de primer orden. La ley del 12 de julio 
de 1916, promulgada en Francia, ha venido a completar las 
disposiciones anteriores concerniente a las substancias vene- 
nosas, precisando su modo de aplicación a la agricultura en 



COMPUESTOS ARSEXICALES 521 

un reglamento publicado el 15 de septiembre del propio año. 
Desde esta fecha, la venta de los compuestos arsenicales 
insolubles queda permitida en la vecina república, en vista 
de su empleo como agente destructor de los parásitos nocivos 
a la agricultura. Estos compuestos sólo pueden ser expedidos 
y empleados para ese uso, mezclados con una substancia olo- 
rosa y coloreada en verde. Se ha descartado el color rojo por 
el parecido con el vino que hablan presentado los caldos arse- 
nicales; el azul hubiera podido originar confusiones con los 
caldos cúpricos; en ñn^ el negro de anilina es de precio ele- 
vado, y el negro de humo tiene el grave inconveniente de no 
mezclarse y de sobrenadar en el agua. Las substancias em- 
pleadas para desnaturalizar los compuestos arsenicales son: 
la piridina, el fenol en bruto y la nitrobencina; se añade a una 
de éstas, verde conjugado en la proporción de 2 gramos por 
20 de desnaturalizante, y esta cantidad debe mezclarse per- 
fectamente con 1 kilogramo del producto arsenical insoluble. 
Los tratamientos por los arsenicales en pulverizaciones y 
en rociados están expresamente prohibidos en los cultivos de 
los forrajes y de las hortalizas; así como en la encaladura 
de los granos y en la destrucción de las hierbas de los pa- 
seos, de los jardines y en las pistas de deportes. También están 
prohibidos en las viñas, huertas y otras plantaciones en que 
tienen lugar cultivos intercalados dejiortalizas. En viticul- 
tura, están autorizados estos tratamientos desde después de la 
vendimia hasta la aparición del grano. En arboricultura fru- 
tal, están sólo permitidos en el manzano, el peral y el ciruelo; 
debe suspenderse su empleo durante la florecencia, pudiendo 
renovarse después de ésta, pero deben cesar quince días des- 
pués. En los olivares están autorizados desde el 1.^ de junio 
hasta el 1.^ de octubre; la remolacha puede sufrir un trata- 
miento arsenical, cesando un mes después del trasplante. Los 
mimbrerales, los planteles de árboles o arbustos que no llevan 
frutos comestibles, pueden tratarse en cualquier época. 

Las preparaciones arsenicales destinadas a uso agrícola 
deben conservarse en armarios o en locales cerrados, de los 
que sólo los empleados (jefes de explotación o sus represen- 
tantes) tengan la llave. — Cualquiera que sea el estado bajo 

GvÉNAux.—F/ito/iiologici. 34 



522 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

el cual se los emplea, no deben estas substancias ser maneja- 
das con las manos desnudas. En ningún caso deben exten- 
derse en seco sobre las plantas. — Cuando no se utilizan, los 
recipientes (cubetas, cubos, etc.) que contienen las prepara- 
ciones arsenicales deben estar siempre cerrados mediante una 
tapa. Los utensilios u objetos que han servido para la mani- 
pulación o pulverización de estas preparaciones se limpiarán 
lavándolos con agua; no se les deberá frotar en seco. — Los 
patronos están obligados a poner a la disposición del personal 
encargado de las pulverizaciones, máscaras y todos los me- 
dios de protección eficaces de las vias respiratorias. Deberán 
proporcionarles vestidos o blusas exclusivas para estos tra- 
bajos, y que puedan ajustarse al cuello y a los puños, asi 
como guantes impermeables; vestidos y guantes deberán ser 
lavados frecuentemente. Debe prohibirse a los obreros el que 
coman sin haberse quitado sus trajes de faena y sin haberse 
previamente lavado con jabón las manos y la cara; los obje- 
tos necesarios a este lavado, tales como recipientes con agua, 
palanganas y jabón, deben encontrarse a la disposición de los 
obreros en el mismo lugar donde trabajan; los obreros no 
deben fumar durante el trabajo (1). Los residuos de las ma- 
nipulaciones de los productos arsenicales, tales como sedi- 
mentos recogidos en los recipientes, aguas de lavado, deben 
recogerse escrupulosamente y enterrarse en el terreno, a fin 
de evitar que los productos arsenicales sean arrastrados por 
las corrientes de agua a las fuentes o a los abrevaderos. — 
Los instrumentos fuera de uso deben ser cuidadosamente la- 
vados antes de tirarlos. — Las hojas que han sufrido un tra- 
tamiento arsenical no pueden utilizarse para envolver o expe- 
dir ninguna substancia alimenticia, tampoco deben utilizarse, 
en ningún caso, para la alimentación del ganado. 

Tales son las disposiciones tomadas en Francia para el 
empleo de los productos arsenicales. Ofrecen garantías 
esenciales a la higiene pública y suprimen cualquiera ob- 
jeción seria contra la aplicación de estos insecticidas a la 
agricultura. 

(1) Añadamos quc^ durante el trabajo, del)eu los obreros hallarse alejados 
de la neblina formada por el chorro del pulverizador. 



AUXILIARES ANIMALES Y VEGETALES 523 

IV.— Lucha por los métodos culturales 

Modificando de mía manera juiciosa las labores culturales, 
puede el agricultor evitar la excesiva multiplicación de los 
insectos nocivos y hasta llegar a destruirlos. Ya hemos in- 
dicado en tiempo oportuno los diferentes métodos de cultivo 
que se han de emplear con este objeto: alternancia de los 
cultivos;— método de las plantas-trampas;— labores profun- 
das al final de la estación, cuyo efecto se completa con el 
empleo de los volátiles para la destrucción de los insectos 
que han quedado en la superficie del suelo; — elección de las 
semillas (pág. 163);— época de las siembras: merced a una 
siembra tardía, una planta puede dar fruto después de desapa- 
recer el insecto causante de los perjuicios, al paso que una 
siembra precoz permite a otra planta encontrarse más desa- 
rrollada y resistir los ataques de los parásitos; — la siega 
prematura o tardía (pág. 173), que permite salvar parte de 
la cosecha o matar de hambre a los insectos; — el empleo 
de abonos minerales que dan más vigor a las plantas y actúan 
al mismo tiempo como insecticidas: nitrato de sosa y super- 
fosfatos de cal. 

V. — Destrucción por medio de auxiliares 
animales y vegetales 

Insectos auxiliares. —En su lucha contra los insec- 
tos nocivos, encuentra el agricultor preciosos auxiliares en 
otros insectos que atacan a los primeros, ya para devorarlos, 
ya para asegurar el desarrollo de su descendencia (insectos 
parásitos)^ ambas clases de entomófagos desempeñan un im- 
portante papel regulador en contraposición de los fitófagos: 
en cantidad exigua cuando estos últimos son poco numerosos, 
se multiplican abundantemente en cuanto encuentran presas 
abundantes; esta pululacióu de parásitos determina a su vez 
el aniquilamiento de los insectos nocivos, aniquilamiento 
seguido en breve plazo de la desaparición de los parásitos, 
incapaces de perpetuarse faltos de su sustento habitual. Co- 
medores de plantas y comedores de insectos están en estre- 



524 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

cha depeudeucia los unos de los otros; si el equilibrio se 
rompe en favor de los fitófagos, iutei vienen los entomófagos 
de una manera casi automática y limitan, por el juego solo 
de las fuerzas naturales, la extensión nefasta de los insectos 
nocivos, sin que, no obstante, los hagan desaparecer com- 
pletamente, puesto que una vez cumplido su cometido, su- 
cumben casi en totalidad. 

El agricultor debe amparar a tan preciosos auxiliares 
y protegerlos contra todas las causas de dCvStrucción. Puede 
hacer más, puede criarlos. y propagarlos. La utilización me- 
tódica de los preciosos auxiliares fué intentada por vez pri- 
mera en los Estados Unidos, en 1888, con un éxito muy 
notorio; una pequeña coccinela australiana, el Novius éardina- 
lis, fué diseminada por la California y libró las plantaciones 
de naranjos de una peligrosa cochinilla (véase pág. 257). 
Este ejemplo no ha sido el único: En las islas Hawai se han 
conseguido librarse de ciertos insectos de la caña de azúcar 
mediante la importación de sus parásitos. En Italia, el pro- 
fesor Berlese ha conseguido preservar el cultivo de la mo- 
rera del Diasjjis pentágona con la ayuda de un himenóptero 
parásito de esta cochinilla. El método se extiende cada dia 
más en los Estados Unidos; el estado de Massachusetts no 
ha vacilado en consagrar cada año, desde 1906 a 1909, una 
suma de 10,000 libras esterlinas a la importación de los 
parásitos del bombyx zigzag y culopardo; varios estados 
europeos y el Japón proveyeron de nidos de Bomhyx chrij- 
sorrhé en cantidades enormes, asi como millares de hue- 
vos, de orugas y de crisálidas del Lymantria dispar; las 
expediciones, centralizadas en Boston, llegaron finalmente 
al laboratorio de Saugus, consagrado a la cría de los pará- 
sitos, a su determinación, a la apreciación de su valor 3^ a la 
aclimatación de las buenas especies; la acción bienhechora 
de varios parásitos asi seleccionados se ha dejado sentir en 
muchos bosques. 

Vegetales parásitos.— Hemos señalado, en el curso 
de esta obra . cierto número de vegetales parásitos suscep- 
tibles -de acarrear la muerte de diferentes insectos. Los más 
notables de los hongos entomófagos, son: Botritis texella, 



AUXILIARES ANIMALES Y VEGETALES 525 

parásito del gusano blanco (pág. 144); el Isaria destructor, 
parásito de im gorgojo muy perjudicial a la remolacha en 
Rusia; el Cleonus pmictiventris; úljxvn^immi acridiorum, 
parásito de los saltamontes; el Sporotrichum globuliferum, 
parásito del Blissus leucopterus (insecto nocivo al trigo en 
los Estados Unidos) y de los altises (en Argelia y en el 
Mediodía de Francia); el Isaria farinosa, parásito de la 
cochilis; el Empusa aulic.e, parásito de la concha mártir. 
Estos hongos parásitos han sido cultivados, y se ha procu- 
rado propagarlos, bajo formas diferentes, ensayando crear 
epidemias artificiales en los insectos nocivos; las investiga- 
ciones hechas en este sentido hasta la fecha han fraca- 
sado (pág. 144 y 298). La acción de estos hongos resta 
siempre muy localizada, pues depende casi exclusivamente 
de la humedad y de la temperatura. 

Microbios parásitos.— Los microbios son también 
capaces de causar a los insectos enfermedades mortales. El 
doctor d'Herelle ha conseguido luoliar eficazmente contra los 
saltamontes con ayuda de un cocobacilo, el Coccohacillus 
Acridiorum (pág. 129); un caldo de cultivo de este bacilo, 
pulverizado en las hierbas que comen los saltamontes, conta- 
mina estos insectos y los mata rápidamente. Las experien- 
cias hechas en Argentina, en Méjico y en Marruecos son muy 
alentadoras. Pero para que este medio de lucha sea eficaz, 
hay que disponer de un cocobacilo suficientemente exaltado, 
de una virulencia bastante grande para realizar la contami- 
nación de los insectos sanos por los insectos enfermos, creando 
epizotias muy contagiosas. M. d'Herelle, habiendo compro- 
bado que el virus se conserva durante muchos meses, sin per- 
der su fuerza en los cadáveres de los saltamontes muertos de 
esta enfermedad, recomienda servirse, para establecer los pri- 
meros contagios, no de los cultivos de cocobacilo, sino de cadá- 
veres disecados de saltamontes muertos de esta enfermedad. 
Incluso en estas condiciones, la marcha de las epizotias, aun- 
que a veces muy mortíferas, está lejos de ser fulminante. 

Señalemos también el Coccohacillus cajee, aislado por 
Picard y Blanc, que produce una enfermedad mortal para las 
orugas de la concha mártir, del bombyx culopardo, etc. 



526 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

Protección de los cultivos contra 
los parásitos 

La dirección de los servicios sanitarios y científicos del 
Ministerio de Agricultura, asegura, en Francia, la organiza- 
ción metódica de la lucha contra los enemigos de los culti- 
vos; desde hace algunos años ha creado una Sección de Epi- 
ñtias, es decir, de enfermedades parasitarias de las plantas. 

En primer lugar, fué instituido, por el decreto del U> de 
febrero de 1912, un comité consultativo de epifitias; este 
comité, al cual los sabios más competentes aportaron su 
concurso desinteresado, está encargado de estudiar las cues- 
tiones relativas a los insectos, criptógamas y otros parásitos 
perjudiciales a la agricultura y, muy especialmente, los pro- 
cedimientos que deben emplearse y las medidas que deben 
tomarse para prevenir y combatir los epifitias. El comité da 
su opinión acerca de la oportunidad , de las medidas propues- 
tas por los prefectos, para combatir los parásitos que pueden 
aparecer en su departamento, y contra los cuales importa 
tomar rápidamente medidas temporales. La ley de 21 de junio 
de 1898 permite, en efecto, al ministro de Agricultura de 
ordenar a los prefectos que tomen disposiciones permanentes 
o temporales para detener o prevenir los daños causados a la 
agricultura por los insectos, las criptógamas u otros vege^ 
tales nocivos, siempre que el peligro adquiera un carácter 
invasor o calamitoso (art. 7(3 a 80). Esta misma ley permite 
al ministro de Agricultura decretar la prohibición de la en- 
trada en Francia de vegetales, ñores, hojas, tierras, abonos 
artificiales y objetos cualesquiera susceptibles de servir para 
la introducción de animales, de larvas, de plantas ó de crip- 
tógamas reconocidas como peligrosas (art. 81), y también 
tomar medidas con objeto de reglamentar las condiciones 
bajo las cuales pueden entrar y circular por Francia los vege- 
tales, ñores, hojas, tierras, abonos artificiales y demás obje- 
tos sospechosos de contaminación procedentes de países 
extranjeros o de partes del territorio francés ya invadidas 
y a las cuales no se aplican los decretos de interdicción (ar- 
tículo 82). 



PROTECCIÓN DE LOS CULTIVOS CONTRA LOS PARÁSITOS 527 

En virtud de estas disposiciones legislativas, el comité de 
epifitias ha establecido nn modelo de reglamento contra los 
enemigos permanentes de nuestros cultivos, aplicable a todos 
los departamentos. Este reglamento establece las principales 
medidas sanitarias indispensables para combatir y prevenir 
de una manera constante la difusión de los parásitos más 
dañinos a nuestra agricultura. Examina el conjunto de medi- 
das permanentes referentes al desorugamieuto (bombyx, 
culopardo y otras mariposas nocivas), la destrucción de los 
saltones, el escardado, la destrucción del muérdago, la cus- 
cuta y el agracejo. Establece también los términos concer- 
nientes a la lucha contra diversos insectos y animales noci- 
vos. Para proteger nuestro país contra el Diaspis pentágona, 
cochinilla muy nociva a las moreras en Italia, el decreto 
del 12 de octubre de 1913 ha prohibido la importación y el 
tránsito de todos los vegetales en estado leñoso, así como 
sus restos frescos de origen o procedencia italianas; con todo, 
autoriza este decreto la importación de flores frescas, de flo- 
res destinadas a la perfumería, y de ciertos vegetales, en 
épocas fijas y bajo condiciones determinadas, entre las 
que se cuenta una inspección en la aduana de Vintimille 
por dos naturalistas designados por el ministro de Agricultu- 
ra; en conformidad con este decreto, se ha establecido un 
servicio de inspección en la aduana de Vintimille (frontera 
italiana) y, desde el 1.° de mayo al l.*^ de noviembre, se 
admiten en Francia los envíos de flores frescas y diversas 
plantas procedentes de Italia que van acompañadas de un 
certificado fitopático especial. 

A fin de permitir al comité de epifitias dictaminar con 
conocimiento de causa sobre los múltiples y delicados pro- 
blemas que le son sometidos, era necesario proporcionarle los 
medios de proseguir los estudios y las investigaciones indis- 
pensables. Con este objeto, en 1915 fueron agrupadas las 
Estaciones de Estudios de que dispone el Ministerio de Agri- 
cultura, es decir, la estación entomológica de París, las esta- 
ciones entomológicas temporales de Chálons, Beauue, Mont- 
pellier, Burdeos y Blois, las estaciones de patología vegetal 
de París, Cadillac y Autibes, la estación de ensayo de siem- 



528 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

bras, la estación de investigaciones vitícolas, el laboratorio 
de fermentaciones j las dos estaciones de sericultura de 
Draguignau y de Alais. 

Al propio tiempo, se organizaba la Inspección fltopato- 
lógica de la producción agrícola. Se había hecho ésta nece- 
saria por las exigencias de varios países extranjeros, que dis- 
ponen contra los parásitos de los cultivos de medidas legisla- 
tivas análogas a las nuestras. Los Estados Unidos, España, 
Egipto, los Estados sudafricanos, Australia y la República 
Argentina prohiben, desde hace varios años, la entrada en su 
territorio a las plantas vivas y a los diversos productos agrí- 
colas de origen vegetal, a menos que vayan provistos los en- 
víos de un certificado librado por las autoridades del país de 
origen, declarando estar exentos de enfermedad parasitaria 
susceptible de propagarse. Los productos procedentes de los 
viveros que se exportan en notable cantidad a los Estados 
Unidos requieren particularmente el refrendado; por eso, para 
permitir a nuestros horticultores la exportación de sus pro- 
ductos, el ministro de Agricultura organizó un servicio de 
inspección de la producción hortícola (decretos del 1.^ de 
mayo de 1911 y del 16 de enero de 1013) encargado de librar 
a los exportadores franceses de las producciones hortícolas 
certificados que diesen a los países "importadores todas las 
garantías apetecibles. La ley americana del 20 de agosto 
de 1912, conocida con el nombre de «PlantQuarantine Act», 
obliga, por otra parte, a todos los expendedores a los Estados 
Unidos a hacerse inscribir en el servicio fitopatológico. Este 
servicio, que fué al principio solamente hortícola, ha sido 
extendido a toda la producción agrícola por el decreto 
del 5 de febrero de 1915. 

Los gastos necesarios para el control técnico de los pro- 
ductos agrícolas y para el libramiento de certificados van 
á cargo de los horticultores proporcionalmente al valor de 
sus exportaciones; el Estado atiende desde luego a todos los 
gastos, después, al fin de cada ejercicio económico, recobra las 
sumas debidas por los exportadores controlados.— El servi- 
cio de inspección fitopatológica se compone: de un inspector 
principal, jefe del servicio, — de un inspector subjefe, — de 



PROTECCIÓN DE LOS CULTIVOS CONTRA LOS PARÁSITOS 529 

inspectores encargados de visitar los establecimientos de 
los «productos de viveros» o de los productos agrícolas de 
origen vegetal, de comprobar si los cultivos y los productos 
que de ellos provienen están indemnes de parásitos peligrosos 
y de librar, si hay lugar, los certificados de inspección fito- 
patológica,— de inspectores adjuntos encargados de suplir los 
inspectores,— de contrólenrs, encargados más especialmente 
de la inspección de las expediciones de los «productos de los 
viveros», desde el punto de vista sanitario (1). 

Los certificados que acompañan las expediciones deben 
establecer, de una manera absoluta, que los lugares (viveros, 
huertos^ etc.) donde son cultivados los vegetales exportados 
no están infectados por insectos nocivos ni por enfermedades 
criptogámicas peligrosas susceptibles de propapagarse en las 
plantaciones. Así, en lo que concierne a los productos hortí- 
colas, se exige que los cultivos y las expediciones reúnan 
ciertas condiciones desde el punto de vista del buen estado 
sanitario. 

Los inspectores de servicio fitopatológico deben asegurar 
la exacta observación, por los exportadores controlados, de 
prescripciones ministeriales. Además, deben aconsejarles 
e informarles; indicándoles, si es preciso, los medios de lucha 
reconocidos como eficaces o susceptibles de ser aplicados, 
facilitarles las informaciones necesarias referentes a las legis- 
laciones especiales de los diversos Estados a que son dirigi- 
das las expediciones. Por otra parte, estos inspectores deben 
informarse de todo lo concerniente a las enfermedades de las 
plantas en su radio de acción, para proceder a las investiga- 
ciones que su libre exceso a los cultivos les facilita para 
seguir la evolución de las enfermedades y la eficacia de los 
procedimientos de tratamiento. Deben utilizar, para estar 
perfectamente al corriente del estado sanitario de los culti- 
vos, el concurso de los corresponsales que el servicio de epi- 

(1) La investigación y el examen de las diversas enfermedades de los vege- 
tales ha requerido la creación, en el servicio, de dos secciones, encargada la 
una de todo lo concerniente a la entomología y parasitología hortícolas, la otra 
de la criptogamia y de la microbiología. El territorio francés ha sido dividido 
en cierto número de circunscripciones de inspección, determinadas cada año, 
por disposición ministerial. 



530 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

fitias ha instituido (2ó de junio de 1916), para ser advertido 
lo más pronto posible de la presencia de parásitos peligrosos. 

Este servicio está bien preparado para responder a las 
exigencias de las diversas reglamentaciones extranjeras. Pero 
por mucho que sea el celo de los inspectores de un servicio 
fitopatológico, sus certificados no pueden ofrecer una garan- 
tía absoluta. Así la inspección de los semilleros de origen 
y de los envíos en el punto de partida está completada por 
otra inspección en el punto de destino; los Estados Unidos 
someten a un nuevo examen las plantas importadas previa- 
mente inspeccionadas en Europa. 

Estas medidas de protección han sido llevadas todavía 
más lejos, realizando la desinfección de los vegetales mediante 
gases dotados de un poder insecticida considerable. Ciertos 
países exigen de los importadores un certificado ele fumi- 
gación; casi siempre es la fumigación mediante el ácido cian- 
hídrico la exigida, y es muy cierto que las plantas tratadas 
antes de su partida por estos vapores tóxicos tienen pocas 
probabilidades de transportar insectos vivos. Sin embargo, 
aunque un certificado de fumigación ofrezca mayores garran- 
tías que un certificado de inspección, tampoco presenta una 
garantía absoluta. Lo más a menudo, es a su llegada al país 
de destino que los vegetales son sometidos a la desinfección; 
aumenta entonces las garantías de la inspección en el punto 
de partida y en el de llegada, o bien reemplaza a esta última. 
Así, en Argelia, la mayor parte de vegetales son sometidos, 
a su llegada, a la desinfección por el ácido cianhídrico; el 
decreto del 17 de abril de 1914 fijó que los vegetales en estado 
leñoso (excepto las cepas y los resinosos), las palmeras con 
o sin raíces, así como sus desechos frescos procedentes del 
extranjero y de determinados departamentos franceses, sólo 
pueden penetrar en Argelia por ciertos puertos y ciertos pun- 
tos de la frontera tunecina; a su llegada a estos puertos 
o puntos de la frontera, son desinfectados estos productos en 
locales especiales bajo la vigilancia de agentes técnicos esco- 
gidos por el Gobierno general; la operación se efectúa a expen- 
sas de los interesados. En Argel, especialmente, existe una 
instalación destinada a la desinfección de vegetales impor- 



PROTECCIÓN DE LOS CULTIVOS CONTRA LOS PARÁSITOS 531 

tados. También eii Egigto son sometidos los productos impor- 
tados a la desinfección, si no van acompañados de un certifi- 
cado de garantía. 

Esta desinfección de las plantas hortícolas , en ocasión de 
su exportación o de su importación, adquiere cada dia más 
importancia. Aunque no se puede tener en ella una confianza 
absoluta, en lo que se refiere a la destrucción total de los 
insectos parásitos, completa al menos las garantías ofrecidas 
por la inspección a la frontera. 

Estas medidas están ampliamente justificadas, pues hay 
pocos países que no hayan tenido que deplorar daños causa- 
dos por parásitos importados. La filoxera es de procedencia 
americana, lo mismo que el pulgón lanígero del manzano; el 
eudemis de la viña ha venido de Italia y el Icerya pnrchasi 
de Australia, etc. En los Estados Unidos la cecidomia des- 
tructiva, introducida hacia el 1779, ha causado en los cam- 
pos de trigo estragos que han tomado en ocasiones las pro- 
porciones de un verdadero desastre; el gorgojo de la alfalfa 
(Phijtonomijs variahüis), originario igualmente de Europa, 
causa en el estado de Utah pérdidas evaluadas en varios mi- 
llones de dólares cada año; dos mariposas, la esponjosa y la 
bombyx culopardo, han cometido enormes estragos en los 
huertos y en los bosques poco tiempo después ^e su introduc- 
ción en los Estados Unidos. 

La lucha contra los enemigos de los cultivos tiene de día 
en día mayor tendencia a organizarse sobre una base inter- 
nacional. Un Convenio internacional , todavía no en vigor, 
fué firmado en Roma el 4 de marzo de 1914 entre los Esta- 
dos siguientes: Alemania, Austria Hungría; Bélgica, Chile, 
China, Costa-Rica, Dinamarca, Santo Domingo, España, 
Francia, Argelia, Marruecos^ Túnez, Gran Bretaña, Irlanda, 
Canadá, Indias inglesas, Grecia, Guatemala, Italia, Japón, 
Luxemburgo, Monaco, Holanda, Rumania, Rusia, Servia, 
Suecia, Suiza, Turquía. De acuerdo con las disposiciones de 
este convenio, los Estados contratantes debían tomar las me- 
didas legislativas y administrativas necesarias a fin de ejer- 
cer la vigilancia eficaz de los viveros, jardines, invernaderos 
y otros establecimientos que libran al comercio plantas vivas 



532 DESTRUCCIÓN DE LOS INSECTOS NOCIVOS 

(vastagos, rampollas, injertos, cebollas de flor y ñores cor- 
tadas), de inspeccionar los envíos y librar los certiñcados 
ñtopalógicos. 

El siguiente cuadro muestra el estado de la reglamenta- 
ción internacional concerniente a la importación de los pro- 
ductos de viveros y de los agrícolas de origen vegetal, 
el l.Nle junio de 1íl)16: 

Productos que deben ir acompañados 
Países de un certiflcado fltopatológico 

Argentina Plantas vivas. — Rampollos. — Bulbos. — 

Tubérculos. — Raíces. — Frutos. — Semi- 
llas. (Decretos del 23 agosto 1902, 29 de 
mayo 1913 y 20 octubre 1913.) 

Australia Plantas vivas. — Semillas. — Patatas. (Pro- 
clamación del 17 marzo 1911.) 

Brasil Plantas vivas. -—Rampollos. — Frutos. — Tu- 
bérculos. — Semillas. (Decreto del 10 de 
marzo 1915.) 

El Cabo Plantas vivas. (Nurserey Inspection and Qua- 

rantine Act n.o 29, 1905.) 

Chile Plantas vivas y productos agrícolas de origen 

vegetal. (Conferencia del 10 mayo 1913, de 
los Estados sudamericanos.) 

Egipto. ...... Plantas vivas. — Rampollos. — Bulbos. — 

Tubérculos. - Raíces. (Ley del 11 marzo 
1913.) (El certificado puede dispensar de 
* la fumigación.) 

España Vastagos de vid. (Decreto 22 septiembre 1913.) 

Estados Unidos . . . Productos de vivero y otras plantas o produc- 
tos vegetales, cuesco y semillas de árboles 
frutales o de arbustos de ornamento. (Plant 
Quarantine Act del 30 agosto 1912.) La 
importación de los pinos y de los limoneros 
está rigurosamente prohibida. 

Islas de San Mauricio. Plantas vivas. - Rampollos. - Raíces. - Tubércu- 
los. (Proclamación n.° 81 del 9 agosto 1913.) 

Indias inglesas. . . . Patatas. (Notificación del 19 marzo 1914.) 

Noruega Vastagos de groselleros. (Ordenanza del 12 fe- 
brero 1914.) 

Nueva Zelanda. . . . Plantas vivas. (Orden del 20 febrero 1908.) La 
importación de vastagos de viña está for- 
malmente prohibida. 

Perú Plantas vivas y productos agrícolas de origen 

vegetal. (Conferencia del 10 mayo 1913, de 
los Estados sudamericanos.) 



PROTECCIÓN DE LOS CULTIVOS CONTRA LOS PARÁSITOS 533 

Productos que deben ir acompañados 
Países de un certificado fltopatológico 

Estados sudafricanos. Patatas. (Agricultural Pest Act, 1911.) 

Uruguay Plantas vivas v partes de plantas vivas. ( Ley 

del 21 octubre 1911.) 

Argelia Vastagos de vid. (Disposición del 11 febrero 

y 21 agosto 1914 ) 
Vegetales en estado leñoso, palmeras con raí- 
ces o sin, así como sus restos frescos pro- 
cedentes de Alpes Marítimos, Var. Bocas 
del Ródano, Gard, Hérault. Aude, Pirineos 
Orientales y Córcega. (Decreto del 18 abril 
1914. ) El certificado dispensa la desin- 
fección. 

En breve plazo, existirán en todos los países servicios 
fitopatológicos que permitirán asegurar los cambios interna- 
cionales de los productos vegetales. La inspección de los 
cultivos^ tal como es comprendida en Francia, constituye al 
propio tiempo un verdadero servicio de informaciones que 
permite establecer, en un momento dado, la situación fitopa- 
tológica de la agricultura francesa; las informaciones precisas 
que proporciona este servicio, se centralizan en el ministerio 
de Agricultura y permiten tomar, con perfecto conocimiento 
de causa, medidas a veces urgentes concernientes a la pro- 
ducción y al comercio de materias agrícolas de origen vege- 
tal; sirven igualmento para estimular las investigaciones 
cientí ticas. 

La institución de un servicio de epifitias responde, pues, 
a una necesidad absoluta. Ofrece a nuestra agricultura uua 
protección eñcaz contra los parásitos de las plantas y cons- 
tituye una obra de im grau interés práctico y científico. 



MIRIÁPODOS 

(Ciempiés) 

Generalidades zoológicas 

Los miriápodos son artrópodos terrestres de respiración traqueal. 
Su cuerpo está compuesto de un gran número de segmentos semejan- 
tes y no presenta región torácicay abdominal separadas: únicamente 
la cabera está diferenciada y está formada de varios segmentos 
soldados. Un solo par de antenas. Grandísimo número de patas. 
Nunca alas. Sexos siempre separados. Metamorfosis incompletas. 




Fig. 390. — Qiiilópodos : sección transversal del cuerpo ; anillo suelto 
visto de lado (esquema). 

El conjunto de la organización de los miriápodos les asemeja a los 
insectos, con los cuales se les ha confundido largo tiempo. —El tubo 





Fig. 391. — Quilognatos: sección transversal del cuerpo; anillo suelto 
visto de lado (esquema). 



digestivo es muy sencillo, generalmente rectilíneo desde la boca hasta 
el ano. El aparato circulatorio es análogo al de los insectos: el cora- 
zón es un largo y delgado vaso dorsal, dividido en un gran número 
de cavidades y que continúa por delante formando las arterias. El 



MIRIAPODOS 



535 



aparato respiratorio está constituido por tráqueas más o menos rudi- 
mentarias. El aparato excretor está representado por tres pares de 
tubos de Malpighi. análogos a los de los 
insectos. Los ojos son generalmente sencillos. 

Se divide la clase de los miriápodos en dos 
órdenes principales: 1.'-. los Quilópodos, cuyo 
cuerpo está formado de segmentos aplastados, 
cada uno de los cuales lleva lateralmente un 
solo par de patas \f[g. 390); 2. o, los Quilog- 
71 a f os. de cuerpo cilindrico, provisto en cada 
segmento de dos pares de patas insertadas a 
lo largo de la linea media ventral (fig. 391). 

Quilópodos —Además de los caracteres 
que acabamos de indicar, los quilópodos difie- 
ren de los quilognatos por su aparato masti- 
cador. Los quilópodos, cuyo tipo es la Bsco- 
hpendra (fig. 392), son ordinariamente car- 
nivoros; sus piezas bucales, adaptadas a este 
régimen, comprenden: un labro, un par de 
fuertes mandibulas y dos pares maxilares; dos 
patas maxilares muy desarrolladas, llamadas 
fordjm/as, que cubren el segundo par de 
maxilares; este par de apéndices es caracte- 
ristico de los quilópodos. Las glándulas sa- 
livales tienen un gran desarrollo; pueden 
transformarse parcialmente en glándulas de 
ponzoña, cuyos canales desembocan en la pun- 
ta de los forcipulos. que sirven entonces de 
aguijón ponzoñoso (escolopendra). Las ante- 
nas son largas (de doce a veinte articulos). 
Las tráqueas están anastomosadas. Los es- 
tigmas están situados a cada lado de los ani- 
llos. El sistema nervioso está formado por una 
cadena ventral claramente segmentada en gan- 
glios. Los órganos genitales están situados 
dorsalmente con relación al tubo digestivo, y 
el orificio genital, siempre único, se encuentra 
en ambos sexos en el extremo posterior del 
cuerpo, debajo del ano. 

Quilognatos. — Los quilognatos (o diplo- 
podos). cuyo tipo es la /ri/a (rig. 393). tienen 
una alimentación vegetal y. por consiguiente, 
piezas masticatorias simplificadas; éstas compi'enden: un labro, un 
par de mandibulas y un solo par de maxilares; el primer par de patas 
sirve de palpos. Las antenas son cortas (siete articulos). Las tráqueas 
nunca están anastomosadas. Los estigmas están situados en la cara 
ventral de los anillos. Unos orificios muy pequeños, situados en cada 



Fig. 'óí)2. — Escolopen- 
dra mordedora. 



536 



ESCOLOPENDRAS 



lado del dorso y llamados poros hediondos, rezuman un humor co- 
rrosivo e infecto, segregado por las glándulas cutáneas. El sistema 
nervioso presenta una gran uniformidad y menos complicación que 
en los quilópodos; los ganglios están soldados, confundidos y forman 




Fig. í?93. — lula terrestre. 



un cordón continuo. Los órganos genitales están situados ventral- 
mente respecto el tubo digestivo; el orificio genital se encuentra 
en ambos sexos en la parte anterior del cuerpo, entre el segundo 
y el tercer segmentos; hay, además, en el macho, un órgano de 
copulación. 

ESCOLOPENDRAS 

(Quilópodos) 

Estos miriápodos sol sobre todo carnívoros, y se alimen- 
tan principalmeLte de pequeños insectos, de arañas, etc.; 
son, no obstante, susceptibles de causar daño a los cultivos. 

Los Geófilos han sido indicados como perforadores de 
diversas raíces y tubérculos, remolachas, zanahorias y pa- 
tatas, por ejemplo. El geófilo de largas antenas (Oeophihis 
longicoriiis) alcanza 7 centímetros de longitud; su cuerpo, 
largo y delgado, está compuesto de anillos iguales y muy 
numerosos, provistos cada uno de un par de patas; su color 
es amarillo. Tiene la propiedad de ser fosforescente y brillar 
en la obscuridad. Puede introducirse accidentalmente en las 
fosas nasales del hombre. — La picadura de la escolopendra 



lULAS 537 

mordedora ( Scolopendra niorsitans) (fig. 392) determina 
hinchazón y fiebre; esta escolopendra es mny comim en el 
Mediodía de Francia, y sobre todo en Pro venza. Es vivípara; 
alcanza 10 centímetros de longitud, está provista de veintiún 
pares de patas y su color es leonado. Las escolopendras de 
las colonias son mucho miís peligrosas. — Citaremos como 
recuerdo los Lithobius, con anillos alternativamente anchos 
y estrechos, y las Esciitígeras, con patas muy largas y 
delgadas. 

lULAS 

(Quilo guatos) 

Esta segunda categoría de ciempiés comprende animales 
más nocivos a la agricultura que las escolopendras. Las iulas 
y las blaniulas son muy comunes, y causaa notables perjui- 
cios en los campos y en los jardines. 

Las Mas tienen una cabeza gruesa y separada, con nu- 
merosos ojos; su cuerpo es cilindrico y se arrolla en espiral 
cuando se toca o a la menor apariencia de peligro, quedando 
la cabeza en el centro. Viven lejos de la luz, en sitios obs- 
curos y húmedos^ debajo de las piedras y del musgo. Su 
color varía desde el rojizo al negruzco. 

La iula terrestre (Inlns terrestris) (fig. 393) es de pe- 
queña talla (3' 7 centímetros); tiene el cuerpo finamente 
estriado al través y un color acerado con una doble raya 
dorsal leonada; las patas, en número de noventa pares, son 
muy cortas, lo mismo que las antenas. La iula devasta a 
veces los campos de remolacha: labra galerías en la región 
del cuello, roe los brotes tiernos y acarrea así la muerte de 
las raíces. La iula de las arenas (Mas sabulosas), algo 
mayor que la precedente y de color negruzco con dos líneas 
dorsales ocráceas, causa destrozos de la misma naturaleza. 

La blaniula moteada (Blaiüulus guttulatus), conocida 
también con el nombre de Ma de las fresas, es extiaordi- 
nariamente delgada y tiene apenas 2 centímetros de longitud; 
es de un pardo pálido, y a cada lado del cuerpo lleva unas 
pequeñas manchas en forma de coma, de un rojo vivo. Este 

GvÉüAVX.—Fiitonioloffia. 35 



538 lULAS 

ciempiés es muy común y ataca distintas plantas; muestra 
una marcada preferencia por los fresales, en donde se le 
encuentra en gran número, se introduce en las fresas llega- 
das a madurez; ataca todos los frutos pulposos, tanto a las 
raíces carnosas como a las calabazas y los cohombros; se 
le suele encontrar también en los frutos caídos de los árboles, 
devasta los campos de habichuelas, de espárragos, y puede 
roer las cebollas de tulipas y de jacintos en los jardines; a 
veces ataca a las raices de la vid; finalmente, de un modo 
general, destruye los planteles de toda clase, y particular- 
mente dificulta la germinación de la remolacha y del trigo; 
sobre todo es peligrosa en las primaveras frías y húmedas, 
cuando las semillas permanecen largo tiempo en la tierra sin 
poder germinar. 

Se buscarán las iulas y se destruirán; la recolección 
directa está perfectamente indicada; la incorporación de cal 
al terreno es también un remedio eficaz. Para las blaniulas, 
cuya pequenez hace poco visibles, se facilita la recolección 
sirviéndonos de cebos -trampas, por ejemplo, frutos cor- 
tados o vaciados, rebanadas de remolacha o de patatas, 
debajo de las cuales se reúnen; examinando estas trampas 
por la madrugada; las inyecciones de sulfuro de carbono 
dan también buenos resultados. Para atenuar la intensidad 
de los daños en las sementeras, se recomienda sumergir 
las semillas en una disolución de ácido fénico y de sul- 
fato de magnesia. Conviene, además, hacer la siembra algo 
tardía, a fin de que la germinación tenga lugar lo más rápi- 
damente posible. 

Los Craspedosomas y los Braqnidesmos atacan las 
semillas tiernas en el otoño y en la primavera; también 
devoran los granos cuando están en estado lechoso. 

El polidesme aplanado (Folydesjinis complanatns) (figu- 
ra 394) es un ciempiés perteneciente al mismo orden de las 
iulas; su cuerpo,* de una longitud de 2'4 centímetros, ,se 
compone de veinte anillos que presentan lateralmente ensan- 
chamientos laminosos, que le dan la forma de un sello; la 
cara dorsal es plana y córnea; su color general es gris 
apizarrado, y tiene treinta y un pares de patas. El poli- 



ARÁCNIDOS 
f 



539 



desme roe las raíces de las plantas jóvenes (remoladlas, 
zanahorias, chirivías). 

Los Estrongilosomas , de color rojo obscuro, atacan las 
semillas de trigo, de cebada y de avena. 

El glomeris (Glomeris mavíjinata) tiene un cuerpo an- 




Fitr. 394. — Polidesino aplanado. 

cho y aplanado, semejante a un cloporte, y se arrolla 
también en forma de bola como este crustáceo. 

ARÁCNIDOS 

Articulados de respiración aérea, desprovistos de antenas y de 
atas, poseijendo rn conjunto seis pares de apéndices: dos pares 
de apéndices bucales ij cuatro pares de patas torácicas. 



Generalidades zoológicas 

En los tipos más elevados o arácnidos normales, de que única- 
mente nos ocuparemos en este momento, el cuerpo está dividido en 
dos partes: céfalotúrax y aJ)donien: la primera lleva todos los apén- 
dices: el abdomen puede ser globuloso o bien dividido en anillos y, 
por consiguiente, inarticulado o articulado: lleva los estigmas. 

Apéndices. — El primer par están situados a cada lado de la 
boca; son órganos de prensión (pinzas didáctiles) o bien órganos 
de defensa (garras o aguijones): se les da el nombre de queliceros 
(figura 395). Generalmente, se asimilan estos quelíceros a las antenas 
de los insectos o al primer par de antenas de los crustáceos, porque 
todos estos órganos están inervados por los ganglios cerebroides; 
pero la embriogenia demuestra que los quelíceros son, en realidad, 
los primeros apéndices del tórax y que no pueden ser legítimamente 
considerados como representantes de las mandíbulas; además, tienen 



540 



ARÁCNIDOS 




V 



^v 



^>á 



X 



mucho más parecido con las patas que con las antenas. El segundo 
par de apéndices son patas inaudilmlas o palpos maxilares: el 
primer par de patas dearabnlatorias con frecuencia está convertido 
en patas mandíbulas, y entonces no quedan más que tres pares de 
patas propiamente dichas, como en los insectos. 

El tubo di (f estivo es recto: a un corto esófat/o. al cual van 
anexos las glándulas salivales, sucede un aparato de succión, la 
paliza o estómago chupador, que emite lateralmente los cier/os ra- 
diantes en número mayor o menor, que con frecuencia penetran en 
las patas; luego el tubo digestivo se 
estrecha, y en la base del abdomen, 
desemboca en el estómago propiamente 
dicho o ventrículo quilífico , a donde 
van a parar los conductos hepáticos , 
escretores de un hígado voluminoso. 
Sigue luego el intestino^ que recibe los 
tubos de Malpighi (aparato excretor), 
antes de dilatarse en un extenso recto. 
La respitación se efectúa, ya por 
tráqueas, ya por pulmones, ya a la vez 
por ambas clases de órganos. 

Las tráqueas son análogas a las de 
los insectos, pero poco ramificadas. En 
cuanto a los pulmones, son una especie 
de bolsas, cada una de las cuales se 
abre por un estigma en la cara inferior 
del abdomen, y contienen numerosas ho- 
jillas apretadas unas sobre otras como 
las hojas de un libro; la sangre penetra 
en los sacos formados de esta suerte, y el aire circula entre las hojas 
(figura 396) Aquí no existen vasos capilares, de manera que no son 
comparables los pulmones de los arácnidos con los de los vertebra- 
dos: más bien se trata de tráqueas aplastadas y amontonadas, de 
tal suerte que el aire no penetra en el interior del cuerpo del animal 
para ir en busca de la sangre como en la respiracióu traqueal pro- 
piamente dicha, sino que, por el contrario, la sangre vese obligada 
a ir en busca del aire para efectuar los cambios gaseosos. 

El aparato circulatorio es, en efecto, siempre más complexo en 
los arácnidos provistos solamente de pulmones, a fin de conducir 
la sangre a estos órganos respiratorios tan limitados. En principio, 
se encuentra un corazón en forma de vaso dorsal muy aiai'gado con 
orificios laterales y un sistema arterial más o menos desarrollado; 
la sangre se vierte en unas lagunas, en donde se oxigena y 
vuelve al corazón, muy frecuentemente por intermedio de vasos 
especiales. 

El sistema nervioso está, en general, muy simplificado; se com- 
pone de dos ganglios cerebroides, seguidos de una cadena ganglionar 



Fig. 395. — Aparato bucal 
de ia Lijcosa tarentula. 

a., quelíceros con sus ga- 
rras eu b; c, mentón; e, man- 
díbulas; el. palpos maxilares. 




ESCORPIONES 541 

ventral, casi siempre concentrada en una gran masa situada en el 
cefalotórax. 

Como órganos de los sentidos, casi únicamente conocemos los 
ojos, (jue son sencillos y «stán situados en la cara dorsal de la región 
cefálica, y el tacto, que es muy delicado. 

Los sexos están separados y fácilmente reconocibles Los órfjauoí^ 

laguna 
sanguínea 

sacos 
vaso palmo- 9 WU/lJMf^ pulmonares 

cardiaco ' ' "' 



estigma 

Fig. 396. — Pii linón do arácuitlo (esquema). 

f/rj/i/a/es son sencillos y construidos según el mismo plan en los dos 
sexos; los ovarios y los testículos son glándulas dobles, cuyas con- 
ductos desembocan en la parte ventral del abdomen. El desarrollo 
no presenta metamorfosis. 

Los arácnidos normales que vamos a estudiar desde el 
punto de vista agrícola son: los Escorjñones (escorpiónidos), 
los Segadores (faláugidos) y las Arañas (arácnidos). Los 
otros dos órdenes, los Acaros y los Lingiiatúlidos^ nos in- 
teresan desde el punto de vista parasitológico. 



ESCORPIONES 

(Escorp i ó n idos) 

Los escorpiones tienen un cuerpo alargado, en el- cual se distin- 
guen tres partes: un c('falotóra.\\ formado de seis anillos y provisto 
de otros tantos pares de apéndices ; — un abdomen compuesto de 
siete anillos tan anchos como los anteriores y desprovisto de apén- 
dices, — y \\\\ post abdomen, vulgarmente llamado cola, formado por 
seis anillos muy estrechos, el último de los cuales lleva un aguijón, 
e igualmente desprovistos de apéndices. Los quilíceros terminan qu 
pequeñísimas pinzas. Los palpos maxilares terminan también en pin- 
zas, cuyas grandes dimensiones les asemejan a las de los cangrejos; 
son poderosos órganos de prensión. El segundo anillo del abdomen 



542 



ARÁCNIDOS 



lleva un par de placas estrechas provistas de dientes en su borde 
posterior y qiie se llaman peines: son órganos sensitivos y excita- 
dores. Los cuatro anillos siguientes llevan cada uno un par de es- 
tigmas (orificios pulmonares). El penúltimo anillo tiene el ano. El 
último, terminado en un aguijón ponzoñoso incnrvado y agudo, tiene, 
debajo de la punta, dos agujeritos que corresponden a los conductos 

excretores de las dos glándulas pon- 
zoñosas que contiene. — La respira- 
ción es exclusivamente pulmonar, y 
se efectúa en cuatro pares de pul- 
mones. — El aparato circulatorio es 
complexo; el corazón dorsal está 
formado por ocho cavidades o ven- 
triculitos y da nacimiento a nume- 
rosas arterias fuertemente ramifica- 
das. — El sistema nervioso está poco 
concentrado; presenta una verdadera 
cadena ganglionar abdominal que 
continúa por el postabdomen. Exis- 
ten de seis a doce ojos, dos de ellos 
principales. — Los orificios genitales 
están situados entre los peines. Los 
escorpiones son vivíparos. 

Los escorpiones son animales 
nocturnos, que se ocultan de día 
debajo de las piedras, en los 
agujeros y en los sitos obscu- 
ros, penetrando frecuentemente 
en las bodegas y en las casas. 
Están esparcidos por todos los 
países cálidos, y únicamente se 
encuentran dos especies en el 
Mediodía de Francia. Son car- 
nívoros y voraces, y ordinariamente se alimentan de insec- 
tos, de aranas, de mosquitos y de larvas, que cogen con sus 
grandes pinzas y matan por medio del pincho, iucurvando 
la cola por encima del dorso. La ponzoña que emiten por su 
aguijón es fluida, transparente y acida; es un veneno del 
sistema nervioso, que determina, como el curare, una gran 
irritación seguida de parálisis; la picadura de los escorpiones 
es temible por ser muy dolorosa: ocasiona fiebre, hinchazón, 
vómitos y hasta accidentes graves; pero los casos de pica- 




Fig. .397, — Escorpióu europeo. 
c, céfalotórax; a, abdomen; 
pa^ postabdomen ; pm, palpo ma- 
xilar. 



ESCORPIONES 



543 



duras mortales uo se han indicado más que en los países 
tropicales y solamente en los niños; los escorpiones de Europa 
no presentan tanto peligro. Se combaten los efectos de la 
ponzoña por los medios usados en el caso de las mordeduras 
de las serpientes (1). 

Escorpión europeo (Butliiis eiu'opceus) (fig. o97). — El 
escorpión europeo o escorpión ro- 
jizo es de 8 a 9 centímetros de 
longitud; es de color amarillo roji- 
zo, con las patas de un amarillo 
pálido y el aguijón negruzco. Está 
esparcido a orillas del Mediterrá- 
neo, y sobre todo en las cercanías 
de MoQtpeller; es el más ponzoñoso 
de los escorpiones indígenas. 

Escorpión común (Euscorpiíis 
ft avie miáis) (fíg. 398). —El escor- 
pión común no pasa de 3'5 centí- 
metros; es de color pardo con re- 
flejos rojizos; las patas y el extremo 
de la cola no son tan obscuros. 
Únicamente tiene dos ojos laterales. Este escorpión es en 
Francia más frecuente que el escorpión europeo, se le en- 
cuentra en todo el Mediodía. Su picadura, afortunadamente 
no ofrece ningún peligro. 




Fig. 398. — Escorpión común. 



SEGADORES 

(FaJáiígidos) 

Los segadores (faláiígidos u opiliónidos) son estos arácnidos tan 
comunes, notables por sus largas patas delgadísimas, que al mo- 
verse parece que siegan, y esto les da un aspecto raro. Constituyen 
un intermediario entre los escorpiones y las arañas. Como los pri- 
meros, tienen el abdomen formado de segmentos bien visibles (seis 
anillos); además, el abdomen es tan ancho como el céfalotórax y 
completamente soldado con él , además, los quelíceros terminan en 



(1) Vcase on la Encicloi'kdia a(;tíÍ( 
autor, página ."JIS y siguiente. 



.A. la Znnlogia nfivicola del misino 



544 ARÁCNIDOS 

punta, igual que las arafias, sus patas maxilares difieren de las demás 
patas ambulatorias y no terminan en pinzas; la forma general de su 
cuerpo, como también la longitud de las patas, y su género de vida, 
les asemejan a las arañas; pero no hilan como éstas ni poseen glán- 
dulas venenosas en los quelíceros. — La respiración es únicamente 
traqueal. 

El segador (Phalangimn opilio) tiene gran parecido con 
una araña de patas desmesuradamente largas; es de color 
agrisado, y sn cuerpo tiene delgadas espinas. Sale preferen- 
temente de noche para buscar su alimento. 

El Cerastoma coniatum es también muy común; se le 
suele encontrar en las grietas de los sauces en grupos de 
diez o doce individuos entrelazados. 



ARAÑAS 

(Araneidos) 

El cuerpo de las arañas presenta dos partes perfectamente sepa- 
radas: un céfalotórax ovalado o cordiforme y un abdomen globuloso, 
unidos por un pedículo delgado, y no presentando ningún rastro 
(le segwentos. El céfalotórax lleva todos los apéndices. Los quelí- 
ceros terminan en garras y llevan un conducto de excreción de una 
glándula ponzoñosa (figuras 395 y 399). La boca está comprendida 
entre un labro impar y un labio inferior. Los palpos 'maxilares están 
bien desarrollados y contribuyen en su porción vasilar a la masti- 
cación; en la hembra parecen patas locomotoras en pequeño; en el 
macho están modificados como órganos de acoplamiento. Las patas, 
formadas de seis o siete artículos, generalmente son largas y ter- 
minan en garras. —El abdomen presenta únicamente estos orificios: 
en su cara anterior ventral el orificio genital; lateralmente, los 
estigmas ; en el extremo posterior, el ano y las hileras (orificios de 
las glándulas hiladoras). — El aparato digestivo (figura 400) está 
provisto de un estómago chupador bastante complicado, que emite - 
cinco pares de ciegos laterales que penetran en las patas. —La res- 
piración se efectúa siempre por medio de pulmones, comúnmente en 
número de dos; pero también se suelen encontrar tráqueas.— El 
aparato circulatorio es menos complicado que en los escorpiones; 
el corazón deja de estar dividido en cavidades, y el número de vasos 
es menor. — El sistema nervioso está muy concentrado ; la cadena 
ventral está representada por una sola gran masa ganglionar. Los 
ojos, en número de seis u ocho, están situados en la cara superior 
del céfalotórax. - Los órganos hiladores son unas glándulas de 



ARAÑAS 



545 




diversas formas situadas en el abdomen, cuyos conductos desem- 
bocan en la superficie de las hileras, pezones perforados por distin- 
tos agujeros colocados delante del ano; su secreción glutinosa se 
endurece rápidamente al aire 3^ produce los filamentos, con los cuales 
la araña teje su tela. — Comúnmente hay 
una gran diferencia entre el macho y la 
hembra; és.ta tiene sobre todo su abdomen 
mucho más desarrrollado; el macho se 
sirve de .su palpo maxilar para la cópula; 
recoge el espernia en la vesícula que lleva 
este apéndice y lo introduce en el orificio 
de la iiembra por medio de un tubo arro- 
llado en espiral, contenido en la vesícula. 
— Las hembras son ovíparas. 

La.s arafias son carnívoras y se 
alimentan de peqneños animales vi- 
vos: muerden su presa con los que- 
líceros y la matan de una manera 
fulminante, merced a su ponzoña. 
Son animales eminentemente caza- 
dores, que se ponen en campaña, 
unos durante el día, otros al cre- 
púsculo o durante la noche. Su mor- 
dedura es inofensiva para el hombre, 
por lo menos en nuestro clima, y hoy día es cierto que los fe- 
nómenos extravagantes atribuidos a la ponzoña de la tarántula 
(araña italiana), son creaciones de la imaginación popular. 
Desgraciadamente subsiste todavía una prevención contra 
estos animales, que por el contrario deberíamos considerar 
más bien como útiles; las arañas de nuestro país, teniendo 
reducidas dimensiones, tan sólo pueden atacar los insectos 
y animales de pequeñísima talla y, por lo tanto, prestan más 
servicios que daños; por esto los ganaderos suelen respetar 
en los establos y cuadras las telarañas, a fin de que en ellas 
se aprisionen las moscas, que no dejarían en reposo los 
caballos. 

Las arañas procuran ocultarse para su seguridad o para 
sorprender a sus enemigos; un gran número de ellas fabrican 
telas y redes, por las cuales se mueven con gran ligereza, al 
paso que la mayor parte de los insectos se enredan en ellas 



Fig. 399. —Aparato ponzo- 
ñoso de la Lijcosa ta- 
rentula. 

a, glándula venosa; í, 
conducto excretor; rf, orifi- 
cio del canal en el extremo 
de la garra c: e, canal 
jirotcctor para la garra on 
reposo. 



546 



ARÁCNIDOS 



y quedan aprisionados; otras son vagabundas, corren veloz- 
mente, pesiguen los insectos y los matan; otras se ocultan en 
agujeros. La arafia, domesticada por Pellisson, durante su 
encierro en la Bastilla, ha quedado célebre. La industriosa 
habilidad de las araiias se manifiesta sobre todo en la con- 
fección y reparación de sus telas, que 
es su principal trabajo; proceden a 
esto, por medio de los ganchos ter- 
minales de sus patas, dispuestos para 
ello. Se ha procurado sacar partido 
de los hilos de sus telas, de formas 
tan variadas, (véase página 550). 
Estos hilos son noventa veces más 
delgados que los del gusano de seda; 
también se utilizan para retículos de 
los instrumentos de óptica. Antes se 
empleaba la telaraña en medicina, 
como febrífugo, sobre todo contra 
las fiebres intermitentes. Es preciso 
ponerse en guardia contra la tela- 
raña, aplicada sobre las heridas para 
cohibir las hemorragias capilares; no 
son asépticas, pueden infectar las he- 
ridas e introducir particularmente el 
bacilo del tétano. 

Los dos sexos no siempre viven 
en buenas relaciones; la hembra, mu- 
cho más fuerte y generalmente de 
humor poco agradable, tiende a veces 
celadas al macho como a cualquier 
otro animal y lo devora sin cumplidos. El mismo apareja- 
miento no deja de tener sus peligros para el macho, que por 
otra parte no lo realiza sin una gran circunspección. La hem- 
bra recoge sus huevos debajo del cuerpo, en un capullo fabri- 
cado con la seda; ella los lleva asi hasta que hayan nacido 
los hijos y hayan sufrido su primera muda; entonces aban- 
donan esta especie de saco y viven por su cuenta. 

Distinguiremos: las Arañas sedentarias, que tejen telas 




Fig. 400.— Aparato diges- 
tivo de una araña. 

(e, esófago; ?', estómago 
provisto de ciegos late- 
rales r' y r" ; /, intestino 
medio; r, ampolla rectal; 
M, terminación de los 
conductos epáticos ; ee, 
tubos de Malpighi; c, gan- 
glio esofágico. 



ARANAS 



547 




Fig. 401. — Ejieira diadema ( hembra). 



y se sirven de ellas para coger su presa,— y las Ara fias 
vagabundas, que emplean su seda para tapizar su vivieuda 
y persiguen los insectos a la carrera. 

Epeira diadema o cruzada (Epeira diadema) (fig. 401). 

— La araña cruzada es lla- 
mada así, porque lleva en 
la cara dorsal de su abdo- 
men una gran cruz blanca, 
que se destaca sobre el pardo 
rojizo del cuerpo. El célalo- 
tórax lleva ocho ojos y el 
abdomen seis hileras. Es una 
araña de gran talla, muy 
común en los jardines y en 
los bosques, construye una 
tela vertical flotante, perfec- 
tamente circular (tela orbicu- 
lar) en la cual parten filamen- 
tos radiales desde im punto central, que se cruzan con otros 
filamentos concéntricos y que pueden alcanzar enormes di- 
mensiones ; el insecto permanece en el centro de la tela o en 
un escondrijo pró- 
ximo. Estas gran- 
des telas son, sobre 
todo, abundantes en 
otoño , durante el 
octubre. 

Tegenaria o ara- 
ña doméstica (^TV^^/^- 
naria doméstica), 
(figuras 402 y 403). 
— La tegenaria do- 
méstica es una gran 
araña muy peluda, 
de largas patas, que alcanza cerca de 2 centímetros de 
longitud en la hembra y 11 milímetros en el macho; su 
color generalmente es amarillo obscuro; el abdomen lleva 
en la cara dorsal una línea media de un amarillo pardo y 




Fig. 4()i.'. —Al aña doméstica (iiembra). 



548 



ARÁCNIDOS 




Fig. 402. —Araña doméstica 
(macho). 



mauchas amarillas a cada lado; tiene ocho ojos iguales, 
dispuestos en dos filas transversales iucurvadas. Esta es 
la que encontramos tan frecuentemente en las casas y en 
los establos, que teje en todas las esquinas de las pare- 
des una tela irregular, dispuesta horizontalmente y que en el 

rincón termina en una especie 
de tubo dentro del cual la 
araña se oculta al acecho de 
su presa. 

Segestria o araña de las 
bodegas ( Segestria senocu- 
lata) (figs. 404 y 40G). — La 
segestria es también una araña 
muy común. Tiene IG milíme- 
tros de longitud, el cuerpo casi 
cilindrico, las patas cortas y 
fuertes, no tiene más que seis 
ojos, dispuestos en exágono; 
su céfalotórax es negro; su 
abdomen amarillo obscuro, con una fila longitudinal de man- 
chas pardas. Su tela está construida horizontalmente como 
la de la tegenaria y está pro- 
vista también de una especie de 
saco, largo y blanquecino. 

Una minúscula araña del gé- 
nero Théridion , llamada co- 
múnmente araña roja, ataca las 
plántulas tiernas de zanahoria 
y destruye las sementeras. Se 
la aleja por medio de riegos frecuentes y se la destruye por 
medio de aspersiones de agua nicotinada. 

Malmignata o latrodecto (Lñtrodectus tredecwicjutta- 
tns). — Es una araña de bastalite gran talla, de grueso abdo- 
men globuloso, de color obscuro, con manchas de color más 
claro, que es común en Córcega y en el litoral mediterráneo. 
Se teme su picadura; pero se han exagerado mucho los peli- 
gros de su ponzoña. 

Argironética acuática (Argyroneta aqnatica). — Esta 




Fig. 404. 



- Segestria senoculata 
( hembra). 



ARANAS 



549 




Fig. 404. — Segestria sonociilata (inaclio). 



araña', de talla mediana, vive en el agua de las charcas y de 
los pantanos, en donde se nutre de animalitos acuáticos. Teje 
dentro del agua una tela en forma de campana, formada de 
sedas ttnas y apretadas, completamente impermeable, abierta 
por abajo y fijada a las plantas próximas; el insecto acu- 
mula en ella el aire 
que va a buscar a la ^^^^^;--- v^^'>-^. 
superficie del agua, 
que transporta en for- 
ma de burbujas rete- 
nidas por los pelos 
de su abdomen; asi, 
puede vivir en segu- 
ridad dentro de esta 
suerte de campana de 
los buzos. Esta araña 
puede también per- 
manecer durante largo tiempo debajo del agua; su cuerpo 
presenta un aspecto plateado debido a las numerosas burbu- 
jitas de aire sostenidas por los pelos. 

Tomisa (Thoniisns diana). — Las tomisas son pequeñas 
arañas, de abdomen ancho y aplastado, que andan de lado 
y hacia atrás; fabrican una tela muy rudimentaria o mejor, 
filamentos aislados, que les sirven para juntar las hojas, 
entre las cuales se cobijan. Son estos largos filamentos que 
se desprenden, fiotan por el aire, durante los dias hermosos 
del verano y que son conocidos con el nombre de cabellos de 
la Virgen. 

Cteniza ó mígala peón (Cteniza Savagei). — La cteniza 
es una araña de talla media, de color gris, que se encuentra 
en Córcega y en Pro venza. Pertenece a la familia de las 
mígalas, arácnidos que poseen como órganos respiratorios 
cuatro pulmones. No fabrica tela, sino que en las escarpas 
y en terreno firme construye un tubo casi vertical, especie 
de madriguera profunda, cuyas paredes están tapizadas de 
una seda fina, cerrado por una tapa dura, compuesta de 
cemento y de seda, movible alrededor de una visagra sedosa. 
Durante el día permanece al abrigo de todo peligro en este 



550 ARÁCNIDOS 

tubo y sale de noche para cazar; a su vuelta hace girar la 
tapa como una puerta. 

Sálticos fSalticiis).— Los sálticos son arañas vagabundas 
por excelencia. No fabrican telas, sino unos sacos fijos en las 
piedras y en las plantas y en donde depositan sus huevos; 
corren mucho, persiguen su presa por las paredes y la ata- 
can valientemente; también pueden saltar. 

Araña hiladora de Madagascar (NepJiüa Madagasca- 
riensis). — Las tentativas hechas para utilizar la seda de las 
arañas no data de hoy: en el siglo XVII, los salvajes del 
Paraguay fabricaban vestidos con telas de una araña de su 
país, la Epeira socialis. En la India, en China y en la costa 
occidental de África, desde larga fecha, se han fabricado 
tejidos especiales con la seda de ciertos arácnidos. En 1708, 
un presidente del Tribunal de Cuentas de Montpeller, Bon 
Saint-Hilaire, logró obtener con la borra del nido de la epeira 
diadema una seda agrisada, en cantidad suficiente para fabri- 
car algunos pares de medias y de guantes; pero las dificulta- 
des que se habían de vencer se juzgaron demasiado grandes, 
y el ensayo del presidente Bon quedó como una curiosidad. 
Largo tiempo después, diversos experimentadores renovaron 
la cuestión; el primero de ellos, un hilador inglés, Rolt, tuvo 
la idea hace algunos años de extraer el hilo directamente de 
las glándulas hiladoras de la araña, lo que tenía por efecto 
hacerlo mucho más resistente; imaginó, pues, la toma de la 
bestia, por medio de una bobina puesta en rotación por una 
máquina de vapor: en doce horas obtuvo de veintidós arañas 
vivas un hilo de G kilómetros de longitud. Desgraciadamente 
la epeira diadema de Europa no ofrece ventajas desde el 
punto de vista económico, y hubo de renunciarse a su explo- 
tación. 

No ocurre lo mismo con varias arañas exóticas, sobre 
todo la Halahé de Madagascar. La halabé hembra es la 
única hiladora, alcanza 7 centímetros de longitud, es muy 
carnívora y se alimenta habitualmente de insectos vivos; es 
sedentaria, se cria de un modo muy regular y da un rendi- 
miento en seda a la vez elevado y económico. Un prisionero 
francés, el señor Camboué, fué el primero que procuró uti- 



ARAÑAS 551 

lizar las cualidades de la araña notable; como Rot^ recogió 
la seda en el momento que sale de las hileras y obtuvo, con 
instrumentos muy rudimentarios, algunas madejas de una 
seda caracterizada por una extrema finura y una gran tena- 
cidad, cualidades muy sobresalientes. Estos ensayos fueron 
repetidos en mejores condiciones por el señor Nogué, sub- 
director de la Escuela profesional de Tananarive, quien, des- 
pués de largas investigaciones, logró construir un aparato 
perfeccionado, que sirve para el vaciamiento de doce arañas 
y para la torsión de los filamentos obtenidos; el manojo que 
resulta después se dobla, de suerte que al final queda com- 
puesto de veinticuatro filamentos. 

Las halabés son muy numerosas en Madagascar, sobre 
todo en los bosques; existen millones de ellas, únicamente en 
los alrededores de Tananarive. Los indígenas las llevan a la 
Escuela, en donde se les paga a razón de cuarenta céntimos 
el centenar. Se colocan las arañas en un parque especial, en 
donde los bambús de 3 metros de altura, colocados en filas 
a 50 centímetros de distancia, sirven para la construcción de 
las telas; las halabés se quedan en el sitio en donde se las 
deja, lo cual facilita mucho su educación. Cada una de ellas 
da de 30 á 40 metros de hilo a cada vaciamiento y soporta 
cuatro o cinco vaciamientos cada diez días antes de morir. 

La seda de la halabé, además de las cualidades que aca- 
bamos de indicar y que le dan una gran superioridad res- 
pecto a la del gusano de seda, posee un color dorado admi- 
rable, de espléndidos reflejos; pero faltado de estabilidad. 
No tiene necesidad de ser cardado ni de ser hilado; al salir 
de las hileras ya está dispuesto para tejerse. Así, dada la 
gran facilidad de la cría de la halabé, que se alimenta y se 
aloja por su cuenta, puede confiarse en el éxito de su explo- 
tación en Madagascar, cuando haya terminado el período de 
indecisión y de investigaciones actual. 

Esta araña no puede, por otra parte, introducirse con 
ventaja en Francia; el clima tan diferente, la dificultad de 
proporcionarle conveniente alimento animal y la carestía de 
la mano de obra, son otros tantos obstáculos para el éxito 
de la aracnicultura en nuestras regiones. 



552 ARÁCNIDOS 



ACAROS O ARADORES 

Los ácaros son unos arácnidos anormales, de organización muy 
degradada; su talla es pequeña; su cuerpo, siempre gluboloso u 
ovoide, no está segmentado y no presenta cabeza, tórax, ni abdomen; 
es convexo por encima y aplanado por la cara ventral. Tiene cuatro 
pares de patas raultiarticuladas, de forma variable, según el género 
del animal, y terminadas por garras, por cerdas o por ventosas. — 
Las piezas bucales tienen formas muy diferentes y pueden estar dis- 
puestas para morder o para chupar. El aparato masticador de los 
ácaros está en principio destinado a triturar las substancias vege- 
tales ; pero se transforma en una suerte de trompa o rostro en las 
numerosas especies que chupan los jugos de las plantas o viven como 
parásitos sobre los animales ; se encuentra siempre un par de man- 
díbulas o qnelíceros^ que efectúan movimientos ánteroposteriores y 
tienen la forma de garfios,